{"id":3391,"date":"2020-01-24T10:11:38","date_gmt":"2020-01-24T16:11:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3391"},"modified":"2021-01-24T10:12:54","modified_gmt":"2021-01-24T16:12:54","slug":"desnudez-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3391","title":{"rendered":"Desnudez espiritual"},"content":{"rendered":"<p>En el vocabulario sanjuanista \u201cdesnudez\u201d es una noci\u00f3n contigua a <em>despojo<\/em>, <em>desasimiento<\/em>, <em>desapropiaci\u00f3n <\/em>y \u00a0<em>negaci\u00f3n<\/em>, <em>purgaci\u00f3n <\/em>o \u00a0<em>purificaci\u00f3n<\/em>, <em>vac\u00edo <\/em>y <em>pobreza de esp\u00edritu<\/em>. Parecer\u00eda a veces que es el primer analogado en relaci\u00f3n con otros t\u00e9rminos: \u201cLlamamos a esta desnudez noche para el alma\u201d (S 1,3,4). M\u00e1s de treinta reenv\u00edos a paralelos hacen las concordancias para completar el significado de desnudez con t\u00e9rminos pr\u00f3ximos o vagamente sin\u00f3nimos. Se opone a <em>apropiaci\u00f3n <\/em>y <em>esp\u00edritu de asimiento<\/em>, a <em>apetito <\/em>y <em>apego<\/em>, a <em>inter\u00e9s <\/em>y <em>estimaci\u00f3n <\/em>y <em>embarazo<\/em>.<\/p>\n<p>En su escala de valores ocupa un alto grado. Precede y es condici\u00f3n para cualquier otro logro en la vida espiritual y, por tanto, se presenta como preliminar en el proyecto espiritual, primera en la intenci\u00f3n y \u00faltima en la ejecuci\u00f3n. No desaparece del todo de ninguna de las etapas. Acompa\u00f1a al disc\u00edpulo del Santo como alto ideal, como deseo de pureza y garant\u00eda de comuni\u00f3n con Dios. Siempre le recomienda esta actitud moral.<\/p>\n<p>No tiene nunca sentido propio o recto, siempre la usa con valor derivado, aplicado a la vida moral o espiritual. Sin duda ya estaba formada como noci\u00f3n espiritual en el vocabulario teol\u00f3gico o asc\u00e9tico de su tiempo. San Juan de la Cruz la integra en su sistema de pensamiento y entre sus perennes consignas pedag\u00f3gicas; logra que brille con nuevos significados al explotarla en nuevos contextos.<\/p>\n<p>Aunque la noci\u00f3n es \u00fatil y v\u00e1lida en toda situaci\u00f3n espiritual, predomina netamente en las etapas primeras del camino espiritual, as\u00ed encuentra su lugar propio en los libros de la <em>Subida<\/em>. No es una meta en s\u00ed, pero incluso en las fases m\u00e1s altas ha de aplicarse esta actitud personal a todo tipo de experiencias y mediaciones en la relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<h3>I. Ra\u00edz b\u00edblica<\/h3>\n<p>El origen radical de esta noci\u00f3n est\u00e1 en la Escritura. En el mundo paulino de las cartas de la cautividad especialmente. Las consignas \u201cdespojaos del hombre viejo y revest\u00edos del hombre nuevo\u201d. (Ef 4, 22-24 y su paralelo Col 3, 9-10, citado en N 2,3,3; 6,1; 9,4; CB 20,1; cf. G\u00e1l 3,16-17) son los textos donde J. de la Cruz ha meditado m\u00e1s frecuentemente el asunto; las exhortaciones a revestirse de las armas de la luz que se inclu\u00edan en la <em>Regla carmelitana <\/em>(1 Tes 5, 8) o el himno de Fil 2, 7 que habla del despojo de Cristo y su vaciamiento tambi\u00e9n operan subrepticiamente en la conformaci\u00f3n y uso sanjuanista de este concepto asc\u00e9tico-mistico.<\/p>\n<p>Simb\u00f3licamente han reforzado el uso de esta noci\u00f3n textos como Ex 33,5 donde se habla de dejar el \u201ctraje festival\u201d y vestir ropa de trabajo (Ct 5,7 y 3, 4; N 2, 24,3-4) donde se evoca la desnudez y despojo del manto de la esposa del <em>Cantar<\/em>, o G\u00e9n 35,2 que habla de mudar vestiduras (S 1, 5,7).<\/p>\n<p>Relativamente pocas veces (Av, pr\u00f3l.; Ct. 16; S 1,6,1) se alude a Cristo desnudo, pero en ellas resuena el adagio medieval y patr\u00edstico, \u2018nudus Christum nudum sequi\u2019 (<em>DS<\/em>, \u201cNudit\u00e9\u201d, 509514). Sin embargo, en la exhortaci\u00f3n evang\u00e9lica a dejarlo todo y seguir a Cristo desnudamente se encuentra el genuino origen y el fundamento radical de las exigencias asc\u00e9tico espirituales que J. asocia a esta noci\u00f3n. Todo el cap. 7 de <em>Subida <\/em>2 justifica y funda en \u00a0Cristo las exigencias de desnudez en su seguimiento. Tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la paradoja evang\u00e9lica, el que quiera ganar su vida la perder\u00e1, introduce J. esta alusi\u00f3n que habla suficientemente de las motivaciones cristol\u00f3gicas de la desnudez sanjuanista: \u201cEsta tan perfecta osad\u00eda y determinaci\u00f3n en las obras, pocos espirituales la alcanzan; porque, aunque algunos tratan y usan este trato, y aun se tienen algunos por los de muy all\u00e1, nunca se acaban de perder en algunos puntos, o de mundo o de naturaleza, para hacer las obras perfectas y desnudas por Cristo, no mirando a lo que dir\u00e1n o qu\u00e9 parecer\u00e1. Y as\u00ed &#8230; todav\u00eda tienen verg\u00fcenza de confesar a Cristo por la obra delante de los hombres; teniendo respeto a cosas, no viven en Cristo de veras\u201d (C 29, 8). Esta exigencia evang\u00e9lica de fondo se expresa en sentencias estereotipadas y en formaciones l\u00e9xicas muy variadas. Abundan \u2018desnudez espiritual\u2019, \u2018desnudez de esp\u00edritu\u2019, \u2018desnudez y pobreza\u2019, \u2018desnudez y negaci\u00f3n\u2019, \u2018obrar, andar en pureza y desnudez\u2019, \u2018llegar, pasar a desnudez\u2019, \u2018desnudamente\u2019, \u2018alma desnuda desasida y sola\u2019, etc.<\/p>\n<h3>II. Experiencia personal<\/h3>\n<p>Juan de la Cruz antes de proponer tales exigencias como las que se nos imponen en sus obras ha vivido de ellas. Los <em>escritos menores <\/em>y poemas trasmiten la primera versi\u00f3n de esta noci\u00f3n teol\u00f3gico espiritual, la que estuvo en su pr\u00e1ctica y en su ense\u00f1anza ordinaria. La descalcez, como vida y como estilo de vida cristiana elegido y recreado por Juan, como familia y movimiento en la iglesia (S, pr\u00f3l. 9) lleva en el nombre ya esta nota de despojo y de desnudez a que apunta el modo entero de vida. Desnudarse, simb\u00f3licamente descalzarse, apunta en direcci\u00f3n a la simplificaci\u00f3n, al despojo y a la k\u00e9nosis de quien se acerca al origen y a la humilde tierra, de quien se abaja a lo menor, desciende y se aproxima a lo pobre. En el orbe mental sanjuanista el gesto vital y ritual de la descalces indica la misma direcci\u00f3n que los s\u00edmbolos y t\u00e9rminos de la \u2018desnudez espiritual\u2019.<\/p>\n<p>En el magisterio oral estaba activo este ideal; en el mismo umbral de su construcci\u00f3n en el <em>Montecillo <\/em>consta ya este punto de referencia: \u201cEn esta desnudez halla el esp\u00edritu su descanso, porque no comunicando nada, nada le fatiga hacia arriba, y nada le oprime hacia abajo, porque est\u00e1 en el centro de su humildad\u201d (S 1,13). En toda la pieza est\u00e1 condensada la doctrina de la desnudez.<\/p>\n<p>En el arranque de las <em>Cautelas <\/em>se dice: \u201cEl alma que quiere llegar en breve al santo recogimiento, silencio espiritual, desnudez y pobreza de esp\u00edritu, donde se alcanza &#8230; tiene necesidad de ejercitar los documentos siguientes\u201d (Ca 1).<\/p>\n<p>En los <em>Dichos de luz y amor <\/em>est\u00e1 en el p\u00f3rtico donde dice claramente su prop\u00f3sito v\u00e1lido para toda su obra: \u201cLo que es seguir a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y hacerse semejante a \u00e9l en la vida, condiciones y virtudes, y en la forma de la desnudez y pureza de su esp\u00edritu\u201d (Av, pr\u00f3l.).<\/p>\n<p>En el p\u00f3rtico mismo de su proyecto te\u00f3rico la desnudez ocupa un punto central en sus objetivos. As\u00ed en el r\u00f3tulo de <em>Subida<\/em>: \u201cDa avisos y doctrina para que sepan &#8230; quedar en la suma desnudez y libertad de esp\u00edritu, cual se requiere para la divina uni\u00f3n\u201d. Desnudez es el tema de su obra o bien es la condici\u00f3n indispensable para lograr la uni\u00f3n con Dios en Cristo. Cuando trata de explicar el sentido de las canciones <em>\u201c<\/em>En una noche oscura<em>\u201d <\/em>dice que en ellas \u201ccanta el alma la dichosa ventura que tuvo en pasar por la oscura noche de la fe, en desnudez y purgaci\u00f3n suya, a la uni\u00f3n del Amado\u201d.<\/p>\n<p>Igualmente, en el pr\u00f3logo de <em>Subida, <\/em>pieza de extraordinaria importancia para fijar el tema central, los l\u00edmites y la intenci\u00f3n del autor, vuelve el tema: \u201cAqu\u00ed no se escribir\u00e1n cosas muy morales y sabrosas para todos los esp\u00edritus que gustan de ir por cosas dulces y sabrosas a Dios, sino doctrina sustancial y s\u00f3lida, as\u00ed para los unos como para los otros, si quisieren pasar a la desnudez de esp\u00edritu que aqu\u00ed se escribe\u201d. Este es el tema de su primera obra sint\u00e9tica y sistem\u00e1tica. Tambi\u00e9n a sus primeros lectores les exige esta previa lealtad y comuni\u00f3n de ideales \u201ccomo ya est\u00e1n bien desnudos de las cosas temporales de este siglo, entender\u00e1n mejor la doctrina de la desnudez del esp\u00edritu\u201d (S pr\u00f3l. 8-9).<\/p>\n<p>Para probar esta privilegiada posici\u00f3n de la doctrina de la desnudez bastar\u00e1 considerar que entra en varias definiciones sanjuanistas del amor. La resumida en el <em>Aviso <\/em>35: \u201cEl amor no consiste en sentir grandes cosas, sino en tener grande desnudez y padecer por el Amado\u201d es una buena muestra como esta m\u00e1s famosa y escueta: \u201cAmar es obrar en despojarse y desnudarse por Dios de todo lo que no es Dios\u201d (S 2,5,7). Los apotegmas sintetizan su asc\u00e9tica radical alrededor de este eje de la desnudez espiritual: \u201cNo andar buscando lo mejor de las cosas, sino lo peor, y traer desnudez y vac\u00edo y pobreza por Jesucristo de cuanto hay en el mundo\u201d (Av 3).<\/p>\n<h3>III. Noci\u00f3n central y permanente<\/h3>\n<p>Conocida la centralidad de la noci\u00f3n importa averiguar su concepto, su modulaci\u00f3n y versatilidad para estar activa y operativa en los diversos contextos y etapas de proceso espiritual. Unos breves avisos previos son necesarios para la recta comprensi\u00f3n de su propuesta: \u201cNo tratamos aqu\u00ed del carecer de las cosas, porque eso no desnuda al alma si tiene apetito de ellas, sino de la desnudez del gusto y apetito de ellas, que es lo que deja al alma libre y vac\u00eda de ellas, aunque las tenga. Porque no ocupan al alma las cosas de este mundo ni la da\u00f1an, pues no entra en ellas, sino la voluntad y apetito de ellas que moran en ella\u201d (S 1,11,1). Se trata de una actitud espiritual nacida de aquel paulino poseer como si no poseyera. Su proyecto no insiste en la oraci\u00f3n, en pr\u00e1cticas, en ejercicios o en experiencias y m\u00e9todos, es la desnudez espiritual lo que le preocupa, de lo dem\u00e1s, en su criterio, ya hay mucho escrito.<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n se corona con esta actitud clave sanjuanista. Las virtudes son imprescindibles, pero les hace falta un cierto estilo, robusto y libre, sobrio y sencillo. \u201cPara buscar a Dios se requiere un coraz\u00f3n desnudo y fuerte, libre de todos los males y bienes que puramente no son Dios\u201d (CB 3, 5). Sin esto no hay trabajo espiritual v\u00e1lido: \u201cMas hasta que cesen, no hay llegar, aunque m\u00e1s virtudes ejercite, porque le falta el conseguirlas en perfecci\u00f3n, la cual consiste en tener el alma vac\u00eda y desnuda y purificada de todo apetito\u201d. Si la uni\u00f3n es la meta que orienta y atrae al camino, la desnudez es la condici\u00f3n y el motor de avance. La condici\u00f3n para el progreso de todo camino espiritual.<\/p>\n<p>\u201cLa disposici\u00f3n para esta uni\u00f3n no es sino la pureza y amor, que es desnudez y resignaci\u00f3n perfecta de lo uno y de lo otro s\u00f3lo por Dios\u201d (S 2 5,8). Entra en la misma definici\u00f3n del amor y en el logro de su ejercicio. El \u00a0hombre por la desnudez se pone en condiciones de cumplir el precepto \u201cque es amar sobre todas las cosas, lo cual no puede ser sin desnudez y vac\u00edo en todas ellas\u201d (LlB 3, 51), pues \u201cel amor no consiste en grandes cosas sino en tener grande desnudez y padecer por el Amado\u201d (Av 114).<\/p>\n<h3>IV. Desarrollo en el proceso espiritual<\/h3>\n<p>Percibe el Santo la dificultad y tiene que dedicar un cap\u00edtulo a justificar esta exigencia tan radical: \u201cPorque parece cosa recia y muy dificultosa poder llegar el alma a tanta pureza y desnudez, que no tenga voluntad y afici\u00f3n a ninguna cosa\u201d (S 1,11,1). La motivaci\u00f3n para este camino tan recto est\u00e1 en el seguimiento de Cristo. \u201cLo cual es la cruz pura espiritual y desnudez de esp\u00edritu pobre de Cristo\u201d (S 2,7,5).<\/p>\n<p>Pero no se trata de una doctrina inicial que pueda ser superada despu\u00e9s de los primeros pasos por m\u00e1s valientes y decididos que sean. En todo el camino ha de perseverar en esta actitud que se compone de osad\u00eda, determinaci\u00f3n, valent\u00eda, libertad de esp\u00edritu, sobriedad, pureza y abnegaci\u00f3n. Esta actitud que se identifica con la negaci\u00f3n sanjuanista es de raigambre teologal, es decir la energ\u00eda para el despojo es de origen divino, viene de la fe, la esperanza y el amor derramado en nuestros corazones. Ellas operan la desnudez y por tanto su avance pasa por la educaci\u00f3n teologal del sentido (S 2,12,1), por la purificaci\u00f3n activa del esp\u00edritu humano mediante la misma vida teologal (S 2,6,6). La desnudez es el fruto de la \u00a0fe en el entendimiento que se desnuda con la luz de la fe (S 2,24,8-9); en la voluntad que es desnudada por la \u00a0caridad (S 3,16,1) y la \u00a0memoria que se ha de vaciar y desnudar por la acci\u00f3n de la esperanza (S 3,3,6).<\/p>\n<p>En toda experiencia sea ordinaria o extraordinaria, sea \u00edntima o exterior, ha de encontrar el creyente el camino de tratar y \u201chaberse\u201d con ella desnudamente. En el campo de la religiosidad popular y lit\u00fargica y en el \u00e1mbito de la oraci\u00f3n ritual aplica el mismo criterio que a toda otra experiencia humana donde se ejercita o no la fe desnuda (S 3,40,1-2). Educaci\u00f3n teologal en definitiva es afianzamiento de esta actitud moral frente a todo bien interior o exterior, frente a toda experiencia ordinaria o extraordinaria, frente a toda mediaci\u00f3n privada o p\u00fablica de la fe. \u201cOrdinariamente ha menester el alma doctrina sobre las cosas que acaecen para encaminarla por aquella v\u00eda a la desnudez y pobreza espiritual que es la noche oscura\u201d (S 2,22,17). Desnudarse en definitiva consiste en gobernarse no por las facultades naturales y humanas simplemente, sino potenciarlas y purificarlas por la vida teologal. \u201cHan de saber los espirituales desnudarse y gobernarse seg\u00fan estas tres virtudes\u201d (S 2,6,7).<\/p>\n<p>a) En la <em>noche oscura <\/em>permanece el mismo proyecto de alcanzar la desnudez para el amor; cambia el contenido experiencial y doctrinal. Con la misma palabra se habla ahora de algo m\u00e1s radical y de otro origen, ahora el desnudamiento es divino y pasivo en su actuaci\u00f3n. Lo llama \u2018contemplaci\u00f3n desnuda\u2019. \u201cPor tanto, para venir a ella [la uni\u00f3n], convi\u00e9nele al alma entrar en la segunda noche del esp\u00edritu, donde desnudando al sentido y esp\u00edritu perfectamente de todas estas aprensiones y sabores, le han de hacer caminar en oscura y pura fe\u201d (N 2,2,5). El simbolismo de la desnudez y el vocabulario perduran en la fase de la noche oscura, pues tambi\u00e9n para las experiencias de purificaciones pasivas es v\u00e1lido este principio espiritual. Porque en definitiva es a Dios a quien m\u00e1s le importa lograr esta desnudez o libertad del hombre para llevarlo a la comuni\u00f3n perfecta. \u201cNo pierda el cuidado de orar y espere en desnudez y vac\u00edo que no tardar\u00e1 su bien\u201d (S 3,3,6). De hecho, la desnudez ahora tiene aqu\u00ed otro sin\u00f3nimo, la contemplaci\u00f3n: \u201cEntiendo ahora esta canci\u00f3n a prop\u00f3sito de la purgaci\u00f3n contemplativa o desnudez y pobreza de esp\u00edritu (que todo aqu\u00ed casi es una misma cosa)\u201d, dice al iniciar el tercer comentario a la primera estrofa de \u201cEn una noche oscura\u201d (N 2,4,1).<\/p>\n<p>La obra de Dios en la primera y en la segunda noche se puede describir como desnudez o desnudamiento; pero el Santo prefiere hablar, con palabras fuertes y mayores, de desollar, pues, la acci\u00f3n divina afecta a lo m\u00e1s \u00edntimo, no s\u00f3lo al vestido. El vestido es algo externo al hombre y ligado a su funci\u00f3n social y sus apariencias, por eso la <em>noche <\/em>no s\u00f3lo desnuda h\u00e1bitos capitales, desuella al hombre para que el alma \u201cas\u00ed vac\u00eda est\u00e9 pobre de esp\u00edritu y desnuda del hombre viejo\u201d (N 2,9,4). \u201cQueriendo Dios desnudarlos de hecho de este hombre viejo y vestirlos del nuevo que seg\u00fan Dios es criado en la novedad del sentido &#8230; desn\u00fadales las potencias y afecciones y sentidos as\u00ed espirituales como sensitivos, as\u00ed exteriores como interiores\u201d (N 2,3,3).<\/p>\n<p>Se nota en este per\u00edodo que la desnudez resulta insuficiente para encarecer esta iniciativa de Dios, aqu\u00ed no se trata ya de revestir el alma de un h\u00e1bito nuevo, adquirido por la pr\u00e1ctica y la repetici\u00f3n, sino de un verdadero cambio interior de lo profundo del hombre, labor inaccesible al mismo hombre y por tanto pasiva obra de Dios; lo describe as\u00ed: \u201cQue como el divino embiste a fin de renovarla para hacerla divina, desnud\u00e1ndola de las afecciones habituales y propiedades del hombre viejo, en que ella est\u00e1 muy unida, conglutinada y conformada, de tal manera la destrica y descuece la sustancia espiritual, absorbi\u00e9ndola en una profunda y honda tiniebla, que el alma se siente estar deshaciendo y derritiendo en la haz y vista de sus miserias con muerte de esp\u00edritu cruel; as\u00ed como si, tragada de una bestia, en su vientre tenebroso se sintiese estar digiriendo, padeciendo estas angustias como Jon\u00e1s (2, 1) en el vientre de aquella marina bestia. Porque en este sepulcro de oscura muerte la conviene estar para la espiritual resurrecci\u00f3n que espera\u201d (N 2,6,1).<\/p>\n<p>Hay que observar en este dram\u00e1tico y vigoroso texto c\u00f3mo verbos nuevos vienen a sustituir y encarecer la obra de la noche pasiva. Desnudar resultar\u00eda aqu\u00ed tibio y lacio, insuficiente. El autor ha de hablar de destricar, descocer la sustancia, deshacer, derretir, padecer digesti\u00f3n de bestia marina o de sepulcro. Aqu\u00ed el s\u00edmbolo de la desnudez queda desva\u00eddo y palidece al dar cuenta de la experiencia vivida.<\/p>\n<p>b) En las etapas posteriores de la uni\u00f3n trasformante o en las contempor\u00e1neas de desposorio con su abundancia de experiencias m\u00edsticas extraordinarias la desnudez en J. de la Cruz suele calificar un tipo de comunicaci\u00f3n extraordinaria de Dios m\u00e1s directa, inmediata e interior. Habla aqu\u00ed de \u201cinteligencia sustancial desnuda\u201d (CB 39,12). Ya no se trata de un programa de ejercitaci\u00f3n y de una agenda espiritual concreta y factible, sino de una descripci\u00f3n de lo recibido en pureza de fe, pasiva y gratuitamente con resignaci\u00f3n de toda retribuci\u00f3n (v. gr. en S 2,26, 8-9). El concepto de desnudez se aproxima aqu\u00ed al de soledad, es decir, denota una especial comunicaci\u00f3n de Dios sin accidentes, \u201cboca a boca, esto es, esencia pura y desnuda de Dios &#8230; con esencia pura y desnuda del alma\u201d (S 2,16, 9).<\/p>\n<p>En el <em>C\u00e1ntico <\/em>(ante todo en CB 14-15 aparece el adjetivo desnudo, aplicado a sustancia, esencia, fe, verdad; siempre se refiere a comunicaciones m\u00edsticas sin participaci\u00f3n de los sentidos, de alto valor para el autor; de este porte son los que llama toque de sustancias desnudas, el susurro (CB 1415,24), el beso (CB 22,8), do mana el agua pura o la noticia y sabidur\u00eda de Dios limpia y desnuda de accidentes y fantas\u00edas (CB 36,9). Esta desnudez alude al resultado logrado en la lucha activa y en el aguante pasivo de las etapas anteriores. El efecto de la purificaci\u00f3n ha terminado en iluminaci\u00f3n y amor puro que revisten de gloria y paz al alma desnuda. Es un concepto relativo, insuficiente por s\u00ed solo, necesita del complemento de la uni\u00f3n lograda mediante este ejercicio Desnudez, pues, es un concepto moral con que el autor apunta a la perfecci\u00f3n (S 1,5,6) y es condici\u00f3n indispensable para la uni\u00f3n con Dios. Se define en negativo contraponi\u00e9ndolo a los efectos de los apegos, los apetitos o el modo interesado y muy humano de trato con Dios sea en lo natural o en lo sobrenatural. Es al fin un don de Dios por el que la acci\u00f3n de la gracia bautismal en su desarrollo din\u00e1mico configura al creyente con Cristo pobre. Como la pobreza o la libertad de esp\u00edritu, la desnudez espiritual es la disposici\u00f3n obligada para recibir en gratuidad el don del amor de Dios y disponerse para abrir paso a la acci\u00f3n de Dios; \u201cporque a Dios \u00bfqui\u00e9n le quitar\u00e1 que \u00e9l no haga lo que quisiere en el alma resignada, aniquilada y desnuda?\u201d (S 2, 4,2).<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 JOS\u00c9 DAMI\u00c1N GAIT\u00c1N, <em>Negaci\u00f3n y plenitud en San Juan de la Cruz, <\/em>EDE, Madrid 1995; LUCIEN MARIE, \u201cAsc\u00e8se de lumi\u00e8re\u201d, en <em>EtCarm <\/em>1948<em>, <\/em>201-219<em>; <\/em>Id. <em>\u201c<\/em>An\u00e9antisse-ment ou restauration<em>?\u201d EtCarm <\/em>1954<em>, <\/em>194-212; B. RORDORF, \u201cLa \u2018desnudez\u2019 chez Saint Jean de la Croix\u201d, <em>Bulletin du Centre Protestant d\u2019Etudes <\/em>38 (1986<em>) <\/em>3-12<em>; <\/em>F. RUIZ SALVADOR, \u201cRevisi\u00f3n de las purificaciones sanjuanistas\u201d, en <em>RevEsp <\/em>31 (1972) 257-298.<\/p>\n<p><em>Gabriel Castro<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el vocabulario sanjuanista \u201cdesnudez\u201d es una noci\u00f3n contigua a despojo, desasimiento, desapropiaci\u00f3n y \u00a0negaci\u00f3n, purgaci\u00f3n o \u00a0purificaci\u00f3n, vac\u00edo y pobreza de esp\u00edritu. Parecer\u00eda a veces que es el primer analogado en relaci\u00f3n con otros t\u00e9rminos: \u201cLlamamos a esta desnudez &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3391\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-SH","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3391"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3391"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3391\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3392,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3391\/revisions\/3392"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3391"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3391"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3391"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}