{"id":3393,"date":"2020-01-24T10:13:35","date_gmt":"2020-01-24T16:13:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3393"},"modified":"2021-01-24T10:16:14","modified_gmt":"2021-01-24T16:16:14","slug":"desposorio-espiritual-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3393","title":{"rendered":"Desposorio espiritual"},"content":{"rendered":"<p>Como todos los m\u00edsticos de su tiempo, J. de la Cruz se apropia del simbolismo nupcial para describir la relaci\u00f3n amorosa entre Dios y las almas. Ese simbolismo tradicional arranca del <em>Cantar de los Cantares<\/em>, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n iniciada por Or\u00edgenes y culminada por san Bernardo. El desposorio\/noviazgo y el matrimonio son los momentos clave del proceso de enamoramiento entre el \u00a0esposo y la esposa, el amado y la amada. Conociendo la trama de los escritos sanjuanistas se explica por qu\u00e9 el simbolismo nupcial aparece s\u00f3lo en el <em>C\u00e1ntico <\/em>y en la <em>Llama, <\/em>mientras est\u00e1 ausente en la <em>Subida <\/em>y en la <em>Noche; <\/em>en \u00e9sta aparece el t\u00e9rmino desposorio incidentalmente dos veces. Consideraci\u00f3n aparte merecen las poes\u00edas.<\/p>\n<h3>I. Polisemia del t\u00e9rmino<\/h3>\n<p>Para comprender adecuadamente el pensamiento sanjuanista es conveniente tener en cuenta el sentido ambiguo de algunas expresiones en espa\u00f1ol, como sucede con el t\u00e9rmino b\u00e1sico \u201cesposo\u201d, entendido unas veces como \u201cprometido\u201d y otras como \u201ccasado\u201d, \u201cc\u00f3nyuge\u201d. Es el caso, por ejemplo, de la estrofa que comienza \u201call\u00ed me dio su pecho\u201d (CA 18\/ CB 28). Lo mismo sucede con \u201cdesposorio\u201d, equivaliendo unas veces a noviazgo o esponsales, y otras, a matrimonio o consorcio (en sentido b\u00edblico).<\/p>\n<p>Ejemplo elocuente de la interferencia lexical entre desposorio-matrimonio se halla al final de la <em>Noche oscura<\/em>. Ultimada la fase cat\u00e1rtica, es decir, \u201cestando ya mi casa sosegada\u201d, se produce perfecta armon\u00eda entre las distintas \u201cporciones\u201d del \u00a0hombre, \u201cconforme al estado de la inocencia que hab\u00eda en Ad\u00e1n\u201d (N 2,24,2). Todo est\u00e1 dispuesto para la \u201cdivina \u00a0uni\u00f3n de amor\u201d, seg\u00fan \u201csufre esta condici\u00f3n de vida\u201d. De esta divina uni\u00f3n se dice que \u201ces el divino desposorio entre el alma y el Hijo de Dios\u201d (N 2,14,3).<\/p>\n<p>Si se repasa con atenci\u00f3n el contexto en que aparece esta frase, resulta claro que \u201cdesposorio\u201d aqu\u00ed no equivale al estado anterior al matrimonio espiritual y disposici\u00f3n para el mismo. La pureza total conseguida por el alma a trav\u00e9s de la \u00a0mortificaci\u00f3n y de la noche oscura es propia del matrimonio. Basta comparar lo dicho en este cap\u00edtulo con lo que escribe el Santo en el CB (14-15,30). Coinciden perfectamente menos en una cosa: en la \u00faltima obra se define como \u201cmatrimonio espiritual\u201d, mientras en el texto de la <em>Noche <\/em>la misma situaci\u00f3n se llama \u201cdesposorio\u201d. Por tanto, el \u201cnuevo manto que pretend\u00eda del desposorio\u201d tiene que entenderse como del \u201cmatrimonio\u201d (N 2,24,4). Al igual que en otros casos, \u201cdesposorio\u201d se entiende en el sentido de \u201cbodas\u201d, o celebraci\u00f3n del matrimonio.<\/p>\n<p>Esta ambig\u00fcedad l\u00e9xica se prolonga a lo largo del <em>C\u00e1ntico espiritual, <\/em>pese a ser la obra que desarrolla en su integridad las etapas del simbolismo nupcial, apoyada muy de cerca en el <em>Cantar de los Cantares. <\/em>Es bien sabido que la clave diferencial de las dos redacciones del escrito radica precisamente en la configuraci\u00f3n textual del desposorio y del matrimonio. No ata\u00f1e, en realidad, al l\u00e9xico en s\u00ed mismo, sino a la ordenaci\u00f3n de las estrofas (con relativos comentarios) propias de cada uno de los dos estadios y a determinadas aclaraciones relativas a las diferencias de ambos. Conviene tener presentes estos datos para seguir el pensamiento sanjuanista, que halla su definitiva formulaci\u00f3n al respecto en el CB.<\/p>\n<p>En las dos redacciones se afirma con claridad que la celebraci\u00f3n del \u201cdesposorio\u201d se inicia en la canci\u00f3n que comienza \u201cAp\u00e1rtalos, Amado\u201d (CA 12\/CB 13) y se prolonga en las siguientes. La celebraci\u00f3n del \u201cmatrimonio\u201d se coloca po\u00e9ticamente \u201cen la interior bodega\u201d y \u201cen el ameno huerto deseado\u201d (17 y 27 de CA \/ y 26 y 22 de CB). Antes de comentar esas estrofas emplea el Santo los t\u00e9rminos en cuesti\u00f3n sin aplicaci\u00f3n directa al simbolismo nupcial. Quienes est\u00e1n ya fortalecidos en el amor divino no temen morir, sino al contrario, lo desean ardientemente, por la siguiente raz\u00f3n: \u201cNo le puede ser al alma que ama amarga la muerte, pues en ella halla todas las dulzuras y deleites de amor. No le puede ser triste su memoria &#8230; Ti\u00e9nela por amiga y esposa, y con su memoria se goza como en el d\u00eda de su desposorio y bodas, y m\u00e1s desea aquel d\u00eda y aquella hora en que ha de venir la muerte que los reyes de la tierra desearon los reinos y principados\u201d (CB 11,10). La identificaci\u00f3n de \u201cdesposorio y bodas\u201d con un d\u00eda determinado parece aludir claramente al \u201cmatrimonio\u201d no a su promesa, el desposorio.<\/p>\n<p>Otro tanto sucede en la estrofa siguiente, cuando afirma que el alma, ansiando vivamente la uni\u00f3n con Dios, no halla \u201cmedio ni remedio alguno en todas las criaturas\u201d, por lo que se vuelve a la fe, porque no hay otro medio \u201cpor donde se venga a la verdadera uni\u00f3n y desposorio espiritual con Dios\u201d (CB 12,2). La explicaci\u00f3n que sigue y la cita de Oseas (2,20) atestiguan que tambi\u00e9n aqu\u00ed \u201cdesposorio\u201d se toma en sentido gen\u00e9rico o b\u00edblico, pero indicando claramente lo que en el simbolismo nupcial J. de la Cruz considera \u201cmatrimonio espiritual\u201d.<\/p>\n<p>Donde la interferencia o intercambio de ambos sentidos alcanza mayor ambig\u00fcedad es en la declaraci\u00f3n de la canci\u00f3n que comienza \u201cAll\u00ed me dio su pecho\u201d (CB 27, v.1\u00ba). El adverbio \u201call\u00ed\u201d remite a la \u201cinterior bodega\u201d de la estrofa precedente. En ella se describe con toda clase de detalles la celebraci\u00f3n del \u201cmatrimonio espiritual, como el m\u00e1s estrecho grado de amor en que el alma puede situarse en esta vida\u201d. Es el estado descrito con perfecta coherencia doctrinal en las estrofas anteriores y en las siguientes. El comentario al verso \u201call\u00ed le promet\u00ed de ser su esposa\u201d (27, 5\u00ba) tropezaba con una dificultad manifiesta: lo que se hab\u00eda realizado ya, el matrimonio, pod\u00eda interpretarse ahora como promesa o esponsales. As\u00ed lo entiende de hecho la \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d sumaria: \u201cEn esta canci\u00f3n cuenta la esposa la entrega que hubo de ambas partes en este espiritual desposorio &#8230; de ella y de Dios\u201d (CB 27,2).<\/p>\n<p>Desconcierta al lector que se diga aqu\u00ed \u201ceste desposorio\u201d, cuando la entrega aludida ha sido, sin lugar a dudas, la del matrimonio, es decir, la \u201cjunta y comunicaci\u00f3n de la interior bodega\u201d. Lo confirma la explicaci\u00f3n del verso perturbador \u201call\u00ed le promet\u00ed de ser su esposa\u201d. Se le atribuye un contenido propio y peculiar del \u201cmatrimonio\u201d: \u201cAs\u00ed como la <em>desposada <\/em>no pone en otro su amor ni su cuidado ni su obra fuera de su Esposo, as\u00ed el alma en este estado no tiene ya afectos de voluntad &#8230; ni obra alguna que todo no sea inclinado a Dios\u201d (CB 27, 7). Esposo y desposada est\u00e1n por \u201cc\u00f3nyuges\u201d, esposos-casados. Esto no impide que l\u00edneas m\u00e1s adelante vuelva al equ\u00edvoco del \u201cdesposorio\u201d, escribiendo que \u201cel alma que ha llegado a este estado de desposorio espiritual no sabe otra cosa sino amar y andar siempre en deleites de amor con el Esposo\u201d (ib. 8).<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis textual autoriza a distinguir en la pluma sanjuanista por lo menos tres sentidos en el uso de \u201cdesposorio\u201d, a saber: el consorcio-comunicaci\u00f3n de Dios con las criaturas, uni\u00f3n amorosa entre Dios-Cristo y las almas en general, estado espiritual espec\u00edfico, anterior al matrimonio espiritual.<\/p>\n<h3>II. Desposorio de Dios con la creaci\u00f3n y la humanidad<\/h3>\n<p>El amor-comuni\u00f3n de vida en la \u00a0Trinidad y su expansi\u00f3n en la creaci\u00f3n hace de hilo conductor a lo largo de los \u201cRomances\u201d. A partir del 3\u00ba, la \u201ccreaci\u00f3n\u201d entera se presenta como la esposa que Dios Padre ha querido dar al Verbo, su Hijo. No es posible reproducir aqu\u00ed los magn\u00edficos versos en que se canta ese \u00fanico y admirable desposorio; son de lectura obligada en este punto. Sirven de pauta algunos tan expl\u00edcitos como los siguientes: \u201cUna esposa que te ame, \/ mi Hijo, darte quer\u00eda &#8230; \/ Mucho lo agradezco, Padre, \/ el Hijo respond\u00eda: \/ a la esposa que me dieres\u201d (n. 3\u00ba). \u201cEl mundo criado hab\u00eda \/ palacio para la esposa \/ hecho en gran sabidur\u00eda \/ &#8230; porque conozca la esposa \/ el Esposo que ten\u00eda\u201d (n. 4\u00ba).<\/p>\n<p>Prosigue describiendo la \u00a0creaci\u00f3n: \u201cLa ang\u00e9lica jerarqu\u00eda y la natura humana\u201d, aunque diferentes en el ser y en dignidad, \u201ctodos son un cuerpo \/ de la esposa que dec\u00eda; \/ que el amor de un mismo Esposo \/ una esposa los hac\u00eda\u201d (ib.). A partir de estos versos se produce una identificaci\u00f3n de la esposa con la creaci\u00f3n y con la Iglesia: \u201cTodos son un cuerpo\u201d. En esa asimilaci\u00f3n creaci\u00f3n\/Iglesia, distingue los bienaventurados (\u201clos de arriba\u201d), que poseen la alegr\u00eda del esposo, y \u201clos de abajo\u201d, que viven en esperanza \u201cde la fe que les infund\u00eda\u201d (ib.), y que tras la Encarnaci\u00f3n-redenci\u00f3n \u201cse gozar\u00e1n juntos\/ en eterna melod\u00eda\u201d; \/ \u201cporque \u00e9l era la cabeza \/ de la esposa que ten\u00eda, \/ a la cual todos los miembros \/ de los justos juntar\u00eda, \/ que son cuerpo de la esposa\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cantar la larga espera del Redentor (n. 5\u00ba-6\u00ba) describe as\u00ed la ratificaci\u00f3n del desposorio en la Encarnaci\u00f3n (n. 7\u00ba): \u201cYa el tiempo era llegado \/ en que hacerse conven\u00eda \/ el rescate de la esposa, \/ que en duro yugo serv\u00eda &#8230; \/ Ya ves, Hijo, que a tu esposa \/ a tu imagen hecho hab\u00eda&#8230; \/ Ir\u00e9 a buscar a mi esposa \/ y sobre m\u00ed tomar\u00eda \/ sus fatigas y trabajos, \/ en que tanto padec\u00eda; \/ y porque ella vida tenga, \/ yo por ella morir\u00eda, \/ y sac\u00e1ndola del lago \/ a ti la volver\u00eda\u201d (n. 7\u00ba).<\/p>\n<p>El nacimiento de Cristo (n. 9\u00ba) se presenta como el abrazo del esposo y la esposa: \u201cYa que era llegado el tiempo\/ en que de nacer hab\u00eda, \/ as\u00ed como desposado \/ de su t\u00e1lamo sal\u00eda \/ abrazado con su esposa, \/ que en sus brazos tra\u00eda&#8230; \/ Los hombres dec\u00edan cantares, \/ los \u00e1ngeles melod\u00eda, \/ festejando el desposorio \/ que entre tales dos hab\u00eda. \/ Pero Dios en el pesebre \/ all\u00ed lloraba y gem\u00eda, \/ que eran joyas que la esposa \/ al desposorio tra\u00eda\u201d (n\u00ba. 9).<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita y concreta del simbolismo nupcial a la Iglesia aparece en el <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>. Despu\u00e9s de haber explicado el verso \u201charemos las guirnaldas\u201d ( 3\u00ba de canci\u00f3n 30) como una guirnalda de virtudes para ofrecer al esposo Cristo, J. de la Cruz propone otra interpretaci\u00f3n: \u201cEste versillo se entiende harto propiamente de la Iglesia y de Cristo, en la cual la Iglesia, Esposa suya\u2026\u201d. Las \u201cguirnaldas\u201d pasan a ser \u201clas santas almas engendradas por Cristo en la Iglesia\u201d, y cada una de ellas \u201ces como una guirnalda arreada de flores de virtudes y dones, y todas ellas juntas son una guirnalda para la cabeza del Esposo Cristo\u201d (CB 30,7).<\/p>\n<p>Con esta misma idea de Cristo cabeza y esposo de la Iglesia y, a la vez, de cada alma remata el CB: \u201cTodas estas perfecciones y disposiciones antepone la Esposa a su Amado, el Hijo de Dios, con deseo de ser por \u00e9l trasladada del matrimonio espiritual, a que Dios la ha querido llegar en esta Iglesia militante, al glorioso matrimonio de la triunfante, al cual sea servido llevar a todos los que invocan su nombre dulc\u00edsimo Jes\u00fas, Esposo de las almas\u201d (CB 40,7).<\/p>\n<h3>II. Desposorio por gracia<\/h3>\n<p>\u00cdntimamente vinculados al desposorio universal de Dios con la creaci\u00f3n y la humanidad est\u00e1n las otras dos formas fundamentales consideradas por J. de la Cruz. La primera es aplicaci\u00f3n concreta a cada alma de ese desposorio de Cristo con la humanidad en su encarnaci\u00f3n y redenci\u00f3n (CB 5,4; 23 entera).<\/p>\n<p>Cristo, comunicando al alma su gracia, se desposa con ella, al hacerla part\u00edcipe de su propia vida y consorte de la divinidad, seg\u00fan la conocida doctrina del N.T. Como la naturaleza fue estragada debajo del \u00e1rbol del para\u00edso, as\u00ed Cristo en la Cruz la restaur\u00f3 de tal forma que qued\u00f3 reparada. En el \u00e1rbol de la \u00a0Cruz fue \u201cdonde el Hijo de Dios redimi\u00f3 y, por consiguiente, despos\u00f3 consigo la naturaleza humana, y consiguientemente con cada alma, d\u00e1ndola la gracia y prendas para ello en la Cruz\u201d (CB 23,3).<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de la gracia redentora es, pues, desposorio de Cristo con cada alma en el momento del bautismo: \u201cEs desposorio que se hizo de una vez, dando Dios al alma la primera gracia, lo cual se hace en el bautismo con cada alma\u201d (ib. 6). Todo comienza, seg\u00fan J. de la Cruz, con la mirada graciosa de Dios, ya \u201cque mirar Dios es amar\u201d (CB 31,5, 32,3-4). El Esposo divino \u201cinclin\u00e1ndose al alma con misericordia imprime e infunde en ella su amor y gracia, con que la hermosea y levanta tanto, que la hace consorte de la misma Divinidad\u201d (2 Pe 1,4: CB 32,4).<\/p>\n<p>Las relaciones interpersonales hacen que en el simbolismo esponsal o nupcial la correspondencia de los protagonistas sea distinta de la anterior: el esposo es siempre Cristo, pero la esposa es el alma. Se trata naturalmente de una figura de lenguaje (sin\u00e9cdoque) tomando la parte (alma) por el todo (la persona). J. de la Cruz mantiene siempre esta equivalencia hablando indistintamente del \u201calma esposa\u201d, de la \u201cesposa\u201d, del \u201calma\u201d.<\/p>\n<h3>III. Desposorio \u201cpor v\u00eda de perfecci\u00f3n\u201d<\/h3>\n<p>El propio Santo formula as\u00ed la diferencia respecto a los anteriores: \u201cEste desposorio que se hizo en la Cruz no es del que ahora vamos hablando; porque aqu\u00e9l es desposorio que se hizo de una vez, dando Dios al alma la primera gracia &#8230; mas \u00e9ste es por v\u00eda de perfecci\u00f3n, que no se hace sino muy poco a poco por sus t\u00e9rminos, que, aunque todo es uno, la diferencia es que uno se hace al paso del alma, y as\u00ed va poco a poco; y el otro, al paso de Dios, y as\u00ed h\u00e1cese de una vez\u201d (CB 23,6).<\/p>\n<p>Poco a poco y al paso del alma quiere decir que el \u201cdesposorio por gracia\u201d va desarroll\u00e1ndose progresivamente hasta que llega a su perfecci\u00f3n \u00faltima en el matrimonio espiritual. Estadio previo y de preparaci\u00f3n es el llamado con su nombre espec\u00edfico \u201cdesposorio\u201d. La configuraci\u00f3n adecuada de ambos \u2013matrimonio y desposorio\u2013 fue lo que llev\u00f3 al autor a recomponer el <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>. Consigui\u00f3 su intento reorganizando las estrofas del poema primitivo y sus respectivos comentarios (CA).<\/p>\n<p>ENCLAVE DEL DESPOSORIO. En esa primera redacci\u00f3n ya hab\u00eda dise\u00f1ado el proceso de enamoramiento espiritual en correspondencia a las estrofas del poema. Comprend\u00eda los pasos siguientes: ejercicio de virtudes, mortificaci\u00f3n y meditaci\u00f3n; penas y estrechos de amor; \u201cgrandes comunicaciones y muchas visitas del Amado\u201d, hasta entregarse a \u00e9l \u201cpor uni\u00f3n de amor en desposorio espiritual, en que como ya desposada, ha recibido del Esposo grandes dones y joyas\u201d; matrimonio espiritual \u201centre la dicha alma y el Hijo de Dios, Esposo suyo, el cual es mucho m\u00e1s que el desposorio, porque es transformaci\u00f3n total en el Amado\u201d (CA 27,2; cf. CB 22,3). La comparaci\u00f3n o confrontaci\u00f3n de ambos \u2013desposorio y matrimonio\u2013 ayuda a definir las caracter\u00edsticas de cada uno de ellos. Es el m\u00e9todo seguido adem\u00e1s por el Santo. No interesa, con todo, analizar aqu\u00ed lo propio del matrimonio, sino en cuanto sirve para el desposorio.<\/p>\n<p>Es sabido que el desarrollo doctrinal y la descripci\u00f3n de ambos estadios en el CA no es tan clara y lineal como se anuncia en el esquema recordado (CA 27,2). Al componer la <em>Llama <\/em>el Santo trat\u00f3 de esclarecer algunos detalles de su pensamiento. Mantiene expl\u00edcitamente la precedencia cronol\u00f3gica del desposorio y la supremac\u00eda del matrimonio, pero recortando notablemente lo dicho sobre el primero en el CA respecto a la situaci\u00f3n de \u201cpaz y tranquilidad imperturbables\u201d. Empalmando con lo escrito en la <em>Noche <\/em>(2,24,24,3-4), reitera que no es posible llegar a la perfecta uni\u00f3n de amor, propia del matrimonio espiritual, si no se realiza previamente la total \u201cpurgaci\u00f3n de entrambas partes\u201d, sensitiva y espiritual (LlA 1,15-21; 2,21-22; 3,24), cosa no bien explicitada en el CA.<\/p>\n<p>Una advertencia introducida de intento aporta la aclaraci\u00f3n decisiva para relacionar convenientemente el binomio \u201cdesposorio-matrimonio\u201d y situarlos en su justo puesto dentro del proceso espiritual: \u201cEn esta cuesti\u00f3n viene bien notar la diferencia que hay en tener a Dios por gracia en s\u00ed solamente, y tenerle tambi\u00e9n por uni\u00f3n: que lo uno es bien quererse y lo otro es tambi\u00e9n comunicarse, que esta es tanta la diferencia como hay entre el desposorio y el matrimonio\u201d (LlA 3,23 \/ LlB 3,24). Parece claro que la uni\u00f3n, como estado, se limita aqu\u00ed al matrimonio, por lo que el desposorio se colocar\u00eda en la fase iluminativa.<\/p>\n<p>Tal es la afirmaci\u00f3n expl\u00edcita y reiterada en el CB, posterior a LlA (y en este texto id\u00e9ntica a LlB). En el argumento con que se abre la segunda redacci\u00f3n del <em>C\u00e1ntico <\/em>se dice que las canciones centrales \u201ctratan de los \u00a0aprovechados, donde se hace el desposorio espiritual, y \u00e9sta es la v\u00eda iluminativa\u201d (n. 2). La v\u00eda unitiva \u201ces de los perfectos, donde se hace el matrimonio espiritual. La cual v\u00eda unitiva y de perfectos se sigue a la v\u00eda iluminativa\u201d (ib). La equiparaci\u00f3n aprovechados-v\u00eda iluminativa-desposorio no puede ser m\u00e1s clara, en consonancia con la <em>Llama<\/em>.<\/p>\n<p>Inesperadamente sale al paso una dificultad textual. Al distribuir la secuencia estr\u00f3fica (CB 22, 3) en correspondencia con el s\u00edmbolo nupcial, el CB altera ligeramente el texto del CA estableciendo esta clasificaci\u00f3n: el desposorio se realiza a la altura de la canci\u00f3n 13 (12 en CA) y a partir de entonces \u201cva por la v\u00eda unitiva, en que recibe muchas y grandes comunicaciones y visitas y dones y joyas del Esposo, bien as\u00ed como desposada\u201d, hasta que en la canci\u00f3n 22 se efect\u00faa el matrimonio espiritual (CB 22,3). Concuerda con los dem\u00e1s textos la descripci\u00f3n del estado peculiar de desposorio; se aparta de ellos al colocarlo en la \u201cv\u00eda unitiva\u201d.<\/p>\n<p>La diferencia no parece ir m\u00e1s all\u00e1 de la expresi\u00f3n. Probablemente \u201cv\u00eda unitiva\u201d indica estado de uni\u00f3n imperfecta; en las clasificaciones del propio Santo (S 2,5): uni\u00f3n transitoria (S 2,5) y no actual (seg\u00fan CB 26, 11). Si se toman en sentido estricto las tres v\u00edas o estados (CB argumento) resulta claro y seguro que el Santo coloca el desposorio en la etapa de aprovechados o v\u00eda iluminativa. Desde luego, con notable elasticidad, ya que no existen seg\u00fan \u00e9l l\u00edmites r\u00edgidos. Los requisitos exigidos para el matrimonio espiritual demuestran, sin duda alguna, que el desposorio no cuadra en la v\u00eda unitiva, en cuanto uni\u00f3n-comuni\u00f3n perfecta con Dios.<\/p>\n<p>DICHOSO ESTADO DEL DESPOSORIO. La primera descripci\u00f3n del desposorio ofrecida por J. de la Cruz peca de optimista y risue\u00f1a, por lo que va recort\u00e1ndose poco a poco a lo largo del mismo CA. Comienza por describir el feliz d\u00eda del desposorio: \u201cAl principio que se hace esto, que es la primera vez, comunica Dios al alma grandes cosas de s\u00ed, hermose\u00e1ndola de grandeza y majestad &#8230; bien as\u00ed como a desposada en el d\u00eda de su desposorio. Y en este dichoso d\u00eda, no solamente se le acaban al alma sus ansias vehementes y querellas de amor que antes ten\u00eda, mas quedando adornada de los bienes que digo, comi\u00e9nzale un estado de paz y deleite y suavidad de amor\u201d. En tal estado todo es \u201cejercicio de dulce y pac\u00edfico amor\u201d (CA 13-14,1 \/CB 14-15,2).<\/p>\n<p>Como si se hubiese excedido, a\u00f1ade el Santo: \u201cEs de notar que en estas canciones se contiene lo m\u00e1s que Dios suele comunicar a este tiempo a un alma &#8230; porque a unas almas se les da m\u00e1s, y a otras menos, y a unas en una manera y a otras en otra, aunque lo uno y lo otro puede ser en este estado del desposorio espiritual, m\u00e1s p\u00f3nese aqu\u00ed lo m\u00e1s que puede ser, porque en ello se comprende todo\u201d (ib.). Quiere decirse que las situaciones pueden ser muy diversas y que los linderos entre desposorio y matrimonio no deben considerarse cerrados o infranqueables, sobre todo en lo que se refiere a las comunicaciones divinas.<\/p>\n<p>Si esa paz y suavidad de amor, que se dice aqu\u00ed \u201cgoza en la uni\u00f3n de desposorio\u201d, fuese \u201clo m\u00e1s que puede ser\u201d, contradecir\u00eda lo que el Santo afirma en otros lugares de la misma obra (CA 20. 25-26.29-31) y rechaza categ\u00f3ricamente en otros escritos. Apunta ya cierta correcci\u00f3n o mitigaci\u00f3n al final de la misma estrofa (CA 13\/ CB 14). Despu\u00e9s de ilustrar con la autoridad de Job (4,12-15) ciertas turbaciones y penas, sobrevenidas despu\u00e9s del feliz d\u00eda del desposorio, a\u00f1ade: \u201cY no se ha de entender que siempre acaecen estas visitas con estos temores y detrimentos naturales, que, como queda dicho, es a los que comienzan a entrar en estado de iluminaci\u00f3n y perfecci\u00f3n y en este g\u00e9nero de comunicaci\u00f3n, porque en otros acaecen con gran suavidad\u201d (ib.21). La matizaci\u00f3n afecta incluso al encuadramiento de estados y situaciones. En ning\u00fan otro lugar usa estas expresiones tan indefinidas: \u201ccomenzar a entrar en estado de iluminaci\u00f3n y perfecci\u00f3n\u201d. Lo que s\u00ed queda claro es que las mismas gracias\/visitas del Amado pueden ser muy diferentes y sin atenerse a clasificaciones te\u00f3ricas.<\/p>\n<p>Estas matizaciones un tanto veladas se complementan con las apuntadas al comparar expl\u00edcitamente el desposorio y el \u00a0matrimonio (CA 27,2), pero en la primera redacci\u00f3n del <em>C\u00e1ntico <\/em>no se formula nunca la diferencia fundamental; todo se reduce a mayor o menor nivel en la perfecci\u00f3n del amor. Es en los escritos posteriores donde J. de la Cruz establece con claridad las fronteras entre los dos estadios del simbolismo nupcial. Es un punto en el que queda patente la evoluci\u00f3n del pensamiento sanjuanista.<\/p>\n<p>A los textos ya mencionados de la <em>Noche <\/em>hay que a\u00f1adir otros expl\u00edcitos y elocuentes: \u201cEste es un alto estado de desposorio espiritual del alma con el Verbo, en el cual el Esposo la hace grandes mercedes y la visita amoros\u00edsimamente muchas veces, en que ella recibe grandes favores y deleites. Pero no tiene que ver con el matrimonio, porque todas son disposiciones para la uni\u00f3n del matrimonio; que, aunque es verdad que esto pasa en el alma que est\u00e1 purgad\u00edsima de toda afecci\u00f3n a criatura (porque no se hace el desposorio espiritual, como decimos hasta esto), todav\u00eda ha menester el alma otras disposiciones positivas de Dios, de sus visitas y dones, en que la va m\u00e1s purificando y hermoseando y adelgazando para estar decentemente dispuesta para tan alta uni\u00f3n. Y en esto pasa tiempo, en unas m\u00e1s y en otras menos, porque lo va Dios haciendo al modo del alma\u201d (LlA 3,25\/LlB 3,25).<\/p>\n<p>Es \u00e9sta una de las descripciones m\u00e1s precisas y completas del desposorio en comparaci\u00f3n con el matrimonio espiritual. Son fundamentales los puntos siguientes: visitas frecuentes del Amado, disposiciones para el matrimonio, gran pureza de afectos y cierto tiempo. El superlativo \u201cpurgad\u00edsima\u201d har\u00eda pensar en la superaci\u00f3n de la fase cat\u00e1rtica, exigida siempre por J. de la Cruz para la uni\u00f3n perfecta. Se apresura a declarar que a\u00fan as\u00ed el alma \u201cha menester otras disposiciones\u201d, disposiciones promovidas por Dios, como apunta en las p\u00e1ginas siguientes (LlA 3,25-26 id. LlB).<\/p>\n<p>En otro momento el Santo se vio como forzado a clarificar las \u201cdisposiciones\u201d por parte del alma y el grado de purificaci\u00f3n propio del desposorio en comparaci\u00f3n al matrimonio. Lo hace como toque de atenci\u00f3n o advertencia para el lector. Al momento de reorganizar las estrofas y comentarios del CA, para reunir en sendos grupos las que describen el desposorio y el matrimonio, escribe: \u201cConviene aqu\u00ed advertir que no porque habemos dicho que en aqueste estado de desposorio, aunque habemos dicho que el alma goza de toda tranquilidad, y que se le comunica todo lo m\u00e1s que puede ser en esta vida, enti\u00e9ndese que la tranquilidad s\u00f3lo es seg\u00fan la parte superior; porque la parte sensitiva, hasta el estado de matrimonio espiritual nunca acaba de perder sus resabios, ni sujetar del todo sus fuerzas &#8230; y que lo que se le comunica es lo m\u00e1s que se puede en raz\u00f3n de desposorio. Porque en el matrimonio espiritual hay grandes ventajas; porque en el desposorio, aunque en las visitas goza de tanto bien el alma Esposa como se ha dicho, todav\u00eda padece ausencias y perturbaciones y molestias de parte de la porci\u00f3n inferior y del demonio, todo lo cual cesa en el estado del matrimonio\u201d (CB 14-15,30).<\/p>\n<p>La advertencia era obligada, en parte, porque los comentarios que siguen (CB 16-21) examinan precisamente esas perturbaciones y molestias de la parte inferior. Cuando \u00e9sta queda del todo sujeta a la superior \u2013el sentido al esp\u00edritu\u2013 se ha consumado la total purificaci\u00f3n, se ha restablecido la perfecta armon\u00eda y todo el ser humano se orienta a Dios. Ah\u00ed radica la diferencia fundamental entre el desposorio y el matrimonio: el primero es todav\u00eda fase de catarsis y disposici\u00f3n. Por eso, lo coloca J. de la Cruz en la etapa de aprovechados o v\u00eda iluminativa, aunque existan visitas\/situaciones de uni\u00f3n con el Amado.<\/p>\n<p>En el contexto recordado de la <em>Llama <\/em>ya hab\u00eda apuntado con precisi\u00f3n el diferente grado de purificaci\u00f3n entre desposorio y matrimonio, apel\u00e1ndose como siempre a las dos partes o porciones del ser humano: \u201cCuando el alma ha llegado a tanta pureza en s\u00ed y en sus potencias, que la voluntad est\u00e1 muy purgada de otros gustos y apetitos extra\u00f1os, seg\u00fan la parte inferior y superior, y enteramente dado el s\u00ed acerca de todo esto a Dios, siendo ya la voluntad de Dios y del alma una en consentimiento pronto y libre, ha llegado a tener a Dios por gracia de voluntad, todo lo que puede por v\u00eda de voluntad y gracia. Y esto es haberle Dios dado en el s\u00ed de ella su verdadero s\u00ed y entero de su gracia\u201d (LlA 3,24, id. LlB).<\/p>\n<p>El s\u00ed del desposorio no implica armon\u00eda perfecta entre la parte inferior o sensual y la superior o espiritual. El s\u00ed del desposorio \u201cest\u00e1 dado antes del matrimonio espiritual\u201d (CB 20-21,2), ya que no se \u201cviene a \u00e9ste sin pasar primero por el desposorio espiritual y por el amor leal y com\u00fan de desposados\u201d (CB 22,5; 27,3.8.10). La relaci\u00f3n entre ambos estados est\u00e1 bellamente descrita en el texto siguiente: \u201cEn el desposorio s\u00f3lo hay un igualado s\u00ed y una sola voluntad de ambas partes y joyas y ornato de desposada, que se las da graciosamente el desposado; mas en el matrimonio hay tambi\u00e9n comunicaci\u00f3n de personas y uni\u00f3n. Y en el desposorio, aunque algunas veces hay visitas del esposo a la esposa y las d\u00e1divas, como decimos, pero no hay uni\u00f3n de personas, que es el fin del desposorio\u201d (LlA 3,23 \/ LlB 3,24).<\/p>\n<p>La misma idea se lee casi a la letra en el CE: \u201cA este huerto de llena transformaci\u00f3n (el cual es ya gozo y deleite y gloria de matrimonio espiritual) no se viene sin pasar primero por el desposorio espiritual y por el amor leal y com\u00fan de desposados; porque despu\u00e9s de haber sido el alma alg\u00fan tiempo esposa en entero y suave amor con el Hijo de Dios, despu\u00e9s la llama Dios y la mete en este huerto florido suyo a consumar este estado felic\u00edsimo del matrimonio consigo\u201d (CB 22,5\/CA 27,4).<\/p>\n<p>PRUEBAS DE FIDELIDAD. El s\u00ed dado a Dios en el desposorio est\u00e1 expuesto todav\u00eda a pruebas. Antes de que la uni\u00f3n de voluntades pase a comuni\u00f3n de personas tiene que afianzarse definitivamente. Durante ese tiempo Dios culmina la obra de preparaci\u00f3n purificando hasta los \u00faltimos resabios de afectos incompatibles con su amor pleno. La catarsis perfecta se produce, seg\u00fan expresi\u00f3n del Santo, como \u201cinterpolaciones\u201d o alternarse de visitas graciosas y de pruebas dolorosas. Basta comparar las descripciones del CE para comprobar que esas pruebas corresponden a las se\u00f1aladas para la \u00faltima fase de la \u201cnoche pasiva del esp\u00edritu\u201d.<\/p>\n<p>A lo largo del desposorio espiritual el alma se ve acometida por el demonio (CB 16,2-3) y por los apetitos sensitivos (canc. 16 \u00edntegra); padece ausencias dolorosas, \u201cmuy aflictivas y algunas son de manera que no hay pena que se le compare\u201d (CB 17,1). Experimenta sensaciones de encarcelamiento. Lo describe gr\u00e1ficamente el Santo as\u00ed: \u201cEn este estado de desposorio espiritual, como el alma echa de ver sus excelencias y grandes riquezas, y que no las posee y goza como querr\u00eda a causa de la morada en la carne, muchas veces padece mucho, mayormente cuando m\u00e1s se le aviva la noticia de esto. Porque echa de ver que ella est\u00e1 en el cuerpo como un gran se\u00f1or en la c\u00e1rcel, sujeto a mil miserias, y que le tienen confiscados sus reinos e impedido su se\u00f1or\u00edo y riquezas, y no se le da de su hacienda sino muy por tasa la comida; en lo cual lo que podr\u00e1 sentir, cada uno lo echar\u00e1 bien de ver, mayormente a\u00fan los dom\u00e9sticos de su casa no le estando bien sujetos, sino que a cada ocasi\u00f3n sus siervos y esclavos sin alg\u00fan respeto se enderezan contra \u00e9l, hasta querer cogerle el bocado del plato\u201d. Una vez m\u00e1s reafirma que todo depende de la insubordinaci\u00f3n de la parte sensitiva: \u201cPues que, cuando Dios hace merced al alma de darle a gustar alg\u00fan bocado de los bienes y riquezas que le tiene aparejadas, luego se levanta en la parte sensitiva un mal siervo de apetito, ahora un esclavo de desordenado movimiento, ahora otras rebeliones de esta parte inferior, a impedirle este bien\u201d (CB 18,1).<\/p>\n<p>Cargando un tanto las tintas, afirma que en ocasiones \u201cest\u00e1 tan hecha enemiga el alma, en este estado, de la parte inferior y de sus operaciones, que no querr\u00eda la comunicase Dios nada de lo espiritual, cuando lo comunica a la parte superior, porque o ha de ser muy poco o no lo ha de poder sufrir por la flaqueza de su condici\u00f3n, sin que desfallezca el natural, y, por consiguiente, padezca y se aflija el esp\u00edritu\u201d (CB 19,1). Esa flaqueza es la causa de que las gracias del desposorio, como \u00e9xtasis, raptos, etc. produzcan efectos som\u00e1ticos dolorosos (CB 13-15; N 2,10-11) y tiendan a desaparecer en el matrimonio espiritual, una vez conseguida la perfecta armon\u00eda entre el sentido y el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Para llegar a tanto, \u201cno s\u00f3lo le basta al alma estar limpia y purificada de todas las imperfecciones y rebeliones y h\u00e1bitos imperfectos de la parte inferior &#8230; sino que tambi\u00e9n ha menester grande fortaleza y muy subido amor para tan fuerte y estrecho abrazo con Dios\u201d (CB 20-21,1). Reiterando las ideas de siempre, concluye el Santo: \u201cEs menester que ella el alma sea puerta para que entre el esposo, teniendo ella abierta la puerta de la voluntad para \u00e9l por entero y verdadero amor, que es el s\u00ed del desposorio, que est\u00e1 dado antes del matrimonio espiritual\u201d (ib. 2).<\/p>\n<p>Al t\u00e9rmino de sus an\u00e1lisis, J. de la Cruz deja bien claro que el alto estado del desposorio, pese a la excelencia de las virtudes y a lo exquisito de las gracias con que Dios suele regalar a las almas, se caracteriza por pruebas cat\u00e1rticas que disponen a la uni\u00f3n definitiva del matrimonio espiritual. Resumen y conclusi\u00f3n del pensamiento sanjuanista es el texto siguiente: \u201cEn este tiempo, pues, de este desposorio y espera del matrimonio, en las unciones del Esp\u00edritu santo, cuando son m\u00e1s altos los ung\u00fcentos de disposiciones para la uni\u00f3n de Dios, suelen ser las ansias de las cavernas del alma extremadas y delicadas. Porque, como aquellos ung\u00fcentos son ya m\u00e1s pr\u00f3ximamente dispositivos para la uni\u00f3n de Dios, porque son m\u00e1s allegados a Dios, y por eso saborean al alma y la engolosinan m\u00e1s delicadamente de Dios, es el deseo m\u00e1s delicado y profundo, porque el deseo de Dios es disposici\u00f3n para unirse con Dios\u201d (LlB 3,26).<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 LAUREANO ZABALZA, <em>El desposorio seg\u00fan san Juan de la Cruz<\/em>, Burgos, El Monte Carmelo, 1964; FERNANDE PEPIN, <em>Noces de feu. Le symbolisme nuptial du \u201cC\u00e1ntico espiritual\u201d de saint Jean de la Croix \u00e0 la lumi\u00e8re du \u201cCanticum Canticorum<\/em>\u201d, Paris-Montreal, 1972; EULOGIO PACHO, \u201cDel desposorio al matrimonio espiritual. \u201cInterpolaciones de purificaci\u00f3n\u201d, en ES II, 173198.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como todos los m\u00edsticos de su tiempo, J. de la Cruz se apropia del simbolismo nupcial para describir la relaci\u00f3n amorosa entre Dios y las almas. Ese simbolismo tradicional arranca del Cantar de los Cantares, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n iniciada por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3393\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-SJ","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3393"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3393"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3393\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3394,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3393\/revisions\/3394"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3393"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}