{"id":3411,"date":"2020-01-24T10:33:35","date_gmt":"2020-01-24T16:33:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3411"},"modified":"2021-01-24T10:34:46","modified_gmt":"2021-01-24T16:34:46","slug":"dolencia-de-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3411","title":{"rendered":"Dolencia de amor"},"content":{"rendered":"<p>Es vocablo t\u00edpico del lenguaje figurado de J. de la Cruz dentro del simbolismo nupcial, de ah\u00ed que su uso sea exclusivo del <em>C\u00e1ntico <\/em>y de la <em>Llama<\/em>. Trasladado del sentido corporal al \u00e1mbito del esp\u00edritu, dolor-dolencia corresponde a un efecto penoso del amor imperfecto o impaciente. Procede del ansia con que se busca al Amado-Dios, que se siente ausente. El sentimiento del vac\u00edo o ausencia, despu\u00e9s de haber saboreado su presencia, causa en alma-amante esa sensaci\u00f3n dolorosa. Escribe el Santo se\u00f1alando la clave de la figuraci\u00f3n: \u201cBien se llama dolencia el amor imperfecto; porque, as\u00ed como el enfermo est\u00e1 debilitado para obrar, as\u00ed el alma que est\u00e1 flaca en amor lo est\u00e1 tambi\u00e9n para obrar las virtudes heroicas\u201d (CB 11,13).<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n al plano m\u00edstico-espiritual resulta sencilla: \u201cEl que siente en s\u00ed dolencia de amor, esto es, falta de amor, es se\u00f1al de que tiene alg\u00fan amor, porque por lo que tiene echa de ver lo que le falta. Pero el que no la siente, es se\u00f1al que no tiene ninguno o que est\u00e1 perfecto en \u00e9l\u201d (ib. 14). Deja as\u00ed bien patente que la dolencia tiene sentido ambivalente: por una parte, supone que existe cierto grado o nivel de amor; por otra, que el amor es todav\u00eda flaco e imperfecto. Quienes no se han sentido atra\u00eddos por el amor de Dios y quienes ya lo tienen muy \u201ccalificado\u201d no pueden sufrir dolor, no experimentan la dolencia.<\/p>\n<p>Dentro del mismo cuadro simb\u00f3lico y espiritual la dolencia se aproxima a otros fen\u00f3menos parecidos, como la herida, la \u00a0muerte y la pena de amor, sensaciones todas ellas procedentes del sentimiento de la ausencia del Amado. As\u00ed lo atestigua el comentario a los dos versos en que aparecen el sustantivo \u201cdolencia\u201d y el verbo \u201cadolezco\u201d. Al declarar el verso \u201cdecilde que adolezco, peno y muero\u201d (CB 2\u00aa, 5\u00ba) escribe: \u201cEn el cual representa el alma tres necesidades, conviene a saber: dolencia, pena y muerte. Porque el alma que de veras ama a Dios con amor de alguna perfecci\u00f3n, en la ausencia padece ordinariamente de tres maneras, seg\u00fan las tres potencias del alma, que son: entendimiento, voluntad y memoria\u201d (CB 2,6). La dolencia o el adolecer se atribuye aqu\u00ed acomodaticiamente al entendimiento, la pena a la voluntad y la muerte a la memoria.<\/p>\n<p>Aunque el autor no las relaciona directamente con la dolencia, son sensaciones similares y muy pr\u00f3ximas a la misma las \u201ctres maneras de penar por el Amado acerca de tres maneras de noticias que de \u00e9l se pueden tener\u201d (CB 7,2), que son: \u201cherida, llaga y llaga afistolada\u201d (ib. 2-4). Dado que proceden de noticias o conocimiento podr\u00edan considerarse formas de la dolencia, en conformidad con lo se\u00f1alado antes (CB 2,6).<\/p>\n<p>El juego del lenguaje simb\u00f3lico no permite extremar el rigor conceptual de los vocablos. Estos est\u00e1n sometidos a las exigencias acomodaticias de la creaci\u00f3n po\u00e9tica con sus infinitas connotaciones. S\u00f3lo en este sentido cabe se\u00f1alar peculiaridades a cada uno de los fen\u00f3menos o sentimientos afines a la dolencia. Esta ser\u00eda una enfermedad general que encuadrar\u00eda de alg\u00fan modo las dem\u00e1s sensaciones penosas causadas por el amor: \u201cLa enfermedad de amor no tiene otra cura sino la presencia y figura del Amado\u201d. La raz\u00f3n \u201ces porque la dolencia de amor, as\u00ed como es diferente de las dem\u00e1s enfermedades, su medicina es tambi\u00e9n diferente; porque en las dem\u00e1s enfermedades, para seguir buena filosof\u00eda, c\u00faranse contrarios con contrarios, mas el amor no se cura sino con cosas conformes al amor\u201d (CB 11,11).<\/p>\n<p>J. de la Cruz describe con extraordinario grafismo y belleza los rasgos peculiares de la dolencia amorosa. Quien la padece \u201cest\u00e1 como un enfermo muy fatigado que, teniendo perdido el gusto y el apetito, de todos los manjares fastidia, y todas las cosas le molestan y enojan. S\u00f3lo en todas las cosas que se le ofrecen al pensamiento o a la vista tiene presente un solo apetito y deseo, que es de su salud, y todo lo que a esto no hace le es molesto y pesado\u201d (CB 10,1).<\/p>\n<p>La dolencia, como cualquier \u00a0enfermedad de amor, implica una situaci\u00f3n espiritual notablemente avanzada, y en s\u00ed misma es efecto positivo del amor divino; por otra parte, y en cuanto causa pena y ansia, presenta un aspecto que puede considerarse negativo; por eso mismo se convierte en medio o instrumento de \u00a0purificaci\u00f3n. El coraz\u00f3n llagado con el dolor de la ausencia, s\u00f3lo se cura y sacia con el \u201cdeleite y gloria de la presencia\u201d; de ah\u00ed que las heridas y dolencias son a la vez sabrosas y penosas (CB 9 entera). Como el alma enamorada de Dios reconoce que no \u201chay cosa que pueda curar su dolencia sino la presencia y vista de su Amado, desconf\u00eda de cualquier otro remedio\u201d, pidi\u00e9ndole insistentemente la \u201centrega de su posesi\u00f3n y de su presencia\u201d (CB 6,2).<\/p>\n<p>En toda prueba de amor la \u00a0fe-fidelidad juega papel decisivo. El alma enamorada conoce por fe que su conocimiento y amor de Dios son siempre imperfectos en esta vida; est\u00e1n como en \u00a0dibujo o esbozo, por lo que siempre aspira a que se vuelvan perfecta pintura: \u201cAqu\u00ed el alma se siente con cierto dibujo de amor, que es la dolencia &#8230; deseando que se acabe de figurar con la figura cuyo es el dibujo, que es su Esposo el Verbo, Hijo de Dios\u201d (CB 11,12). Hay momentos en que el ansia amorosa es tal, que \u201cpor fuerza ha de penar seg\u00fan la dolencia en la tal purga y cura\u201d (LlB 1,21). El encarecimiento sanjuanista es significativo: \u201cNo se puede encarecer lo que el alma padece en este tiempo, es a saber, muy poco menos que en el purgatorio\u201d (ib.; cf. N 2,6-7; 2,10,5; 2,12,1, etc.). Son las pruebas definitivas de la fidelidad antes de la \u00a0uni\u00f3n transformante del matrimonio espiritual. Entonces la dolencia, como gemido de esperanza, ser\u00e1 ya pac\u00edfica y serena.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es vocablo t\u00edpico del lenguaje figurado de J. de la Cruz dentro del simbolismo nupcial, de ah\u00ed que su uso sea exclusivo del C\u00e1ntico y de la Llama. 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