{"id":3431,"date":"2020-01-26T10:30:43","date_gmt":"2020-01-26T16:30:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3431"},"modified":"2021-01-26T10:36:37","modified_gmt":"2021-01-26T16:36:37","slug":"ejercicio-s","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3431","title":{"rendered":"Ejercicio\/s"},"content":{"rendered":"\n<p>Juan de la Cruz establece diferencia entre <em>ejercicio <\/em>y <em>ejercicios<\/em>, no tanto en la literalidad cuanto en lo contextual. Apela con frecuencia al uso de sin\u00f3nimos e im\u00e1genes variadas para referirse a uno y a otros. Los m\u00e1s pr\u00f3ximos son: camino, puerta, \u00a0b\u00fasqueda, seguimiento, servicio y acto, con sus correspondientes verbos; tambi\u00e9n obra-obrar, y el gen\u00e9rico hacer, entre otros vocablos<br><\/p>\n\n\n\n<h3>I. Ejercicio y\nejercicios<\/h3>\n\n\n\n<p>El <em>ejercicio <\/em>por antonomasia no\nindica un determinado n\u00famero de pr\u00e1cticas espirituales; abarca todo lo que el\nhombre ha de hacer si quiere alcanzar la perfecci\u00f3n; su referencia directa est\u00e1\nen el texto evang\u00e9lico de Mc 8, 34-35, comentado por el Santo en <em>Subida <\/em>(2,7). Este\ncap\u00edtulo es como el eje de todo ejercicio del esp\u00edritu, y encierra \u201caquella tan\nadmirable doctrina, no s\u00e9 si diga tanto menos ejercitada de los espirituales\ncuanto les es m\u00e1s necesaria, la cual, por serlo tanto y tan a nuestro\nprop\u00f3sito, la referir\u00e9 aqu\u00ed toda y declarar\u00e9 seg\u00fan el germano y espiritual\nsentido de ella\u201d (S 2,7,4). Prosigue el Santo: \u201c\u00a1Oh, qui\u00e9n pudiera aqu\u00ed ahora\ndar a entender y a ejercitar y gustar qu\u00e9 cosa sea este consejo que nos da aqu\u00ed\nnuestro Salvador de negarnos a nosotros mismos, para que vieran los\nespirituales cu\u00e1n diferente es el modo que en este camino deben llevar del que\nmuchos de ellos piensan! Que entienden que basta cualquier manera de\nretiramiento y reformaci\u00f3n en las cosas; y otros se contentan con en alguna\nmanera ejercitarse en las virtudes y continuar la &nbsp;oraci\u00f3n y seguir\nla &nbsp;mortificaci\u00f3n, mas no llegan a la &nbsp;desnudez y\npobreza, o enajenaci\u00f3n o pureza espiritual &#8230; porque el verdadero espiritual\nantes busca lo desabrido en &nbsp;Dios que lo sabroso, y m\u00e1s se inclina al padecer que al\nconsuelo, y m\u00e1s a carecer de todo bien por Dios que a poseerle, y a las\nsequedades y aflicciones que a las dulces comunicaciones, sabiendo que esto es\nseguir a &nbsp;Cristo y negarse a s\u00ed mismo, y esotro, por ventura,\nbuscarse a s\u00ed mismo en Dios, lo cual es harto contrario al amor. Porque\nbuscarse a s\u00ed en Dios es buscar los regalos y recreaciones de Dios; mas buscar\na Dios en s\u00ed es no solo querer carecer de eso y de esotro por Dios, sino\ninclinarse a escoger por Cristo todo lo m\u00e1s desabrido, ahora de Dios, ahora del\n&nbsp;mundo; y esto es amor de Dios\u201d (S 2,7,4-5.8).<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso\nespiritual aparece as\u00ed como un empe\u00f1o permanente de recorrer &nbsp;\u201cel camino\u201d que\nlleva a Dios \u201ccon ejercicios y obras exteriores\u201d animadas por la disposici\u00f3n\ninterior, que se define, a su vez, \u201cel ejercicio que interiormente estas almas\nhacen con la voluntad\u201d (CB 25,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Al describir el\nsendero de la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica (S 1,13) reafirma el Santo la relaci\u00f3n\npermanente, que existe, seg\u00fan \u00e9l, entre el \u201cejercicio de seguir a Cristo\u201d y las\npr\u00e1cticas concretas de cada caso y momento. Los cuatro avisos fundamentales,\n\u201caunque son breves y pocos, yo entiendo que son tan provechosos y eficaces como\ncompendiosos, de manera que el que de veras se quisiese <em>ejercitar <\/em>en ellos, no le\nhar\u00e1n falta otros ningunos, antes en \u00e9stos los abrazar\u00e1 todos\u201d (S 1,13,2). El\nprimer aviso y m\u00e1s importante ejercicio es fundamento de todo lo que se sigue y\nreafirmaci\u00f3n de lo precedente: \u201cTraiga un ordinario apetito de imitar a Cristo\nen todas sus cosas, conform\u00e1ndose con su vida, la cual debe considerar para\nsaberla imitar y haberse en todas las cosas como se hubiera \u00e9l\u201d (S 1,13,3; S\n2,29,9). El reiterado <em>procure <\/em>de este cap\u00edtulo es b\u00e1sico en la pedagog\u00eda sanjuanista y\nrefunde la mayor\u00eda de los <em>Avisos <\/em>del Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>El criterio\nfundamental que ha de guiar en el \u201cejercicio espiritual\u201d, seg\u00fan el Santo, reza\nas\u00ed: \u201cEl camino y subida para Dios sea un ordinario cuidado de hacer cesar y\nmortificar los apetitos\u201d (S 1,5,4 y 7; cf. LlB 2,28). Por desgracia, seg\u00fan \u00e9l:\n\u201cSon muy pocos los que sufren y perseveran en entrar por esta puerta angosta, y\npor el camino estrecho que gu\u00eda a la vida\u201d (S 2,7,11; N 1,11,4; N 2,16,9; CB\n36,13; CB 37,4; LlB 2,27).<\/p>\n\n\n\n<h3>II. Graduaci\u00f3n y\nmodalidades<\/h3>\n\n\n\n<p>Antes de que el\nalma llegue al matrimonio espiritual \u201cprimero se ejercita en los trabajos y\namarguras de la &nbsp;mortificaci\u00f3n, y en la &nbsp;meditaci\u00f3n de las\ncosas espirituales &#8230; Despu\u00e9s entra en la v\u00eda contemplativa, en que pasa por\nlas v\u00edas y los estrechos del amor\u201d (S 2,14,7-8; CB 22,3; LlB 3,32). Experimenta\nel ejercicio interior de la noticia general amorosa, sin que haya de dejar la meditaci\u00f3n\n(S2,13,7; 15,1; 15,5; N 1,10,3-4; LlB 3,33.35). Es el momento del sosiego y la\nquietud. Esto es todo su hacer, \u201cpara no estorbar y perder los bienes que Dios\npor medio de aquella paz y ocio del alma est\u00e1 asentando e imprimiendo en ella\u201d\n(N 1,10,5). Habr\u00e1 que estar alerta a las se\u00f1ales indicadoras de que se ha\nllegado a este estado (S 2,13,3,6). Para esto ha de perderse a s\u00ed misma\nprogresivamente seg\u00fan Mt 16, 25 (CB 29,11).<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros\nejercicios concretos que se recomiendan al espiritual deben orientarse al\ndominio de lo sensible, es decir: \u201cel ejercicio de los sentidos y fuerza de la\nsensualidad\u201d (S 3,26,4), porque de este modo \u201chan de crecer y aumentar las\notras fuerzas contrarias\u201d (S 3,26,4). La propuesta contiene una aparente\nparadoja. El ejercicio de los sentidos exteriores e interiores es impedimento\npara el progreso espiritual, pues \u201ccuanto ellos de suyo m\u00e1s se ponen en\nejercicio, tanto m\u00e1s estorban\u201d (CB 16,11), como deduce el Santo de la autoridad\npaulina (1 Cor 2,14). Estando as\u00ed las cosas, lo correcto ser\u00eda frenar el\nejercicio de los sentidos. Se resuelve la paradoja teniendo en cuenta el doble\nsentido que atribuye el Santo en este contexto al t\u00e9rmino ejercicio,\ndistinguiendo entre su simple mecanismo f\u00edsico y su actuaci\u00f3n espiritual. Se\nexpresa as\u00ed: \u201cComo quiera que el ejercicio de los sentidos y fuerza de la\nsensualidad contradiga &#8230; a la fuerza y ejercicio espiritual, de aqu\u00ed es que\nmenguando y acabando las unas de estas fuerzas, han de crecer y aumentarse las\notras fuerzas contrarias, por cuyo impedimento no crec\u00edan\u201d (S 3,26,4).<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, \u201clas\ncosas del sentido y el conocimiento que el esp\u00edritu puede sacar por ellas son\nejercicio de peque\u00f1uelo\u201d (S 2,17,6). Contradecir la vida del sentido acarrea\n\u201cuna grande disposici\u00f3n para recibir bienes de Dios y dones espirituales\u201d (S\n3,26,4). Desfallecer a las cosas que no son Dios es el primer grado en la\nescala del amor (N 2,19,1).<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cvida\nespiritual perfecta, que es posesi\u00f3n de Dios por &nbsp;uni\u00f3n de amor &#8230;\nse alcanza por la mortificaci\u00f3n de todos los vicios y apetitos y de su misma\nnaturaleza totalmente; y hasta tanto que eso no se haga, no se puede llegar a\nla perfecci\u00f3n de esta vida espiritual de uni\u00f3n con Dios\u201d (LlB 2,32). El\nejercicio de la mortificaci\u00f3n y del padecer se ha de preferir al de otros\nejercicios y penitencias para con la mitad de empe\u00f1o y tiempo aprovechar m\u00e1s (S\n1,8,4; LlB 2,25). Porque \u201ctodo uso de las potencias, memoria, entendimiento y\nvoluntad, ocupado y empleado en cosas del siglo, y los apetitos y gustos de\ncriaturas\u201d (LlB 2,33) es ejercicio del hombre viejo.<\/p>\n\n\n\n<h3>III. Las virtudes,\nejercicio permanente<\/h3>\n\n\n\n<p>En cualquier\nestadio de la vida espiritual el ejercicio de las &nbsp;virtudes es\nimprescindible. Las virtudes son el mayor servicio que un alma puede hacer a\nDios (CB 16,1). Lo percibe el alma cuando en la 3\u00aa canci\u00f3n del <em>C\u00e1ntico <\/em>canta: \u201cIr\u00e9 por\nesos montes y riberas\u201d, que comenta el Santo: \u201cPor los montes, que son altos, entiende\naqu\u00ed las virtudes: lo uno, por la alteza de ellos; lo otro por la dificultad y\ntrabajo que se pasa en subir a ellas, por las cuales dice que ir\u00e1 ejercitando\nla vida contemplativa. Por las riberas, que son bajas, entiende las\nmortificaciones, penitencias y ejercicios espirituales, por las cuales tambi\u00e9n\ndice que ir\u00e1 ejercitando en ellas la vida activa, &#8230; porque, para buscar a lo\ncierto a Dios y adquirir las virtudes, la una y la otra son menester &#8230; Esto\ndice, porque el camino de buscar a Dios es ir obrando en Dios el bien y\nmortificando en s\u00ed el mal\u201d (CB 3,12; 3,4).<\/p>\n\n\n\n<p>En otro lugar\nafirma el Santo: \u201cLas virtudes por s\u00ed mismas merecen ser amadas y estimadas &#8230;\ny ejercitarlas por lo que son en s\u00ed y por lo que de bien humana y temporalmente\nimportan al hombre\u201d (S 3,27,3). Son el medio id\u00f3neo para encontrar a Dios: \u201cel\nque [a Dios] busca por el ejercicio y obras de las virtudes, dejado aparte el\nlecho de sus gustos y deleites, \u00e9ste le busca de d\u00eda, y as\u00ed le hallar\u00e1\u201d (CB\n3,3). Pues \u201cel que quisiere &#8230; aprovechar en las virtudes y gozar de la\nconsolaci\u00f3n y suavidad del Esp\u00edritu Santo, no, no podr\u00e1 si no procura ejercitar\ncon grand\u00edsimo cuidado los cuatro avisos siguientes, que son: resignaci\u00f3n,\nmortificaci\u00f3n, ejercicio de virtudes, soledad corporal y espiritual\u201d (<em>Avisos a un religioso <\/em>1, 2 y 5). Tambi\u00e9n se ha de tener en cuenta que las\nvirtudes \u201cque se adquieren &#8230; con trabajo por la mayor parte son m\u00e1s escogidas\ny esmeradas y m\u00e1s firmes que si se adquiriesen s\u00f3lo con el sabor y el regalo\ndel esp\u00edritu, porque la virtud en la sequedad y dificultad y trabajo echa\nra\u00edces\u201d (CB 30,5; 22,7).<\/p>\n\n\n\n<p>El ejercicio\nvirtuoso ataja adem\u00e1s la sequedad de esp\u00edritu (CB 17,2), ya que las virtudes se\ngeneran por los actos de amor (CB 30,4). El acto virtuoso \u201cproduce en el alma y\ncr\u00eda juntamente suavidad, paz, consuelo, luz, limpieza y fortaleza\u201d (S 1,12,5).\nLas virtudes son escudos que vencen los vicios y defensa; as\u00ed como premio y\ncorona del trabajo (CB 24,9). El ejercicio de las virtudes se alcanza en la\nexperiencia de la noche (N 1,13,6): \u201cNace el amor al pr\u00f3jimo, porque los estima\ny no los juzga como antes sol\u00eda cuando se ve\u00eda a s\u00ed con mucho fervor y a los\notros no\u201d (N 1,12,8). La obediencia como virtud concreta obra en este momento de\nla noche: \u201cComo se ven tan miserables, no s\u00f3lo oyen lo que les ense\u00f1an, mas aun\ndesean que cualquiera los encamine y diga lo que deben hacer\u201d (N 1,12,9). Si la\nnoche purificadora alcanza sus frutos es porque en ella operan las virtudes en\nconjunto: \u201cLa paciencia y longanimidad, que se ejercita bien en estos vac\u00edos y\nsequedades, sufriendo el perseverar en los espirituales ejercicios sin consuelo\ny sin &nbsp;gusto. Ejerc\u00edtase la caridad de Dios, pues ya no por el\ngusto atra\u00eddo y saboreado que halla en la obra es movido, sino s\u00f3lo por Dios.\nEjercita aqu\u00ed tambi\u00e9n la virtud de la fortaleza, porque en estas dificultades y\nsinsabores que halla en el obrar saca fuerzas de flaquezas y as\u00ed se hace\nfuerte. Y finalmente, en todas las virtudes, as\u00ed teologales como cardinales y morales,\ncorporal y espiritualmente se ejercita el alma en estas sequedades\u201d (N 1,13,5).<\/p>\n\n\n\n<h3>IV. En el centro,\nla caridad<\/h3>\n\n\n\n<p>Naturalmente la\ncaridad es la que da valor y consistencia a las dem\u00e1s virtudes, incluso en la\nfunci\u00f3n purificativa: \u201cNi m\u00e1s ni menos, vac\u00eda y aniquila las afecciones y\napetitos de la voluntad de cualquier cosa que no es Dios, y s\u00f3lo se los pone en\n\u00e9l; y as\u00ed esta virtud dispone esta potencia y la une a Dios por amor. Y as\u00ed,\nporque estas virtudes tienen por oficio apartar al alma de todo lo que es menos\nque Dios, le tienen consiguientemente de juntarla con Dios\u201d (N 2,21,11; N\n2,19,2,3).<\/p>\n\n\n\n<p>La centralidad de\nla caridad es reafirmada por el Santo de muchas maneras. \u201cEn el amor se\nasientan y conservan las virtudes; y todas ellas, mediante la caridad de Dios y\ndel alma se ordenan y ejercitan entre s\u00ed\u201d (CB 24,7). \u201cTodas estas virtudes\nest\u00e1n en el alma como tendidas en amor de Dios, como en sujeto en quien bien se\nconservan &#8230; porque todas y cada una de ellas est\u00e1n siempre enamorando al alma\nde Dios, y en todas las cosas y obras se mueven con amor a m\u00e1s amor de Dios\u201d\n(CB 24,7). La obra por excelencia del alma es amar a Dios como perfecci\u00f3n y\ncumplimiento de los trabajos padecidos (CB 9,7). Las obras que hace por Dios,\nni las esconde con verg\u00fcenza, no se afrenta por ellas ante el mundo, pero,\nsobre todo, \u201cel alma con \u00e1nimo de amor, antes se precia de que se vea\u201d (CB\n29,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Para llegar a esta\npureza y llaneza en el amor a Dios, el alma ha tenido que abandonar los gustos\ny sabores, incluso los que le proporcionaban los ejercicios y obras\nespirituales (N 1,13,12; CB 29,1). Para J. de la Cruz la \u201c\u00fanica cosa necesaria\u201d\ndel Evangelio (Lc 10,42) consiste en \u201cla asistencia y continuo ejercicio de\namor en Dios &#8230; as\u00ed en la vida activa como en la contemplativa\u201d. Llegada el\nalma al estado de uni\u00f3n \u201cno le es conveniente ocuparse en otras obras y\nejercicios exteriores que le puedan impedir un punto de aquella asistencia de\namor en Dios, aunque sean de gran servicio de Dios, porque es m\u00e1s precioso\ndelante de Dios y del alma un poquito de este puro amor y m\u00e1s provecho hace a\nla Iglesia, aunque parece que no hace nada, que todas esas otras obras juntas\u201d\n(CB 29,1-2).<\/p>\n\n\n\n<p>En el estado de\nperfecci\u00f3n que se puede adquirir en esta vida, hay un momento en que amar es el\n\u00fanico ejercicio: el alma no deja nada para s\u00ed; toda su capacidad y habilidad,\ntodas las potencias se emplean en el servicio del Esposo; no se ocupa en otras\ncosas ajenas a Dios (CB 27,8; 28,2-3; 28,8-9).<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que llama el\nSanto \u2018caudal del alma\u2019 que, ahora en este estado privilegiado, hasta en los\nprimeros movimientos obra en Dios y por Dios (CB 28,5). \u201cTodo el ejercicio de\nla parte espiritual y de la parte sensitiva, ahora sea en hacer, ahora en\npadecer, de cualquier manera que sea, siempre la causa m\u00e1s amor y regalo de\nDios &#8230;; y hasta el mismo ejercicio de oraci\u00f3n y trato con Dios &#8230; ya todo es\nejercicio de amor\u201d (CB 28,9). M\u00e1s adelante, cuando Dios ha levantado el alma a\nla uni\u00f3n de amor, lo \u00fanico deseable es \u201cemplear el alma y ejercitar en las\npropiedades que tiene el amor\u201d (CB 36,3).<\/p>\n\n\n\n<h3>V. Ejercicios y\nactividades<\/h3>\n\n\n\n<p>El ejercicio de la\nvirtud de la humildad lleva consigo la tarea del conocimiento propio y el\nvencimiento del primer vicio capital que es la soberbia espiritual, siendo el\nconocimiento propio el ayo que educa en la humildad (N 1,12,7; 13,1). El\nconocimiento de s\u00ed consiste, seg\u00fan J. de la Cruz en \u201cno se andar ya a deleites\ny gustos, y fortaleza para vencer las tentaciones y dificultades\u201d (CB 4,1;\n3,10), \u201cs\u00f3lo entendiendo en ir por los montes y riberas de virtudes\u201d (CB 4,1)\nEste trabajo de conocerse bien a s\u00ed mismo es condici\u00f3n y el primer pelda\u00f1o para\nir al conocimiento de Dios, que es el fundamento (N 1,12,5), no s\u00f3lo en los\nprincipios del camino espiritual sino en la consolidaci\u00f3n de la vida de\nperfecci\u00f3n (N 2,18,4). Es propio de la consideraci\u00f3n y discurso racional del\nalma el ejercitarse en el propio conocimiento. El de las criaturas es el\nsegundo escal\u00f3n (CB 4,1). La &nbsp;noche con sus sequedades y vaciamiento de las potencias, sit\u00faa\nal hombre en el lugar que le conviene \u201cal conocer de s\u00ed la bajeza y miseria que\nen el tiempo de prosperidad no echaba de ver\u201d (N 1,12,2).<\/p>\n\n\n\n<p>En la \u00f3ptica\nsanjuanista tambi\u00e9n puede extenderse el concepto de ejercicio espiritual a\nciertas actividades, que \u201cprovocan o persuaden a servir a Dios\u201d, por lo que se\nconsideran \u201cbienes provocativos\u201d (S 3,45). Tales pueden considerarse los\npredicadores y directores espirituales. El ejercicio de la predicaci\u00f3n tiene\ndos vertientes seg\u00fan J.: la de los predicadores y la de los oyentes. \u201cA los\nunos y a los otros no falta que advertir c\u00f3mo han de guiar a Dios el gozo de su\nvoluntad &#8230; acerca de este ejercicio\u201d (S 3,45,1). Ha de buscarse el aprovechar\nal pueblo. La vanidad es mala arte para encaminar y hacer crecer la fe de los\noyentes. Conviene tener presente que el ejercicio de la predicaci\u00f3n \u201ces m\u00e1s espiritual\nque vocal; porque, aunque se ejercita con palabras de fuera, su fuerza y\neficacia no la tiene sino del esp\u00edritu interior\u201d (S 3,45,2). Por lo que\nrespecta al oyente, el Santo avisa que, si se inclina hacia lo sabroso del\nropaje del lenguaje \u201cmuy poco o nada de jugo pega a la voluntad; porque\ncom\u00fanmente se queda tan floja y remisa como antes para obrar\u201d (S 3,45,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n advierte a\nlos ministros de la palabra que los hombres no se van a convertir,\nprecisamente, por sus muchos sermones y obras exteriores. A ellos les\nrecomienda sin paliativos que gasten la mitad del tiempo \u201cen estarse con Dios\nen oraci\u00f3n &#8230; Cierto, entonces har\u00edan m\u00e1s y con menos trabajo con una obra que\ncon mil, mereci\u00e9ndolo su oraci\u00f3n, y habiendo cobrado fuerzas espirituales en ella;\nporque de otra manera todo es martillar y hacer poco menos que nada &#8230; las\nbuenas obras no se pueden hacer sino en virtud de Dios\u201d (CB 29,3).<\/p>\n\n\n\n<p>El Santo tiene una\npalabra de advertencia a los directores de esp\u00edritus, acerca de los ejercicios\nen que han de encaminar a sus dirigidos: \u201cHan de enderezar [a las almas] en la\nperfecci\u00f3n por la fe y la ley de Dios &#8230; Y conforme al camino y esp\u00edritu por\ndonde Dios las lleva, procuren enderezarlas en mayor soledad y tranquilidad y\nlibertad de esp\u00edritu, d\u00e1ndoles anchura para que no aten el sentido corporal y\nespiritual a cosa particular interior ni exterior, cuando Dios las lleva por\nesta soledad, y no se penen ni se soliciten pensando que no se hace nada;\naunque el alma entonces no lo hace, Dios lo hace en ella. Procuren ellos\ndesembarazar el alma y ponerla en soledad y ociosidad, de manera que no est\u00e9\natada a alguna noticia particular de arriba o de abajo, o con codicia de alg\u00fan\njugo o gusto, o de alguna otra aprehensi\u00f3n, de manera que est\u00e9 vac\u00eda en\nnegaci\u00f3n pura de toda criatura, puesta en pobreza espiritual. Y esto es lo que\nel alma ha de hacer\u201d (LlB 3,46). Un poco antes ha escrito el Santo acerca de la\nineptitud de algunos maestros espirituales que no saben ejercitar\nconvenientemente a las almas que van pasando del estado de principiantes al de\naprovechados (LlB 3, 53). Los ejercicios en que ha de entrenar el alma son,\nadem\u00e1s de lo dicho en el texto citado anteriormente, \u201cdesprecio del mundo y\nmortificaci\u00f3n de sus apetitos\u201d, \u2013que es oficio de desbastador\u2013 \u201co, cuando\nmucho, entallador, que ser\u00e1 ponerla en santas meditaciones, y no sabes m\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo\nllegar\u00e1s esa alma hasta la \u00faltima perfecci\u00f3n de delicada pintura &#8230; en la obra\nque Dios en ella ha de ir haciendo? &#8230; Porque \u00bfen qu\u00e9 parar\u00e1, ru\u00e9gote, la\nimagen si siempre has de ejercitar en ella no m\u00e1s que el martillar y desbastar,\nque en el alma es el ejercicio de las potencias?\u201d (LlB 3,58).<\/p>\n\n\n\n<p>No puede cerrarse\nla consideraci\u00f3n sobre el ejercicio de las virtudes sin recordar un principio\nfundamental, bien destacado por J. de la Cruz: las virtudes \u201cno las puede obrar\nel alma ni alcanzarlas a solas sin la ayuda de Dios, ni tampoco las obra Dios a\nsolas en el alma sin ella\u201d (CB 30,6; 31,4; 24,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco se olvida el Santo de recordar que el ejercicio habitual y perseverante de la virtud ahuyenta al demonio, pues el alma entrada en el \u201cescondrijo del interior recogimiento con el Esposo, donde ella, estando ya tan puesta, est\u00e1 tan favorecida, tan fuerte, tan victoriosa, con las virtudes que all\u00ed tiene &#8230; con grande pavor [el adversario del alma] huye muy lejos y no osa parecer; y porque tambi\u00e9n, por el ejercicio de las virtudes &#8230; de tal manera le tiene ahuyentado y vencido el alma\u201d (CB 40,3). As\u00ed mismo las virtudes se vuelven fuertes, seguras y amparadas en el estado de uni\u00f3n como \u201ccuevas de leones &#8230; Teme mucho el \u00a0demonio al alma que tiene perfecci\u00f3n\u201d (CB 24,4).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Antonio Mingo<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan de la Cruz establece diferencia entre ejercicio y ejercicios, no tanto en la literalidad cuanto en lo contextual. Apela con frecuencia al uso de sin\u00f3nimos e im\u00e1genes variadas para referirse a uno y a otros. Los m\u00e1s pr\u00f3ximos son: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3431\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Tl","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3431"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3431"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3431\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3435,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3431\/revisions\/3435"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3431"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3431"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3431"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}