{"id":3437,"date":"2020-01-26T10:38:03","date_gmt":"2020-01-26T16:38:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3437"},"modified":"2021-01-26T10:40:32","modified_gmt":"2021-01-26T16:40:32","slug":"elias-profeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3437","title":{"rendered":"El\u00edas, Profeta"},"content":{"rendered":"\n<p>Los poqu\u00edsimos\ndatos seguros que conocemos del profeta El\u00edas (= Yahv\u00e9 es mi Dios) son los que\nnos ofrece la Escritura, tanto sobre su vida como sobre su misi\u00f3n. Naci\u00f3 en\nTesbis, de Galaad en Transjordania (I Re 17, 1). Defendi\u00f3 el monote\u00edsmo, es\ndecir, el culto de Yahv\u00e9 durante los reinados de Acad y su hijo Ococ\u00edas\n(874-849), enfrent\u00e1ndose en guerra sin cuartel contra la reina Jezabel (I Re\n18,19), lo que le oblig\u00f3 a desplazamientos por toda Palestina y regiones\nadyacentes: Sarepta (Fenicia), el Carmelo, lugar de los momentos m\u00e1s dram\u00e1ticos\nde su lucha: El-Muhraqah, sudeste de la cordillera del Carmelo, con el sacrificio\nyvdegollaci\u00f3n de los profetas de Baal (I Re 18); visi\u00f3n de la nubecilla y la\nlluvia (ib 41-45); Gebel Musa, en la cumbre del Horeb, regi\u00f3n del Sina\u00ed, con la\nepifan\u00eda de Yahv\u00e9 y la triple misi\u00f3n de ungir a los reyes de Damasco e Israel y\na su propio sucesor, &nbsp;Eliseo (ib 19, 15-16). Su muerte, el \u201crapto\u201d, tuvo lugar\nen las proximidades de Jeric\u00f3, pasado el Jord\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se\nencuentra en la Biblia (Eclo 41, 1-12) el retrato espiritual del Profeta,\ncolocado entre las grandes figuras de Israel, desde los patriarcas a los que\nfueron fieles a Yahv\u00e9, exaltando su palabra ardiente y los prodigios que\nrealiz\u00f3 en nombre de Yahv\u00e9; su poder sobre la muerte, su rapto y su misi\u00f3n\nfutura. Esa desaparici\u00f3n o muerte misteriosa hizo surgir la certeza de su\nsupervivencia y una misi\u00f3n futura (II Re 2, 15-18), que evoca su vida anterior\nde presencia y ocultamiento (I Re 18,12). Esa creencia fue recogida por el\nprofeta Malaqu\u00edas (4, 3-4), repetida por Jes\u00fas ben Sirac, y est\u00e1 presente en\nlos sin\u00f3pticos (Mt 17, 10-13; Mc 9, 11-12), con la correspondiente\nrectificaci\u00f3n de Jes\u00fas, que fij\u00f3 la realizaci\u00f3n de esa segunda presencia en\nJuan Bautista.<\/p>\n\n\n\n<p>En la tradici\u00f3n\njud\u00eda la figura de El\u00edas est\u00e1 muy desarrollada, pero llena de elementos\nfabulosos, idealizada, pero siempre como una realidad cercana y milagrosa.\nDesde la tradici\u00f3n jud\u00eda y cristiana pas\u00f3 al Islam. El Cor\u00e1n le recuerda (VI,\n85, XXXVII, 123-130).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n entr\u00f3 en\nla tradici\u00f3n patr\u00edstica, a partir del s. III, resaltando algunos rasgos\npeculiares: la oraci\u00f3n y el poder de la misma. Pronto fue convertido en modelo\nde vida erem\u00edtica, a la par de Eliseo y Juan Bautista. S. Atanasio levpropuso\ncomo modelo y patrono de vida solitaria (<em>Vita\nAntonii<\/em>: PG 26, 752).<\/p>\n\n\n\n<p>La Edad Media se\nmantuvo siempre fiel a este ideal, acentuando las virtudes de las que se le\nhizo modelo.<\/p>\n\n\n\n<p>El acceso de los\nCarmelitas a El\u00edas se debe m\u00e1s que a la <em>Regla\n<\/em>de S. Alberto, que no le cita, al hecho del estacionamiento en el Monte\nCarmelo, donde resultaba tan f\u00e1cil evocar al gran profeta. El paso del tiempo\nfavoreci\u00f3 desde ese punto de partida la elaboraci\u00f3n de la conocida leyenda de\nlos or\u00edgenes elianos de la Orden.<\/p>\n\n\n\n<p>Para J. de la\nCruz, como para cualquier carmelita de su tiempo, El\u00edas ocupaba puesto\ndestacado en su vida espiritual; era Padre de la propia familia religiosa en\ndoble sentido: como hipot\u00e9tico fundador y como paradigma espiritual. De ah\u00ed que\nel Santo introduzca siempre su nombre precedido de la designaci\u00f3n familiar:\n\u201cNuestro padre El\u00edas\u201d. Todas las referencias sanjuanistas aparecen vinculadas\nal dato b\u00edblico, no a sucesos espec\u00edficos de la Orden o de la leyenda. Recuerda\nJ. de la Cruz (S 2,20, 2) que El\u00edas fue el mensajero escogido por Dios para\ncomunicar al rey Acab el castigo por su grave pecado, seg\u00fan la narraci\u00f3n del 3\nde los Reyes (21,2l). De la misma fuente b\u00edblica proceden igualmente las otras\nreferencias elianas, como cuando escribe el Santo (S 3,42,5) que Dios se\napareci\u00f3 al profeta en el monte Horeb (3 Re 19,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Para J. de la Cruz\nla topolog\u00eda peculiar de El\u00edas es muy concreta: es uno de los pocos paradigmas\nb\u00edblicos que sirven para aceptar, o no, una visi\u00f3n clara, facial, de Dios en\nesta vida. En tres ocasiones aduce el Santo el caso concreto de El\u00edas. Al\nmomento de \u201cprobar\u201d con argumentos b\u00edblicos que ninguna \u201cnoticia\u201d del\nentendimiento puede ser medio pr\u00f3ximo para conocer a Dios como es, se remite a\nlos casos de Mois\u00e9s (Ex 33,20) de Pablo (1 Cor 2,9) y de \u201cEl\u00edas, nuestro\nPadre\u201d, que \u201cen el monte se cubri\u00f3 el rostro en la presencia de Dios\u201d (S\n2,8,4). Tratando m\u00e1s adelante de las visiones de sustancias separadas o\nincorp\u00f3reas, sostiene que no son de esta vida, \u201csi no fuese alguna vez por v\u00eda\nde paso y esto dispensando Dios no salvando la condici\u00f3n y vida natural\u201d. De\nnuevo apoya su pensamiento el Santo en los casos de Mois\u00e9s, Pablo y El\u00edas.\nEscribe a este prop\u00f3sito: \u201cMas estas visiones tan sustanciales, como las de san\nPablo y Mois\u00e9s y nuestro Padre El\u00edas, cuando cubri\u00f3 su rostro al silbo suave de\nDios, aunque son por v\u00eda de paso, rar\u00edsimas veces acaecen, y casi nunca y a muy\npocos, porque lo hace Dios en aquellos que son muy fuertes del esp\u00edritu de su\nIglesia y ley de Dios, como fueron los tres arriba nombrados\u201d (S 2,24,3).<\/p>\n\n\n\n<p>La escena de El\u00edas\n\u201ca la boca de la cueva\u201d escuchando el silbo delgado del aire, evoca siempre en\nJ. de la Cruz el tema de la visi\u00f3n de Dios en esta vida. La idea y la cita\nobligada del texto anterior se repite en el <em>C\u00e1ntico: <\/em>\u201cQue por significar este silbo la dicha\ninteligencia sustancial, piensan algunos te\u00f3logos que vio nuestro Padre El\u00edas a\nDios en aquel silbo del aire delgado que sinti\u00f3 en el monte a la boca de la\ncueva\u201d (3 Re 19,12: CB 14-15,14). Mantiene, pues, la opini\u00f3n de que El\u00edas ha\nsido uno de los pocos favorecidos con la visi\u00f3n clara de Dios en esta vida. No\nes f\u00e1cil averiguar si J. de la Cruz incorpor\u00f3 en sus escritos otros rasgos\npeculiares de la tradici\u00f3n eliana del Carmelo. Es probable pero no ha dejado\nconstancia expl\u00edcita de ello. Era natural que viese al gran profeta como ejemplar\nde contemplaci\u00f3n y modelo del celo por la gloria de Dios. Era la imagen t\u00edpica\nde familia, recordada adem\u00e1s en la liturgia propia de la Orden.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 AA. VV., <em>Elie le Proph\u00e9te selon les\nEcritures et les traditions chr\u00e9tiennes, <\/em>2. vol. Paris, Descl\u00e9e de Brouwer, 1956; AA. VV., <em>Elie le proph\u00e9te. <\/em>Ed. Peeters, Lovaina; MIGUEL ANGEL BARRERO, <em>Las narraciones de El\u00edas y\nEliseo en los libros de los Reyes. Formaci\u00f3n y teolog\u00eda. <\/em>Murcia 1996; RAFAEL M\u00aa L\u00d3PEZ MEL\u00daS, <em>El profeta El\u00edas, padre espiritual del Carmelo, <\/em>Onda 1986; AA. VV., <em>El profeta El\u00edas, Padre de los\nCarmelitas, <\/em>Burgos, Monte Carmelo,\n1998, versi\u00f3n de la revista <em>Carmel <\/em>1983\/3 y 1995\/2.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Alberto Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los poqu\u00edsimos datos seguros que conocemos del profeta El\u00edas (= Yahv\u00e9 es mi Dios) son los que nos ofrece la Escritura, tanto sobre su vida como sobre su misi\u00f3n. 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