{"id":3453,"date":"2020-01-26T11:15:29","date_gmt":"2020-01-26T17:15:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3453"},"modified":"2021-01-26T11:19:35","modified_gmt":"2021-01-26T17:19:35","slug":"enclave-historico-de-la-mistica-sanjuanista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3453","title":{"rendered":"Enclave hist\u00f3rico de la m\u00edstica sanjuanista"},"content":{"rendered":"\n<p>A san Juan de la\nCruz hay que considerarle como un m\u00edstico de encuentro, de confluencias y de\nintegraci\u00f3n. Original m\u00e1s en el enfoque, en el equilibrio y en la s\u00edntesis que\nen novedades parciales. A la vez, complejo, sencillo y simplificador. Punto de\nconvergencia, confluyen en \u00e9l corrientes que vienen de lejos y de geograf\u00edas\ndispares. Visibles y perceptibles, unas; ocultas y soterradas, otras; pocas,\ncercanas e inmediatas; abundantes, las generales y remotas.<\/p>\n\n\n\n<p>Plantearse el\nproblema de su identificaci\u00f3n es reconocer de antemano que la teolog\u00eda m\u00edstica\nde JC contiene una propuesta suficientemente espec\u00edfica como para no confundirse\ncon ninguna otra. Los rasgos representativos y mejor definidos de la misma\nquedan configurados en otros trabajos del presente diccionario. Aqu\u00ed se trata\nde encuadrar su mensaje dentro de las corrientes m\u00e1s representativas del\nmisticismo cristiano.<\/p>\n\n\n\n<h3>M\u00edstico de confluencias y de integraci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>La formulaci\u00f3n en\nclave de ra\u00edces es la \u00fanica pertinente y correcta. Evita el espejismo derivado\nde los apuntes sobre las consabidas fuentes, dependencias, reminiscencias y\nsemejanzas. Todo ello, acopio inorg\u00e1nico de datos marginales sin referencia\nprecisa a su colocaci\u00f3n en el conjunto. De dar fe a tantas indagaciones\nsectoriales, apenas queda frase o pensamiento en JC que no proceda de otros\nautores. \u00abSi todo lo que no es tradici\u00f3n, es plagio\u00bb, conviene aquilatar ambas\ncosas en este caso.<\/p>\n\n\n\n<p>Como cualquier\notra realidad humana, la m\u00edstica adviene en la historia y se enmarca en\ncontextos culturales y religiosos. JC no hace excepci\u00f3n, no es ning\u00fan aerolito.\nSu misticismo se corresponde con el occidente europeo de finales del siglo XVI.\nPor ello, impregnado de neoplatonismo, pero moldeado conceptualmente por el\naristotelismo escol\u00e1stico renacido. La ra\u00edz cultural helen\u00edstica o greco-romana\nle confiere coloraci\u00f3n occidental, mientras el n\u00facleo b\u00edblico y la veta\npatr\u00edstica le hacen radicalmente judeo-cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>En esas\ncoordenadas b\u00e1sicas se desenvuelve la m\u00edstica sanjuanista, como representaci\u00f3n\nculminante de la s\u00edntesis religioso-cultural del siglo de oro espa\u00f1ol en sus\npostrimer\u00edas. Tres son las referencias dominantes: renovaci\u00f3n del legado greco-romano\npor el humanismo, tradici\u00f3n b\u00edblico-patr\u00edstica y filosof\u00eda escol\u00e1stica.\nColocada en ese marco hist\u00f3rico, permite indagar con ciertas garant\u00edas las\nra\u00edces que la alimentan y las corrientes que la fecundan.<\/p>\n\n\n\n<p>El soporte cultural\ndel helenismo no pasa de elemento meramente formal y com\u00fan a toda la literatura\nde Occidente. El estructuralismo escol\u00e1stico, por su parte, tiene funci\u00f3n\nexclusivamente expresiva o comunicativa. Las ra\u00edces espec\u00edficas y vivificantes\nde la m\u00edstica sanjuanista penetran y ahondan en la tradici\u00f3n cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Su identificaci\u00f3n\nno es cuesti\u00f3n de pr\u00e9stamos directos de palabras, ideas o im\u00e1genes atribuidas\nexpl\u00edcitamente a determinados autores. Las citas o alusiones concretas y\nliterales raras veces conducen a puntos fundamentales. Casi siempre afectan a\ndetalles marginales y de relleno. En pocas ocasiones sirven de afluentes\nsecundarios para llegar a los caudales que alimentan el conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo verdaderamente\nimportante y definitivo son esas corrientes que arrastran y difunden el patrimonio\nsecular constantemente asumido y enriquecido con aportaciones nuevas. Ese\ndep\u00f3sito espiritual o m\u00edstica cristiana universal no exige para su\nincorporaci\u00f3n y transmisi\u00f3n contacto directo e inmediato con todas las fuentes\nde donde fluye. Puede realizarse con algunas en su origen, o tambi\u00e9n\nverificarse cuando las aguas comunes se han encontrado y condensado.<\/p>\n\n\n\n<p>La constataci\u00f3n de\nuna presencia \u2013el eco de una voz\u2013 en la m\u00edstica sanjuanista no requiere\nnecesariamente la identificaci\u00f3n del cauce por el que le ha llegado. Es a veces\nimperceptible y hasta impensable. Canales superficiales y de simple\ncomunicaci\u00f3n pueden conducirnos hasta fuentes remotas y abundosas. Hasta\nenlazar con el origen mismo de una tendencia y de una postura. Al alcance de\ncualquiera est\u00e1 la ejemplificaci\u00f3n de los diversos conductos que vierten aguas\nen el sanjuanismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una serie de\nescritos ap\u00f3crifos establecen vinculaci\u00f3n directa con corrientes agustinianas,\nbernardianas, bonaventurianas, y tomistas; y a trav\u00e9s de ellas, con la gran tradici\u00f3n\npatr\u00edstica y medieval. La mayor\u00eda de las citas concretas y literales de fray JC\nproceden de falsos literarios de extraordinaria difusi\u00f3n y de importancia\ncapital en la transmisi\u00f3n del patrimonio espiritual anterior. Lo de menos es la\npaternidad concreta y la atribuci\u00f3n equivocada. Su valor, a la hora de\nidentificar corrientes y ra\u00edces, es determinante en muchas ocasiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo parecido\nsucede con autores puente tan representativos en el caso de JC, como san\nGregorio Magno, el Cartujano, Gers\u00f3n y otros similares. Al margen de la lectura\ndirecta por parte del Santo, es indudable que a trav\u00e9s de ellos conecta con la\nmayor\u00eda de las m\u00edsticas del pasado y recupera elementos importantes de la\ntradici\u00f3n patr\u00edstica, incluso de la griega. Esa reconducci\u00f3n es el \u00fanico camino\npara explicar la resonancia de ciertos temas y matices en la m\u00edstica\nsanjuanista.<\/p>\n\n\n\n<p>La continuidad\nentre la fuente de origen y la llegada a los escritos sanjuanistas hace pensar,\nen determinados temas, en una l\u00ednea ininterrumpida de derivaci\u00f3n. Por eso\nmismo, imposible de precisar en qu\u00e9 momento se produce el encuentro. Tal podr\u00eda\nser la doctrina sobre la depuraci\u00f3n de im\u00e1genes y el conocimiento negativo\nvinculado a la m\u00edstica de la oscuridad, que corre desde Fil\u00f3n y pasa por Gregorio\nNiseno, Evagrio P\u00f3ntico, el Pseudo Areopagita, Guillermo de San Teodorico, los\nVictorinos y los m\u00edsticos ingleses hasta desembocar en el Santo castellano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante perspectiva\ntan compleja, carece de inter\u00e9s la indagaci\u00f3n para apurar derivaciones directas\ny concretas respecto de autores y escritos. De mayor utilidad es comprobar la\nascendencia hist\u00f3rica y doctrinal de algunos componentes fundamentales de la\ns\u00edntesis sanjuanista.<\/p>\n\n\n\n<h3>\u00abTeolog\u00eda m\u00edstica\u00bb cristiana<\/h3>\n\n\n\n<p>Punto de partida\npuede ser su misma concepci\u00f3n de la \u00abteolog\u00eda m\u00edstica\u00bb. Se mantiene todav\u00eda en\nuna postura medieval, que la identifica con la contemplaci\u00f3n. Es cierto que\nreflexiona sobre ella y trata de organizarla en doctrina sistem\u00e1tica; pero al\nhacerlo es consciente de elaborar \u00abteolog\u00eda escol\u00e1stica\u00bb. La m\u00edstica le ofrece\nmateria para la escol\u00e1stica, pero son dos cosas diferentes. Nada tan elocuente\ncomo la contraposici\u00f3n establecida en el pr\u00f3logo del <em>C\u00e1ntico espiritual. <\/em>JC no ha asumido el doble sentido sancionado ya\npor Juan Gers\u00f3n al colocar en paralelo una teolog\u00eda m\u00edstica pr\u00e1ctica y otra\nespeculativa o te\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el Doctor\nm\u00edstico no hay m\u00e1s que una \u00abteolog\u00eda m\u00edstica\u00bb, que se identifica con la\ncontemplaci\u00f3n, con la experiencia m\u00edstica, con la noticia amorosa, con el\nconocimiento afectivo, con \u00abel amor de conocimiento\u00bb. Es sabidur\u00eda o\nconocimiento sapiencial No s\u00f3lo conocer, sino \u201cpadecer\u201d las cosas divinas.\nTraduciendo el pathos del neoplatonismo y de la tradici\u00f3n patr\u00edstica griega\nseg\u00fan la formulaci\u00f3n acu\u00f1ada por el Pseudo Areopagita JC define la teolog\u00eda\nm\u00edstica como experiencia en que no \u00abs\u00f3lo se conocen las cosas divinas, sino que\njuntamente se gustan\u00bb (CE, pr\u00f3l. 3; S 2, 6,3; N 2, 12,3; 2,17, 2. 6; CB 27, 5; 39,\n12).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando trata de\ndescribir directamente la intuici\u00f3n y la vivencia de lo divino acude a la\nterminolog\u00eda y a la imaginer\u00eda del neoplatonismo en las claves comunes a toda\nla tradici\u00f3n m\u00edstica cristiana, dejando bien claro que no se trata de un pathos\nindefinido y reducible a puro sentimiento humano. Dice referencia, obligada e\ninfalsificable, a realidades concretas, aunque trascendentes, reveladas y\ncomunicadas gratuitamente al hombre. La teolog\u00eda m\u00edstica es para \u00e9l un\n\u00abpadecer\u00bb o recibir lo divino tal como se revela y comunica en la Biblia. Por\nlo mismo, una m\u00edstica radicalmente cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Es al tratar de\nexplicarla por categor\u00edas y conceptos filos\u00f3ficos cuando, JC se acoge al\nescolasticismo y propone una filosof\u00eda o metaf\u00edsica de la m\u00edstica. Habr\u00eda que\ndefinirla una teolog\u00eda de la m\u00edstica mejor que una \u00abteolog\u00eda m\u00edstica\u00bb. En su elaboraci\u00f3n\nasume las corrientes anteriores y se sirve de las t\u00e9cnicas expresivas que le\nofrece la tradici\u00f3n cultural en que se halla inmerso. Es lo que hace posible\nrastrear huellas y ra\u00edces del pasado. Queda a salvo la ra\u00edz esencialmente\ncristiana que vincula el origen de esa m\u00edstica a la Biblia.<\/p>\n\n\n\n<p>No es posible\nentroncar con esa inspiraci\u00f3n primaria o brote radical ninguna otra corriente\ncontaminante. La m\u00edstica sanjuanista, medularmente cristiana, tiene su \u00fanica\nreferencia objetiva en el Dios revelado en la Escritura; se vincula\ninseparablemente al lenguaje y simbolog\u00eda de la misma, y se proyecta como\nrelaci\u00f3n existencial con el \u00abDios vivo y verdadero\u00bb. Desbordando en su origen y\ncontenido el pathos de la filosof\u00eda griega, traspasa igualmente en su dimensi\u00f3n\nespiritual el ethos y cualquier moralismo natural, incluso de inspiraci\u00f3n\ncristiana. JC lo declara con fuerza. Por ello no le interesan las cosas morales,\naunque sean muy sabrosas, seg\u00fan declara en el pr\u00f3logo de la <em>Subida <\/em>(n.8, cf. 3, 37, 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ha podido\nadherirse de otras culturas y de otras religiones s\u00f3lo ha coloreado de alguna\nmanera la m\u00edstica de JC; no ha contaminado m\u00ednimamente la pureza del manantial\ncristiano. La insistente afirmaci\u00f3n de su deuda con la m\u00edstica isl\u00e1mica no\ndesmiente esta afirmaci\u00f3n. En primer t\u00e9rmino, porque los posibles puntos de\nconvergencia tienen origen com\u00fan. Buena parte de la m\u00edstica isl\u00e1mica es\nderivaci\u00f3n directa de la cristiana. En segundo lugar, porque no est\u00e1 demostrado\nquiz\u00e1s no podr\u00e1 hacerse nunca que JC recoja elementos directamente de la\ntradici\u00f3n isl\u00e1mica. Los que hasta hoy se han apuntado afectan a la expresi\u00f3n y\ncomunicaci\u00f3n de la fenomenolog\u00eda m\u00edstica m\u00e1s que a la esencia de la misma.\nCuando se aborda \u00e9sta y se hallan coincidencias sintom\u00e1ticas entre fray Juan y\nm\u00edsticas no cristianas hay que pensar en aspectos y elementos comunes a toda\nexperiencia m\u00edstica de tipo religioso monote\u00edsta\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de la\ntradici\u00f3n m\u00edstica cristiana, en la que se halla encuadrado y configurado JC,\nson muchos y variados los enfoques de la misma realidad. La experiencia radical\nde lo divino se ofrece desde \u00e1ngulos diferentes y en perspectivas distintas,\nseg\u00fan primen en las propuestas unos u otros aspectos. Dentro de la unidad\nradical, subsiste variedad y complejidad tanto en la inspiraci\u00f3n-experiencia\ncomo en la expresi\u00f3n-comunicaci\u00f3n. De ah\u00ed arrancan las corrientes y cauces de\ntransmisi\u00f3n. Su identificaci\u00f3n procede de lo m\u00e1s caracter\u00edstico de cada caso.\n\u00bfDe cu\u00e1les se alimenta la m\u00edstica sanjuanista? \u00bfA cu\u00e1les se acerca m\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<h3>Conciliaci\u00f3n de formulaciones alternativas<\/h3>\n\n\n\n<p>El talante\nclaramente ecl\u00e9ctico del Santo se muestra reacio a exclusivismos. Por ello ha\nde considerarse m\u00edstico de confluencias y de s\u00edntesis. No procede por\nalternativas excluyentes sino por integraci\u00f3n arm\u00f3nica. Su cotejo con posturas\nantecedentes puede abrir pistas para rastrear huellas y ra\u00edces. Bastar\u00e1 aludir\naqu\u00ed a las tendencias generales m\u00e1s significativas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>M\u00edstica de elevaci\u00f3n y de\nintroversi\u00f3n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Entre las\nalternativas de especial resonancia hist\u00f3rica destacan la <em>m\u00edstica de elevaci\u00f3n y la m\u00edstica de introversi\u00f3n <\/em>o introspecci\u00f3n.\nAmbas conocen representantes cualificados y se prolongan a lo largo de la\ntradici\u00f3n espiritual. Se caracteriza la primera por un proceso de alejamiento\ndel propio yo para alcanzar la uni\u00f3n con Dios. Suele presentarse en doble\nsentido: de progresi\u00f3n o andadura horizontal, o en visi\u00f3n vertical como\nascensi\u00f3n y elevaci\u00f3n. En consonancia con cada una de estas \u00f3pticas, el\nitinerario que conduce a la uni\u00f3n m\u00edstica se simboliza con figuras y expresiones\ndiferentes: como senda, camino, atajo, como escala, subida o similares. Es, sin\nduda, la m\u00e1s corriente y llega hasta la \u00e9poca sanjuanista, recuperando la\ntradici\u00f3n griega de la anagog\u00eda, con representantes tan destacados en la\nliteratura latina como Hugo de Balma, y Hugo de San V\u00edctor.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a ella y en\ncurso paralelo, discurre la segunda, la m\u00edstica de la introversi\u00f3n, o\n\u00abconversi\u00f3n sobre s\u00ed mismo\u00bb, para hallar a Dios en lo m\u00e1s \u00edntimo y profundo del\npropio ser. En lugar del movimiento hacia fuera, centr\u00edfugo, se postula\npenetraci\u00f3n hacia dentro, movimiento centr\u00edpeto. En la tradici\u00f3n dionisiana la\nm\u00edstica de elevaci\u00f3n se corresponde al movimiento lineal, mientras \u00e9sta se\nidentifica con el movimiento circular. Viene de muy lejos y se asume por grandes\nfiguras. De Clemente Alejandrino, Or\u00edgenes y maestros griegos pasa a la\ntradici\u00f3n latina con representantes tan caracterizados como san Agust\u00edn, san\nGregorio, los Victorinos, la m\u00edstica Renana y algunos autores de la inglesa del\nsiglo XV.<\/p>\n\n\n\n<p>La tentaci\u00f3n de\nalinear a JC en una de las dos tendencias debe ser superada. No se decanta ni\nexclusiva ni definitivamente por una de ellas. Se sirve de la una o de la otra\nindistintamente y seg\u00fan las conveniencias de su magisterio. Si en la <em>Subida del Monte <\/em>parece primar la propuesta\nde elevaci\u00f3n, en la <em>Llama de amor viva <\/em>domina\ncon claridad la f\u00f3rmula de la introversi\u00f3n. No se corresponden necesariamente con\nlas diferentes obras del autor. Se alternan e interfieren en un mismo libro,\ncomo sucede en el <em>C\u00e1ntico espiritual. <\/em>Basta\nconfrontar las primeras estrofas (cf. CB 1, 5-12; 34-35)<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es uno de tantos\nejemplos en que se constata la superaci\u00f3n de posturas y la reducci\u00f3n a s\u00edntesis\nde elementos comunes. Una prueba tambi\u00e9n de que no sigue las pautas de un autor\nconcreto, sino que asume corrientes asociadas del pasado. A este prop\u00f3sito se\nnotar\u00e1 que JC propone una m\u00edstica de elevaci\u00f3n al margen de la divulgad\u00edsima\nt\u00e9cnica o teor\u00eda de la \u00abanagog\u00eda\u00bb. Es de los pocos autores cultos de la \u00e9poca\nque no alude para nada a ella de manera expl\u00edcita<\/p>\n\n\n\n<p><em>M\u00edstica de la luz y de la\ntiniebla<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Parecido es el\ncaso de otro dualismo en la espiritualidad tradicional: el de la <em>m\u00edstica de la luz y de la oscuridad o\ntiniebla. <\/em>Se trata tambi\u00e9n de modos diferentes de presentar el proceso en\nque se desarrolla el encuentro y comuni\u00f3n con Dios en la experiencia \u00edntima.\nSon dos tipolog\u00edas mejor definidas y m\u00e1s f\u00e1ciles de individuar que las\nanteriores. La m\u00edstica de la luz destaca la iluminaci\u00f3n interior que produce la\npresencia de Dios. La contemplaci\u00f3n m\u00edstica es, ante todo, luz y transparencia\nproducida por el Esp\u00edritu que inunda el alma y la hace reluciente. Si el rayo\ndivino nubla la vista del hombre no se debe a su opacidad sino a la flaqueza\npropia del ser limitado. Es la corriente impulsada por las <em>Homil\u00edas <\/em>del Pseudo Macario y por Evagrio P\u00f3ntico, y recuperada\ndecididamente por san Gregorio, san Bernardo, Ricardo de San V\u00edctor y Raimundo\nLulio, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Representantes no\nmenos destacados tiene la corriente que prefiere la formulaci\u00f3n inversa.\nPresenta adem\u00e1s una continuidad hist\u00f3rica m\u00e1s compacta y una elaboraci\u00f3n\ndoctrinal m\u00e1s s\u00f3lida. Arranca de la teolog\u00eda negativa, basada en la exaltaci\u00f3n\nde la trascendencia de Dios, e insiste en la condici\u00f3n cegadora de la luz\ndivina, hasta llegar a la f\u00f3rmula cl\u00e1sica del \u00abrayo de tiniebla\u00bb. La\ncomunicaci\u00f3n divina en la contemplaci\u00f3n es tan intensa y potente que oscurece\nnecesariamente la capacidad humana. Tras las insinuaciones de Fil\u00f3n, se afianz\u00f3\nla corriente con Gregorio Niseno estructur\u00e1ndose doctrinalmente con el Pseudo\nAreopagita. De \u00e9l pas\u00f3 al Medioevo latino hasta convertirse en lugar casi\ncom\u00fan. Especial acogida tuvo en Guillermo de San Teodorico, en Hugo de San\nV\u00edctor, en los m\u00edsticos alemanes y en los ingleses Walter Hilton y <em>The Cloud of Unknowing<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Existen predecesores\nde JC que intentaron con mayor o menor fortuna acoger ambas propuestas, como\nsan M\u00e1ximo, Guillermo de San Teodorico y Ruusbroec, pero ninguno lo hizo de\nmanera tan arm\u00f3nica y consistente como \u00e9l. Las insistentes referencias a la\nteor\u00eda dionisiana del \u00abrayo de tiniebla\u00bb y la reiterada afirmaci\u00f3n de la\nincomprensibilidad divina no deben entenderse como confesi\u00f3n unilateral de JC\n(S 2,8, 6; N 2, 5, 3; CB 14,16; Ll 3,49). Para \u00e9l, la noche-oscuridad m\u00edstica s\u00f3lo\nrepresenta una vertiente que debe completarse con la dimensi\u00f3n luminosa.\nBastar\u00e1 leer la <em>Llama de amor viva <\/em>para\npercatarse de ello. Las alusiones dionisianas se compensan con las de san\nGregorio para proclamar que la presencia del Esp\u00edritu es luz radiante que\nesclarece lo m\u00e1s \u00edntimo del alma (N 2, 20, 4; Ll 2, 3). La misma vertiente de\nla tiniebla y de la oscuridad se traslada a un plano apenas aludido en la\nteor\u00eda dionisiana. La noche sanjuanista es a la vez de \u00edndole cognoscitiva y\nafectiva, cosa apenas insinuada en la tradici\u00f3n precedente.<\/p>\n\n\n\n<p><em>M\u00edstica intelectualista y\nafectiva<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por ah\u00ed se llega a\notra superaci\u00f3n o integraci\u00f3n de preferencias con marcada trayectoria en la\ntradici\u00f3n espiritual cristiana. Frente a una <em>m\u00edstica <\/em>de corte netamente <em>intelectualista\n<\/em>o esencialista, se ha cultivado otra m\u00e1s <em>sentimental y afectiva<\/em>. Es cuesti\u00f3n de tonalidad y acentuaci\u00f3n,\npero la insistencia y predominio llegan a crear corrientes bien definidas e\nidentificables. San Gregorio Magno, san M\u00e1ximo, san Bernardo, Guillermo de San\nTeodorico, Hugo de San V\u00edctor y la mayor\u00eda de las m\u00edsticas medievales de\ntendencia franciscana, con algunos autores de la \u00abdevotio moderna\u00bb, han\nprivilegiado con vigor el \u00e1mbito del afecto y del sentimiento en la vida\nm\u00edstica, mientras otros autores han preferido insistir en los contenidos\nno\u00e9ticos y en el enriquecimiento sapiencial de la experiencia divina. Es la\ntendencia dominante en el mismo Pseudo Areopagita y algunos de los m\u00edsticos del\nMedioevo, especialmente Eckhart.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en Ruusbroec se\nda ya una equilibrada armon\u00eda, en JC la fusi\u00f3n \u00edntima e irrompible entre\nconocimiento y amor se convierte en principio fundamental. Contemplaci\u00f3n,\nteolog\u00eda m\u00edstica y experiencia de lo divino se equivalen e identifican con la\n\u00abnoticia amorosa\u00bb. La experiencia m\u00edstica es para JC luz amorosa y amor luminoso,\nconocimiento y amor, saber y gustar. Nadie ignora que para \u00e9l la doctrina de la\n\u00abnoticia amorosa\u00bb se convierte en categor\u00eda determinante del sistema. La\nsuperaci\u00f3n de las dos corrientes y su integraci\u00f3n es cabal y perfecta. En sus\nescritos queda arrinconado el viejo pleito de la relaci\u00f3n amor-conocimiento en\nla vida m\u00edstica (CB 26, 8; N 2, 17, 7; Ll 3, 49)<\/p>\n\n\n\n<p>A vista de las\nconstataciones que preceden, se comprende lo arriesgado que resulta catalogar\nla m\u00edstica sanjuanista en cualquiera de esos casilleros. Porque los desborda\nampliamente, no consiente que se la bautice con uno solo de esos calificativos\nalternantes. Otro tanto sucede si se la enfrenta a otras formulaciones\nigualmente representadas en la tradici\u00f3n espiritual por diversas corrientes,\ncomo pueden ser la m\u00edstica de la trascendencia frente a la de inmanencia, la\nm\u00edstica teoc\u00e9ntrica frente a la m\u00edstica cristoc\u00e9ntrica, la m\u00edstica trinitaria\nfrente a la pneumatoc\u00e9ntrica y otras similares. EI hecho de que se haya\ndiscutido de todas ellas a prop\u00f3sito de san JC demuestra que tienen cabida o\nest\u00e1n presentes en sus escritos. Lo que pasa es que ninguna de ellas domina el\npanorama de manera incontrastable. No se da enfrentamiento ni exclusi\u00f3n, sino\nequilibrio y armoniosa integraci\u00f3n en la s\u00edntesis final.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho tiene\nexplicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla de lo que pudiera sospecharse. Esa armonizaci\u00f3n\nsanjuanista no es producto de lecturas eruditas con af\u00e1n de elaborar un\nconjunto ecl\u00e9ctico. No ha sentido tentaci\u00f3n alguna de sincretismo. Su teolog\u00eda\nm\u00edstica no es el resultado de estudios comparativos ni de derivaciones\nsucesivas de \u00e9sta o la otra corriente. Dos son los factores determinantes que\nconvergen en la visi\u00f3n de conjunto. En primer lugar, la acumulaci\u00f3n y\ncondensaci\u00f3n producida a la altura del siglo XVI espa\u00f1ol de los diversos\nafluentes de la tradici\u00f3n espiritual anterior. Cualquier autor abierto a los\naires del momento percibe ecos y resonancias de muy diversas proveniencias.\nBasta no adoptar posturas cerradas o aferrarse a experiencias personales.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de JC\nact\u00faa como factor decisivo su extraordinaria capacidad para abordar la compleja\nrealidad de la experiencia m\u00edstica desde todas las angulaciones y enfoques\nposibles. Ninguna formulaci\u00f3n agota la realidad. Todas las ofrecidas con anterioridad\nson parciales: reflejan aspectos concretos y limitados. Cuanto mejor sepan\nconjugarse y armonizarse mayor ser\u00e1 la aproximaci\u00f3n a lo que desborda cualquier\nmolde humano de comunicaci\u00f3n. JC ha producido el intento m\u00e1s logrado de\nconfluencia y armonizaci\u00f3n de tendencias y corrientes.<\/p>\n\n\n\n<h3>Ra\u00edces medulares<\/h3>\n\n\n\n<p>La recia\npersonalidad de su s\u00edntesis no radica precisamente en la originalidad de las\npartes sino en la visi\u00f3n de conjunto. En pocos temas capitales de la m\u00edstica\npuede presumir de ser el primero cronol\u00f3gicamente. La experiencia religiosa\nacumulada de siglos dejaba escaso margen a la novedad absoluta. Lo suyo ha sido\nasumir, armonizar, recuperar y potenciar, imprimiendo en datos del pasado el\nsello de la penetraci\u00f3n y de la precisi\u00f3n. La ilustraci\u00f3n sumaria de algunos\ncap\u00edtulos fundamentales puede servir de incitaci\u00f3n para pesquisas m\u00e1s\ndocumentadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es f\u00e1cil comprobar\nque los escritos sanjuanistas semejan al lago en que se remansan las aguas de\nla tradici\u00f3n espiritual cristiana. Lo comprometido es identificar corrientes\nconcretas y remontarse aguas arriba para saber cu\u00e1ndo y c\u00f3mo llegan a \u00e9l.\nSirvan de ejemplificaci\u00f3n los temas siguientes:<\/p>\n\n\n\n<h3>Misticismo b\u00edblico<\/h3>\n\n\n\n<p>Nadie duda de que\nla m\u00edstica sanjuanista arranque de la Biblia, como de la fuente de origen;\ntampoco de una reproducci\u00f3n abundante y extensa de textos b\u00edblicos en sus\nescritos. Son manifiestas sus confesiones a este prop\u00f3sito en todos los pr\u00f3logos.\nCuando se alude a una ra\u00edz profunda de su teolog\u00eda m\u00edstica no se subraya este\ndato elemental ni tampoco la influencia decisiva de la Sda. Escritura en su\ndoctrina. Se insiste aqu\u00ed para poner de relieve dos aspectos menos atendidos de\nsu s\u00edntesis en relaci\u00f3n a las fuentes de inspiraci\u00f3n y formulaci\u00f3n. JC se\ncoloca en una corriente que arranca de la patr\u00edstica griega y se prolonga hasta\nsu tiempo. Tiene influencia decisiva en su s\u00edntesis condicion\u00e1ndola desde dos\npuntos de vista fundamentales.<\/p>\n\n\n\n<p>El primero afecta\na la composici\u00f3n misma de los escritos. Es bien conocido que se definen en el\nt\u00edtulo mismo como \u00abdeclaraci\u00f3n\u00bb de poemas compuestos con anterioridad \u00aben\nabundante inteligencia m\u00edstica\u00bb. \u00abDeclaraci\u00f3n\u00bb quiere decir comentario, glosa o\nper\u00edfrasis. Exactamente lo mismo que se ha practicado con la Sda. Escritura a\nlo largo de la tradici\u00f3n patr\u00edstica. Esta literatura espiritual y religiosa de\nlos \u00abcomentarios b\u00edblicos\u00bb le sirve a JC de patr\u00f3n o modelo. Cambia \u00fanicamente\nel texto de referencia: en lugar del texto sagrado se coloca su poes\u00eda. La\ndependencia formal es manifiesta. Aunque tenga tambi\u00e9n alguna semejanza con los\ncomentarios filos\u00f3ficos y jur\u00eddicos, el Doctor m\u00edstico tiene delante el cuadro\nliterario de la ex\u00e9gesis b\u00edblica. Crea, sin acaso intentarlo, un g\u00e9nero\nliterario nuevo en la espiritualidad. No existe nada igual en los autores que\nle preceden. Muestra t\u00edpica de conjugaci\u00f3n entre dependencia y originalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>De mayor\nimportancia que la inspiraci\u00f3n material en el comentario b\u00edblico es la\nincidencia que tiene en la formulaci\u00f3n misma del pensamiento sanjuanista. Va\nmucho m\u00e1s all\u00e1 de la t\u00e9cnica exterior. Imitando corrientes y escuelas b\u00edblicas,\nJC ofrece interpretaciones diversas de sus propios versos. Unas veces se atiene\nal sentido literal o directo; en otras se desentiende de \u00e9l y los interpreta en\nsentido espiritual y m\u00edstico. La misma frase, palabra o expresi\u00f3n puede entenderse\nen dos o m\u00e1s significados. Con raz\u00f3n se ha hablado del \u00ablenguaje infinito\u00bb de\nJC. Por muy olvidado que est\u00e9, es obligado reconocer que la ex\u00e9gesis\nsanjuanista imita a la ex\u00e9gesis tradicional de la Biblia. En los comentarios\nsanjuanistas hay \u00abdeclaraciones\u00bb aut\u00e9nticas o literales y \u00abdeclaraciones\u00bb\naleg\u00f3ricas o espirituales. Se trata de una dependencia manifiesta de la\ninterpretaci\u00f3n m\u00edstica de la Sda. Escritura a lo largo y ancho de la tradici\u00f3n\ncristiana. Es la primera dimensi\u00f3n o vertiente del \u00abmisticismo b\u00edblico\u00bb\nheredado por el Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda es a\u00fan\nde mayor incidencia en los contenidos. Resulta paso obligado desde la anterior.\nDe la imitaci\u00f3n t\u00e9cnica o formal se avanza hasta la realidad misma del sentido\no significado. La ex\u00e9gesis de los propios versos se traslada al texto b\u00edblico,\nasumiendo como fundamental la significaci\u00f3n aleg\u00f3rica, espiritual o m\u00edstica de la<\/p>\n\n\n\n<p>Escritura. El\nhecho tiene un alcance de extraordinaria amplitud en la obra sanjuanista. Lo de\nmenos es la explicaci\u00f3n dada a cada texto b\u00edblico. Lo decisivo para el caso es\nque adopta como criterio de base la interpretaci\u00f3n de la Biblia por la Biblia y\nse identifica con la l\u00ednea m\u00edstica y alegorizante de la ex\u00e9gesis patr\u00edstica.\nDesde ese momento, libros enteros adquieren un sentido preciso (caso de Job,\ndel Cantar de los Cantares, Apocalipsis, etc.) y ofrecen abundante simbolismo o\ntipolog\u00eda m\u00edstica estratificada en la tradici\u00f3n con casos tan representativos\ncomo Mois\u00e9s, El\u00edas, Raquel-L\u00eda y tantos otros. Para darse idea aproximada de lo\nque la veta del \u00abmisticismo b\u00edblico\u00bb, forjado por la tradici\u00f3n patr\u00edstica,\nsignifica en la s\u00edntesis sanjuanista bastar\u00eda aludir a la interpretaci\u00f3n en\nclave nupcial del Cantar de los Cantares. No es caso \u00fanico ni mucho menos, pero\nrepresenta una l\u00ednea bien definida.<\/p>\n\n\n\n<p>Importa poco que\nfray JC enlace o no con el primer eslab\u00f3n de la cadena en cada uno de los casos\nen que se puede documentar su vinculaci\u00f3n a ese misticismo b\u00edblico-patr\u00edstico.\nLo decisivo es comprobar que ah\u00ed hunde sus ra\u00edces m\u00e1s profundas. Pudo conectar\ncon san Bernardo o llegar por otros caminos hasta la idea original de Or\u00edgenes\nen la m\u00edstica nupcial, pero lo seguro es que asumi\u00f3 esa corriente caudalosa y\nla integr\u00f3 en su conjunto. De alguna manera se desparrama por la mayor\u00eda de los\npuntos clave de su s\u00edntesis.<\/p>\n\n\n\n<h3>Teolog\u00eda negativa y superaci\u00f3n de lo sensible<\/h3>\n\n\n\n<p>Punto neur\u00e1lgico\ndel sistema sanjuanista es el de la superaci\u00f3n de im\u00e1genes y depuraci\u00f3n de\nconceptos deformantes o limitativos de la realidad divina. La trascendencia de\nDios y la uni\u00f3n con \u00e9l exigen esa labor de remoci\u00f3n o negaci\u00f3n. Dado que el\nmecanismo humano opera a trav\u00e9s de im\u00e1genes y de ideas, la teolog\u00eda negativa\nproduce tiniebla y oscuridad en la mente. Es la raz\u00f3n misma de la noche oscura\nen la vertiente intelectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>La ascendencia de\nesa propuesta nos lleva hasta la patr\u00edstica griega, enlazando incluso con\nFil\u00f3n. Adquiere consistencia de relieve con Gregorio Niseno y queda\nsistematizada en los escritos del <em>Corpus\nDionysianum<\/em>. A partir de ellos, se mantiene como doctrina intangible y se\npropaga tanto en Oriente como en Occidente. M\u00e1ximo el Confesor, Guillermo de\nSan Teodorico, Ricardo de San V\u00edctor y la <em>Nube\nde la ignorancia <\/em>son algunos de los maestros que la acogen con mayor\ndevoci\u00f3n. Entre los mismos escol\u00e1sticos goz\u00f3 de notable fervor.<\/p>\n\n\n\n<p>JC remite\nreiteradamente al Pseudo Areopagita, pero no es necesario aceptar un contacto\ndirecto. Es secundario que existiese o no; lo indudable es que para el Doctor\nm\u00edstico esa corriente aporta elementos muy valiosos para afianzar la propia\nidea sobre la trascendencia divina y la consiguiente exigencia de superaci\u00f3n de\nlo concreto de cara a la uni\u00f3n con Dios. Ofrece adem\u00e1s base firme para apoyar\nla noche oscura en cuanto purificaci\u00f3n de la capacidad intelectiva. Tambi\u00e9n en\neste caso cuenta m\u00e1s la vinculaci\u00f3n a la tendencia que el conducto inmediato a\ntrav\u00e9s de lecturas particulares. Como siempre, el sello de la originalidad\nsanjuanista se detecta en desplazamiento de acento. La purificaci\u00f3n radical de\nim\u00e1genes y conceptos naturales se encomienda a la fe que, si oscurece la\nracionalidad, entrega al hombre la realidad del Dios verdadero tal cual es.<\/p>\n\n\n\n<p>Para fray JC la\nencrucijada entre la actividad natural del entendimiento y la experiencia\nm\u00edstica se sit\u00faa precisamente ah\u00ed: en el momento en que el discurso se\nsustituye por la intuici\u00f3n o contemplaci\u00f3n de lo divino. Implica a la totalidad\nde la persona y se detecta por se\u00f1ales o s\u00edntomas descubiertos a trav\u00e9s de la\nobservaci\u00f3n. Para \u00e9l, pueden reducirse a tres fundamentales. Es bien sabido que\ncoincide con otros maestros y probablemente es uno de los puntos en que su\npostura depende de informaci\u00f3n directa a trav\u00e9s de Taulero, que, a su vez,\nrecoge antecedentes de otros autores, como Ricardo de San V\u00edctor (S 2, 13-14; N\n1, 9)<\/p>\n\n\n\n<h3>Depuraci\u00f3n de afectos y ataduras<\/h3>\n\n\n\n<p>El esfuerzo por\nconjugar la trascendencia y la inmanencia divinas se ha intentado siempre,\nincluso entre los autores adictos a la \u00abteolog\u00eda negativa\u00bb. Dentro de la\nm\u00edstica de la luz, ofrecen excelente visi\u00f3n las homil\u00edas del Pseudo Macario. JC\npasa con toda naturalidad de la \u00abteolog\u00eda negativa\u00bb a la teolog\u00eda b\u00edblica de la\nparticipaci\u00f3n y de la presencia, reafirmando con fuerza la inmanencia de Dios.\nGracias a su imagen estampada en el hombre y a la participaci\u00f3n graciosa y\nvital de la divinidad es posible la uni\u00f3n m\u00edstica. No es otra cosa que\nculminaci\u00f3n o desarrollo pleno del germen comunicado al hombre por Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde esta perspectiva,\nqueda superada la trascendencia y abierto el camino de la vida m\u00edstica, que\nculmina en la uni\u00f3n en igualdad de amor. La posibilidad se convierte en\nrealidad gracias a un proceso de purificaci\u00f3n y de maduraci\u00f3n. Depuraci\u00f3n de\ntodo lo que se opone a la comunicaci\u00f3n plena; maduraci\u00f3n de la vida teologal\ncentrada en el amor. Proceden en sentido inverso: la purificaci\u00f3n en el plano\nafectivo es correlativa al intelectivo: noche para la capacidad de amar como\npara la de entender \u2013del entendimiento y de la voluntad\u2013 seg\u00fan la expresi\u00f3n\nsanjuanista. Ning\u00fan concepto humano representa fielmente a Dios. Tampoco ning\u00fan\nafecto o apego a lo humano en s\u00ed es compatible con el amor puro de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por cerrada que\nsea la noche o tiniebla producida por el esfuerzo humano de depuraci\u00f3n, no es\nsuficiente para la plena comuni\u00f3n de amor con Dios. Debe intervenir de alguna\nmanera el mismo Dios para que la catarsis sea completa y suficiente. El aspecto\npasivo de la noche oscura purificadora corresponde a un punto fundamental del\nsanjuanismo. Se retiene como una de las aportaciones m\u00e1s originales del Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo es, sin duda,\nen la fuerza de los an\u00e1lisis y en la penetraci\u00f3n de las descripciones, pero no\nes arduo encontrarle precedentes. \u00c9l mismo confiesa que sobre esa materia posee\n\u00abgrave palabra y doctrina\u00bb. Tambi\u00e9n hay poca letra. Pese a todo, est\u00e1\nconvencido de no ser el primero en afrontar esa realidad espiritual. Como\nsiempre, la dificultad est\u00e1 en dar con las ra\u00edces inmediatas, ya que las\nremotas son algo que fluye como una poderosa corriente secular. El simbolismo\nde la noche, tiniebla-oscuridad, es pr\u00e1cticamente universal en la m\u00edstica\ncristiana y musulmana. La insuficiencia de la purificaci\u00f3n humana o asc\u00e9tica se\nhalla afirmada mil veces. Aparece ya en las homil\u00edas del Pseudo Macario y se reafirma\nen la mayor\u00eda de los m\u00edsticos. Gregorio Niseno la relaciona \u00edntimamente a la\nvida teologal en clave muy similar a la de JC. De la necesidad de la depuraci\u00f3n\npasiva se ocupan autores tan dispares como M\u00e1ximo el Confesor, Guillermo de San\nTeodorico, Taulero, Ruusbroec, Walter Hilton y hasta m\u00edsticas tan conocidas en\nel ambiente sanjuanista como \u00c1ngela de Foligno y Catalina de G\u00e9nova. La\nascendencia secular de la doctrina es clara. No es menos cierto que ning\u00fan\nautor anterior hab\u00eda estructurado un sistema tan expl\u00edcito y coherente sobre la\nnoche purificadora como JC.<\/p>\n\n\n\n<p>La proximidad a\ntantos autores y corrientes, al margen de la cronolog\u00eda y de la geograf\u00eda,\nautoriza a pensar que JC se abri\u00f3 a todas las tendencias espirituales anteriores\na \u00e9l y compartidas en su tiempo. Recort\u00f3 extremismos y desviaciones\nmanteni\u00e9ndose siempre en un ponderado eclecticismo en el que confluyen caudales\nvariados y dispares. &nbsp;<em>Fuentes,\nmagisterio, Juan de la Cruz.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 LOPE CILLERUELO, <em>San Juan de la Cruz, m\u00edstico de frontera<\/em>, en <em>Estudio Agustiniano <\/em>13 (1978) 427-463; LUCE L\u00d3PEZ-BARALT, <em>Los lenguajes<\/em> <em>infinitos de san Juan de la Cruz e Ibn \u2018Arabi\nde Murcia<\/em>, en <em>Actas del VI Congreso Internacional de Hispanistas, <\/em>Toronto, 1980, p. 173-177; Id. <em>San Juan de la Cruz y el Islam, M\u00e9xico<\/em>, FCE, 1985, 2\u00aa ed. 1990; Id. <em>Sadil\u00edes y Alumbrados, <\/em>actualizaci\u00f3n de la obra de M. As\u00edn Palacios, Madrid, Hiperi\u00f3n, 1990;\nFEDERICO RUIZ SALVADOR, <em>Unidad y contrastes.\nHermen\u00e9utica sanjuanista<\/em>, en el vol. miscel\u00e1neo, <em>Experiencia y pensamiento<\/em>, Madrid, 1990, p. 1752; J. RICO ALDAVE, <em>S. Juan de la Cruz y la m\u00edstica no cristiana. Paralelismo convergente de\nexperiencia religiosa, <\/em>en el vol. miscel\u00e1neo <em>Dottore Mistico, <\/em>Roma, 2992, p, 401-417.<\/p>\n\n\n\n<p><em>E. Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A san Juan de la Cruz hay que considerarle como un m\u00edstico de encuentro, de confluencias y de integraci\u00f3n. Original m\u00e1s en el enfoque, en el equilibrio y en la s\u00edntesis que en novedades parciales. 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