{"id":3501,"date":"2021-02-07T00:17:43","date_gmt":"2021-02-07T06:17:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3501"},"modified":"2021-01-29T09:22:34","modified_gmt":"2021-01-29T15:22:34","slug":"lectio-divina-dom-7-feb-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3501","title":{"rendered":"Lectio divina Dom, 7 feb, 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><em>La curaci\u00f3n de la suegra de\nPedro y el anuncio del reino en Galilea El encuentro con Jes\u00fas, M\u00e9dico\nmisericordioso Marcos 1, 29-39 <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n inicial <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, no curan las heridas y males del alma una hierba ni\nun b\u00e1lsamo, sino tu Palabra, que todo lo sostiene y crea, siempre nuevo cada\nd\u00eda. Ac\u00e9rcate a nosotros y extiende tu mano fuerte, para que asidos a ella,\npodamos dejarnos levantar, podamos resucitar y comenzar a ser tus disc\u00edpulos,\ntus siervos. Jes\u00fas, T\u00fa eres la Puerta de las ovejas, la puerta abierta en el\ncielo: a Ti nos acogemos, con todo lo que somos y llevamos en el coraz\u00f3n.\nLl\u00e9vanos contigo, en el silencio, en el desierto florido de tu compa\u00f1\u00eda y all\u00ed\nens\u00e9\u00f1anos a rezar, con tu voz, con tu palabra para que tambi\u00e9n nosotros\nlleguemos a ser anunciadores del Reino. Manda ahora sobre nosotros tu Esp\u00edritu\ncon abundancia para que te escuchemos con todo el coraz\u00f3n y con toda el alma.\nAm\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p>Lectura <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para colocar el\npasaje en su contexto:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En continuidad con los vv. precedentes (21-28), el pasaje\ndescribe la conclusi\u00f3n de una jornada t\u00edpica de Jes\u00fas. Aqu\u00ed est\u00e1 en Cafarna\u00fan,\nun d\u00eda de S\u00e1bado, y, despu\u00e9s de haber participado en la liturgia sinagogal,\nJes\u00fas contin\u00faa la celebraci\u00f3n de la fiesta en la casa de Pedro, en un clima\nfamiliar.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el ocaso del sol, terminado el descanso, Jes\u00fas contin\u00faa\nsu ministerio, extendi\u00e9ndolo a toda Galilea. El Evangelio nos presenta tres\nsecuencias, que no es una cr\u00f3nica, para que yo sepa lo que ha hecho Jes\u00fas en\nCafarna\u00fan, sino que revelan el misterio grande de la salvaci\u00f3n de Cristo, que\ntrastorna mi vida. Puede ayudar el estar atentos al recorrido que Jes\u00fas hace:\nde la sinagoga a la casa, al desierto, hasta todas las aldeas de Galilea. Y\ntambi\u00e9n en el trascorrer de los tiempos que subraya el evangelista: al llegar\nla tarde, o sea al ocaso del sol y la ma\u00f1ana inmersa todav\u00eda en la obscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para ayudar en la\nlectura del pasaje:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>vv. 29-31: Jes\u00fas entra en la casa de Pedro y acoge la s\u00faplica de los disc\u00edpulos, curando la suegra de Pedro, que yace en el lecho con fiebre.<br>vv. 32-34: Pasado el s\u00e1bado, Jes\u00fas cura muchos enfermos y endemoniados, que le han traido.<br>vv. 35-39: Jes\u00fas se adelanta a la luz en la oraci\u00f3n, retir\u00e1ndose a un lugar solitario, pero muchos lo siguen, hasta que consiguen encontrarlo. \u00c9l los lanza consigo, hacia un ministerio m\u00e1s amplio, que abraza toda la Galilea<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El texto:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>29-31: Cuando sali\u00f3 de la sinagoga se fue con Santiago y\nJuan a casa de Sim\u00f3n y Andr\u00e9s. La suegra de Sim\u00f3n estaba en cama con fiebre; y\nle hablan de ella. Se acerc\u00f3 y, tom\u00e1ndola de la mano, la levant\u00f3. La fiebre la\ndej\u00f3 y ella se puso a servirles.<\/p>\n\n\n\n<p>32-34: Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos\nlos enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta.\nJes\u00fas cur\u00f3 a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expuls\u00f3\nmuchos demonios.Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conoc\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>35-39: De madrugada, cuando todav\u00eda estaba muy oscuro, se\nlevant\u00f3, sali\u00f3 y fue a un lugar solitario y all\u00ed se puso a hacer oraci\u00f3n. Sim\u00f3n\ny sus compa\u00f1eros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: \u00abTodos te\nbuscan.\u00bb \u00c9l les dice: \u00abVayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que\ntambi\u00e9n all\u00ed predique; pues para eso he salido.\u00bb Y recorri\u00f3 toda Galilea, predicando\nen sus sinagogas y expulsando los demonios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Momento de silencio orante <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entro en el silencio que Jes\u00fas me ha preparado con su obra\nde curaci\u00f3n profunda, con su oraci\u00f3n que disipa la noche. Dispongo mi ser, a\nbuscar a Jes\u00fas, sin cansarme y a seguirlo, adonde \u00c9l me lleve. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Algunas preguntas<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p>Que pueden ayudar a mis o\u00eddos espirituales a escuchar m\u00e1s\nprofundamente y a los ojos de mi coraz\u00f3n a contemplar, hasta encontrar la\nmirada de Jes\u00fas. <\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas deja la sinagoga para entrar en la casa de Pedro, que\nse convierte en el centro luminoso de su obra de salvaci\u00f3n. Pruebo a seguir el\nrecorrido de Jes\u00fas: El llega hasta el sitio m\u00e1s \u00edntimo de la casa, a saber, la\nalcoba con el lecho. Reflexiono, buscando y mirando, el \u00abcamino\u00bb que\nest\u00e1 dentro de m\u00ed, casa de Dios. \u00bfDejo a Jes\u00fas la posibilidad de recorrer este\ncamino hasta el fondo, hasta el coraz\u00f3n? Observo y tomo nota de los gestos de\nJes\u00fas: <em>Entra r\u00e1pido, se acerca, toma la\nmano, levanta<\/em>. Son t\u00e9rminos t\u00edpicos de la resurrecci\u00f3n. \u00bfNo siento al Se\u00f1or\nque me dice tambi\u00e9n a m\u00ed:\u00bb\u00a1 \u00c1lzate, resucita, nace de nuevo!\u00bb? Noto\nla insistencia sobre la obscuridad: <em>\u00abocaso\ndel sol, todav\u00eda obscuro\u00bb <\/em>\u00bfPor qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 significa y qu\u00e9 otros\nt\u00e9rminos puede a\u00f1adir a estas expresiones? <em>\u00abTodos\ndelante a la puerta de Jes\u00fas<\/em>\u00bb Estoy tambi\u00e9n yo en medio de aquellos\n\u00ab<em>todos<\/em>\u00ab. Me resuena en el\ncoraz\u00f3n aquella palabra de Jes\u00fas, que dice: \u00abLlamad y se os abrir\u00e1\u00bb.\nPruebo a imaginarme la escena: alzo la mano y llamo a la puerta de Jes\u00fas. \u00c9l\nabre. \u00bfQu\u00e9 le dir\u00e9? \u00bfY c\u00f3mo me responder\u00e1 \u00c9l? <em>\u00abLo conoc\u00edan\u00bb. <\/em>Me pregunto sobre mi relaci\u00f3n con el\nSe\u00f1or. \u00bfLo conozco verdaderamente?\u00bfO s\u00f3lo he sentido hablar de \u00c9l, como afirma\nJob? Me miro dentro y pido a Jes\u00fas que me ayude en esta relaci\u00f3n de\ndescubrimiento, de acercamiento, de comuni\u00f3n y de compartir con \u00c9l. Trato de\nrecordar los vers\u00edculos que puedan ayudarme: \u00abHazme conocer, Se\u00f1or, tus\ncaminos\u00bb, \u00abMu\u00e9strame tu rostro\u00bb Jes\u00fas ora en un lugar desierto.\n\u00bfTengo miedo de entrar yo tambi\u00e9n en esta oraci\u00f3n, que atraviesa la noche y\nprecede a la luz? \u00bfTengo miedo de los tiempos de silencio, de soledad, de\ncompa\u00f1\u00eda a solas con \u00c9l? Noto el tiempo imperfecto del verbo \u00ab<em>oraba <\/em>\u00ab, que indica una acci\u00f3n\ncalmada, prolongada, profunda. \u00bfTiendo, a veces, a huir, a no quererme parar? <em>\u00abLas huellas de Jes\u00fas\u00bb <\/em>Es una\nbella expresi\u00f3n que me recuerda el manuscrito de Santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas,\ndonde ella dice que las huellas luminosas de Jes\u00fas se hayan diseminadas a lo\nlargo de las p\u00e1ginas del evangelio. Reflexiono. \u00bfMe he comprometido alguna vez\na seguir estas huellas, a veces bien marcadas, a veces casi imperceptibles? \u00bfS\u00e9\nreconocerlo, a lo largo de los senderos del tiempo y de la historia de cada\nd\u00eda, la m\u00eda y la de todos los hombres? \u00bfHay una huella especial de Jes\u00fas, un\nimpronta indeleble, que haya dejado en la tierra de mi coraz\u00f3n, de mi vida?<\/p>\n\n\n\n<p>Hago una pausa sobre los \u00faltimos vers\u00edculos y traigo a la\nluz los verbos de movimiento, de acci\u00f3n<em>:\n\u00abVamos a otro lugar, para predicar, he venido, fue, predicando\u00bb<\/em>.\nS\u00e9 que yo tambi\u00e9n he sido llamado para caminar y hacerme anunciador del amor y\nde la salvaci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEstoy dispuesto, con la gracia y la fuerza que viene de\nesta Palabra que he meditado, a tomar ahora un compromiso concreto, preciso,\naunque sea peque\u00f1o, de anunciar y evangelizar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHacia donde ir\u00e9? \u00bfQu\u00e9 pasos decido dar?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una clave de lectura <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Puedo hacer algunos recorridos de profundidad, que me\nayuden a entrar m\u00e1s aun en di\u00e1logo con el Se\u00f1or, escuchando su Palabra. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <strong>El paso de la sinagoga a la Iglesia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La sinagoga es la madre, pero la Iglesia es la Esposa.\nJes\u00fas, que es el Esposo, la revela y nos hace conocer la belleza y el\nesplendor, que ella nos irradia. Si probamos a seguirlo, en los evangelios, nos\ndamos cuenta que Jes\u00fas nos conduce, en un camino de salvaci\u00f3n, de la sinagoga a\nla Iglesia. Marcos, como tambi\u00e9n Lucas, insiste mucho sobre el nexo que Jes\u00fas\ninstaura con la sinagoga, que llega a ser el lugar privilegiado y sagrado de su\nrevelaci\u00f3n, el lugar de sus ense\u00f1anzas. Leo, por ejemplo, Mc 1,21 y Mc 6,2, o\ntambi\u00e9n Lc 4, 16 y 6,6, y tambi\u00e9n Jn 6,59; durante la pasi\u00f3n, Jes\u00fas dir\u00e1\ndelante de Pilato que \u00c9l siempre ha ense\u00f1ado abiertamente, en la sinagoga y en\ntemplo (Jn 18,20). Pero es adem\u00e1s el lugar de las curaciones, donde Jes\u00fas se\nrevela como potente M\u00e9dico, que cura y salva: por ejemplo, en Mc 1, 23 y 3,1:\nEsta doble acci\u00f3n de Jes\u00fas se convierte en el puente a trav\u00e9s del cual se pasa\na la nueva casa de Dios, casa de oraci\u00f3n para todos los pueblos, o sea la\nIglesia (Ef 5,25), porque \u00c9l es la cabeza (Ef 1, 22; 5,23), con su propia\nsangre la ha comprado (At 20,28) y no cesa de alimentarla y cuidarla (Ef 5,\n29). Ella es el edificio espiritual constituido de piedras vivas, que somos\nnosotros, como dice San Pedro (1 Pt 2, 4s). La vida surge de nosotros, como\nagua de la roca, si nos abandonamos en el Se\u00f1or (Ef 5,24) en un don rec\u00edproco\nde amor y confianza, si perseveramos en la oraci\u00f3n insistente y por todos (At\n12,5) y si participamos en la pasi\u00f3n del Se\u00f1or por la humanidad (Col 1,24). La\niglesia es la columna y el sost\u00e9n de la verdad (1 Tim 3,15), es bello caminar\nen ella, unidos a Cristo el Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p> \u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La fiebre como signo del pecado<\/p>\n\n\n\n<p>Como dice la misma etimolog\u00eda de la palabra griega, la\nfiebre es como un fuego que se enciende dentro de nosotros y nos consume de\nmodo negativo, atacando nuestras energ\u00edas interiores, espirituales, haci\u00e9ndonos\nincapaces de cumplir el bien. En el salmo 31, por ejemplo, encontramos una\nexpresi\u00f3n muy elocuente, que puede representar bien la acci\u00f3n de la fiebre del\npecado en nosotros: \u00bb Torn\u00f3se mi vigor en sequedades de est\u00edo. Te confes\u00e9\nmi pecado..,\u00bb (Sal 31,4s). El \u00fanico modo para ser curados, en efecto, es\nel ya visto en el evangelio, a saber, la confesi\u00f3n, el llevar delante del Se\u00f1or\nnuestro mal.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro de la Sabidur\u00eda revela otro aspecto muy\nimportante, all\u00e1 donde dice que un fuego devorar\u00e1 a aquellos que rechazan\nconocer al Se\u00f1or (Sab 16, 16).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en el Deuteronomio la fiebre se se\u00f1ala como una\nconsecuencia de la lejan\u00eda de Dios, de la dureza del coraz\u00f3n, que no quiere\nescuchar su voz y seguir sus caminos (cfr. Dt 28, 15.22; 32,24). <\/p>\n\n\n\n<p> \u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jes\u00fas m\u00e9dico misericordioso<\/p>\n\n\n\n<p>Este pasaje del Evangelio, como muchos otros, nos ha hecho encontrar con Jes\u00fas, que como verdadero m\u00e9dico y verdadera medicina, se acerca a nosotros para alcanzarnos en los puntos m\u00e1s heridos, m\u00e1s enfermos y traernos su curaci\u00f3n, que es siempre salvaci\u00f3n. \u00c9l es el samaritano, que a lo largo del camino de la vida, nos ve con certeza, con mirada aguda y amorosa y no pasa de largo, sino que se acerca, se inclina, venda las heridas y deja caer sobre ellas la buena medicina que lleva en su coraz\u00f3n. Son much\u00edsimos los episodios en el Evangelio que narran las curaciones obradas por Jes\u00fas; puedo buscar algunas, aunque sea limit\u00e1ndome al Evangelio de Marcos: Mc 2,1-12; 3,1-6; 5,25-34; 6,54-56; 724-30; 7, 3137; 8, 22-26; 10, 46-52: Puede ayudarme en un trabajo para profundizar y confrontar, para meter dentro de m\u00ed las caracter\u00edsticas de Jes\u00fas, que cura y, as\u00ed, recibir tambi\u00e9n yo, a trav\u00e9s de la escucha profunda de su Palabra, la curaci\u00f3n interior y de todo mi ser. Por ejemplo, hago una parada en los verbos, sobre los gestos espec\u00edficos que Jes\u00fas cumple y que se repiten en muchas de estas narraciones y pongo todav\u00eda m\u00e1s a la luz las palabras que \u00c9l dice. Me doy cuenta que no son muchos los gestos de Jes\u00fas para curar, sino su palabra: <em>\u00ab\u00e1lzate y ve; vete en paz; ve, tu fe te ha salvado\u00bb <\/em>Raramente hace \u00c9l gestos especiales que atraigan la atenci\u00f3n y que asombren; encuentro estas expresiones: <em>\u00ablo tom\u00f3 por la mano, llev\u00e1ndolo a parte; puso, impuso las manos\u00bb. <\/em>Resuena en estas narraciones, la palabra del salmo que dice: Envi\u00f3 su palabra y los cur\u00f3 (Sal 106, 20). Jes\u00fas es el Se\u00f1or, \u00c1quel que cura, como ya proclam\u00f3 en\u00a0 el libro del \u00c9xodo (Ex 15,26) y puede serlo porque \u00c9l mismo carga sobre si nuestra enfermedad, nuestros pecados: \u00c9l es un M\u00e9dico herido, que nos cura con sus heridas (cfr 1 Pt 2, 24-25).<\/p>\n\n\n\n<p> \u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tarde, las tinieblas transfiguradas por la luz de\nCristo<\/p>\n\n\n\n<p>El tema de la noche, de la obscuridad, de las tinieblas,\natraviesa un poco toda la Escritura, desde los primeros vers\u00edculos, cuando la\nluz aparece como la primera manifestaci\u00f3n de la fuerza del amor de Dios, que\ncrea y salva. A las tinieblas sigue la luz, a la noche el d\u00eda y paralelamente\nla Biblia nos hace ver que tambi\u00e9n a la obscuridad interior que puede invadir\nal hombre, sigue la luz nueva de la salvaci\u00f3n y del encuentro con Dios, del\nabrazo en aquella mirada suya luminosa que embelesa. \u00abPor ti las tinieblas\nson como la luz\u00bb, dice el salmo (138,12) y es verdad, porque el Se\u00f1or es\nla misma luz: \u00abEl Se\u00f1or es mi luz y mi salvaci\u00f3n\u00bb (Sal 26,1). En el\nEvangelio de Juan, Jes\u00fas afirma de si mismo que es la luz del mundo (Jn 9,5),\npara indicarnos que quien Le sigue no camina entre tinieblas; de hecho, es \u00c9l\nquien, como Palabra de Dios, se convierte en l\u00e1mpara para nuestros pasos en\neste mundo (Sal 118,105).<\/p>\n\n\n\n<p>Las tinieblas son muchas veces asociadas con las sombras de\nla muerte, por decir que la obscuridad espiritual es igual a la muerte; puedo\nleer, por ejemplo, el salmo 87, 7; 106,10.14. El brazo fuerte del Se\u00f1or no teme\nla obscuridad, sino que en ella \u00c9l nos apresa y nos hace salir, rompiendo las\ncadenas que nos oprimen. \u00abSea la luz\u00bb es una palabra eterna, que Dios\nno se cansa nunca de pronunciar y que alcanza a todo hombre, en toda situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQu\u00e9date , Se\u00f1or, con nosotros, porque se hace\ntarde\u00bb (Lc 24,9); es la oraci\u00f3n de los dos de Ema\u00fas, pero puede ser la\noraci\u00f3n de todos; as\u00ed como las palabras de la esposa en el C\u00e1ntico resuenan\ntambi\u00e9n en nuestros labios: \u00ab\u00a1Antes que se alarguen las sombras, regresa,\no amado m\u00edo\u00bb! (T 2,17) <\/p>\n\n\n\n<p>San Pablo nos ayuda a hacer un recorrido interior muy\nfuerte, que nos acerca a Cristo y nos salva del pecado. As\u00ed nos invita:\n\u00abLa noche est\u00e1 avanzada, el d\u00eda esta cercano. Arrojemos pues las obras de\nlas tinieblas y vistamos las armas de la luz\u00bb (Rm 13,12); \u00abTodos\nvosotros sois hijos de la luz e hijos del d\u00eda; nosotros no somos de la noche,\nde las tinieblas (1 Tes 5,5ss.). Pero tambi\u00e9n de otras muchas maneras la\nPalabra nos invita a hacernos hijos de la luz, y a exponernos a los rayos del\nSol divino, que es Jes\u00fas, el Oriente, para ser iluminados y transfigurados.\nCuanto m\u00e1s nos apropiemos de la luz de Cristo, tanto m\u00e1s verdad ser\u00e1 para\nnosotros la palabra del Apocalypsis: \u00abNo habr\u00e1 para ellos noche, ni\nnecesitar\u00e1n de luz de l\u00e1mpara, ni de luz, ni de sol, porque el Se\u00f1or Dios los\niluminar\u00e1 y reinar\u00e1n por los siglos de los siglos\u00bb (Ap 22,5). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un momento de oraci\u00f3n: Salmo 29 <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Canto de acci\u00f3n de gracias por la liberaci\u00f3n de una gran prueba <\/p>\n\n\n\n<p><em>Rit. En tus manos\nSe\u00f1or encomiendo mi vida <\/em>Te ensalzo, Yahv\u00e9, porque me has levantado, no has\ndejado que mis enemigos se r\u00edan de m\u00ed. Yahv\u00e9, Dios m\u00edo, te ped\u00ed auxilio y me\ncuraste. T\u00fa, Yahv\u00e9, sacaste mi vida del Seol, me reanimaste cuando bajaba a la\nfosa. &#8211; <em>Rit. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cantad para Yahv\u00e9 los que lo am\u00e1is, recordad su santidad\ncon alabanzas. Un instante dura su ira, su favor toda una vida; por la tarde\nvisita de l\u00e1grimas, por la ma\u00f1ana gritos de j\u00fabilo. Al sentirme seguro me\ndec\u00eda: \u00abJam\u00e1s vacilar\u00e9\u00bb. <br>Tu favor, Yahv\u00e9, me afianzaba m\u00e1s firme que s\u00f3lidas monta\u00f1as; pero luego escond\u00edas tu rostro y quedaba todo conturbado. &#8211; <em>Rit. <\/em>A ti alzo mi voz, Yahv\u00e9, a mi Dios piedad imploro: <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 ganas con mi sangre, con que baje a la fosa? <br>\u00bfPuede el polvo alabarte, anunciar tu verdad? <br>\u00a1Escucha, Yahv\u00e9, ten piedad de m\u00ed! <br>\u00a1S\u00e9 t\u00fa, Yahv\u00e9, mi auxilio! <br>Has cambiado en danza mi lamento: <br>me has quitado el sayal, me has vestido de fiesta. Por eso mi coraz\u00f3n te cantar\u00e1 sin parar; Yahv\u00e9, Dios m\u00edo, te alabar\u00e9 por siempre. &#8211; <em>Rit. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n final <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, deseo alabarte, bendecirte y darte gracias con todo\nel coraz\u00f3n por esta tu Palabra, escrita para m\u00ed, hoy, pronunciada por tu Amor\npor m\u00ed, porque T\u00fa me amas verdaderamente. Gracias, porque has venido, has\nbajado, has entrado en mi casa y me has alcanzado precisamente all\u00ed donde estaba\nenfermo, donde me quemaba una fiebre enemiga; has llegado all\u00ed donde yo estaba\nlejano y solo. Y me has abrazado. Me has cogido de la mano y me has levantado,\ndevolvi\u00e9ndome la vida plena y verdadera que viene de Ti, la que se vive junto a\nTi. Por ahora soy feliz, Se\u00f1or m\u00edo. <\/p>\n\n\n\n<p>Gracias porque has atravesado mi obscuridad, has vencido la\nnoche con tu potente oraci\u00f3n, solitaria, amorosa; has hecho resplandecer tu luz\nen m<em>i<\/em>, en mis ojos y ahora yo tambi\u00e9n\nveo de nuevo, estoy iluminado por dentro. Tambi\u00e9n yo rezo contigo y tambi\u00e9n\ncrezco gracias a esta oraci\u00f3n que hemos hecho juntos. <\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, gracias porque me lanzas hacia los otros, hacia\nmundos nuevos, fuera de las puertas de la casa. Yo no soy del mundo, lo s\u00e9,\npero estoy y quedo dentro del mundo, para continuar am\u00e1ndolo y evangeliz\u00e1ndolo.\nSe\u00f1or, tu Palabra puede hacer el mundo m\u00e1s bello. <\/p>\n\n\n\n<p>Gracias, Se\u00f1or. Am\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los derechos:\nwww.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La curaci\u00f3n de la suegra de Pedro y el anuncio del reino en Galilea El encuentro con Jes\u00fas, M\u00e9dico misericordioso Marcos 1, 29-39 Oraci\u00f3n inicial Se\u00f1or, no curan las heridas y males del alma una hierba ni un b\u00e1lsamo, sino &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3501\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Ut","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3501"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3501"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3501\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3502,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3501\/revisions\/3502"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}