{"id":3581,"date":"2020-02-04T16:52:23","date_gmt":"2020-02-04T22:52:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3581"},"modified":"2021-02-04T16:55:39","modified_gmt":"2021-02-04T22:55:39","slug":"obediencia-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3581","title":{"rendered":"OBEDIENCIA"},"content":{"rendered":"\n<p>Tomado de: LEON-DUFOUR. Xavier,<em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La obediencia, lejos de ser una sujeci\u00f3n que se\nsoporta y una sumisi\u00f3n pasiva, es una libre adhesi\u00f3n al designio de Dios\ntodav\u00eda encerrado en el misterio, pero propuesto por la palabra de la fe, que\npermite por tanto al hombre hacer de su vida un servicio de Dios y entrar en su\ngozo.<\/p>\n\n\n\n<p>I. LA CREACI\u00d3N OBEDECE A DIOS. En la creaci\u00f3n\nmisma, fuera del hombre, aparece como un presentimiento de esta obediencia y de\neste gozo. Que el Se\u00f1or ponga un garfio a Behemot <em>Job&nbsp;40,24<\/em> o\ndivida a Rahab <em>Sal&nbsp;89,11<\/em>, es prueba de su dominio soberano: Que\nJes\u00fas calme la tempestad o expulse a los demonios es prueba de que, al igual\nque los demonios, \u00ablos vientos y el mar le obedecen\u00bb <em>Mt&nbsp;8,27&nbsp;p<\/em>\n<em>Mc&nbsp;1,27<\/em>, y es tos gestos de poder provocan un temor religioso; pero\nlo que, m\u00e1s que el silencio del universo que reconoce a su due\u00f1o, maravilla a\nla Biblia y la hace prorrumpir en acciones de gracias, es el \u00edmpetu gozoso con\nque las criaturas acuden a la voz de Dios: \u00abLos astros brillan&#8230; complacidos;\n\u00e9l los llama y dicen: &#8216;Henos aqu\u00ed&#8217; y brillan con gozo para el que los cre\u00f3\u00bb <em>Bar&nbsp;3,34s<\/em>\n<em>Sal&nbsp;104,4<\/em> <em>Eclo&nbsp;42,23<\/em> <em>43,13-26<\/em>. Ante este ardor\ncon que las m\u00e1s bellas de las criaturas cumplen la misi\u00f3n que Dios les asigna\nen el universo, la humanidad \u00abencerrada en la desobediencia\u00bb <em>Rom&nbsp;11.32<\/em>\nevoca inconsciente y dolorosamente lo que habr\u00eda debido ser su obediencia. y\nDios le hace entrever y esperar lo que puede ser la obediencia espont\u00e1nea y\nun\u00e1nime de la creaci\u00f3n liberada por la obediencia de su Hijo <em>Rom&nbsp;8,19-22<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>II. EL DRAMA DE LA DESOBEDIENCIA. 1. <em>Ya en los\nor\u00edgenes<\/em> desobedece Ad\u00e1n a Dios, arrastrando en su rebeli\u00f3n a todos sus\ndescendientes <em>Rom&nbsp;5,19<\/em> y sujetando la creaci\u00f3n a la vanidad <em>8,20<\/em>.\nLa rebeli\u00f3n de Ad\u00e1n muestra por contraste lo que es la obediencia y lo que Dios\naguarda de ella: es la sumisi\u00f3n del hombre a la voluntad de Dios, la ejecuci\u00f3n\nde un mandamiento, cuyo sentido y cuyo precio no vemos nosotros, pero cuyo\ncar\u00e1cter de imperativo divino percibimos. Si Dios exige nuestra obediencia, es\nque tiene un designio que realizar, un universo que construir, y que necesita\nnuestra colaboraci\u00f3n, nuestra adhesi\u00f3n en la fe. La fe no es la obediencia,\nsino su secreto; la obediencia es el signo y el fruto de la fe. Si Ad\u00e1n\ndesobedece, es que olvidando la palabra de Dios ha escuchado la voz de Eva y la\ndel tentador <em>Gen&nbsp;3,4ss<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Para salvar a la humanidad suscita Dios la fe de\n<em>Abraham, y<\/em> para asegurarse de esta fe la hace pasar por la obediencia: \u00abDeja\ntu pa\u00eds\u00bb <em>Gen&nbsp;12,1<\/em>, \u00abCamina en mi presencia y s\u00e9 perfecto\u00bb <em>17,1<\/em>,\n\u00abToma a tu hijo&#8230; ofr\u00e9celo en holocausto\u00bb <em>22,2<\/em>. Toda la existencia de\nAbraham reposa en la palabra de Dios, pero esta palabra le impone\nconstantemente avanzar a ciegas y realizar gestos cuyo sentido no se le\nalcanza. De este modo la obediencia es para \u00e9l una prueba, una tentaci\u00f3n de\nDios <em>22,1<\/em>, y para Dios un testimonio sin precio: \u00abT\u00fa no me has rehusado\na tu hijo \u00fanico\u00bb <em>22,16<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>3. La alianza supone exactamente el mismo proceso\n\u00abTodo lo que ha dicho Yahveh lo haremos, y obedeceremos\u00bb, responde Israel\nadhiri\u00e9ndose al pacto que Dios le propone <em>Ex&nbsp;24,7<\/em>. La alianza\nimplica un tratado, la ley, una serie de mandamientos e instituciones que\nencuadran la existencia de Israel y que est\u00e1n destinados a hacerle vivir como pueblo\nde Dios. Varias de estas disposiciones imponen deberes de obediencia a los\nhombres, para con los padres <em>Dt&nbsp;21,18-21, <\/em>los reyes, los profetas,\nlos sacerdotes <em>17,14-18.22<\/em>. Con frecuencia estos deberes est\u00e1n ya\ninscritos en la naturaleza del hombre, pero la palabra de Dios, incorpor\u00e1ndolos\na su alianza, hace de la sumisi\u00f3n del hombre una obediencia en la fe. Dado que\nla fidelidad a la ley no es verdadera sino en la adhesi\u00f3n a la palabra y a la\nalianza de Dios, la obediencia a sus preceptos no es una sumisi\u00f3n de esclavos,\nsino un proceso de amor. Ya el primer Dec\u00e1logo opera el enlace: \u00ab&#8230;los que me\naman y guardan mis mandamientos\u00bb <em>Ex&nbsp;20,6<\/em>; el Deuteronomio la\nreasume y la desarrolla <em>Dt&nbsp;11,13-22<\/em>: los salmos celebran en la ley\nel gran don de amor de Dios a los hombres y la fuente de una obediencia de amor\n<em>Sal&nbsp;19,8-11<\/em> <em>119<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>III. CRISTO, NUESTRA OBEDIENCIA. Pero nadie obedece\na Dios. Israel es \u00abuna casa rebelde\u00bb <em>Ez&nbsp;2,5<\/em>, son \u00abhijos rebelados\u00bb <em>Is&nbsp;1,2<\/em>;\n\u00abglori\u00e1ndose en su ley, deshonra a Dios infringi\u00e9ndola\u00bb <em>Rom&nbsp;2,23<\/em>;\nno puede hacer valer superioridad alguna sobre el pagano, pues como \u00e9l est\u00e1\n\u00abincluido en la desobediencia\u00bb <em>3.10<\/em> <em>11,32<\/em>. El hombre, esclavo del\npecado, aunque desde el fondo de \u00e9l mismo aspira a obedecer a Dios, es incapaz\nde hacerlo <em>7.14<\/em>. Para llegar a ello, para que halle \u00abla ley en el fondo\nde su ser\u00bb <em>Jer&nbsp;31,33<\/em>, es preciso que Dios env\u00ede a su siervo, que\n\u00abtodas las ma\u00f1anas despierte [su] o\u00eddo\u00bb <em>Os&nbsp;50.4<\/em> a fin de que pueda\ndecir \u00abHeme aqu\u00ed que vengo&#8230; a hacer tus voluntades\u00bb <em>Sal&nbsp;40,7ss<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAs\u00ed como por la desobediencia de uno solo la\nmultitud fue constituida pecadora, as\u00ed por la obediencia de uno solo la\nmultitud ser\u00e1 constituida justa\u00bb <em>Rom&nbsp;5,19<\/em>. La obediencia de\nJesucristo es nuestra salvaci\u00f3n y por ella nos es dado volver a la obediencia a\nDios. La vida de Jesucristo fue, desde \u00absu entrada en el mundo\u00bb <em>Heb&nbsp;10,5<\/em>\ny \u00abhasta la muerte de cruz\u00bb <em>Flp&nbsp;2,8<\/em>, obediencia, es decir, adhesi\u00f3n\na Dios a trav\u00e9s de una serie de intermediarios: personajes, acontecimientos,\ninstituciones, Escrituras de su pueblo, autoridades humanas. Venido \u00abpara hacer\nno [su] voluntad, sino la voluntad del que [le] ha enviado\u00bb <em>Jn&nbsp;6,38<\/em>\n<em>Mt&nbsp;26,39<\/em>, pasa toda su vida en los deberes normales de la\nobediencia a los padres <em>Lc&nbsp;2.51<\/em>, a las autoridades leg\u00edtimas <em>Mt&nbsp;17,27<\/em>.\nEn su pasi\u00f3n llega al colmo su obediencia, al entregarse sin resistir a poderes\ninhumanos e injustos, \u00abhaciendo a trav\u00e9s de todos estos sufrimientos la\nexperiencia de la obediencia\u00bb <em>Heb&nbsp;5,8<\/em> haciendo de su muerte el sacrificio\nm\u00e1s precioso a Dios, el de la obediencia <em>10.5-10<\/em> <em>1Sa&nbsp;15,22<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>IV. LA OBEDIENCIA DEL CRISTIANO. Jesucristo, que\npor su obediencia fue constituido \u00abel Se\u00f1or\u00bb <em>Flp&nbsp;2,11<\/em> revestido de\n\u00abtodo poder en el cielo y en la tierra\u00bb <em>Mt&nbsp;28,18<\/em>, tiene derecho a\nla obediencia de toda criatura. Por \u00e9l, por la obediencia a su Evangelio y a la\npalabra de su Iglesia <em>2Tes&nbsp;3.14<\/em> <em>Mt&nbsp;10,40&nbsp;p<\/em> alcanza\nel hombre a Dios en la fe <em>Act&nbsp;6,7<\/em> <em>Rom&nbsp;1,5<\/em> <em>10,3<\/em> <em>2Tes&nbsp;1,8<\/em>\nescapa a la desobediencia original y entra en el misterio de la salvaci\u00f3n:\nJesucristo es la \u00fanica ley del cristiano <em>1Cor&nbsp;9,21<\/em>. Esta ley\ncomprende tambi\u00e9n la obediencia a las autoridades humanas leg\u00edtimas: padres <em>Col&nbsp;3,20<\/em>,\nmaestros <em>3,22<\/em> esposos <em>3,18<\/em> poderes p\u00fablicos. Reconociendo en\ntodas partes la \u00abautoridad de Dios\u00bb <em>Rom&nbsp;13,1-7<\/em>. Pero como el\ncristiano no obedece nunca sino para servir a Dios, es capaz, si es preciso, de\nenfrentarse con una orden injusta y \u00abobedecer a Dios m\u00e1s que a los hombres\u00bb <em>Act&nbsp;4,19<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tomado de: LEON-DUFOUR. 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