{"id":3594,"date":"2020-02-04T17:06:09","date_gmt":"2020-02-04T23:06:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3594"},"modified":"2021-02-04T17:07:14","modified_gmt":"2021-02-04T23:07:14","slug":"perdon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3594","title":{"rendered":"PERD\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<p>Tomado de: <strong>LEON-DUFOUR. Xavier, <em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la Biblia es\nel pecador un deudor cuya deuda condona Dios (heb. <em>salah<\/em>: <em>Num&nbsp;14,19<\/em>);\ncondonaci\u00f3n tan eficaz que Dios no ve ya el pecado, que queda como echado\ndetr\u00e1s de \u00e9l <em>Is&nbsp;38,17<\/em>, que es quitado (heb. <em>nasa&#8217;<\/em>; <em>Ex&nbsp;32,32<\/em>),\nexpiado, destruido (heb. <em>kipper<\/em>: <em>Is&nbsp;6,7<\/em>). Cristo, utilizando\nel mismo vocabulario, subraya que la condonaci\u00f3n o remisi\u00f3n es gratuita y el\ndeudor insolvente <em>Lc&nbsp;7,42<\/em> <em>Mt&nbsp;18,25ss<\/em>. La predicaci\u00f3n\nprimitiva tiene por objeto, al mismo tiempo que el don del Esp\u00edritu, la\nremisi\u00f3n de los pecados, que es su primer efecto, y a la que llama <em>aphesis<\/em>\n<em>Lc&nbsp;24,47<\/em> <em>Act&nbsp;2,38<\/em>; poscomuni\u00f3n del martes de\npentecost\u00e9s. Otras palabras, como purificar, lavar, justificar, aparecen en los\nescritos apost\u00f3licos que insisten en el aspecto positivo del perd\u00f3n,\nreconciliaci\u00f3n y reuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>I. EL DIOS DE\nPERD\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>Frente al\npecado es donde el Dios celoso <em>Ex&nbsp;20,5<\/em> se revela un Dios de perd\u00f3n.\nLa apostas\u00eda subsiguiente a la alianza, que merecer\u00eda la destrucci\u00f3n del pueblo\n<em>Ex&nbsp;32,30ss<\/em> es para Dios ocasi\u00f3n de proclamarse \u00abDios de ternura y\nde piedad, lento a la ira, rico en gracia y en fidelidad&#8230;, que tolera falta,\ntransgresi\u00f3n y pecado, pero no deja nada impune&#8230;\u00bb; as\u00ed Mois\u00e9s puede orar con\nconfianza y seguridad: \u00abEs un pueblo de dura cerviz. Pero perdona nuestras\nfaltas y nuestros pecados y haz de nosotros tu heredad\u00bb <em>Ex&nbsp;34,6-9<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Humana y\njur\u00eddicamente no se justifica el perd\u00f3n. El Dios santo \u00bfno debe revelar su\nsantidad por su justicia <em>Is&nbsp;5,16<\/em> y descargarla sobre los que le desprecian\n<em>5,24<\/em>? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda contar con el perd\u00f3n la esposa infiel a la alianza,\nella que no se ruboriza por su prostituci\u00f3n <em>Jer&nbsp;3,1-5<\/em>? Pero el\ncoraz\u00f3n de Dios no es el del hombre, y el santo no gusta de destruir <em>Os&nbsp;11,8s<\/em>:\nlejos de querer la muerte del pecador, quiere su conversi\u00f3n <em>Ex&nbsp;18,23<\/em>\npara poder prodigar su perd\u00f3n; porque \u00absus caminos no son nuestros caminos\u00bb, y\n\u00absus pensamientos rebasan nuestros pensamientos\u00bb en toda la altura del cielo <em>Is&nbsp;55,7ss<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo que\nhace tan confiada la oraci\u00f3n de los salmistas: Dios perdona al pecador que se\nacusa <em>Sal&nbsp;32,5<\/em> <em>2Sa&nbsp;12,13<\/em>; lejos de querer perderlo <em>Sal&nbsp;78,38<\/em>,\nlejos de despreciarlo, lo recrea, purificando y colmando de gozo su coraz\u00f3n\ncontrito y humillado <em>Sal&nbsp;51,10-14.19<\/em> <em>32,1-11<\/em>; fuente\nabundante de perd\u00f3n, es un padre que perdona todo a sus hijos <em>Sal&nbsp;103,3.8-14<\/em>.\nDespu\u00e9s del exilio no se cesa de invocar al \u00abDios de los perdones\u00bb <em>Neh&nbsp;9,17<\/em>\ny \u00abde las misericordias\u00bb <em>Dan&nbsp;9,9<\/em>, siempre pronto a arrepentirse del\nmal con que ha amenazado al pecador, si \u00e9ste se convierte <em>Jl&nbsp;2,13<\/em>;\npero Jon\u00e1s, que es el tipo del particularismo de Israel, queda desconcertado al\nver que este perd\u00f3n se ofrece a todos los hombres <em>Jon&nbsp;3,10<\/em> <em>4,2<\/em>;\npor el contrario, el libro de la Sabidur\u00eda canta al Dios que ama todo lo que ha\nhecho y que tiene piedad de todos, que cierra los ojos a los pecados de los\nhombres a fin de que se arrepientan, que los castiga poco a poco y les hace\npresente en qu\u00e9 pecan a fin de que crean en \u00e9l <em>Sab&nbsp;11,23-12,2<\/em>;\nmanifiesta as\u00ed que es el todopoderoso, del que es propio perdonar <em>Sab&nbsp;11,23.26<\/em>;\ncolecta del d\u00e9cimo domingo despu\u00e9s de pentecost\u00e9s y oraci\u00f3n de las letan\u00edas de\nlos santos.<\/p>\n\n\n\n<p>II. EL PERD\u00d3N\nDE DIOS POR CRISTO<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, como\nIsrael <em>Lc&nbsp;1,77<\/em>, Juan Bautista aguarda la remisi\u00f3n de los pecados y\npredica un bautismo que es su condici\u00f3n: \u00abHaced penitencia; de lo contrario, el\nque viene os bautizar\u00e1 en el fuego; para \u00e9l, este fuego es el de la ira y del\njuicio, el que consume la barcia una vez separado el buen grano\u00bb <em>Mt&nbsp;3,1-12<\/em>.\nEsta perspectiva es la de los disc\u00edpulos de Juan que siguieron a Jes\u00fas; quieren\nhacer que caiga el fuego del cielo sobre los que se cierran a la predicaci\u00f3n\ndel maestro <em>Lc&nbsp;9.54<\/em>. Y Juan Bautista se hace sus preguntas <em>Lc&nbsp;7,19-23<\/em>\nal o\u00edr a Jes\u00fas no s\u00f3lo invitar a los pecadores a convertirse y a creer <em>Mc&nbsp;1,15<\/em>,\nsino proclamar que ha venido \u00fanicamente para jurar y perdonar.<\/p>\n\n\n\n<p>1. El anuncio\ndel perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, si\nbien Jes\u00fas vino a traer fuego a la tierra <em>Lc&nbsp;12,49<\/em>, sin embargo, no\nfue enviado por su Padre como juez. sino como salvador <em>Jn&nbsp;3,17s<\/em> <em>12.47<\/em>.\nInvita a la conversi\u00f3n a todos los que la necesitan <em>Lc&nbsp;5,32&nbsp;p<\/em>\ny suscita esta conversi\u00f3n <em>Lc&nbsp;19,1-10<\/em> revelando que Dios es un Padre\nque tiene su gozo en perdonar <em>Lc&nbsp;15<\/em> y cuya voluntad es que nada se\npierda <em>Mt&nbsp;18,12ss<\/em>. Jes\u00fas no s\u00f3lo anuncia este perd\u00f3n, al que se\nabre la fe humilde, mientras que el orgullo se cierra al mismo <em>Lc&nbsp;7,47-50<\/em>\n<em>18,9-14<\/em>, sino que adem\u00e1s lo ejerce y testimonia con sus obras que\ndispone de este poder reservado a Dios <em>Mc&nbsp;2,5-11&nbsp;y<\/em> <em>Jn&nbsp;5,21<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>2. El\nsacrificio para la remisi\u00f3n de los pecados.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo corona\nsu obra obteniendo a los pecadores el perd\u00f3n de su Padre Ora <em>Lc&nbsp;23,34<\/em>\ny derrama su sangre <em>Mc&nbsp;14,24<\/em> en remisi\u00f3n de los pecados <em>Mt&nbsp;26,28<\/em>.\nVerdadero siervo de Dios, \u00a1justifica a la multitud con cuyos pecados carga <em>1Pe&nbsp;2,24<\/em>\n<em>Mc&nbsp;10,45<\/em> <em>Is&nbsp;53,11s<\/em>, pues es el cordero que quita los\npecados del mundo <em>Jn&nbsp;1,29<\/em> salvando al mundo. Por su sangre somos\npurificados, lavados de nuestras faltas <em>1Jn&nbsp;1,7<\/em> <em>Ap&nbsp;1,5<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>3. La\ncomunicaci\u00f3n del poder de perdonar.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo\nresucitado, que tiene todo poder en el cielo y en la tierra, comunica a los\nap\u00f3stoles el poder de perdonar los pecados <em>Jn&nbsp;20,22s<\/em> <em>Mt&nbsp;16,19<\/em>\n<em>18,18<\/em>. La primera remisi\u00f3n de los pecados se otorgar\u00e1 en el bautismo, a\ntodos los que se conviertan y crean en el nombre de Jes\u00fas <em>Mt&nbsp;28,19<\/em> <em>Mc&nbsp;16,16<\/em>\n<em>Act&nbsp;2.38<\/em> <em>3,19<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ap\u00f3stoles\npredican por tanto la remisi\u00f3n de los pecados <em>Act&nbsp;2,38<\/em> <em>5,31<\/em> <em>10,43<\/em>\n<em>13,38<\/em> <em>26,18<\/em>, pero en sus escritos insisten menos en el aspecto\njur\u00eddico del perd\u00f3n que en el amor divino que por Jes\u00fas nos salva y nos\nsantifica (p.e. <em>Rom&nbsp;5,1-11<\/em>). N\u00f3tese el papel de la oraci\u00f3n de la\nIglesia y de la confesi\u00f3n mutua de las faltas como medio para obtener la\ncuraci\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados <em>Sant&nbsp;5,15s<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>III. EL PERD\u00d3N\nDE LAS OFENSAS<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en el AT, la\nley no s\u00f3lo pone un l\u00edmite a la venganza con la norma del tali\u00f3n <em>Ex&nbsp;21,25<\/em>,\nsino que adem\u00e1s proh\u00edbe el odio del hermano, la venganza y el rencor contra el\npr\u00f3jimo <em>Lev&nbsp;19,17s<\/em>. El sabio Ben Sira medit\u00f3 sobre estas\nprescripciones; descubri\u00f3 el nexo que une el perd\u00f3n otorgado por el hombre a su\nsemejante con el perd\u00f3n que \u00e9l mismo pide a Dios: \u00abPerdona a tu pr\u00f3jimo la\ninjuria, y tus pecados, a tus ruegos, te ser\u00e1n perdonados. \u00bfGuarda el hombre\nrencor contra el hombre e ir\u00e1 a pedir perd\u00f3n al Se\u00f1or? \u00bfNo tiene misericordia\nde su semejante y va a suplicar por sus pecados?\u00bb <em>Eclo&nbsp;28,2-5<\/em>. El\nlibro de la Sabidur\u00eda completa esta lecci\u00f3n recordando al justo que en sus\njuicios debe tomar como modelo la misericordia del Se\u00f1or <em>Sab&nbsp;12,19.22<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas reasumir\u00e1\ny transformar\u00e1 esta doble lecci\u00f3n. Como el Sir\u00e1cida ense\u00f1a que Dios no puede\nperdonar al que no perdona, y que para implorar el perd\u00f3n de. Dios hay que\nperdonar al propio hermano. La par\u00e1bola del deudor inexorable inculca con\nfuerza esta verdad <em>Mt&nbsp;18,23-35<\/em>, en la que insiste Cristo <em>Mt&nbsp;6,14s<\/em>\ny que nos impide olvidar haci\u00e9ndonosla repetir cada d\u00eda: en el padrenuestro\ndebemos poder decir que perdonamos; esta afirmaci\u00f3n est\u00e1 enlazada con nuestra\npetici\u00f3n, bien por un \u00abporque\u00bb, que hace de ella la condici\u00f3n del perd\u00f3n divino\n<em>Lc&nbsp;11,4<\/em>, o por un \u00abcomo\u00bb, que fija su medida <em>Mt&nbsp;6,12<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas va m\u00e1s\nlejos: como el libro de la Sabidur\u00eda, da a Dios por modelo de misericordia <em>Lc&nbsp;6,35s<\/em>\na aqu\u00e9llos cuyo Padre es y que han de imitarle para ser sus verdaderos hijos <em>Mt&nbsp;5,43ss.48<\/em>.\nEl perd\u00f3n no es s\u00f3lo una condici\u00f3n previa de la vida nueva, sino uno de sus\nelementos esenciales: Jes\u00fas prescribe por tanto a Pedro que perdone sin\nintermisi\u00f3n, al rev\u00e9s del pecador, que tiende a vengarse desmesuradamente <em>Mt&nbsp;18,21s<\/em>\n<em>Gen&nbsp;4.24<\/em>. Esteban siguiendo el ejemplo del Se\u00f1or <em>Lc&nbsp;23,34<\/em>,\nmuri\u00f3 perdonando <em>Act&nbsp;7,60<\/em>. El cristiano, para vencer como ellos el\nmal con el bien <em>Rom&nbsp;12,21<\/em> <em>1Pe&nbsp;3,9<\/em>, debe perdonar\nsiempre, y perdonar por amor, como Cristo <em>Col&nbsp;3,13<\/em>, como su Padre <em>Ef&nbsp;4.32<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tomado de: LEON-DUFOUR. 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