{"id":3602,"date":"2020-02-04T17:12:27","date_gmt":"2020-02-04T23:12:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3602"},"modified":"2021-02-04T17:14:14","modified_gmt":"2021-02-04T23:14:14","slug":"profeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3602","title":{"rendered":"PROFETA"},"content":{"rendered":"\n<p>Tomado de: LEON-DUFOUR. Xavier,<em>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>I. DIVERSIDAD Y UNIDAD DEL PROFETISMO DE ISRAEL<\/p>\n\n\n\n<p>En todas partes existen en el antiguo Oriente\nhombres que ejercen la adivinaci\u00f3n <em>Num&nbsp;22,5s<\/em> <em>Dan&nbsp;2,2<\/em> <em>4,3s<\/em>\ny son juzgados aptos para recibir mensajes de la divinidad. A veces se acude a\nellos antes de comenzar una empresa. Suceder\u00e1 que los profetas de Israel hayan\nde cumplir funciones an\u00e1logas <em>1Re&nbsp;22,1-29<\/em>; pero la fuente divina,\nla continuidad, el objeto de su mensaje los separan de estos adivinos <em>Dt&nbsp;18,14s<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>1. Or\u00edgenes. \u00bfD\u00f3nde comienza el profetismo b\u00edblico?\nA Abraham se da el t\u00edtulo de profeta, pero esto es una transposici\u00f3n tard\u00eda <em>Gen&nbsp;20,7<\/em>.\nEn cuanto a Mois\u00e9s, aut\u00e9ntico enviado divino <em>Ex&nbsp;3-4<\/em>, es una fuente\npor lo que ata\u00f1e a la profec\u00eda <em>Ex&nbsp;7,1<\/em> <em>Num&nbsp;11.17-25<\/em> y\npor tanto m\u00e1s que un profeta <em>Num&nbsp;12,6-8<\/em>. El Deuteronomio es el\n\u00fanico libro de la ley que le da este nombre <em>Dt&nbsp;18,15<\/em>; pero no como\na un profeta como los otros: despu\u00e9s de \u00e9l nadie le igual\u00f3 <em>Dt&nbsp;34,10<\/em>.\nAl final de la \u00e9poca de los jueces surgen bandas de \u00abhijos de profetas\u00bb <em>1Sa&nbsp;10,5s<\/em>,\ncuyo exterior agitado <em>1Sa&nbsp;19,20-24<\/em> tiene resabios de ambiente\ncananeo. Con ellos entra en uso la palabra <em>nabi<\/em>: (\u00bf\u00abllamado\u00bb?). Pero al\nlado de este t\u00edtulo subsisten los antiguos: \u00abvidente\u00bb <em>1Sa&nbsp;9,9<\/em> o\n\u00abvisionario\u00bb <em>Am&nbsp;7,12<\/em>, \u00abhombre de Dios\u00bb <em>1Sa&nbsp;9,7s<\/em>, t\u00edtulo\nprincipal de El\u00edas y sobre todo de Eliseo <em>2Re&nbsp;4,9<\/em>. Por lo dem\u00e1s el\nt\u00edtulo de <em>nabi<\/em> no est\u00e1 reservado a los profetas aut\u00e9nticos de Yahveh: al\nlado de ellos hay <em>nabim<\/em> de Baal <em>1Re&nbsp;18,22<\/em>; hay tambi\u00e9n\nhombres que hacen del profetismo un oficio, aunque hablan sin que Dios les\ninspire <em>1Re&nbsp;22,5s..<\/em>. El estudio del vocabulario muestra, pues, que\nel profetismo tiene aspectos muy variados; pero al desarrollarse manifestar\u00e1 su\nunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Continuidad. Existi\u00f3 una verdadera tradici\u00f3n prof\u00e9tica que se perpetu\u00f3 gracias a los disc\u00edpulos de los profetas. El Esp\u00edritu, como en el caso de Mois\u00e9s <em>Num\u00a011,17<\/em>, se comunica: as\u00ed por ejemplo de El\u00edas a Eliseo <em>2Re\u00a02<\/em>. Isa\u00edas menciona a sus disc\u00edpulos <em>Is\u00a08,16<\/em>, y Jerem\u00edas va acompa\u00f1ado de Baruc. El siervo de Yahveh, cuya figura, m\u00e1s a\u00fan que la de Mois\u00e9s, desborda el profetismo, asume los rasgos de un profeta-disc\u00edpulo docente <em>Is\u00a050,4s<\/em> <em>42,2ss<\/em>. En este marco de una tradici\u00f3n viva, la escritura desempe\u00f1a naturalmente un papel <em>Is\u00a08,16<\/em> <em>Jer\u00a036,4<\/em>, que crece con el tiempo: Yahveh no pone ya en la boca de Ezequiel sus solas palabras, sino un libro. Sobre todo a partir del exilio se impone retrospectivamente a Israel la conciencia de una tradici\u00f3n prof\u00e9tica <em>Jer\u00a07,25<\/em> <em>25,4<\/em> <em>29,19<\/em> <em>35,15<\/em> <em>44,4<\/em>. El libro de la Consolaci\u00f3n (de escuela isaiana) se apoya en esta tradici\u00f3n cuando recuerda las predicciones antiguas de Yahveh <em>Is\u00a045,21<\/em> <em>48,5<\/em>. Pero la tradici\u00f3n prof\u00e9tica tiene una fuente de unidad que es de orden distinto del de estas relaciones mensurables: los profetas, desde los or\u00edgenes, est\u00e1n todos animados por el mismo Esp\u00edritu de Dios, (aun cuando varios no mencionen al Esp\u00edritu como origen de su profec\u00eda; cf., sin embargo, <em>1Sa\u00a010,6<\/em> <em>Miq 3,8<\/em>; <em>Os\u00a09,7Jl\u00a03,1sEz\u00a011,5<\/em>). Sean cuales fueren sus dependencias mutuas, de Dios es de quien reciben la palabra. El carisma prof\u00e9tico es un carisma de revelaci\u00f3n <em>Am\u00a03,7Jer\u00a023,182Re\u00a06,12<\/em>, que da a conocer al hombre lo que no podr\u00eda descubrir por sus propias fuerzas. Su objeto es a la vez m\u00faltiple y \u00fanico: es el designio de salvaci\u00f3n que se cumplir\u00e1 y se unificar\u00e1 en Jesucristo <em>Heb\u00a01,1s<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>3. El profeta en la comunidad. El profetismo,\nconstituyendo una tradici\u00f3n, tiene tambi\u00e9n un puesto preciso en la comunidad de\nIsrael: forma una parte integrante de la misma, pero sin absorberla; vemos que\nel profeta desempe\u00f1a un papel, con el sacerdote, en la consagraci\u00f3n del rey <em>1Re&nbsp;1<\/em>.\nRey, sacerdote, profeta son durante largo tiempo como los tres ejes de la\nsociedad de Israel, bastante diversos para ser a veces antag\u00f3nicos, pero\nnormalmente necesarios los unos a los otros. Mientras existe un Estado se\nhallan profetas para iluminar a los reyes: Nat\u00e1n, Gad, Eliseo, sobre todo\nIsa\u00edas, y por momentos Jerem\u00edas. Les incumbe decir si la acci\u00f3n emprendida es\nla que Dios quiere, si tal pol\u00edtica se encuadra exactamente dentro de la\nhistoria de la salvaci\u00f3n. Sin embargo, el profetismo en el sentido fuerte de la\npalabra no es una instituci\u00f3n como la realeza o el sacerdocio: Israel puede\nprocurarse un rey <em>Dt&nbsp;17,14s<\/em>, pero no un profeta; \u00e9ste es puro don\nde Dios, objeto de promesa <em>Dt&nbsp;18,14-19<\/em>, pero otorgado libremente.\nEsto se siente bien en el per\u00edodo en que se interrumpe el profetismo <em>1Mac&nbsp;9,27<\/em>\n<em>Sal&nbsp;74,9<\/em>: Israel vive entonces en la espera del profeta prometido <em>1Mac&nbsp;4,46<\/em>\n<em>14,41<\/em>. En estas circunstancias se comprende la acogida entusiasta\ndispensada por los jud\u00edos a la predicaci\u00f3n de Juan Bautista <em>Mt&nbsp;3,1-12<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>II. DESTINO PERSONAL DEL PROFETA<\/p>\n\n\n\n<p>1. Vocaci\u00f3n. Al profeta corresponde un lugar en la\ncomunidad, pero lo que lo constituye es la vocaci\u00f3n. Se ve a ojos vistas en el\nllamamiento de Mois\u00e9s, de Samuel, Am\u00f3s, Isa\u00edas, Jerem\u00edas, Ezequiel, sin olvidar\nal Siervo de Yahveh. Las confidencias l\u00edricas de Jerem\u00edas giran en torno al\nmismo tema. Dios tiene la entera iniciativa; domina a la persona del profeta:\n\u00abEl Se\u00f1or Yahveh habla, \u00bfqui\u00e9n no profetizar\u00e1?\u00bb <em>Am&nbsp;3,8<\/em> <em>7,14s<\/em>.\nJerem\u00edas, consagrado desde el seno de su madre <em>1,5<\/em> <em>Is&nbsp;49,1<\/em>,\nhabla de seducci\u00f3n <em>20,7ss<\/em>. Ezequiel siente que la mano de Dios pesa\nfuertemente sobre \u00e9l <em>Ez&nbsp;3,14<\/em>. El llamamiento despierta en Jerem\u00edas\nla conciencia de su debilidad <em>Jer&nbsp;1,6<\/em>; en Isa\u00edas, la del pecado <em>Is&nbsp;6,5<\/em>.\nEste llamamiento lleva siempre a una misi\u00f3n, cuyo instrumento es la boca del\nprofeta que dir\u00e1 la palabra de Dios <em>Jer&nbsp;1,9<\/em> <em>15,19<\/em> <em>Is&nbsp;6,6s<\/em>\n<em>Ez&nbsp;3,1ss<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>2. El mensaje del profeta y su vida. Anuncios en\nforma de gestos (m\u00e1s de treinta) preceden o acompa\u00f1an a las exposiciones orales\n<em>Jer&nbsp;28,10<\/em> <em>51,63.<\/em> <em>Ez&nbsp;3,24-5,4<\/em> <em>Zac&nbsp;11,15.<\/em>\nEs que la palabra revelada no se reduce a vocablos; es vida, va acompa\u00f1ada de\nuna participaci\u00f3n simb\u00f3lica (no m\u00e1gica) en el gesto de Yahveh que realiza lo\nque dice. Algunos de estos actos simb\u00f3licos tienen efectos inmediatos: compra\nde un campo <em>Jer&nbsp;32<\/em>, enfermedades y angustias <em>Ez&nbsp;3,25s<\/em> <em>4,4-8<\/em>\n<em>12,18<\/em>. Sin embargo, es de notar que en los m\u00e1s grandes la vida conyugal\ny familiar hace cuerpo con la revelaci\u00f3n. Tal es el caso del matrimonio de\nOseas <em>1-3<\/em>. Isa\u00edas se limita a mencionar a la \u00abprofetisa\u00bb <em>Is&nbsp;8,3<\/em>,\npero \u00e9l y sus hijos son signos para el pueblo <em>8,18<\/em>. En el momento del\nexilio los signos se hacen negativos: celibato de Jerem\u00edas <em>Jer&nbsp;16,1-9<\/em>,\nviudez de Ezequiel <em>Ez&nbsp;24,15-27<\/em>. Otros tantos s\u00edmbolos no\nimaginados, sino vividos y de esta manera enlazados con la verdad. El mensaje\nno puede ser exterior a su portador: no es un concepto de que pueda disponer\n\u00e9ste; es la manifestaci\u00f3n en \u00e9l del Dios vivo (El\u00edas), del Dios santo (Isa\u00edas).<\/p>\n\n\n\n<p>3. Pruebas. Los que hablan en su propio nombre <em>Jer&nbsp;14,14s<\/em>\n<em>23,16<\/em>, sin haber sido enviados <em>Jer&nbsp;27,15<\/em>, siguiendo su\npropio esp\u00edritu <em>Ez&nbsp;13,3<\/em>, son falsos profetas. Los verdaderos\nprofetas tienen conciencia de que otro les hace hablar, tanto que se da el caso\nde tener que corregirse alguna vez cuando han hablado de su propia cosecha <em>2Sa&nbsp;7<\/em>.\nLa presencia de este otro <em>Jer&nbsp;20,7ss<\/em>, el peso de la misi\u00f3n recibida\n<em>Jer&nbsp;4,19<\/em>, causan a menudo una lucha interior. La serenidad de\nIsa\u00edas deja traslucir poco de esto: \u00abguardo a Yahveh que oculta su rostro\u00bb <em>Is&nbsp;8,17<\/em>&#8230;\nPero Mois\u00e9s <em>Num&nbsp;11,11-15<\/em> y El\u00edas <em>1Re&nbsp;19,4<\/em> conocen la\ncrisis de depresi\u00f3n. Sobre todo Jerem\u00edas se queja amargamente, y un momento\nparece retraerse de su vocaci\u00f3n <em>Jer&nbsp;15,18s<\/em> <em>20,14-18<\/em>.\nEzequiel est\u00e1 \u00ablleno de amargura y de furor\u00bb, \u00abpasmado\u00bb <em>Ez&nbsp;3,14s<\/em>.\nEl siervo de Yahveh atraviesa una fase de aparente esterilidad y de inquietud <em>Is&nbsp;49,4<\/em>.\nEn fin, Dios apenas si deja a los profetas esperar el \u00e9xito de su misi\u00f3n <em>Is&nbsp;6,9s<\/em>\n<em>Jer&nbsp;1,19<\/em> <em>7,27<\/em> <em>Ez&nbsp;3,6s<\/em>. La de Isa\u00edas no lograr\u00e1\nsino endurecer al pueblo <em>Is&nbsp;6,9s<\/em>=<em>Mt&nbsp;13,14s<\/em> <em>Jn&nbsp;15,22<\/em>.\nEzequiel deber\u00e1 hablar, \u00abse le escuche o no\u00bb <em>Ez&nbsp;2,5.7<\/em> <em>3.11.27<\/em>;\nas\u00ed los hombres \u00absabr\u00e1n que yo soy Yahveh\u00bb <em>Ez&nbsp;36,38<\/em>; pero este\nreconocimiento del Se\u00f1or s\u00f3lo tendr\u00e1 lugar posteriormente: La palabra prof\u00e9tica\ntrasciende en todos sentidos sus resultados inmediatos, pues su eficacia es de\norden escatol\u00f3gico: en \u00faltimo t\u00e9rmino nos interesa a nosotros <em>1Pe&nbsp;1,10ss<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Muerte. Se extermin\u00f3 a los profetas bajo Ajab <em>1Re&nbsp;18,4.13<\/em>\n<em>19,10.14<\/em>, probablemente bajo Manas\u00e9s <em>2Re&nbsp;21,16<\/em>, ciertamente\nbajo Yayaquim <em>Jer&nbsp;26,20-23<\/em>. Jerem\u00edas no ve nada excepcional en\nestas matanzas <em>Jer&nbsp;2,30<\/em>; en tiempos de Nehem\u00edas su menci\u00f3n ha\nvenido a ser un t\u00f3pico <em>Neh&nbsp;9,26<\/em>, y Jes\u00fas podr\u00e1 decir: \u00abJerusal\u00e9n,\nque matas a los profetas\u00bb <em>Mt&nbsp;23,37<\/em>&#8230; La idea de que la muerte de\nlos profetas es el coronamiento de todas sus profec\u00edas, de hecho va abri\u00e9ndose\npaso a trav\u00e9s de esta experiencia. La misi\u00f3n del Siervo de Yahveh, remate de la\nserie, comienza en la discreci\u00f3n <em>Is&nbsp;42,2<\/em>, y se consuma en el silencio\ndel cordero, al que se sacrifica <em>Is&nbsp;53,7<\/em>. Ahora bien, este fin es\nuna cima entrevista: desde Mois\u00e9s los profetas interced\u00edan por el pueblo <em>Is&nbsp;37,4<\/em>\n<em>Jer&nbsp;7,17<\/em> <em>10,23s<\/em> <em>Ez&nbsp;22,30<\/em>; el siervo,\nintercediendo por los pecadores, los salvar\u00e1 con su muerte <em>Is&nbsp;53,5.11s<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>III. EL PROFETA FRENTE A LOS VALORES ADMITIDOS<\/p>\n\n\n\n<p>El encuentro dram\u00e1tico entre el profeta y el pueblo\nsucede primero en el terreno de las condiciones de la antigua alianza: la ley,\nlas instituciones, el culto.<\/p>\n\n\n\n<p>1. La ley. Profetismo y ley no expresan dos\nopciones, dos corrientes divergentes: se trata de funciones distintas, de\nsectores, que no son en modo alguno compartimientos estancos, en el interior de\nuna totalidad. La ley declara lo que debe ser en todo tiempo y para todo\nhombre. El profeta, para comenzar, denuncia las faltas que surgen contra la\nley. Lo que le distingue aqu\u00ed de los representantes de la ley es que no aguarda\na que se le someta un caso para pronunciarse, y que lo hace sin referirse a un\npoder que le ha transmitido la sociedad ni a un saber aprendido de otros. En\nraz\u00f3n de lo que Dios le revela para el momento presente asocia la ley con la\nexistencia; pone nombres, dice al pecador, como Nat\u00e1n a David: \u00abT\u00fa eres ese\nhombre\u00bb <em>2Sa&nbsp;12,7<\/em>, coge a las personas en el acto mismo <em>1Re&nbsp;21,20<\/em>,\na menudo por sorpresa <em>1Re&nbsp;20,38-43<\/em>. Oseas <em>4,2<\/em>, Jerem\u00edas <em>7,9<\/em>,\nhacen alusi\u00f3n al dec\u00e1logo; Ezequiel <em>18,5-18<\/em> a las leyes y costumbres. El\nno pagar el salario <em>Jer&nbsp;22,13<\/em> <em>Mal&nbsp;3,5<\/em>, el fraude <em>Am&nbsp;8,5<\/em>\n<em>Os&nbsp;12,8<\/em> <em>Miq&nbsp;6,10s<\/em>, la venalidad de los jueces <em>Miq&nbsp;3,11<\/em>\n<em>Is&nbsp;1,23<\/em> <em>5,23<\/em>, el negarse a manumitir a los esclavos en el\ntiempo debido <em>Jer&nbsp;34,8-22<\/em>, la inhumanidad de los prestamistas <em>Am&nbsp;2,8<\/em>\ny de los que \u00abmachacan el rostro de los pobres\u00bb <em>Is&nbsp;3,15<\/em> <em>Am&nbsp;2,6-8<\/em>\n<em>4,1<\/em> <em>8,4ss<\/em>: he aqu\u00ed otras tantas faltas contra la alianza. Pero la\nesencia de la ley que hacen presente los profetas no se reduce al texto\nescrito; en todo caso lo escrito no puede operar lo que opera el profeta en sus\noyentes. Por su carisma alcanza en cada persona ese punto secreto en que se\nescoge o se rechaza la luz. Ahora bien, en la situaci\u00f3n de hecho en que surge\nla palabra prof\u00e9tica no s\u00f3lo se reh\u00fasa el derecho, sino que se retuerce <em>Miq&nbsp;3,9s<\/em>\n<em>Jer&nbsp;8,8<\/em> <em>Hab&nbsp;1,4<\/em>, se cambia en amargura <em>Am&nbsp;5,7<\/em>\n<em>6,12<\/em>; al bien se le llama mal, y viceversa <em>Is&nbsp;5,20<\/em> <em>32,5<\/em>;\ntal es la mentira condenada incesantemente por Jerem\u00edas <em>Jer&nbsp;6,6.<\/em>.\nLos pastores enturbian el agua a las ovejas <em>Ez&nbsp;34,18s<\/em>, se extrav\u00eda\na los d\u00e9biles <em>Is&nbsp;3,12-15<\/em> <em>9,15<\/em> <em>Am&nbsp;2,7<\/em>. El pueblo,\ntambi\u00e9n culpable, no merece contemplaciones <em>Os&nbsp;4,9<\/em> <em>Jer&nbsp;6,28<\/em>\n<em>Is&nbsp;9,16<\/em>: pero los profetas vituperan m\u00e1s violentamente a los\nsacerdotes y a todos los responsables <em>Is&nbsp;3,2<\/em> <em>Jer&nbsp;5,4s<\/em>\nque representan las normas <em>Os&nbsp;5,1<\/em> <em>Is&nbsp;10,1<\/em> y las\nfalsean. Contra tal situaci\u00f3n se halla la ley desarmada. En la perversi\u00f3n de\nlos signos el \u00fanico recurso est\u00e1 en el discernimiento entre dos esp\u00edritus, el\ndel mal y el de Dios: es la situaci\u00f3n en que se ve enfrentarse profeta contra\nprofeta <em>Jer&nbsp;28<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Las tradiciones. El pecado no tiene toda la\nculpa; la sociedad ha cambiado. Los profetas tienen conciencia de la novedad\ndel estado de las costumbres, ya sea en los vestidos <em>Is&nbsp;3,16-23<\/em>, en\nla m\u00fasica <em>Am&nbsp;6,5<\/em> o en las relaciones sociales. Habiendo aumentado\nlos intercambios de todas clases, Israel conoce la situaci\u00f3n que hab\u00eda previsto\nSamuel <em>1Sa&nbsp;8,10-18<\/em>: la relaci\u00f3n de amo a esclavo se ha transferido,\ndesde la permanencia en Egipto, al interior del pueblo. A pesar de ciertas\nposiciones antimon\u00e1rquicas <em>Os&nbsp;13,11<\/em>, los profetas no tratan de\nhacer volver a un estado anterior de cosas. No es \u00e9se su papel. Se oponen\nincluso al pueblo, aferrado como a su propio bien a una imagen venturosa del\npasado, cuya reproducci\u00f3n indefinida considera como asegurada. Es la euforia de\nlos que dicen: \u00ab\u00bfNo est\u00e1 Yahveh en medio de nosotros?\u00bb <em>Miq&nbsp;3,11<\/em>,\nque llaman a Yahveh \u00abel amigo de su juventud\u00bb <em>Jer&nbsp;3,4<\/em> <em>Os&nbsp;8,2<\/em>,\nque piensan obtener a poca costa que \u00abYahveh reproduzca para ellos todos sus\nprodigios\u00bb <em>Jer&nbsp;21,2<\/em>, para quienes no ha pasado nada: \u00abma\u00f1ana ser\u00e1\ncomo hoy\u00bb <em>Is&nbsp;56,12<\/em> <em>47,7<\/em>&#8230; \u00c9stos se hallan en su centro en\nla predicaci\u00f3n tranquilizadora de los falsos profetas <em>Jer&nbsp;23,17<\/em> y\nse niegan a que se les abran los ojos acerca de la realidad presente. Sin\nembargo los profetas de Dios son el extremo opuesto de una ruptura radical con\nel pasado: El\u00edas vuelve al Horeb; Oseas <em>11,1-5<\/em> y Jerem\u00edas <em>2,2s<\/em>\nest\u00e1n prendados de los recuerdos del desierto, el D\u00e9utero-Isa\u00edas <em>Is&nbsp;43,16-21<\/em>,\nde los del \u00c9xodo. Los profetas no confunden este pasado con sus sobrevivencias\nmuertas. Les sirve para centrar en su verdadero eje la religi\u00f3n del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>3. El culto. Los profetas tienen palabras radicales\ncontra los sacrificios <em>Jer&nbsp;7,21s<\/em> <em>Is&nbsp;1,11ss<\/em> <em>Am&nbsp;5,21-25<\/em>,\nel arca <em>Jer&nbsp;3,16<\/em> y el templo <em>Jer&nbsp;7,4<\/em> <em>26,1-15<\/em>;\nese templo en el que Isa\u00edas recibi\u00f3 su vocaci\u00f3n <em>Is&nbsp;6<\/em> y en el que\npredica Jerem\u00edas <em>Jer&nbsp;7<\/em>, como predicaba Am\u00f3s en el santuario de\nBetel <em>Am&nbsp;7.13<\/em>. Estas palabras se refieren a la actualidad: condenan\nsacrificios que en realidad son sacrilegios; en condiciones an\u00e1logas podr\u00edan\naplicarse igualmente a los actos del culto cristiano. Recuerdan tambi\u00e9n el\nvalor relativo de estos signos que no han sido siempre ni tampoco ser\u00e1n siempre\ntales como son <em>Am&nbsp;5,25<\/em> <em>Jer&nbsp;7,22<\/em>, que no son capaces por\ns\u00ed mismos de purificar ni de salvar <em>Heb&nbsp;10,1<\/em>. Estos sacrificios no\ntienen sentido sino en relaci\u00f3n con el sacrificio \u00fanico de Cristo; a la\nrevelaci\u00f3n de este sentido definitivo da paso la cr\u00edtica de los profetas. Por\nlo dem\u00e1s, a partir del exilio, organizaci\u00f3n del culto y profetismo coinciden en\nEzequiel <em>Ez&nbsp;40-48<\/em> <em>Is&nbsp;58,13<\/em>, Malaqu\u00edas, Ageo. El culto\njud\u00edo de baja \u00e9poca es un culto purificado, lo cual es debido en gran parte a\nla acci\u00f3n de los profetas, que no se imaginaron nunca una religi\u00f3n sin culto,\ncomo tampoco una sociedad sin ley.<\/p>\n\n\n\n<p>IV. LA PROFEC\u00cdA Y LA NUEVA ECONOM\u00cdA<\/p>\n\n\n\n<p>Los profetas ponen en conexi\u00f3n al Dios vivo con su\ncriatura en la singularidad del momento presente. Pero precisamente por esta\nraz\u00f3n su mensaje est\u00e1 orientado hacia el futuro. Lo ven acercarse con su doble\nsemblante, de juicio y de salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>1. El juicio. Isa\u00edas, Jerem\u00edas, Ezequiel ven, por\nencima de la multiplicidad de las transgresiones, la continuidad del pecado\nnacional <em>Miq&nbsp;7,2<\/em> <em>Jer&nbsp;5,1<\/em>, dato hist\u00f3rico y radical <em>Is&nbsp;48,8<\/em>\n<em>Ez&nbsp;20<\/em> <em>Is&nbsp;64,5<\/em>. Est\u00e1 grabado <em>Jer&nbsp;17,1<\/em>,\nadherido como el or\u00edn o el color de la piel <em>Jer&nbsp;13,23<\/em> <em>Ez&nbsp;24,6<\/em>.\nComo profetas que son, expresan esta situaci\u00f3n en t\u00e9rminos de momentos\nhist\u00f3ricos. Dicen que el pecado. hoy, ha llegado a su colmo; Dios se lo ha\nhecho ver como se lo hizo ver a Abraham en el caso de Sodoma <em>Am&nbsp;4,11<\/em>\n<em>Is&nbsp;1,10..<\/em>. Por eso su mensaje comporta, junto con exhortaciones, el\nenunciado de una sentencia, con o sin fecha, pero nunca indeterminado: Israel\nha roto la alianza <em>Is&nbsp;24,5<\/em> <em>Jer&nbsp;11,10<\/em>; a los profetas\ntoca signific\u00e1rselo con sus consecuencias. El pueblo aguarda como un triunfo el\nd\u00eda de Yahveh; ellos anuncian que viene bajo la forma contraria <em>Am&nbsp;5,18ss<\/em>.\nLa vi\u00f1a que ha decepcionado ser\u00e1 destruida por el vi\u00f1ador <em>Is&nbsp;5,1-7<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>2. La salvaci\u00f3n. Sin embargo, los profetas, desde\nlos tiempos de Am\u00f3s, saben que Dios es ante todo salvador. Jerem\u00edas ha sido\nestablecido \u00abpara destruir, arrancar, arruinar y asolar, para levantar,\nedificar y plantar\u00bb <em>Jer&nbsp;1,10<\/em>. Israel ha roto la alianza, pero con\nesto no est\u00e1 dicho todo: Dios, que es el autor de esta alianza, \u00bftiene\nintenci\u00f3n de romperla? Ning\u00fan sabio podr\u00eda responder a esta cuesti\u00f3n, pues en\nel pasado especul\u00f3 Israel con la fidelidad de Dios a fin de serle infiel y as\u00ed\nse encerr\u00f3 en el pecado. Pero cuando se calla el sabio <em>Am&nbsp;5,13<\/em>,\nhabla el profeta. \u00c9l es el \u00fanico que puede decir que despu\u00e9s del castigo\ntriunfar\u00e1 Dios perdonando, sin estar obligado a ello <em>Ez&nbsp;16,61<\/em>, s\u00f3lo\npor su gloria <em>Is&nbsp;48,11<\/em>. Esta perspectiva se comprende mejor cuando,\na partir de Oseas, se desarrolla la doctrina de la alianza bajo la figura del\nmatrimonio, como la respuesta prof\u00e9tica a las apor\u00edas de la alianza: el\nmatrimonio es, s\u00ed, un contrato, pero s\u00f3lo tiene sentido por el amor; ahora\nbien, el amor hace imposible el c\u00e1lculo y concebible el perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Los heraldos de la nueva alianza. El exilio y la\ndispersi\u00f3n que le sigue ejecutaron la sentencia. Si la ley hizo a Israel pasar\npor la experiencia de su impotencia <em>Rom&nbsp;7<\/em>, es porque los profetas\nle abrieron los ojos. Entonces vino la hora de la misericordia. Desde los\ntiempos del exilio lo dicen los profetas cuando hacen promesas para el futuro.\nLo que prometen no es la restauraci\u00f3n <em>Jer&nbsp;31,32<\/em> de instituciones ahora\nya caducas; habr\u00e1 una nueva alianza. Jerem\u00edas la anuncia <em>Jer&nbsp;31,31-34<\/em>;\nEzequiel <em>Ez&nbsp;36,16-38<\/em> y el D\u00e9utero-Isa\u00edas <em>Is&nbsp;55,3<\/em> <em>54,1-10<\/em>\nlo repiten. En esta nueva perspectiva no se suprime la ley, sino que cambia de\npuesto: de condici\u00f3n de la promesa pasa a ser objeto de la misma <em>Jer&nbsp;31,33<\/em>\n<em>32,39s<\/em> <em>Ez&nbsp;36<\/em> <em>27<\/em>. Es \u00e9sta una gran novedad; pero los\nprofetas aportan otras muchas, en todos los puntos de la revelaci\u00f3n b\u00edblica: la\nexperiencia prof\u00e9tica se extiende a todos para renovarlos todos. Por su g\u00e9nero\nde vida como por su doctrina son los profetas los jefes de fila de los que\nPascal llam\u00f3 los \u00abcristianos de la antigua ley\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>4. El hoy definitivo. Esta refundici\u00f3n de las\ncondiciones de la salvaci\u00f3n es inseparable de las circunstancias del exilio y\ndel retorno, pues el profeta ve con una sola mirada las verdades eternas y los\nhechos en que se manifiestan. Las unas como los otros le son revelados por la\ngracia de su carisma, pero entre los conocimientos que el hombre no puede\nalcanzar por s\u00ed mismo, este del porvenir es un caso particular y privilegiado.\nSu predicci\u00f3n adopta formas diversas. A veces se refiere a hechos pr\u00f3ximos,\ncuyo alcance es menor, pero su realizaci\u00f3n m\u00e1s impresionante <em>Am&nbsp;7,17<\/em>\n<em>Jer&nbsp;28,15s<\/em> <em>44,29s<\/em> <em>1Sa&nbsp;10,1s<\/em> <em>Lc&nbsp;22,10ss<\/em>.\nSemejantes predicciones, una vez realizadas, son signos respecto al futuro\nlejano, que es el \u00fanico decisivo. Este futuro, este fin de la historia, es el\nobjeto esencial al que mira la profec\u00eda. La forma como se evoca anticipadamente\nse enra\u00edza siempre en la historia del Israel carnal, pero hace resaltar su\nalcance definitivo y universal. Si los videntes describen la salvaci\u00f3n a la\nescala de los acontecimientos que ellos mismos viven, ello depende de la\nlimitaci\u00f3n de su experiencia, pero tambi\u00e9n del hecho de que el futuro est\u00e1 en\nacci\u00f3n en el presente; los profetas enlazan el presente con el futuro porque\n\u00e9ste es el hoy por excelencia; el empleo de la hip\u00e9rbole muestra bien que la\nrealidad rebasar\u00e1 todos los objetivos hist\u00f3ricos enfocados en lo inmediato.\nEste lenguaje no pretende tanto hacernos admirar un ropaje literario cuanto\nponerse a la altura de un acontecimiento absoluto. \u00c9ste es el que la\napocal\u00edptica, esa revelaci\u00f3n por excelencia, m\u00e1s desgajada de las opciones\npol\u00edticas que la antigua profec\u00eda, enfocar\u00e1 directamente en sus arquitecturas\nde tiempos, sus n\u00fameros, sus representaciones figuradas (Dan). M\u00e1s all\u00e1 de la\nhistoria presente dejar\u00e1 presentir el acontecimiento absoluto, centro y fin de\nla historia.<\/p>\n\n\n\n<p>NT<\/p>\n\n\n\n<p>I. EL CUMPLIMIENTO DE LAS PROFEC\u00cdAS<\/p>\n\n\n\n<p>El Nuevo Testamento tiene conciencia de dar cumplimiento\na las promesas del Antiguo. Entre uno y otro el libro de Isa\u00edas, que es ya una\nsuma de la profec\u00eda, y sobre todo los Cantos del Siervo, parecen ser un eslab\u00f3n\nprivilegiado que anuncia no s\u00f3lo el cumplimiento, sino tambi\u00e9n su modo. Por eso\nlos evangelios toman de \u00e9l los textos que describen la mala acogida hecha a la\nsalvaci\u00f3n realizada <em>Is&nbsp;6,9<\/em> es citado por <em>Mt&nbsp;13,14s<\/em>; <em>Jn&nbsp;12,39s<\/em>\ny <em>Act&nbsp;28,26s<\/em>; <em>Is&nbsp;53,1<\/em> por <em>Rom&nbsp;10,16<\/em> y <em>Jn&nbsp;12,38<\/em>;\n<em>Is&nbsp;65,2<\/em> por <em>Rom&nbsp;10,21<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, si el NT subraya f\u00e1cilmente los rasgos\nparticulares de la vida de Jes\u00fas que cumplen las Escrituras, esto no debe\nhacernos olvidar la conformidad global de \u00abtodos los profetas\u00bb <em>Act&nbsp;3,18-24<\/em>\n<em>Lc&nbsp;24,27<\/em> con lo esencial de los misterios: la pasi\u00f3n y la\nresurrecci\u00f3n. La primera se menciona sola varias veces como objeto de las\nprofec\u00edas <em>Mt&nbsp;26,54-56<\/em> <em>Act&nbsp;3,18<\/em> <em>13,27<\/em>; m\u00e1s a\nmenudo, las dos juntas. La lecci\u00f3n de ex\u00e9gesis de Ema\u00fas, que se puso en\npr\u00e1ctica en la redacci\u00f3n de los evangelios, re\u00fane las expresiones de que est\u00e1n\nsalpicados los otros libros cuando se trata de anunciar el misterio de Cristo:\n\u00ablos profetas\u00bb, \u00abMois\u00e9s y todos los profetas\u00bb, \u00abtodas las Escrituras\u00bb, \u00abla ley\nde Mois\u00e9s, los profetas y los salmos\u00bb <em>Lc&nbsp;24,25.27.44<\/em>; comparar <em>Act&nbsp;2,30<\/em>\n<em>26,22<\/em> <em>28,23<\/em> <em>Rom&nbsp;1,2<\/em> <em>1Pe&nbsp;1,11<\/em> <em>2Pe&nbsp;3,2.<\/em>.\nTodo el Antiguo Testamento se convierte en una profec\u00eda del Nuevo, una\n\u00abescritura prof\u00e9tica\u00bb <em>2Pe&nbsp;1,19s<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>II. LA PROFEC\u00cdA EN LA NUEVA ECONOM\u00cdA<\/p>\n\n\n\n<p>1. En torno a Jes\u00fas. Jes\u00fas aparece por decirlo as\u00ed\nen medio de una red de profetismo, representada por Zacar\u00edas <em>Lc&nbsp;1,67<\/em>,\nSime\u00f3n <em>Lc&nbsp;2,25ss<\/em>, la profetisa Ana <em>Lc&nbsp;2,36<\/em> y por encima\nde todo Juan Bautista. Precisaba la presencia de Juan para hacer sentir la\ndiferencia entre el profetismo y su objeto, Cristo. Todo el mundo mira a Juan\ncomo a un profeta. Efectivamente, como los profetas de anta\u00f1o, traduce la ley\nen t\u00e9rminos de existencia vivida <em>Mt&nbsp;14,4<\/em> <em>Lc&nbsp;3,11-14<\/em>.\nAnuncia la inminencia de la ira y de la salvaci\u00f3n <em>Mt&nbsp;3,2.8<\/em>. Sobre\ntodo, discierne prof\u00e9ticamente a aquel que est\u00e1 aqu\u00ed y no se le conoce, y lo\ndesigna <em>Jn&nbsp;1,26.31<\/em>. Por \u00e9l todos los profetas dan testimonio de\nJes\u00fas: \u00abtodos los profetas, as\u00ed como la ley, profetizaron hasta Juan\u00bb <em>Mt&nbsp;11,13<\/em>\n<em>Lc&nbsp;16,16<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Jes\u00fas. Aunque el comportamiento de Jes\u00fas es\nclaramente distinto del de Juan Bautista <em>Mt&nbsp;9,14<\/em>, se reconocen en\n\u00e9l muchos rasgos prof\u00e9ticos; revela el contenido de los \u00absignos de los tiempos\u00bb\n<em>Mt&nbsp;16,2s<\/em> y anuncia su fin <em>Mt&nbsp;24-25<\/em>. Su actitud frente a\nlos valores recibidos reasume la cr\u00edtica de los profetas: severidad para con\nlos que tienen la llave, pero no dejan entrar <em>Lc&nbsp;11,52<\/em>; ira contra\nla hipocres\u00eda religiosa <em>Mt&nbsp;15,7<\/em> <em>Is&nbsp;29,13<\/em>; discusi\u00f3n de\nla calidad de hijos de Abraham de que se glor\u00edan los jud\u00edos <em>Jn&nbsp;8,39<\/em>\n<em>9,28<\/em>; clarificaci\u00f3n de una herencia espiritual enmara\u00f1ada, cuyas grandes\nl\u00edneas son ya dif\u00edciles de distinguir; purificaci\u00f3n del templo <em>Mc&nbsp;11,l5ss&nbsp;p<\/em>\n<em>Is&nbsp;56,7<\/em> <em>Jer&nbsp;7,11<\/em> y anuncio de un culto perfecto despu\u00e9s\nde la destrucci\u00f3n del santuario material <em>Jn&nbsp;2,16<\/em> <em>Zac&nbsp;14,21<\/em>.\nFinalmente, un rasgo que lo enlaza particularmente con los profetas de otro\ntiempo: ve denegado su mensaje <em>Mt&nbsp;13,13ss&nbsp;p<\/em>, rechazado por\naquella Jerusal\u00e9n que hab\u00eda matado a los profetas <em>Mt&nbsp;23,37s&nbsp;p<\/em> <em>1Tes&nbsp;2,15<\/em>.\nA medida que se acerca este t\u00e9rmino, lo anuncia y explica su sentido, siendo \u00e9l\nmismo su propio profeta, mostrando as\u00ed que es due\u00f1o de su destino, que lo acepta\npara realizar el designio del Padre, formulado en las Escrituras.<\/p>\n\n\n\n<p>En presencia de tales actitudes, acompa\u00f1adas de\nsignos milagrosos, se comprende que la multitud d\u00e9 espont\u00e1neamente a Jes\u00fas el\nt\u00edtulo de profeta <em>Mt&nbsp;16,14<\/em> <em>Jn&nbsp;4,19<\/em> <em>9,17<\/em>, que en\nciertos casos designa al profeta por excelencia anunciado en las Escrituras <em>Jn&nbsp;1,21<\/em>\n<em>6,14<\/em> <em>7,40<\/em>. Jes\u00fas mismo no adopta este t\u00edtulo sino incidentalmente\n<em>Mt&nbsp;13,57&nbsp;p<\/em>; tampoco la Iglesia naciente le asignar\u00e1 gran lugar\n<em>Act&nbsp;3,22s<\/em>. Es que la personalidad de Jes\u00fas desborda en todos los\nsentidos la tradici\u00f3n prof\u00e9tica: \u00e9l es el Mes\u00edas, el Siervo de Dios, el Hijo\ndel hombre. La autoridad que recibe de su Padre es tambi\u00e9n totalmente suya: es\nla del Hijo, lo cual le sit\u00faa por encima de toda la serie de los profetas <em>Heb&nbsp;1,1ss<\/em>.\nRecibe sus palabras, pero es, como dir\u00e1 Juan, la palabra de Dios hecha carne <em>Jn&nbsp;1,14<\/em>.\nEn efecto, \u00bfqu\u00e9 profeta se habr\u00eda presentado nunca como fuente de verdad y de vida?\nLos profetas dec\u00edan: \u00abOr\u00e1culo de Yahveh.\u00bb Jes\u00fas dice: \u00abEn verdad, en verdad os\ndigo&#8230;\u00bb Su misi\u00f3n y su persona no son, pues, ya del mismo orden.<\/p>\n\n\n\n<p>3. La Iglesia. \u00abLas profec\u00edas desaparecer\u00e1n un\nd\u00eda\u00bb, explica Pablo <em>1Cor&nbsp;13,8<\/em>. Pero esto ser\u00e1 al fin de los tiempos.\nLa venida de Cristo ac\u00e1 abajo, muy lejos de eliminar el carisma de profec\u00eda,\nprovoc\u00f3 la extensi\u00f3n del mismo, que hab\u00eda sido predicha. \u00ab\u00a1Ojal\u00e1 que todo el\npueblo fuera profeta!\u00bb, era el deseo de Mois\u00e9s <em>Num&nbsp;11,29<\/em>. Y Joel\nve\u00eda realizarse este deseo \u00aben los \u00faltimos tiempos\u00bb <em>Jl&nbsp;3,1-4<\/em>. El\nd\u00eda de pentecost\u00e9s declara Pedro cumplida esta profec\u00eda: el Esp\u00edritu de Jes\u00fas\nse ha derramado sobre toda carne: visi\u00f3n y profec\u00eda son cosas comunes en el\nnuevo pueblo de Dios. El carisma de las profec\u00edas es efectivamente frecuente en\nla Iglesia apost\u00f3lica <em>Act&nbsp;11,27s<\/em> <em>13,1<\/em> <em>21,10s<\/em>. Pablo\nquiere que no sea depreciado en las Iglesias que ha fundado <em>1Tes&nbsp;5,20<\/em>.\nLo sit\u00faa muy por encima del don de lenguas <em>1Cor&nbsp;14,1-5<\/em>; sin\nembargo, tiene empe\u00f1o en que se ejerza dentro del orden y para el bien de la\ncomunidad <em>14,29-32<\/em>. El profeta del NT, lo mismo que el del AT, no tiene\npor \u00fanica funci\u00f3n predecir el porvenir: \u00abedifica, exhorta, consuela\u00bb <em>1Cor\n14,3<\/em>, funciones que se acercan mucho a la predicaci\u00f3n. El autor prof\u00e9tico\ndel Apocalipsis comienza por desvelar a las siete iglesias lo que ellas mismas\nson <em>Ap&nbsp;2-3<\/em>, tal como lo hac\u00edan los antiguos profetas. El profeta,\ntambi\u00e9n sometido al control de los otros profetas <em>1Cor&nbsp;14,32<\/em> y a\nlas \u00f3rdenes de la autoridad <em>14,37<\/em>, no puede pretender agrupar en torno a\ns\u00ed a la comunidad <em>12,4-11<\/em> ni gobernar la Iglesia. Hasta el final el\nprofetismo aut\u00e9ntico se podr\u00e1 reconocer gracias a las reglas de discreci\u00f3n de\nesp\u00edritus. Ya en el AT \u00bfno ve\u00eda el Deuteronomio en la doctrina de los profetas\nel signo aut\u00e9ntico de su misi\u00f3n divina <em>Dt&nbsp;13,2-6<\/em>? Lo mismo sucede\nahora. Porque el profetismo no se extinguir\u00e1 con la edad apost\u00f3lica. Ser\u00eda\ndif\u00edcil comprender la misi\u00f3n de muchos santos en la Iglesia sin referirse al\ncarisma prof\u00e9tico, el cual est\u00e1 sometido a las reglas dictadas por san Pablo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tomado de: LEON-DUFOUR. Xavier,Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica I. DIVERSIDAD Y UNIDAD DEL PROFETISMO DE ISRAEL En todas partes existen en el antiguo Oriente hombres que ejercen la adivinaci\u00f3n Num&nbsp;22,5s Dan&nbsp;2,2 4,3s y son juzgados aptos para recibir mensajes de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3602\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[15,31,16],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-profeta","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3602"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3602"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3602\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3603,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3602\/revisions\/3603"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3602"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3602"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3602"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}