{"id":3615,"date":"2020-02-05T16:57:21","date_gmt":"2020-02-05T22:57:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3615"},"modified":"2021-02-05T16:59:38","modified_gmt":"2021-02-05T22:59:38","slug":"juan-16-8-19-28","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3615","title":{"rendered":"Juan 1,6-8.19-28"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: Raniero Cantalamessa<\/p>\n\n\n\n<p>El\nEvangelio tiene al centro en todos los tres ciclos a la figura de Juan el\nBautista, a quien Jes\u00fas define como \u00abm\u00e1s que un profeta\u00bb (Mateo 11,9). Nosotros\nle hemos dedicado a Juan el Bautista y a su mensaje la reflexi\u00f3n del Domingo\npasado. El Evangelio de hoy reproduce el mismo \u00abtestimonio\u00bb del Precursor (\u00abVoz\nque clama en el desierto&#8230;\u00bb) con la sola diferencia de que esta vez es Juan,\nm\u00e1s que Marcos, el que lo refiere.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto\nnos permite valorar otro tema presente en las lecturas y que precisamente da\nnombre a este Domingo. El tercer Domingo de Adviento se llama Domingo \u00abde la\nalegr\u00eda\u00bb y sella el paso de la primera parte del Adviento, prevalentemente\naustera y penitencial, a la segunda parte dominada por la misma espera de la\nsalvaci\u00f3n cercana. El t\u00edtulo le viene de las palabras \u00abalegraos\u00bb (gaudete), que\nse escuchan al inicio de la Misa:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEstad\nsiempre alegres en el Se\u00f1or; os lo repito, estad alegres&#8230; El Se\u00f1or est\u00e1\ncerca\u00bb (Filipenses 4,4-5).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero\nel tema de la alegr\u00eda penetra tambi\u00e9n al resto de la liturgia de la palabra. En\nla primera lectura escuchamos el grito del profeta:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abYo\nme alegro plenamente en el Se\u00f1or, se alegra mi esp\u00edritu en Dios mi Salvador\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El\nSalmo responsorial es el Magn\u00edficat de Mar\u00eda, intercalado por el estribillo:\n\u00abSe alegra mi esp\u00edritu en Dios mi Salvador\u00bb. En fin, la segunda lectura\ncomienza con las palabras de Pablo: \u00abHermanos, estad siempre alegres\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo\nde ser felices es quiz\u00e1s el deseo humano m\u00e1s universal. Todos quieren ser\nfelices. El poeta alem\u00e1n Schiller ha cantado este anhelo universal de la\nalegr\u00eda en una oda o poes\u00eda, que, despu\u00e9s, Beethoven ha inmortalizado, creando\nel famoso himno a la alegr\u00eda con el que concluye la Novena Sinfon\u00eda. Quiz\u00e1s\nmuchos conocen esta m\u00fasica, pero no han podido conocer las palabras m\u00e1s que en\nel alem\u00e1n original. Traduzco algunas frases:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAlegr\u00eda,\ncentella divina \/ hija del El\u00edseo&#8230;\/ Todos los hombres se sienten hermanos,\n\/cuando son deshojados de tu gentil ala&#8230; \/ Cada criatura sorbe la alegr\u00eda \/\nde los senos de la naturaleza. \/ Buenos y malos, todos persiguen su perfume. \/\nTambi\u00e9n el gusano tiene su placer, \/ y los querubines tienen Dios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Igualmente\nel Evangelio es, a su modo, un largo himno a la alegr\u00eda. El mismo nombre\n\u00abEvangelio\u00bb significa, como sabemos, alegre noticia, anuncio de alegr\u00eda. Pero,\nla alocuci\u00f3n de la Biblia sobre la alegr\u00eda es un discurso real, no ideal y\nveleidoso. Jes\u00fas, a este prop\u00f3sito, trae la comparaci\u00f3n de la mujer al parir.\nDice:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abVosotros\nestar\u00e9is tristes, pero vuestra tristeza se convertir\u00e1 en alegr\u00eda. La mujer,\ncuando va a dar a luz, est\u00e1 triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando\nha dado a luz al ni\u00f1o, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha\nnacido un hombre en el mundo. Tambi\u00e9n vosotros est\u00e1is tristes ahora, pero\nvolver\u00e9 a veros y se alegrar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n y vuestra alegr\u00eda nadie os la\npodr\u00e1 quitar\u00bb (Juan 16,20-22).<\/p>\n\n\n\n<p>Con\nla comparaci\u00f3n de la mujer al parir, Jes\u00fas nos ha dicho muchas cosas. La\ngravidez no es en general un per\u00edodo f\u00e1cil para la mujer. Es m\u00e1s bien un tiempo\nde fastidios, de limitaciones de todo g\u00e9nero: no se puede hacer, ni comer, ni\nvestir todo lo que se quiere, ni ir all\u00e1 donde se quiera. Y precisamente cuando\nse trata de un embarazo a la vez querido y vivido en un clima sereno, no es un\ntiempo de tristeza, sino de alegr\u00eda. El porqu\u00e9 es sencillo: se mira hacia\nadelante, se pregunta el momento en el que se podr\u00e1 tener en brazos a la propia\ncriatura. He escuchado decir a distintas madres que ninguna otra experiencia\nhumana puede ser comparada a la felicidad que se siente al llegar a ser madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo\nesto nos dice una cosa bien determinada: las verdaderas y duraderas alegr\u00edas\nmaduran siempre con el sacrificio. \u00a1No hay rosa sin espinas! En el mundo,\nplacer y dolor (lo hemos observado ya otra vez) se siguen uno al otro con la\nmisma regularidad con la que al elevarse una ola que empuja al nadador hacia la\nplaya, le sigue un hundimiento y un vac\u00edo que lo aspira hacia atr\u00e1s. El hombre\nbusca desesperadamente separar a estos dos \u00abhermanos siameses\u00bb, aislar el\nplacer del dolor. Pero, no lo consigue porque es el mismo desordenado placer el\nque se transforma en amargura. O de improviso y tr\u00e1gicamente, como nos narran\nlas cr\u00f3nicas cotidianas, o un poco a la vez, a causa de su incapacidad de durar\ny del aburrimiento que engendra. Basta pensar, para dar ejemplos m\u00e1s evidentes,\nqu\u00e9 queda de la excitaci\u00f3n de la droga un minuto despu\u00e9s que ha cesado su efecto,\no d\u00f3nde lleva, tambi\u00e9n desde el punto de vista de la salud, el abuso\ndesenfrenado del sexo. Pero, esto no lo decimos s\u00f3lo nosotros los sacerdotes;\nes una constataci\u00f3n presente en tantas obras literarias. El poeta pagano\nLucrecio tiene dos versos poderosos a este respecto: \u00abUn no s\u00e9 qu\u00e9 de amargo\nsurge desde lo \u00edntimo mismo de todo placer nuestro y nos angustia tambi\u00e9n en\nmedio de nuestras complacencias\u00bb (De rerum natura IV, 1129 s.).<\/p>\n\n\n\n<p>Por\nlo tanto, no pudiendo separar placer y dolor, se trata de escoger: o un placer\npasajero que conduce a un dolor duradero, o un dolor pasajero que lleva a un\nplacer duradero. Esto no vale s\u00f3lo para el placer espiritual, sino para toda\nalegr\u00eda humana honesta: la de un nacimiento, de una familia unida, de una\nfiesta, del trabajo llevado felizmente a t\u00e9rmino, la alegr\u00eda de un amor\nbendito, de la amistad, de una buena cosecha para la agricultura, de la\ncreaci\u00f3n art\u00edstica para el artista, de una victoria deportiva para el atleta.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas\nestas alegr\u00edas tambi\u00e9n ellas exigen sacrificio, renuncias, fidelidad al deber,\nconstancia, esfuerzo; pero, el resultado es bien distinto del placer f\u00e1cil y\nfinalidad de s\u00ed mismo. Entre otras cosas, en el primer caso, la felicidad de\nuno es tambi\u00e9n la felicidad de los dem\u00e1s, es una alegr\u00eda compartida; en el\nsegundo, casi siempre la felicidad de uno es pagada por la infelicidad de otro,\no hasta de otros. La alegr\u00eda es como el agua: puede ser o limpia o turbia.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguno\npodr\u00eda objetar: pero, \u00bfentonces para el creyente la alegr\u00eda en esta vida ser\u00e1\nsiempre y s\u00f3lo objeto de espera, s\u00f3lo una alegr\u00eda \u00abdel m\u00e1s all\u00e1 que ha de\nvenir\u00bb? No, hay una alegr\u00eda secreta y profunda, que consiste precisamente en la\nespera. Es m\u00e1s, en el mundo es quiz\u00e1s esta la forma m\u00e1s pura de la alegr\u00eda; la\nalegr\u00eda que se tiene en el esperar. Leopardi lo ha dicho maravillosamente en la\npoes\u00eda 1l sabato del villaggio. La alegr\u00eda m\u00e1s intensa no es la del domingo,\nsino la del s\u00e1bado; no la de la fiesta, sino la de su espera. La diferencia\nest\u00e1 en que la fiesta que espera el creyente no durar\u00e1 s\u00f3lo algunas horas, para\nceder despu\u00e9s de nuevo el puesto a la \u00abtristeza y aburrimiento\u00bb; sino que\ndurar\u00e1 para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>He\nrecordado con admiraci\u00f3n algunos versos del himno a la alegr\u00eda de Beethoven.\nHay sin embargo en aquel himno un concepto que nos hace reflexionar. Dice:\n\u00abQuien ha conseguido establecer una amistad duradera; quien ha tenido la suerte\nde tener una mujer fiel, que se una a nuestro coro. Pero, quien no tiene nada\nde todo esto, que se retire llorando de nuestro entorno\u00bb. Palabras, pens\u00e1ndolo bien,\nterribles. La alegr\u00eda que se celebra aqu\u00ed no es para todos, sino s\u00f3lo para\nalgunos privilegiados. La alegr\u00eda evang\u00e9lica es para todos, sobre todo, dir\u00e1\nMar\u00eda en el Magn\u00edficat, para los \u00abhumildes y hambrientos\u00bb. Precisamente en la\naclamaci\u00f3n al Evangelio de este Domingo Jes\u00fas define su mensaje como \u00abpara dar\nla Buena Noticia a los pobres\u00bb (Isa\u00edas 61,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Una\nde las mentiras con las que el maligno seduce a muchas personas es hacerles\ncreer que Dios sea enemigo del placer, mientras que por el contrario el placer\nes un invento de Dios. En las Cartas del Diablo a su Sobrino, de C.S. Lewis,\no\u00edmos a un diablo vetusto que desde el infierno instruye as\u00ed al sobrino\naprendiz de tentador, encargado de seducir a un valiente joven en la tierra:\n\u00abNo olvid\u00e9is nunca que cuando estamos tratando con el placer, con cualquier\nplacer, en su forma sana y normal y satisfactorio, estamos, en un cierto\nsentido, en el terreno del Enemigo [el Enemigo aqu\u00ed naturalmente es Dios]. Los\nplaceres los ha inventado \u00c9l. Todo cuanto se nos permite hacer es animar a los\nhumanos a servirse de los placeres que ha producido el Enemigo, o en los modos,\no en la medida que \u00e9l ha prohibido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera,\nsin embargo, sacar tambi\u00e9n una peque\u00f1a conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica de esta reflexi\u00f3n\nsobre la alegr\u00eda. No revirtamos sobre los dem\u00e1s siempre y s\u00f3lo nuestras\ntristezas, nuestros achaques y preocupaciones. Hay gente que cree cometer\npecado o echarse encima quiz\u00e1s alg\u00fan castigo divino por decir con sencillez:\n\u00a1soy feliz! Por el contrario, por otra parte cu\u00e1nto bien hace en casa, al\nmarido, a la mujer, a los hijos, a los ancianos, escuchar decir: \u00a1Estoy\ncontento, estoy precisamente contento!<\/p>\n\n\n\n<p>Dirijo\nesta llamada sobre todo a las mujeres. En un tiempo se dec\u00eda que ellas son \u00abel\nsol de la casa\u00bb. He aqu\u00ed el mejor modo para concluir esta bella misi\u00f3n. Sobre\ntodo los ni\u00f1os tienen necesidad de respirar aire de alegr\u00eda en casa. Como las\nflores brotan con el calor, as\u00ed los ni\u00f1os con la alegr\u00eda. Es el mejor regalo\nque pod\u00e9is hacerles en la Navidad, sin el cual todos los regalos no son m\u00e1s que\nsustitutos in\u00fatiles, si no hasta da\u00f1osos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Raniero Cantalamessa El Evangelio tiene al centro en todos los tres ciclos a la figura de Juan el Bautista, a quien Jes\u00fas define como \u00abm\u00e1s que un profeta\u00bb (Mateo 11,9). 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