{"id":3625,"date":"2020-02-06T10:29:58","date_gmt":"2020-02-06T16:29:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3625"},"modified":"2021-02-06T10:34:41","modified_gmt":"2021-02-06T16:34:41","slug":"lucas-21-14","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3625","title":{"rendered":"Lucas 2,1-14"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: Raniero Cantalamessa<\/p>\n\n\n\n<p>Tres\no cuatro l\u00edneas dispuestas de palabras humildes y acostumbradas para describir,\nen absoluto, el acontecimiento m\u00e1s importante de la historia del mundo, esto\nes, la venida de Dios sobre la tierra:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abY\nmientras estaba all\u00ed le lleg\u00f3 el tiempo del parto y dio a luz a su hijo\nprimog\u00e9nito, lo envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales y lo acost\u00f3 en un pesebre, porque no ten\u00edan\nsitio en la posada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El deber de esclarecer el significado y el alcance de este acontecimiento es confiado por el evangelista al canto que los \u00e1ngeles entonan despu\u00e9s de haber facilitado el anuncio a los pastores: \u00abGloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A\neste breve canto angelical, desde el siglo II, le fueron a\u00f1adidas algunas\naclamaciones a Dios (\u00abTe alabamos, te bendecimos&#8230;\u00bb), seguidas, un poco m\u00e1s\ntarde, por una serie de invocaciones a Cristo (\u00abSe\u00f1or Dios, cordero de\nDios&#8230;\u00bb). As\u00ed, ampliado, el texto fue introducido primero en la misa de\nNavidad y despu\u00e9s en todas las misas de los d\u00edas festivos, como acontece\ntambi\u00e9n hoy. El Gloria, cantado o recitado al inicio de la misa, constituye por\nello un anuncio de la Navidad, presente en toda Eucarist\u00eda, casi para\nsignificar la continuidad vital, que hay entre el nacimiento y la muerte de\nCristo, su encarnaci\u00f3n y su misterio pascual.<\/p>\n\n\n\n<p>La\naclamaci\u00f3n ang\u00e9lica est\u00e1 compuesta por dos tramos, en los que cada uno de los\nelementos se corresponden entre s\u00ed en perfecto paralelismo. Tenemos tres parejas\nde t\u00e9rminos en contraste entre s\u00ed: gloria-paz; a Dios-a los hombres; en los\ncielos-en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\ntrata de una proclamaci\u00f3n gramaticalmente en indicativo, no en optativo; los\n\u00e1ngeles proclaman una noticia, no expresan s\u00f3lo un deseo y un voto. El verbo sobreentendido\nno es sea, sino es; no \u00abhaya paz\u00bb, sino \u00abes paz\u00bb. En otras palabras, con su\ncanto los \u00e1ngeles expresan el sentido de lo que ha acontecido, declaran que el\nnacimiento del Ni\u00f1o realiza la gloria de Dios y la paz a los hombres. As\u00ed\ninterpreta las palabras de los \u00e1ngeles la liturgia, que en el canto de\nintroducci\u00f3n de esta misa repite: \u00abHoy, desde el cielo, ha descendido la paz\nsobre nosotros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Intentemos\nahora recoger el significado de cada uno de los t\u00e9rminos del c\u00e1ntico. \u00abGloria\u00bb\n(doxa) no indica aqu\u00ed s\u00f3lo el esplendor divino, que forma parte de su misma\nnaturaleza, sino tambi\u00e9n y m\u00e1s a\u00fan la gloria, que se manifiesta en el actuar\npersonal de Dios y que suscita glorificaci\u00f3n por parte de sus criaturas. No se\ntrata de la gloria objetiva de Dios, que existe siempre e independientemente de\ntodo reconocimiento, sino del conocimiento o de la alabanza, de la gloria de\nDios por parte de los hombres. San Pablo habla, en este mismo sentido, de \u00abla\ngloria de Dios, que est\u00e1 en la faz de Cristo\u00bb (2 Corintios 4,6).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPaz\u00bb\n(eiren\u00e9) indica, seg\u00fan el sentido pleno de la Biblia, el conjunto de bienes\nmesi\u00e1nicos esperados para la era escatol\u00f3gica; en particular, el perd\u00f3n de los\npecados y el don del Esp\u00edritu de Dios. El t\u00e9rmino es muy cercano al de\n\u00abgracia\u00bb, al que est\u00e1 casi siempre unido en el saludo, que se lee al inicio de\nlas cartas de los ap\u00f3stoles: \u00abA vosotros gracia y paz, de parte de Dios nuestro\nPadre y del Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Romanos 1,7). Indica mucho m\u00e1s que la ausencia o\neliminaci\u00f3n de guerras y de confrontaciones humanas; indica la restablecida,\npac\u00edfica y filial relaci\u00f3n con Dios, esto es, en una palabra, la salvaci\u00f3n.\n\u00abHabiendo, pues, recibido de la fe la justificaci\u00f3n, estamos en paz con Dios\u00bb\n(Romanos 5,1). En esta l\u00ednea, la paz vendr\u00e1 identificada con la misma persona\nde Cristo: \u00abporque \u00e9l es nuestra paz\u00bb (Efesios 2,14).<\/p>\n\n\n\n<p>En\nfin, el t\u00e9rmino \u00abbenepl\u00e1cito\u00bb (Eudokia) indica la fuente de todos estos bienes\ny el motivo del actuar de Dios, que es su amor. El t\u00e9rmino, en pasado, ven\u00eda\ntraducido como \u00abbuena voluntad\u00bb (pax hominibus bonae voluntatis esto es, paz a\nlos hombres de buena voluntad) entendiendo con ello la buena voluntad de los\nhombres o los hombres de buena voluntad. Con este significado la expresi\u00f3n ha\nentrado en el c\u00e1ntico del Gloria y ha llegado a ser corriente en el lenguaje\ncristiano. Despu\u00e9s del concilio Vaticano II se suele indicar con esta expresi\u00f3n\na todos los hombres honestos, que buscan lo verdadero y el bien com\u00fan, sean o\nno creyentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero,\nes una interpretaci\u00f3n inexacta, reconocida hoy como tal por todos. En el texto\nb\u00edblico original se trata de los hombres, que son queridos por Dios, que son\nobjeto de la buena voluntad divina, no que ellos mismos est\u00e9n dotados de buena\nvoluntad. De este modo el anuncio resulta a\u00fan m\u00e1s consolador. Si la paz fuese\nconcedida a los hombres por su buena voluntad, entonces ser\u00eda limitada a pocos,\na los que la merecen; mas, como es concedida por la buena voluntad de Dios, por\ngracia, se ofrece a todos. La Navidad no es una llamada a la buena voluntad de\nlos hombres, sino un anuncio radiante de la buena voluntad de Dios para con los\nhombres.<\/p>\n\n\n\n<p>La\npalabra-clave para entender el sentido de la proclamaci\u00f3n ang\u00e9lica es, por lo\ntanto, la \u00faltima, la que habla del \u00abquerer bien\u00bb de Dios hacia los hombres,\ncomo fuente y origen de todo lo que Dios ha comenzado a realizar en la Navidad.\nNos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos \u00abseg\u00fan el benepl\u00e1cito de su\nvoluntad\u00bb, escribe el ap\u00f3stol (Efesios 1,5); nos ha hecho conocer el misterio\nde su querer, seg\u00fan cuanto hab\u00eda preestablecido \u00abseg\u00fan el ben\u00e9volo designio\n(Eudokia)\u00bb(Efesios 1,5.9). Navidad es la suprema epifan\u00eda, de lo que la\nEscritura llama la filantrop\u00eda de Dios, esto es, su amor por los hombres:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSe\nmanifest\u00f3 la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres\u00bb (Tito\n3,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay\ndos modos de manifestar el propio amor a otro. El primero consiste en hacerle\nregalos a la persona amada. Dios nos ha amado as\u00ed en la creaci\u00f3n. La creaci\u00f3n\nes toda ella un d\u00e1diva: don es el ser que poseemos, don las flores, el aire, el\nsol, la luna, las estrellas, el cosmos, en el que la mente humana se pierde.\nPero, hay un segundo modo de manifestar a otro el propio amor, mucho m\u00e1s\ndif\u00edcil que el primero, y es olvidarse de s\u00ed mismo y sufrir por la persona\namada. Y \u00e9ste es el amor con el que Dios nos ha amado en su encarnaci\u00f3n. San\nPablo habla de la encarnaci\u00f3n como de una kenosis, de un despojarse de s\u00ed mismo,\nque el Hijo ha realizado al tomar la forma de siervo (Filipenses 2,7). Dios no\nse ha contentado con amarnos mediante un amor de munificencia, sino que nos ha\namado tambi\u00e9n con amor de sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Para\ncomprender el misterio de la Navidad es necesario tener el coraz\u00f3n de los\nsantos. Ellos no se paraban en la superficie de la Navidad, sino que penetraban\nlo \u00edntimo del misterio. \u00abLa encarnaci\u00f3n, escrib\u00eda la beata \u00c1ngela de Foligno,\nrealiza en nosotros dos cosas: la primera es que nos llena de amor; la segunda,\nque nos hace seguros de nuestra salvaci\u00f3n. \u00a1Oh caridad que nadie puede\ncomprender! \u00a1Oh amor sobre el que no hay amor mayor: mi Dios se ha hecho carne\npara hacerme Dios! \u00a1Oh amor apasionado: te has deshecho para hacerme a m\u00ed! El\nabismo de tu hacerte hombre arranca a mis labios palabras tan apasionadas.\nCuando t\u00fa, Jes\u00fas, me haces entender que has nacido para m\u00ed, \u00a1c\u00f3mo est\u00e1 lleno de\ngloria para m\u00ed entender un hecho tal!\u00bb Durante las fiestas de la Navidad, en\nque tuvo lugar su tr\u00e1nsito de este mundo, esta insuperable escrutadora de los\nabismos de Dios, una vez, dirigi\u00e9ndose a los hijos espirituales, que la\nrodeaban, exclam\u00f3: \u00ab\u00a1El Verbo se ha hecho carne!\u00bb Y despu\u00e9s de una hora, en que\nhab\u00eda permanecido absorta en este pensamiento, como volviendo desde muy lejos,\na\u00f1adi\u00f3: \u00abCada criatura viene a menos. \u00a1Toda la inteligencia de los \u00e1ngeles no\nbasta!\u00bb Y a los presentes, que le preguntaban en qu\u00e9 cosa cada criatura viene a\nmenos y en qu\u00e9 cosa la inteligencia de los \u00e1ngeles no basta, respondi\u00f3: \u00ab\u00a1En\ncomprenderlo!\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo despu\u00e9s de haber contemplado la \u00abbuena voluntad\u00bb de Dios hacia nosotros, podemos ocupamos tambi\u00e9n de la \u00abbuena voluntad\u00bb de los hombres, esto es, de nuestra respuesta al misterio de la Navidad. Esta buena voluntad se debe expresar mediante la imitaci\u00f3n del misterio del actuar de Dios. Y la imitaci\u00f3n es \u00e9sta: Dios ha hecho consistir su gloria en amarnos, en renunciar a su gloria por amor: tambi\u00e9n nosotros debemos hacer lo mismo. Escribe el ap\u00f3stol: \u00abSed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor\u00bb (Efesios 5,1-2).<\/p>\n\n\n\n<p>Imitar\nel misterio, que celebramos, significa abandonar todo pensamiento de hacernos\njusticia por s\u00ed solos, cada recuerdo de ofensa recibida, cancelar del coraz\u00f3n\ncualquier resentimiento, incluso justo, hacia todos. No admitir voluntariamente\nning\u00fan pensamiento hostil contra nadie: ni contra los cercanos, ni contra los\nlejanos, ni contra los d\u00e9biles, ni contra los fuertes, ni contra los peque\u00f1os,\nni contra los grandes de la tierra, ni contra criatura alguna, que exista en el\nmundo. Y esto para honrar la Navidad del Se\u00f1or; porque Dios no ha guardado\nrencor, no ha mirado la ofensa recibida, no ha esperado que los dem\u00e1s dieran el\nprimer paso hacia \u00e9l. Si esto no es siempre posible, durante todo el a\u00f1o,\nhag\u00e1moslo al menos en el tiempo navide\u00f1o. No hay modo mejor de expresar la\npropia gratitud a Dios que imit\u00e1ndole.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos\nvisto al inicio que el Gloria a Dios no expresa un deseo, un voto, sino una\nrealidad; no supone un haya, sino un hay. Sin embargo, nosotros podemos y\ndebemos hacer de \u00e9l igualmente un deseo, una plegaria. Se trata, en efecto, de\nuna de las m\u00e1s bellas y completas plegarias que existen: \u00abGloria a Dios en lo\nalto del cielo\u00bb acumula la mejor plegaria de alabanza y \u00abpaz en la tierra a los\nhombres que ama el Se\u00f1or\u00bb recoge la mejor plegaria de intercesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En\nel c\u00e1ntico de los \u00e1ngeles el acontecimiento se hace presente, la historia se\nhace liturgia. Ahora y aqu\u00ed, por ello, viene proclamado y es para nosotros para\nlo que viene proclamado por parte de Dios: \u00a1Paz a los hombres que \u00e9l ama! Que\nde lo m\u00e1s \u00edntimo de la Iglesia este anuncio dulc\u00edsimo llegue hoy al mundo\nentero al que est\u00e1 destinado: \u00a1Paz en la tierra a los hombres que ama el Se\u00f1or!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Raniero Cantalamessa Tres o cuatro l\u00edneas dispuestas de palabras humildes y acostumbradas para describir, en absoluto, el acontecimiento m\u00e1s importante de la historia del mundo, esto es, la venida de Dios sobre la tierra: \u00abY mientras estaba all\u00ed le &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3625\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[1],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Wt","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3625"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3625"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3625\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3626,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3625\/revisions\/3626"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3625"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3625"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3625"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}