{"id":3651,"date":"2015-02-06T13:24:42","date_gmt":"2015-02-06T19:24:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3651"},"modified":"2021-02-06T13:26:51","modified_gmt":"2021-02-06T19:26:51","slug":"autoridad-y-comunidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3651","title":{"rendered":"Autoridad y comunidad"},"content":{"rendered":"\n<p>Conviene aclarar tambi\u00e9n que el tema de la autoridad convendr\u00eda tratarlo junto con la obediencia, pues una y otra son \u00abdos aspectos complementarios de la misma participaci\u00f3n en la oblaci\u00f3n de Cristo\u00bb (ET 25). Con todo, la autoridad tiene entidad propia y en los escritos teresianos un lugar de relieve. El concepto de autoridad est\u00e1 ligado no s\u00f3lo al de obediencia; entra de lleno en su idea de comunidad. Para que una comunidad teresiana cumpla con su misi\u00f3n, elemento base es c\u00f3mo se ejerce la autoridad. Prescindir de \u00e9sta o reducirla a segundo plano, por considerarla como opuesta a la libertad personal o como contraria a la cultura de hoy, ser\u00eda olvidar la idea de Teresa sobre lo que es un grupo de vocacionadas que pretenden hacer el camino de la oraci\u00f3n para servicio de la Iglesia. La autoridad, en medio de la comunidad teresiana, se hace imprescindible para cumplir con los objetivos para los cuales junt\u00f3 el Se\u00f1or a unas personas. Desde la fundaci\u00f3n de San Jos\u00e9, la comunidad teresiana comenz\u00f3 siendo una familia-escuela. En familia cada persona debe encontrar lo que necesita para llegar a ser ella misma. En la escuela se aprende a vivir. La comunidad, familia-escuela acoge a los nuevos miembros, los ense\u00f1a a amar y a vivir un programa de perfecci\u00f3n, bien definido por Teresa de Jes\u00fas. Toda familia, necesita a uno que la presida. Y la escuela, a uno que haga de maestro. La responsabilidad primera recae sobre quien preside, esto es, la autoridad, que tiene la misi\u00f3n de crear un hogar y aceptar cuanto favorezca a que todos se sientan como en casa propia. Y tambi\u00e9n procurar que sea escuela de perfecci\u00f3n, a la que van a asistir a diario cada uno de los miembros del grupo. Es as\u00ed como ella se presenta al desempe\u00f1ar el oficio de priora en San Jos\u00e9: como madre y como maestra (cf C 24,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa no limita la\nautoridad a \u00abmandar\u00bb, \u00aba hacer cumplir lo mandado\u00bb, a ordenar; rechaza siempre\ntodo lo que signifique dominio. En una familia todos tienen derechos y unas\nobligaciones. Lo mismo que en cualquier comunidad religiosa. Los derechos se\nrespetan; las obligaciones se cumplen, sin mediar la imposici\u00f3n. La comunidad\ncomo familia y escuela no es s\u00f3lo del superior, sino de todos los miembros que\nla integran, aunque el responsable primero sea siempre quien ha sido\nconstituido en autoridad. En alguna \u00e9poca de la historia de la vida religiosa,\npor ejemplo antes del Concilio Vaticano II, prevalec\u00eda la idea de la\nautoridad-dominio. La idea que se ten\u00eda de la autoridad era que estaba para\nmandar, ordenar, disponer. Esta postura origin\u00f3 despu\u00e9s del Concilio otra\ntotalmente contraria. Hoy est\u00e1 bastante generalizada la idea de suprimir la\npresencia de la autoridad, o mantenerla como recuerdo o algo decorativo. Se\ntrata de dos extremos. Todo porque a veces se ha perdido el aut\u00e9ntico sentido\nde lo que es la autoridad en todo grupo humano y tambi\u00e9n religioso. Toda\nautoridad est\u00e1 siempre, como la misma palabra lo indica, para promover, animar,\nmejorar, ayudar a crecer. \u00abLa persona constituida en autoridad debe ser m\u00e1s\ndinamizadora de esperanzas que controladora de realidades\u00bb (J. M.\u00aa Guerrero,\nen: DTVC, palabra \u00abautoridad\u00bb, p. 84b).<\/p>\n\n\n\n<p>Funciones de la\nautoridad<\/p>\n\n\n\n<p>Para Teresa de Jes\u00fas\nlas funciones de la autoridad, representada en la priora de cada comunidad, son\nclaras y precisas.<\/p>\n\n\n\n<p>1.\u00aa Hacer de madre. Es\nla primera caracter\u00edstica, sin la cual, ni se entiende lo que es la autoridad,\nni puede funcionar bien cualquier comunidad y mucho menos una comunidad\nteresiana. Ha de proceder en todo \u00abcon amor de madre\u00bb (CP XI,1). \u00abProcure ser\namada, para que sea obedecida\u00bb (ib). Y ense\u00f1ar como madre en el oficio de\npriora (cf C 24,2). La primera frase la escribi\u00f3 santa Teresa despu\u00e9s de haber\nprecisado cu\u00e1l es el oficio de la priora. Viene a decir que todo lo que haga\nquien est\u00e1 al frente de una comunidad lo ha de hacer con sentido de madre. Y la\nsegunda, cuando va a explicar c\u00f3mo se ha de rezar vocalmente. En este caso no\naconseja, ense\u00f1a como madre. La autoridad de una madre radica en el amor que\nofrece. Est\u00e1 llamada a mantener la uni\u00f3n entre todas. Va siempre por delante,\ngu\u00eda y acompa\u00f1a. Ayuda a madurar a los miembros de la comunidad, \u00abayudando a\ncada una, seg\u00fan el talento les da Dios de entendimiento, y de esp\u00edritu\u00bb (F\n18,8). Atiende a las necesidades materiales y espirituales (CP XI,1). Ama a\ntodas sin hacer distinciones ni tener preferencias, excepto las que su\nintuici\u00f3n descubre como necesarias; a todas las trata con igualdad (cf Proceso\nde Valladolid, Francisca de Jes\u00fas, en BMC 19, p.35). Procura \u00abllevar a cada una\npor donde Su Majestad la lleva\u00bb (F 18,93, favoreciendo la libertad personal,\nsiendo cada una responsable ante el Se\u00f1or. Ense\u00f1a con la palabra y sobre todo\ncon las obras (Cons VII,1). Tiene en cuenta el desarrollo de cada una, para no\nexigir m\u00e1s de lo que cada una puede dar (F 18,10). Se preocupa de la formaci\u00f3n\n(Cons II,7). Sabe escuchar incluso cuando las hermanas van a excusarse (cf\nMar\u00eda de San Jos\u00e9, Humor y espiritualidad, Avisos 31-32, Burgos 1966). Una\nmadre ofrece vida y est\u00e1 en todo. En estos puntos hay que centrar la postura de\nservicio de la autoridad o superior, de lo que tanto se habla hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>2.\u00aa Servir de\nanimadora. Aunque la funci\u00f3n de animar no sea tarea exclusiva de la autoridad,\npues cada uno de los miembros que forman la comunidad est\u00e1 llamado igualmente a\nanimar, a ayudar al otro para que consiga su objetivo, se trata de una misi\u00f3n\ncuya responsabilidad recae especialmente sobre quien est\u00e1 llamado a promover el\ngrupo comunitario. Basta leer las Constituciones de 1567, escritas para las\nmonjas de San Jos\u00e9, para darse cuenta de que Teresa de Jes\u00fas pensaba en la\npriora como la animadora de la comunidad. La presenta en sus m\u00faltiples\nfunciones, hasta dar la impresi\u00f3n de que nada se puede hacer sin que sea controlado\no conocido por la autoridad. Pero no se trata de eso. La priora es la que\nanima, en el sentido m\u00e1s propio de la palabra. La autoridad piensa en el porqu\u00e9\ny para qu\u00e9 de la comunidad. No es la que controla todo, sino la que dirige todo\npara que la comunidad alcance su misi\u00f3n. Para entender e interpretar con\npropiedad los \u00abpermisos\u00bb que prescribe en la Constituci\u00f3n, hay que hacerlo\npartiendo de la ley de la radicalidad. Esta conlleva la capacidad de tomar en\nserio el Evangelio, sobre todo en esos matices del olvido de uno mismo, de la\nmuerte del \u00abyo\u00bb, de estar a servicio de los dem\u00e1s. No se trata, con tanto\npermiso, que habr\u00eda que revisar hoy d\u00eda, de privar a sus monjas de actuar con\nlibertad, de tener iniciativas o de ser responsables, sino de llegar a la\nmadurez, a la libertad interior. Esto no se consigue a base de pedir permisos,\nsino a base del principio v\u00e1lido siempre: la radicalidad aplicada al\nvencimiento de la propia voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo desde el concepto\nde comunidad teresiano se comprende a la autoridad actuando en ella. Se trata\nde la madre que cuida de todo y en particular de las personas. Hoy se dice que\nanimar \u00abes hacer actuar, hacer participar, estimular, despertar las fuerzas\ninternas, incentivar, crear condiciones\u00bb (J. M.\u00aa Guerrero, ib p. 83). Una\nanimaci\u00f3n que est\u00e1 dirigida particularmente a promover la vida espiritual tanto\nen la comunidad como en cada una de las hermanas. Juan Pablo II presenta a la\nautoridad como \u00abgu\u00eda de los hermanos y hermanas en el camino de espiritual y\napost\u00f3lico\u00bb (VC 43). Teresa establece que la priora \u00abgu\u00ede, si no van bien\u00bb las\nhermanas que van a darle cuenta de su aprovechamiento en la oraci\u00f3n (Cons XI,17).\nEn la formaci\u00f3n teresiana entra el \u00abcriar almas para que more el Se\u00f1or\u00bb (ib\n16), desde una serie de criterios formativos, entre los que est\u00e1 el de \u00abquebrar\nla voluntad, aun en cosas menudas\u00bb (ib).<\/p>\n\n\n\n<p>La autoridad no anima\npues dando \u00f3rdenes o imponiendo lo establecido. Y mucho menos mandando cosas al\nmargen de la Regla y Constituciones, como puede ser rezar o practicar otras\nmortificaciones, aparte las establecidas. Teresa de Jes\u00fas establece estas\nnormas llenas de sabidur\u00eda: La discreci\u00f3n es gran cosa para el gobierno \u00ab (F\n18,6). \u00abNo las ponen all\u00ed para que escojan el camino a su antojo\u00bb (ib). \u00abLo que\na nosotras se nos har\u00eda \u00e1spero no lo hemos de mandar\u00bb (ib). \u00abNo perfeccionar a\nfuerza de brazos\u00bb (F 18,10). Anima \u00abdando \u00e1nimos\u00bb, animando a grandes cosas, infundiendo\nvalor, creando dinamismos interiores, convenciendo a las personas por el amor,\nque es lo que mueve a la persona por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>3.\u00aa Mantener la\nunidad. La autoridad, en funci\u00f3n de maternidad, est\u00e1 llamada a mantener y\neducar para la unidad, defendiendo los valores que definen a la comunidad y\nhacen crecer en la fraternidad. No se trata de hacer cumplir las normas, algo\nque quiz\u00e1s no resulte dif\u00edcil por el sentido de obediencia de las hermanas,\nsino de salvar la unidad, dentro de un puro pluralismo, desde los valores del\nesp\u00edritu y desde la fidelidad al esp\u00edritu inicial, que es distinto de la\nfidelidad a determinadas estructuras, que el tiempo puede cambiar sin peligro\nde empobrecer el carisma fundacional. \u00abQuerr\u00eda cumpliesen la Regla, que hay\nharto que hacer, y lo dem\u00e1s fuese con suavidad\u00bb (F 18,7).<\/p>\n\n\n\n<p>4.\u00aa Promover el\nproyecto de vida. Aunque en todo lo que escribe Teresa de Jes\u00fas existe un tono\nde autoridad, pone particular acento cuando se trata de puntos de los que\ndepende el futuro de la obra comenzada para servicio de la Iglesia. Con\nautoridad se dirige a la que vaya a ser autoridad en cualquier comunidad teresiana,\npara precisar: \u00abEl oficio de la Madre Priora es tener cuenta grande con que en\ntodo se guarde la Regla y Constituciones (Cons XI 1). \u00abLas preladas han de\nmirar que no las ponen all\u00ed para que escojan el camino a su gusto, sino para\nque lleven a las s\u00fabditas por el camino de la Regla y Constituci\u00f3n\u00bb (F 18,6).<\/p>\n\n\n\n<p>En la Regla y\nConstituciones encuentra Teresa el proyecto de vida que hay que vivir. Sabemos\nque al final de sus d\u00edas en Alba, pide que sean fieles y guarden los dos libros\nque presentan el estilo de vida de una carmelita descalza. A la priora\ncorresponde fomentar y mantener la comunidad en la fidelidad a lo profesado.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisando lo anterior,\nbien puede decirse que santa Teresa de Jes\u00fas, al presentar a la autoridad\nactuando en comunidad, no la convierte en guardi\u00e1n de la observancia de la ley,\nsino en promotora de un esp\u00edritu, con estilo propio, que contienen la Regla y\nlas Constituciones. Est\u00e1 para seguir haciendo la historia de un proyecto de\nDios, que Teresa acept\u00f3, dio vida y supo presentar a otras, dispuestas como\nella, a hacer el camino de la oraci\u00f3n vivido en comunidad bajo la direcci\u00f3n de\nuna hermana encargada de animar siempre y actualizar el esp\u00edritu teresiano en\nla Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Evaristo Renedo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conviene aclarar tambi\u00e9n que el tema de la autoridad convendr\u00eda tratarlo junto con la obediencia, pues una y otra son \u00abdos aspectos complementarios de la misma participaci\u00f3n en la oblaci\u00f3n de Cristo\u00bb (ET 25). 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