{"id":3661,"date":"2020-02-06T16:41:08","date_gmt":"2020-02-06T22:41:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3661"},"modified":"2021-02-06T16:42:16","modified_gmt":"2021-02-06T22:42:16","slug":"enemigos-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3661","title":{"rendered":"Enemigos del alma"},"content":{"rendered":"\n<p>No s\u00f3lo en las &nbsp;<em>Cautelas <\/em>habla J. de la Cruz de los enemigos del alma. A lo largo\nde sus libros vuelven a aparecer los tres cl\u00e1sicos: &nbsp;mundo, demonio y carne.\nPero no son los \u00fanicos, pues con este nombre designa tambi\u00e9n a los &nbsp;apetitos\ndesordenados que viven en el alma y la vencen (S 1,7,2) Y estas pasiones y\napetitos que son la gente de su casa, o sus dom\u00e9sticos, el mismo Se\u00f1or en el\nEvangelio los llama \u201clos enemigos del hombre\u201d (Mt 10, 36: N 2,14,1). Enemigos\nson, pues, tambi\u00e9n \u201clos apetitos imperfectos\u201d que andan quitando \u201cla vida\nespiritual\u201d al alma (LlB 2,31). En realidad, los apetitos o pasiones\ndesordenadas vendr\u00edan a identificarse con la carne, como enemigo del alma, en\ncuanto que se trata m\u00e1s que nada del ego\u00edsmo, del amor propio, del yo\nimperfecto que se busca a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>De los tres\nenemigos cl\u00e1sicos dice que son de tal naturaleza que siempre contrar\u00edan el &nbsp;camino de la\nperfecci\u00f3n que pueda llevar el alma (N 1, dclr 2). Est\u00e1n siempre alerta y al\nataque. Por eso la persona ha de tomar posici\u00f3n ante ellos y afianzarse en sus\nprop\u00f3sitos. En los versos <em>ni temer\u00e9 las fieras, \/ y\npasar\u00e9 los fuertes y fronteras <\/em>(CB 3, 5) se\nrefiere a los tres enemigos \u201cque son los que hacen guerra y dificultan el\ncamino\u201d. Y precisa: \u201cPor <em>las fieras <\/em>entiende el mundo; por <em>los fuertes<\/em><strong>, <\/strong>el demonio, y por <em>las fronteras<\/em><strong>, <\/strong>la carne\u201d. En el comentario se especifica el porqu\u00e9 de\nesos calificativos: el mundo se presenta ante quien comienza el camino de Dios\ncomo \u201ca manera de fieras, haci\u00e9ndole amenazas y fieros\u201d. Tres son las fieras\nprincipales: 1\u00aa) Faltar\u00e1 el favor del mundo, perder\u00e1 los amigos, el cr\u00e9dito,\nvalor y aun la hacienda. 2\u00aa) Ya no tener nunca contentos ni deleites del mundo\ny privarse de todos sus regalos, le ser\u00e1 insoportable. 3\u00aa) Se levantar\u00e1n contra\nella las lenguas, ser\u00e1 objeto de burlas, de dimes y diretes, de desprecios. Hay\ngente que encuentra \u201cdificultos\u00edsimo no s\u00f3lo el perseverar contra estas fieras,\nmas aun poder comenzar el camino\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A personas m\u00e1s\ngenerosas las acometen fieras \u201cm\u00e1s interiores y espirituales: dificultades y tentaciones,\ntribulaciones y trabajos de muchas maneras\u201d por las que, seg\u00fan las\ndisposiciones de Dios tendr\u00e1n que pasar los \u201cque quiere levantar a alta\nperfecci\u00f3n, prob\u00e1ndolos y examin\u00e1ndolos como al oro en el fuego\u201d. El secreto\npara superar todo esto, y m\u00e1s, es el enamoramiento del Amado, estimado m\u00e1s que\ntodas las cosas. Con su amor y favor todo se supera (CB 3,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Los <em>fuertes <\/em>que son los\ndemonios \u201ccon grande fuerza procuran tomar el paso de este camino\u201d. Son m\u00e1s\nastutos, fuertes, enga\u00f1adores, duros de vencer. Y s\u00f3lo se les vence con el\npoder divino: humildad, oraci\u00f3n, mortificaci\u00f3n y la cruz de Cristo, que son\n\u201clas armas de Dios\u201d (ib. 9).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las fronteras<\/em>, que tiene que pasar son las repugnancias y rebeliones\nde la carne que \u201cse pone como en frontera resistiendo al &nbsp;camino espiritual\u201d.\nAqu\u00ed la lucha contra \u201ctodos los apetitos sensuales y afecciones naturales\u201d (ib.\n10). En el estilo que quiere llevar el alma hacia Dios entra el \u201c\u00e1nimo para no temer\nlas fieras, y fortaleza para pasar los fuertes y fronteras\u201d (ib.10).<\/p>\n\n\n\n<p>Ha J. aludido\nanteriormente a las pruebas interiores dispuestas y enviadas por Dios, lo que\nen otros t\u00e9rminos llama &nbsp;noche oscura. En el caso de la noche pasiva del sentido\nen virtud de tales pruebas asumidas el alma \u201cadmirablemente se libra de las manos\nde los tres enemigos\u201d, es decir, la va librando Dios, dej\u00e1ndose ella librar por\n\u00e9l (N 1,13,11).<\/p>\n\n\n\n<p>El camino m\u00e1s\nseguro para que el alma salga victoriosa de los tres enemigos es el de las\nvirtudes teologales. J. lo explica po\u00e9tica y espiritualmente al comentar la palabra\n<em>disfrazada<strong>. <\/strong><\/em>El &nbsp;disfraz que escoge el alma tiene como motivaci\u00f3n\nprincipal agradar al Amado y tambi\u00e9n la de ir m\u00e1s segura. Con las virtudes\nteologales cae, de hecho, en gracia al Amado y va \u201cmuy amparada y segura de sus\ntres enemigos\u201d (N 2,21,3). Esta afirmaci\u00f3n general va acompa\u00f1ada de las\nexplicaciones sucesivas acerca de cada una de las virtudes y del enemigo m\u00e1s\ndirecto de cada una de ellas. Vestida de &nbsp;fe, va \u201cmuy\namparada, m\u00e1s que con todas las dem\u00e1s virtudes, contra el demonio, que es el\nm\u00e1s fuerte y astuto enemigo\u201d. Vestida de &nbsp;esperanza se libra\ndel mundo, y va muy segura de \u00e9l con este \u201cyelmo de salud\u201d (1 Tes 5,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente,\nrevestida o disfrazada de &nbsp;caridad, \u201cque es ya la del amor que en el Amado hace m\u00e1s\namor, no s\u00f3lo se ampara y encubre del tercer enemigo que es la carne (porque\ndonde hay verdadero amor de Dios, no entrar\u00e1 amor de s\u00ed ni de sus cosas), pero\naun hace v\u00e1lidas a las dem\u00e1s virtudes, d\u00e1ndoles vigor y fuerza para amparar al\nalma\u201d (ib. 10).<\/p>\n\n\n\n<p>Contrariando\nsiempre como por instinto la vida y el camino del alma a Dios, hay puntos o\nmomentos, o encrucijadas donde su acci\u00f3n enemiga se muestra con m\u00e1s fuerza o\nastucia. Un campo f\u00e1cil para estos enga\u00f1os del demonio es el de las \u201ccosas extraordinarias\u201d\nde &nbsp;visiones y revelaciones. El alma nunca se ha de atrever a\nadmitirlas, \u201caunque sean de Dios, porque si las quiere admitir, hay seis\ninconvenientes\u201d (S 2,11,7). El sexto de tales inconvenientes es como abrir\n\u201cpuerta al demonio para que le enga\u00f1e en otras semejantes\u201d, sirvi\u00e9ndose de sus\nastucias. Ese mundo de comunicaciones hay que desecharlo \u201ca ojos cerrados, sean\nde quien se fueren\u201d. Si no se obra as\u00ed, el demonio ir\u00e1 entremezclando sus\nvisiones con las de Dios y todo se vendr\u00e1 \u201ca quedar en demonio y nada de Dios\u201d.\nLa experiencia lo demuestra, y para quienes se han dejado enga\u00f1ar y seducir les\nresulta dificil\u00edsimo volver a la &nbsp;pureza de la fe, \u201chabiendo ya el demonio echado en ellas\nmuchas ra\u00edces\u201d (S 2,11,8). Un nuevo da\u00f1o que hace el demonio por ese camino es\n\u201cinjerir en el alma satisfacci\u00f3n de s\u00ed oculta, y a veces harto manifiesta\u201d,\ncrey\u00e9ndose ya algo delante de Dios (S 2,11,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Otro campo de\nbatalla se sit\u00faa en el paso de la &nbsp;meditaci\u00f3n a la contemplaci\u00f3n. El demonio acude con sus\nardides al sentido de la imaginaci\u00f3n y fantas\u00eda para ofrecer en esta \u201cpuerta y\nplaza de provisi\u00f3n\u201d del entendimiento, \u201csus joyas de im\u00e1genes y formas\nsobrenaturales\u201d, lo mismo que acude Dios (S 2,16,4); y no hay que olvidar que\nel demonio es un gran tratante (S 3,38,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los da\u00f1os y\nprovechos que articula el Santo en S 3 (cc. 18-45) y que se originan positiva o\nnegativamente de vivir desapegados o apegados a las clases de bienes que va\nexaminando en esos cap\u00edtulos, tienen que ver particularmente con el mundo, como\nenemigo vencido o vencedor. Con un par de ejemplos nos podr\u00e1 bastar: por bienes\ntemporales entiende riquezas, estados, oficios y otras pretensiones, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando comienza a\nenumerar los da\u00f1os que se le pueden seguir al alma de poner el gozo en esos\nbienes temporales, dice que son tantos que \u201cni tinta ni papel bastar\u00eda, y el\ntiempo ser\u00eda corto\u201d para hablar de ellos. Apartarse de Dios es la ra\u00edz de un\nda\u00f1o privativo que engendra otros muchos (S 3,19,1-2). Apartarse de Dios\nequivale a juntarse indebidamente con las criaturas y dejarse vencer y\nesclavizar por el mundo como enemigo del alma (ib. nn. 3-11).<\/p>\n\n\n\n<p>De los bienes\nnaturales: &nbsp;hermosura, donaire, dotes corporales, etc., abrazados con\n&nbsp;gozo desordenado nace otra serie de da\u00f1os con las mismas\no peores consecuencias, y a trav\u00e9s de esa complacencia guerrea y vence al mundo\n(S 3,22). Cuando el &nbsp;hombre que es superior en dignidad a cualquier bien\ncreado se sirve de \u00e9l indebidamente est\u00e1 siendo enemigo de s\u00ed mismo. Y la gama\nde esas posibles y tantas veces reales esclavitudes es inmensa e interminable. &nbsp;<em>Apetitos, carne, demonio,\nmundo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No s\u00f3lo en las &nbsp;Cautelas habla J. de la Cruz de los enemigos del alma. A lo largo de sus libros vuelven a aparecer los tres cl\u00e1sicos: &nbsp;mundo, demonio y carne. 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