{"id":3665,"date":"2020-02-06T16:42:47","date_gmt":"2020-02-06T22:42:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3665"},"modified":"2021-02-06T16:44:24","modified_gmt":"2021-02-06T22:44:24","slug":"enfermedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3665","title":{"rendered":"Enfermedad"},"content":{"rendered":"\n<p>La situaci\u00f3n\ncorporal de la enfermedad se traslada metaf\u00f3ricamente al \u00e1mbito de la m\u00edstica\npara describir sensaciones psicol\u00f3gicas y espirituales parecidas a las\nsom\u00e1ticas. Como existe la enfermedad f\u00edsica, se da una enfermedad espiritual\nproducida por el amor. La enfermedad comprende todas los dem\u00e1s sensaciones\nvinculadas al dolor, como la &nbsp;herida, la &nbsp;llaga, la &nbsp;dolencia, etc. En su aplicaci\u00f3n a la m\u00edstica el Santo se\nsirve de esta definici\u00f3n elemental: \u201cLa enfermedad no es otra cosa sino falta\nde salud\u201d (CB 11,11).<\/p>\n\n\n\n<p>Con su aguda\ncapacidad de observaci\u00f3n, J. de la Cruz pudo comprobar que la enfermedad f\u00edsica\ncondiciona inevitablemente el temple de \u00e1nimo y la disposici\u00f3n para obrar\nespiritualmente. Aplica en este caso su doctrina de la interferencia e inferencia\nnecesaria entre &nbsp;sentido y &nbsp;esp\u00edritu, porci\u00f3n inferior y porci\u00f3n superior, dada la\nunidad en el \u201csupuesto\u201d-persona. Es un principio b\u00e1sico de su &nbsp;antropolog\u00eda. A\nprop\u00f3sito de la enfermedad y su incidencia en la actividad espiritual hay que\nleer atentamente algunos cap\u00edtulos de la <em>Subida <\/em>(cf. especialmente S 3,25-26).<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerda, a t\u00edtulo\nde ejemplo, que del \u201cdestemple corporal\u201d proceden las enfermedades con\nrepercusi\u00f3n en el esp\u00edritu: \u201cNacen los malos movimientos, porque crecen los incentivos\nde la &nbsp;lujuria. Cr\u00edase derechamente gran torpeza en el esp\u00edritu,\ny estr\u00e1gase el &nbsp;apetito de las cosas espirituales, de manera que no puede\ngustar de ellas, ni aun estar en ellas ni tratar de ellas\u201d (S 3,25,5).<\/p>\n\n\n\n<p>No es este aspecto\nde la enfermedad el destacado en la pluma sanjuanista; la realidad f\u00edsica de la\nmisma sirve simplemente de soporte para sus consideraciones o aplicaciones\nespirituales, de manera particular para trasladar al \u00e1mbito de la m\u00edstica los\ns\u00edntomas y remedios de la enfermedad corporal. Desde esta perspectiva hay que\ndistinguir dos acepciones fundamentales: una tradicional de \u00edndole moral y\nasc\u00e9tica; otra de car\u00e1cter t\u00edpicamente m\u00edstico, vinculada al amor.<\/p>\n\n\n\n<p>a) En su <em>sentido m\u00e1s corriente <\/em>la enfermedad de esp\u00edritu se identifica con la &nbsp;culpa, la falta, el pecado o los defectos que da\u00f1an\nal alma. Los apetitos desordenados son la ra\u00edz o causa fundamental de las\nenfermedades morales; son como la fiebre en la enfermedad: \u201cC\u00e1nsase y fat\u00edgase\nel alma que tiene apetitos, porque es como el enfermo de\ncalentura, que no se halla bien hasta que no se le quite la fiebre, y cada rato\nle crece la sed\u201d (S 1,6,6). Seg\u00fan el Santo, \u201cno hay mal humor que tan pesado y\ndificultoso ponga a un enfermo para caminar, o hast\u00edo para comer, cuanto el\napetito de criatura hace al alma pesada y triste para seguir la virtud\u201d (S\n1,10,4).<\/p>\n\n\n\n<p>El remedio o cura\nradical de esta enfermedad no es otro que la purificaci\u00f3n de todos los\napetitos, hasta los m\u00e1s peque\u00f1os, como ense\u00f1an los cap\u00edtulos finales del primer\nlibro de la <em>Subida<\/em>. Es, al fin,\naplicaci\u00f3n del principio invocado por el Santo: los contrarios se curan con sus\ncontrarios. El pecado con la virtud; el amor desordenado con el amor bien\nordenado. Mientras no se arranque la ra\u00edz de toda enfermedad moral que son los\napetitos desordenados persistir\u00e1 el peligro de la reca\u00edda. Solamente la acci\u00f3n\ndivina es capaz de llegar con su virtud hasta las ra\u00edces m\u00e1s rec\u00f3nditas del mal\nhumano. Cuando el hombre se somete d\u00f3cilmente a la acci\u00f3n cat\u00e1rtica, Dios \u201cest\u00e1\nmedicinando y curando al alma en sus muchas enfermedades para darle salud\u201d. En\nmedio de la pena purificativa \u201cvan saliendo a luz sus enfermedades,\nponi\u00e9ndoselas a cura y delante de sus ojos a sentir\u201d (LlB 1,21).<\/p>\n\n\n\n<p>La virtud curativa\nde la purificaci\u00f3n se resuelve en \u00faltima instancia en capacidad para amar m\u00e1s\nintensa y aut\u00e9nticamente a Dios. El desarrollo del amor puede alcanzar tales\nniveles que produzca situaciones penosas en el alma, no por raz\u00f3n de culpa o\npecado sino por sed inapagada de presencia y posesi\u00f3n del Amado. Es la otra\nvertiente de la \u201cenfermedad\u201d, la que se sit\u00faa en la experiencia m\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>Puente de enlace\ncon la anterior es esta afirmaci\u00f3n base del simbolismo sanjuanista: \u201cAs\u00ed como\nel enfermo est\u00e1 debilitado para obrar, as\u00ed el alma que est\u00e1 flaca en amor lo\nest\u00e1 tambi\u00e9n para obrar las virtudes heroicas\u201d (CB 11,13).<\/p>\n\n\n\n<p>b) <em>La enfermedad de amor<\/em>. Tiene indudablemente antecedentes bien conocidos en la l\u00edrica profana y\nen la literatura renacentista, pero J. de la Cruz \u201cvuelve a lo divino\u201d el topos\ntradicional inspir\u00e1ndose directamente en el <em>Cantar de los Cantares <\/em>e incorpor\u00e1ndolo al simbolismo nupcial.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que el\nalma va inflam\u00e1ndose en el amor divino, crece el deseo de la presencia y\nposesi\u00f3n del Amado. El amor imperfecto es de por si impaciente e insatisfecho;\nno descansa ni se serena con nada; las cosas terrenas no le complacen y, por\notra parte, no disfruta de la anhelada presencia de Dios. El ansia permanente\nse vuelve lamento y gemido, hasta producir la sensaci\u00f3n t\u00edpica del enfermo (cf.\nCB 6.10.11.12 enteras). Hay momentos en que la enfermedad o herida de amor se\nvuelve deseo de morir, ya que \u201chace estar muriendo al alma de amor\u201d (CB 7,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Justifica el Santo\nsemejante situaci\u00f3n con este argumento: \u201cEl coraz\u00f3n no puede estar en paz y\nsosiego sin alguna posesi\u00f3n, y, cuando est\u00e1 bien aficionado, ya no tiene\nposesi\u00f3n de s\u00ed ni de alguna cosa\u201d (CB 9,6). Este es el estado del \u201cbien\nenamorado\u201d que todav\u00eda no posee plenamente a Dios. \u201cEn este t\u00e9rmino de amor,\nest\u00e1 como un enfermo muy fatigado que, teniendo perdido el gusto y el apetito,\nde todos los manjares fastidia y todas las cosas le molestan y enojan\u201d (CB\n10,1). Dibuja la angustiosa situaci\u00f3n de enfermedad con una serie de comparaciones:\n\u201cEntonces est\u00e1 el alma como el vaso vac\u00edo, que espera el lleno, y como el\nhambriento, que desea el manjar, y como el enfermo, que gime por la salud, y\ncomo el que est\u00e1 colgado en el aire, que no tiene en qu\u00e9 estribar\u201d (CB 9,6).<\/p>\n\n\n\n<p>En la cadena\naleg\u00f3rica de la enfermedad de amor pueden distinguirse manifestaciones\nvariadas, entre ellas la simple &nbsp;dolencia (CB 11,11), y tres maneras de penar por el\nAmado: &nbsp;la herida, la &nbsp;llaga y la llaga afistolada o f\u00edstula (CB 7,2-4). Son\notras tantas manifestaciones o efectos de la enfermedad de amor; corresponden a\ndiversos grados del mismo, ya que como en la enfermedad corporal existen mejor\u00edas\ny agravamientos. El caso m\u00e1s caracterizado en este sentido es la llaga y la\nf\u00edstula (CB 7,3-4).<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, la\nenfermedad comienza con el primer grado de amor, ya que \u00e9ste es el que \u201chace\nenfermar al alma provechosamente\u201d, aunque esta enfermedad no es para muerte,\nsino para la gloria de Dios, porque en esta enfermedad desfallece el alma al\npecado y a todas las cosas que no son Dios, por el mismo Dios\u201d. Prosigue el\nSanto, copiando aqu\u00ed al famoso ap\u00f3crifo <em>De decem gradibus amoris<\/em>: \u201cPorque as\u00ed como\nel enfermo pierde el apetito y gusto de todos los manjares y muda de color\nprimero, as\u00ed tambi\u00e9n en este grado de amor pierde el alma el gusto y apetito de\ntodas las cosas, y muda como amante el color y accidente de la vida pasada\u201d.\nPero advierte de inmediato: \u201cEsta enfermedad no cae en ella el alma si de\narriba no le env\u00edan el exceso de amor\u201d (N 2,19,1).<\/p>\n\n\n\n<p>La dolencia y la\nenfermedad de amor, lo mismo que sus manifestaciones en heridas y llagas, se\ndiferencian de le enfermedad corporal en lo relativo a la cura. Tal diferencia\nafecta tambi\u00e9n a la enfermedad moral del pecado. Todo tipo de enfermedades, a\nexcepci\u00f3n de la enfermedad de amor, dice el Santo que siguen el principio de\nfilosof\u00eda, seg\u00fan el cual \u201cc\u00faranse contrarios con contrarios\u201d (CB 11,11),\nmientras \u201cla enfermedad de amor no tiene otra cura sino la presencia y la\nfigura del Amado\u201d (ib.).<\/p>\n\n\n\n<p>c) <em>Muerte de amor. <\/em>J. de la Cruz anota adem\u00e1s otra peculiaridad del amor en relaci\u00f3n a la\nsalud y la vida. Sin que se considere factor de enfermedad, el amor de Dios\npuede llegar a tales l\u00edmites que termine con la vida del hombre. Es tesis\nsostenida con decisi\u00f3n por el Santo: \u201cEs de saber que el morir natural de las\nalmas que llegan a este estado \u2013de &nbsp;matrimonio espiritual\u2013 aunque la condici\u00f3n de su &nbsp;muerte, en cuanto el natural, es semejante a las dem\u00e1s, pero en la causa y\nen el modo de la muerte hay mucha diferencia; porque, si las otras mueren\nmuerte causada por enfermedad o por longura de d\u00edas, \u00e9stas, aunque en\nenfermedad mueran o en cumplimiento de edad, no les arranca el alma sino alg\u00fan\n\u00edmpetu y encuentro de amor\u201d (LlB 1,30).<\/p>\n\n\n\n<p>Si es natural y\nobligado buscar y cuidar la salud corporal, otro tanto rige en el \u00e1mbito\nespiritual. La receta sanjuanista es convincente: \u201cLa salud del alma es el amor\nde Dios, y as\u00ed, cuando no tiene cumplido amor, no tiene cumplida salud, y por,\neso est\u00e1 enferma &#8230; cuanto m\u00e1s amor se le fuere aumentando, m\u00e1s salud tendr\u00e1\ny, cuando tuviere perfecto amor, ser\u00e1 su salud cumplida\u201d (CB 11,11). <strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong>Dolencia, herida, llaga, medicina, pena.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La situaci\u00f3n corporal de la enfermedad se traslada metaf\u00f3ricamente al \u00e1mbito de la m\u00edstica para describir sensaciones psicol\u00f3gicas y espirituales parecidas a las som\u00e1ticas. Como existe la enfermedad f\u00edsica, se da una enfermedad espiritual producida por el amor. 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