{"id":3667,"date":"2020-02-06T16:45:31","date_gmt":"2020-02-06T22:45:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3667"},"modified":"2021-02-06T17:14:42","modified_gmt":"2021-02-06T23:14:42","slug":"envidia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3667","title":{"rendered":"Envidia"},"content":{"rendered":"\n<p>Este t\u00e9rmino tiene\nen el l\u00e9xico sanjuanista una acepci\u00f3n fundamentalmente negativa, y aparece como\nuno de los defectos de los que debe liberarse el creyente empe\u00f1ado en progresar\nen la vida espiritual. Para el Santo, la envidia es uno de los da\u00f1os que se siguen\ncuando el gozo de la voluntad no esta correctamente enderezado a Dios, sino que\nse coloca en otros bienes. En concreto hace referencia expl\u00edcita a los bienes\ntemporales (S 3,18,2), y a los bienes sensuales, y entre estos \u00faltimos,\nmenciona de modo particular, el gozo de las cosas visibles y el gozo de o\u00edr\ncosas in\u00fatiles (S 3, 25-26).<\/p>\n\n\n\n<p>Una atenci\u00f3n\nparticular dedica el Santo a la <em>envidia\nespiritual<\/em>, que es la que nace de poner el gozo de la voluntad en los\nbienes morales o espirituales. Esta clase de envidia es propia de quienes se\nhan iniciado ya en el camino de la virtud, y se encuentran en el estado de los\n\u201cprincipiantes\u201d, seg\u00fan la terminolog\u00eda del Santo (N 1,7,1). Con la agudeza que\nlo caracteriza, J. de la Cruz hace una viv\u00edsima descripci\u00f3n de los defectos\nacarreados por esta envidia espiritual: \u201cSuelen tener movimientos de pesarles\ndel bien espiritual de los otros, d\u00e1ndoles alguna pena sensible que les lleven\nventaja en este camino, y no querr\u00edan verlos alabar; porque se entristecen de\nlas virtudes ajenas, y a veces no lo pueden sufrir sin decir ellos lo\ncontrario, deshaciendo aquellas alabanzas como pueden\u201d (ib.).<\/p>\n\n\n\n<p>Este estado de\nimperfecci\u00f3n en que se encuentra el principiante, necesita de la intervenci\u00f3n\ndirecta de Dios, por eso la purificaci\u00f3n y superaci\u00f3n de este vicio se realiza\nfundamentalmente, aunque no de modo exclusivo, a trav\u00e9s de la purificaci\u00f3n\npasiva del sentido. Es la noche purificadora del sentido, propia de los\nprincipiantes; \u201ces com\u00fan y acaece a muchos\u201d (N 1,8,1).<\/p>\n\n\n\n<p>La obra\npurificadora y purgativa de Dios en el alma deja a quien la ha sufrido en una\nsituaci\u00f3n nueva, en la que puede encontrarse lo que el Santo denomina la <em>santa envidia<\/em>. \u00c9sta tiene un sentido positivo, no es una envidia \u201cviciosa\u201d, sino\n\u201cvirtuosa\u201d, ya no se siente pena por el bien espiritual del otro, sino que se\ndesea imitarle (N 1,13,8); ya no se entristece de ver virtudes en los otros,\nsino, a lo m\u00e1s, se siente no tenerlas, alegr\u00e1ndose de que los otros las tengan\n(N 1,7,1). Esta santa envidia nace de la caridad purificada por Dios, es\nexpresi\u00f3n del amor y la caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el\nSanto hace referencia tambi\u00e9n a la envidia como a uno de los rasgos\ncaracter\u00edsticos del demonio, el gran envidioso. Envidioso del hombre amigo de\nDios, del bien y provecho espiritual del alma, el demonio siente pesar de la\npaz y el gozo espiritual de que disfruta el cristiano cuando va progresando\nhacia los estados m\u00e1s avanzados de la vida espiritual. Por eso procura\nturbarle, provocando en \u00e9l pensamientos, recuerdos o temores que lo distraigan\ny dificulten su uni\u00f3n con Dios (CB 20,9; LlB, 3,63).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Miguel Valenciano<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este t\u00e9rmino tiene en el l\u00e9xico sanjuanista una acepci\u00f3n fundamentalmente negativa, y aparece como uno de los defectos de los que debe liberarse el creyente empe\u00f1ado en progresar en la vida espiritual. 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