{"id":3674,"date":"2020-02-06T16:52:20","date_gmt":"2020-02-06T22:52:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3674"},"modified":"2021-02-06T16:54:12","modified_gmt":"2021-02-06T22:54:12","slug":"escritura-sagrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3674","title":{"rendered":"Escritura Sagrada"},"content":{"rendered":"\n<p>Hablar de la\nSagrada Escritura en Juan de la Cruz es hablar de la ra\u00edz y la flor de su\nexperiencia y doctrina. La Biblia ha penetrado en sus genes y en su sangre. No\nes un ex\u00e9geta profesional, pero ha interpretado la Escritura y dado algunas\nlecciones especiales sobre ella. El <em>sensus\nplenior <\/em>de la Palabra de Dios da en sus libros uno de los mejores frutos\nliterarios, teol\u00f3gicos y espirituales. Es un componente esencial de su mensaje.\nEst\u00e1 ligado a todas sus obras desde su concepci\u00f3n hasta su expresi\u00f3n. En su\nexperiencia y en su expresi\u00f3n la Biblia es savia y sustancia.<\/p>\n\n\n\n<h3>I. Encuentro con\nla Sda. Escritura<\/h3>\n\n\n\n<p>La Biblia estaba\nen la atm\u00f3sfera de su siglo y un poco en la sangre de su esp\u00edritu, es decir,\ndisuelta en la lengua. Era el referente cultural m\u00e1s com\u00fan, m\u00e1s extendido, m\u00e1s\nasimilado, m\u00e1s popular y m\u00e1s profundo. As\u00ed pues, hay una Biblia recibida por J.\nde la Cruz que es patrimonio com\u00fan de sus contempor\u00e1neos. Hay algo propio, y\nesto nos importa aqu\u00ed, en su manera de recibirla, asimilarla y trasmitirla.<\/p>\n\n\n\n<p>En la infancia, la\nBiblia, mediante la liturgia, sermones, fiestas populares y relatos le impregna\nmente y fantas\u00eda con im\u00e1genes y figuras que disueltos en la cultura penetran en\nel fondo de su alma y la configuran como el primer componente cultural de su\nmundo de referencias. Alfabetizado por milagro y por fuerza de su voluntad,\naccede al catecismo y a los primeros medios de acopiar saberes sobre la\nEscritura. Su formaci\u00f3n human\u00edstica est\u00e1 ya impregnada de saberes b\u00edblicos. El\ntestimonio de su maestro el &nbsp;P. Juan Bonifacio sobre lo que \u201cle\u00eda y comentaba\u201d en sus\nclases de latinidad incluye pasajes de la Escritura y del Breviario.<\/p>\n\n\n\n<p>El noviciado le\npone en contacto obligado y ya de por vida le acompa\u00f1ar\u00e1 con otros cauces\ntransmisores de contenidos b\u00edblicos de primer orden: el Breviario y las\nlecturas espirituales. El Breviario pone en comuni\u00f3n con el salterio y con las\nlecturas de maitines que c\u00edclica y constantemente ofrecen los primeros\ncap\u00edtulos de algunos otros libros de la Escritura. La <em>Regla <\/em>de la Orden del\nCarmen le manda \u201cpermanecer en la celda o en sus cercan\u00edas meditando d\u00eda y\nnoche la Ley del Se\u00f1or\u201d y por tanto, desde ese momento la Palabra de Dios va a\nser el gu\u00eda y motor de su piedad, de todo su trato de intimidad y de su trabajo\nde perfecci\u00f3n cristiana y religiosa. A\u00fan antes de que empiece el contacto de\nestudioso con la Escritura, \u00e9sta va a ocupar un puesto especial\u00edsimo en su\nvivencia, de modo que viene a ser el soporte de toda su vida de oraci\u00f3n. Los\ndem\u00e1s instrumentos de formaci\u00f3n carmelitana, la <em>Instructio primorum monachorum <\/em>y el <em>Speculum Ordinis <\/em>sobre todo, estaban transidos de este mismo esp\u00edritu\nb\u00edblico. La inspiraci\u00f3n eliana de la Orden le ofrece otro punto de contacto\nprivilegiado para referir expresamente conducta y pensamiento a la Escritura.<\/p>\n\n\n\n<p>No es necesario\nabundar en c\u00f3mo las referencias inspiradoras fundamentales y los modelos de\nreferencia son b\u00edblicos por ser cristianos, pero incluso, expresa y\ndeclaradamente, se comprueba que las formas mentales m\u00e1s primigenias en su\nesp\u00edritu y mentalidad tienen esta ra\u00edz. La memorizaci\u00f3n de largos pasajes de\nlos evangelios, de los salmos y las ep\u00edstolas de San Pablo no son raras ni inexplicables;\nera caso com\u00fan; la lectura repetida y constante de la Escritura en la liturgia\ntanto en el altar como en el coro, en el refectorio y en la celda daba casi\nespont\u00e1neamente este fruto. Cu\u00e1nto m\u00e1s con el a\u00f1adido fervor y el inter\u00e9s\ncomprobado de fray Juan. El rezo del oficio de la Virgen Mar\u00eda que se le\u00eda casi\na diario le familiariz\u00f3 especialmente con el Cantar de los Cantares. Si bien\nuna relectura tan personal y profunda no se explica por esta recepci\u00f3n pasiva y\ncom\u00fan. Ha habido otra lectura m\u00e1s aplicada y detenida que \u00e9sta lit\u00fargica y\ndevocional.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha tenido ocasi\u00f3n\nen &nbsp;Salamanca asistiendo a clases de teolog\u00eda precisamente\ncuando la cuesti\u00f3n de la Escritura y su interpretaci\u00f3n est\u00e1 llenando las\nmentes, cuando la teolog\u00eda positiva se est\u00e1 abriendo paso. Las conclusiones del\nestudio de Luis Enrique Rodr\u00edguez San Pedro Bezares sobre la base de los <em>libros de matr\u00edcula <\/em>y <em>las visitas de c\u00e1tedra <\/em>no dejan lugar a dudas: J. de la Cruz ha asistido, s\u00f3lo\nun a\u00f1o, es cierto, a clases de Sagrada Escritura en la Universidad de Salamanca\ny se puede conjeturar con fundamento sobre los comentarios y ex\u00e9gesis concretas\nque ha escuchado. \u201cEn el horario de invierno segu\u00eda a continuaci\u00f3n de la\nc\u00e1tedra de Prima (de Teolog\u00eda) la c\u00e1tedra de Biblia Latina v\u00e1lida como la de\nPrima para probar curso. La regentaba como sustituto fijo, Gaspar Grajal &#8230;\nVisto lo cual podemos establecer las materias que bien pudo o\u00edr Fr. Juan en\nBiblia: Los Salmos del 50 al 73 y posteriores junto con los primeros cap\u00edtulos\ndel profeta Miqueas\u201d (L. E. Rodr\u00edguez San Pedro Bezares, <em>La formaci\u00f3n universitaria de Juan de la Cruz<\/em>, Junta de Castilla y Le\u00f3n, 1992, p. 11-112).<\/p>\n\n\n\n<p>Nos basta saber\nesto aqu\u00ed: ciertamente ha asistido a la lectura da la Biblia cient\u00edfica en las\nclases de Salamanca; ha conocido los m\u00e9todos y resultados de la ex\u00e9gesis en el\npunto en que estaba la mejor ciencia b\u00edblica del momento. Pero no son las\nlecciones universitarias las \u00fanicas. Las lecciones de estudio propio han sido\nmuy profundas a vista de los resultados. Particip\u00f3 en las aulas salmantinas\ncuando la cuesti\u00f3n b\u00edblica estaba en su punto \u00e1lgido. Sin duda la conoci\u00f3 y con\nsu obra, sin polemizar, toma un cierto partido por los escrituristas frente a\nlos escol\u00e1sticos. En todo caso se pertrech\u00f3 de los recursos suficientes para\napropiarse de la Escritura e incorporar la \u201clectio divina\u201d cient\u00edfica,\nteol\u00f3gica y \u201cespiritualmente\u201d, con respeto y creatividad, a su experiencia y a\nsu transmisi\u00f3n del misterio de la fe. \u201cSea como fuere es maestro consumado en\nla t\u00e9cnica de la Biblia, aunque parezca un poco velada por la libertad de\nestilo\u201d (Vilnet, p. 54). Se ha apropiado de los recursos \u201ccient\u00edficos\u201d del\ntiempo. \u201cEn lo que fue m\u00e1s aventajado fue en teolog\u00eda positiva porque mostraba\ntener in promptu la Biblia, en que era su ordinario estudio y las exposiciones\nque daba sobre salmos y sobre otros lugares de ella, muchas se vio no pod\u00edan\nser parto propio sino luz del cielo\u201d (BMC 23, 66). Ha conocido y quiz\u00e1 usado\nlas silvas (especialmente la <em>Sylva allegoriarum <\/em>de Hieronimus Lauretus = Jer\u00f3nimo Lloret OSB), catenas e\nisagoges que la ciencia del tiempo puso a su disposici\u00f3n. La teolog\u00eda, la\nfilosof\u00eda y las humanidades con que se dot\u00f3 le han bastado para una lectura\ncreativa y contemplativa teol\u00f3gicamente fundada de la Sagrada Escritura.<\/p>\n\n\n\n<p>En &nbsp;\u00c1vila, Alcal\u00e1 y\nBaeza (BMC 24, 380) ha tenido contacto con los medios cultos donde se discuten\nmodos de interpretaci\u00f3n de algunos pasajes b\u00edblicos. La biograf\u00eda trasmite sus ocasiones\ny florecillas. Juan Evangelista testifica esto en parte sorprendente: \u201cPero\nninguno de estos libros y de otras muchas cosas que escribi\u00f3 y de pl\u00e1ticas que\nhizo infinitas jam\u00e1s le vide abrir libro ni lo tuvo en su celda fuera de una\nBiblia y un <em>Flos Sanctorum<\/em>&#8230;\u201d (BMC 10, 341). Muchos prefieren por sintom\u00e1tico el caso\nde &nbsp;Lisboa: los frailes yendo a ver a la Monja de las Llagas\ny \u00e9l con la Biblia junto al mar; define la escena algo de su estilo (BMC 24,\n342,381). \u201cCuando los caminos eran largos, caminaba en un machuelo con su albardilla\ny de ordinario iba sentado leyendo en la Biblia\u201d (BMC 23, 59). \u201cLo m\u00e1s de los\ncaminos gastaba en oraci\u00f3n y cantar salmos que es lo que ordinario cantaba\u201d\n(BMC 10, 341). \u201cNo vio, dice otro testigo, tuviese otras alhajas m\u00e1s que el\nbreviario, rosario, disciplina, Biblia y su h\u00e1bito\u201d (BMC 23, 61). Procesos y\ntestigos hablan de esta predilecci\u00f3n por la Escritura que no necesitaba otra\nconfirmaci\u00f3n despu\u00e9s de la frecuentaci\u00f3n de sus escritos.<\/p>\n\n\n\n<h3>II. La Escritura\nen la obra<\/h3>\n\n\n\n<p>Las concordancias\ndan cuenta de las \u201crecurrencias\u201d de la Escritura. La estad\u00edstica no a\u00f1ade nada\na la comprobaci\u00f3n personal de la abrumadora presencia que la m\u00e1s somera lectura\npuede percibir. Superior con exceso a cualquier otra citaci\u00f3n de Padres,\nte\u00f3logos o autores profanos. Se puede decir que casi es la \u00fanica fuente de\nautoridad que aduce y el principal lugar teol\u00f3gico de su doctrina. La Biblia\nviene a ser como el soporte sobre el que descansa todo el edificio m\u00edstico y\ndoctrinal. Ese c\u00f3mputo no hace sino corroborar que compon\u00eda sus libros con la\nBiblia abierta.<\/p>\n\n\n\n<p>Introduce las\ncitas con poca precisi\u00f3n o vagamente, pocas veces se\u00f1ala cap\u00edtulo y\nordinariamente hace hablar al autor: Mois\u00e9s, el profeta, el Sabio o el Esp\u00edritu\nSanto, seg\u00fan las formas de aquel tiempo. Compone escenas con sinopsis de citas;\notras veces acumula textos o re\u00fane menciones que recuerda o cree recordar\nunidos. Otras veces es un largo tramo del texto b\u00edblico el que se tiene\npresente y se cita como trasfondo permanente: CB 38 sobre Apoc 2-3; Ll3, 16\nsobre Ez 1; Lm 3 en N2, 7; Ll 1, 21 y Ll 3, 38, relectura espiritual de Ex.\nSomete todas las citas a glosa que a veces se germina en una traducci\u00f3n ya\norientada por el prop\u00f3sito o prejuicio del comentador, o te\u00f1ida por la presi\u00f3n\ndel contexto. Como se ha dicho, \u201cm\u00e1s que citar incorpora. Pero de modo tal que\nla Biblia penetra su ideario, su l\u00e9xico, su lenguaje po\u00e9tico, su imaginaci\u00f3n, y\nse hace visible hasta en rasgos de su estilo con antinomias y paralelos,\naforismos y sentencias. La forma preferida de su mensaje es el comentario o\ndeclaraci\u00f3n. Esta forma es el verdadero molde de su mentalidad y de su\nexpresi\u00f3n. Sus palabras son ante todo palabras sobre la Palabra. Hab\u00eda recibido\nuna formaci\u00f3n hecha de comentarios y por comentadores: de los fil\u00f3sofos, del\nmaestro de las Sentencias, de la \u2018Suma\u2019 y ante todo de la Escritura. No es\nextra\u00f1o que tome este m\u00f3dulo como recipiente de su mensaje. Incluso cuando\ncomenta sus propios versos, est\u00e1 ci\u00f1\u00e9ndose a este m\u00f3dulo de ense\u00f1anza aprendido\ny ejercitado en el comentario b\u00edblico.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sabido que cita\nen lat\u00edn y traduce la Vulgata en el <em>primer\nC\u00e1ntico <\/em>y hasta el cap\u00edtulo 28 del segundo libro de la <em>Subida<\/em>; abandona esa pr\u00e1ctica, para citar traduciendo directamente a\npartir de ese punto, a la vista del p\u00fablico que tiene en mente. Solo ocasionalmente\ny para citaciones memorizadas vuelve a recurrir al lat\u00edn. Como traductor se\nmuestra a veces muy literal y otras veces excesivamente creativo, siempre\nfeliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Las citas de la\nEscritura quedan incorporadas a su texto con su propio relieve y van subrayados\npor sus modos de enmarcarla y prolongarla, protocolos han llamado a estas\nf\u00f3rmulas de introducci\u00f3n de texto y de glosa. Nunca pierde la conciencia de\nestar citando, pocas evocaciones de textos dejan dudas de su referencia, aunque\nno siempre est\u00e9 expl\u00edcita.<\/p>\n\n\n\n<p>La Biblia, como\ntodo lo suyo, ha estado antes en su magisterio oral que en su pluma. Los\ntestimonios que le muestran en acto de comentar un verso o un paso de la\nEscritura son muchos. \u201cY en esto de hablar de Dios y exponer lugares de la\nEscritura asombraba, porque no le pidieran lugar que no lo dijera con muchas\nexplicaciones; y en las recreaciones y algunas veces se gastaba la hora y mucho\nm\u00e1s en exponer lugares que le preguntaban\u201d (BMC 10, 40). En determinadas\np\u00e1ginas parece a\u00fan presente ese modo oral de comentar en di\u00e1logo con otra\npalabra y como en respuesta a una t\u00e1cita o expresa pregunta por el sentido de\ntal o cual vers\u00edculo. Los vers\u00edculos de los Libros sagrados, al modo de los\nversos de sus poemas, funcionan como enigma que desencadena la pregunta y la\nrespuesta. Muchos textos y algunas im\u00e1genes han desplegado una larga\ndescendencia de materia y de sentidos.<\/p>\n\n\n\n<h3>III. Usos y fines<\/h3>\n\n\n\n<p>\u00bfHay intenci\u00f3n de\ndevolver a los fieles la Biblia de la que se ven privados en esos tiempos por\nla prohibici\u00f3n de las versiones romanceadas? Es posible, aunque indemostrable.\nLa necesidad de un uso tan abundante y calificado de la Escritura le viene m\u00e1s\nbien de la necesidad de una coraza de defensa de su experiencia y de su\ndoctrina.<\/p>\n\n\n\n<p>En los pr\u00f3logos, y\ntambi\u00e9n en algunos t\u00edtulos de cap\u00edtulo, da raz\u00f3n de sus fines, de sus\nprop\u00f3sitos y expectativas al invocar tan repetidamente la Sagrada Escritura.\n\u201cMas, no dej\u00e1ndome de ayudar en lo que pudiere de estas dos cosas, (ciencia y\nexperiencia) aprovecharme he para todo lo que, con el favor divino, hubiere de\ndecir \u2013a lo menos para lo m\u00e1s importante y oscuro de entender\u2013 de la divina\nEscritura, por la cual gui\u00e1ndonos no podremos errar, pues que el que en ella habla\nes el &nbsp;Esp\u00edritu Santo. Y si yo en algo errare, por no entender\nbien as\u00ed lo que en ella como en lo que sin ella dijere, no es mi intenci\u00f3n\napartarme del sano sentido y doctrina de la santa Madre Iglesia Cat\u00f3lica,\nporque en tal caso totalmente me sujeto y resigno no s\u00f3lo a su mandato, sino a\ncualquiera que en mejor raz\u00f3n de ello juzgare\u201d (S pr\u00f3l. 1). Desde el principio\nsu mensaje completo \u201cpara todo lo que hubiere de decir\u201d se atiene a la\nEscritura. Para autorizar su mensaje y para aclarar con ese saber com\u00fan y eclesial\nlo que es oscuro y dif\u00edcil para el autor mismo: \u201cY porque lo que dijere (lo\ncual quiero sujetar al mejor juicio y totalmente al de la santa Madre Iglesia)\nhaga m\u00e1s fe, no pienso afirmar cosa de m\u00edo, fi\u00e1ndome de experiencia que por m\u00ed\nhaya pasado, ni de lo que en otras personas espirituales haya conocido o de\nellas o\u00eddo (aunque de lo uno y de lo otro me pienso aprovechar), sin que con\nautoridades de la Escritura divina vaya confirmado y declarado, a lo menos, en\nlo que pareciere m\u00e1s dificultoso de entender\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La Escritura est\u00e1\nen relaci\u00f3n con la experiencia, es el primer mapa y br\u00fajula con la que el\nm\u00edstico interpreta y se orienta en el bosque de sentimientos y vivencias que\ntrata de trasmitir. Para entenderse y hacerse aceptar \u201cporque lo que dijere\nhaga m\u00e1s fe\u201d y para hacerse entender usar\u00e1 la Biblia. Lo mismo repite en el\npr\u00f3logo de la <em>Llama de amor viva (<\/em>pr\u00f3l. 1): \u201cY con este presupuesto, arrim\u00e1ndome a la\nEscritura divina, y como se lleve entendido que todo lo que se dijere es tanto\nmenor de lo que all\u00ed hay, como lo es lo pintado que lo vivo, me atrever\u00e9 a\ndecir lo que supiere\u201d. Al arrimo y amparo de la Escritura va a hacer su\ntestimonio de que los bienes prometidos y revelados en ella se vivencian en\ntodo tiempo (LlB 1, 15 y pr\u00f3l. 2) pues \u201cno hay que maravillar&#8230; ni nos\nparecer\u00e1 fuera de raz\u00f3n pues \u00e9l lo dijo\u201d. Tambi\u00e9n esta funci\u00f3n tiene la obra\ndel M\u00edstico: testimoniar el cumplimiento perenne y actual de las promesas y\npalabras que son esp\u00edritu y vida (LlB 1,5-6).<\/p>\n\n\n\n<p>Los pr\u00f3logos,\npues, dejan ya ver qu\u00e9 usos y finalidades se propone el autor al citar la\nEscritura: La invoca para sentar principios, para ilustrar doctrinas y apoyar\nargumentos y para autorizar su experiencia con el disfraz de los tipos de la\nEscritura. <em>Uso argumentativo<\/em>: prueba\nde autoridad de primer rango en el m\u00e1s amplio sentido. La palabra revelada se\npone por encima de cualquier otro argumento o fuente de saber: la ciencia o la\nexperiencia. <em>Uso ilustrativo<\/em>: a veces\nda la impresi\u00f3n de que su fuente est\u00e1 en su experiencia y despu\u00e9s ha buscado im\u00e1genes\no asociado textos que conectan con su pensamiento s\u00f3lo por una lib\u00e9rrima\nasociaci\u00f3n de ideas bastante arbitraria. Este uso acomodaticio y espiritual es\nel m\u00e1s corriente en la superficie. <em>Uso <\/em>\u2018<em>t\u00edpico<\/em>\u2019: como dice en el pr\u00f3logo de la <em>Subida<\/em>: Encuentra en la\nmateria una resistencia y una dificultad que s\u00f3lo puede autorizar directamente\nen la Escritura. Su aportaci\u00f3n tiene tal novedad y sus vivencias tal\noriginalidad que le dispensa de buscar y le imposibilita para encontrar\nrecursos o paralelos en los contempor\u00e1neos o en otros autores antiguos,\nmedievales o modernos \u201ca lo menos para lo m\u00e1s importante y oscuro de entender\u201d\n(S pr\u00f3l. 1). <em>Uso mod\u00e9lico<\/em>: la Escritura adem\u00e1s le proporciona cobertura para su\nmodo concreto de transmisi\u00f3n mediante recursos simb\u00f3licos y lenguaje simb\u00f3lico\ny aleg\u00f3rico: pues \u201clas semejanzas, no le\u00eddas con la sencillez del esp\u00edritu de\namor e inteligencia que ellas llevan, antes parecen dislates que dichos puestos\nen raz\u00f3n, seg\u00fan es de ver en los divinos Cantares de Salom\u00f3n y en otros libros\nde la Escritura divina, donde, no pudiendo el Esp\u00edritu Santo dar a entender la\nabundancia de su sentido por t\u00e9rminos vulgares y usados, habla misterios en\nextra\u00f1as figuras y semejanzas\u201d. (CB, pr\u00f3l. 1). La Biblia le sirve de refugio para\nproteger bajo su autoridad no s\u00f3lo las afirmaciones y principios doctrinales\ncomo primer lugar teol\u00f3gico, sino para autorizar y justificar ante los\ndetractores eventuales o supuestos este tipo de lenguaje \u201cm\u00edstico\u201d y simb\u00f3lico.\nAl fin su manera es la misma que la Escritura Santa ha usado. El Cantar es su\namparo y su desahogo: \u201cpues de m\u00ed se puede decir lo que se cant\u00f3 en los divinos\nCantares\u201d (LlB 1,26) o \u201cy sinti\u00e9ndolo as\u00ed lo confiesa como la Esposa\u201d (LlB\n2,36).<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos as\u00ed hablar\nde Escritura en la ra\u00edz (experiencias fundantes), Escritura en el tronco\n(argumentaci\u00f3n teol\u00f3gica) y Escritura en las ramas y hojas (recursos\nexpresivos) de su \u00e1rbol doctrinal.<\/p>\n\n\n\n<h3>IV. Los sentidos\nde la Escritura<\/h3>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 valor\natribuye J. a los textos que invoca? Tradicionalmente en la Escritura se han\nencontrado cuatro sentidos: es decir se ha le\u00eddo en varios niveles de\nsignificaci\u00f3n. J. de la Cruz se aviene a ese modo y mezcla sin rigor exeg\u00e9tico,\npero con resultados reconociblemente buenos estos diversos modos de darse y\nentenderse la Escritura: En sentido <em>literal <\/em>o <em>propio<\/em>, sea hist\u00f3rico, dogm\u00e1tico, moral o prof\u00e9tico, el Santo\nusa ordinariamente el Nuevo testamento, ante todo. Lo llama \u201c<em>sentido germano <\/em>y <em>espiritual<\/em>\u201d (S 2,7,4). Literal es palabra que no entra en su\nvocabulario porque est\u00e1 contaminada por la oposici\u00f3n paulina letra esp\u00edritu,\ncarne esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Su interpretaci\u00f3n\ncristiana y contemplativa de la Palabra de Dios en sentido literal la lleva y\neleva al <em>\u2018sensus plenior\u2019<\/em>. Es decir, hace de la Palabra algo vivo, eficaz y actual\nque se <em>plenifica <\/em>y \u201ccumple\u201d en su presente. En sus mensajes se desvela su\nvalor de eterna y presente, precisamente por su capacidad de engendrar vida, de\nsalvar, sanar y santificar al hombre. La Escritura la percibe San Juan como\nhabitada por su Autor y en ella y mediante ella hace experiencia de santidad\nconcreta actual y actualizable (S 2,19). En los cap\u00edtulos 28, 29, 30 y 31 de S\n2 tenemos ejemplo de una <em>m\u00edstica de la Palabra <\/em>donde se relata la experiencia del \u201cpoder de su Palabra\nen el evangelio con que sanaba a los enfermos, resucitaba a los muertos, etc. &#8230;\nsolamente con decirlo\u201d (S 2,31,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Es sentido <em>t\u00edpico <\/em>aquel en que la alegorizaci\u00f3n de\npersonajes o sucesos del AT desempe\u00f1a un papel de figura y anuncio de las\nrealidades del Nuevo Testamento o de la Iglesia. Se puede decir que es el\nsentido aleg\u00f3rico en cuanto autorizado por la Tradici\u00f3n o por la propia\nEscritura que ha entendido as\u00ed su mensaje como dado en figura y dado en\nrealidad. San Pablo y san Juan, ante todo. J. de la Cruz usa de este modo abundantemente.\nSe puede decir que el uso de Cantar de los Cantares, el cual ya estaba colocado\ncomo clave interpretativa de la entera <em>historia\nsalutis<\/em>, comprendida a su luz como historia de alianza matrimonial, pasa a\nSan Juan de la Cruz como clave de comprensi\u00f3n de las relaciones del Dios-Esposo\ncon el Hombre-Esposa.<\/p>\n\n\n\n<p>De igual modo se\npuede llamar <em>t\u00edpico o anal\u00f3gico <\/em>al sentido dado por el autor a la experiencia cristiana\nm\u00edstica del alma esposa que est\u00e1 prefigurada en los \u201ctipos\u201d o figuras b\u00edblicas.\nYa no como figuras de hechos dogm\u00e1ticos (Esposa-Iglesia, Amado esposo-Cristo)\nsino figuras arquet\u00edpicas que representan la experiencia del m\u00edstico. Ocurre\nque se encuentra el autor con vivencias desprotegidas por su rareza. Busca\ntipos en los que proyectar y autorizar su vivencia, personajes a los que hacer\nportadores de sus sentimientos y situaciones. Parece a menudo que el autor,\ndespu\u00e9s de narrar o describir la \u201cexperiencia que por m\u00ed haya pasado, o que en\notras personas espirituales haya conocido o de ellas o\u00eddo\u201d (CB pr\u00f3l. 4) m\u00e1s o\nmenos raras y extraordinarias, buscar soporte para publicarlas y encuentra en\npersonajes de la epopeya b\u00edblica sus antecedentes m\u00e1s inmediatos, m\u00e1s conocidos\ny m\u00e1s autorizados: \u00bfQui\u00e9n ha pasado por las penas de la &nbsp;noche oscura? El Salmista,\nJon\u00e1s en el vientre del cet\u00e1ceo, Jerem\u00edas en las Lamentaciones, Job, etc.\n\u00bfQui\u00e9n ha pasado por los gozos m\u00edsticos del &nbsp;desposorio o por\ntal o cual gracia de revelaci\u00f3n, locuci\u00f3n, o sentimiento? La Esposa del Cantar,\nel Salmista, Mois\u00e9s, la Virgen Mar\u00eda, el Ap\u00f3stol, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido <em>aleg\u00f3rico<\/em>, o simb\u00f3lico, que consiste en\nservirse de un pasaje que no tiene ese concreto sentido literal para describir\nrealidades o vivencias y doctrinas que en el autor original no ten\u00edan ese\nsignificado ni ese contexto, otorg\u00e1ndoles un valor acomodado a los intereses\ndel comentador. Seg\u00fan su grado de desv\u00edo del sentido recto puede llegar a ser\nsentido <em>acomodaticio, <\/em>que no es sino\nmera adaptaci\u00f3n arbitraria de un pasaje de la Escritura dislocado de su\ncontexto y de su significaci\u00f3n genuina, a los prop\u00f3sitos m\u00e1s peregrinos. Ambos\nsentidos son usados con complacencia e ingenuidad por San Juan de la Cruz. A\nveces en tal profusi\u00f3n que nos abruma y desconcierta. Pero hay que observar que\neste uso medieval de la Escritura, con frecuencia precisamente eso, que parece\nm\u00e1s arbitrario y regido por mera asociaci\u00f3n de ideas, resulta que tiene detr\u00e1s\nde s\u00ed una larga tradici\u00f3n patr\u00edstica y medieval. La consulta de la mencionada <em>Sylva allegoriarum <\/em>convence de que no\nhay tanto de arbitrariedad como de consentimiento a un modo de interpretar muy\ncom\u00fan, m\u00e1s regular y tradicional de lo que pudiera sospecharse en algunos\ncasos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ateni\u00e9ndonos a su\nvocabulario habr\u00eda que a\u00f1adir aqu\u00ed el sentido que J. de la Cruz llama <em>espiritual <\/em>o anag\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Sentido que\nencuentra tanto en los textos de la Escritura como en sus propios versos. Se\npuede decir que la \u201crelectura espiritual\u201d que propone el Santo es una mezcla de\ntodos o algunos de esos sentidos tradicionales: \u201cEnfoca siempre la Biblia desde\nun punto de vista eminentemente \u2018espiritual\u2019 de tal manera que met\u00e1foras y\nfrases corrientes las ve saturadas de valor y de ense\u00f1anzas \u00fatiles en la vida\nde las almas. Con lo que descubre en el Antiguo Testamento bajo toscas\napariencias una riqu\u00edsima vida espiritual, una santidad que resplandece en los\nperfectos\u201d (Vilnet<em>, <\/em>p. 88).<\/p>\n\n\n\n<p>Concluimos con\nesta observaci\u00f3n de M. A. Diez que es aplicable no solo al corpus paulino sino\nal uso de toda la Escritura: \u00abLos diversos usos, que con leg\u00edtima libertad\npueda hacer San Juan de la Cruz de los lugares b\u00edblicos, no coinciden\nnecesariamente con los \u201csentidos b\u00edblicos\u201d propiamente dichos. Una cosa es la\nlibertad literaria y acomodaticia, y otra la \u201cactitud espiritual\u201d para captar\nel sentido \u201cliteral\u201d, \u201cmoral\u201d, o \u201caleg\u00f3rico\u201d de la Escritura. Su insistencia\nsobre la inteligencia \u201cespiritual\u201d no resta importancia a la \u201cpalabra humana\u201d,\nen que Dios vuelca su Verdad, ni se opone directamente al \u201csentido literal\u201d\ncl\u00e1sico: acent\u00faa la transcendencia del Autor principal y de sus designios\nmesi\u00e1nico-eclesiales, tomando como \u00edndice de ello la misma impericia de ciertos\nhagi\u00f3grafos y apuntando a un sentido profundo muy cercano al <em>sensus plenior.\u00bb (Pablo en Juan de la Cruz, <\/em>p. 66).<\/p>\n\n\n\n<h3>V. Principales\nmeditaciones b\u00edblicas de J. de la Cruz<\/h3>\n\n\n\n<p><em>El Cantar<\/em>. En la \u00f3rbita y\nbajo el esplendor de este libro se halla la entera producci\u00f3n po\u00e9tica del\nSanto, por tanto tambi\u00e9n el germen de su experiencia y de su doctrina; la\nverdadera ra\u00edz y primer fundamento de su experiencia m\u00edstica. Antes de ser un\nrecurso expresivo el Cantar b\u00edblico ha sido un germen que se incuba en la\nc\u00e1rcel y que se despliega en todas las obras mayores. No necesita comprobaci\u00f3n.\nAs\u00ed como el libro inspirado ocupa en el conjunto del Antiguo Testamento un\nlugar central, de modo que es la clave interpretativa de toda la historia de\nsalvaci\u00f3n como alianza esponsal entre Dios y su pueblo, as\u00ed en la doctrina\nsanjuanista \u00e9sta es la clave b\u00edblica primera de comprensi\u00f3n del misterio de la\nsalvaci\u00f3n en cuanto objetivamente contemplado (<em>Romances<\/em>) y en cuanto subjetiva y existencialmente\nrealizado o doctrinalmente propuesto (<em>C\u00e1ntico<\/em>). Dios es Esposo y la humanidad es Esposa. Bajo\nesta clave se describen los elementos de esta Historia primordial: uni\u00f3n\nesponsal es la meta, Esposo y Amado es el mediador Cristo, esponsal de\ndisposici\u00f3n activa y pasiva, el camino, de amor es la salida; y todos los\nelementos figurativos del Cantar entrar\u00e1n en la descripci\u00f3n de la b\u00fasqueda del\nAmado y en el trazado del camino de purificaci\u00f3n y ornato de la desposada; &nbsp;desposorio es la\nredenci\u00f3n; (CB 23: \u201cdebajo del manzano\u201d) y esponsal es la clave simb\u00f3lica\nelegida y permanentemente preferida para describir experiencias m\u00edsticas sea en\nlos poemas sea en sus sat\u00e9lites en prosa.<\/p>\n\n\n\n<p>La meditaci\u00f3n del\nCantar es m\u00e1s socorrida cuando se trata de describir la &nbsp;uni\u00f3n de amor transformante\n(CE y Ll). \u201cNo ha interpretado el simbolismo del cantar con la exactitud con\nque lo har\u00eda la ex\u00e9gesis moderna&#8230; pero s\u00ed ha sabido captar la \u00fanica y\naut\u00e9ntica ense\u00f1anza contenida en el libro: el amor anticipado y gratuito de\nDios\u201d (Vilnet, p.105). Y la hondura y sacramentalidad del amor humano, m\u00e1ximo\nsigno de lo divino sobre el mundo. \u201cEstrictamente hablando San Juan de la Cruz\nha construido una preciosa par\u00e1bola de amor en la l\u00ednea del <em>Cantar de los cantares <\/em>y a la luz de la palabra y la experiencia de Jes\u00fas, el\nCristo. De esta forma el <em>C\u00e1ntico <\/em>retorna a los principios de la Biblia; al lugar donde el\nlenguaje vuelve a ser originario, recreando la aventura de Jes\u00fas en clave de\namor enamorado\u201d (X. Pikaza, <em>El \u2018C\u00e1ntico espiritual\u2019 de San\nJuan de la Cruz. Poes\u00eda. Biblia. Teolog\u00eda<\/em>, Madrid, Ed. Paulinas 1992, p. 182).<\/p>\n\n\n\n<p><em>San Pablo<\/em>. Del paulinismo de J. de la Cruz hay estudio bastante en\nla aportaci\u00f3n de Miguel A. Diez. Sea en citas expl\u00edcitas, sea alegando\ncalladamente sus ideas y lenguaje asimilados previamente, San Pablo aparece\ncomo garante de la experiencia y la doctrina sanjuanistas. Especialmente ha\nasimilado estos n\u00facleos de doctrina paulina: el modo aleg\u00f3rico de usar la\nEscritura, su teolog\u00eda sobre la Palabra de Dios (S 2,19-22); la palabra de Dios\nculminada en Cristo (Heb.) plenitud definitiva de la revelaci\u00f3n (S 2,19-22); la\neconom\u00eda de la perfecci\u00f3n cristiana y el esquema teol\u00f3gico de la historia de la\nsalvaci\u00f3n (Romances); la dial\u00e9ctica de la renovaci\u00f3n cristiana expresada en las\nant\u00edtesis paulinas: &nbsp;todo-nada, carne esp\u00edritu (subyacente al sentido\nesp\u00edritu; hombre viejo carnal, hombre nuevo espiritual; vida muerte\n(mortificaci\u00f3n resurrecci\u00f3n; luz tinieblas; sabidur\u00eda de Dios ciencia del\nmundo, etc.); la funci\u00f3n primordial de las virtudes teologales; su valor\nestrat\u00e9gico en la lucha espiritual (S 2 y S 3); la preeminencia y excelencia de\nla caridad sobre toda vida carism\u00e1tica o sobre los dones m\u00edsticos; la acci\u00f3n\nsantificante del &nbsp;Esp\u00edritu Santo; la \u00edndole escatol\u00f3gica de la consumaci\u00f3n\ny de la victoria; la vivencia de la tensi\u00f3n del ya y el todav\u00eda no de la vida\ncristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos son temas de\nprobada raigambre paulina. Ha llevado el magisterio dogm\u00e1tico y paren\u00e9tico del\nAp\u00f3stol a su actualizaci\u00f3n y reformulaci\u00f3n genuina y \u201cplenior\u201d; es decir, las realidades\ndogm\u00e1ticas del Ap\u00f3stol son descritas en el Doctor m\u00edstico no en lo\nimprescindible sino en lo m\u00e1s: gracia, redenci\u00f3n, divinizaci\u00f3n, triada\nteologal, hombre nuevo, vida en Cristo y seg\u00fan el Esp\u00edritu, el ser guiados por\nel Esp\u00edritu, la filiaci\u00f3n divina. Todo es llevado a la consumaci\u00f3n. De modo que\nla m\u00edstica de san Juan de la Cruz puede ser definida como m\u00edstica de la gracia\ncom\u00fan descrita por san Pablo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>San Juan<\/em>. Del corpus joaneo se ha estudiado la dependencia en\ntemas como la \u201cuni\u00f3n del alma con Dios\u201d que traduce la <em>koinon\u00eda <\/em>del evangelista (1\nJn); la centralidad del <em>\u00e1gape<\/em>, pues para ambos la vida moral y la ultima esencia del\nhombre y de Dios, de la entera realidad en \u00faltimo t\u00e9rmino, es el <em>amor<\/em>; el tema de la \u201c<em>hermosura<\/em>\u201d como traducci\u00f3n\nde la <em>\u2018gloria\u2019 <\/em>del Te\u00f3logo; la importancia de la inhabitaci\u00f3n o <em>morada <\/em>de Dios Trinidad\nescondido en el hombre, arranque del C y ra\u00edz de libros enteros como la <em>Llama de amor viva <\/em>(CB 1 y Ll pr\u00f3l, 2 y 1l, 15); la teolog\u00eda simb\u00f3lica y\nafectiva de ambos y la <em>divinizaci\u00f3n<\/em>: les dio poder de ser hijos de Dios. El Apocalipsis\njuega un papel determinante en las descripciones de la predestinaci\u00f3n y de los\nbienes escatol\u00f3gicos que el M\u00edstico \u201cprueba\u201d como anticipo de la gloria.\nEspecial papel por su relevancia doctrinal tienen las citas y su comentario de\nJn 17, texto que sabemos recitaba de memoria y prefer\u00eda en su magisterio oral\n(CB 36-39 y LlB 3, 77-85). Con el recurso a estos textos el te\u00f3logo Juan de la\nCruz da fundamento a las m\u00e1s atrevidas afirmaciones y experiencias del M\u00edstico\nJuan de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El \u00c9xodo. <\/em>El estudio de F.\nForesti ha rastreado y encontrado ra\u00edces b\u00edblicas de libros como la <em>Subida <\/em>y la <em>Noche <\/em>m\u00e1s all\u00e1 y por debajo de las citas expl\u00edcitas o impl\u00edcitas del\nPentateuco; especialmente inspiradores son los preceptos del \u00c9xodo sobre la\nprohibici\u00f3n de hacerse im\u00e1genes de Dios y el precepto apod\u00edctico de adorar a un\nsolo Dios. Todo el programa de liberaci\u00f3n personal y el necesario paso por la\nnoche y el desierto se leen c\u00f3modamente como reintrepertaci\u00f3n del paradigma\nperenne del \u00e9xodo o del exilio y el camino hacia la tierra prometida. Como\nparte de la condescendencia y pedagog\u00eda que Dios usa con su pueblo y con cada\nhombre. Los salmos y profetas son el paradigma de la condescendencia y la\neducaci\u00f3n de Israel que penetra el libro de la <em>Noche oscura. <\/em>David, Job, los Trenos de Jerem\u00edas y Jon\u00e1s son los\ntipos portadores de la experiencia en este estadio. Sin embargo, son m\u00e1s las\nfiguras personales que la obra escrita la que toma prestancia en el cuerpo\nsanjuanista.<\/p>\n\n\n\n<h3>VI. \u2018Tratado\u2019\nsanjuanista de hermen\u00e9utica b\u00edblica y de revelaci\u00f3n (S 2, 19-22).<\/h3>\n\n\n\n<p>En estos cap\u00edtulos\ndel segundo libro de la <em>Subida <\/em>encontramos\nun verdadero tratado de revelaci\u00f3n y de interpretaci\u00f3n de la Escritura. Se\ntrata la Escritura en cuanto revelaci\u00f3n p\u00fablica y en su relaci\u00f3n con las\nrevelaciones privadas. Se ventilan all\u00ed cuestiones de apariencia menor: la\nexperiencia de la revelaci\u00f3n privada y su valor frente a la revelaci\u00f3n objetiva\ncontenida en la Escritura. A prop\u00f3sito de este asunto muy de su \u00e9poca y\ncircunstancia, se eleva como te\u00f3logo de la Palabra inspirada y pasa a\nestablecer principios y normas de interpretaci\u00f3n v\u00e1lidos para la recta\ncomprensi\u00f3n del misterio de la Palabra viva y actuante. Habr\u00eda que completarlo\ncon lo dicho sobre los carismas prof\u00e9ticos en los cap\u00edtulos 27-28 y 29 de ese\nmismo libro, con los principios declarados en los pr\u00f3logos y con algunas piezas\ncomo LlB 1, 5-6 donde se habla de la Palabra de Dios como esp\u00edritu y vida.<\/p>\n\n\n\n<p>B\u00e1sicamente habr\u00eda\nque extraer de all\u00ed esta sustancia tradicional, pero perfectamente asumida y\naplicada por el Santo en lo referente al valor de palabra viva de Dios presente\nen la Escritura y actuando siempre en la Historia. Parte de su infalibilidad y\nsu inerrancia, su inspiraci\u00f3n y distingue su peculiar modo y grado de verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda la Escritura\nes verdadera, pero toda su verdad est\u00e1 necesitada de interpretaci\u00f3n, no cabe\nuna lectura o comprensi\u00f3n fundamentalista de sus afirmaciones. \u201cSe declara y\nprueba c\u00f3mo, aunque las visiones y locuciones que son de parte de Dios son\nverdaderas, nos podemos enga\u00f1ar acerca de ellas. Pru\u00e9base con autoridades de la\nEscritura divina\u201d (S 2,19, tit). Necesita la palabra de Dios del tiempo y del\nEsp\u00edritu para que la letra no mate. Es decir, la clave est\u00e1 en la lectura\ncristol\u00f3gica y \u201cespiritual\u201d o pneumatol\u00f3gica de sus verdades y \u201cprofec\u00edas\u201d.\nNecesita la palabra el despliegue en la carne y en la historia para mostrar su\nverdad \u00faltima; verdad que en cierto modo, a\u00fan es futura, todav\u00eda est\u00e1 por verse\no por cumplirse; la palabra no est\u00e1 cerrada en la \u201cletra\u201d, est\u00e1 viva y dando de\ns\u00ed nuevos sentidos en cada situaci\u00f3n. No se agota en ninguna \u00e9poca y en ninguna\nrealizaci\u00f3n del presente o del pasado. La verdad definitiva de Cristo no quiere\ndecir que se haya terminado de conocer su misterio \u201cde donde se sigue que los\nsantos doctores, aunque mucho dicen y m\u00e1s digan, nunca pueden acabar de\ndeclararlo por palabras\u201d (CB, pr\u00f3l. 1). La palabra que \u201cantes hablaba era prometiendo\na Cristo; y las preguntas eran encaminadas a la petici\u00f3n y esperanza de Cristo\u201d\n(S 2,22,5); habla de \u00e9l y a \u00e9l conduce; est\u00e1 por comprobar, pues \u201chay mucho que\nahondar en Cristo\u201d (CB 37,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Necesita la letra\nde la Escritura de la experiencia y de la continua comprensi\u00f3n o relectura\neclesial o can\u00f3nica. Y necesita de la asistencia del Esp\u00edritu para la\ncomprensi\u00f3n de la palabra insondable de Dios \u201ccuya sabidur\u00eda no entendieron\nhasta el tiempo que hab\u00edan de predicarla, que fue cuando vino sobre ellos el\nEsp\u00edritu Santo, del cual hab\u00eda dicho Cristo que les declarar\u00eda todas las cosas\nque \u00e9l les hab\u00eda dicho en su vida\u201d (S 2,20,3); se precisa igualmente que sea en\nla Iglesia donde se abra el sentido nuevo y pleno y donde se despliegue su\nverdad y firmeza, pues \u201cno quiere Dios que ninguno a solas se crea para s\u00ed las\ncosas que tiene por de Dios ni se confirme y afirme en ellas sin la Iglesia y\nsus ministros\u201d (S 2,22,11). El polo eclesial es fundamental para la\ninterpretaci\u00f3n de la Escritura. \u201cPuesto que va creciendo en la comprensi\u00f3n de\nlas cosas y de las palabras trasmitidas ya por la contemplaci\u00f3n y el estudio de\nlos creyentes, que las meditan en su coraz\u00f3n; ya por la percepci\u00f3n \u00edntima que\nexperimenta; ya por el anuncio de aquellos que con la sucesi\u00f3n del episcopado\nrecibieron el carisma cierto de la verdad. Es decir, en el decurso de los\nsiglos la Iglesia tiende constantemente a la plenitud de la verdad divina hasta\nque en ella se cumplan las palabras de Dios\u201d (DV 8).<\/p>\n\n\n\n<p>Entre la plenitud\nde los tiempos y la consumaci\u00f3n de los tiempos la palabra de Dios y el Esp\u00edritu\nllenan la historia y la dirigen e iluminan, en \u201cv\u00edas de carne y tiempo\u201d, en\nmodos y mediaciones sacramentales y encarnadas, \u201cporque no hay poder\ncomprehender las verdades ocultas de Dios que hay en sus dichos y multitud de\nsentidos. \u00c9l est\u00e1 sobre el cielo y habla en camino de eternidad; nosotros,\nciegos, sobre la tierra, y no entendemos sino v\u00edas de carne y tiempo\u201d (S\n2,20,5). Las v\u00edas de carne y tiempo suponen riesgos para la interpretaci\u00f3n, pero\nla hacen indispensable: \u201cLa causa de esto es porque, como Dios es inmenso y\nprofundo, suele llevar en sus profec\u00edas, locuciones y revelaciones, otras v\u00edas,\nconceptos e inteligencias muy diferentes de aquel prop\u00f3sito y modo a que\ncom\u00fanmente se pueden entender de nosotros, siendo ellas tanto m\u00e1s verdaderas y\nciertas cuanto a nosotros nos parece que no. Lo cual a cada paso vemos en la\nSagrada Escritura; donde a muchos de los antiguos no les sal\u00edan muchas\nprofec\u00edas y locuciones de Dios como ellos esperaban, por entenderlas ellos a su\nmodo, de otra manera, muy a la letra\u201d (S 2,19,1). La hermen\u00e9utica es\nindispensable a pesar de su riesgo. La interpretaci\u00f3n tiene tres agentes:<\/p>\n\n\n\n<p>Iglesia, tiempo y\ncarne, historia decimos hoy, y Esp\u00edritu Santo que act\u00faa sobre la letra y sobre\nel creyente como Maestro y Ense\u00f1ador de la fe (S 2,29,12); sin estos tres la\nEscritura quedar\u00eda muerta en una lectura \u201cfundamentalista\u201d, arbitraria, carnal,\ncuanto menos, otras supuestas revelaciones privadas: \u201cDe esta manera y de otras\nmuchas acaece enga\u00f1arse las almas acerca de las locuciones y revelaciones de\nparte de Dios, por tomar la inteligencia de ellas principal intento de Dios en\naquellas cosas, es decir, y dar el esp\u00edritu que est\u00e1 all\u00ed encerrado, el cual es\ndificultoso de entender. Y \u00e9ste es muy m\u00e1s abundante que la letra y muy\nextraordinario y fuera de los l\u00edmites de ella. Y as\u00ed, el que se atare a la\nletra, o locuci\u00f3n, o forma, o figura aprehensible de la visi\u00f3n, no podr\u00e1 dejar\nde errar mucho y hallarse despu\u00e9s muy corto y confuso, por haber gui\u00e1dose seg\u00fan\nel sentido en ellas y no dado lugar al esp\u00edritu en desnudez del sentido.\nLittera, enim, occidit, spiritus autem vivificat, como dice san Pablo (2 Cor\n3,6), esto es: La letra mata y el esp\u00edritu da vida. Por lo cual se ha de\nrenunciar la letra, en este caso, del sentido y quedarse a oscuras en fe, que\nes el esp\u00edritu, al cual no puede comprehender el sentido\u201d (S 2,19,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Toda la Escritura\nest\u00e1 orientada a Cristo: \u00c9l es el punto de llegada y de partida, la clave de\ninterpretaci\u00f3n: Pero ya que est\u00e1 fundada la fe en Cristo y manifiesta la Ley\nevang\u00e9lica en esta era de gracia, no hay para qu\u00e9 preguntarle de aquella\nmanera, ni para qu\u00e9 \u00e9l hable ya ni responda como entonces. Porque en darnos,\ncomo nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo\nhabl\u00f3 junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene m\u00e1s que hablar. (S2,\n22,3). Que, si antes hablaba, era prometiendo a Cristo; y si me preguntaban,\neran las (preguntas) encaminadas a la petici\u00f3n y esperanza de Cristo, en que\nhab\u00edan de hallar todo bien, como ahora lo da a entender toda la doctrina de los\nevangelistas y ap\u00f3stoles (ib. 6).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cY as\u00ed, en todo\nnos habemos de guiar por la ley de Cristo hombre y de su Iglesia y ministros,\nhumana y visiblemente, y por esa v\u00eda remediar nuestras ignorancias y flaquezas\nespirituales; que para todo hallaremos abundante medicina por esta v\u00eda\u201d (ib.\n8). El tratado culmina en este cap\u00edtulo magistral donde se contienen las m\u00e1s\nfuertes defensas de la preeminencia de Cristo y la necesidad de mediadores\ncomunitarios, sacramentales y humanos, es decir, eclesiales para acceder ahora\na su voluntad y palabra para nosotros con certeza. El sentido de la Escritura,\nen fin, es escatol\u00f3gico. No se ha de cumplir su verdad sino en el futuro, en el\nCristo Total (F. Br\u00e4ndle, p. 40).<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDonde no se sabe\na Dios no se sabe nada\u201d. De la Biblia como de toda mediaci\u00f3n lo que le importa\na San Juan de la Cruz es la presencia de quien en ella habla, interpela y se\nmuestra. En la Escritura le importa la Palabra y en la Palabra el Hablante que\nse da, y al revelarse exige y produce fe; y busca a quien en la palabra promete\ny se promete y con esa promesa ha engendrado nuestra herida de esperanza y\ndeseo; y en la Escritura en fin encuentra a Quien all\u00ed muestra su amor apasionado\ny espera nuestro correspondiente amor. Esta lectura de fe y amor teologal, esta\nlectura contemplativa es el enfoque propio de san Juan de la Cruz sobre la Biblia.\n<strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong>Desposorio, El\u00edas, esposa\/o, Evangelio, Pablo, Palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 JEAN VILNET<strong><em>, <\/em><\/strong><em>La Biblia en la obra de San Juan de la Cruz, <\/em>Buenos Aires, Ed. Descl\u00e9e de Brouwer, 1953 (ed.\norig. francesa, Par\u00eds 1949); JOAQU\u00cdN M\u00aa. ALONSO, \u201cBiblia y m\u00edstica en San Juan\nde la Cruz\u201d, en <em>RevEsp 9 <\/em>(1950) 18-40, 330-357, 467-477; DIVO BARSOTTI, \u201cLa Sacra Scrittura nella\nteologia mistica de san Giovanni della Croce\u201d, en <em>Rivista di Ascetica e Mistica <\/em>60 (1991) 249-265; JEAN BARUZI, \u201cDieu ineffable et\nParole incarn\u00e9e. Saint Jean de la Croix et le probl\u00e8me du 4e Evangile\u201d<em>, <\/em>en <em>Revue d\u2019Histoire et de Philosophie Religieuses <\/em>46 (1966) 227-240; FRANCISCO BR\u00c4NDLE, <em>Biblia en San Juan de la Cruz, <\/em>Madrid, Editorial de Espiritualidad, 1990; GABRIEL CASTRO, \u201cEl sentido\naleg\u00f3rico de la Sagrada Escritura. San Juan de la Cruz y la \u201cSylva\nallegoriarum\u201d, en <em>MteCarm <\/em>93 (1985) 463-480; ALBERTO COLUNGA, \u201cSan Juan de la Cruz, int\u00e9rprete de la Sagrada\nEscritura\u201d, en <em>Ciencia\nTomista <\/em>63 (1942) 257-276; F. CONTRERAS MOLINA, \u201cEl Cantar de los Cantares y el C\u00e1ntico\nespiritual\u201d, en <em>SJC <\/em>9 (1993) 27-63; MIGUEL ANGEL D\u00cdEZ, <em>Pablo en Juan de la Cruz.\nSabidur\u00eda y ciencia de Dios, <\/em>Burgos, Edit. Monte Carmelo, 1990; A. ERNST, <em>Studien zum Quellen des\nallegorischen Bibelexegesen bei San Juan de la Cruz<\/em>, Aachen 1967; FABRIZIO FORESTI, \u201cLe radici\nbibliche della Salita del Monte Carmelo di S. Giovanni della Croce\u201d, en <em>Carmelus <\/em>28 (1981) 226-255; Id. <em>Sinai and\nCarmel. The biblical Roots of the spiritual Doctrine of St. John of the Cross\nand three other biblical Conferences, <\/em>Darlington 1981; CIRO GARC\u00cdA, \u201cProyecto de vida cristiana seg\u00fan San Juan\nde la Cruz. Perspectiva b\u00edblica\u201d, en\n<em>MteCarm <\/em>8 (1990) 379-418; PAUL MARIE DU CHRIST, \u201cJob et Saint Jean de la Croix\u201d, en\n<em>VieSpir <\/em>95 (1956) 272-391; ROM\u00c1N LLAMAS, \u201cSan Juan de la Cruz lector contemplativo\nde la Biblia<em>\u201d<\/em>, en <em>Confer <\/em>31 (1992) 67-98; JOS\u00c9 LUIS MORALES, <em>El C\u00e1ntico Espiritual de San\nJuan de la Cruz. Su relaci\u00f3n con el \u201cCantar de los Cantares\u201d y otras fuentes escritur\u00edsticas\ny literarias, <\/em>Madrid, Edit. de\nEspiritualidad, 1971; EULOGIO PACHO, \u201cLa figura de Job en la m\u00edstica\nsanjuan\u00edstica\u201d, en <em>MteCarm <\/em>93 (1985) 122-134; FERNANDE PEPIN, <em>Noces de feu. Le symbolisme\nnuptial du \u201cC\u00e1ntico Espiritual\u201d de Saint Jean de la Croix \u00e0 la lumi\u00e8re du\n\u201cCanticum Canticorum\u201d, <\/em>Paris-Montreal 1972; XABIER PIKAZA, \u201cAmor de Dios y contemplaci\u00f3n<em>\u201d<\/em>, en <em>Actas del Congreso Internacional Sanjuanista,<\/em> Avila, vol. III. p. 51-96; P. A. URBINA, <em>\u201cLos salmos de David en la \u2018Subida del Monte Carmelo\u2019\u201d, <\/em>en <em>Scripta Theologica <\/em>23 (1991) 939-959.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Gabriel Castro<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hablar de la Sagrada Escritura en Juan de la Cruz es hablar de la ra\u00edz y la flor de su experiencia y doctrina. La Biblia ha penetrado en sus genes y en su sangre. 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