{"id":3683,"date":"2020-02-06T17:02:23","date_gmt":"2020-02-06T23:02:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3683"},"modified":"2021-02-06T17:03:41","modified_gmt":"2021-02-06T23:03:41","slug":"evangelio-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3683","title":{"rendered":"Evangelio"},"content":{"rendered":"\n<p>La espiritualidad\nde san Juan de la Cruz se inscribe en el momento hist\u00f3rico del llamado\n\u201cevangelismo\u201d espa\u00f1ol. Es como una vuelta a la pureza de la revelaci\u00f3n divina personificada\nen &nbsp;Cristo \u201ccomo fuente de toda verdad salv\u00edfica y ley de\ncomportamiento\u201d (C. de Trento, ses. IV; Denz. 1501). Autores como Imbar de la\nTour, M. Bataillon y M. Andr\u00e9s han trazado las l\u00edneas m\u00e1s o menos rectas de\neste evangelismo-paulinismo del siglo XVI espa\u00f1ol. Lo cierto es que existi\u00f3, y\nde ello son testigos varios maestros anteriores al Doctor m\u00edstico (Luis de\nGranada, Juan de \u00c1vila, etc.). Juan de la Cruz, sin quedar exento de influjos\nambientales, busca directamente en el NT la forma de interpretar la &nbsp;Escritura entera\ndesde Cristo, revelaci\u00f3n consumada del plan salv\u00edfico de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El n\u00facleo de la\n\u201cBuena noticia\u201d sobre el misterio de la salvaci\u00f3n lo contempla J. de la Cruz\ndesde el plan eterno de Dios, al inspirarse en el pr\u00f3logo del cuarto evangelio\n\u201cIn principio erat Verbum\u201d. Aqu\u00ed se alude a la \u201cclaridad\u201d (=gloria) que Cristo\ndar\u00e1 a su &nbsp;esposa, como participaci\u00f3n de la que el Padre tiene en el\nHijo Unig\u00e9nito (Romance 3\u00ba). Gloria que es amor de \u201clevantamiento\u201d redentivo, y\nque a su vez implica el mismo amor del Padre al Hijo, la &nbsp;inhabitaci\u00f3n de\nlos Tres en el alma agraciada, la deificaci\u00f3n, el trato y morada de Cristo con\nlos hombres y el anuncio de su consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica, \u201ccuando se gozar\u00e1n\njuntos en eterna melod\u00eda\u201d (Romance 4\u00ba).<\/p>\n\n\n\n<p>1. EL SEGUIMIENTO-IMITACI\u00d3N DE\nCRISTO. El Doctor M\u00edstico recoge con tino las palabras que m\u00e1s le interesan de\n\u201cel\u201d Evangelio de Cristo. S\u00f3lo un par de veces habla de \u201csu\u201d evangelio\nrefiriendo el pronombre a Dios (Av 4.6) o particularmente a san Pablo (S\n2,22,13). Conceb\u00eda, pues, la Escritura como una unidad culminada en las\npalabras y gestos de Jes\u00fas. Su recurso a los cuatro evangelistas es constante,\nespecialmente al \u201cseguimiento-abnegaci\u00f3n\u201d de Cristo en los sin\u00f3pticos y a los\ncontenidos mist\u00e9ricos del cuarto evangelio en el pr\u00f3logo, libro de los s\u00edmbolos\ny en el cap. 17 de la oraci\u00f3n sacerdotal (agua viva, &nbsp;fe, templo nuevo-morada, id\u00e9ntica comuni\u00f3n de amor\ntrinitario, misi\u00f3nacci\u00f3n del &nbsp;Esp\u00edritu Santo, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que de otra\nforma denomina varias veces \u201cley o doctrina evang\u00e9lica\u201d (S 2,21,4; 22,3; LlB\n3,59), equivalente a \u201cperfecci\u00f3n evang\u00e9lica\u201d (S 3,17,2; LlB 3,47), que es el &nbsp;\u201ccamino de la vida\neterna\u201d (CB 25,4) y, al fin, disposici\u00f3n de \u201cservir a &nbsp;Dios\u201d como Cristo\nle sirvi\u00f3 haciendo la \u201cvoluntad de su Padre\u201d (S 3,17,2; S 1,13,4). La expresi\u00f3n\n\u201cley de gracia\u201d implica la novedad cristiana (S 2,22, t\u00edt.), opuesta a la \u201cley\nvieja\u201d que ni justificaba por las obras ni, seg\u00fan el parecer com\u00fan sobre la\nprogresiva revelaci\u00f3n del m\u00e1s all\u00e1, abr\u00eda tras la muerte las puertas del Sheol\n(CB 11,9).<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00e9l radica la\nprimera exigencia de la vida espiritual: \u201cTraiga un ordinario apetito de imitar\nen todas sus cosas, conform\u00e1ndose con su vida, la cual debe considerar para\nsaberla imitar y haberse en todas las cosas como se hubiera \u00e9l\u201d (S 1,13,3). Y\nde ello se ocupa ampliamente, \u201cseg\u00fan el germano y espiritual sentido\u201d de Mc\n8,35-35, al declarar \u201ctan admirable doctrina\u201d como exige hacer propio el modelo\nde Cristo: \u201cSi alguno quiere seguir mi camino, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo y tome su\ncruz y s\u00edgame\u201d (S 2,7,4ss).<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cEvangelio\u201d se\ntoma como sin\u00f3nimo impl\u00edcito de toda la verdad revelada en el NT. As\u00ed entiende\nla predicaci\u00f3n paulina como una parcela de la \u201cbuena noticia\u201d (S 2,22,12), si\nbien deja constancia de que, aunque revelado directamente por Dios, de hecho,\nlo confront\u00f3 con la tradici\u00f3n apost\u00f3lica para mayor seguridad de su predicaci\u00f3n\n(ib. 13; S 2,14,7). La Verdad es no s\u00f3lo palabra, sino que implica el gesto\neficaz de la salvaci\u00f3n actuante cuando \u00e9sta se acepta con fe (S 2,31,1).<\/p>\n\n\n\n<p>2. LEY NUEVA Y LEY VIEJA. Por otra parte, y dentro del\nsentido unitario que da al NT, Juan de la Cruz contrapone la &nbsp;\u201cley nueva\u201d a la \u201cley vieja o\nde Mois\u00e9s\u201d. Ambas son \u201cley de Dios\u201d y por ambas habla el Esp\u00edritu Santo (S\npr\u00f3l. 2), pero de distinta forma: la primera es \u201cley de gracia\u201d, o \u201cevang\u00e9lica\u201d\n(S 2, 22, t\u00edt.; 2.3; CB 11,10); la segunda es la \u201cley de escritura\u201d o \u201cmosaica\u201d,\nentregada por Dios en el Sina\u00ed (S 2,22,3; S 3,42,5) y complementada por muy diversas\nentregas (\u201cde muchos modos y de muchas maneras\u201d: S 2,22,4). Jes\u00fas cumple,\nreinterpreta y supera la \u201cley vieja\u201d, abri\u00e9ndonos a la libertad de la fe y del\namor (Ef 12; LlB 3,28-29.46). Ya no ser\u00e1 l\u00edcito \u201cagraviar\u201d a Dios que nos tiene\n\u201cya habladas todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo\u201d (S 2,22,5). En \u00e9l\nya ha hablado, respondido y revelado todo el Padre, al d\u00e1rnoslo \u201cpor hermano,\ncompa\u00f1ero y maestro, precio y premio\u201d (ib. 5).<\/p>\n\n\n\n<p>Era \u00e9sta una\ndistinci\u00f3n com\u00fan dentro del lenguaje cultural cristiano; m\u00e1s en concreto\nderivada de la antinomia paulina \u201cletra-esp\u00edritu\u201d (1 Cor 2,14.15; 2 Cor 3,6: S\n2,19,5.11; LlB 3,73-75), a su vez consecuencia de la ant\u00edtesis \u201ccarneesp\u00edritu\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Alude ya en sus <em>Romances <\/em>a esta\ncontraposici\u00f3n entre la \u201cesperanza larga\u201d (Romance 5\u00ba) del pueblo antiguo que\nserv\u00eda a Dios \u201cdebajo de aquella ley \/ que Mois\u00e9s dado le hab\u00eda\u201d (Romance 7\u00ba).\nLa encarnaci\u00f3n de Cristo ser\u00e1 \u201cel rescate de la esposa \/ que en duro yugo\nserv\u00eda\u201d (ib.). Esta contraposici\u00f3n se hace m\u00e1s expl\u00edcita al ponerla en boca de\nDios-Padre que reafirma la \u201ctotalidad\u201d de su voluntad en la encarnaci\u00f3nmuerte-resurrecci\u00f3n\nde su Hijo, en quien nos ha \u201cdicho\u201d y \u201cdado\u201d &nbsp;Todo: \u201cPorque en\ndarnos, como nos dio a su Hijo, que es una &nbsp;Palabra suya, que no\ntiene otra, todo nos lo habl\u00f3 junto y de una vez en esta sola Palabra, y no\ntiene m\u00e1s que hablar\u201d (S 2,22,3). Tal es la lecci\u00f3n que recoge de la carta a\nlos Hebreos (1,1-2), destacando por qu\u00e9 en la plenitud de la \u201cley nueva\u201d ya no\nes preciso cuestionar ante Dios el verdadero camino de la perfecci\u00f3n cristiana\nporque ya se ha renacido \u201cen el &nbsp;Esp\u00edritu Santo\u201d y visto el \u201creino de Dios, que es el\nestado de perfecci\u00f3n\u201d (Jn 3,5: S 2,5,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Para seguir el\nnuevo camino es suficiente, por otra parte, conducirnos por la ley de la \u201craz\u00f3n\ny fe\u201d, es decir, por la ley natural y las luces del Esp\u00edritu en conformidad con\n\u201cla ley de Dios y de la Iglesia\u201d (Ct 12) o del \u201cEsp\u00edritu Santo y su Iglesia\u201d (S\n3,44,3). Ellos bastar\u00e1n al cristiano, ya informado por el amor divino infundido\nen su coraz\u00f3n, para llegar a la cima del Monte de la comuni\u00f3n perfecta con\nCristo (Romance 7\u00ba): \u201cYa por aqu\u00ed no hay camino, porque para el justo no hay\nley (1 Tm 1,9): \u00e9l para s\u00ed es ley\u201d (Rom 2,14: \u201cMonte de perfecci\u00f3n\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>A esta meta se\nencamina la &nbsp;purificaci\u00f3n, liberaci\u00f3n, moci\u00f3n y enamoramiento que obra\nel Esp\u00edritu Santo en la &nbsp;noche pasiva de la fe, en el &nbsp;desposorio y\nmatrimonio m\u00edsticos del alma y en sus peticiones de la fruici\u00f3n eterna (N 1,13,11;\nN 2,4,2; CB 14,10; 17,2.4; 22,2; 31,1; 38,3; 39,3; LlB 1,19; etc.). <strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong>Cielo, Cristo, Escritura, Esp\u00edritu Santo, imitaci\u00f3n, ley\nnueva\/vieja, Pablo, Palabra, purificaci\u00f3n, seguimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 JEAN VILNET, <em>Bible et mystique chez Saint\nJean de la Croix, <\/em>Paiis, Descl\u00e9e de\nBrouwer, 1949, p. 143-162<strong>; <\/strong>MIGUEL \u00c1NGEL D\u00cdEZ<strong>, <\/strong><em>Pablo en<\/em> <em>Juan de la Cruz, <\/em>Burgos 1990, p. 30-32; 93-115; 271-261.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Miguel \u00c1ngel D\u00edez<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La espiritualidad de san Juan de la Cruz se inscribe en el momento hist\u00f3rico del llamado \u201cevangelismo\u201d espa\u00f1ol. 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