{"id":3708,"date":"2020-02-15T10:24:27","date_gmt":"2020-02-15T16:24:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3708"},"modified":"2021-02-15T10:26:38","modified_gmt":"2021-02-15T16:26:38","slug":"fantasia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3708","title":{"rendered":"Fantas\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p>I. Naturaleza y funciones<\/p>\n\n\n\n<p>En los escritos de\nsan Juan de la Cruz, los dos vocablos \u201cfantas\u00eda e imaginaci\u00f3n\u201d tienen acepci\u00f3n\nt\u00e9cnica. Forman parte del sistema psicol\u00f3gico del Santo, quien a su vez los\nrecibe de la filosof\u00eda (y psicolog\u00eda) tomista entonces en boga. Son t\u00e9rminos\nafines, pero no sin\u00f3nimos. Corresponden a dos sentidos interiores, intermedios\nentre los sentidos exteriores (vista, o\u00eddo etc.) y las potencias superiores,\nespecialmente entendimiento y memoria. \u201cSentido corporal interior, que es la\nimaginaci\u00f3n y fantas\u00eda\u201d, escribe \u00e9l (S 2,12,2). Aunque marginales en la\ndoctrina de fray Juan, al lector le ser\u00e1 indispensable tener en cuenta el\npuesto que ocupan en el esquema psicol\u00f3gico manejado por \u00e9l, para captar el\nsentido de su pensamiento, especialmente en el plano m\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien definidos\ncomo dos sentidos diferentes, el Santo hablar\u00e1 siempre de ellos como de una\nunidad. Entre ambos existe una diferencia sutil: imaginaci\u00f3n y fantas\u00eda\n\u201cordenadamente se sirven el uno al otro: porque el uno (la imaginaci\u00f3n)\ndiscurre imaginando, y el otro (la fantas\u00eda) forma la imaginaci\u00f3n o lo\nimaginado fantaseando\u201d (S 2,12,3). Lo cual no impedir\u00e1 que \u00e9l mismo escriba que\n\u201cse puede imaginar con la fantas\u00eda\u201d (ib. 4,4.). Y que \u201cel sentido de la\nfantas\u00eda, junto con la memoria, es como un archivo y recept\u00e1culo del\nentendimiento, en que se reciben todas las formas e im\u00e1genes inteligibles\u201d (Ib.\n16,2: esa idea de la fantas\u00eda \u201carchivo y recept\u00e1culo\u201d se repite en LlB 3,69).<\/p>\n\n\n\n<p>En el engranaje\ndel mecanismo no\u00e9tico, la fantas\u00eda suministra \u201cal entendimiento que llaman los\nfil\u00f3sofos activo\u201d (CB 39,12) las especies que deber\u00e1n ser depuradas y\nespiritualizadas para ser trasmitidas al \u201centendimiento que llaman los\nfil\u00f3sofos pasivo o posible\u201d (CB 14,14), el cual, recibi\u00e9ndolas, llevar\u00e1 a\nt\u00e9rmino el proceso cognoscitivo. (Esa reiterada alusi\u00f3n a los fil\u00f3sofos indica\nel origen de tal nomenclatura.) A esas especies que pasan de la fantas\u00eda al\nentendimiento, fray Juan las llama \u201cfantasmas\u201d, vocablo que \u00e9l utiliza en esta\nsola acepci\u00f3n t\u00e9cnica, nunca en nuestra habitual acepci\u00f3n de hoy (Ib. y S\n2,1,2; 2,3,2; LlB 2,34, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>En el\ncaracter\u00edstico lenguaje simb\u00f3lico del Santo, fantas\u00eda e imaginaci\u00f3n quedan\nfiguradas por las \u201cninfas\u201d y los \u201carrabales\u201d (CB 18,4.7), o por las \u201caves\nligeras\u201d con su molesto revoloteo (CB 20,5), o por \u201cel platero\u201d y las \u201cla\u00f1as de\nplata\u201d que \u00e9l fabrica (S 2,8,5), o bien \u201ccomo si fuese un espejo (que) tiene en\ns\u00ed [las formas de las cosas], habi\u00e9ndolas recibido por v\u00eda de los cinco\nsentidos\u201d (S 2,16,2). Todo ello en contraposici\u00f3n al \u201cagua pura\u201d que simboliza\nal entendimiento (CB 36,9), y que fluye en la porci\u00f3n superior del esp\u00edritu\nhumano.<\/p>\n\n\n\n<h3>II. Actuaci\u00f3n en\nel desarrollo espiritual<\/h3>\n\n\n\n<p>a. <em>En los comienzos <\/em>de la vida espiritual, es normal y a\u00fan necesario el recurso a la\nimaginaci\u00f3n. A ella est\u00e1n vinculados la meditaci\u00f3n y el discurso, porque \u201cel\nestado y ejercicio de <em>principiantes <\/em>es de meditaci\u00f3n y hacer actos y ejercicios discursivos con la imaginaci\u00f3n\u201d\n(LlB 3,32). El Santo se atiene al axioma teol\u00f3gico seg\u00fan el cual &nbsp;Dios, en su relaci\u00f3n con el &nbsp;hombre, se abaja y adopta la\ncondici\u00f3n de \u00e9ste. Todo lo va disponiendo \u201csuaviter\u201d (S 2,17,2): \u201clos te\u00f3logos\ndicen que Dios mueve todas las cosas al modo de ellas\u201d (ib.). Y por eso, al\nprincipiante lo ir\u00e1 atrayendo a lo puro espiritual desde su normal arrimo a lo\nsensorial y desde el obligado recurso a la mediaci\u00f3n de los sentidos,\nexteriores e interiores. Pero ha de llegar un momento en que el \u201caprovechado\u201d\n(\u201caprovechante\u201d, dice el Santo: S 2,15) suelte amarras: supere el recurso a la\nmeditaci\u00f3n con todo lo que \u00e9sta supone, e ingrese en el reposo del &nbsp;recogimiento o de la &nbsp;\u201cadvertencia amorosa\u201d (S\n2,12,8; 2 5,5), dejando de lado el normal recurso a la &nbsp;meditaci\u00f3n e imaginaci\u00f3n. Lo cual no quiere decir que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n\nno haya de regresar a ellas (Ib. c. 15).<\/p>\n\n\n\n<p>En la base de toda\nesa doctrina est\u00e1 el postulado teol\u00f3gico del Santo, seg\u00fan el cual nada de lo\ncontenido en formas o especies o im\u00e1genes limitadas es medio proporcionado para\nla uni\u00f3n del alma con Dios. De suerte que, en las etapas superiores del proceso\nespiritual, \u201ccuanto m\u00e1s se arrimare (el alma) a la imaginaci\u00f3n, m\u00e1s se aleja de\nDios y en m\u00e1s peligro va, pues que Dios, siendo como es incogitable, no cabe en\nla imaginaci\u00f3n\u201d (LlB 3,52). La indicaci\u00f3n de \u201czona de peligro\u201d, se debe a que\nde esa franja del esp\u00edritu se sirve m\u00e1s y mejor el demonio para hacer\ntrampantojos al alma (N 2,2,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo ello, en\nun determinado punto del proceso, suavemente se va imponiendo el despegue\ninterior de las mediaciones imaginarias y discursivas, para ceder el paso a la\nacci\u00f3n de Dios en la &nbsp;contemplaci\u00f3n unitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>b.<em> En la cumbre de\nla perfecci\u00f3n<\/em>. Seg\u00fan eso, \u00bffenecen la imaginaci\u00f3n y la fantas\u00eda en esas altas\nzonas de la &nbsp;<em>uni\u00f3n m\u00edstica<\/em>? Desde luego no ser\u00e1 ni el m\u00edstico ni el poeta fray Juan, quien condene a\nla atrofia definitiva a esos dos \u201csentidos interiores\u201d. La aportaci\u00f3n de ambos\n\u00bfno est\u00e1 sumamente presente en su poema cimero y postrero, la \u201cLlama de amor\nviva\u201d? De momento, baste recorrer los hitos m\u00e1s destacados de esa etapa final.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de la &nbsp;<em>experiencia m\u00edstica inicial<\/em>, es normal que Dios gratifique al m\u00edstico con\ninfusiones que afecten precisamente a los sentidos interiores, imaginaci\u00f3n y\nfantas\u00eda. De hecho ser\u00e1 en la esfera de \u00e9stas donde tendr\u00e1n lugar las llamadas\n\u201cvisiones imaginarias\u201d, aut\u00e9nticas gracias m\u00edsticas, si bien s\u00f3lo germinales:\n\u201cdebajo de este nombre de visiones imaginarias queremos entender todas las\ncosas que debajo de imagen&#8230; sobrenaturalmente se pueden representar a la imaginaci\u00f3n&#8230;\u201d\n(S 2,16,2). Aunque \u201csobrenaturales\u201d, esas experiencias ser\u00e1n materiales de\nvalor ef\u00edmero: el Santo tendr\u00e1 que escribir todo un cap\u00edtulo de la <em>Subida <\/em>(2,17) para justificar\nsu presencia en el plan pedag\u00f3gico del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante, esa porci\u00f3n\ninterior del hombre tendr\u00e1 que ser sometida al <em>crisol de la <\/em>\u201c<em>noche<\/em>\u201d. En la noche, no s\u00f3lo quedar\u00e1n embridadas esas\n\u201ccaballer\u00edas\u201d casi ind\u00f3mitas, o esas \u201caves ligeras\u201d de revoloteo turbulento,\nque son la fantas\u00eda e imaginaci\u00f3n (N 1,8,3), sino que se las someter\u00e1 al nuevo\nescalaf\u00f3n del dinamismo interior, en que prevalecer\u00e1n las fuerzas superiores\ndel esp\u00edritu, y aun \u00e9stas entrar\u00e1n en la pasividad de la\nexperiencia m\u00edstica. Es el momento en que fantas\u00eda e imaginaci\u00f3n, nota el\nSanto, quedan \u201ca oscuras\u201d; \u201ctan a oscuras, que no saben donde ir con el sentido\nde la imaginaci\u00f3n y el discurso, porque no pueden dar un paso en meditar como\nantes sol\u00edan&#8230; y d\u00e9jalas tan a secas&#8230;\u201d (N 1,8,3). De suerte que, ahora s\u00ed,\n\u201ccuanto m\u00e1s (el alma) se arrimare a la imaginaci\u00f3n, m\u00e1s se aleja de Dios\u201d (LlB\n3,52). Y a la inversa, el alma se allegar\u00e1 a Dios \u201ctanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s se\nenajenare de todas formas e im\u00e1genes y figuras imaginarias\u201d (S 3,13,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Por fin, en el <em>estado de uni\u00f3n <\/em>se crear\u00e1, para la fantas\u00eda, una situaci\u00f3n nueva y definitiva: en la\nrelaci\u00f3n del hombre con Dios, la fantas\u00eda \u201ccesa\u201d su mediaci\u00f3n. \u201cTodas las\nimaginaciones se han de venir a vaciar del alma, qued\u00e1ndose a oscuras seg\u00fan\neste sentido, para llegar a la divina uni\u00f3n\u201d (S 2,12,3). De suerte que en el\ntrance de la \u201cuni\u00f3n m\u00edstica\u201d, la imaginaci\u00f3n queda \u201cperdida\u201d, \u201csuspensa\u201d, \u201cen\ngrande olvido\u201d, \u201csin acuerdo de nada\u201d (S 3,4,6). Po\u00e9ticamente, en el <em>C\u00e1ntico <\/em>es el Esposo quien\nconjura a \u201clas digresiones de la fantas\u00eda e imaginativa que <em>cesen\u201d, <\/em>y en adelante no osen tocar\nel muro tras el cual la esposa duerme segura (CA 29,1: cf. CB 20,4).<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, no\nes que imaginaci\u00f3n y fantas\u00eda hayan fenecido en sus funciones psicol\u00f3gicas\nhabituales, sino que han quedado remodeladas y equilibradamente insertas en el\nconcierto de las actividades an\u00edmicas. Pero s\u00ed han quedado excluidas del\nbanquete de la contemplaci\u00f3n m\u00edstica unitiva, reservado a estratos superiores\ndel esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que el\nesquema y las categor\u00edas psicol\u00f3gicas que sirven de soporte a la ense\u00f1anza\nespiritual del Santo no coinciden ni son f\u00e1cilmente reducibles a las categor\u00edas\nde la psicolog\u00eda moderna. Lo cual, sin embargo, no impide que sean\ncomprensibles al lector de hoy, incluso al no especialista.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 JUAN JOS\u00c9 DE LA INMACULADA, <em>La psicolog\u00eda de san Juan de la Cruz<\/em>. Santiago de Chile 1944; VICTORINO CAP\u00c1NAGA, <em>San Juan de la Cruz. Valor psicol\u00f3gico de su doctrina<\/em>, Madrid 1950; EULOGIO PACHO, \u201cAntropolog\u00eda\nsanjuanista\u201d, en <em>ES <\/em>II, 43-86; ANDR\u00c9 BORD, <em>M\u00e9moire et esp\u00e9rance chez Jean\nde la Croix, <\/em>Par\u00eds 1971; id. <em>\u201cFantasia, memoria y esperanza\u201d<\/em>, en <em>SJC <\/em>13, 1997, pp. 301-308.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tom\u00e1s \u00c1lvarez<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Naturaleza y funciones En los escritos de san Juan de la Cruz, los dos vocablos \u201cfantas\u00eda e imaginaci\u00f3n\u201d tienen acepci\u00f3n t\u00e9cnica. 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