{"id":3711,"date":"2020-02-15T10:27:02","date_gmt":"2020-02-15T16:27:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3711"},"modified":"2021-02-15T10:30:11","modified_gmt":"2021-02-15T16:30:11","slug":"fe-teologal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3711","title":{"rendered":"Fe teologal"},"content":{"rendered":"\n<h3>I. Noci\u00f3n y\naspectos de la fe<\/h3>\n\n\n\n<p>La fe teologal es\nun don gratuito, que ayuda al hombre en el conocimiento de la realidad divina,\nla &nbsp;Trinidad y toda la econom\u00eda salv\u00edfica. Juan de la Cruz,\ncomo creyente que ha experimentado las gracias m\u00edsticas, es consciente de la\nimportancia de la fe y de la necesidad de tenerla viva y operante para poder\nllegar a la experiencia de la uni\u00f3n. \u201cDios es la sustancia de la fe y el\nconcepto de ella\u201d (CB 1,10). Por tanto, \u201cla fe es el secreto y el misterio\u201d\n(ib.). Al hablar del \u201cabismo de la fe\u201d (S 2,4,1) en el pensamiento sanjuanista\nlo primero que sale al paso es la presencia de dos sentidos b\u00e1sicos de la fe:\nuno amplio y otro m\u00e1s restringido.<\/p>\n\n\n\n<p>En una acepci\u00f3n\namplia y gen\u00e9rica, y en perspectiva personal o subjetiva, la fe se equipara, en\nocasiones, a la &nbsp;\u201cnoche espiritual\u201d (S 2,1,3) y a la \u201cnegaci\u00f3n de todas las\npotencias y &nbsp;gustos y apetitos espirituales\u201d (S 2,1,2). En este\nsentido, la fe es comprensiva de las tres virtudes teologales. Habitualmente,\nsin embargo, la fe tiene en los escritos sanjuanistas un significado m\u00e1s\nestricto: \u201cH\u00e1bito del alma cierto y oscuro &#8230; porque hace creer verdades\nreveladas por el mismo Dios\u201d (S 2,3,1). En esta definici\u00f3n, tomada en sus\nelementos esenciales de la teolog\u00eda escol\u00e1stica, se contienen los dos aspectos\nfundamentales de la fe: en cuanto acto (\u201cfides qua creditur\u201d) y en cuanto\ncontenido (\u201cfides quae creditur\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>El contenido hace\nreferencia a las \u201cverdades reveladas por el mismo Dios\u201d a la &nbsp;Iglesia (S 2,27,4;\ncf. S 2,27,1; 2,27,2; 2,27,6; 2,22,3) y sintetizadas en la \u201cense\u00f1anza de &nbsp;Cristo hombre\u201d (S\n2,22,7). Tales verdades \u201cexceden todo juicio y raz\u00f3n, aunque no son contra\nella\u201d (S 2,22,13). La causa hay que buscarla en el hecho de no ser \u201cdel mismo\nhombre sino de boca de Dios\u201d (S 2,22,3) de donde proceden esas verdades,\npermaneciendo incapaz el hombre en su condici\u00f3n natural de aprehenderlas\nexhaustivamente con el entendimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, la\nafirmaci\u00f3n m\u00e1s interesante de la doctrina sanjuanista, en este punto, se\nrefiere a la centralidad de Cristo como &nbsp;Palabra \u00fanica y\ndefinitiva de Dios, en la cual se agota toda la revelaci\u00f3n. \u201cEn darnos como nos\ndio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habl\u00f3\njunto y de una vez en esta sola Palabra y no tiene m\u00e1s que hablar\u201d (S 2,22,3;\n2,22,4-5). Dios ha quedado mudo despu\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n del Hijo, pues\n\u201cacabando de hablar toda la fe en Cristo, no hay m\u00e1s fe que revelar ni la habr\u00e1\njam\u00e1s\u201d (S 2,22,7). Las consecuencias son manifiestas: toda verdad revelada\nadquiere su pleno significado en Cristo, Palabra de &nbsp;Dios, revelado en\nla plenitud de los tiempos; la Palabra definitiva de Dios no es una verdad\nsobre \u201calgo\u201d sino sobre \u201calguien\u201d pudiendo decirse que la Palabra definitiva no\nes la verdad sobre Cristo sino el mismo Cristo. El mismo Dios en Cristo se entrega\nsobrenaturalmente al hombre cuando se revela (S 2,3,5).<\/p>\n\n\n\n<p>En el segundo\naspecto, la fe como acto-h\u00e1bito, hace referencia a su dimensi\u00f3n subjetiva: el\ncreer. Supone e implica un \u201cconsentimiento del alma de lo que entra por el\no\u00eddo\u201d (S 2,3,3). En el campo religioso significa una acci\u00f3n voluntariamente\nhumana, del entendimiento y de la voluntad, por la que se acoge y acepta lo\nrevelado por Dios. Y aunque expresamente no se diga, puede considerarse como el\naut\u00e9ntico fundamento de tal asentimiento a la autoridad de Dios. En\nconsecuencia el asentimiento al contenido de la fe, a la palabra y a las\nverdades que exceden todo entendimiento, debe otorgarse sin haber aprehendido\ncon claridad lo revelado (S 2,27,5). J. de la Cruz no ofrece un an\u00e1lisis\npormenorizado de la fe como acto. Lo presupone, limit\u00e1ndose a presentar\naquellos datos que le interesan para la comprensi\u00f3n del dinamismo de la fe en\nla vida teologal.<\/p>\n\n\n\n<h3>II. Dinamismo de\nla fe<\/h3>\n\n\n\n<p>La funci\u00f3n de la\nfe en el proceso hacia la uni\u00f3n con Dios puede sintetizarse en las siguientes\npalabras de la <em>Subida <\/em>2,23,4: \u201cDesembarazar el entendimiento encamin\u00e1ndole y\nenderez\u00e1ndole &#8230; en la noche espiritual de la fe a la uni\u00f3n con Dios\u201d (S\n2.23,4). En esta afirmaci\u00f3n encontramos los elementos necesarios para\ncomprender el dinamismo de la fe en el sistema teologal sanjuan\u00edstico: la &nbsp;\u201cdivina uni\u00f3n\u201d\ncomo \u00fanico fin hacia el que se encamina el alma; la \u201cnoche espiritual de la fe\u201d\ncomo medio y \u00e1mbito esencial para alcanzar la uni\u00f3n; el \u201centendimiento\u201d como\npotencia sobre la fe que ejerce una doble misi\u00f3n: \u201cdesembarazar\u201d y \u201cencaminar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>1. PURIFICACI\u00d3N POR LA FE. De\nlo dicho anteriormente se desprende la incapacidad del entendimiento humano\npara llegar por sus propias fuerzas naturales a la uni\u00f3n. As\u00ed lo afirma\nexpl\u00edcitamente J. de la Cruz: \u201cEs imposible que el entendimiento pueda dar en\nDios por medio de las criaturas &#8230; por cuanto no hay proporci\u00f3n de semejanza\u201d\n(S 2,8,3), y \u201ctodo lo que pueda entender el entendimiento es muy dis\u00edmil &#8230; a\nDios\u201d (S 2,8,5). El fundamento hay que buscarlo en la imposibilidad natural del\nentendimiento para entender aquellas cosas que no se reciben por los sentidos\ncorporales y en la incapacidad de recibir en esta vida una noticia clara de\nDios (S 2,8,4). La consecuencia clara es que \u201cel entendimiento se ha de cegar a\ntodas las sendas que \u00e9l pueda alcanzar para unirse con Dios\u201d (S 2,8,6), y\n\u201cquedar limpio y vac\u00edo de todo lo que puede caer en el sentido, y desnudo y\ndesocupado de todo lo que pueda caer en claridad en \u00e9l\u201d (S 2,9,1). Es la fe la\nencargada de realizar este vac\u00edo intelectual y llenar del entendimiento con\nDios mediante el asentimiento a las verdades reveladas.<\/p>\n\n\n\n<p>El entendimiento,\n\u201cque es el candelero donde se asienta esta candela de la fe\u201d (S 2,16,15), es\npurificado por ella. El proceder natural del entendimiento necesita ser purificado\na trav\u00e9s de un proceso de negaci\u00f3n, realizado por la mutua colaboraci\u00f3n entre\nel hombre (\u201cdespojarse de lo que no es Dios\u201d) y Dios (que \u201casiste al hombre en\neste despojamiento\u201d) a trav\u00e9s de la fe. De esta forma se lleva a cabo el \u201cpasar\nal no saber\u201d de que habla en S 2,4,4<\/p>\n\n\n\n<p>La labor de la fe\nen esa purificaci\u00f3n radical del entendimiento, tiene gran riqueza terminol\u00f3gica\nen la pluma del Santo: \u201cdesnudar\u201d (S 2,4,2), \u201cangostar\u201d (S 2,7,2), \u201cvaciar\u201d (S 2,6,1),\n\u201cdesapropiar\u201d (S 2,7,3), \u201cdesembarazar\u201d (S 2,7,3), \u201caniquilar\u201d (S 2,7,4),\n\u201cenajenar\u201d (S 2,7,7), \u201cdesasir\u201d (S 2,5,4), \u201cmorir a la naturaleza\u201d (S 2,7,7).\nNegaci\u00f3n por la que se priva al entendimiento de su luz y de todos los objetos\nvisibles gracias a esa luz, quedando dicha potencia a oscuras y sin nada (S\n1,3,1). Expresiones gr\u00e1ficas para expresar la negaci\u00f3n radical operada por la\nfe en las aprehensiones del entendimiento: de lo mundano, pero tambi\u00e9n de lo\nprocedente de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n a las &nbsp;noticias naturales\no sobrenaturales provenientes de Dios, la recomendaci\u00f3n es tajante: \u201cEn \u00e9stas\nel alma hallar\u00e1 su propiedad y asimiento y embarazo, como en las cosas del\nmundo, si no las sabe renunciar como a ellas\u201d (S 2,16,4). Por tanto, \u201cs\u00f3lo ha\nde poner los ojos en aquel buen esp\u00edritu que causan, procurando conservarle en\nobrar y poner en ejercicio lo que es de servicio de Dios ordenadamente, sin\nadvertencia de aquellas representaciones ni de querer gusto sensible\u201d (S\n2,17,9). Negaci\u00f3n donde no basta el n\u00famero de privaciones sino la desnudez del\ngusto y apetito en ellas, pues es la estimaci\u00f3n de la voluntad (S 2,7,6; S\n1,3,4) y la motivaci\u00f3n teologal (\u201cdespojarse por Dios\u201d S 2,5,7.8) la que\ndetermina la calidad de la &nbsp;negaci\u00f3n. En este sentido, lo nuclear no es tanto lo que\nse niega como la actitud y motivaci\u00f3n del sujeto que niega. Mientras no exista\nvoluntad y apetito de las cosas, \u00e9stas no da\u00f1an al alma (S 1,3,4; 1,13,4).<\/p>\n\n\n\n<p>2. LA OSCURIDAD DE LA FE. Para\nhacer f\u00e1cil y perseverante esta actitud de negaci\u00f3n radical es necesario un\namor grande a Dios y a Cristo. De lo contrario, no \u201ctendr\u00e1 \u00e1nimo para quedar a\noscuras de todas las cosas, priv\u00e1ndose del apetito de todas ellas\u201d (S 1,14,2).\nLa negaci\u00f3n produce una profunda \u201cnoche oscura\u201d en el alma. El entendimiento se\nve sumido en oscuras tinieblas al verse privado de su goce natural y del\ndescanso en lo conocido de acuerdo con su capacidad natural. Se queda \u201ca\noscuras y sin nada\u201d (S 1,3,1). Una oscuridad m\u00e1s densa de la existente en la\nnoche del sentido, debido a la mayor interioridad de la noche al verse privada\nde la \u201cluz racional\u201d (S 2,2,2), invade el alma. Nos encontramos en la \u201cmedia\nnoche\u201d sanjuanista (S 1,2,5) donde es preferible hablar de \u201coscuridad\u201d \u2013en la\ncual no se ve nada\u2013 en lugar de \u201cnoche oscura\u201d \u2013en la que todav\u00eda queda alguna\nluz\u2013 (S 2,1,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la oscuridad\nde la fe llena al mismo tiempo que vac\u00eda; a medida que aleja de lo caduco\nacerca a Dios: \u201cEl entendimiento ciego y a oscuras en fe s\u00f3lo &#8230; debajo de\nesta tiniebla se junta con Dios el entendimiento, y debajo de ella est\u00e1 Dios\nescondido\u201d (S 2,9,1). El vaciamiento del entendimiento no es un fin en s\u00ed\nmismo, sino que viene determinado por el deseo de unirse a Dios. As\u00ed lo exige\nla relaci\u00f3n intr\u00ednseca entre el vac\u00edo de aprehensiones cognoscitivas\ndesordenadas y la presencia de una \u201cluz serena y limpia\u201d (S 2,15,3), \u201cpura y\nsencilla\u201d (S 2,15,4) a trav\u00e9s de la cual se comunica pasiva y sobrenaturalmente\nDios (S 2,15,2). A facilitar la acogida de esta luz divina van dirigidos los\nesfuerzos purificadores de la fe, constituida en \u201cel pr\u00f3ximo y proporcionado\nmedio para que el alma se una con Dios (S 2,9,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Ello es posible\npor la semejanza esencial existente entre la fe y Dios, hasta poder afirmarse\n\u201cque no hay otra diferencia sino ser visto Dios y cre\u00eddo\u201d (ib.). As\u00ed como \u201cDios\nes infinito, as\u00ed ella nos lo propone infinito, y as\u00ed como es Trino y Uno, nos\nlo propone Trino y Uno; y as\u00ed como es tiniebla para el entendimiento, as\u00ed ella\ntambi\u00e9n ciega y deslumbra nuestro entendimiento\u201d (Ib.). En el acto de fe, Dios\ninterviene sobrenaturalmente no s\u00f3lo ayudando a asentir sino tambi\u00e9n\n\u201cilustrando el alma sobrenaturalmente con su divina luz\u201d (S 2,2,1). Como estas\nilustraciones divinas \u201cson sobre toda luz natural y exceden todo humano\nconocimiento sin ninguna proporci\u00f3n\u201d (S 2,3,1; 2,4,2), el entendimiento no\npuede poner activamente su habilidad natural pues modificar\u00eda tales\nilustraciones haci\u00e9ndolas muy naturales y err\u00f3neas (S 2,29,7). La \u00fanica actitud\ncorrecta para J. de la Cruz \u201ces arrimarse a la fe oscura, tom\u00e1ndola por gu\u00eda y\nluz y no hacerlo a ninguna cosa de las que se entiende y siente\u201d (S 2,4,2).<\/p>\n\n\n\n<p>La fe en cuanto\ndispone para la uni\u00f3n con Dios tambi\u00e9n produce oscuridad en el alma, cuando\nllega a ser \u201cilustrada\u201d por la contemplaci\u00f3n divina. En este caso es por exceso\nde luz. Al ser tan excesiva para el entendimiento le oprime y le vence\nsumi\u00e9ndole en \u201coscura tiniebla\u201d (S 2,3,1). De modo semejante a como el sol\nvence nuestra vista porque su luz es muy desproporcionada a ella (ib.), la luz\nde la fe ciega el entendimiento incapaz de \u201ccomprehender las verdades ocultas\nde Dios que hay en sus dichos\u201d (S 2,20,5). En virtud de la relaci\u00f3n entre la fe\ncomo luz y la ceguera del entendimiento se puede afirmar que \u201ccuanto las cosas\nde Dios son en s\u00ed m\u00e1s altas y m\u00e1s claras, son para nosotros m\u00e1s ignotas y\noscuras\u201d (S 2,8,6) e inversamente, cuanto m\u00e1s oscurece la fe al alma \u201cm\u00e1s luz\nle da de s\u00ed, porque cegando la da luz\u201d (S 2,3,4).<\/p>\n\n\n\n<p>3. LA FE ILUSTRAD\u00cdSIMA. Para\nque estas \u201ctinieblas en que estaba Dios encubierto\u201d (S 2,9,3; 2,9,2) dejen paso\na la luz plenamente visible es necesario la consumaci\u00f3n de la vida mortal.\nEntonces \u201cparecer\u00e1 la &nbsp;gloria y la luz de la Divinidad que en s\u00ed conten\u00eda\u201d la fe (S 2,9,3). En la\nmedida en que el alma acoge la luz contenida en la fe se realiza la uni\u00f3n con\nDios debido a que \u201cesa divina luz &#8230; es principio de la perfecta uni\u00f3n\u201d (S\n2,2,1), \u201cluz de la divina uni\u00f3n\u201d (S 1,4,2) y \u201cluz, que es la uni\u00f3n de amor, aunque\na oscuras en fe\u201d (S 2,9,4). Desde el punto de vista cognoscitivo, la uni\u00f3n con\nDios se caracteriza por la ense\u00f1anza sobrenatural y secreta de Dios al alma (S\n2,29,7). Ense\u00f1anza, que excede todo conocimiento y, por tanto, imposible de\n\u201centender razonablemente\u201d por un hombre que no sea espiritual (S 2,19,11); es decir,\niluminado por el &nbsp;Esp\u00edritu Santo en fe (S\n2,29,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a la\ngradualidad de esta \u201ciluminaci\u00f3n\u201d del hombre, cabe indicar que la perfecci\u00f3n en\nla uni\u00f3n se logra en esta vida (cada hombre seg\u00fan su capacidad) cuando cesan\ntodos los apetitos y el alma se encuentre sosegada y acallada (S 1,5,6).\nEntonces \u201cel alma, ya sencilla y pura se transforma en la sencilla y pura\nsabidur\u00eda, que es el Hijo de Dios\u201d (S 2,15,4). En el camino de las almas al\nsumo conocimiento propio de la uni\u00f3n, la pedagog\u00eda divina tiene para cada alma\nun designio peculiar. Sin embargo, suele comenzar comunicando lo espiritual\ndesde las cosas exteriores \u201cseg\u00fan la peque\u00f1ez y poca capacidad del alma, para\nque mediante la corteza de aquellas cosas sensibles, que de suyo son buenas,\nvaya el esp\u00edritu haciendo actos particulares y recibiendo tantos bocados de\ncomunicaci\u00f3n espiritual y llegue a la actual sustancia de esp\u00edritu, que es\najena de todo sentido, al cual &#8230; no puede llegar el alma sino muy poco a\npoco, a su modo &#8230; Cuando llegare perfectamente al trato con Dios de esp\u00edritu\nnecesariamente ha de haber evacuado todo lo que acerca de Dios pod\u00eda caer en el\nsentido\u201d (S 2,17,5) y toda inteligencia clara y particular aunque fuese muy\nespiritual (S 2,15,3; 2,16,15). Debe tenerse presente el hecho de que \u201ccuanto\nm\u00e1s se aniquilare por Dios &#8230; tanto m\u00e1s se une a Dios\u201d (S 2,7,11) y mayor es\nla luz participada por el hombre en la fe. \u201cEl no ir adelante es volver atr\u00e1s,\ny el no ir ganando es ir perdiendo\u201d (S 1,11,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el alma\nllega a este estado de \u201ccaminar en oscura y pura fe\u201d (N 2,2,5), se encuentra\ncon la promesa del Esposo: \u201cYo te desposar\u00e9 &#8230; conmigo por fe\u201d (ib.),\nconsumando el hecho de \u201csalir de s\u00ed misma\u201d (N 2,4,1), \u201cpor una escala muy\nsecreta, que ninguno de casa la sab\u00eda\u201d (N 2,15,1) y llevando \u201cuna t\u00fanica\ninterior de una blancura tan levantada, que disgrega la vista de todo\nentendimiento\u201d (N 2,21,3) para \u201cconseguir la gracia de la uni\u00f3n del Amado\u201d (N\n2,21,4). El alma, pues, no pod\u00eda ponerse mejor vestido, ya que as\u00ed vestida \u201cno\nve ni atina el demonio a empecerla\u201d (N 2,21,3) y, a la vez, \u201ces imposible dejar\nde agradar\u201d a Dios (N 2,21,4). Y este disfraz blanco es el que dispone al alma\n\u201cpara unirla con la Sabidur\u00eda divina\u201d (N 2,21,11) y para \u201centender admirables\ncosas de gracia y misericordia &#8230; en las obras de tu Encarnaci\u00f3n\u201d (CB 5,7).\nLlegada el alma al \u201cmatrimonio espiritual\u201d, donde es \u201cconfirmada en gracia\u201d (CB\n22,3), y donde posee \u201cla pureza y entereza de su fe\u201d (CB 31,3), se siente ya\ntan iluminada que le parece entrever la presencia del mismo Dios. Son visos de\ngloria; apenas falta romper la tenue tela de la vida mortal para que la plena\nclaridad de la visi\u00f3n sustituya a la fe. La situaci\u00f3n queda descrita por el Santo\nas\u00ed: \u201cEsta es la gran satisfacci\u00f3n y contento del alma, ver que da Dios m\u00e1s que\nella en s\u00ed es y vale, con aquella misma luz divina y calor divino que se lo da;\nlo cual en la otra vida es por medio de la lumbre de gloria, y en \u00e9sta por\nmedio de la fe ilustrad\u00edsima\u201d (LlB, 3,80).<\/p>\n\n\n\n<p>4. FE-CARIDAD. La amplitud e\ninsistencia sobre la virtud de la fe no impide a J. de la Cruz reiterar la\n\u00edntima relaci\u00f3n con la &nbsp;caridad. No s\u00f3lo no se excluyen, sino que se recalca la mutua influencia\ncomo esencial en el dinamismo teologal. Por una parte, \u201ccuanto m\u00e1s pura y\nesmerada est\u00e1 el alma en fe, m\u00e1s tiene de caridad infusa de Dios\u201d; por otra\nparte, \u201ccuanta m\u00e1s caridad tiene tanto m\u00e1s la alumbra y comunica los dones el\nEsp\u00edritu Santo\u201d (S 2,29,6). La funci\u00f3n de la caridad en la uni\u00f3n del alma con\nDios por la fe es verdaderamente trascendental. Viene a ser el \u201calma\u201d del\nproceso de vaciamiento y oscuridad. El amor impulsa a creer \u201cen lo que no se\nve, ni siente ni puede ver ni sentir en esta vida que es Dios\u201d (S 2,24,9) de\ntal modo que \u201cel entendimiento &#8230; oscuro ha de ir por amor en fe\u201d (S 2,29,6). Cuanta\nmayor sea la oscuridad a que se ve sometida el alma mayor\nimportancia tiene que \u201cande el alma inflamada con ansias de amor de Dios muy\npuro\u201d (S 2,24,8).<\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter informador\ny director de la caridad (S 1,2,3) sobre la vida de fe, lleva a J. de la Cruz a\ndestacar la primac\u00eda del amor en la recepci\u00f3n de comunicaciones espirituales.\nEn esos momentos es necesario ponerse \u201cla voluntad con amor a Dios\u201d (S 2,29,7),\nsin aplicar el entendimiento a lo que se comunica, y \u201cfundar la voluntad en\nfortaleza de amor humilde\u201d (S 2,29,9). La primac\u00eda del amor sobre las otras dos\nvirtudes teologales no significa separaci\u00f3n o autonom\u00eda entre ellas. A lo largo\ndel itinerario espiritual la fe y el amor son \u201clos dos mozos de ciego\u201d que han\nde guiar al alma \u201cpor donde no sabe, all\u00e1 a lo escondido de Dios\u201d (CB 1,11). En\n\u00faltimo t\u00e9rmino hay que reconocer con el Santo que todo se reduce a la caridad,\nhasta la misma fe, ya que Dios se comunica como amor incluso a trav\u00e9s de las\nverdades de la fe. No se comunica \u201csino por el amor del conocimiento\u201d (CB\n13,11).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 AMATUS VAN DE H. FAMILIE, \u201cLa fe \u2018Ilustrad\u00edsima\u2019\u201d,\nen <em>EphCarm <\/em>9 (1958) 412-422; Id. \u201cFoi et contemplation\u201d, ib. 13 (1962) 224-256; BALDOMERO\nJ. DUQUE, \u201cSobre el tema de la fe: di\u00e1logo con san Juan de la Cruz\u201d, en <em>Teolog\u00eda Espiritual <\/em>2 (1958) 469-477; ALAIN DELAYE, <em>La foi selon Jean de la Croix<\/em>, La Plese, Angers 1975; M. LABOURDETTE, \u201cLa foi\nth\u00e9ologale et la connaissance mystique d\u2019apr\u00e8s la <em>Subida-Noche<\/em>\u201d, en <em>Revue Thomiste <\/em>42 (1936-1937) 16-57, 191-229; KAROL WOJTYLA, <em>La fe seg\u00fan san Juan de la Cruz, <\/em>BAC, Madrid 1979; ANTONIO BARUFFO, \u201cLa fede in S. Giovanni della Croce\u201d, en\n<em>Rassegna di Teologia <\/em>32 (1991) 389-409; JOS\u00c9 DAMI\u00c1N GAIT\u00c1N, \u201cConocimiento\nde Dios y sabidur\u00eda de la fe en san Juan de la Cruz\u201d, en el vol. <em>Experiencia y pensamiento en san Juan de la Cruz <\/em>(Madrid 1990) 251-269; JUAN PABLO II, <em>San Juan de la Cruz, maestro en la fe<\/em>, Roma-Madrid, 1991.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Aniano \u00c1lvarez-Su\u00e1rez<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Noci\u00f3n y aspectos de la fe La fe teologal es un don gratuito, que ayuda al hombre en el conocimiento de la realidad divina, la &nbsp;Trinidad y toda la econom\u00eda salv\u00edfica. 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