{"id":3715,"date":"2020-02-15T10:31:18","date_gmt":"2020-02-15T16:31:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3715"},"modified":"2021-02-15T10:35:26","modified_gmt":"2021-02-15T16:35:26","slug":"felicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3715","title":{"rendered":"Felicidad"},"content":{"rendered":"\n<p>S\u00f3lo tres veces\nemplea Juan de la Cruz en sus escritos la palabra \u201cfelicidad\u201d. Queda en parte\ncompensada esta penuria verbal con otras voces equivalentes, como \u201cdicha\u201d y\n\u201cdichoso\u201d, \u201cdeleite\u201d, \u201csolaz\u201d, etc. que comparecen con un centenar de frecuencias.\nLo importante es que la realidad y el significado de la aut\u00e9ntica felicidad\nest\u00e9n sumamente presentes en su vida y en su obra. Tambi\u00e9n aqu\u00ed surge el\ncontraste entre lo que parece y lo que es Juan: infeliz y feliz. A la postre,\nprevalece la felicidad real sobre la aparente infelicidad. Se le podr\u00eda definir\nambivalente como pobre-rico, desgraciado-afortunado, perseguido-amado,\natormentado-dichoso.<\/p>\n\n\n\n<h3>I. Hombre feliz<\/h3>\n\n\n\n<p>J. de la Cruz\ncifr\u00f3 la m\u00e1s alta y pura esencia de la felicidad en el amor. Desde esta suprema\nperspectiva fue un hombre feliz, porque am\u00f3 mucho y fue amado sincera y\ntiernamente. Aunque pobres, se amaron en su peque\u00f1a y reducida familia, su\nmadre y su hermano, permaneciendo fieles, comunicativos y afectuosos, unidos a\npesar de las distancias; incluso los llevar\u00e1 a sus conventos para que ayuden a\nlos frailes con su trabajo. Su madre recibir\u00e1 sepultura en el Carmelo teresiano\nde &nbsp;Medina del Campo, y a su hermano &nbsp;Francisco, pobre y\nanalfabeto, lo presentar\u00e1 fray Juan a los se\u00f1ores de &nbsp;Granada como \u201cla\njoya que m\u00e1s apreciaba \u00e9l en el mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00f3 y fue amado\nfray Juan por los religiosos, que le eleg\u00edan y reeleg\u00edan para superior de las\ncasas, y le\u00edan y copiaban sus escritos, que gracias a ellos han llegado en\nvarios c\u00f3dices hasta nosotros. Fue amado sobre todo por las religiosas, que no\nse cansaban de escucharle, oyendo con embeleso sus ense\u00f1anzas y poni\u00e9ndose bajo\nsu direcci\u00f3n espiritual. Con tan experto gu\u00eda hac\u00edan grandes progresos en el\ncamino de la perfecci\u00f3n. Esto hac\u00eda crecer en todos sus dirigidos y dirigidas\nla estima y el afecto hacia un hombre \u201ctan celestial y divino\u201d en expresi\u00f3n de &nbsp;S. Teresa. Nos han\nllegado muy pocas cartas de fray Juan de la Cruz, solamente 34. Pero en ese\ncorto epistolario se echa bien de ver la delicadeza, el cari\u00f1o y el amor que\nencerraba este hombre en su coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Le resta a\u00fan a\nfray Juan otra dimensi\u00f3n de la felicidad: la que se deriva del amor divino.\nDesde este plano espiritual, su ventura no conoci\u00f3 t\u00e9rmino ni l\u00edmite. Estudi\u00f3 y\ncolumbr\u00f3 la verdadera sustancia de la felicidad posible, la expuso con profunda\nreflexi\u00f3n en sus libros, ilumin\u00f3 las mentes con su irradiaci\u00f3n y la cant\u00f3 con\narcang\u00e9lica melod\u00eda. \u00c9l no habl\u00f3 de felicidades terrenas, sino de la <em>felicidad eterna <\/em>(CB 38,1) y de la <em>felicidad infinita <\/em>(Po I, 1). Percibi\u00f3\npara s\u00ed y brind\u00f3 para los dem\u00e1s la felicidad como un indecible <em>aquello <\/em>que no se puede decir con nombre\nsobre la tierra. Y muri\u00f3 fray Juan de felicidad un d\u00eda en &nbsp;\u00dabeda, porque\nmuri\u00f3 de amor.<\/p>\n\n\n\n<h3>II. A la felicidad\npor la santidad<\/h3>\n\n\n\n<p>J. de la Cruz no\nconcibi\u00f3 ni para s\u00ed ni para los otros la verdadera felicidad si no era como\nfruto espont\u00e1neo de la santidad. \u00c9l as\u00ed la busc\u00f3 y la hall\u00f3 y la posey\u00f3 y la\ngoz\u00f3. Tampoco fue a la santidad exclusivamente como tal santidad, sino como una\nvivencia y exigencia del amor. Su programa era amar a Dios como Dios debe y\nquiere ser amado, sin trabas y hasta las \u00faltimas consecuencias, hasta alcanzar\nla uni\u00f3n plena con \u00e9l. Eso es la santidad para fray Juan, y eso es lo que\nconfiere en este mundo la dichosa ventura de la \u00fanica felicidad. \u00c9l la logr\u00f3\npara s\u00ed; la procur\u00f3 para sus hijos espirituales; y la consign\u00f3 por escrito para\nlas futuras generaciones. Porque todos estamos llamados a la santidad como\nestamos predestinados a la felicidad, una felicidad de enamorados a lo divino.<\/p>\n\n\n\n<h3>III. Doctor y\npoeta de la felicidad<\/h3>\n\n\n\n<p>J. de la Cruz es\ndoctor de la Iglesia por sus escritos. En ellos trata de llevar a las almas a\nla perfecta &nbsp;uni\u00f3n con Dios, esa uni\u00f3n en la que esas almas\nencontrar\u00e1n cuanto desean, cuanto quieren, cuanto aman. Es decir, hallar\u00e1n todo\ncuanto buscan y necesitan para ser felices del todo y para siempre. En este\nsentido desarrolla el Santo su teor\u00eda por elevaci\u00f3n. Para esto el experto gu\u00eda\nprocura, primero, quitar los impedimentos, las imperfecciones, las aficiones,\nlo que es &nbsp;negaci\u00f3n de Dios; segundo, llenar al alma de perfecciones\ny virtudes, asemej\u00e1ndola en entendimiento y voluntad a Dios para alcanzar la\nuni\u00f3n con El, queriendo lo que Dios quiere y amando lo que Dios ama.<\/p>\n\n\n\n<p>Para estimular al\nalma a este alto y feliz estado de la eterna e infinita ventura fray Juan le va\nmostrando por piezas todas las muchas bellezas y gozos que trae para el hombre\nla posesi\u00f3n de Dios, y aqu\u00ed es un derroche de dones, consuelos, gozos,\nrecreaciones, gustos, deleites y maravillas que no puede haberlas juntas en\nninguna otra parte ni es capaz de imaginar el m\u00e1s encandilado so\u00f1ador.<\/p>\n\n\n\n<p>Ofrecemos a\ncontinuaci\u00f3n un muestrario del vocabulario sanjuanista con referencia directa a\nla felicidad. Para no empedrar este texto de incontables citas y n\u00fameros de la <em>Llama de amor viva <\/em>las englobamos todas\npor el orden de las respectivas estrofas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Estrofa 1\u00aa: <\/em>\u201cR\u00edos de gloria, copiosidad del deleite, torrente de tu deleite, que a vida eterna sabe, jocunda y festivalmente, abrazo abisal de su\ndulzura, muerte muy suave y muy dulce\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Estrofa 2\u00aa: <\/em>\u201cEl deleite sobremanera, lo fino del deleite, hasta los \u00faltimos artejos de\npies y manos, anda el alma como de fiesta, divinos modos de deleite, no es\nincre\u00edble que as\u00ed sea\u201d. \u201cLa delicadez del deleite que se siente es imposible\ndecirse; no hay vocablos para declarar cosas tan subidas de Dios como en estas\nalmas pasan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Estrofa 3\u00aa: <\/em>\u201cUn para\u00edso de regad\u00edo divino, abismo de deleites, delectaci\u00f3n grande, su\nsed es infinita, deleite y hartura de Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Estrofa 4<\/em>\u00aa: \u201cFuerte deleite, totalmente indecible, cu\u00e1n dichosa es esta alma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo\nprocedimiento seguimos para las citas del <em>C\u00e1ntico\nespiritual<\/em>, que agrupamos por el orden de cada una de las canciones: \u201cDeleite\nescondido en &nbsp;Dios escondido, Cristo, infinito deleite (Can 1), prado\nde deleites (4), el m\u00e1s subido deleite, muy mayor deleite (14), gozo en flor\n(16), deleitoso jard\u00edn (17), un mar de deleite, suave sue\u00f1o de amor, novedades\nde deleites, en todo deleite se deleita, dichosa vida, m\u00fasica subid\u00edsima que\nembebe y suspende (20-21), felic\u00edsimo estado, el alma hecha Dios, son dioses\n(22), lecho de deleites, flores de felicidad (24), divina &nbsp;embriaguez (25),\ndivina bebida (26), no hay afici\u00f3n de madre comparable, deleites de amor,\nderretirse de amor (27), solaz y deleite, vino sabroso de amor (30), apacentado\nsabrosa y divinamente (34), sabroso asiento de amor (35), sabor inefable (37),\n\u201caquello\u201d que me diste (38), profundo deleite indecible, sabor de canto eterno\nen esta vida, \u201cno hay que tener por imposible\u201d (39).<\/p>\n\n\n\n<h3>IV. Dichosa vida<\/h3>\n\n\n\n<p>El depositario y\nbeneficiario de todos estos bienes y consuelos e indecibles delicias para J. de\nla Cruz es un ser enteramente feliz y as\u00ed lo define como al hombre m\u00e1s dichoso\nde la tierra en un anticipado para\u00edso de gloria. Exclama el ext\u00e1tico Juan:\n\u201c\u00a1Dichosa vida y dichoso estado y dichosa alma que a \u00e9l llega! donde todo le es\nsustancia de amor y regalo y deleite de &nbsp;desposorio\u201d (CB\n20-21,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto se\nexplica si se tiene en cuenta lo que afirma este doctor de la Iglesia acerca de\nla condici\u00f3n divina de estas almas llegadas a la perfecci\u00f3n, a saber: \u201cLas\nalmas, los mismos bienes poseen por participaci\u00f3n que Dios por naturaleza; por\nlo cual verdaderamente son dioses por participaci\u00f3n, iguales compa\u00f1eros suyos\nde Dios\u201d (CB 39, 6). En otro lugar pondera el Santo: \u201cViviendo el alma aqu\u00ed\nvida tan feliz y gloriosa, como es vida de Dios, considere cada uno, si\npudiere, qu\u00e9 vida tan sabrosa ser\u00e1 \u00e9sta que vive\u201d (CB 22, 6). J. de la Cruz,\neste santo, esencialmente feliz, brinda felicidad a los mortales; este doctor\nse\u00f1ala el camino que conduce al para\u00edso y este poeta dice su canci\u00f3n de la\nalegr\u00eda a cuantos quieran avanzar a su vera.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 ISMAEL BENGOECHEA, <em>La felicidad en San Juan de la Cruz<\/em>, Sevilla, Miriam, 1988.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ismael Bengoechea<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00f3lo tres veces emplea Juan de la Cruz en sus escritos la palabra \u201cfelicidad\u201d. Queda en parte compensada esta penuria verbal con otras voces equivalentes, como \u201cdicha\u201d y \u201cdichoso\u201d, \u201cdeleite\u201d, \u201csolaz\u201d, etc. que comparecen con un centenar de frecuencias. Lo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3715\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[1,23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-XV","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3715"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3715"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3715\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3718,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3715\/revisions\/3718"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3715"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3715"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3715"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}