{"id":3727,"date":"2020-02-15T10:40:06","date_gmt":"2020-02-15T16:40:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3727"},"modified":"2021-02-15T10:42:17","modified_gmt":"2021-02-15T16:42:17","slug":"fortaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3727","title":{"rendered":"Fortaleza"},"content":{"rendered":"\n<p>Se trata de un\nt\u00e9rmino muy peculiar del lenguaje sanjuanista. A los significados corrientes en\nespa\u00f1ol les a\u00f1ade acepciones personales, que conviene recordar por la\nimportancia que revisten en su sistema doctrinal y pedag\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>1. USOS CORRIENTES. Se hallan\npr\u00e1cticamente todos en los escritos sanjuanistas. Fortaleza equivale a <em>baluarte <\/em>o fortificaci\u00f3n, como\ncuando escribe que el demonio combate y turba siempre al alma \u201ccon la\ninnumerable munici\u00f3n de su artiller\u00eda, porque ella no se entrase en esta\nfortaleza y escondrijo del interior recogimiento de su Esposo\u201d (CB 40,3). En\nesta acepci\u00f3n coincide con \u201clos fuertes\u201d cantados y descritos al principio del\nCE, que son los demonios, de \u201ccuya fortaleza\u201d dice Job \u201cno hay poder sobre la tierra que se les compare\u201d (41,24 = CB 3,9).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s corriente\nes que fortaleza se use en sentido de <em>fuerza, vigor o energ\u00eda<\/em>. As\u00ed, los\nenemigos quitaron a Sans\u00f3n \u201cla fortaleza y le sacaron los ojos\u201d (S 1,7,2); el\nalma \u201csiente la fortaleza y br\u00edo para obrar en la sustancia que le da el manjar\ninterior\u201d (N 1,9,6), o \u201cla libertad y fortaleza que ha de tener para buscar a\nDios\u201d (CB 3,5; cf. S 1,5,4; 1,12,5-6; 2,29,4; 2,22,2; N 1,7,4; LlB 4,13).<\/p>\n\n\n\n<p>Aparece igualmente\nla fortaleza como una de las <em>virtudes cardinales. <\/em>Entre los provechos que saca el alma en la noche del\nsentido est\u00e1 el ejercicio de las virtudes \u201cde por junto\u201d, como la paciencia, la\nlonganimidad, la caridad y otras. \u201cEjercita tambi\u00e9n aqu\u00ed la virtud de la\nfortaleza, porque en estas dificultades y sinsabores que halla en el obrar saca\nfuerzas de flaquezas, y as\u00ed se hace fuerte\u201d (N 1,13,5; cf. S 2,24,9; 2,26,3; 2,29,\n9.12; 2,31,1; N 2,32; 2,5,6; CB 3,9-10; 20,1; LlB 2,21.27; 3,3.14; Av 94,\netc.).<\/p>\n\n\n\n<p>2. NOVEDAD SANJUANISTA. Las aplicaciones m\u00e1s ricas y\noriginales de la fortaleza al desarrollo espiritual se sustentan en otra\nacepci\u00f3n muy peculiar. Hay que tener en cuenta, ente todo, que se contrapone\ninsistentemente a la \u201cflaqueza\u201d y, seg\u00fan muletilla repetida por el Santo, los\ncontrarios se iluminan mutuamente. La comprensi\u00f3n global de la fortaleza\nreclama, por ende, la consideraci\u00f3n de la flaqueza.<\/p>\n\n\n\n<p>Para J. de la Cruz\nla fortaleza del hombre es igual al conjunto de sus potencias y capacidades. Lo\nda habitualmente por asentado y lo define tambi\u00e9n expl\u00edcitamente: \u201cLa fortaleza\ndel alma consiste en sus potencias, pasiones y apetitos, todo lo cual es\ngobernado por la voluntad\u201d. La aplicaci\u00f3n es inmediata: \u201cCuando estas\npotencias, pasiones y apetitos endereza en Dios la voluntad y las desv\u00eda de\ntodo lo que no es Dios, entonces guarda la fortaleza del alma para Dios, y as\u00ed\nviene a amar a Dios de toda su fortaleza\u201d (S 3,16,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Dos textos\nb\u00edblicos, citados l\u00edneas antes, sirven de referencia b\u00e1sica a J. de la Cruz\npara esta interpretaci\u00f3n del lat\u00edn \u201cfortitudo\u201d, que aparece en ellos. Son\nDeuteronomio 6,5 y Salmo 58,10. La primera aplicaci\u00f3n en este sentido aparece\nal comienzo de la <em>Subida, <\/em>cuando dice que \u201cel alma no recogida en un solo apetito\nde Dios, pierde el valor y vigor en la virtud\u201d, como las especias arom\u00e1ticas\n\u201cdesenvueltas van perdiendo la fragancia y la fuerza\u201d. En ese sentido ha de\nentenderse lo del Salmo: \u201cYo guardar\u00e9 mi fortaleza para ti (58,10), esto es,\nrecogiendo la fuerza de mis apetitos s\u00f3lo a ti\u201d (S 1,10,1). Aunque se da cierta\nequivalencia entre fuerza y fortaleza, apunta ya al conjunto de apetitos que\ndeben \u201crecogerse en uno\u201d. En este sentido \u201cfortaleza\u201d equivale a otras\nfiguraciones t\u00edpicamente sanjuanistas, como &nbsp;\u201cla monti\u00f1a\u201d (CB\n16,10), &nbsp;la ciudad y sus arrabales (CB 18,7-8), &nbsp;\u201cel caudal de\nalma\u201d (CB 28,3-4).<\/p>\n\n\n\n<p>La fortaleza equivale,\npor tanto, a la capacidad global del hombre. Toda ella, seg\u00fan el Santo, ha de\nestar orientada definitivamente a Dios: en sentido negativo, en cuanto\npurificada y apartada de todo lo que no conduce a \u00e9l; positivamente, en cuanto\nse emplea \u00edntegramente en las obras de su amor. Son dos vertientes de la misma\nrealidad. En la medida en que todas las capacidades se purifican y armonizan en\nla misma direcci\u00f3n, se concentran en su objetivo final. En eso consiste el amar\na Dios con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma y con toda la fortaleza. El Santo\npresenta la fortaleza en su funci\u00f3n de desnudar, purificar y enderezar todas\nlas potencias a Dios <em>(Subida-Noche)<\/em>,\no la describe como realidad ya conseguida <em>(C\u00e1ntico-Llama<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Formula y\ndesarrolla estos principios b\u00e1sicos al iniciar precisamente la \u201cnoche oscura de\nla voluntad\u201d, porque \u201ctodo es gobernado por la voluntad\u201d (S 3,16,2) y solamente\npor la caridad, que se asienta en ella, las obras de las otras virtudes \u201cson\nvivas\u201d (ib. n. 1). Confiesa el Santo que para tratar de la \u201cnoche y desnudez\nactiva de esta potencia, para enterarla y formarla en esta virtud de la caridad\nde Dios\u201d, no hall\u00f3 autoridad m\u00e1s conveniente que la del Deuteronomio (6,5), \u201cen\nla cual se contiene todo lo que el hombre espiritual debe hacer y lo que yo\naqu\u00ed le tengo de ense\u00f1ar para que de veras llegue a Dios por uni\u00f3n de voluntad\npor medio de la caridad. Porque en ella se manda al hombre que todas sus\npotencias y apetitos y operaciones y aficiones de su alma emplee en Dios, de\nmanera que toda la &nbsp;habilidad y fuerza del alma no sirva m\u00e1s que para esto\u201d\n(ib.).<\/p>\n\n\n\n<p>a) <em>Conquista de la fortaleza<\/em>. Como es sabido, el esquema desarrollado en <em>Subida <\/em>para purificar la voluntad consiste en examinar\n\u201ctodas sus afecciones desordenadas, de donde nacen los apetitos, afectos y\noperaciones desordenadas, de donde nace tambi\u00e9n no guardar toda su fuerza a\nDios\u201d. Asentado que todas esas afecciones pueden reducirse a las cuatro\npasiones, gozo, esperanza, dolor y temor\u201d (S 3,16,2), comienza su recorrido\nanal\u00edtico, interrumpi\u00e9ndolo antes de concluir la tem\u00e1tica del gozo.<\/p>\n\n\n\n<p>Retoma el mismo\nargumento de la fortaleza en la vertiente cat\u00e1rtica al estudiar el aspecto\npasivo, volviendo a la \u201cautoridad\u201d b\u00edblica del Deuteronomio (6,5: N 2,11,4).\nMediante la \u201coscura purgaci\u00f3n\u201d de la noche oscura, \u201ctiene Dios tan destetados\nlos gustos y tan recogidos, que no pueden gustar cosa que ellos quieran. Todo\nlo cual hace Dios a fin de que, apart\u00e1ndolos y recogi\u00e9ndolos todos para s\u00ed,\ntenga el alma m\u00e1s fortaleza y habilidad para recibir esta fuerte uni\u00f3n de amor\nde Dios\u201d Para recibir David \u201cla fortaleza del amor de esta uni\u00f3n de Dios\u201d, dijo\nlo de \u201cmi fortaleza guardar\u00e9 para ti\u201d, esto es: \u201cToda la habilidad y apetitos y\nfuerzas de mis potencias\u201d (N 2,11,3, conviene leer todo este cap\u00edtulo).<\/p>\n\n\n\n<p>El arduo y\nfatigoso proceso cat\u00e1rtico tiene como objetivo el conseguir la fortaleza\n\u201ccompetente\u201d para llegar al estado de &nbsp;uni\u00f3n con Dios.\n\u201cPara venir \u00e9l, ha menester ella \u2013el alma\u2013 estar en el punto de pureza,\nfortaleza y amor competente\u201d (CB 20-21,2). Es condici\u00f3n imprescindible que las\ndos porciones del hombre est\u00e9n limpias y purificadas, porque el alma \u201cha\nmenester grande fortaleza y muy subido amor para tan fuerte y estrecho abrazo\nde Dios\u201d (ib. n.1).<\/p>\n\n\n\n<p>Conseguir perfecta\nfortaleza es precisamente superar la flaqueza propia del hombre dejado a sus\nfuerzas naturales, porque \u201cla flaqueza y corrupci\u00f3n de la sensualidad\u201d son\nobst\u00e1culos para alcanzar la uni\u00f3n con Dios (N 2,1,2). J. de la Cruz recuerda\ncon frecuencia que la naturaleza humana fue \u201cestragada en Ad\u00e1n debajo del \u00e1rbol\ndel para\u00edso\u201d y, aunque \u201creparada por Cristo en el \u00e1rbol de la Cruz\u201d (CB 23\nentera), qued\u00f3 flaca y herida por el pecado. El Santo localiza fundamentalmente\nesa flaqueza en la sensualidad, \u201cporque la parte sensitiva del alma es flaca e\nincapaz para las cosas fuertes del esp\u00edritu\u201d (N 2,1,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa flaqueza es\ncausa de sufrimiento y objetivo propio de la noche purificadora, que no puede\nser cabal y plena mientras la obra de Dios no consigue desarraigar la ra\u00edz del\napetito desordenado. Frente a la acci\u00f3n cat\u00e1rtica de la divina contemplaci\u00f3n,\nel hombre sufre penas muy agudas a \u201ccausa de su flaqueza natural, moral y\nespiritual\u201d. Lo explica as\u00ed J. de la Cruz: \u201cComo esta divina contemplaci\u00f3n\nembiste en el alma con alguna fuerza, al fin de ir fortaleciendo y domando, de\ntal manera pena en su flaqueza que poco menos desfallece, particularmente\nalgunas veces cuando con alguna m\u00e1s fuerza embiste\u201d (N 2,5,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque \u201cla mano de\nDios de suyo es tan blanda y suave\u201d, se vuelve penosa y dura al momento de\nenderezar las tendencias del hombre (N 2,5,7) a fin de convertirle totalmente\nhacia \u00e9l con todas sus potencias y capacidades. As\u00ed, la flaqueza del hombre se\nva transformando en fortaleza de Dios, cumpli\u00e9ndose el dicho paulino recordado\npor el Santo de que la virtud en la flaqueza se hace perfecta (CB 30,5).<\/p>\n\n\n\n<p>b) <em>Toda la fortaleza en Dios<\/em>. De la fortaleza \u201ccompetente\u201d o correspondiente al proceso cat\u00e1rtico se\nllega en el estado de &nbsp;matrimonio espiritual a una \u201cfortaleza terrible\u201d, contra la cual nada\npueden los enemigos del alma: \u201cEn este estado consigue el alma muy alta pureza\ny hermosura, y tambi\u00e9n terrible fortaleza por raz\u00f3n del estrecho y fuerte nudo\nque por medio de esta uni\u00f3n entre Dios y el alma se da\u201d (CB 20-21,1). Las\nvirtudes heroicas se asientan entonces en el alma de tal modo, que semeja un\nmuro, \u201cen cuya fortaleza ha de reposar el pac\u00edfico\nesposo sin que perturbe alguna flaqueza\u201d (ib. n.2). Esas mismas virtudes\nheroicas del estado de uni\u00f3n se comparan a las cuevas de los leones, \u201cmuy\nseguras y amparadas de los dem\u00e1s animales\u201d, porque, \u201ctemiendo ellos la\nfortaleza y osad\u00eda del le\u00f3n que est\u00e1 dentro, no s\u00f3lo no se atreven a entrar,\nmas ni aun junto a ella posan parar\u201d (CB 24,4). Eso es tener el alma \u201clas\nvirtudes en fortaleza\u201d (ib. n. 2 y 8).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el alma\nllega a esta fortaleza, \u201ctodo lo que obra es ganancia, porque toda la fuerza de\nsus potencias est\u00e1 convertida en trato espiritual con el Amado\u201d (CB 30,1). J.\nde la Cruz asegura que no hallar\u00eda \u201cpalabras y t\u00e9rminos\u201d si quisiese dar a\nentender la hermosura de las flores de virtudes entretejidas en el estado de\nperfecci\u00f3n, como tampoco si intentase \u201cdecir algo de la fortaleza y majestad\nque el orden y compostura de ellas ponen en el alma\u201d (CB 30,10). En su intento\nde sugerir algo, apunta una arriesgada comparaci\u00f3n con el demonio, que, seg\u00fan\nJob (41,6-7), tiene el cuerpo guarnecido de escamas tan apretadas y de metal\ncolado que ni siquiera el aire puede entrar por ellas. Se pregunta el Santo: si\nel demonio \u201ctiene tanta fortaleza en s\u00ed\u201d por este motivo, \u201ccu\u00e1nta ser\u00e1 la fortaleza\nde esta alma vestida toda de fuertes virtudes, tan asidas y entretejidas entre\ns\u00ed, que no puede caber entre ellas fealdad ninguna ni imperfecci\u00f3n, a\u00f1adiendo\ncada una con su fortaleza, fortaleza al alma?\u201d (CB 30,10). En su admiraci\u00f3n\nconcluye: \u201cEspanta la fortaleza y poder que con la compostura y orden ellas\u201d,\n\u2013las virtudes unidas en el alma\u2013 le dan fuerza con su sustancia (ib. n. 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Prolongando el\nsimbolismo de las flores-virtudes perfectas halla otra figuraci\u00f3n peculiar para\nla fortaleza; es el cuello en el que se cuelga la guirnalda de flores-virtudes:\n\u201cEl cuello significa la fortaleza, en la cual dice que volaba el cabello del\namor, en que est\u00e1n entretejidas las virtudes, que es amor en fortaleza. Porque\nno basta que sea solo para conservar las virtudes, sino que tambi\u00e9n sea fuerte,\npara que ning\u00fan vicio contrario la pueda por ning\u00fan lado de la guirnalda de la\nperfecci\u00f3n quebrar\u201d (CB 31,4). Remata la aplicaci\u00f3n metaf\u00f3rica con estas\npalabras: \u201cY dice que volaba en el cuello, porque en la fortaleza del alma\nvuela este amor de Dios con gran fortaleza y ligereza\u201d (ib.).<\/p>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n y\naplicaci\u00f3n sanjuanistas no pueden ser m\u00e1s consoladoras. Dios es la \u00fanica y\nverdadera fortaleza para el hombre. Reposar en los brazos de Dios confiere la\nconfianza absoluta en que se basa la fortaleza cristiana. Lo expresa bellamente\nJ. de la Cruz: \u201cReclinar el cuello en los brazos de Dios es tener ya unida su\nfortaleza \u2013el hombre\u2013, o por mejor decir, su flaqueza, en la fortaleza de Dios;\nporque los brazos de Dios significan la fortaleza de Dios, en que, reclinada y\ntransformada nuestra flaqueza, tiene ya fortaleza del mismo Dios\u201d (CB 22,7).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se trata de un t\u00e9rmino muy peculiar del lenguaje sanjuanista. A los significados corrientes en espa\u00f1ol les a\u00f1ade acepciones personales, que conviene recordar por la importancia que revisten en su sistema doctrinal y pedag\u00f3gico. 1. USOS CORRIENTES. Se hallan pr\u00e1cticamente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3727\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Y7","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3727"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3727"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3727\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3728,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3727\/revisions\/3728"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3727"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3727"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3727"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}