{"id":3732,"date":"2020-02-15T10:45:43","date_gmt":"2020-02-15T16:45:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3732"},"modified":"2021-02-15T10:48:26","modified_gmt":"2021-02-15T16:48:26","slug":"fuente-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3732","title":{"rendered":"Fuente, la"},"content":{"rendered":"\n<p>San Juan de la\nCruz elabora en dos ocasiones el s\u00edmbolo de la fuente, con el que remite al\nlector a algunos de los momentos culminantes de su experiencia m\u00edstica unitiva.\nTanto en el \u201cCantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe\u201d (que tiene\npor estribillo el c\u00e9lebre verso \u201cQu\u00e9 bien s\u00e9 yo la fonte que mana y corre \/\naunque es de noche\u201d) como en la lira 11 del <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>(CA 11, CB 12<em>) <\/em>(\u201c\u00a1Oh cristalina\nfuente \/ si en esos tus semblantes plateados \/ formases de repente \/ los ojos deseados\n\/ que tengo en mis entra\u00f1as dibujados!\u201d) el poeta celebra sus enigm\u00e1ticas\nfuentes haciendo gala de una notable originalidad literaria.<\/p>\n\n\n\n<p>El Santo reelabora\nun s\u00edmbolo de larga y prestigiosa estirpe. La universalidad del &nbsp;agua como met\u00e1fora\nespiritual es evidente, desde la Biblia (Jn 4,14) hasta la tradici\u00f3n alqu\u00edmica.\nIncluso la fuente, \u201cs\u00edmbolo inmemorial de vida eterna\u201d, como lo llama Mar\u00eda\nRosa Lida, tiene sobretonos simb\u00f3licos desde antiguo. Xavier Picaza nos\nrecuerda la importancia que tuvo esta <em>fons divinitatis <\/em>para los\nneoplat\u00f3nicos, mientras que J. E. Cirlot la asocia con el centro m\u00edstico del\nalma: con las honduras del Ser que se deben explorar en secreto y en oscuridad.\n\u201cFuente sellada\u201d llama a la Sulamita el Esposo de los <em>Cantares <\/em>(4,12), y todav\u00eda\nen las canciones sefard\u00edes medievales la fuente era s\u00edmbolo de fecundidad y de\nboda. Pero el origen espec\u00edfico del s\u00edmil sanjuanista ha sido muy dif\u00edcil de\ntrazar para los estudiosos. No le parecen b\u00edblicos a David Rubio, quien asegura\nque ninguna de las 56 met\u00e1foras de la \u201cfuente\u201d de la Vulgata ni las numerosas\nmet\u00e1foras del mismo objeto de la m\u00edstica occidental pueden en modo alguno\nrelacionarse con el intrincado s\u00edmbolo de la fuente sanjuan\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<h3><strong>I. Poema de la \u201cFonte\u201d<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>La fuente del\n\u201cCantar del alma\u201d evoca en un primer plano la inaprehensible esencia divina\nque, sin embargo, se intuye en la noche de la vida terrenal. El recuerdo martilleante\nde estas tinieblas nocturnas sirve de estribillo al poema: el emisor de los\nversos celebra su misteriosa fuente \u201caunque es de noche\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Asegura, sin\nembargo, que conoce bien esta secreta \u201cfonte que mana y corre\u201d, y la obsesiva\nrepetici\u00f3n de su gozoso y afirmativo conocimiento experiencial en las primeras\nocho estrofas del poema persuaden al lector de que el poeta registr\u00f3 su \u201csaber\u201d\nno s\u00f3lo por fe sino gracias a la merced m\u00e1s alta de la experiencia m\u00edstica\ntransformante. Como la <em>teopoiesis <\/em>y la certeza cognoscitiva que con ella se adquiere es\nintransferible, porque supera la limitada raz\u00f3n humana, el protagonista po\u00e9tico\naborda su fuente infinita con la afasia caracter\u00edstica de los m\u00edsticos aunt\u00e9nticos.\nAs\u00ed, nos sugiere que su escondida fuente no tiene origen conocido, aunque todo\norigen viene de ella; que su belleza es inexplicable y su infinitud no toca\nfondo; que su luz es inmarcesible y su corriente de una omnipotencia abismal.\nEl poema est\u00e1 pues dedicado a la celebraci\u00f3n del misterio puro \u2013e inaccesible\npor v\u00eda racional\u2013 de la Esencia Divina. En las \u00faltimas tres estrofas el poeta\nintenta, sin embargo, explicitar el significado secreto de la fuente. Los\nversos aleccionadores cristianizan de s\u00fabito el poema e ilustran doctrinalmente\nal lector devoto, pero desde el punto de vista puramente po\u00e9tico constituyen un\nfinal anticlim\u00e1tico para el arcano sobrecogedor que hab\u00eda logrado mantener el\nSanto en su \u201cCantar\u201d. (El maestro de almas que hay en J. de la Cruz parecer\u00eda\naqu\u00ed poner o\u00eddos sordos a la c\u00e9lebre lecci\u00f3n po\u00e9tica del marinero del antiguo romance:\n\u201cyo no digo mi canci\u00f3n sino a quien conmigo va\u201d.) Y Juan termina por ofrecer\ngenerosamente al lector las claves de su fuente simb\u00f3lica: se trata de un s\u00edmil\nde la Eucarist\u00eda, pan de vida que oculta a Cristo redentor, fuente de alimento\nincesante para las criaturas sumidas en la nocturnidad de la vida material. El\nSanto termina por sugerirnos, sin embargo, que justamente este pan sagrado lo\ndevuelve a la \u201cviva fuente\u201d que desea con nostalgia de iniciado y de conocedor\naut\u00e9ntico de los misterios trascendentes e infinitos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II. En el <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La fuente del <em>C\u00e1ntico<\/em>, ante la que la &nbsp;Esposa detiene de\ns\u00fabito su ansioso peregrinar en busca del Amado, es mucho m\u00e1s compleja. Debe\nser de noche, como en el poema anterior, porque la alfaguara s\u00f3lo puede\nadquirir sus \u201csemblantes plateados\u201d cuando la iridescencia lunar o estelar\nilumina su agua oscurecida. Al mirarse en el azogue de la fuente \u2013mirarse en un\nespejo es preguntarse por la propia identidad\u2013 la enamorada se enfrenta con la\nsorpresa de que ha perdido su yo. La amada descubre que no tiene rostro, ni\nidentidad, ni bulto corp\u00f3reo, porque lo que le devuelve la alfaguara son unos\nojos ajenos. Estos ojos son simult\u00e1neamente del Amado y de ella, ya que donde\nest\u00e1n grabados es en las propias entra\u00f1as de la protagonista, que los proyecta\nsobre las aguas.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201ccristalina\nfuente\u201d es el espacio de la propia identidad de la Esposa, que sirve de espejo\npulido \u2013de superficie espiritualmente purificada\u2013 al Amado. El ansioso \u201c\u00bfad\u00f3nde\nte escondiste, Amado?\u201d con el que la enamorada inicia el <em>C\u00e1ntico <\/em>se comienza a\ncontestar aqu\u00ed: el Amado estaba todo el tiempo escondido en ella misma. Ella\nes, literalmente, la <em>fons signatus <\/em>que mereciera como requiebro la Sulamita (Cant 4,12). San\nJuan, al celebrar la transformaci\u00f3n de la amada en el Amado, subvierte el mito\nde Narciso, que se mira en la fuente y se enamora de s\u00ed mismo. Aqu\u00ed la\nprotagonista se enamora de s\u00ed misma y su amor no es ya culpable ni inf\u00e9rtil\nporque est\u00e1 en proceso de transformaci\u00f3n en lo que m\u00e1s ama.<\/p>\n\n\n\n<h3><strong>II. Antecedentes literarios<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>La filiaci\u00f3n\nliteraria de este jubiloso \u201cnarcisismo\u201d po\u00e9tico de san Juan es particularmente\nelusiva. Ludwig Pfandl asocia la fuente del <em>C\u00e1ntico <\/em>con la fuente <em>della prova dei leali amanti <\/em>del libro de caballer\u00edas <em>Platir<\/em>, mientras que D\u00e1maso Alonso favorece la influencia de la\n\u00c9gloga I de Garcilaso por conducto de la divinizaci\u00f3n de Sebasti\u00e1n de C\u00f3rdoba.\nMar\u00eda Rosa Lida argumenta no s\u00f3lo en antecedente del <em>Platir<\/em>, sino el del <em>Primale\u00f3n<\/em>. En estos\nrelatos, como en la <em>Arcadia <\/em>de Sannazaro y a\u00fan en un epigrama de Paulo el\nSilenciario, la fuente refleja un rostro ajeno: el de la persona amada.\nCrist\u00f3bal Cuevas, por su parte, a\u00f1ade el ejemplo adicional de la <em>Historia del Abencerraje<\/em>. Todos estos antecedentes greco-latinos y europeos del\ns\u00edmil, al reflejar el rostro adorado que sustituye al propio, proclaman\ncalladamente la fusi\u00f3n de identidades de los enamorados, el gran milagro\nunitivo del amor que cantaron los <em>dolce stil novistas <\/em>en Italia y con el que el mismo Petrarca se adelant\u00f3 a\nSan Juan: \u201cl\u2019amante nell\u2019 amato si trasform[a]\u201d <em>(Triunfus cupidinis<\/em>, III, 151,162).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el misterio\nesencial del s\u00edmbolo sanjuanista queda inc\u00f3lume: su fuente refleja unos ojos,\nno un rostro. Este \u00faltimo enigma se devela mejor desde contextos literarios\nsem\u00edticos. La Sulamita del epitalamio b\u00edblico no s\u00f3lo era \u201cfuente sellada\u201d sino\nque ten\u00eda los ojos como \u201clos estanques de Esebon (Cant 7,4). La fuente que\nrefleja \u00fanicamente unos \u201cojos\u201d podr\u00eda estar relacionada con el vocablo hebreo <em>\u2018ayin<\/em>, que significa\ntanto \u201cojo\u201d como \u201cfuente\u201d y \u201caspecto\u201d. Acaso por eso mismo ninguno de los\nprotagonistas ve reflejado su rostro o \u201caspecto\u201d en la fuente: posiblemente\nambos comparten no s\u00f3lo los mismos ojos sino el mismo rostro, ya sin facciones\nseparadoras, que se funde en uno \u2013y por eso se torna invisible\u2013 en los\n\u201csemblantes plateados\u201d de la alfaguara.<\/p>\n\n\n\n<p>El misticismo\nisl\u00e1mico provee claves a\u00fan m\u00e1s fecundas y m\u00e1s precisas para la lira en\ncuesti\u00f3n. Numerosos poetas y tratadistas suf\u00edes como Ibn \u2018Arabi de Murcia (s.\nXIII) y Suhrawardi (s. XII) detienen s\u00fabitamente su itinerario m\u00edstico ante una\nsimb\u00f3lica fuente aut\u00f3noma. Ese trata de la fuente de la certeza m\u00edstica, que el\nan\u00f3nimo autor del <em>Libro de la certeza <\/em>denomina como \u201cojo de la certeza\u201d <em>(\u2018aynu\u2019 l-yaqin<\/em>). La fuente es tenebrosa porque se descubre precisamente de noche (se\ntrata de la noche purgativa de los sentidos), pero es paradojalmente rutilante,\nporque en ella se comienza a contemplar la iluminaci\u00f3n divina en lo hondo del\nser. El peregrino m\u00edstico, como sucede en el caso espec\u00edfico de Naym ad-din\nal-Kubra (siglo XIII), se asoma en este momento supremo a la fuente inici\u00e1ti ca\ny ve reflejados precisamente el doble c\u00edrculo de luz de unos ojos, que\nsimbolizan la morada final del camino del alma hacia Dios. Sabastari (s. XIV)\nexplica que ve los ojos simb\u00f3licos de Su Amado \u2013que a la vez corresponden a los\nsuyos propios\u2013 reflejados en el agua de la fuente, porque le ser\u00eda imposible\nver su luz deslumbrante de manera directa. Todo ello evoca poderosamente la\nescena de la fuente sanjuan\u00edstica, que resulta misteriosa en el <em>C\u00e1ntico <\/em>pero no as\u00ed en el\ncontexto de la literatura m\u00edstica musulmana, por la sencilla raz\u00f3n de que en\n\u00e1rabe la palabra \u2018<em>ayn<\/em>, como su contrapartida hebrea <em>\u2018ayin <\/em>, significa\nsimult\u00e1neamente \u201cojo\u201d y \u201cfuente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la ra\u00edz\ntril\u00edtera \u00e1rabe tambi\u00e9n incluye la noci\u00f3n de \u201cidentidad\u201d y de \u201clo mismo\u201d. Los\nsuf\u00edes llevaron el contenido sem\u00e1ntico de su vocablo a una esperable traducci\u00f3n\npo\u00e9tica, que fue tan profunda como constante en su literatura contemplativa. La\nra\u00edz \u00e1rabe <em>\u2018ayn <\/em>establece pues una equivalencia autom\u00e1tica entre la <em>fuente<\/em>, los <em>ojos <\/em>y la <em>identidad<\/em>, que resulta\ninescapable al conocedor de esta lengua y de esta tradici\u00f3n sem\u00edtica, pero\nexc\u00e9ntrica a un occidental que desconozca los t\u00e9rminos ling\u00fc\u00edsticos que la ra\u00edz\nemparenta. Muy en consonancia con este campo sem\u00e1ntico, en armoniosa\nequivalencia, san Juan pide al lector que entienda que la fuente que le\ndevuelve a la amante los ojos del Amado simboliza la transformaci\u00f3n total del\nuno en el Otro.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuente del <em>C\u00e1ntico <\/em>implica pues una\nmirada \u201cautocontemplativa\u201d en la que Dios se revela a S\u00ed mismo en el alma\npurificada \u2013espejo cristalino y pulido\u2013 del m\u00edstico. La amada del <em>C\u00e1ntico <\/em>contempla unos\nojos en la fuente: est\u00e1n simult\u00e1neamente all\u00ed y en sus entra\u00f1as; ella los mira\ny ellos la miran desde las aguas y no es posible establecer diferencia entre ambas\nmiradas que se auto-contemplan. El Santo ha logrado explicitar la perfecta\nuni\u00f3n m\u00edstica del <em>unus-ambo <\/em>en su alfaguara plateada, que resulta por cierto mucho\nm\u00e1s compleja en su red de posibles apoyos literarios que la \u201cfuente que mana y\ncorre\u201d de su \u201cCantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 D\u00c1MASO ALONSO, <em>La poes\u00eda de san Juan de la\nCruz. <\/em><em>Desde esta ladera, <\/em>Aguilar, Madrid,\n1966; J. E. CIRLOT, <em>Saint John of the Cross. <\/em><em>Poems<\/em>. Grant &amp; Cutler\nLtd.\/Tamesis Books Ltd., London, 1975; CRIST\u00d3BAL CUEVAS, \u201cEstudio literario\u201d,\nen el vol. <em>Introducci\u00f3n a la lectura de san Juan de la Cruz, <\/em>Junta de Castilla y Le\u00f3n, Salamanca, 1991, 125-201;\nMAR\u00cdA ROSA LIDA, \u201cTransmisi\u00f3n y recreaci\u00f3n de temas grecolatinos en la poes\u00eda\nl\u00edrica espa\u00f1ola\u201d, en RFH I (1939) 20-63; LUCE L\u00d3PEZ-BARALT, <em>Asedios a lo Indecible. San Juan de la Cruz canta al \u00e9xtasis transformante,\n<\/em>Trotta, Madrid, 1998; LUDWIG\nPFANDL, <em>Historia de la literatura nacional espa\u00f1ola en la\nEdad de Oro, <\/em>Barcelona, 1933; DAVID RUBIO,\n\u201c<em>La fonte<\/em>\u201d, La Habana, 1946, 12-21.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Luce L\u00f3pez-Baralt<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Juan de la Cruz elabora en dos ocasiones el s\u00edmbolo de la fuente, con el que remite al lector a algunos de los momentos culminantes de su experiencia m\u00edstica unitiva. 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