{"id":3742,"date":"2020-02-15T10:59:25","date_gmt":"2020-02-15T16:59:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3742"},"modified":"2021-02-15T11:06:07","modified_gmt":"2021-02-15T17:06:07","slug":"herida-s-de-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3742","title":{"rendered":"Herida\/s de amor"},"content":{"rendered":"\n<p>En el plet\u00f3rico\nsimbolismo m\u00edstico de J. de la Cruz ocupa lugar destacado el que se relaciona\ncon la psicolog\u00eda del amor. Confluyen en el sanjuanismo dos tradiciones\ncomplementarias: la l\u00edrica trovadoresca y la ex\u00e9gesis cristiana de la Biblia,\ncomo revelan frases tan repetidas como \u00e9sta: \u201cEn los enamorados la herida de\nuno es de entrambos, y un mismo sentimiento tienen los dos\u201d (CB 13,9). La\ntraslaci\u00f3n de los fen\u00f3menos naturales de la &nbsp;enfermedad, llaga\ny herida del \u00e1mbito corporal al psicol\u00f3gico y espiritual es recurso pedag\u00f3gico\ny literario muy socorrido, pero J. de la Cruz lo emplea con especial maestr\u00eda.\nSe mueve siempre, como es de suponer, en el \u00e1mbito de la m\u00edstica, por lo mismo\ndel amor divino.<\/p>\n\n\n\n<p>a)<em> Rasgos generales<\/em>. El &nbsp;alma enamorada de Dios, cuando se siente verdaderamente inflamada por ese\namor sufre y padece \u201cen muchas maneras, en todos los tiempos y lugares, no\nsosegando en nada\u201d, hasta que llega al beso de la &nbsp;uni\u00f3n transformante (N 2,11,6). El amor no\nsatisfecho la hiere de tal manera que puede decirse enferma o llagada. Es lo\nque canta el verso dirigido al Amado: \u201cDecilde que adolezco, peno y muero\u201d (CB\n2, v. 5\u00ba). La pena y el ansia, convertidas en llaga afistolada, puede llegar a\nsentimiento de muerte (CB 11, v. 2\u00ba). La &nbsp;dolencia, las &nbsp;heridas, las &nbsp;llagas y las penas expresan\nfen\u00f3menos o sentimientos fundamentalmente id\u00e9nticos y vienen a sintetizarse\ntodos en la \u201cenfermedad de amor\u201d. No obstante, esa convergencia general, las\nexigencias del lenguaje figurado de la poes\u00eda obliga al Santo a diversificar la\nfenomenolog\u00eda m\u00edstica propia de cada expresi\u00f3n. Heridas resulta el vocablo m\u00e1s\ngen\u00e9rico o comprensivo, junto con enfermedad; se presenta incluso a ciertas\nvariaciones en el <em>C\u00e1ntico <\/em>(cf. canci\u00f3n 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Como de costumbre,\nse\u00f1ala la ra\u00edz o clave en que se apoya la traslaci\u00f3n figurativa. Entre las\nvarias \u201cvisitas\u201d con que Dios favorece a las almas, con que las \u201cllaga y\nlevanta en amor\u201d, suele hacer \u201cunos encendidos toques de amor, que a manera de\nsaeta de fuego hieren y traspasan el alma y la deja toda cauterizada con fuego\nde amor. Y \u00e9stas propiamente se llaman heridas de amor\u201d (CB 1,17).<\/p>\n\n\n\n<p>La semejanza con\nlas heridas corporales y espirituales termina ah\u00ed, porque las producidas por\nlas \u201cvisitas\u201d del &nbsp;Esposo Cristo son de otro tenor: \u201cPorque estas visitas\ntales no son como otras en que Dios recrea y satisface al alma, porque \u00e9stas solo\nlas hace m\u00e1s para herir que para sanar, y m\u00e1s para lastimar que para\nsatisfacer, pues sirven para avivar la noticia y aumentar el apetito y, por\nconsiguiente, el dolor y ansia de ver a Dios\u201d (CB 1,19).<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo m\u00e1s\ncaracter\u00edstico de las \u201cheridas de amor divino\u201d: cuanto m\u00e1s penetrantes m\u00e1s\n\u201cdeseables\u201d. Se ratifica el Santo diciendo: \u201c\u00c9stas se llaman heridas\nespirituales de amor, las cuales son al alma sabros\u00edsimas y deseables; por lo\ncual querr\u00eda ella estar siempre muriendo mil muertes a estas lanzadas, porque\nla hacen salir de s\u00ed y entrar en Dios\u201d (ib.).<\/p>\n\n\n\n<p>Otro rasgo\nsintom\u00e1tico que distingue a estas heridas de cualesquier otras es que no\nadmiten medicina ni tienen otra cura que la presencia del Amado: \u201cEn las\nheridas de amor no puede haber medicina sino de parte del que hiri\u00f3\u201d (CB 1,20).\nDado que el origen es la ausencia, solamente la presencia es capaz de curar la\nherida (cf. CB 11, entera). Seg\u00fan los grados de amor y el sentimiento de la\nausencia puede ser m\u00e1s o menos profunda la herida; se dan momentos y\nsituaciones que parece ponen al borde de la muerte: \u201cEsta pena y sentimiento de\nla ausencia de Dios suele ser tan grande a los que van llegando al estado de\nperfecci\u00f3n, al tiempo de estas divinas heridas, que, si no proveyese el Se\u00f1or,\nmorir\u00edan\u201d (CB 1,22). Quiere esto decir que el sentimiento de la ausencia\ncausante de las heridas de amor, en su vertiente penosa, es decir, cuando se vuelve\nsensaci\u00f3n de abandono, es una de las pruebas propias de la catarsis o &nbsp;noche purificativa\n(N 2,11,6). Es lo que indica el car\u00e1cter ambivalente de las heridas de amor, su\nsabor agridulce. Idea insistentemente repetida por el Santo: \u201cSon las heridas\nde amor tan dulces y sabrosas que, si no llegan a morir, no la pueden\nsatisfacer; pero sonle tan sabrosas \u2013al alma\u2013 que querr\u00eda la llagasen hasta\nacabarla de matar\u201d (CB 9,3; cf. LlB 1,8).<\/p>\n\n\n\n<p>b) <em>Manifestaciones\nparticulares. <\/em>Prolongando el simbolismo general de la enfermedad y de las\nheridas de amor, J. de la Cruz llega a\naplicaciones espirituales muy concretas. \u201cEn este negocio de amor \u2013escribe\u2013 hay\ntres maneras de penar por el Amado acerca de tres maneras de noticias que de \u00e9l\nse pueden tener\u201d. Son las siguientes: La herida, \u201cla cual es m\u00e1s remisa y m\u00e1s\nbrevemente pasa\u201d (CB 7,2); la llaga, que \u201chace m\u00e1s siento en el alma que la herida,\ny por eso dura m\u00e1s, porque es como herida ya vuelta en llaga, con la cual se\nsiente el alma verdaderamente andar llagada de amor\u201d (ib. 3); la tercera es\n\u201ccomo morir, lo cual es ya como tener la llaga afistolada, hecha el alma ya\ntoda afistolada\u201d (ib. 4).<\/p>\n\n\n\n<p>La sintomatolog\u00eda\nde \u00e9stas y otras heridas semejantes es estrictamente espiritual, sin que se\napunte efecto alguno som\u00e1tico. Todo se reduce a la asimilaci\u00f3n figurativa o\ntraslaci\u00f3n comparativa entre lo corporal y lo espiritual. De otra \u00edndole son,\nen este sentido, dos clases de heridas descritas por J. de la Cruz con\nabundancia de detalles.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de ellas es la \u201cherida\nfina\u201d identificada con el &nbsp;\u201ccauterio suave y la regalada llaga\u201d de que trata\nen la <em>Llama <\/em>(2, 9-13). Existen \u201cmuchas maneras de cauterizar &nbsp;Dios al alma\u201d, entre ellas algunas que no la llagan\nporque son toques de la Divinidad al alma \u201csin forma ni figura alguna\nintelectual ni imaginaria\u201d (LlB 2,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Se dan otras\nmaneras de cauterizar al alma \u201ccon forma intelectual muy subida\u201d, como la &nbsp;transverberaci\u00f3n,\nmagn\u00edficamente descrita por el Santo en consonancia con S. Teresa (LlB\n2,910.13). Es una herida o llaga estrictamente espiritual, sin real efecto\nsom\u00e1tico, pero que su experiencia o sentimiento est\u00e1 vinculado a formas\nintelectuales, como dice el Santo. Se siente en el esp\u00edritu a manera de su\nrepresentaci\u00f3n intelectual, como si realmente se realizase en el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el propio\nSanto, \u201ceste llagar y herir interiormente en el esp\u00edritu\u201d puede suceder que\n\u201calguna vez da Dios licencia para que salga alg\u00fan efecto afuera en el sentido\ncorporal\u201d. Entonces \u201ca modo que hiri\u00f3 dentro sale la herida y llaga afuera\u201d,\ncomo sucedi\u00f3 cuando el seraf\u00edn llag\u00f3 a san Francisco. Es el caso de la\nestigmatizaci\u00f3n, que no es normal, ya que representa una excepci\u00f3n para el\nSanto. Para \u00e9l, \u201cordinariamente, ninguna merced hace Dios al cuerpo que primero\ny principalmente no la haga en el alma\u201d (LlB 2,13).<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que sucede en otra clase de heridas y llagas de amor\nque tienen como caracter\u00edstica inconfundible una incidencia o repercusi\u00f3n\ncorporal, generalmente dolorosa. No se trata \u00fanicamente de que vayan o no\nacompa\u00f1adas de formas intelectuales o imaginarias; en ellas se produce efectos\nsom\u00e1ticos perceptibles incluso por personas distintas de quienes son\nfavorecidas por tales gracias-visitas. A esta categor\u00eda reduce J. de la Cruz el\n&nbsp;arrobamiento, \u00e9xtasis, rapto,\ntraspaso, vuelo de esp\u00edritu, etc. (CB 13,6-7; N 2,1,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Es bien sabido que\npara el Santo existe permanente interferencia o \u201ccomunicaci\u00f3n\u201d entre sentido y\nesp\u00edritu, parte inferior y parte superior, por raz\u00f3n de la unidad del supuesto\no la persona; por lo mismo, se da siempre cierta \u201credundancia\u201d de las\ncomunicaciones y sentimientos espirituales en el cuerpo, tanto si son dolorosos\ncomo sabrosos y deleitables. Hasta que no se llega a una perfecta subordinaci\u00f3n\ndel sentido al esp\u00edritu, a trav\u00e9s de la catarsis plena, ciertas gracias espirituales\nrepercuten dolorosamente en el cuerpo. Su presencia es s\u00edntoma claro de que a\u00fan\nno es total la purificaci\u00f3n del sentido. Acaso por esta vinculaci\u00f3n al mismo,\nJ. de la Cruz apenas aplica en tales casos el diagn\u00f3stico de heridas o llagas.\nLo reserva para los efectos propios del amor divino en el \u00e1mbito estrictamente\nespiritual. Otra cosa distinta es si existe relaci\u00f3n real entre ellos y alguna\nenfermedad f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 L. RAY, \u201cBlessure d\u2019amour\u201d, en <em>DS <\/em>I, 1724-1730; GABRIELE\nDE SAINTE MARIE-MADELEINE, \u201cL\u2019Ecole th\u00e9r\u00e9sienne et les blessures d\u2019amour\nmystique\u201d, en <em>\u00c9tCarm <\/em>21 (1936) I, 208-242; cf. <em>RevEsp<\/em>. 5 (1946) 546-560.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el plet\u00f3rico simbolismo m\u00edstico de J. de la Cruz ocupa lugar destacado el que se relaciona con la psicolog\u00eda del amor. 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