{"id":3763,"date":"2020-02-15T11:41:07","date_gmt":"2020-02-15T17:41:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3763"},"modified":"2021-02-15T11:42:47","modified_gmt":"2021-02-15T17:42:47","slug":"inhabitacion-trinitaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3763","title":{"rendered":"Inhabitaci\u00f3n trinitaria"},"content":{"rendered":"\n<p>En el vocabulario\nsanjuanista est\u00e1 ausente el concepto de <em>inhabitaci\u00f3n<\/em>; por el\ncontrario, <em>presencia<\/em>, con su ant\u00f3nimo <em>ausencia<\/em>, forma uno de los binomios de importancia cardinal\nen el conjunto del pensamiento sanjuanista. El o la protagonista de sus obras\n\u2013poemas y prosas\u2013 sufre y goza, sale y entra, vive y se desvive por la\npresencia y por la ausencia del Amado. Su eventual o velada presencia\n(revelaci\u00f3n) y su permanente ausencia (transcendencia) constituyen la causa de todo\nel movimiento y el motivo declarado u oculto de todos los tr\u00e1nsitos, opciones,\ny comportamientos sentidos por el m\u00edstico, explicados por el te\u00f3logo y\nrecomendados por el maestro. La raz\u00f3n de la experiencia que se describe y la\npiedra angular de su expresi\u00f3n, tanto po\u00e9tica como teol\u00f3gica, es la presencia\ndada, pero incompleta, real, pero insatisfactoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacer que la\npresencia real se vuelva consciente, personal, libremente asumida y\ncomprometida es su proyecto. La dial\u00e9ctica presencia ausencia constituye la\ntensi\u00f3n fundamental de la obra sanjuanista. Atraviesa como armaz\u00f3n y como\nimpulso vigoroso de su obra este deseo religioso (\u201ccon ansias en amores\ninflamada\u201d) de la presencia de Dios; si este fervor por la presencia es visible\nante todo en los poemas, no menos sucede con las t\u00e9cnicas para encauzarlo y\ndarle \u00e9xito que propone. Toda b\u00fasqueda y toda p\u00e9rdida, toda salida y entrada, toda\naventura y desventura se miden y se motivan, se proponen, se realizan y se\nfrustran en raz\u00f3n de la presencia lograda o de la ausencia sentida: todos los\numbrales se trasponen buscando de noche o de d\u00eda la desvelaci\u00f3n de una\npresencia del Ausente.<\/p>\n\n\n\n<h3>I. Presencia de\nDios en los \u2018poemas\u2019<\/h3>\n\n\n\n<p>Simb\u00f3licamente el\ntema se encarna y vitaliza mediante las im\u00e1genes, s\u00edmbolos y alegor\u00edas de la\nmorada \u2018donde secretamente solo moras\u2019, de \u2018la interior bodega\u2019, del \u2018m\u00e1s\nprofundo centro\u2019, de \u2018las profundas cavernas del sentido\u2019, del \u2018ameno huerto\ndeseado\u2019. Todas las tensiones bipolares que organizan la experiencia y el\npensamiento sanjuanista: luz-oscuridad, alto-bajo, dentro-fuera,\nposesi\u00f3n-carencia, etc., recubren esta otra fundamental tensi\u00f3n\npresenciaausencia del Amado.<\/p>\n\n\n\n<p>Po\u00e9ticamente el\ntema de la presencia de Dios se va figurando mediante los diversos escenarios\nde encuentro y nueva b\u00fasqueda en que discurren las acciones del poema del <em>C\u00e1ntico <\/em>o de la <em>Noche<\/em>. La acci\u00f3n de los poemas marca los grados de la presencia que\nse califica y perfecciona con los sucesivos cambios de escenario de la acci\u00f3n\namorosa:<\/p>\n\n\n\n<p>La interrogaci\u00f3n\ninicial <em>\u00bfA d\u00f3nde te escondiste, amado?\n<\/em>es contestada por diversas <em>presencias <\/em>que son reales aunque imperfectas hasta el fin. Siempre la dejan\ninsatisfecha. Incluso en el fin del camino, el sosiego de su deseo es s\u00f3lo\nrelativo. Mas all\u00e1 de todo umbral de esta vida queda remitida la satisfactoria\npresencia de Dios ausente. \u201cSe\u00f1or, Dios m\u00edo, no eres t\u00fa extra\u00f1o a quien no se\nextra\u00f1a contigo, \u00bfc\u00f3mo dicen que te ausentas t\u00fa?\u201d. El hombre se escapa de la\npresencia evidente de Dios. El se nos ha acercado de mil modos, pero el hombre\n\u2018de su amor ha hecho ausencia y no quiere gozar la su presencia\u2019 y vive\nolvidado, alienado y para tanta luz est\u00e1 ciego y para tan grandes voces sordo y\nse queda de tantos bienes hecho ignorante e indigno.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cae en la\ncuenta de esta presencia y aviva su memoria del origen y de su dignidad, por\nestar <em>habitado <\/em>por un misterio, inicia\nel camino de esta b\u00fasqueda de la presencia completa y desvelada.<\/p>\n\n\n\n<p>a) <em>Primer espacio <\/em>de &nbsp;b\u00fasqueda y presencia son \u2018esos montes y riberas\u2019, los bosques y los sotos\nen que dej\u00f3 huella. \u2018Decid si por vosotros ha pasado\u2019.\nPero \u2018pas\u00f3 con presura\u2019 y ya no est\u00e1. Decidle que adolezco peno y muero. <em>Los signos de la presencia <\/em>y del paso exacervan y\nafervoran el deseo. La dolencia de amor que no se cura sino con <em>la presencia y la figura<\/em>. Un primer encuentro m\u00edstico\ntiene lugar en la cristalina fuente: la &nbsp;fe hace ver, reflejada siquiera, la mirada del amado, los ojos deseados ya\ndibujados y presentes en el interior del hombre, imagen y semejanza de Dios,\ndibujo incompleto del Hijo futuro. La naturaleza y la experiencia son transfiguradas\npor la vida m\u00edstica<em>. Diversos escenarios <\/em>quedan\nmarcados por experiencias de presencia que son calificadas y subrayadas por la\nrepetici\u00f3n del \u2018all\u00ed\u2019: la interior bodega, el ameno huerto deseado y la ya\nsucedida \u201cdebajo del manzano\u201d. La presencia por amor de transformaci\u00f3n se\nenmarca con diversos s\u00edmbolos de la marcha m\u00edstica: El \u2018arca\u2019, las \u2018riberas\nverdes\u2019 donde ha hallado al socio deseado, la soledad, do mana el agua pura. La\npresencia de inhabitaci\u00f3n se hace matrimonial, perfectamente cercana, \u00edntima.\nLa relaci\u00f3n pasa de \u2018la visita\u2019 al compromiso nupcial y \u2018matrimonial\u2019 como\nexig\u00eda la fe desde el inicio. Y a\u00fan se desea m\u00e1s: \u201centremos m\u00e1s adentro en la\nespesura\u2019, &#8230; \u2018y luego a las subidas cavernas de la piedra nos iremos\u2019 \u2018do\nmana el agua pura\u2019: la presencia deseada y esperada en el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>b) \u201c<em>En una noche oscura<\/em>\u201d es un poema que se despliega con la misma tensi\u00f3n de quien desea, alcanza\ny consuma una presencia: de la \u2018casa sosegada\u2019 donde se da la inicial presencia\nse marcha a oscuras y segura a un lugar \u2018donde me esperaba quien yo bien me\nsab\u00eda en parte donde nadie parec\u00eda\u2019. El presente-ausente mueve y atrae en la\nnoche, y es hallado justamente mediante la noche, que no es solo espacio, sino\nmediador efectivo de la presencia. Por ella se alcanza la\npresencia m\u00e1s \u00edntima: en mi pecho florido que entero para \u00e9l solo se guardaba,\n&#8230; el rostro reclin\u00e9 sobre el amado&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>c) La <em>Llama de amor viva <\/em>acontece como pasi\u00f3n en \u2018el m\u00e1s profundo centro\u2019, \u2018en las profundas\ncavernas del sentido\u2019 antes vac\u00edas y oscuras, ahora llenas de una presencia en\nmi seno de bien y gloria lleno donde secretamente solo moras. Todos los\nespacios de la intimidad se\u00f1alan la indicaci\u00f3n sanjuanista para marcar la\ndirecci\u00f3n de la presencia. <em>La fonte <\/em>es el poema que se goza y canta la presencia de la &nbsp;Trinidad, aunque de noche y\nescondida: bien s\u00e9 yo do tiene su manida.<\/p>\n\n\n\n<h3>II. En su teolog\u00eda\nm\u00edstica<\/h3>\n\n\n\n<p>A J. de la Cruz le\nimporta m\u00e1s buscar y querellarse o disfrutar y encontrar que especular sobre la\npresencia de &nbsp;Dios. Pero se ve obligado por su experiencia y por su\nsistema doctrinal a sintetizar teol\u00f3gicamente el tema de la presencia de Dios\nen &nbsp;el hombre y a sistematizarlo sucintamente, definiendo,\ndividendo y aclarando algunas nociones necesarias para hacerse entender. Al\nmenos por tres veces expresamente enfrenta de modo te\u00f3rico el asunto\ntematiz\u00e1ndolo primero como <em>uni\u00f3n <\/em>(S 2,5), abundando en el tema agustiniano del Dios \u00edntimo\ny escondido (CB 1), y bajo la expresa menci\u00f3n de la <em>presencia <\/em>(CB 11).<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, y vistas\nsus definiciones, en principio <em>presencia <\/em>es\nnoci\u00f3n muy pr\u00f3xima a la de <em>uni\u00f3n<\/em>.\nFunciona en su sistema de pensamiento pr\u00e1cticamente como sin\u00f3nimo, como noci\u00f3n\nauxiliar o complementaria. Al fin, todo el proyecto sanjuanista parte del dato\ndogm\u00e1tico de la uni\u00f3n del hombre con Dios. Uni\u00f3n que se interpreta\nsimb\u00f3licamente con infinitas variaciones: morada, habitaci\u00f3n, casa, (sosegada o\nno), posada, compa\u00f1\u00eda-soledad, entrar-salir, noche y luz, &nbsp;matrimonio,\ndesposorio, &nbsp;enfermedad y salud, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Su preferencia se\nexplica por cierta componente \u2018personalista\u2019 que a\u00f1ade la noci\u00f3n de \u2018presencia\u2019\na la de uni\u00f3n, categor\u00eda m\u00e1s filos\u00f3fica o conceptual. Ha de completarse su\nexploraci\u00f3n con los diversos adjetivos y figuras que la enriquecen: nupcial,\namistosa, nocturna, transformante. No es presencia de mera asistencia o sost\u00e9n,\nsino presencia afectiva que afecta y cambia al hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Su proyecto se puede\ndescribir como un paso de la previa, pasiva y gratuita presencia de Dios al\nhombre a la presencia consciente, libre y comprometida del hombre ante Dios.\nEsto \u00faltimo le importa al m\u00edstico; pero para que esto sea posible, es necesario\nantes aclarar el dato primordial:<\/p>\n\n\n\n<p>1. PRESENCIA SUSTANCIAL O\nESENCIAL<em>. <\/em>Muy claramente lo afirma el Santo siguiendo la teolog\u00eda del tiempo. Dios\nhabita en el hombre como el Creador en la criatura, por esencia, presencia y\npotencia como aprendi\u00f3 a repetir &nbsp;S. Teresa. \u201cTres maneras de presencias puede haber\nde Dios en el alma. La primera es esencial, y de esta manera no s\u00f3lo est\u00e1 en\nlas m\u00e1s buenas y santas almas, pero tambi\u00e9n en las malas y pecadoras y en todas\nlas dem\u00e1s criaturas. Porque con esta presencia les da vida y ser, y si esta\npresencia esencial les faltase, todas se aniquilar\u00edan y dejar\u00edan de ser. Y \u00e9sta\nnunca falta en el alma\u201d (CB 11,3). Es muy apreciada esta verdad y de gran\naprovechamiento espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Varias veces\nencarece el Santo el gozo y las posibilidades que este dato de la fe ofrece al\ncreyente: \u201cGrande contento es para el alma entender que nunca Dios falta del\nalma, aunque est\u00e9 en pecado mortal, cu\u00e1nto menos de la que est\u00e1 en gracia\u201d (CB\n1,8). Y exhorta apasionadamente a vivir con toda conciencia y toda verdad esta\nprimera y fundamental presencia o uni\u00f3n de Dios con el hombre: \u201c\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s\nquieres, \u00a1oh alma!, y qu\u00e9 m\u00e1s buscas fuera de ti, pues dentro de ti tienes tus\nriquezas, tus deleites, tu satisfacci\u00f3n, tu hartura y tu reino, que es tu\nAmado, a quien desea y busca tu alma? G\u00f3zate y al\u00e9grate en tu interior\nrecogimiento con \u00e9l, pues le tienes tan cerca. Ah\u00ed le desea, ah\u00ed le adora, y no\nle vayas a buscar fuera de ti, porque te distraer\u00e1s y cansar\u00e1s y no le hallar\u00e1s\nni gozar\u00e1s m\u00e1s cierto, ni m\u00e1s presto, ni m\u00e1s cerca que dentro de ti\u201d (ib.).<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo otra clave y\nen otro contexto se ofrece la misma y cierta doctrina: \u201cDios, en cualquiera alma,\naunque sea la del mayor pecador del mundo, mora y asiste sustancialmente. Y\nesta manera de uni\u00f3n siempre est\u00e1 hecha entre Dios y las criaturas todas, en la\ncual les est\u00e1 conservando el ser que tienen; de manera que si de esta manera\nfaltase, luego se aniquilar\u00edan y dejar\u00edan de ser\u201d (S 2,5,5). Pero al hombre,\nque es criatura racional, no le basta este modo de presencia de Dios pues ha\nrecibido otras presencias que le agudizan su deseo de comuni\u00f3n y di\u00e1logo.<\/p>\n\n\n\n<p>2. PRESENCIA POR GRACIA. \u201cLa\nsegunda [manera de] presencia es por &nbsp;gracia, en la cual mora Dios en el alma agradado y\nsatisfecho de ella. Y esta presencia no la tienen todas, porque las que caen en\npecado (mortal) la pierden\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la primera\ngracia de la &nbsp;creaci\u00f3n Dios se dign\u00f3 hacerse presente de modo humano y\nencarnado en la m\u00e1xima gracia de Cristo. Esta es su presencia plena y\ndefinitiva. En la encarnaci\u00f3n como se medita en los <em>romances <\/em>la presencia se hace duradera, completa: <em>\u201cPorque en todo semejante \/ \u00e9l a ellos se har\u00eda, \/ y se\nvendr\u00eda con ellos \/ y con ellos morar\u00eda. \/ Y que Dios ser\u00eda hombre \/ y que el\nhombre Dios ser\u00eda, \/ y tratar\u00eda con ellos, \/ comer\u00eda y beber\u00eda; \/ y que con\nellos contino \/ \u00e9l mismo se quedar\u00eda<\/em>\u201d (Romance 4\u00ba, vv. 135-144).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta gracia de su\npresencia encarnada se culmina \u201cdebajo del manzano, esto es, debajo del favor\ndel \u00e1rbol de la Cruz, &#8230; donde el Hijo de Dios redimi\u00f3 y, por consiguiente,\ndespos\u00f3 consigo la naturaleza humana, y consiguientemente a cada alma, d\u00e1ndola\n\u00e9l gracia y prendas para ello en la Cruz. Este desposorio &#8230; que se hizo de\nuna vez, dando Dios al alma la primera gracia, lo cual se hace en el bautismo\ncon cada alma\u201d. La presencia de Dios al hombre en Cristo es acogida libre y\npersonalmente en el bautismo (CB 23, 3.6). Con escr\u00fapulo teol\u00f3gico t\u00edpicamente\ntridentino a\u00f1ade el Santo: \u201cY \u00e9sta (presencia por gracia) no puede el alma\nsaber naturalmente si la tiene\u201d, para huir de toda proximidad a las tesis\ncalvinistas.<\/p>\n\n\n\n<p>3. PRESENCIA DE AMOR<em>. <\/em>\u201cLa tercera es por\nafecci\u00f3n espiritual, porque en muchas almas devotas suele Dios hacer algunas\npresencias espirituales de muchas maneras, con que las recrea, deleita y\nalegra\u201d (CB 11,3). Esta presencia consciente, libre, personal es la que le\nimporta sobremanera a J. de la Cruz. M\u00e1s que la presencia de Dios, subraya la\nconsecuencia y sus posibilidades enormes: la presencia del hombre a Dios. Que\nesa presencia semejante a la que sostiene el mundo o que su\npresencia sacramental, eclesial e hist\u00f3rica en &nbsp;Cristo vivo, se haga, por el desarrollo bautismal, madura, rica, vital; que\nel hombre disfrute y goce de esta presencia, que se deje trasformar y afectar\npor ella, que consienta a sus consecuencias, al menos a las tolerables: Pero,\nas\u00ed estas presencias espirituales como las dem\u00e1s, todas son encubiertas, porque\nno se muestra Dios en ellas como es, porque no lo sufre la condici\u00f3n de esta\nvida (ib.) Siempre se puede decir: Descubre tu presencia. \u201cY as\u00ed, cuando hablamos\nde uni\u00f3n del alma con Dios, no hablamos de esta sustancial, que siempre est\u00e1\nhecha, sino de la uni\u00f3n y transformaci\u00f3n del alma con Dios, que no est\u00e1 siempre\nhecha, sino s\u00f3lo cuando viene a haber semejanza de amor\u201d (S 2,5,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Le importa\ndesarrollar esta presencia, partiendo de la presencia esencial, sustancial o natural;\nle preocupa esta &nbsp;sobrenatural, personal, teologal, filial o esponsal.\nPresencia de conocimiento, trato, amor y compromiso. De gozo y de dolor. \u201cLa\ncual es cuando las dos voluntades, conviene a saber, la del alma y la de Dios,\nest\u00e1n en uno conformes, no habiendo en la una cosa que repugne a la otra. Y\nas\u00ed, cuando el alma quitare de s\u00ed totalmente lo que repugna y no conforma con\nla voluntad divina, quedar\u00e1 transformada en Dios por amor\u201d (ib.).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta presencia en\ntodos sus niveles (esencial, de gracia o teologal y m\u00edstica) siempre es\ngratuita, es propiamente inaccesible para el hombre, Dios es siempre un Dios\nescondido: \u201cS\u00f3lo hay una cosa, que, aunque est\u00e1 dentro de ti, est\u00e1 escondido.\nPero gran cosa es saber el lugar donde est\u00e1 escondido para buscarle all\u00ed a lo\ncierto\u201d (CB 1,7).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPorque ni la alta\ncomunicaci\u00f3n ni presencia sensible es cierto testimonio de su graciosa\npresencia, ni la sequedad y carencia de todo eso en el alma lo es de su ausencia\nen ella\u201d (CB 1, 8).<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de\namor, como obra de gracia y cooperaci\u00f3n del hombre, es pasiva y activa,\nprogresiva y educable. Comienza en el bautismo y se desarrolla tanto cuanto la\nmedida de la gracia, hasta la estatura del hombre nuevo: \u201cMas \u00e9sta (presencia\nesponsal) es por v\u00eda de perfecci\u00f3n, que no se hace sino muy poco a poco por sus\nt\u00e9rminos, &#8230;se hace al paso del alma, y as\u00ed va poco a poco\u201d (CB 23,5). \u201cDe\nmanera que el intento principal del alma no es s\u00f3lo pedir la devoci\u00f3n afectiva\ny sensible, en que no hay certeza ni claridad de la posesi\u00f3n del Esposo en esta\nvida, sino principalmente la clara presencia y visi\u00f3n de su esencia en que\ndesea estar certificada y satisfecha en la otra\u201d (CB 1,3).<\/p>\n\n\n\n<p>De esta certeza\nsale como necesaria la doctrina de la &nbsp;noche oscura y la\nurgencia de afinar la luz de la &nbsp;fe para descubrir la presencia \u2018de quien yo bien me\nsab\u00eda, en parte donde nadie parec\u00eda\u2019; de ah\u00ed la abnegaci\u00f3n como b\u00fasqueda y\nrecurso para la presencia, para acceder al Dios siempre presente y siempre ausente,\nde ah\u00ed la cr\u00edtica de cualquier otra presencia sacramental, exterior o interior,\nafectiva o emocionante. Cualquier presencia o visita supuestamente superior a\nla que se ofrece en el amor y la fe y en la &nbsp;esperanza\ncristiana. La primera estrofa del <em>C\u00e1ntico <\/em>supone la obertura en que est\u00e1n dados juntos y resumidos\ntodos estos temas acordados de modo que el conjunto del comentario solo\ndesarrollar\u00e1. \u201cLo que de Dios se puede gustar en esta vida es una gota\u201d (CB\n1,6). La Trinidad presente en el alma por la gracia bautismal (ib.) est\u00e1 en el\nhombre como en templo (CB 1,7) y si eso es as\u00ed la direcci\u00f3n de la b\u00fasqueda\ncambia del exterior al interior, porque escondida es la presencia y a oscuras\nse ha de buscar, en fe y amor (ib).<\/p>\n\n\n\n<h3>III. En el proceso\nespiritual<\/h3>\n\n\n\n<p>Se trata de hacer\ndel hecho b\u00e1sico de la presencia de Dios por creaci\u00f3n, por esencia o por\ndependencia y contingencia del ser no necesario, un hecho de vida, de\nconciencia y de plenitud personal en la presencia personal y matrimonial, uni\u00f3n\ny presencia amorosa. Un hecho de creaci\u00f3n (nivel metaf\u00edsico o filos\u00f3fico: el\nser eterno presente en el ser finito, el ser necesario que posibilita (crea) al\ncontingente. Un hecho de gracia y de historia \u201csalutis\u201d o dogm\u00e1tico: Dios\npresente en el hombre, \u201csimul justus et pecator\u201d, por la gracia que lo\ntrasforma y lo justifica (nivel teol\u00f3gico o dogm\u00e1tico). Y un hecho m\u00edstico o\nespiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas presencias\ntienden a realizarse en la tercera: la presencia personal del hombre (alienado,\nexilado de su verdad y bien, ignorante de su destino y ventura) a Dios por el\nconocimiento y el amor (por la fe, la esperanza y la caridad), poderes\n(recibidos tambi\u00e9n) de presencia del hombre a su Dios. \u00c9sta le importa ante\ntodo desarrollar, ense\u00f1ar. En su aspecto humano tiene grados y etapas de crecimiento:\ndesde la conciencia religiosa com\u00fan, pasando por varios modos de presencia cada\nvez m\u00e1s cercanos e \u00edntimos, hasta la presencia de &nbsp;uni\u00f3n\ntransformante. \u201cDios en todas las almas mora secreto y encubierto en la\nsustancia de ellas, porque, si esto no fuese, no podr\u00edan ellas durar. Pero hay\ndiferencia en este morar, y mucha, porque en unas mora solo y en otras no mora\nsolo; en unas mora agradado, y en otras mora desagradado; en unas mora como en\nsu casa, mand\u00e1ndolo y rigi\u00e9ndolo todo, y en otras mora como extra\u00f1o en casa\najena, donde no le dejan mandar nada ni hacer nada\u201d (LlB 4,14).<\/p>\n\n\n\n<p>El proceso\nespiritual sanjuanista enfoca sobre todo la presencia afectiva y m\u00edstica de\nDios ante el &nbsp;hombre y el reflejo en la experiencia del hombre \u2018coram\nDeo\u2019. Pero las nociones clave son las otras: La presencia esencial del Dios en\nel hombre por cuanto es su creador y la presencia de la &nbsp;Trinidad en el\njusto por la gracia bautismal de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasar de una\npresencia inconsciente y natural a esta presencia personal y nupcial exige todo\nsu conocido proceso de transformaci\u00f3n. El dato primordial es que Dios se ha\nhecho presente en la creaci\u00f3n, revelaci\u00f3n, redenci\u00f3n con su continua solicitud\ny sigue m\u00e1s presente que nunca (Av 1), pero el hombre de su amor ha hecho ausencia\ny no quiere gozar de su presencia, asistencia y compa\u00f1\u00eda. Vive olvidado y\nenajenado a pesar del m\u00e1ximo reclamo de amor de la cruz y de la presencia y\ncompa\u00f1\u00eda de Dios en su dolor y con su muerte. Su presencia sigue clamando desde\ndentro o desde fuera.<\/p>\n\n\n\n<h3>IV. Grados y\nniveles<\/h3>\n\n\n\n<p>Hay muchos grados\nde presencia afectiva. El cenit de la presencia es la celeste, la visi\u00f3n cara a\ncara. Pero antes de alcanzar estado celeste el hombre ha de sufrir ausencias y\ndisfrutar modos de presencias y grados, medidos, es decir, limitados y tambi\u00e9n\npotenciados, por su medida de fe, esperanza y amor; por su grado de crecimiento\nen la vida teologal, en fin.<\/p>\n\n\n\n<p>En el comentario\nal verso: \u201cla dolencia de amor no se cura sino con la presencia\u201d dice el Santo:\n\u201cLa salud del alma es el amor de Dios, y as\u00ed, cuando no tiene cumplido amor, no\ntiene cumplida salud &#8230; De manera que, cuando ning\u00fan grado de amor tiene el\nalma, est\u00e1 muerta; mas, cuando tiene alg\u00fan grado de amor de Dios, por m\u00ednimo\nque sea, ya est\u00e1 viva, pero est\u00e1 muy debilitada y enferma por el poco amor que\ntiene; pero, cuanto m\u00e1s amor se le fuere aumentando, m\u00e1s salud tendr\u00e1 y, cuando\ntuviere perfecto amor, ser\u00e1 su salud cumplida\u201d (CB 11,12).<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia\ncumplida se anticipa en las presencias ocasionales o visitas. El m\u00edstico no\nsolo desea visear o recibir visitas, quiere abrazar y permanecer, desfallece\npor la presencia total del Amado. Ya lo tiene y lo desea (LlB 3,22) pues\ndesearlo es tenerlo. Aunque exija muerte por ver su hermosura, mil acerv\u00edsimas\nmuertes pasar\u00eda (CB 11 y 13). El itinerario del <em>C\u00e1ntico <\/em>marca perfectamente las etapas de la b\u00fasqueda de presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>a) La <em>presencia en la creaci\u00f3n <\/em>que explora y alcanza la &nbsp;<em>meditaci\u00f3n <\/em>es insuficiente: \u201cY, como ve que no hay cosa que\npueda curar su dolencia sino la presencia y vista de su Amado, desconfiada de\ncualquier otro remedio, p\u00eddele en esta canci\u00f3n la entrega y posesi\u00f3n de su\npresencia, diciendo que no quiera de hoy m\u00e1s entretenerla con otras cualesquier\nnoticias y comunicaciones suyas y rastros de su excelencia, porque \u00e9stas (m\u00e1s)\nle aumentan las ansias y el dolor que satisfacen a su voluntad\ny deseo; la cual voluntad no se contenta y satisface con menos que su vista y\npresencia; por tanto, que sea \u00e9l servido de entregarse a ella ya de veras en\nacabado y perfecto amor. Y as\u00ed, dice: \u00a1Ay, qui\u00e9n podr\u00e1 sanarme!\u201d (CB 6,6).<\/p>\n\n\n\n<p>b) La <em>contemplaci\u00f3n inicial <\/em>otorga un nuevo tipo de presencia en fe y en visi\u00f3n: es el tiempo del\n\u00e9xtasis y la visita o presencia extraordinaria: \u201cY as\u00ed, a esta alma [&#8230;] le\nhizo Dios alguna presencia de s\u00ed espiritual, en la cual le mostr\u00f3 algunos\nprofundos visos de su divinidad y hermosura, con que la aument\u00f3 mucho m\u00e1s el\ndeseo de verle y fervor &#8230; Y as\u00ed, como el alma ech\u00f3 de ver y sinti\u00f3 por\naquella presencia oscura aquel sumo bien y hermosura encubierta all\u00ed, muriendo\nen deseo por verla, dice la canci\u00f3n que se sigue: Descubre tu presencia\u201d (CB 11,1).\nHabla J. en estas canciones de la riqueza de experiencias en que Dios se hace\npresente, a veces en paz o en turbaci\u00f3n: \u201cY como el esp\u00edritu pasase en mi\npresencia (es a saber, haciendo pasar al m\u00edo de sus l\u00edmites y v\u00edas naturales\npor el arrobamiento) encogi\u00e9ronse las pieles de mis carnes, &#8230; que en este traspaso se queda helado y encogidas las carnes como\nmuerto\u201d (CB 13,19).<\/p>\n\n\n\n<p>La ausencia como\nforma propia y genuina de la presencia de Dios<em>. La noche oscura <\/em>en cuanto\nexperiencia y en cuanto doctrina es modo com\u00fan y alta garant\u00eda de la presencia\nde Dios y sello de su autenticidad: \u201cSi todas esas comunicaciones sensibles y\nespirituales faltaren, quedando ella en &nbsp;sequedad, tiniebla\ny &nbsp;desamparo, no por eso ha de pensar que la falta Dios\u201d (CB\n1,6). \u201cPorque, como ella est\u00e1 con aquella gran fuerza de deseo abisal por la\nuni\u00f3n con Dios, cualquiera entretenimiento le es grav\u00edsimo y molesto&#8230; y\nviolento &#8230; el carecer, aun por un momento, de tan preciosa presencia\u201d (C\n17,1).<\/p>\n\n\n\n<p>c) Llega a ser <em>plenitud de presencia en esta vida <\/em>cuando en el hombre se despliega la vida teologal\nen vida trinitaria (CB 38 y 39 y LlB 3,78-85). Ya no s\u00f3lo se habla de la\ninhabitaci\u00f3n de Dios en el alma, sino de la presencia y operaci\u00f3n del hombre en\nel seno de la Trinidad; no hay solo inhabitaci\u00f3n de la Trinidad en el hombre\nsino perfecta filiaci\u00f3n y aspiraci\u00f3n del hombre en la familia de Dios (CB\n39,3). Recuerda el Santo que tal dicha est\u00e1 al alcance de todos: \u201cPara lo cual\nes de notar que el Verbo Hijo de Dios, juntamente con el Padre y el Esp\u00edritu\nSanto, esencial y presencialmente est\u00e1 escondido en el \u00edntimo ser del alma; por\ntanto, el alma que le ha de hallar convi\u00e9nele salir de todas las cosas seg\u00fan la\nafecci\u00f3n y voluntad y entrarse en sumo recogimiento dentro de s\u00ed misma\u201d (CB\n1,3; cf. LlB 1,15 y pr\u00f3l. 2). Tal presencia reclama soledad, discreci\u00f3n,\nintimidad o lo que es lo mismo una nueva habilidad del hombre nacida del\nEsp\u00edritu derramado en el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre ha sido\nas\u00ed la presencia de Dios, ahora <em>en la cumbre <\/em>el m\u00edstico lo descubre y lo disfruta: \u201cDios siempre se\nest\u00e1 as\u00ed, como el alma lo echa de ver, moviendo, rigiendo y dando ser y virtud\ny gracias y dones a todas las criaturas, teni\u00e9ndolas en s\u00ed virtual y presencial\ny sustancialmente, viendo el alma lo que Dios es en s\u00ed y lo que en sus\ncriaturas en una sola vista\u201d (LlB 4,7). El te\u00f3logo lo explica de este modo: \u201cY\nas\u00ed, lo que yo entiendo c\u00f3mo se haga este recuerdo y vista del alma es que,\nestando el alma en Dios sustancialmente, como lo est\u00e1 toda criatura, qu\u00edtale de\ndelante algunos de los muchos velos y cortinas que ella tiene antepuestos para\npoderle ver como \u00e9l es, y entonces trasl\u00facese y vis\u00e9ase algo entreoscuramente\n(porque no se quitan todos los velos) aquel rostro suyo lleno de gracias\u201d ( Ll\n4,7).<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de\nDios por amor se experimenta y se expresa del modo m\u00e1s alto en el libro de la <em>Llama <\/em>al comentar el\nverso \u201cdonde secretamente solo moras\u201d. \u201cDice que en su seno mora secretamente,\nporque, &#8230; en el fondo de la sustancia del alma es hecho este dulce abrazo. El\nalma donde menos apetitos y gustos propios moran, es donde \u00e9l m\u00e1s solo y m\u00e1s\nagradado y m\u00e1s como en casa propia mora, rigi\u00e9ndola y gobern\u00e1ndola, y tanto m\u00e1s\nsecreto mora, cuanto m\u00e1s solo. Y as\u00ed, en esta alma, en que ya ning\u00fan apetito,\nni otras im\u00e1genes y formas, ni afecciones de alguna cosa criada moran,\nsecret\u00edsimamente mora el Amado con tanto m\u00e1s \u00edntimo e interior y estrecho\nabrazo, cuanto ella, como decimos, est\u00e1 m\u00e1s pura y sola de otra cosa que Dios\u201d\n(LlB 4,14).<\/p>\n\n\n\n<p>De esta presencia se pasa a desear <em>la presencia del cielo<\/em>. No queda m\u00e1s que desear: \u201cQue, por cuanto est\u00e1 cierto que Dios est\u00e1 siempre presente en el alma, a lo menos seg\u00fan la primera manera, no dice el alma que se haga presente a ella, sino que esta presencia encubierta que \u00e9l hace en ella, ahora sea natural, ahora espiritual, ahora afectiva, que se la descubra y manifieste de manera que pueda verle en su divino ser y hermosura. Porque, as\u00ed como con su presente ser da ser natural al alma y con su presente gracia la perfecciona, que tambi\u00e9n la glorifique con su manifiesta gloria &#8230; Y con esa codicia y entra\u00f1able apetito, no pudiendo m\u00e1s contenerse el alma, dice: Descubre tu presencia\u201d (CB <em>11,14). <\/em><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>Divinizaci\u00f3n, don, gracia, filiaci\u00f3n, participaci\u00f3n, presencia, uni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Gabriel Castro<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el vocabulario sanjuanista est\u00e1 ausente el concepto de inhabitaci\u00f3n; por el contrario, presencia, con su ant\u00f3nimo ausencia, forma uno de los binomios de importancia cardinal en el conjunto del pensamiento sanjuanista. 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