{"id":3769,"date":"2020-02-15T11:44:42","date_gmt":"2020-02-15T17:44:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3769"},"modified":"2021-02-15T11:46:48","modified_gmt":"2021-02-15T17:46:48","slug":"jornalero-mercenario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3769","title":{"rendered":"Jornalero Mercenario"},"content":{"rendered":"\n<p>No deja de\nsorprender un vocablo de tan recio sabor social en la pluma de fray Juan. Lo\ncoloca al lado de otros de id\u00e9ntico campo sem\u00e1ntico, como mercenario, criado,\ndom\u00e9stico, siervo, esclavo. Choca con la imagen, tan arraigada, que contempla a\nfray Juan como un santo celestial y divino, aislado de su entorno social,\nevadido de la realidad circundante; poco menos que insensible a la situaci\u00f3n\nque le rodeaba en su Castilla natal o en su Andaluc\u00eda de adopci\u00f3n. Se trata de\nun t\u00f3pico difundido y acogido entre quienes no han frecuentado asiduamente y\ncon los ojos abiertos los escritos del maestro espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Es potente y\nvariada en \u00e9stos la resonancia del mundo ambiental, aunque no entra en su\nproyecto pedag\u00f3gico describir situaciones sociales concretas; menos a\u00fan,\nproponer soluciones para remediar defectos y carencias de las mismas. Lo que \u00e9l\npersigue es ense\u00f1ar los caminos del esp\u00edritu iluminando puntos poco claros y\npoco conocidos. Cuando juzga necesario o conveniente ilustrar su pensamiento\ncon referencias concretas al contexto ambiental en que se mueve, lo hace sin\nescr\u00fapulos ni melindres, aunque las ejemplificaciones pongan en evidencia\nrealidades sociales para \u00e9l desagradables, e incluso de malos recuerdos. No es\nalgo excepcional esta referencia. Bastar\u00e1 recordar la del &nbsp;\u201clazarillo\u201d<\/p>\n\n\n\n<h3>El mundo del trabajo<\/h3>\n\n\n\n<p>La iniciaci\u00f3n\ninfantil en algunos menesteres manuales, como el de tejedor, dej\u00f3 huella\nprofunda y duradera en la mente de JC. En sus a\u00f1os maduros evocar\u00e1 aquellos\nrecuerdos, trayendo complacido a su pluma \u00ablos diversos oficios\u00bb, siempre a\nservicio del magisterio espiritual. Asegura que, como en las artes y oficios se\nva progresando poco a poco, otro tanto sucede en la vida del esp\u00edritu (N 2, 16,\n8). Tan contraproducente es en este campo, como en el del trabajo y del arte,\nque quien no domina m\u00e1s que un oficio se empe\u00f1e en ejercer varios, cosa frecuente\nen directores y maestros espirituales (Ll 3, 62-634). T\u00edtulos, estados y\noficios se ordenan, por lo mismo, a un trabajo concreto, por lo que contribuyen\nal ordenamiento de la sociedad y a su desarrollo. Las categor\u00edas sociales se\nestablecen precisamente por trabajos y oficios diversificados. Entre ellos, hay\ntambi\u00e9n clases y grados, como son las \u00abmayor\u00edas\u00bb y los oficios o profesiones\nhumildes (S 1, 4, 6; 3, 18).<\/p>\n\n\n\n<p>A cada uno le\nincumbe un trabajo espec\u00edfico, seg\u00fan su oficio, o, lo que es lo mismo, cada\npersona emplea sus capacidades y su quehacer en un trabajo correspondiente a un\noficio. Hay uno que es, o debe de ser, com\u00fan a todos los que buscan a Dios: el\namarle sobre todas las cosas. No tener otro oficio ni otro ejercicio, es la\nprueba o demostraci\u00f3n de que ninguna otra actividad aparta de \u00e9l. En esta\nperspectiva se coloca JC al hablar del trabajo y de los oficios (CB 2).<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo es ley\nde vida, pero no siempre est\u00e1 en funci\u00f3n de un t\u00edtulo u oficio. Se realiza\nnormalmente como medio de ganarse la existencia por cuenta propia o a cargo de\notros, como el tejedor, el \u00aboficial de hierro\u00bb o el ga\u00f1\u00e1n, trabajos recordados\nexpl\u00edcitamente por JC (S 1, 7, 1; 2, 8,5; CB 32, 2). En cualquier caso, el\ntrabajo exige fatiga y esfuerzo, por lo que resulta penoso. Se aprecia su\ncondici\u00f3n, normalmente desagradable, por la holganza y el descanso, siempre\napetecibles Las observaciones de JC sobre estos componentes y estos aspectos\ndel trabajo son agudas y oportunas, aunque se hacen en una \u00f3ptica espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese enfoque\ngeneral, siempre presente, no es impedimento para comprobar c\u00f3mo el autor\nconoce y aplica con precisi\u00f3n otro factor vinculado al trabajo y a sus\ndiferentes categor\u00edas. Aunque JC intercambia con frecuencia el trabajo del\nesclavo, del siervo y del criado, matiza oportunamente lo que es espec\u00edfico de\ncada uno de estos t\u00edtulos y estados. El aspecto que aqu\u00ed interesa es el que\nafecta a la recompensa o paga por el trabajo. A este respecto, se comprueba una\nclara distinci\u00f3n entre dos categor\u00edas de trabajadores y su aplicaci\u00f3n a la\npedagog\u00eda espiritual: una hace referencia a situaciones o estados permanentes,\ncomo en el caso del esclavo, del siervo y del criado; otra considera m\u00e1s\ndirectamente el trabajo en su dimensi\u00f3n de fatiga y recompensa o salario, como\nen el caso del mercenario y del jornalero.<\/p>\n\n\n\n<h3>Un siervo \u00abtirano\u00bb: el apetito<\/h3>\n\n\n\n<p>Por una de tantas\nant\u00edtesis, t\u00edpicas del lenguaje sanjuanista, el apego o apetito ejerce unas\nveces como esclavo o siervo, y otras, como d\u00e9spota o tirano. En el l\u00e9xico del\nautor se usan como afines los t\u00e9rminos \u00abesclavo\u00bb, \u00absiervo\u00bb y \u00abcriado\u00bb, lo que\nno impide un empleo riguroso, que define con precisi\u00f3n el significado de cada uno\nde ellos. El \u00abesclavo\u00bb, lo mismo que el \u00abcautivo\u00bb, se distingue por su situaci\u00f3n\nde total dependencia respecto al due\u00f1o o se\u00f1or, o por la carencia de libertad\npara decidir de su trabajo y de su vida. JC conoce esa situaci\u00f3n o estado\npermanente por referencias b\u00edblicas y tambi\u00e9n por constataciones ambientales.\nLas primeras proceden todas del A. T. y aluden tanto a la esclavitud personal\ncomo a la colectiva del Pueblo elegido (cf. citas b\u00edblicas en S 1, 4, 6; CB 18,\n1-2). A partir de esas dos fuentes, se establece contraposici\u00f3n entre el hijo,\n\u00ablibre\u00bb, y el esclavo-cautivo, \u00absujeto\u00bb a su due\u00f1o o se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Arrancando de esa\nsituaci\u00f3n real, que comporta trabajo y fatiga sin salario alguno, el Santo\nrealiza dos aplicaciones espirituales. La primera insiste en la p\u00e9rdida de\nlibertad y dominio o se\u00f1or\u00edo. Son valores estimados por el mundo y dignos de\naprecio. Es m\u00e1s, se cuentan entre los grandes bienes de que puede disfrutar el hombre.\nPor otra parte, \u00abtodo el se\u00f1or\u00edo y libertad del mundo comparado con la libertad\ny se\u00f1or\u00edo del esp\u00edritu de Dios, es suma servidumbre, y angustia y cautiverio\u00bb.\nEn esa dial\u00e9ctica se sit\u00faa la primera aplicaci\u00f3n del s\u00edmil sanjuanista.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada mejor que\nleer sus propias palabras: \u00abEl alma que se enamora de mayor\u00edas, o de otros\ntales oficios, y de las libertades de su apetito, delante de Dios es tenido y\ntratado, no como hijo, sino como bajo esclavo y cautivo, por no haber querido\n\u00e9l tomar su santa doctrina, en que nos ense\u00f1a que el que quisiere ser mayor,\nsea menor, y el que quisiere ser menor sea el mayor. Y, por tanto, no podr\u00e1 el\nalma llegar a la real libertad del esp\u00edritu, que se alcanza en la divina uni\u00f3n,\nporque la servidumbre ninguna parte puede tener con la libertad, la cual no\npuede morar en el coraz\u00f3n sujeto a quereres, porque \u00e9ste es coraz\u00f3n de esclavo,\nsino en el libre, porque es coraz\u00f3n de hijo\u00bb (S 2, 4,6).<\/p>\n\n\n\n<p>La p\u00e9rdida de\nlibertad puede llegar a tanto que se inviertan los papeles: que el sentido y el\napetito se levanten contra el esp\u00edritu y logren dominarle tir\u00e1nicamente. Es la\nsegunda aplicaci\u00f3n propuesta bajo ese s\u00edmil por JC. Su razonamiento arranca de\notra figura familiar a su pluma, aunque de ascendencia plat\u00f3nica. El alma se\nhalla como si fuera un gran se\u00f1or en una c\u00e1rcel: la del cuerpo. A veces su\nsituaci\u00f3n es semejante a la del se\u00f1or \u00absujeto a mil miserias y que le tienen\nconfiscados sus reinos, e impedido todo su se\u00f1or\u00edo y riquezas, y no se le da de\nsu hacienda sino muy por tasa la comida\u00bb. Prolongando la alegor\u00eda, a\u00f1ade el\ntexto sanjuanista que es f\u00e1cil comprender lo que sentir\u00eda quien se encontrase\nen tal situaci\u00f3n: \u00abCada uno lo echar\u00e1 bien de ver, mayormente aun los\ndom\u00e9sticos de su casa no le estando bien sujetos, sino que a cada ocasi\u00f3n sus\nsiervos y esclavos, sin alg\u00fan respeto, se enderezar\u00e1n contra \u00e9l, hasta querer\ncogerle el bocado del plato\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta descripci\u00f3n\ntan gr\u00e1fica le sirve al gran Maestro espiritual para recordar que, en ciertos\nmomentos, relativamente avanzados de la vida espiritual, \u00abcuando Dios hace\nmerced al alma de darle a gustar alg\u00fan bocado de sus bienes y riquezas, que le\ntiene aparejadas, luego se levanta en la parte sensitiva un mal siervo de\napetito, ahora un esclavo de desordenado movimiento, ahora otras rebeliones de\nesta parte inferior, a impedirle este bien\u00bb. La sensualidad se vuelve un \u00abrey\ntirano\u00bb. En semejante lance, \u00abse siente el alma estar como en tierra de\nenemigos y tiranizada entre extra\u00f1os y como muerta entre muertos\u00bb. Le falt\u00f3\npoco para escribir: \u00abesclava en tierra de moros\u00bb. Desde esta perspectiva, los\nafectos y apetitos desordenados, en lugar de \u00abesclavizar\u00bb al alma, la tiranizan\n(CB 18, 1-2; cf. S 1, 4, 6).<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, al fin,\nde id\u00e9ntica realidad espiritual, formulada con doble presentaci\u00f3n del mismo\ns\u00edmil. \u00c9ste se prolonga o completa con la figura del criado, socialmente\ndiferente del siervo y del esclavo. JC trat\u00f3 personalmente con algunos criados.\nDos de ellos, a servicio de don Francisco, le llevaron cartas hasta Granada\npara la dirigida Ana de Pe\u00f1alosa. Otro le trajo un pliego de cartas de \u00e9sta\nhasta la Pe\u00f1uela (Ct 28 y 31). La figura y la posici\u00f3n del criado le era\nfamiliar desde la infancia y le acompa\u00f1\u00f3 a lo largo de la existencia. Le sirve\nde comparaci\u00f3n para explicar c\u00f3mo el apegarse a comunicaciones imaginarias\nsobrenaturales lleva el peligro de \u00abjuzgar de Dios baja e impropiamente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo ilustra con el siguiente\ntexto: \u00abPongamos una baja comparaci\u00f3n: claro est\u00e1 que cuanto m\u00e1s uno pusiese\nlos ojos en los criados del rey y m\u00e1s reparase en ellos, menos caso hac\u00eda del\nrey y en tanto menos le estimaba; porque, aunque el aprecio no est\u00e9 formal y\ndistintamente en el entendimiento, est\u00e1lo en la obra, pues cuanto m\u00e1s pone en\nlos criados, tanto m\u00e1s quita de su se\u00f1or; y entonces no juzgaba \u00e9ste del rey\nmuy altamente, pues los criados le parecen algo delante del rey, su se\u00f1or. As\u00ed\nacaece al alma para con su Dios cuando hace caso de las dichas criaturas\u00bb (S 3,\n12, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>Como tantas otras,\nla figura del siervo-esclavo tiene tambi\u00e9n en la pluma sanjuanista aplicaci\u00f3n\nde sentido antit\u00e9tico respecto a la precedente. Si el \u00absiervo apetito\u00bb puede\nvolverse tirano dominador, tambi\u00e9n puede suceder que el Omnipotente se\nconvierta en siervo de la criatura, a quien ama con \u00abafici\u00f3n de madre\u00bb. El amor\nde Dios llega a tanto cuando da en regalar a un alma. Como pasmado ante esa\nrealidad, escribe fray Juan: \u00abLlega a tanto la ternura y la verdad de amor con\nque el inmenso Padre regala y engrandece a esta humilde y amorosa alma \u2013\u00a1oh\ncosa maravillosa y digna de todo pavor y admiraci\u00f3n! \u2013, que se sujeta a ella verdaderamente\npara la, engrandecer, como si \u00e9l fuese su siervo y ella fuese su se\u00f1or. Y est\u00e1\ntan sol\u00edcito en la regalar, como si \u00e9l fuese su esclavo y ella fuese su Dios.\n\u00a1Tan profunda es la humildad y dulzura de Dios!\u00bb (CB 27, 1, sigue cita de Lc\n12, 37).<\/p>\n\n\n\n<h3>El jornalero y el \u00abreposo cumplido\u00bb<\/h3>\n\n\n\n<p>Frente a la\npolisemia sem\u00e1ntica y la plurivalencia figurativa de los vocablos precedentes,\nJC reserva un significado espec\u00edfico y unitario para otras dos tipolog\u00edas del\ntrabajo, reduciendo a sinonimia los t\u00e9rminos \u00abmercenario\u00bb y \u00abjornalero\u00bb. La\nra\u00edz inspiradora del primero le viene de la Biblia, mientras el segundo arranca\nde la constataci\u00f3n sociol\u00f3gica de su entorno existencial. No estar\u00e1 dem\u00e1s\nadvertir que se trata de vocablos excepcionales en su pluma y que aparecen en\nlos mismos lugares, como versi\u00f3n o comentario del texto b\u00edblico de Job 7, 2-4.\nEs m\u00e1s, \u201cjornalero\u201d resulta un h\u00e1pax riguroso, con la particularidad de introducirse\nen la segunda redacci\u00f3n del <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>, en sustituci\u00f3n del \u00abmercenario\u00bb, usado en la primera\nredacci\u00f3n de esa obra. Emparentado etimol\u00f3gicamente con \u201cjornal\u201d y \u201cjornada\u201d,\nhab\u00eda adquirido carta de ciudadan\u00eda en las letras castellanas antes de fray\nJuan, por lo que sorprende su ausencia en otros escritos suyos fuera de este\nlugar \u00fanico (CB 9, 7; CA 9, 6). Identificando <em>jornalero <\/em>con <em>mercenario<\/em>, da a entender\nque atribuye a este vocablo el significado de trabajador estipendiado,\npreferentemente del campo. Parece excluirse el empleo como soldado que sirve a\nun pa\u00eds extranjero. No encaja ese sentido en la aplicaci\u00f3n espiritual buscada\npor el Maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Es id\u00e9ntica en los\ndos textos en los que fray Juan asume el s\u00edmil del mercenario-jornalero. Las\nmodificaciones introducidas en el CB no son de tal alcance que obliguen a\ncontar tres presencias. Se reducen a dos: la del <em>C\u00e1ntico <\/em>y la de la <em>Noche<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se introduce en la\nprimera obra al hablar de la situaci\u00f3n del alma que ha vivido con intensidad la\npresencia del Esposo Cristo, pero inesperadamente ha constatado que se le ha\nido, ha desaparecido de su vista. Le busca y desea con amor apasionado e\nimpaciente, pero se prolonga la espera de su nueva aparici\u00f3n. Siente que el\nAmado le ha robado el coraz\u00f3n, pero no acaba de retenerlo, dej\u00e1ndola herida y\npenando por su nueva presencia. Manifiesta de mil maneras el ansia por el\ndeseado encuentro, de modo que pueda hallar \u00abreposo cumplido\u00bb en \u00e9l. Aunque se trata\nde \u00abuna inflamaci\u00f3n de amor\u00bb producida por el Amado, el alma no puede menos de\nexigir la paga o salario de su correspondencia al amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo razona de esta\nmanera JC: \u00abNo puede dejar de desear el alma enamorada la paga y salario de su\namor, por el cual salario sirve al Amado, porque, de otra manera, no ser\u00eda verdadero\namor, el cual salario y paga no es otra cosa, ni el alma puede querer otra\ncosasino m\u00e1s amor hasta llegar a estar en perfecci\u00f3n de amor, el cual no se\npaga sino de s\u00ed mismo\u00bb. Piensa el Santo que ilustra bien esa actitud un paso de\nJob (7, 2), citado a continuaci\u00f3n y traducido as\u00ed en la segunda escritura del <em>C\u00e1ntico<\/em>: \u00abAs\u00ed como el siervo desea la\nsombra, y como el jornalero espera el fin de su obra, as\u00ed yo tuve vac\u00edos los\nmeses, y cont\u00e9 las noches trabajosas para m\u00ed. Si durmiere, dir\u00e9: \u00bfcu\u00e1ndo\nllegar\u00e1 el d\u00eda, en que me levantar\u00e9? Y luego volver\u00e9 otra vez a esperar la\ntarde y ser\u00e9 lleno de dolores hasta las tinieblas de la noche\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En la aplicaci\u00f3n\ndel texto b\u00edblico a su prop\u00f3sito establece claras diferencias entre las\ndiversas clases de trabajadores. El siervo fatigado del calor o del est\u00edo desea\nla sombra, el mercenario espera el fin de su obra. Ambas cosas convienen a la\nsituaci\u00f3n del alma apasionada con amor impaciente, pero lo m\u00e1s propio y\nespec\u00edfico es la segunda, ya que no ans\u00eda otro galard\u00f3n. Comenta literalmente\nel Santo: \u00abDonde es de notar que no dijo el profeta Job que el mercenario\nesperaba el fin de su trabajo sino el fin de su obra, para dar a entender lo\nque vamos diciendo, es a saber: que el alma que ama no espera el fin de su\ntrabajo, sino el fin de su obra; porque su obra es amar, que es la perfecci\u00f3n y\ncumplimiento de amar a Dios, el cual hasta que se cumpla, siempre est\u00e1 de la\nfigura que en la dicha autoridad le pinta Job\u00bb. Remata sus consideraciones con\nesta especie de conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica: \u00abEn lo dicho queda dado a entender c\u00f3mo el\nque ama a Dios no ha de pretender ni esperar otro galard\u00f3n de sus servicios\nsino la perfecci\u00f3n de amar a Dios\u00bb (CA 9, 6).<\/p>\n\n\n\n<p>Puede extra\u00f1ar a\nprimera vista la presencia del mismo texto b\u00edblico cuando se habla de los\naprietos y sufrimientos del alma metida en la purificaci\u00f3n de la \u00abnoche\noscura\u00bb. La aparente oposici\u00f3n a la situaci\u00f3n descrita en el <em>C\u00e1ntico <\/em>llevar\u00eda a pensar que la\nreferencia a Job se presta en la pluma del Santo a las m\u00e1s variadas acomodaciones.\nLo cierto es que en este caso se ofrece una aplicaci\u00f3n sustancialmente\nid\u00e9ntica. Basta leer atentamente el comentario al verso \u00abcon ansias en amores\ninflamada\u00bb, en el segundo libro de la <em>Noche\noscura<\/em>, para comprobar que dibuja una situaci\u00f3n espiritual coincidente en\nlas l\u00edneas generales con la descrita en las estrofas 6-10 del <em>C\u00e1ntico<\/em>. En ambos lugares se trata del\nalma enamorada, dominada por el amor impaciente o por las ansias de la\ninflamaci\u00f3n amorosa. Id\u00e9ntica la doctrina en ambos textos e id\u00e9ntica la\ndoctrina sanjuanista.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo cambia el\nenfoque o perspectiva. En el <em>C\u00e1ntico <\/em>se\ninsiste en el aspecto gozoso, aludiendo marginalmente a la vertiente angustiosa\no penosa; en la <em>Noche <\/em>se invierten\nlos t\u00e9rminos: lo que interesa es describir la dimensi\u00f3n cat\u00e1rtica o\npurificadora de las ansias amorosas. Es un aspecto f\u00e1cil de detectar en la cita\nde Job; por ello le sirve a fray Juan para ilustrar su pensamiento sobre la\n\u00abinflamaci\u00f3n de amor\u00bb. En la traducci\u00f3n vuelven los vocablos t\u00edpicos del \u00absiervo\u00bb\ny del \u00abmercenario\u00bb, coincidiendo casi a la letra con la versi\u00f3n del C\u00e1ntico,\nsalvo la ausencia del \u00abjornalero\u00bb, por la raz\u00f3n expuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de\nexplicar c\u00f3mo las ansias amorosas pueden ser causa de padecer y sufrir,\nconcluye fray Juan sus reflexiones as\u00ed: \u00abDe donde el ansia y pena de esta alma\nen esta inflamaci\u00f3n de amor es mayor, por cuanto es multiplicada de dos partes:\nlo uno, de parte de las tinieblas espirituales en que se ve, que con sus dudas\ny recelos la afligen; lo otro, de parte del amor de Dios, que la inflama y\nestimula, que con su herida amorosa ya maravillosamente la atemoriza\u00bb (N 2,\n11).<\/p>\n\n\n\n<h3>Galard\u00f3n \u00fanico<\/h3>\n\n\n\n<p>Como siempre,\naspectos diversos y expresiones diferentes de la realidad espiritual terminan\npor encajar perfectamente en la l\u00f3gica del pensamiento sanjuanista. Ser\u00eda\nconveniente una lectura reposada del comentario al pen\u00faltimo verso de la\nsegunda estrofa de la <em>Llama de amor viva <\/em>para constatar la s\u00edntesis armoniosa de las dos propuestas\nsobre el amor impaciente o la inflamaci\u00f3n en ansias amorosas. Todo queda\nperfectamente integrado a partir de lo que se afirma sobre el \u00fanico \u00abgalard\u00f3n\u00bb\npropio del amar: la perfecci\u00f3n del amor. Razona, en consecuencia, fray Juan:\nconfesar el alma que, llegada a la uni\u00f3n transformante con Dios, se siente\npagada de toda deuda (\u201ctoda deuda paga\u00bb), es lo mismo que decir que \u00absiente la\nretribuci\u00f3n de todos los trabajos que ha pasado para venir a este estado; en el\ncual no solamente se siente pagada y satisfecha, pero con grande exceso\npremiada\u00bb (Ll 2, 23).<\/p>\n\n\n\n<p>En la explicaci\u00f3n\ndel cambio, del paso del amor impaciente al sosegado y cumplido (el\ncumplimiento de amar), entra la din\u00e1mica, expresada sanjuan\u00edsticamente en la\ndial\u00e9ctica del vaciar y poseer o llenar, del m\u00e1s puro padecer para m\u00e1s alto\nsentir, amar y gozar. Las deudas de que el alma se siente pagada son las\n\u00abtribulaciones y trabajos\u00bb pasados para purificarse y alcanzar la plenitud del\namor. \u00abDe manera \u2013apunta fray Juan\u2013 que no hubo tribulaci\u00f3n, ni tentaci\u00f3n, ni\npenitencia, ni otro cualquier trabajo que haya pasado, a que no corresponda\nciento por tanto de consuelo y deleite en esta vida, de manera que pueda muy\nbien decir el alma: \u2018y toda deuda paga\u2019\u00bb (Ll 2, 24).<\/p>\n\n\n\n<p>Nada queda sin\npaga, recompensa y galard\u00f3n. Cuando el alma canta ese verso tiene experiencia de\nque Dios \u00abmuy bien la ha respondido a los trabajos interiores y exteriores con\nbienes divinos del alma y del cuerpo, sin haber trabajo que no tenga su\ncorrespondencia de grande galard\u00f3n\u00bb Ll 2, 32; cf. Sal. 70, 20-21).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que JC ha\nquerido ense\u00f1ar con el s\u00edmil del trabajo y del jornalero es que de Dios no se\nha de pretender ni esperar \u00abotro galard\u00f3n de los servicios sino la perfecci\u00f3n\nde amar\u00bb. Por ese jornal hay que trabajar, \u00e9sa es la paga por la que se le ha\nde servir; porque al fin el examen, la cuenta, ser\u00e1 sobre el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abA la tarde te examinar\u00e1n en el amor\u00bb. Y te pagar\u00e1n\npor el amor.<\/p>\n\n\n\n<p><em>E. Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No deja de sorprender un vocablo de tan recio sabor social en la pluma de fray Juan. Lo coloca al lado de otros de id\u00e9ntico campo sem\u00e1ntico, como mercenario, criado, dom\u00e9stico, siervo, esclavo. Choca con la imagen, tan arraigada, que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3769\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-YN","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3769"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3769"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3769\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3770,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3769\/revisions\/3770"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}