{"id":3782,"date":"2020-02-16T09:20:09","date_gmt":"2020-02-16T15:20:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3782"},"modified":"2021-02-16T09:21:19","modified_gmt":"2021-02-16T15:21:19","slug":"lexico-sanjuanista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3782","title":{"rendered":"L\u00e9xico sanjuanista"},"content":{"rendered":"\n<p>No es el campo m\u00e1s\nexplorado de la producci\u00f3n del Santo, pero no faltan estudios parciales de\nnotable inter\u00e9s, si bien el aspecto menos indagado es el de la evoluci\u00f3n\nsem\u00e1ntica del vocabulario. Ser\u00eda desproporcionado repetir los an\u00e1lisis ya\npublicados. El motivo radica en una presunci\u00f3n infundada. Circula la creencia\ngratuita de que JC rompi\u00f3 a escribir con perfecto dominio de la expresi\u00f3n y de\nla lengua, lo que cerr\u00f3 de entrada la puerta \u2013valga la ant\u00edtesis\u2013 a cualquier\nprogreso en el menester de escritor y en el arte del estilista. Bastar\u00e1\nilustrarlo aqu\u00ed con algunas expresiones muy representativas.<\/p>\n\n\n\n<p>En alguna glosa\nanterior he demostrado que tal persuasi\u00f3n no responde a la realidad de los\nhechos. Dentro del breve arco de tiempo en que se encierra la carrera literaria\nde fray Juan, es posible documentar cambios o modificaciones, intencionados\nunas veces, probablemente inconscientes en otras ocasiones. El proceso\nevolutivo que va desde las p\u00e1ginas primerizas de \u00c1vila y Toledo hasta las\n\u00faltimas de Granada es verificable a partir de an\u00e1lisis convergentes. Si se\nconcentran en las obras extensas, los puntos extremos de confrontaci\u00f3n, seg\u00fan\nla cronolog\u00eda mejor asentada, son las dos escrituras o redacciones del <em>C\u00e1ntico espiritual.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Suelen repetirse\ncansinamente algunas caracter\u00edsticas diferenciales de ambas composiciones en lo\nque se refiere al estilo y la t\u00e9cnica de exposici\u00f3n. Todas ellas terminan\nreduci\u00e9ndose a la mayor espontaneidad del primer escrito y a un cierto\nenfriamiento del lirismo en el segundo. Afirmaciones, en el fondo, muy\ngen\u00e9ricas y de alcance reducido. Las verificaciones m\u00e1s concretas se han\nlocalizado en aspectos relativos a la metodolog\u00eda estructural, enunciada al fin\ndel pr\u00f3logo, como es el caso de las alegaciones b\u00edblicas en lat\u00edn, o \u00fanicamente\nen espa\u00f1ol. Tampoco han merecido la debida atenci\u00f3n otros aspectos de notable\nimportancia en la composici\u00f3n sanjuanista, como la paremiolog\u00eda, el c\u00f3digo\nverbal y el l\u00e9xico tecnicista.<\/p>\n\n\n\n<p>Al margen del\ninter\u00e9s que puedan tener las indagaciones en ese sentido, y tratando de fijar momentos\nevolutivos en el lenguaje sanjuanista, es posible recoger material \u00fatil para\nafrontar el viejo problema de la autenticidad de las dobles redacciones de\nalgunas obras, como el <em>C\u00e1ntico <\/em>y la <em>Llama. <\/em>Cualquier dato capaz de iluminar\nesta enmara\u00f1ada cuesti\u00f3n ha de acogerse con inter\u00e9s. En tal sentido, no cabe\ndesde\u00f1ar la aportaci\u00f3n del l\u00e9xico. Es lo que intenta ejemplificar la muestra de\nt\u00e9rminos aqu\u00ed propuesta. Aunque reducida, es suficiente para comprobar cierto\nproceso evolutivo en el lenguaje sanjuanista y la incidencia especial del mismo\nen la elaboraci\u00f3n del <em>C\u00e1ntico espiritual.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En este sondeo se\nha dado preferencia al vocabulario culto o de \u00edndole t\u00e9cnica por su peculiar\nincidencia en el momento en que JC compone sus obras. Como cualquier otro autor\ncontempor\u00e1neo, se ve obligado a tomar postura frecuentemente frente a\nlatinismos en trance de desaparecer, o quedar anticuados, y a la sustituci\u00f3n\n\u201cmoderna\u201d de los mismos. A la presunci\u00f3n de cierta frecuencia cultista en el\nl\u00e9xico corriente, se suma, en su caso, el condicionante de la formaci\u00f3n\nescol\u00e1stica vinculada a determinada jerga ling\u00fc\u00edstica, casi profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo ello,\nresulta f\u00e1cil la selecci\u00f3n de vocablos especialmente significativos en su\nprosa. La presencia de los mismos est\u00e1 en dependencia de la composici\u00f3n po\u00e9tica\nque sirve de referencia a los comentarios. Este cruce entre poes\u00eda y prosa es\notro de los factores que condicionan y determinan en la pluma de fray Juan el\npaso de lo \u201canticuado\u201d a lo \u201cmoderno\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Acrimonia. \u2013 <\/em>Presente en CA 15, 3; 29-30, 3, se repite en CB1 20, 6.\nTiene en las dos ocasiones id\u00e9ntico significado. Corresponde a una de las\ncuatro acepciones registradas en el uso del vocablo (DRAE), siendo, a lo que\nparece, fray Juan, el primero en difundir la equivalencia a <em>energ\u00eda, fuerza, fortaleza, \u00edmpetu, vehemencia, ardor<\/em>. Mientras otros autores posteriores atribuyen la\n\u201cacrimonia\u201d a personas, gestos, palabras, etc., JC emplea el t\u00e9rmino culto\n\u00fanicamente para referirse a la \u201cfortaleza y osad\u00eda del le\u00f3n\u201d. Es la \u00fanica\naplicaci\u00f3n en su pluma.<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia,\npr\u00e1cticamente exclusiva en CA, impide hablar de evoluci\u00f3n en el uso del\nvocablo. Tampoco es seguro que la supresi\u00f3n del mismo en CB2 24, 4 (CA 15,3)\ndeba atribuirse a una intenci\u00f3n expresa de eliminar el cultismo latino, aunque\ntampoco puede excluirse, ya que la revisi\u00f3n textual es ah\u00ed relativamente ligera\ny la interpretaci\u00f3n del verso correspondiente id\u00e9ntica. En ambas redacciones se\nmantiene la referencia b\u00e1sica de la \u201cfortaleza y osad\u00eda del le\u00f3n\u201d. Estamos, pues,\nante un h\u00e1pax t\u00edpico del CA.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Amar\u00edsima<strong>. \u2013 <\/strong><\/em>Presente en CA 2, 7, con atribuci\u00f3n del superlativo\nanticuado a una hierba: \u201cEl ajenjo que es hierba amar\u00edsima, se refiere a la\nvoluntad\u201d. Se trata de otro h\u00e1pax peculiar de CA, ya que en CB2 se mantiene la\nforma arcaizante, a pesar de que el texto en que aparece la palabra se modifica\nligeramente. Ni las ediciones circulantes ni las <em>Concordancias <\/em>respetan el texto\nm\u00e1s seguro.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00c1nima. \u2013 <\/em>Con nutrida presencia\nfuera del <em>C\u00e1ntico espiritual, <\/em>es referencia importante\npara determinar la cronolog\u00eda y, consiguientemente, la evoluci\u00f3n en los\nescritos sanjuanistas. Mientras mantiene cierta alternancia con la forma\nmoderna <em>alma <\/em>en las obras de su\nprimer per\u00edodo (S, CA y N), va desapareciendo progresivamente el cultismo\n\u201c\u00e1nima\u201d en las m\u00e1s tard\u00edas, como <em>CB <\/em>y <em>Llama; <\/em>en \u00e9sta pr\u00e1cticamente no tiene representaci\u00f3n,\naunque la recogen con frecuencia ciertos manuscritos del texto. El hecho es a\u00fan\nm\u00e1s sintom\u00e1tico si se tiene en cuenta que buena parte de los casos est\u00e1n inducidos\npor el lat\u00edn de la Vulgata: como simple traducci\u00f3n (S 1, 8, 2; 2,19,7; 3,16,1;\nN 2, 10,4; 2, 20, 3; 2, 24, 3), o como par\u00e1frasis relativamente pr\u00f3xima, en la\nmayor\u00eda de los lugares. La alternancia entre forma anticuada y forma moderna\nresulta especialmente sintom\u00e1tica cuando se produce en el mismo texto y a\ndistancia de pocas l\u00edneas, dando la sensaci\u00f3n de obedecer a eliminaci\u00f3n de\nrepeticiones, As\u00ed sucede, por ejemplo, en <em>Noche <\/em>1, 13,4. En alg\u00fan caso, la presencia de \u201c\u00e1nima\u201d parece obedecer al mismo fen\u00f3meno\ncon respecto a \u201cesp\u00edritu\u201d (S 3, 25, 6). De hecho, el significado se mantiene\nuniforme para designar la parte espiritual del hombre, que se contrapone al\ncuerpo, La \u00fanica excepci\u00f3n est\u00e1 representada por el texto en que \u201c\u00e1nima\u201d se\nhace sin\u00f3nimo de \u201cra\u00edz\u201d o \u201cbase\u201d del gozo: \u201cEl gozo de su obra es el \u00e1nima y\nfuerza de ella: apagado el gozo, muere y acaba la obra\u201d (S 3, 29, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>Si se recuerda la\ncolocaci\u00f3n cronol\u00f3gica del CA en el conjunto de la producci\u00f3n sanjuanista, no\nsorprende la inusitada frecuencia en el uso del latinismo <em>\u00e1nima. <\/em>Registra no menos de catorce presencias: (1, 12; 4, 5; 17,\n14; 26, 8; 27,4; 29, 1; 29, 3; 29, 6; 29, 7; 31, 1; 31, 2; 32, 1; 321, 4; 39,\n4). Tambi\u00e9n aqu\u00ed debe destacarse la vinculaci\u00f3n al texto latino de la Vulgata\ny, en alguna ocasi\u00f3n (1, 12), al de la liturgia, como en 4, 5; pero, en\ngeneral, el uso del cultismo est\u00e1 menos inducido por esa fuente que en las\notras obras. Su concentraci\u00f3n en determinadas estrofas lleva a otro cauce\nlexical: al proveniente de la filosof\u00eda escol\u00e1stica. De hecho, casi siempre\naparece \u201c\u00e1nima\u201d en un contexto antropol\u00f3gico definido; cuando el autor intenta\nofrecer la estructura psicol\u00f3gica del ser humano y su comportamiento\nespiritual. Acaso lo m\u00e1s llamativo es el alternarse en un mismo texto las dos\nformas \u201c\u00e1nima\/alma\u201d, como en 27, 4 y otros lugares. Es fen\u00f3meno t\u00edpico del CA.\nPese a la frecuencia del cultismo latino, \u00e9ste se elimina y sustituye cuando\nmenos podr\u00eda esperarse, como en ciertas versiones de la Biblia, por ejemplo, en\n17,4.<\/p>\n\n\n\n<p>El comportamiento\ndel CB es coherente con su tendencia a la modernizaci\u00f3n y, a la vez, con la\nactitud sanjuanista frente al lat\u00edn de la Vulgata. En realidad, la presencia\ndel cultismo \u201c\u00e1nima\u201d se reduce a traducciones de textos latinos, como en 23, 6\ny en 31, 2, o inducidos por ellos, como en 4, 5 (id\u00e9ntico adem\u00e1s a CA).\nIndependiente de esa vinculaci\u00f3n, existe un s\u00f3lo caso, pero resulta bastante\ndudosa la lectura correcta. Probablemente el texto exacto reproduce el del <em>C\u00e1ntico <\/em>en la primera\nredacci\u00f3n, por lo que debe leerse \u201c\u00e1nimo\u201d, en lugar de \u201c\u00e1nima\/alma\u201d en 2021,\n16.<\/p>\n\n\n\n<p>Donde se\nmanifiesta el proceso hacia la modernizaci\u00f3n en el CB es en los cambios\nintroducidos en los respectivos textos del CA. De los once casos que entran en\ncausa, en nueve se abandona la forma anticuada latinizante y se adopta la ya\ngeneralizada \u201calma\u201d; en otros dos casos desaparece por causa de la revisi\u00f3n a\nque se somete el texto primitivo. Se trata de CA 27, 4 (CB 22, 6) y 32 1 (CB\n19, 2). El conjunto garantiza una indudable evoluci\u00f3n en las preferencias\nsanjuanistas; se confirma por la postura adoptada en la <em>Llama, <\/em>la obra m\u00e1s pr\u00f3xima cronol\u00f3gicamente al segundo <em>C\u00e1ntico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>C\u00e1nticos. \u2013 <\/em>El t\u00e9rmino corriente para expresar la acci\u00f3n de \u201ccantar\u201d\nes el de \u201ccanto\u201d, pero se da la curiosidad de que tambi\u00e9n resulta un hapax\npropio del <em>C\u00e1ntico espiritual; <\/em>en el fondo, del CA, ya que el CB no hace m\u00e1s que repetir\nel vocablo en los lugares paralelos, suprimi\u00e9ndolo en otros varios por la\nadaptaci\u00f3n operada en el texto primitivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es bien sabido que\n\u201ccanci\u00f3n\/ones\u201d no resulta habitualmente sin\u00f3nimo de \u201ccanto\/s\u201d en la pluma\nsanjuanista, ya que se emplea para designar las composiciones po\u00e9ticas,\ndestinadas, o no, a cantarse. El fen\u00f3meno ling\u00fc\u00edstico m\u00e1s curioso en este campo\nsem\u00e1ntico se refiere a la identificaci\u00f3n del libro b\u00edblico vulgarmente conocido\ncomo <em>Cantar de los Cantares. <\/em>San JC prefiere simplificar el t\u00edtulo, al uso de su\ntiempo, cit\u00e1ndolo como \u201cCantares\u201d. As\u00ed lo repite casi un centenar de veces.\nConoce tambi\u00e9n el sustantivo \u201ccantar\u201d, pero no lo usa m\u00e1s que un par de veces\nen singular y como nombre com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>La sorpresa salta\nleyendo la primera redacci\u00f3n del <em>C\u00e1ntico,\n<\/em>al llegar a la estrofa 17, una de las m\u00e1s pr\u00f3ximas literaria y\nconceptualmente al libro Sagrado. En el comentario del verso segundo se suceden\ntres citas del mismo, introduci\u00e9ndose la primera con este protocolo: \u201cD\u00edcelo ella\n-la Esposa en los C\u00e1nticos\u201d (17,4). Id\u00e9ntico es el caso en las otras tres\ncitas: 26, 7; 27, 6 y 36, 7. La situaci\u00f3n se altera visiblemente en el CB. En\nlos cuatro lugares reproduce la misma cita b\u00edblica, pero cambiando \u201cC\u00e1nticos\u201d\npor \u201cCantares\u201d, fuera del texto correspondiente a CA 26, 7 (que pasa a ser 17,\n8 en CB). Estamos ante una modernizaci\u00f3n manifiesta y ante una adaptaci\u00f3n al\nuso t\u00edpico de la pluma sanjuanista. Tambi\u00e9n ante un h\u00e1pax peculiar del primer <em>C\u00e1ntico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Compa\u00f1as. \u2013 <\/em>La presencia en el verso cuarto de la estrofa 32 (19 en\nCB) condiciona decisivamente la repetici\u00f3n de esta forma anticuada (por <em>compa\u00f1\u00eda\/compa\u00f1era) <\/em>en el comentario en prosa, ya que se propone como\nreferente obligado en la explicaci\u00f3n. Mientras en CA se repite dos veces (32,\n5), en CB se suprime la segunda presencia, al reformarse el texto primitivo\n(19, 6). No se debe, sin embargo, al abandono de la forma po\u00e9tica o anticuada,\nsino a exigencias redaccionales. La prueba est\u00e1 en que esa redacci\u00f3n introduce\npor propia cuenta el cultismo en otro lugar: 1, 15. El caso es bastante\nllamativo, si se tiene en cuenta que se usa para ilustrar la soledad del alma\ncon la condici\u00f3n del \u201cciervo\u201d, al que gusta estar solitario y \u201chuir de las\ncampa\u00f1as\u201d, s\u00edmil reiterado en otros lugares del <em>C\u00e1ntico <\/em>tambi\u00e9n para la t\u00f3rtola, pero con el uso habitual\nde \u201ccompa\u00f1\u00eda\u201d (CB 34, 5, donde se toma de la anotaci\u00f3n aut\u00f3grafa de Sanl\u00facar de\nBarrameda). La exclusi\u00f3n del anticuado \u201ccampa\u00f1as\u201d en los dem\u00e1s escritos\nsanjuanistas, le convierte en un h\u00e1pax propio del <em>C\u00e1ntico <\/em>en su doble redacci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Descasar. \u2013 <\/em>Nada tiene que ver en la pluma sanjuanista este verbo con\nbodas ni casamientos. Es rigurosamente un h\u00e1pax del CA, donde figura en una\nestrofa cargada de neologismos y tecnicismos, al intentar el autor describir\nlos efectos som\u00e1ticos de la irrupci\u00f3n divina a trav\u00e9s del \u00e9xtasis y el rapto.\nComentando un texto de Job (4, 12-16), se ve forzado a dar una traducci\u00f3n\ncastellana que vierta con exactitud la Vulgata: \u201cOmnia ossa mea perterrita\nsunt\u201d. La frase b\u00edblica se convierte en \u201ctodos mis huesos se alborotaron\u201d. Al\nmomento de explicar el lance, \u201calborotaron\u201d se hace sin\u00f3nimo de \u201casombraron\u201d,\npero en el sentido de conmover o <em>descasar. <\/em>Escribe en el CA: \u201cDiciendo que todos sus huesos se\nasombraron o alborotaron, que quiere tanto decir, como si dijera: se\nconmovieron o descasaron de sus lugares\u201d (13-14, 19). Es clara la equivalencia\nde \u201cdescasaron\u201d con el m\u00e1s com\u00fan y moderno \u201cdesencajaron\u201d, lectura adoptada\nerr\u00f3neamente por manuscritos defectuosos y dados a sustituir la \u201clectio\ndificilior\u201d. En este caso, la postura del CB no depende ni de la asonancia\n(descasaron\/desencajaron) ni de la simple fluctuaci\u00f3n ortogr\u00e1fica\ndesencasaron\/des-encajaron). Todo hace pensar en una sustituci\u00f3n intencionada\nde \u201cdescasaron\u201d por \u201cdesencasaron \/desencajaron\u201d, en consonancia con lo\nescrito, en exclusiva, por CB2 en 13, 1. Otro caso en que se produce el proceso\nde modernizaci\u00f3n del l\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Discurrir. \u2013 <\/em>El lector moderno se ve sorprendido inesperadamente con\nla lectura del segundo verso de la estrofa 16, al tropezarse con el verbo\n\u201cdiscurrir\u201d usado en sentido transitivo, cosa no aceptada actualmente. No es\nposible dudar del significado atribuido al verbo, ya que lo declara el propio\nautor en el comentario de dicho verso. La sorpresa inicial va en aumento cuando\nse comprueba que el verbo \u201cdiscurrir\u201d no vuelve a aparecer en todo el <em>C\u00e1ntico espiritual, <\/em>mientras se prodiga en otros escritos sanjuanistas: 16\nveces en la <em>Subida, <\/em>5 en la <em>Noche <\/em>y 3 en la <em>Llama. <\/em>Si se repasan esas frecuencias o presencias se constata\notro particular m\u00e1s importante: <em>discurrir <\/em>equivale siempre a \u201cconsiderar\u201d, \u201cmeditar\u201d, \u201cpensar\u201d,\netc., como verbo correspondiente a \u201cdiscurso\u201d o \u201crazonamiento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El uso exclusivo\nregistrado en el <em>C\u00e1ntico <\/em>se convierte en otro h\u00e1pax t\u00edpico de esta obra; en\nrealidad del CA, ya que el CB repite sin alteraci\u00f3n alguna las tres veces del\nCA en 16, 34 (CB 25, 4-5). Dos factores convergentes explican la aparici\u00f3n de\neste cultismo con sabor a barbarismo: por un lado, el verso condiciona la\npresencia en el comentario en prosa; por otro lado, la ra\u00edz b\u00edblica (Cant. 1,3)\ny lit\u00fargica, confesada en la declaraci\u00f3n (n. 3), explica la presencia del\n\u201cdiscurren\u201d en el verso. Estamos ante otro caso de inducci\u00f3n a partir del\n\u201ccurremus\/currimus\u201d de la Vulgata, similar al \u201ccucurri\u201d (del Salmo 118, 32) en <em>Noche <\/em>2,20, 1, aqu\u00ed\ninmediatamente despu\u00e9s de la precedente alegaci\u00f3n b\u00edblica. No era posible\nalterar el uso de \u201cdiscurren\u201d en el CB sin modificar el verso correspondiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Permanece, por lo\nmismo, en id\u00e9ntico significado. Se explica as\u00ed: \u201ccorrer por muchas partes y\nmuchas maneras, que eso quiere decir discurrir\u201d (CA 16, 3\/CB 25,4).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Estuando. \u2013 <\/em>El consumirse o abrasarse el alma en amor es argumento\nreiteradamente tratado por la pluma sanjuanista. S\u00f3lo en una ocasi\u00f3n toler\u00f3 un\ncultismo latinizante tan chocante como \u00e9ste. Dice a la letra en el CA: \u201cDe esta\nmanera, el alma que anda estuando, encendida en amor de Dios, desea el\ncumplimiento y perfecci\u00f3n del amor\u201d (9, 6). Al releer su texto no pudo menos de\nsorprenderle a fray Juan la propia escritura. Por eso dio un leve giro a la\nfrase y elimin\u00f3 el h\u00e1pax de la primera redacci\u00f3n, quedando en la segunda as\u00ed:\n\u201cAs\u00ed, pues, el alma encendida en amor de Dios desea el cumplimiento y\nperfecci\u00f3n de amor\u201d (CB 9, 7). Todo igual, menos la palabra disonante y anticuada.\nApenas es posible dudar de que se ha evitado intencionadamente en la segunda\nredacci\u00f3n. Otro caso m\u00e1s de modernizaci\u00f3n palpable.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Matutinal. \u2013 <\/em>Dos campos sem\u00e1nticos han motivado el empleo del t\u00e9rmino\nen la prosa sanjuanista: el fen\u00f3meno natural de la alborada o \u201clevantes de la\naurora\u201d (seg\u00fan su magn\u00edfica poetizaci\u00f3n de la estrofa 14\/15 del <em>C\u00e1ntico) <\/em>y el conocimiento\nde las cosas divinas. Del primero procede el segundo, como sucede en el texto\nsiguiente, explicando el significado espiritual de los \u201clevantes de la aurora\u201d:\n\u201cAs\u00ed como los levantes de la ma\u00f1ana despiden la oscuridad de la noche y\ndescubren la luz del d\u00eda, as\u00ed este esp\u00edritu sosegado y quieto en Dios es\nlevantado de la tiniebla del conocimiento natural a la luz matutinal del\nconocimiento sobrenatural\u201d (CA 13-14, 23). El texto se repite sin modificaci\u00f3n\nalguna en CB (14-15, 23).<\/p>\n\n\n\n<p>Diferente es el\ncomportamiento en otro lugar, en el que se recurre a la tradici\u00f3n teol\u00f3gica\nagustiniana para determinar la diferencia entre esas dos formas de conocimiento:\n\u201cA la noticia matutinal\u201d la llaman \u201clos te\u00f3logos conocimiento en el Verbo\ndivino\u201d, contraponi\u00e9ndola a la \u201cnoticia vespertina que es sabidur\u00eda de Dios en\nsus criaturas y obras\u201d (CA 35, 4). La revisi\u00f3n de este p\u00e1rrafo en el CB tom\u00f3 la\npostura decidida contra la forma arcaizante \u201cmatutinal\u201d y la convirti\u00f3 en la\nm\u00e1s corriente y moderna de \u201cmatutina\u201d (CB 36, 6). La intencionalidad del cambio\nqueda de manifiesto por la repetici\u00f3n constante de la misma forma. Tres veces\nse reitera en el mismo p\u00e1rrafo, siempre en contraposici\u00f3n a \u201cvespertina\u201d. El\nfen\u00f3meno resulta llamativo, al comprobar que dos estrofas m\u00e1s adelante el\npropio CB introduce de sana planta la forma original del CA, traduciendo e!\ntexto del Apocalipsis \u201cstella matutina\u201d (2, 28) por <em>estrella matutinal <\/em>(CB 38, 7). Queda truncado el proceso de\nmodernizaci\u00f3n iniciado al revisar el texto m\u00e1s antiguo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Razonal. \u2013 <\/em>En la antropolog\u00eda sanjuanista es constante la distinci\u00f3n\nentre las dos partes o porciones del compuesto humano: la superior y la\ninferior. La primera tiene dos calificaciones equivalentes: es espiritual o\nracional. El primer calificativo no admite variaci\u00f3n, mientras el segundo\npresenta una dualidad curiosa. La m\u00e1s frecuente en la mayor\u00eda de los escritos\nes la forma moderna \u201cracional\u201d; en la primera redacci\u00f3n del <em>C\u00e1ntico <\/em>se alterna, casi\nen n\u00famero de frecuencias, con \u201crazonal\u201d, la forma anticuada de \u201crationalis\u201d (CA\n19, 3 dos veces; 25, 6; 31, 2 dos veces; 31, 4 dos veces). La tendencia\nmodernizante del CB queda patente al comprobar que destierra del todo el\narca\u00edsmo \u201crazonal\u201d. En dos ocasiones, porque los retoques redaccionales omiten\nla palabra; en los dem\u00e1s casos, por la indefectible sustituci\u00f3n por \u201cracional\u201d.\nProbablemente la proximidad cronol\u00f3gica al CA explica la presencia de la forma\nanticuada en los <em>Dichos <\/em>de <em>luz y amor, <\/em>cuando se habla de la \u201cvoluntad razonal\u201d (n. 18).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Serenas<\/em>. \u2013 Esta forma anticuada de \u201csirenas\u201d se mantuvo vigente,\nno s\u00f3lo entre poetas, hasta bien entrado el siglo XVII. Es conocido el verso\nsegundo de la estrofa 30 del <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>(correspondiente a la 21 del CB). No existen razones\nplausibles para justificar la modernizaci\u00f3n operada en las ediciones de\ncirculaci\u00f3n corriente en el citado verso, mientras se mantienen otras numerosas\nformas anticuadas, por el simple hecho de su inconfundible origen sanjuanista.\nLa arbitraria postura de los editores ha jugado una mala partida a los\ncompiladores de las <em>Concordancias<\/em>. No registran \u201cserenas\u201d ni siquiera como \u201cvariante\u201d.\nHasta \u201csirenas\u201d se reduce a remitir a \u201ccanto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Unificadas as\u00ed las\nmodificaciones lexicales, desaparece autom\u00e1ticamente toda referencia al CA,\ncomo si no contase para nada la frecuencia en el uso de \u201cserenas\u201d. El\ndiscutible m\u00e9todo de citaci\u00f3n de los grupos estr\u00f3ficos 13\/14 (14\/15 en CB) y\n29\/30 (20\/21) hace que se remita a la estrofa 20 (para el CB y 29 (para el CA),\nincluso para citar el verso, lo que induce f\u00e1cilmente a error.<\/p>\n\n\n\n<p>Al margen de\nediciones y <em>Concordancias, <\/em>la situaci\u00f3n real se presenta diferente y mucho m\u00e1s\nvariada ling\u00fc\u00edsticamente. En el primer <em>C\u00e1ntico <\/em>(CA) es indudable el uso del anticuado \u201cserenas\u201d,\ntanto en verso como en prosa; hasta cinco casos se registran en el comentario\nde la estrofa 30. Existen pruebas de la proveniencia sanjuanista y de que no es\nmodificaci\u00f3n de copistas. Al concluir la explicaci\u00f3n de los dos primeros versos\nde dicha estrofa a\u00f1adi\u00f3 JC al margen en el manuscrito de Sanl\u00facar de Barrameda:\n\u201clas propiedades del canto de serenas\u201d. Aunque alg\u00fan editor moderno transcribe\n\u201csirenas\u201d, no es dudosa la lectura \u201cserenas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La apostilla\naut\u00f3grafa es simple insinuaci\u00f3n para desarrollar el tema en ella enunciado. Es\nlo que hace puntualmente el CB, en el lugar paralelo (20-21, 16) donde se\nescribe: \u201cTambi\u00e9n se ha dicho que el canto de serenas significa el deleite\nordinario que el alma posee. Y llama a este deleite canto de serenas, porque,\nas\u00ed como, seg\u00fan dicen, el canto de serenas es tan sabroso y deleitoso que al\nque le oye de tal manera le arroba y enamora que le hace olvidar\u201d. As\u00ed\nreproduce el texto el manuscrito m\u00e1s autorizado, el de Ja\u00e9n, mientras editores\ny <em>Concordancias <\/em>modernizan siempre por <em>sirenas, <\/em>pero sin notar (al contrario de tantos otros casos\nin\u00fatiles) la variante \u201cserenas\u201d. No es \u00fanicamente en ese lugar tan espec\u00edfico;\ntanto en CA como en CB se emplea la forma anticuada \u201cserenas\u201d (nn. 1 dos veces,\n4, 7 y 10 de CA; 7, 10 y 16 de CB). Es probable que la presencia en el verso\nhaya condicionado el uso de \u201cserenas\u201d en la prosa, pero lo que no cabe dudar es\nque JC se mantiene fiel a la forma anticuada y no emplea la moderna \u201csirenas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El muestrario\nofrecido, aunque limitado, ilustra algunos rasgos del l\u00e9xico sanjuanista, ante\ntodo, la carga cultista de sus escritos m\u00e1s antiguos.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de los\nvocablos comentados representan h\u00e1pax del primer <em>C\u00e1ntico. <\/em>Las formas lexicales exclusivas de otras obras posteriores\nno proceden, en tanta proporci\u00f3n, de la misma fuente latinizante. Son m\u00e1s bien\nneologismos o vulgarismos, como sucede en la <em>Llama de amor viva.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta constataci\u00f3n\ndemuestra una progresiva modernizaci\u00f3n en el lenguaje sanjuanista. En ese\nproceso de eliminaci\u00f3n de arca\u00edsmos se coloca tambi\u00e9n la segunda escritura del <em>C\u00e1ntico. <\/em>Mientras mantiene\nlas formas anticuadas en los p\u00e1rrafos asumidos sin alteraci\u00f3n del CA (=CB1),\nsustituye casi todos los arca\u00edsmos cultos en los textos modificados o a\u00f1adidos\nde sana planta (=CB). El que, a su vez, aporte otros h\u00e1pax de distinto signo\n(como el \u201cjornalero\u201d, por \u201cmercenario\u201d, en 9, 7) no le distancia de los h\u00e1bitos\nsanjuanistas; m\u00e1s bien le coloca en la misma l\u00ednea de composici\u00f3n. Una prueba\ncomplementaria de coincidencia, por lo mismo, de autenticidad.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2013 EULOGIO PACHO, \u201cAllende de\u201d \u201cdem\u00e1s de\u201d.\nEvoluci\u00f3n en la ling\u00fc\u00edstica sanjuanista\u201d, en MteCarm 97 (1989) 379-384; Id. \u201dLenguaje\ny mensaje\u201d, en el vol. miscel\u00e1neo <em>Experiencia y pensamiento en\nsan Juan de la Cruz<\/em>, Madrid, 1990; Id.\nLenguaje t\u00e9cnico y lenguaje popular en JC\u201d, en la miscel\u00e1nea <em>Hermen\u00e9utica y m\u00edstica: san Juan de la Cruz<\/em>, Madrid, Tecnos, 1995, p. 197-219; M\u00aa JES\u00daS MANCHO\nDUQUE, <em>El s\u00edmbolo de la Noche en San Juan de la Cruz.\nEstudio l\u00e9xico-sem\u00e1ntico, <\/em>Salamanca 1982; Id. <em>Recursos l\u00e9xico-sem\u00e1nticos en\nlos escritos de San Juan de la Cruz, <\/em>\u00c1vila 1988; Id. <em>\u201cExpresiones antit\u00e9ticas en la obra de San Juan de\nla Cruz\u201d, <\/em>en el vol. miscel\u00e1neo, <em>La espiritualidad espa\u00f1ola del siglo XVI, <\/em>Salamanca 1990, pp. 25-35; Id. <em>\u201cCreaci\u00f3n po\u00e9tica y componente simb\u00f3lico en la obra de San Juan de la\nCruz\u201d, <\/em>en vol. miscel\u00e1neo <em>Poes\u00eda y teolog\u00eda en San Juan de la Cruz, <\/em>Burgos 1990, pp. 103-125; Id. <em>\u201cAproximaci\u00f3n a una imagen sanjuanista\u201d, <\/em>en <em>Teresianum <\/em>41 (1990) 381400; Id. \u201cEstudio de las formaciones\nadjetivas derivadas en la obra de San Juan de la Cruz<em>\u201d, <\/em>en <em>Hispanica Posnamiensia <\/em>1 (1990) 85-103; Id. \u201c<em>Ant\u00edtesis din\u00e1micas de la\n\u201cNoche oscura\u201d, <\/em>en el vol. miscel\u00e1neo <em>Juan de la Cruz. Esp\u00edritu de llama, <\/em>Roma 1991, p. 369-382; Id. <em>\u201cLa veta culta en la selecci\u00f3n l\u00e9xica de san Juan de la Cruz\u201d, <\/em>en la miscel\u00e1nea <em>Fuentes neerlandesas de la\nm\u00edstica espa\u00f1ola<\/em>, Madrid, Trotta, 2005,\np. 113-131; En este mismo vol. public\u00f3 un estudio importante J. GARC\u00cdA\nPALACIOS, <em>L\u00e9xico de \u201cluz\u201d y \u201ccalor\u201d en Llama de amor viva. <\/em>p. 383-411; M, NORBERT UBARRI, <em>Las categor\u00edas de espacio y tiempo en san Juan de la Cruz! (La articulaci\u00f3n\nde lo inefable)<\/em>, Madrid, 2001.<\/p>\n\n\n\n<p><em>E. Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es el campo m\u00e1s explorado de la producci\u00f3n del Santo, pero no faltan estudios parciales de notable inter\u00e9s, si bien el aspecto menos indagado es el de la evoluci\u00f3n sem\u00e1ntica del vocabulario. 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