{"id":3785,"date":"2020-02-16T09:21:38","date_gmt":"2020-02-16T15:21:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3785"},"modified":"2021-02-16T09:23:14","modified_gmt":"2021-02-16T15:23:14","slug":"locuciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3785","title":{"rendered":"Locuciones"},"content":{"rendered":"\n<h3>I. Noci\u00f3n y\ndivisiones<\/h3>\n\n\n\n<p>Para Juan de la\nCruz locuci\u00f3n es \u201clo que recibe [el alma] a manera de o\u00edr\u201d (S 2,23,3). Aparece\nel t\u00e9rmino 27 veces, siempre en la <em>Subida del Monte Carmelo <\/em>(libros 2 y 3). Generalmente usa \u201clocuciones\u201d, como\nequivalente de \u201cpalabras interiores\u201d. Pueden ser de distintas formas, dentro\nsiempre de lo que para \u00e9l son aprehensiones del entendimiento, de la memoria o\nsimplemente aprehensiones naturales, sea por v\u00eda imaginaria o espiritual. En la\nmayor\u00eda de las ocasiones trata de las \u201clocuciones\u201d juntamente con las visiones,\nrevelaciones y sentimientos por v\u00eda sobrenatural, por tratarse de fen\u00f3menos que\nle merecen id\u00e9ntica valoraci\u00f3n. Pese a ello, confiesa que pedag\u00f3gicamente merece\nla pena consideraci\u00f3n particular cada uno de ellos: \u201cConven\u00eda hacer esta\ndivisi\u00f3n en s\u00ed que son de cosas sobrenaturales, as\u00ed como de visiones,\nrevelaciones, locuciones y sentimientos por v\u00eda sobrenatural\u201d (S 3,7,1). Su\npostura acerca de todas ellas es la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Las locuciones\nforman parte de las noticias espirituales, distintas y particulares, juntamente\ncon las &nbsp;visiones, revelaciones y sentimientos espirituales:\n\u201cEntre las distintas y particulares entran cuatro maneras de aprehensiones\nparticulares, que se comunican al esp\u00edritu, no mediante alg\u00fan sentido corporal,\ny son: visiones, revelaciones, locuciones y sentimientos espirituales\u201d (S\n2,10,4). San Juan de la Cruz habla de un cuadro de noticias, propias del\nentendimiento, de un cuadro de aprehensiones propias de la voluntad y de la &nbsp;memoria, siguiendo\nsiempre la doctrina escol\u00e1stica del tiempo, y haciendo las divisiones y\nsubdivisiones que se llevaban por aquel entonces. Esto es muy t\u00edpico de toda la\nexposici\u00f3n en su doctrina sobre el camino espiritual, tanto en <em>Noche Oscura<\/em>, como en <em>Subida del Monte Carmelo<\/em>. Interesa aqu\u00ed saber y exponer su doctrina en general respecto\nal &nbsp;fen\u00f3meno m\u00edstico extraordinario de las \u201clocuciones\u201d\nm\u00edsticas en s\u00ed mismas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo 28\nde S 2 comienza a hablar \u201cde las locuciones [interiores] que sobrenaturalmente\npueden acaecer al esp\u00edritu. Dice en cu\u00e1ntas maneras sean\u201d. Despu\u00e9s de haber\nhablado anteriormente de las otras aprehensiones del entendimiento, dedica este\ncap\u00edtulo a las \u201clocuciones sobrenaturales, que sin medio de alg\u00fan sentido\ncorporal se suelen hacer en los esp\u00edritus de los espirituales; las cuales,\naunque son en tantas maneras, hallo que se pueden reducir todas a estas tres,\nconviene a saber: palabras sucesivas, formales y sustanciales. Sucesivas llamo\nciertas palabras distintas y formales que el esp\u00edritu recibe, no de s\u00ed, sino de\ntercera persona, a veces estando recogido, a veces no lo estando. Palabras\nsustanciales son otras palabras que tambi\u00e9n formalmente se hacen al esp\u00edritu, a\nveces estando recogido, a veces no; las cuales en la sustancia del alma hacen y\ncausan aquella sustancia y virtud que ellas significan\u201d (S 2,28,2). Tenemos,\npues, claramente propuestas las clases de locuciones sobrenaturales de las\ncuales habla J. de la Cruz. En los cap\u00edtulos 29, 30 y 31 trata de cada una de\nestas palabras sucesivas, formales y sustanciales y pone en guardia contra los\nmuchos enga\u00f1os que puede haber, incluso con presencia de herej\u00eda: \u201cYo conoc\u00ed\nuna persona que, teniendo estas locuciones sucesivas, entre algunas harto\nverdaderas y sustanciales que formaba del Sant\u00edsimo Sacramento de la Eucarist\u00eda,\nhab\u00eda alguna que eran harto herej\u00eda\u201d (S 2,29,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Otro error posible\nes, sin graves y fuertes razones, atribuir cualquier habla sin m\u00e1s a &nbsp;Dios: \u201cY esp\u00e1ntome\nyo mucho de lo que pasa en estos tiempos, y es que cualquiera alma de por ah\u00ed\ncon cuatro maraved\u00eds de consideraci\u00f3n [es decir por bajo precio], si siente\nalgunas locuciones de estas en alg\u00fan recogimiento, luego lo bautizan todo por\nde Dios, y suponen que es as\u00ed, diciendo: \u2018D\u00edjome Dios\u00b4, \u00b4respondi\u00f3me Dios\u00b4; y\nno ser\u00e1 as\u00ed, sino que, como habemos dicho, ellos las m\u00e1s veces se lo dicen\u201d (S\n2,29,4).<\/p>\n\n\n\n<p>J. de la Cruz\nexpone, en s\u00edntesis y con claridad, c\u00f3mo \u201cestas locuciones sucesivas pueden\nproceder en el entendimiento de tres maneras, conviene a saber: del Esp\u00edritu\nDivino, que mueve y alumbra el entendimiento, y de la lumbre natural del mismo\nentendimiento, y del demonio, que la puede hablar por sugesti\u00f3n\u201d (S 2,29,11).\nUsa indistintamente locuciones o palabras interiores, sean sucesivas, formales\no sustanciales: \u201cY decir ahora las se\u00f1ales e indicios para conocer cu\u00e1ndo\nproceden de una causa y cu\u00e1ndo de otra, ser\u00eda algo dificultoso dar en ello\nenteras muestras e indicios; porque bien se pueden dar algunos generales, y son\n\u00e9stos\u201d (S 2,29,11).<\/p>\n\n\n\n<h3>II. \u201cProp\u00f3sito\u201d y\nestilo de Dios<\/h3>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 claro para el\nSanto que la finalidad de todos los fen\u00f3menos m\u00edsticos que puede experimentar\nel ser humano es siempre el amor de Dios. En tanto en cuanto sean medios de\ncrecimiento en el amor son aceptables y buenos. Del resto de las posibilidades,\nincluso positivas, de los mismos, no se preocupa demasiado: \u201cPor tanto, de todo\nlo que el alma ha de procurar en todas las aprehensiones que de arriba la\nvinieren (as\u00ed imaginarias como de otro cualquier g\u00e9nero, no me da m\u00e1s visiones\nque locuciones, o sentimientos o revelaciones) es, no haciendo caso de la letra\ny corteza, esto es, de lo que significa o representa o da a entender, s\u00f3lo\nadvertir en tener el amor de Dios que interiormente le causan al alma. Y de\nesta manera han de hacer caso de los sentimientos no de sabor, o suavidad, o\nfiguras, sino de los sentimientos de amor que le causan\u201d (S 3, 13,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Criterio\nsanjuanista aplicado a todo el camino de la vida espiritual, y de cara a todos\nlos fen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios, que se pueden tener o sentir. Entendi\u00f3\nmuy bien el Santo que, el amor de Dios y a Dios es lo que realmente vale y\nqueda como poso y peso en la persona, y para su bien definitivo y felicidad\neterna.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que se\nrefiere a la pedagog\u00eda divina en la concesi\u00f3n de gracias y favores para\nimpulsar el amor de las almas, J. de la Cruz retoma el principio de los\nescol\u00e1sticos: \u201cY as\u00ed va Dios perfeccionando al hombre, por lo m\u00e1s bajo y\nexterior, hasta lo m\u00e1s alto e interior\u201d (S 2,17,4). Por eso, comenzar\u00e1\nperfeccionando el sentido corporal, luego los sentidos interiores, y ya \u00e9stos\ndispuestos, las potencias espirituales, y as\u00ed Dios va llevando al alma, de\ngrado en grado hasta lo m\u00e1s interior, la va instruy\u00e9ndo y haci\u00e9ndo m\u00e1s\nespiritual, comenz\u00e1ndole a comunicar desde las cosas exteriores, palpables y\nacomodadas al sentido, para que mediante ellas vaya el esp\u00edritu haciendo actos\nparticulares y recibiendo las realidades espirituales, y vayan haciendo h\u00e1bito\nen lo espiritual y llegue as\u00ed a la sustancia del esp\u00edritu, que es ajena de todo\nsentido. Y as\u00ed se va vaciando de las v\u00edas del sentido. Y el esp\u00edritu, ya\nperfecto, no hace caso del sentido, ni se sirve de \u00e9l para llegar a Dios, como\nhac\u00eda al principio de la vida espiritual. En cada una de estas etapas, Dios va\nfavoreciendo con diversas maneras de comunicaci\u00f3n y de medios para alimentar la\nvida espiritual, entre los que pueden estar las \u201clocuciones\u201d y las dem\u00e1s\naprehensiones del tipo que sean, ya mencionadas anteriormente. Para toda esta\nexplicaci\u00f3n doctrinal es muy aclarador y provechoso el cap\u00edtulo 17 del libro 2\u00ba\nde <em>Subida del Monte Carmelo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h3>III. Criterios de\ndiscernimiento<\/h3>\n\n\n\n<p>Entiende J. de la\nCruz que las locuciones de Dios no siempre salen como los hombres las entienden\no como ellas suenan en s\u00ed: \u201cY aqu\u00ed est\u00e1 un gran enga\u00f1o, porque las revelaciones\no locuciones de Dios no siempre salen como los hombres las entienden o como\nellas suenan en s\u00ed. Y as\u00ed, no se han de asegurar en ellas ni creerlas a carga\ncerrada, aunque sepan que son revelaciones o respuestas a dichos de Dios.\nPorque, ellas sean ciertas y verdaderas en s\u00ed, no lo son siempre en sus causas\ny en nuestra manera de entender\u201d (S 2,18,9). Consecuente con estas\nafirmaciones, pone especial empe\u00f1o en apuntar criterios para distinguir el\norigen o procedencia de las locuciones y, por lo mismo, su bondad. Dedica todo\nun cap\u00edtulo a este asunto: \u201cEn que declara y prueba c\u00f3mo, aunque las visiones y\nlocuciones que son de parte de Dios son verdaderas, nos podemos enga\u00f1ar acerca\nde ellas. Pru\u00e9base con autoridades de la Escritura divina\u201d (S 2,19).<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s del t\u00edtulo,\npor seis veces aparece el nombre de locuciones, unido siempre al de\nrevelaciones o visiones o profec\u00edas. Las afirmaciones m\u00e1s redondas sobre la\nverdad de las locuciones, pero con dificultad para interpretarlas por parte del\nhombre, son: la posibilidad de enga\u00f1o, el prop\u00f3sito de Dios en todas estas\nmanifestaciones, que no siempre es bien interpretado por parte de los hombres,\nincluso aparece en las Sdas. Escrituras c\u00f3mo a algunos de los antiguos no les\nsal\u00edan las cosas como ellos esperaban. Cita Jueces 20,11 para confirmarlo. Por\nconsiguiente, no se puede nunca uno atar a la letra, o locuci\u00f3n, o forma, o\nfigura, pues no dejar\u00e1 de equivocarse y hallarse luego confuso: \u201cY as\u00ed, el que\nse atare a la letra o locuci\u00f3n, o forma, o figura aprehensible de la visi\u00f3n, no\npodr\u00e1 dejar de errar mucho y hallarse despu\u00e9s muy corto y confuso, por haber\ngui\u00e1dose seg\u00fan el sentido de ellas y no dado lugar al esp\u00edritu en desnudez del\nsentido\u201d (S 2,19,5).<\/p>\n\n\n\n<p>J. de la Cruz es\nmuy prudente al proponer normas de discernimiento referentes a todos los\nfen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios. No duda \u00e9l que hay locuciones de Dios,\naut\u00e9nticas y verdaderas. Pero avisa de no dejarse enga\u00f1ar por las astucias del\ndemonio para hacer caer a los hombres en las falsas locuciones, venidas de \u00e9l.\nEl demonio pone al hombre cosas tan veros\u00edmiles a las que Dios le comunica y, a\nveces, se llegan a realizar de hecho, que puede f\u00e1cilmente enga\u00f1arse pensando\nque es todo tan verdad, que no puede ser sino de Dios (S 2,21,7). El demonio\ntiene much\u00edsimas formas de enga\u00f1ar al hombre. Formas intrincad\u00edsimas y con un\nestilo sutil\u00edsimo y astuto. Para evitar esto, lo mejor es huir de todo tipo de\nlocuciones, revelaciones, visiones sobrenaturales: \u201cDel cual [del estilo\nsutil\u00edsimo del demonio] no se pueden librar si no es huyendo de todas las\nrevelaciones y visiones y locuciones sobrenaturales\u201d (S 2,21,11).<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n,\nenumera el Santo algunos indicios generales, que sintetizamos as\u00ed, y que pueden\nencontrar en <em>Subida <\/em>2,29,11: Son del <em>Esp\u00edritu Divino<\/em>, cuando en las palabras\ny en los conceptos el alma ama y siente humildad y reverencia de Dios, pues el\nEsp\u00edritu, cuando hace alguna merced, alguna gracia, siempre van envueltas en\namor y humildad.<\/p>\n\n\n\n<p>Son frutos del <em>entendimiento humano <\/em>[\u201cde la viveza y lumbre solamente del entendimiento\u201d], cuando es el entendimiento el que lo hace todo, sin las\nvirtudes antes apuntadas, aunque la voluntad puede naturalmente amar en el\nconocimiento y luz de aquellas verdades, aunque despu\u00e9s de pasado todo, la\nvoluntad queda seca, aunque sin vanidad ni inclinada al mal, si el demonio\nluego no la tienta. Lo cual no es as\u00ed cuando son del Esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Son del <em>demonio <\/em>cuando dejan la voluntad seca\ndel amor de Dios y el \u00e1nimo inclinado a vanidad, y no a humildad, con autocomplacencia.\nAdem\u00e1s, aparece una falsa humildad y una falsa inclinaci\u00f3n fervorosa en la\nvoluntad, fundada en amor propio. Todo ello resulta tan dificultoso de entender\nque el &nbsp;alma ha de ser harto espiritual para que lo entienda. Por\notra parte, el demonio \u201csiempre les procura mover la voluntad a que estimen\naquellas comunicaciones interiores, y que hagan mucho caso de ellas, porque se\nden a ellas y ocupen el alma en lo que no es virtud, sino ocasi\u00f3n de perder la\nque hubiese\u201d (S 2,29,11).<\/p>\n\n\n\n<p>De todas formas,\nson muchas las dificultades, seg\u00fan S. Juan de la Cruz, que hay para el\nverdadero discernimiento. Por eso termina el cap\u00edtulo 29,12 de S 2 diciendo:\n\u201cQuedemos, pues, en esta necesaria cautela, as\u00ed en las unas como en las otras,\npara no ser enga\u00f1ados ni embarazados con ellas: que no hagamos caudal de nada\nde ellas, sino s\u00f3lo de saber enderezar la voluntad con fortaleza a Dios,\nobrando con perfecci\u00f3n su ley y sus santos consejos, que es la sabidur\u00eda de los\nSantos, content\u00e1ndonos de saber los misterios y verdades con la sencillez y\nverdad que nos los propone la Iglesia. Que esto basta para inflamar mucho la\nvoluntad, sin meternos en otras profundidades y curiosidades en que por\nmaravilla falta peligro\u201d. A continuaci\u00f3n, cita el texto de &nbsp;S. Pablo, en Rom\n12,3, que dice: \u201cNo conviene saber m\u00e1s de lo que conviene saber\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3>IV. Valoraci\u00f3n y\npostura sanjuanista<\/h3>\n\n\n\n<p>Al final del\ncap\u00edtulo 17 de S 2, formula el Santo cu\u00e1l es su postura y su criterio\nteol\u00f3gico-espiritual en lo referente a todo fen\u00f3meno m\u00edstico extraordinario en\ncualquiera de las etapas de la vida espiritual: \u201cResta, pues, ahora saber que\nel alma no ha de poner los ojos en aquella corteza de figuras y objeto que se\nle pone delante sobrenaturalmente, ahora sea acerca del sentido exterior, como\nson locuciones y palabras al o\u00eddo, y visiones de santos a los ojos, y\nresplandores hermosos, y olores a las narices, y gustos y suavidades en el\npaladar, y otros deleites en el tacto, que suelen proceder del esp\u00edritu, lo\ncual es m\u00e1s ordinario a los espirituales; ni tampoco los ha de poner en\ncualquier visiones del sentido interior, como son las imaginarias; estas\nrenunciarlas todas. S\u00f3lo ha de poner los ojos en aquel buen esp\u00edritu que\ncausan, procurando conservarle en obrar y poner por ejercicio lo que es en\nservicio de Dios ordenadamente, sin advertencia de aquellas representaciones ni\nde querer alg\u00fan gusto sensible\u201d (S 2,17,9).<\/p>\n\n\n\n<p>No se contenta con\nafirmar que \u201cno es voluntad de Dios que las almas quieran recibir por v\u00eda\nsobrenatural cosas distintas de visiones o locuciones, etc.\u201d (S 2,22,2); lo\nintenta probar a lo largo del cap\u00edtulo 21 de S 2 con la autoridad de la Sagrada\nEscritura. En el siguiente (S 2,22) expone con brillantez que no es l\u00edcito en\nla ley de gracia preguntar a Dios por v\u00eda sobrenatural, como en la &nbsp;Ley Vieja, sirvi\u00e9ndole\nde base el texto de Heb 1,1-2. Dios ha hablado ya todas las cosas en su Hijo,\nque es su Palabra, y no tiene ya otra. \u201cPorque t\u00fa pides locuciones y\nrevelaciones en parte, y si pones en \u00e9l los ojos, lo hallar\u00e1s en todo; porque\n\u00e9l es toda mi locuci\u00f3n y respuesta y es toda mi visi\u00f3n y toda mi revelaci\u00f3n\u201d (S\n2,22,5). Son palabras que Dios puede responder a quienes le preguntaran o\nquisieran alguna revelaci\u00f3n o visi\u00f3n o locuci\u00f3n. Lo cual ser\u00eda una necedad (S\n2,22,5).<\/p>\n\n\n\n<p>El Santo es\ntajante: \u201cAcerca de las visiones y revelaciones y locuciones de Dios, no las\nsuele revelar Dios, porque siempre quiere que se aprovechen de \u00e9ste [raz\u00f3n y\njuicio humano, del que ha hablado poco antes] en cuanto se pudiere, y todas\nellas han de ser reguladas por \u00e9ste, salvo las que son de fe, que exceden todo\njuicio y raz\u00f3n, aunque no son contra ella\u201d (S 2,22,13). Insiste en la\nimportancia del consejo, del juicio, del discernimiento y del saber humanos.\nSiempre han de preferirse a cualquier tipo de fen\u00f3meno m\u00edstico no necesario, ni\nquerido por Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Naturalmente, esta\nactitud prudencial le compete, ante todo al maestro o &nbsp;director\nespiritual, que ha de apartar a sus disc\u00edpulos de cualquier tipo de gracias\nm\u00edsticas extraordinarias e imponerles vivir en libertad y en fe: \u201cPor eso, el maestro\nespiritual ha de procurar que el esp\u00edritu de su disc\u00edpulo no se abrevie en\nquerer hacer caso de todas las aprehensiones espirituales, que no son m\u00e1s que\nunas notas de esp\u00edritu, con las cuales solamente se vendr\u00e1 a quedar y sin\nesp\u00edritu ninguno; sino, apart\u00e1ndole de todas las visiones y locuciones, imp\u00f3ngale\nen que sepa estar en libertad y tinieblas de fe, en que se recibe la libertad\nde esp\u00edritu y abundancia, y, por consiguiente, la sabidur\u00eda e inteligencia\npropia de los dichos de Dios\u201d (S 2,19,11).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Conclusiones<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Resumiendo el\npensamiento sanjuanista, puede concluirse que locuci\u00f3n es \u201clo que recibe el\nalma a modo de o\u00edr\u201d; que el Santo no trata ampliamente de las locuciones y lo\nhace \u00fanicamente en la <em>Subida, <\/em>distinguiendo tres clases de hablas interiores o\nlocuciones m\u00edsticas: palabras sucesivas, formales y sustanciales; pueden ser\nverdaderas y falsas, seg\u00fan vengan del Esp\u00edritu Divino, del entendimiento humano\n(autosugesti\u00f3n) o del demonio; cuando son de Dios, mueven a la virtud y\nsantifican; cuando son sugesti\u00f3n o del demonio secan el amor de Dios y queda la\nvoluntad inclinada a vanidad, soberbia y amor propio.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a su\nfunci\u00f3n espiritual, el Santo ense\u00f1a que la finalidad de las locuciones, como de\ntodos los otros fen\u00f3menos m\u00edsticos extraordinarios, es siempre el amor de Dios;\nque las locuciones forman parte de las noticias espirituales, distintas y\nparticulares, juntamente con las revelaciones, visiones y sentimientos\nespirituales; que en cada una de las diversas etapas de la vida espiritual,\nDios va concediendo al ser humano diversas maneras de comunicaci\u00f3n y de\nalimentaci\u00f3n de la misma, y entre ellas, pueden estar las \u201clocuciones\nm\u00edsticas\u201d. En lo que respecta al comportamiento del alma, el Santo sostiene que\ndebe renunciarse a todas estas gracias m\u00edsticas extraordinarias, pues no son\nnecesarias para la santificaci\u00f3n. S\u00f3lo hay que tener en cuenta los buenos\nfrutos que pueden causar en el esp\u00edritu, poniendo siempre los ojos en lo que es\nel servicio de Dios, sin querer nada que sea sensible o que cause gustos del tipo\nque sean. En cuanto al discernimiento advierte que las locuciones no siempre\nsalen como los hombres las entienden o como ellas suenan en s\u00ed, y eso, aunque\nsean verdaderas; que son dif\u00edciles de interpretar por parte del hombre. Las\ndificultades provienen de diferentes causas, a saber: la posibilidad de enga\u00f1o;\nel prop\u00f3sito de Dios en todas estas manifestaciones no siempre es bien\ninterpretado por parte de los hombres; posibilidad de que uno se ate a la\nletra, se equivoque y se causen confusiones. El demonio tiene much\u00edsimas formas\nde enga\u00f1ar al hombre. Formas muy enrevesadas y con un estilo sutil\u00edsimo, y\nsiempre con gran astucia. Lo mejor es huir de todo lo que suene a m\u00edstico\nextraordinario.<\/p>\n\n\n\n<p>Son muchas las\ndificultades que existen para el verdadero discernimiento. Es, pues, necesaria\nmucha cautela, tanto para las unas como para las otras, para no ser enga\u00f1ados,\ny enderezar en todo la voluntad con fortaleza a Dios, siguiendo su ley, sus\nsantos consejos y contentarse con saber los misterios y verdades con la\nsencillez y verdad que nos los propone la Iglesia. No hacen falta otras\nprofundidades y curiosidades en las que no faltar\u00e1n peligros. \u201cNo conviene\nsaber m\u00e1s de lo que conviene saber\u201d (Rom 12,3). En todo esto juega un papel\nimportante el confesor y director espiritual, que ha de apartar a sus\ndisc\u00edpulos de cualquier tipo de gracias m\u00edsticas extraordinarias, y ense\u00f1arles\na vivir en libertad y en fe. Es el que ayuda a discernir y a tomar actitudes\nante las locuciones m\u00edsticas, como ante los dem\u00e1s fen\u00f3menos m\u00edsticos\nextraordinarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el Santo, existe un criterio decisivo para\njustificar la postura de renuncia: Dios lo ha hablado ya todo en el Hijo, en\nCristo. \u00c9l es la verdadera locuci\u00f3n y la respuesta total a todo lo que el\nhombre pueda preguntar. Por otra parte, el hombre ha de aprovecharse siempre de\nla raz\u00f3n natural, del juicio humano y de la fe evang\u00e9lica.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mauricio Mart\u00edn del Blanco<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Noci\u00f3n y divisiones Para Juan de la Cruz locuci\u00f3n es \u201clo que recibe [el alma] a manera de o\u00edr\u201d (S 2,23,3). Aparece el t\u00e9rmino 27 veces, siempre en la Subida del Monte Carmelo (libros 2 y 3). Generalmente usa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3785\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Z3","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3785"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3785"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3785\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3787,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3785\/revisions\/3787"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3785"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3785"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3785"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}