{"id":3817,"date":"2020-02-16T09:48:46","date_gmt":"2020-02-16T15:48:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3817"},"modified":"2021-02-16T09:49:57","modified_gmt":"2021-02-16T15:49:57","slug":"mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3817","title":{"rendered":"Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p>El mundo tiene una\nsignificaci\u00f3n variada en los escritos de Juan de la Cruz. Hay que tenerlo en\ncuenta para una recta interpretaci\u00f3n. Empecemos por este an\u00e1lisis del t\u00e9rmino.\nLo presenta, en l\u00ednea con la tradici\u00f3n, como uno de los tres enemigos del alma.\nAs\u00ed en <em>Cautelas<\/em>, encabezando la triada, le dedica tres \u201ccautelas\u201d (5-9).\nEs al que m\u00e1s espacio le dedica. Tambi\u00e9n en los primeros compases del <em>C\u00e1ntico <\/em>nos encontramos\ncon los \u201ctres enemigos\u201d, y tambi\u00e9n el mundo ocupa el primer lugar (3,5). Pero,\ncomo veremos, ser\u00eda injusto quedarse con esta imagen.<\/p>\n\n\n\n<h3>I. \u201cEspacio de todas\nlas criaturas\u201d<\/h3>\n\n\n\n<p>El mundo \u201ccontiene\ntodas las cosas que \u00e9l (Dios) hizo\u201d (CB 14,27). La creaci\u00f3n es obra de solo\nDios: \u201cnunca la hizo ni hace por otra (mano) que por la suya propia\u201d (CB 4,3);\n\u201cen ellas dej\u00f3 alg\u00fan rastro de quien \u00e9l era\u201d (CB 5,1), son \u201cun rastro del paso\nde Dios\u201d (CB 5,3), \u201cdot\u00e1ndolas de innumerables gracias y virtudes\u201d (ib. 1),\n\u201cmuchas gracias y dones\u201d (ib. 4), \u201cabundancia de gracias y virtudes y\nhermosura\u201d (CB 6,1). \u201cMil gracias derramando\/ pas\u00f3 &#8230;\u201d (CB 5). \u201cPas\u00f3\u201d, pero\npermanentemente se qued\u00f3 en ellas, pues \u201cla vida de todas las cosas criadas\nradical y naturalmente est\u00e1 en Dios\u201d (CB 8,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque son todas\nlas criaturas \u201clas obras menores de Dios\u201d (CB 5,3), \u201clas m\u00e1s bajas obras de\nDios\u201d (CB 7,2), la persona contemplativa puede \u201crecibir el sentido espiritual\nsonoros\u00edsimamente en el esp\u00edritu, de la excelencia de Dios en s\u00ed y en sus\ncriaturas\u201d (ib. 15,26) y \u201clo que ellas tienen en s\u00ed cada una recibido de Dios\u201d;\ny ve que cada una en su manera engrandece a Dios, \u201cteniendo en s\u00ed a Dios seg\u00fan\nsu capacidad\u201d (CB 14,27). Es una \u201carmon\u00eda de m\u00fasica subid\u00edsima\u201d de la \u201cvoz de\nlo que en ella es Dios\u201d (ib. 25).<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo de las\ncriaturas irracionales es \u201cpalacio para la esposa\u201d (R 4, 103). Es lo que el\ncreyente y contemplativo Juan percibe de la creaci\u00f3n, en cada criatura y en su\nconjunto. La humanidad es la \u201cesposa\u201d del Hijo de Dios encarnado en Mar\u00eda\nVirgen. De la creaci\u00f3n destacar\u00e1 siempre la referencia a Dios: las criaturas\n\u201cdan al alma se\u00f1as de su Amado, mostr\u00e1ndole en s\u00ed rastro de su hermosura y excelencia\u201d\n(CB 6,2); dan \u201cen s\u00ed testimonio de la grandeza y excelencia de Dios\u201d (CB 5,1).\nLas criaturas le remiten a Dios, son \u201cvoz infinita\u201d, \u201cvoz inmensa de Dios\u201d (CB\n14,11). Entre las criaturas visibles son las racionales por las que la persona\n\u201cm\u00e1s al vivo conoce a Dios\u201d (CB 7,6), pues le dan \u201ca entender admirables cosas\nde gracia y misericordia\u201d (ib. 7). Dios \u201clo hizo todo por&#8230; el Verbo, su\nunig\u00e9nito Hijo\u201d (CB 5,1), \u201ccon sola esta figura de su Hijo mir\u00f3 Dios todas las\ncosas&#8230;, haci\u00e9ndolas mucho buenas\u201d. Por \u00e9l, tambi\u00e9n, \u201clas dej\u00f3 vestidas de\nhermosura, comunic\u00e1ndoles el ser sobrenatural\u201d (ib. 4).<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las\ncriaturas \u201cson las obras menores de Dios\u201d. Las \u201cmayores, en que m\u00e1s se mostr\u00f3 y\nen que m\u00e1s \u00e9l reparaba, eran las de la Encarnaci\u00f3n del Verbo\u201d (CB 5,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta noticia de\nDios que dan todas las criaturas genera amor. Ser\u00e1 estribillo en los escritos\ndel Santo: \u201cde ti me van mil gracias refiriendo, \/ y todas m\u00e1s me llagan\u201d. Y\naclara: \u201cde ti me enamoran\u201d (CB 7,8). Y termina la estrofa: \u201cy d\u00e9jame muriendo\n\/ un no s\u00e9 qu\u00e9 que quedan balbuciendo\u201d. Tanto el amor que enciende y alimenta\nesta noticia de Dios, como este \u201cno s\u00e9 qu\u00e9\u201d que confiesa que \u201cme mata\u201d (Ib. 9),\ny que le asoma al Dios \u201cescondido\u201d, trascendente, acelera su \u201csalida\u201d hacia la\nPersona misma: \u201csal\u00ed de todas las cosas seg\u00fan la afecci\u00f3n&#8230;, <em>si\u00e9ndole todas las cosas como si no fuesen<\/em>\u201d (CB 1,6; cf. LlB 1,32; Av 92). Porque \u201cel alma\nenamorada, que estima a su Amado m\u00e1s que a todas las cosas\u201d (CB 3,8), \u201cno\nempereza hacer cuanto puede\u201d para hallarle (ib. 1). Hasta pedirle: \u201capaga mis\nenojos\u201d (CB 10) y \u201cdescubre tu presencia\u201d (CB 11). Es la expresi\u00f3n de esa sed y\nhambre de Persona que desata el amor de Dios, pues \u00e9l solo satisface y llena\nlas capacidades profundas con que la cre\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h3>II. El mundo, un\nmodo de ser y obrar<\/h3>\n\n\n\n<p>El mundo no es un\nespacio, un lugar en el que vivimos. O en el que siguen su vocaci\u00f3n cristiana\nla mayor\u00eda de los creyentes, mientras que otros, una inmensa minor\u00eda, la viven\n\u201cfuera\u201d del mundo, en los claustros religiosos. El mundo es un sistema de\nvalores, de objetivos, de relaciones, de criterios de comportamiento. Una\n\u201cfilosof\u00eda\u201d de la vida que da un estilo de persona o de sociedad, o del mismo\nmundo. S. Teresa acert\u00f3 plenamente cuando hablando de \u201clas leyes del mundo\u201d (V\n16,8), escribi\u00f3 con desenfado y br\u00edo de quienes entran en la vida religiosa\n\u201cpensando que se van a servir al Se\u00f1or y a apartar de los peligros del mundo,\nse hallan en diez mundos juntos\u201d (V 7,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Empezamos el\ndiscurso por donde menos se podr\u00eda esperar para trazar el perfil de la persona\nde mundo que creamos los humanos, y del cual no est\u00e1n exentos \u201clos\nespirituales\u201d, y, seg\u00fan J., \u201cno pocos\u201d. Despu\u00e9s de su apretada exposici\u00f3n sobre\nJes\u00fas y su palabra sobre la negaci\u00f3n, sobre la muerte \u201csensitiva y espiritual\u201d\na todo para llegar a la uni\u00f3n con Dios, escribe: \u201cNo me quiero alargar m\u00e1s en\nesto, aunque no quisiera acabar de hablar en ello, porque veo es muy poco\nconocido Cristo de los que se tienen por sus amigos\u201d. Y sintetiza el\nrazonamiento hecho poco antes: \u201cPues los vemos andar buscando en \u00e9l sus gustos\ny consolaciones, am\u00e1ndose mucho a s\u00ed, mas no sus amarguras y muertes, am\u00e1ndole\nmucho a \u00e9l\u201d. Estamos ante una afirmaci\u00f3n extremadamente grave, fuerte que nos\npone en el camino para indagar realizaciones concretas de la misma seg\u00fan el\nDoctor m\u00edstico. L\u00edneas m\u00e1s abajo contin\u00faa aludiendo a otro grupo: los que\n\u201cviven all\u00e1 a lo lejos, apartados de \u00e9l, grandes letrados y potentes, y otros\ncualesquiera que viven all\u00e1 con el mundo en el cuidado de sus pretensiones y\nmayor\u00edas, que podemos decir que no conocen a Cristo\u201d (S 2,7,12). Evidentemente\nse trata de personas que profesan la fe cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Reconociendo que\nJ. establece una gradaci\u00f3n entre los dos grupos \u2013\u00bblos que se tienen por\namigos\u201d de Cristo, y \u201clos que no le conocen\u201d\u2013, sin embargo, los dos est\u00e1n\nunidos en una misma postura: \u201cse aman mucho a s\u00ed\u201d. Unos y otros \u201cbuscan su\nacomodamiento y consuelo, o en Dios o fuera de \u00e9l\u201d (Ct 16). La l\u00ednea divisoria\nentre los aut\u00e9nticos seguidores de Cristo y del mundo est\u00e1 marcada con\nprecisi\u00f3n: mientras que los que conocen a Cristo, \u201cam\u00e1ndole mucho\u201d, buscan la\nparticipaci\u00f3n en \u201csus amarguras y muertes\u201d, los que no le conocen \u2013y \u00e9stos\nser\u00edan los del mundo\u2013, \u201cam\u00e1ndose mucho as\u00ed\u201d, buscan \u201cen \u00e9l sus gustos y consolaciones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta misma\nl\u00ednea va el segundo de los <em>Avisos a un religioso para\nalcanzar perfecci\u00f3n <\/em>cuando escribe que\n\u201ces totalmente necesario\u201d para la perfecci\u00f3n, y que \u201csi no lo ejercita &#8230; ni\nsabe buscar a Cristo, sino a s\u00ed mismo\u201d (4). En el n\u00famero siguiente contrapone\nel estar atenazado por \u201cel respeto de mundo\u201d a vivir \u201csolamente por Dios\u201d.\nConcluye: \u201cNunca ponga los ojos en el gusto o disgusto que se le pone en la\nobra &#8230; sino a la raz\u00f3n que hay para hacerla por Dios. Y as\u00ed, ha de obrar\ntodas las cosas, sabrosas o desabridas, con este solo fin de servir a Dios con\nellas\u201d (5). El n\u00famero tres lo hab\u00eda terminado con estas palabras dirigidas al\nreligioso que carece de una actitud teologal, de buscador infatigable de Dios:\n\u201cNo hab\u00eda para qu\u00e9 venir a la Religi\u00f3n, sino estarse en el mundo buscando su consuelo,\nhonra y cr\u00e9dito y sus anchuras\u201d. Pienso que con estas palabras deja bien claro\nel Santo lo que entiende por \u201cmundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta misma\nperspectiva lanza su diatriba contra el confesor que \u201ctratando un alma jam\u00e1s la\ndeja salir de su poder, all\u00e1 por los respetos e intentos vanos que \u00e9l se sabe\u201d\n(LlB 3,57); y le increpa: \u201cY t\u00fa de tal manera tiranizas las almas&#8230;\u201d y te\ncomportas con ellas \u201ccon las contiendas de celos que tienen entre s\u00ed los\ncasados\u201d, \u201clos cuales&#8230; son celos de soberbia y presunci\u00f3n o de otro\nimperfecto motivo tuyo\u201d (ib. 59). Y aun se refiere a otra manera \u201cm\u00e1s\npest\u00edfera\u201d, por la que cierran el camino a las almas que sienten el llamamiento\na la vida religiosa \u201call\u00e1 con unas razones humanas o respetos harto contrarios\na la doctrina de Cristo\u201d (ib. 62). \u00c9stos tienen \u201cel esp\u00edritu poco devoto, muy\nvestido del mundo\u201d (ib. 62; cf S 1,13,8; CB 10,3). La conversi\u00f3n a Cristo la\nexpresa en t\u00e9rminos de \u201cp\u00e9rdida\u201d \u201cde los tratos y pasatiempos que sol\u00eda tener\nen el mundo\u201d, ofreci\u00e9ndonos una buena definici\u00f3n del \u201cmundo\u201d con estas\npalabras: \u201cEl ejido\u201d es el mundo\u201d \u201cdonde los humanos tienen sus pasatiempos y\ntratos y apacientan los ganados de sus apetitos\u201d (CB 29,6). Habla tambi\u00e9n del\n\u201ctraje vano del mundo\u201d en algunas pr\u00e1cticas de piedad, con las que algunos\n\u201ccanonizan sus vanidades\u201d (S 3,35,4).<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo es, pues,\nuna \u201cley\u201d, un modo de ser y de vivir que caracteriza a un determinado tipo de\npersonas, prescindiendo \u201cd\u00f3nde\u201d vivan y lo que concretamente hagan. Puede\ntratarse hasta de una persona muy \u201cpiadosa\u201d. Este modo de ser conduce a la\npersona a una degradaci\u00f3n progresiva hasta la negaci\u00f3n absoluta de Dios, \u201cno\ncurando de cumplir su ley por no faltar a las cosas y bienes del mundo\u201d (S\n3,19,7). De \u00e9stos dice que \u201cen lo Dios no son nada y en lo del mundo lo son\ntodo\u201d (ib.). Y as\u00ed se forman dos grupos de personas sin posible camino de\nencuentro, sin puentes de comunicaci\u00f3n. Escribe: \u201cPor lo cual los sabios de\nDios y los sabios del mundo, los unos son insipientes para los otros, porque\nlos unos no pueden percibir la sabidur\u00eda de Dios y ciencia, ni los otros la del\nmundo\u201d (CB 26,13). Por aqu\u00ed entramos en el pensamiento con el que vamos a\nconcluir la presentaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u201cmundo\u201d: la dimensi\u00f3n teologal de la\npersona que se relaciona con el mundo, y, en el fondo, de toda criatura,\n\u201crastro\u201d y \u201chuella\u201d de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h3>III. \u201cDonde no se\nsabe a Dios, no se sabe nada\u201d<\/h3>\n\n\n\n<p>Estas palabras del\nDoctor m\u00edstico est\u00e1n en el contexto inmediato de las que acabo de citar.<\/p>\n\n\n\n<p>Del ser ontol\u00f3gico\nde las cosas ya hemos hecho referencia al principio. A J., porque lo da por\nsabido y porque no entra en su perspectiva, no le interesa tratar. Le importa\nla relaci\u00f3n de la persona con Dios, pues \u201cun solo pensamiento del hombre vale\nm\u00e1s que todo el mundo; por tanto s\u00f3lo Dios es digno de \u00e9l\u201d (Av 34). O de otra\nmanera: \u201cTodo el mundo no es digno de un pensamiento del hombre, porque a solo\nDios se debe; y as\u00ed, cualquier pensamiento que no se tenga en Dios, se le\nhurtamos\u201d (Av 115). El hombre, \u201ccriado para estas grandezas\u201d de la comuni\u00f3n m\u00e1s\n\u00edntima con Dios (CB 39,7), pretendiendo \u201cnatural y sobrenaturalmente\u201d \u201cigualdad\nde amor con Dios\u201d, sabe tambi\u00e9n el Santo que \u201ces grande la rudeza y ceguera del\nalma que est\u00e1 sin su gracia\u201d (CB 32,8), pues llega a \u201cno caer en la cuenta\u201d de\nlas \u201cinnumerables mercedes&#8230;, que de Dios ha recibido y a cada paso recibe\u201d\n(ib. 9). En el mundo, en las criaturas contempla la capacidad de potenciar o\nfrenar, de encaminar o desviar a la persona en el logro o frustraci\u00f3n de su\nvocaci\u00f3n fundamental, \u00fanica. En esta sola perspectiva las considera en sus\nescritos, y desde ella las valora o dice que \u201cson nada\u201d. Para \u00e9l \u00e9sta es la\nverdad del mundo, de los \u201cbienes del mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las criaturas no\nson \u201csu manjar\u201d (S 1,6,6). Por eso advierte: \u201cCata que tu carne es flaca y que\nninguna cosa del mundo puede dar fortaleza a tu esp\u00edritu ni consuelo; porque lo\nque nace del mundo, mundo es\u201d (Av 42). El manjar que \u201cechan menos&#8230; es Dios\u201d\n(LlB 3,18). En este campo puede orientarnos el siguiente \u201cfundamento\u201d que\nsostiene su discurso sobre la purificaci\u00f3n de la voluntad: \u201cLa voluntad no se\ndebe gozar sino s\u00f3lo de aquello que es gloria y honra de Dios, y que la mayor\nhonra que le podemos dar es servirle seg\u00fan la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica; y lo que\nes fuera de esto, es de ning\u00fan valor y provecho para el hombre\u201d (S 3,17,2).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas \u201cson\nvanas y enga\u00f1osas\u201d (CB 1,1), \u201cson nada\u201d. \u201cEl ser de las criaturas, comparado con\nel infinito ser de Dios, es nada\u201d (S 1,4,4), y la hermosura y la bondad y la\nsabidur\u00eda (ib.). Puesto que \u201cDios es de otro ser que sus criaturas\u201d (S 3,12,2),\n\u201cninguna criatura &#8230; le puede servir (a la persona) de pr\u00f3ximo medio para la\ndivina uni\u00f3n\u201d (S 2,8 tit). Si no sirven de medio pr\u00f3ximo, habr\u00e1 que\nsobrepasarlas, transcenderlas, servirse <em>s\u00f3lo <\/em>de ellas como y mientras son motivos para ir a Dios\n(S 3, 24, 4), evitando convertirlas en \u201cfin\u201d. Esto, adem\u00e1s de ser un atentado\ngrav\u00edsimo contra la persona, porque la degrada a una forma inferior de vida, la\nimpide totalmente realizar su vocaci\u00f3n divina.<\/p>\n\n\n\n<p>El razonamiento de\nJ. de la Cruz es sencillo y serio: \u201cEs necesario al alma, para llegar a la\ndivina uni\u00f3n de Dios, pasar esta noche oscura de mortificaci\u00f3n de apetitos y\nnegaci\u00f3n de los gustos en todas las cosas\u201d (S 1,4,1). \u201cDos contrarios&#8230; no\npueden caber en un sujeto\u201d (ib. 2). Y contrarios son la uni\u00f3n con Dios y la\nafecci\u00f3n de criaturas. \u201cLa afici\u00f3n y asimiento\u201d, el amor \u201ciguala y hace\nsemejante\u201d y \u201csujeta al amante a lo que ama\u201d. Quien ama criatura \u201ctan bajo se\nqueda como aquella criatura\u201d. Por eso se hace \u201cincapaz de la pura uni\u00f3n con\nDios\u201d. \u201cDe manera que todas las criaturas en esta manera nada son, y las\naficiones de ellas son impedimento y privaci\u00f3n de la transformaci\u00f3n en Dios&#8230;,\nas\u00ed no podr\u00e1 comprehender a Dios el alma que en criaturas pone su afici\u00f3n\u201d (ib.\n3).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que llamar la\natenci\u00f3n sobre las expresiones del Santo: \u201cponer el coraz\u00f3n en los bienes del\nmundo\u201d (S 1,4,4.6), \u201cel alma que en criaturas pone su afici\u00f3n\u201d (ib. 3; 5,1),\nlos que \u201cponen su coraz\u00f3n y afici\u00f3n en cualquiera cosa del mundo\u201d (ib. 4,8).\nHabla de poner \u201cel gusto\u201d o \u201cla afici\u00f3n\u201d en las criaturas. Por lo tanto, de la\n\u201cmortificaci\u00f3n de apetitos y negaci\u00f3n de los gustos\u201d (S 1,4,1). El acento no se\npone sobre las cosas sino sobre la voluntad de la persona que convierte las\ncosas del mundo en fin de s\u00ed misma, y de este modo las convierte en dios, las\n\u201cempareja con Dios\u201d, o les reconoce una entidad mediadora que no tienen. En\ncualquiera de los dos casos se da un falseamiento de su verdad. Y tambi\u00e9n de la\nverdad de la persona que \u201cno se satisface con menos que Dios\u201d (CB 35,1). El\nmanjar de la persona es Dios. A los dos extremos abre el Santo su\nconsideraci\u00f3n: cuando el coraz\u00f3n no est\u00e1 vac\u00edo y purificado \u201cno siente el gran\nvac\u00edo de su profunda capacidad\u201d. Y cuando lo est\u00e1 \u201ces intolerable la sed y\nhambre y ansia del sentido espiritual&#8230;, porque el manjar que echa de menos\ntambi\u00e9n es profundo, que, como digo, es Dios\u201d (LlB 3,18). Cuando la persona \u201cse\nengolfa\u201d en las cosas del mundo se produce \u201cun gran olvido y torpeza\u201d con\nrelaci\u00f3n a Dios (S 3,19,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Las criaturas, el\nmundo al que se refiere J., no son s\u00f3lo las cosas materiales. Es todo lo que,\nno siendo Dios, la persona se lo apropia, pone en ello su coraz\u00f3n, se ase a\nello. Por ejemplo, cuando se trata de gracias sobrenaturales a las que se apega\n\u201cno mirando que tambi\u00e9n en \u00e9stas hallar\u00e1 el alma su propiedad, y asimiento y\nembarazo, como en las cosas del mundo, si no las sabe renunciar como a ellas\u201d\n(S 2,16,14). \u201cPorque siempre habemos de llevar este presupuesto, que cuanto el\nalma m\u00e1s presa hace en alguna aprehensi\u00f3n natural o sobrenatural&#8230;, menos\ncapacidad y disposici\u00f3n tiene en s\u00ed para entrar en el abismo de la fe\u201d, en la\ncomuni\u00f3n personal con Dios (S 3,7,2); o \u201cse distrae del sumo recogimiento, que\nconsiste en poner toda el alma&#8230; en solo Dios incomprenhensible y quitarla de\ntodas las cosas aprehensibles\u201d (S 3, 4,2). \u00c9ste es el mundo \u201cenemigo\u201d de la\npersona. \u201cEl menos dificultoso\u201d de los tres (Ca 2). La <em>cautela <\/em>contra \u00e9l se toma\ndesde la opci\u00f3n teologal, es decir, desde la voluntad de vivir la propia innata\nvocaci\u00f3n (ib. 5), urgido, adem\u00e1s, por la voluntad de \u201cllegar en breve al santo\nrecogimiento, silencio espiritual, desnudez y pobreza de esp\u00edritu\u201d (ib. 1 y 9);\npor lo tanto, con el prop\u00f3sito de \u201ctemplar la demas\u00eda del apetito\u201d (Ct del\n18.11.1586). En las tres <em>Cautelas <\/em>dedicadas al mundo, el Santo quiere ayudarnos a educar el\nsector afectivo en la relaci\u00f3n con las personas y las cosas, con las criaturas.\nLo que pretende con m\u00e1s detenimiento en <em>Subida <\/em>3,18<em>&#8211;<\/em>26, cap\u00edtulos en los que habla de la actitud frente a los\nbienes \u201ctemporales\u201d, \u201cnaturales\u201d y \u201csensuales\u201d. Su lectura, adem\u00e1s de favorecer\nla comprensi\u00f3n de <em>Cautelas<\/em>, nos servir\u00e1 mucho para una recta inteligencia del\npensamiento del Santo sobre nuestra relaci\u00f3n con el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 JOS\u00c9 DAMI\u00c1N GAIT\u00c1N, \u201c\u2018Mil gracias\nderramando\u2019. La hermosura de Dios en la naturaleza<em>\u201d<\/em>, en <em>Vida Religiosa <\/em>68\/6 (1990) 448-455; ISABEL AISA, \u201cLa nada en san\nJuan de la Cruz<em>\u201d<\/em>, en <em>Pensamiento <\/em>45 (1989) 257-277; LUCINIO RUANO DE LA IGLESIA, \u201cTeresa\nde Jes\u00fas y Juan de la Cruz. \u00bfDos conceptos de Dios, del mundo y del hombre?\u201d en\n<em>MteCarm <\/em>97 (1989) 315-376.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Maximiliano Herr\u00e1iz<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo tiene una significaci\u00f3n variada en los escritos de Juan de la Cruz. Hay que tenerlo en cuenta para una recta interpretaci\u00f3n. Empecemos por este an\u00e1lisis del t\u00e9rmino. 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