{"id":3820,"date":"2020-02-16T09:50:17","date_gmt":"2020-02-16T15:50:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3820"},"modified":"2021-02-16T09:52:18","modified_gmt":"2021-02-16T15:52:18","slug":"natural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3820","title":{"rendered":"Natural"},"content":{"rendered":"\n<p>El t\u00e9rmino\n\u201cnatural\u201d (444 veces), su forma adverbial \u201cnaturalmente\u201d (86 veces) y\n\u201cnaturaleza\u201d (56 veces) tienen una presencia relevante en los escritos de J. de\nla Cruz. Sorprende esta presencia en su pensamiento, el cual se desarrolla\nenteramente en el \u00e1mbito sobrenatural de la gracia y de la m\u00edstica cristianas.\nEl dato es muy significativo. Revela ante todo la consistencia del natural y su\nfunci\u00f3n mediadora, dentro del pensamiento espiritual. No obstante, para llegar\na la &nbsp;uni\u00f3n m\u00edstica con Dios, ha de ser sometido a un proceso\nde &nbsp;negaci\u00f3n y de purificaci\u00f3n. De este modo, queda\nreintegrado en la comprensi\u00f3n global del ser humano, en su doble dimensi\u00f3n\nnatural y sobrenatural.<\/p>\n\n\n\n<h3>I. Consistencia\ndel natural<\/h3>\n\n\n\n<p>La naturaleza,\ncreada por Dios, es en s\u00ed misma buena. Dios cre\u00f3 todas las cosas para bien del &nbsp;hombre y para su\ngloria. Como explica hoy la teolog\u00eda, Dios crea para la salvaci\u00f3n. Este dato se\nhalla en el fondo del pensamiento sanjuanista: \u201cDios no destruye la naturaleza,\nantes la perfecciona\u201d (S 3,2,7). Aun cuando haya mediado el pecado y el\ndesorden, \u201cel alma desordenada, en cuanto al ser natural est\u00e1 tan perfecta como\nDios la cri\u00f3\u201d (S 1,9,3). \u201cEn s\u00ed es una hermos\u00edsima y acabada imagen de Dios\u201d (S\n1,9,1). \u201cEn ella est\u00e1 morando esa divina luz del ser de Dios por naturaleza\u201d (S\n2,5,6).<\/p>\n\n\n\n<p>El itinerario\ntrazado por J. de la Cruz tiene como meta la uni\u00f3n &nbsp;sobrenatural con\nDios, pero contempla previamente los aspectos naturales de la vida humana. Y\naun cuando el alma tiene que ir desprendi\u00e9ndose progresivamente de su habilidad\nnatural, esto es, de su actividad puramente humana, para llegar a la uni\u00f3n, \u201cha\nde quedar a salvo en el esp\u00edritu humano el m\u00ednimo preciso para que Dios pueda\nentrar en relaci\u00f3n con \u00e9l\u201d (U. Ferrer Santos, <em>Lo natural y lo sobrenatural en San Juan de la Cruz, <\/em>p. 131).<\/p>\n\n\n\n<p>Este m\u00ednimo\nnatural es el concurso de la voluntad, m\u00e1xima expresi\u00f3n de la singularidad de\ncada hombre, y que permite que Dios pueda actuar en su interior. Para ello se\nrequiere que la voluntad del hombre est\u00e9 unida a la de Dios: \u201cEl estado de esta\ndivina uni\u00f3n consiste en tener el alma, seg\u00fan la voluntad, con tal\ntransformaci\u00f3n en la voluntad de Dios, de manera que no haya en ella cosa\ncontraria a la de Dios, sino que en todo y por todo su movimiento sea voluntad\nsolamente de Dios\u201d (S 1,11,2). Entonces \u201cesta voluntad de Dios es tambi\u00e9n\nvoluntad del &nbsp;alma\u201d (ib. 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Para llegar a esta\ntransformaci\u00f3n de la voluntad del hombre en la de Dios, Dios mismo va moviendo\ncon suavidad, gradualmente, adapt\u00e1ndose a la naturaleza del hombre como ser\nsensitivo y espiritual: \u201cComo quiera que el orden que tiene el alma de conocer,\nsea por las formas e im\u00e1genes de las cosas criadas, y el modo de su conocer y\nsaber sea por los sentidos, de aqu\u00ed es que, para levantar Dios al alma al sumo\nconocimiento, para hacerlo suavemente ha de comenzar y tocar desde el bajo fin\ny extremo de los sentidos del alma, para as\u00ed irla llevando al modo de ella\nhasta el otro fin de su sabidur\u00eda espiritual, que no cae en sentido. Por lo\ncual, la lleva primero instruyendo por formas e im\u00e1genes y v\u00edas sensibles a su\nmodo de entender, ahora naturales, ahora sobrenaturales, y por discursos, a ese\nsumo esp\u00edritu de Dios\u201d (S 2,17,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan esto, los\nsentidos \u2013y todo lo que de suyo es bueno\u2013 ocupan un lugar en la escala\nascendente hacia la meta de la &nbsp;uni\u00f3n. El hombre se sirve de ello para aficionarse a\nDios. As\u00ed interpreta el Santo el uso de los bienes naturales: \u201cEn esta manera\nse pueden usar, porque entonces sirven los sensibles al fin para que Dios los\ncri\u00f3 y dio, que es para ser por ellos m\u00e1s amado y conocido&#8230; Pero el que no\nsintiere esta libertad de esp\u00edritu en las dichas cosas y gustos sensibles, sino\nque su voluntad se detiene en estos gustos y se ceba de ellos, da\u00f1o le hacen y\ndebe apartarse de usarlos\u201d (S 3,24, 5-6).<\/p>\n\n\n\n<p>Es conocido en J.\nde la Cruz su amor a la naturaleza creada y la descripci\u00f3n que hace de sus\nperfecciones, enraizadas en su propia subsistencia, a prop\u00f3sito de su di\u00e1logo\ncon las criaturas en el <em>C\u00e1ntico<\/em>: son obras de Dios, a las que \u201cdej\u00f3 vestidas de hermosura\u201d\n(CB 5,3-4). Es conocida tambi\u00e9n su gran sensibilidad art\u00edstica, que le lleva a\nsumergirse en la contemplaci\u00f3n de la naturaleza. Esta sensibilidad es la que\nhace brillar su esp\u00edritu, en el que se hallan integrados tanto los sentidos\nexternos como internos del alma. Por eso propone como uno de los hitos del\nproceso de maduraci\u00f3n del esp\u00edritu la educaci\u00f3n de la vida de sentido,\ncorrespondiente a la <em>noche activa del sentido<\/em>. Representa la integraci\u00f3n de los valores del sentido en\nla vida del esp\u00edritu, a partir de la cual el esp\u00edritu, a trav\u00e9s del sentido,\npenetra en la verdad de las cosas.<\/p>\n\n\n\n<h3>II. Reorientaci\u00f3n\ndel natural<\/h3>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan lo que\nacabamos de afirmar, la purificaci\u00f3n progresiva del sentido y de sus actos\nnaturales, propuesta por J. de la Cruz en el itinerario hacia la uni\u00f3n, no es <em>negaci\u00f3n <\/em>sino <em>educaci\u00f3n <\/em>de la vida de\nsentido. Este es el significado de la noche oscura del sentido, descrita en el\nprimer libro de <em>Subida<\/em>. Se trata de apartar los apetitos de los bienes\nsensibles, imitando a Cristo, que no tuvo en la vida ni en la muerte donde\nreclinar su cabeza. No consiste en \u201ccarecer de las cosas, porque eso no desnuda\nal alma si tiene apetito de ellas, sino la desnudez del gusto y apetito de\nellas\u201d (S 1,3,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Para llegar a la\nuni\u00f3n m\u00edstica, no s\u00f3lo hay que renunciar a los deleites sensibles, sino tambi\u00e9n\na los deleites espirituales; implica la muerte a lo espiritual que se basa en\nlas propiedades de la naturaleza creada, al igual que Cristo estuvo falto de\nconsuelo y alivio de todo orden: \u201cNo consiste, pues, en recreaciones y gustos,\ny sentimientos espirituales, sino en una viva muerte de cruz sensitiva y\nespiritual, esto es, interior y exterior\u201d (S 2,7,11). Este es el sentido de la\nnoche oscura del esp\u00edritu, descrita en el segundo y tercer libro de <em>Subida<\/em>; comporta la\nnegaci\u00f3n de las actividades naturales de las potencias espirituales:\nentendimiento, &nbsp;memoria y voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto quiere decir\nque para ir a Dios hay que oscurecer estas potencias en sus operaciones\nnaturales, despoj\u00e1ndolas y desnud\u00e1ndolas por Dios de todo lo que no es Dios:\n\u201cEs quitar de s\u00ed todo velo y mancha de criatura, lo cual consiste en tener la\nvoluntad perfectamente unida con la de Dios, porque el amar es obrar en\ndespojarse y desnudarse por Dios de todo lo que no es Dios\u201d (S 2,5,7). S\u00f3lo as\u00ed\naceptar\u00e1 el alma ser guiada \u00fanicamente por Dios hasta la meta de la uni\u00f3n. Es\nel camino trazado por las tres &nbsp;virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>La eliminaci\u00f3n de\nlos auxilios naturales como medios de uni\u00f3n con Dios se basa, por una parte, en\nla desproporci\u00f3n entre el medio y el fin; por otra, en la naturaleza misma de\nla contemplaci\u00f3n m\u00edstica, que es incompatible con el trabajo que supone el\nejercicio de las potencias: \u201cCuanto el alma se pone m\u00e1s en esp\u00edritu, m\u00e1s cesa\nen obra de las potencias en actos particulares, porque se pone ella m\u00e1s en un\nacto general y puro\u201d (S 2,12,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque a los que\nse inician en la &nbsp;contemplaci\u00f3n, \u201cles conviene a veces aprovecharse del\ndiscurso natural y obra de las potencias naturales\u201d (S 2,15, t\u00edt.), en cuanto\nDios empieza a poner en ellos la \u201cnoticia sobrenatural de contemplaci\u00f3n\u201d, deben\nabandonar el discurso de las potencias. En este trance m\u00edstico \u201cel alma no obra\nnada con las potencias; que entonces antes es verdad decir que se obra en ella\ny que est\u00e1 obrada la inteligencia y sabor, que no que obre ella alguna cosa,\nsino solamente tener advertencia el alma con amar a Dios, sin querer sentir ni\nver nada\u201d (S 2,15,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de la misma\nl\u00ednea de vaciamiento de las capacidades naturales, propone J. de la Cruz la\npurgaci\u00f3n de la memoria; comprende la negaci\u00f3n de las aprehensiones tanto\nnaturales como sobrenaturales, sacando a la memoria \u201cde sus l\u00edmites y quicios\nnaturales y subi\u00e9ndola sobre s\u00ed, esto es, sobre toda noticia distinta y\nposesi\u00f3n aprehensible, en suma esperanza de Dios incomprehensible\u201d (S 3,2,3).\nLa misma purgaci\u00f3n propone a la voluntad; comprende la negaci\u00f3n del &nbsp;gozo en los bienes\ntemporales, naturales, sensuales, morales, sobrenaturales y espirituales, \u201cpara\nque no, embarazada en ellos, deje de poner la fuerza de su gozo en Dios\u201d (S\n3,17,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Comentando los\nprovechos que se siguen de apartar el gozo de los bienes morales, escribe: El\nque obra con la voluntad puesta en Dios \u201chace las obras m\u00e1s acordadas y\ncabalmente. A lo cual, si hay pasi\u00f3n de gozo y gusto en ellas, no se da lugar;\nporque, por medio de esta pasi\u00f3n del gozo, la irascible y concupiscible andan tan\nsobradas, que no dan lugar al peso de la raz\u00f3n, sino que ordinariamente anda\nvariando en las obras y prop\u00f3sitos, dejando unas y tomando otras, comenzando y\ndejando sin acabar nada; porque, como obra por el gusto, y \u00e9ste es variable, y\nen unos naturales mucho m\u00e1s que en otros, acab\u00e1ndose \u00e9ste, es acabado el obrar\ny el prop\u00f3sito, aunque sea cosa importante\u201d (S 3,19,2).<\/p>\n\n\n\n<p>En conclusi\u00f3n, as\u00ed\ncomo ninguna cosa que caiga en el conocimiento natural puede ser medio\nproporcionado de uni\u00f3n con Dios, otro tanto ocurre con la afecci\u00f3n de la\nvoluntad. Dios no cae bajo las aprehensiones de las potencias, ni bajo los\napetitos y gustos de la voluntad. Por eso s\u00f3lo la fe es medio proporcionado de\nuni\u00f3n: \u201cSu aptitud proviene de que es un acompa\u00f1ante que no interpone en las relaciones\nentre alma y Dios claridad alguna proveniente de las condiciones naturales de\nlas criaturas, sumiendo al entendimiento en una noche oscura\u201d (U. Ferrer\nSantos, 131).<\/p>\n\n\n\n<h3>III. Relaci\u00f3n con\nlo sobrenatural<\/h3>\n\n\n\n<p>Lo sobrenatural no\nse yuxtapone a lo natural, como si se tratara de un simple a\u00f1adido externo, que\nnada tuviera que ver con la naturaleza. Su relaci\u00f3n es m\u00e1s profunda, como se\nexpone en la voz <em>sobrenatural<\/em>. Lo natural no s\u00f3lo cumple una misi\u00f3n mediadora, como\nhemos se\u00f1alado; tiene tambi\u00e9n una funci\u00f3n clarificadora respecto a la vida\nm\u00edstica. Esta no consiste en fen\u00f3menos extraordinarios. Lo extraordinario s\u00f3lo\npuede venir de Dios si \u201ccae en mucha raz\u00f3n y ley evang\u00e9lica\u201d. El ser y la\nacci\u00f3n sobrenaturales no suplen lo que naturalmente puede lograrse: \u201cA ninguna\ncriatura le es l\u00edcito salir fuera de los t\u00e9rminos que Dios le tiene\nnaturalmente ordenados para su gobierno. Al hombre le puso t\u00e9rminos naturales y\nracionales para su gobierno\u201d (S 2,21,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Hablando de\nrevelaciones, dice el Santo que no es com\u00fan que Dios d\u00e9 a conocer por medios\nextraordinarios lo que las capacidades naturales del alma pueden alcanzar, por\nla revelaci\u00f3n hecha a la Iglesia: \u201cPor cuanto no hay m\u00e1s art\u00edculos que revelar\nacerca de la sustancia de nuestra fe que los que ya est\u00e1n revelados a la\nIglesia, no s\u00f3lo no se ha de admitir lo que de nuevo se revelare al alma acerca\nde ella, pero (aun) le conviene, para cautela, de no ir admitiendo otras\nvariedades envueltas\u201d (S 2,27,4).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo ser\u00e1 l\u00edcito\nahora en la ley de gracia preguntar a Dios por v\u00eda sobrenatural\u201d (S 2,22,\nt\u00edt.). Y puntualiza: \u201cPorque, ordinariamente, todo lo que se puede hacer por\nindustria y consejo humano no lo hace \u00e9l ni lo dice, aunque trate muy\nafablemente mucho tiempo con el alma\u201d (ib. 13). Como el consejo que le dio a\nMois\u00e9s su suegro Jetr\u00f3: \u201cAquello era cosa que pod\u00eda caber en raz\u00f3n y juicio\nhumano\u201d (ib. 14). \u201cAhora en la Ley Nueva y de gracia\u201d, la \u00fanica mediaci\u00f3n es\nCristo: \u201cLo que antiguamente habl\u00f3 Dios en los profetas a nuestros padres de\nmuchos modos y de muchas maneras, ahora a la postre, en estos d\u00edas nos lo ha\nhablado en el Hijo todo de una vez. En lo cual da a entender el Ap\u00f3stol que\nDios ha quedado como mudo y no tiene m\u00e1s que hablar, porque lo que hablaba\nantes en partes a los profetas ya lo ha hablado en el todo, d\u00e1ndonos al Todo,\nque es su Hijo\u201d (ib. 4).<\/p>\n\n\n\n<p>A la luz\nprecisamente del misterio de Cristo, en su naturaleza divina y humana, adquiere\nun sentido nuevo la relaci\u00f3n entre lo natural y lo sobrenatural, y c\u00f3mo el\nsobrenatural es la perfecta realizaci\u00f3n del natural.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 GEORGES MOREL, <em>Le sens de l\u2019existence selon S. Jean de la Croix <\/em>II, Paris 1960, pp. 41-126; URBANO FERRER SANTOS, \u201cLo natural y lo sobrenatural en San Juan de la Cruz\u201d, en <em>Studium<\/em> 36 (1986) 131-142; JOS\u00c9 VICENTE RODR\u00cdGUEZ, \u201cSan Juan de la Cruz: su defensa de la raz\u00f3n y de las virtudes humanas\u201d, en AA.VV., <em>Antropolog\u00eda de San Juan de la Cruz<\/em>, Avila 1988, pp. 37-60; REINARD K\u00d6RNER, \u201cEl papel de la raz\u00f3n en la m\u00edstica sanjuanista\u201d, en <em>Actas del Congreso Internacional Sanjuanista <\/em>III, Valladolid 1993, pp. 195-202.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciro Garc\u00eda<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino \u201cnatural\u201d (444 veces), su forma adverbial \u201cnaturalmente\u201d (86 veces) y \u201cnaturaleza\u201d (56 veces) tienen una presencia relevante en los escritos de J. de la Cruz. Sorprende esta presencia en su pensamiento, el cual se desarrolla enteramente en el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3820\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-natural","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3820"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3820"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3820\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3824,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3820\/revisions\/3824"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3820"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3820"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3820"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}