{"id":3826,"date":"2020-02-16T09:52:28","date_gmt":"2020-02-16T15:52:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3826"},"modified":"2021-02-16T09:53:58","modified_gmt":"2021-02-16T15:53:58","slug":"negacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3826","title":{"rendered":"Negaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>La recta\ncomprensi\u00f3n del tema de la negaci\u00f3n en el conjunto del sistema sanjuanista es\nde tal importancia que le lleva a afirmar a F. Ruiz que \u201cla experiencia\nrepetida demuestra que la negaci\u00f3n es seguramente el mejor <em>criterio <\/em>para comprobar si\nun lector ha llegado a la comprensi\u00f3n aut\u00e9ntica de san Juan de la Cruz\u201d (<em>M\u00edstico y maestro. San Juan de la Cruz<\/em>, Madrid, 1986, p. 84). Dicho autor, por otra parte,\ndenuncia tambi\u00e9n la existencia, en el presente al igual que en el pasado, de\nciertas interpretaciones restrictivas al respecto, cuando escribe: \u201cLa negaci\u00f3n\nsanjuanista sufri\u00f3 en siglos anteriores, al ser reducida a <em>pr\u00e1cticas <\/em>austeras de\nrenuncia y privaci\u00f3n. Nuestro siglo la ha librado de la estrechez puramente\nasc\u00e9tica. Pero la hemos degradado nuevamente, reduci\u00e9ndola a una <em>intelectualidad <\/em>sin amor. La mayor\u00eda de los estudios recientes sobre la\nnegaci\u00f3n sanjuanista parecen an\u00e1lisis de laboratorio &#8230; Las palabras de Juan\nde la Cruz en materia de negaci\u00f3n son tambi\u00e9n <em>dichos de luz y amor<\/em>\u201d (\u201cRuptura y comuni\u00f3n\u201d,\nen <em>Teresianum<\/em> 41, 1990, 346-347).<\/p>\n\n\n\n<p>Los t\u00e9rminos <em>negar <\/em>y <em>negaci\u00f3n <\/em>aparecen casi\nexclusivamente en <em>Subida <\/em>y <em>Noche<\/em>, pero la realidad de la negaci\u00f3n en la doctrina\nsanjuanista va mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que es el mero uso de los mismos. No tener\nesto en cuenta puede dar pie no s\u00f3lo a una comprensi\u00f3n inadecuada por\nincompleta de lo que es la negaci\u00f3n sanjuanista, sino tambi\u00e9n a ahondar en la\nf\u00e1cil oposici\u00f3n entre las dos obras antes citadas y las otras dos grandes obras\n\u2013<em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama\u2013<\/em>, que, en la opini\u00f3n de algunos, nos dar\u00edan un san Juan\nde la Cruz m\u00e1s amable y m\u00e1s cristiano. En este sentido E. Pacho, refiri\u00e9ndose\nal tema de la doble perspectiva de los escritos sanjuanistas, que algunos creen\ncasi irreconciliables, reafirma la integraci\u00f3n total que se da entre ellos,\naunque reconociendo que cada texto tiene su propia perspectiva. Dentro de la\nl\u00f3gica de este discurso, resalta el peligro de una lectura del Santo en la que\nse subrayen de forma \u201cunilateral los aspectos negativos de la vida espiritual\u201d,\nsin tener en cuenta el conjunto de los mismos (\u201cLa otra cara del sanjuanismo:\nEl amor, raz\u00f3n de fin en C\u00e1ntico y Llama\u201d, AA.VV., <em>Introducci\u00f3n a San Juan de la Cruz<\/em>, Avila, 1987, 63-76). Y a\u00f1ade: \u201cSon mayor\u00eda los que\npiensan que fray Juan de la Cruz ense\u00f1a un evangelio identificado\nexclusivamente con la abnegaci\u00f3n y la Cruz, la renuncia y la purificaci\u00f3n, la\noscuridad y la noche, la negaci\u00f3n y el vac\u00edo. No hay duda: son referencias\nb\u00e1sicas del \u00fanico Evangelio. Juan de la Cruz las asume y las destaca\ndebidamente, pero insert\u00e1ndolas en una s\u00edntesis arm\u00f3nica con otros valores\ntrascendentales de la vida y de la revelaci\u00f3n divina\u201d (ib. 64).<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras negar\ny negaci\u00f3n a veces aparecen acompa\u00f1adas de otras que dan, en cada caso, un tono\no matiz significativo y concreto al hecho de la negaci\u00f3n. As\u00ed se habla de:\ncarencia y negaci\u00f3n (S 1,2,1), mortificaci\u00f3n y negaci\u00f3n (S 1,4,1), negaci\u00f3n y &nbsp;desnudez (S\n2,7,5), negaci\u00f3n y vac\u00edo (S 3,2,13), negaci\u00f3n y purgaci\u00f3n (S 3,20,2), negaci\u00f3n\ny &nbsp;mortificaci\u00f3n (S 3,23,4), negaci\u00f3n y &nbsp;aniquilaci\u00f3n (S\n3,24,7), negaci\u00f3n y &nbsp;pobreza espiritual (S 3,40,1; LlB 3,46), negaci\u00f3n y &nbsp;silencio (LlB\n3,44). Tambi\u00e9n: \u201cNegado y despedido de s\u00ed\u201d (S 1,3,2), \u201cdesecha y niega\u201d (S\n1,3,4), \u201cneg\u00e1ndolos y arrepinti\u00e9ndose\u201d (S 1,5,7), desnudar y negar el alma (S\n2,7,5).<\/p>\n\n\n\n<h3>I. Negaci\u00f3n\nevang\u00e9lica<\/h3>\n\n\n\n<p>Para comprender de\nuna forma adecuada la idea de negaci\u00f3n sanjuanista, hay que tener en cuenta, en\nprimer lugar, una serie de referencias evang\u00e9licas aportadas por J. de la Cruz\nen sus escritos, a partir de las cuales hay que interpretar todo su discurso\nsobre la negaci\u00f3n. Me hace afirmar esto, no s\u00f3lo el valor dado por el Santo a\nciertos textos evang\u00e9licos que hablan de la negaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n el modo como\nsuele expresar siempre el tema de la negaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto de\nS 2,7, y junto con otros textos b\u00edblicos que hacen referencia al camino del seguimiento\nevang\u00e9lico (Mt 7,14; 10,39; Jn 12,25, en S 2, 7,2-3 y 6), se encuentra citado\nel texto Mc 8,34-35: \u201cSi alguno quiere seguir mi camino, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo y\ntome su cruz y s\u00edgame. Porque el que quisiere salvar su alma, perderla ha; pero\nel que por m\u00ed la perdiere, ganarla ha\u201d (S 2,7,4; cf. Mt 16,24, citado en S\n3,23,2, o la interpretaci\u00f3n que hace en sentido de negaci\u00f3n de Mc 10,30: S\n3,26,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Es \u00e9ste un texto\ncl\u00e1sico de lo que se ha dado en llamar la <em>abnegaci\u00f3n evang\u00e9lica<\/em>. No estamos ante\nuna referencia s\u00f3lo de paso. Influye de forma important\u00edsima y directa en el\ndesarrollo del entero cap\u00edtulo. Y, por dos veces, el Santo manifiesta su deseo\nde ser capaz de hacer comprender la transcendencia de estas palabras de Jes\u00fas.\n\u201c\u00a1Oh, qui\u00e9n pudiera aqu\u00ed ahora dar a entender y a ejercitar y gustar qu\u00e9 cosa\nsea este consejo que nos da aqu\u00ed nuestro Salvador de <em>negarnos a nosotros mismos<\/em>, para que vieran los espirituales cu\u00e1n diferente es el\nmodo que en este camino deben llevar del que muchos de ellos piensan!\u201d (S\n2,7,5). Tanto o m\u00e1s expresivo es el otro texto. Entre otras cosas por los\nt\u00e9rminos paralelos que se usan en \u00e9l de forma conjunta: \u201c\u00a1Oh, qui\u00e9n pudiese dar\na entender hasta d\u00f3nde quiere nuestro Se\u00f1or que llegue esta negaci\u00f3n! Ella,\ncierto, ha de ser como una muerte y aniquilaci\u00f3n temporal y natural y\nespiritual en todo, en la estimaci\u00f3n de la voluntad, en la cual se halla toda\nnegaci\u00f3n\u201d (S 2,7,6). Es \u00e9ste un texto que podr\u00edamos considerar de t\u00e9cnica\ninclusiva. Comienza y termina con una referencia a la negaci\u00f3n. Negaci\u00f3n que,\nentre medias se explica como \u201cmuerte y aniquilaci\u00f3n temporal y natural y\nespiritual en todo, en la estimaci\u00f3n de la voluntad\u201d (S 2,7,6). Hay que\nobservar, por otra parte, la relaci\u00f3n entre los t\u00e9rminos \u201cnegaci\u00f3n\u201d y \u201ctodo\u201d,\nque subraya la radicalidad de la negaci\u00f3n (tambi\u00e9n S 1,2,1; 4,1; 13,12; 14,2;\n2,1,2; 6,7; 24,8-9, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>En la negaci\u00f3n\nsanjuanista, como en el caso de la negaci\u00f3n evang\u00e9lica, se trata principalmente\nde una negaci\u00f3n radical y total de la voluntad, de una negaci\u00f3n de s\u00ed mismo y\nde los propios gustos e intereses. \u201cEl camino de perfecci\u00f3n \u2013dir\u00e1 en otro\ntexto\u2013 es el de la negaci\u00f3n de su voluntad\u201d (N 1,7,2; cf. S, 1,7,3; S 3,41,2;\nAv 1,72). Todo esto se matiza unas l\u00edneas m\u00e1s adelante del texto antes citado\nde S 2,7,6, comentando Jn 12,25: \u201cEl que quiere salvar su alma, \u00e9se la perder\u00e1,\ny el que perdiere su alma por m\u00ed, \u00e9se la ganar\u00e1\u201d Escribe: \u201cEl que renunciare\npor Cristo todo lo que puede apetecer y gustar, escogiendo lo que m\u00e1s se parece\na la &nbsp;cruz (lo cual el mismo Se\u00f1or por san Juan lo llama\naborrecer su alma), \u00e9se la ganar\u00e1\u201d (S 2,7,6).<\/p>\n\n\n\n<p>El camino de la\nnegaci\u00f3n se convierte as\u00ed en camino de encuentro verdadero de s\u00ed mismo, de las\ncosas y de Dios. En este contexto se entiende c\u00f3mo y por qu\u00e9 se establece una\ncorrelaci\u00f3n divergente entre negarse a s\u00ed mismo, buscando a Dios, por una\nparte, y buscarse ego\u00edsticamente a s\u00ed mismo en Dios, por otra (S 2,7,5-7; S\n3,18,3; N 1,7,2-3; CB 29,11; Av 1,79). Un buen resumen de todo lo que venimos\ndiciendo ser\u00eda el texto siguiente: \u201cSi quieres ser perfecto, vende tu voluntad\ny dala a los pobres de esp\u00edritu, y ven a &nbsp;Cristo por la mansedumbre\ny humildad y s\u00edguelo hasta el Calvario y sepulcro\u201d (Av 5,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay textos en los\nque puede parecer que J. de la Cruz pone el acento en la negaci\u00f3n de las cosas.\nPor ejemplo, refiri\u00e9ndose a la purificaci\u00f3n activa de la voluntad, escribe:\n\u201cMuy poco caso hace Dios de tus oratorios y lugares acomodados si, por tener el\napetito y gusto asido a ellos, tienes algo menos de desnudez interior, que es\nla pobreza espiritual en negaci\u00f3n de todas las cosas que puedes poseer\u201d (S 3,40,1).\nEn esos casos la negaci\u00f3n de las cosas es presentada como un medio de vivir la\npobreza espiritual, y los t\u00e9rminos negar o negaci\u00f3n pueden tener entonces\nfundamentalmente el sentido de renunciar, tambi\u00e9n al estilo evang\u00e9lico, porque\nla abnegaci\u00f3n evang\u00e9lica de la renuncia a s\u00ed mismo se encarna en la negaci\u00f3n o\nrenuncia a todo aquello que puede uno poseer con la voluntad. El mismo Santo\nas\u00ed lo interpreta traduciendo, y en parte parafraseando, Lc 14,33: \u201cEl que no\nrenuncia a todas las cosas que con la voluntad posee, no puede ser mi\ndisc\u00edpulo\u201d (S 1,5,2; 2,6,4; cf. LlB 1,29; 3,32.46).<\/p>\n\n\n\n<p>Desde este punto\nde vista s\u00ed podemos decir que el Santo extiende este negarse a s\u00ed mismo a la\nnegaci\u00f3n de todas las cosas, tanto materiales como espirituales. As\u00ed habla, por\nejemplo, de negar los apetitos y gustos, y negar el gozo de la voluntad, pero\ntambi\u00e9n de negar (\u201cdejar\u201d, \u201crenunciar\u201d, \u201colvidar\u201d) las aprehensiones de Dios,\npara poderle conocer en la verdad de su propia realidad y no seg\u00fan el l\u00edmite de\nlos propios &nbsp;gustos, apegos, comprensi\u00f3n o experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo ahora de\nnuevo a S 2,7, tenemos que recordar c\u00f3mo J. de la Cruz all\u00ed dice que \u00e9l quiere explicar\nhasta d\u00f3nde ha de llegar ese negarse a s\u00ed mismo que ense\u00f1a nuestro Salvador. En\neste contexto afirma que no basta con cualquier tipo de negaci\u00f3n, o negarse\ns\u00f3lo en lo temporal, sino que en todo hay que escoger, sin m\u00e1s, el camino de\nCristo pobre y la desnudez de la cruz de Cristo, \u00fanico camino para llegar al\nPadre, para lograr la meta de la uni\u00f3n con Dios (S 2,7,5-12).<\/p>\n\n\n\n<p>Si el concepto de\nrenuncia est\u00e1 unido con fuerza a la idea de seguimiento (renuncia para ser\ndisc\u00edpulo), el concepto de negaci\u00f3n, sin salirse de la idea de seguimiento,\navanza algo m\u00e1s y recuerda que, este seguir a Jes\u00fas, s\u00f3lo ser\u00e1 verdadero en la\nmedida que sea un seguirle reviviendo el misterio de la cruz: \u201cEl camino de la\ncruz del &nbsp;Esposo Cristo\u201d, como dir\u00e1 en CB 3,5. Este ser\u00eda el \u00fanico\napetito que tendr\u00eda que haber en el coraz\u00f3n del creyente, junto con el deseo de\nguardar perfectamente la ley del Se\u00f1or (cf. S 1,5,8). O, como dice en otro\nsitio, en este camino angosto que lleva a la vida \u201cno cabe m\u00e1s que la negaci\u00f3n\n(como da a entender el Salvador), y la cruz, que es el b\u00e1culo para poder arribar\u201d\n(S 2,7,7).<\/p>\n\n\n\n<h3>II. Negaci\u00f3n y\nuni\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>El texto de S\n2,7,5-12 abre una nueva vertiente en el tema que estamos tratando: el de la\nrelaci\u00f3n entre negaci\u00f3n y &nbsp;uni\u00f3n con Dios. El hecho de que J. de la Cruz emplee\nfundamentalmente las palabras \u201cnegar\u201d y \u201cnegaci\u00f3n\u201d en contextos m\u00e1s bien\nactivos, \u2013el libro <em>Subida del Monte Carmelo <\/em>es el que registra m\u00e1s presencias de esas palabras\u2013\nindica que el &nbsp;camino espiritual sanjuanista empieza con el aprender a\nsaber negarse, y que no es s\u00f3lo cosa de etapas posteriores de madurez. Pero\nhabr\u00eda que huir de la conclusi\u00f3n contraria: que la negaci\u00f3n de s\u00ed mismo es algo\ns\u00f3lo de &nbsp;principiantes (\u201cla negaci\u00f3n inicial\u201d de que hablaba J.\nBaruzi). Dice nuestro m\u00edstico: \u201cAunque obres muchas cosas, si no aprendes a\nnegar tu voluntad y sujetarte, perdiendo cuidado de ti y de tus cosas, no\naprovechar\u00e1s en la perfecci\u00f3n\u201d (Av 1,72; cf. N 1,6,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Para J. de la\nCruz, sin negaci\u00f3n no s\u00f3lo no hay verdadera renuncia evang\u00e9lica, sino que\ntampoco hay un salir y caminar hacia la comuni\u00f3n-uni\u00f3n con Dios. Sin\nseguimiento de Jes\u00fas pobre y crucificado no hay verdadera &nbsp;b\u00fasqueda de Dios.\nEn todo caso, y lo repite varias veces en el cap. 7 de S 2, lo que se da con\nmucha frecuencia es una b\u00fasqueda de s\u00ed mismo en Dios. Actitud que lleva fuera\ndel evangelio de Jes\u00fas, y, por lo tanto, fuera del camino evang\u00e9lico de la\ncomuni\u00f3n-uni\u00f3n con Dios. Seg\u00fan esto, nadie encontrar\u00e1 la vida nueva si no est\u00e1 dispuesto\na caminar en la negaci\u00f3n de s\u00ed mismo. Pero, si se va por el camino de negar y\nperder la propia vida, siguiendo a Jes\u00fas, entonces encontrar\u00e1 la vida verdadera\nde Dios y en Dios. A lo que se une toda una serie de otros beneficios y\nprovechos incluso a nivel m\u00e1s personal y estrictamente antropol\u00f3gico. Algo que\nnuestro m\u00edstico en ocasiones pone tambi\u00e9n delante del lector, cuando habla de\nlos muchos provechos que se sacan de la negaci\u00f3n: paz interior, pobreza de\nesp\u00edritu, y el ciento por uno de posesi\u00f3n verdadera de Dios y de todo cuanto se\nha negado anteriormente (cf. S 3,23 y 26; sobre el tema evang\u00e9lico del ciento\npor uno de aquello que se renuncia o niega: Mt 19,29\/Mc 10,30, cf. S 3,20,4;\n26,5; LlB 2,23).<\/p>\n\n\n\n<p>Con una gran\nl\u00f3gica, el Santo habla, en el cap\u00edtulo 7 de S 2, de c\u00f3mo la negaci\u00f3n de s\u00ed\nmismo, vivida hasta las \u00faltimas consecuencias por el hombre, le va llevando hasta\nlas metas m\u00e1s altas de comuni\u00f3n y uni\u00f3n con Cristo y con el Padre. En el culmen\nde la negaci\u00f3n m\u00e1s pura se hallar\u00eda el culmen de la mayor uni\u00f3n. \u201cPara que\nentienda el buen espiritual el misterio de la puerta y del camino de Cristo\npara unirse con Dios, y sepa que cuanto m\u00e1s se aniquilare por Dios, seg\u00fan estas\ndos partes, sensitiva y espiritual, tanto m\u00e1s se une con Dios y tanto mayor\nobra hace. Y cuando viniere a quedar resuelto en nada, que ser\u00e1 la suma\nhumildad, quedar\u00e1 hecha la uni\u00f3n espiritual entre el alma y Dios, que es el\nmayor y m\u00e1s alto estado a que en esta vida se puede llegar. No consiste, pues,\nen recreaciones y gustos, y sentimientos espirituales, sino en una viva muerte\nde cruz sensitiva y espiritual, esto es interior y exterior\u201d (S 2,7,11).<\/p>\n\n\n\n<p>Como se puede\ncomprobar en este texto, nuestro m\u00edstico identifica el culmen de la uni\u00f3n con\nel culmen de la m\u00e1xima negaci\u00f3n de s\u00ed mismo para abrirse a la comuni\u00f3n con el\notro: en este caso Dios. En este mismo sentido son varios los textos que, en <em>Llama<\/em>, hacen referencia\na la importancia de la <em>negaci\u00f3n pura <\/em>para vivir la uni\u00f3n perfecta de amor con Dios. En texto\ndirigido a los confesores para que no impidan el que Dios sea quien cada vez\nm\u00e1s gu\u00ede a las personas, dice: \u201cProcuren ellos desembarazar el alma y ponerla\nen soledad y ociosidad &#8230; de manera que est\u00e9 vac\u00eda en negaci\u00f3n pura de toda\ncriatura, puesta en pobreza espiritual. Y esto es lo que el alma ha de hacer de\nsu parte, como lo aconseja el Hijo de Dios (Lc 14, 33), diciendo: \u2018El que no\nrenunciare a todas las cosas que posee, no puede ser mi disc\u00edpulo\u2019\u201d (LlB 3,46;\ncf. LlB 1, 29; 3, 32.44.65).<\/p>\n\n\n\n<p>De gran\nimportancia es el hecho de que este mensaje sobre la negaci\u00f3n pura como &nbsp;camino de uni\u00f3n se\nremita, una vez m\u00e1s, a la doctrina de Jes\u00fas y su ense\u00f1anza esencial sobre la\npobreza de esp\u00edritu. Id\u00e9ntico mensaje, aunque dicho con otras palabras y sin la\nreferencia b\u00edblica, es el siguiente: \u201cNo es posible que esta alt\u00edsima sabidur\u00eda\ny lenguaje de Dios, cual es la contemplaci\u00f3n, se pueda recibir menos que en esp\u00edritu\ncallado y desarrimado\u201d (LlB 3,37).<\/p>\n\n\n\n<p>De la conjunci\u00f3n\nde todos estos textos de <em>Subida <\/em>y <em>Llama<\/em>, y de todo el texto y contexto de ambas obras, se deduce\nque la negaci\u00f3n no siempre se identifica, en el pensamiento sanjuanista, con\nproceso de purificaci\u00f3n, aunque s\u00ed con persona purificada (LlB 1,18-26). Como\nhemos ido diciendo a lo largo de esta exposici\u00f3n, la negaci\u00f3n es necesaria en\nel camino evang\u00e9lico de &nbsp;purificaci\u00f3n y transformaci\u00f3n del hombre. Sin ella no hay\npurificaci\u00f3n. Pero, por otra parte, el estado de negaci\u00f3n, a su vez, es el\nprincipal fruto del proceso de purificaci\u00f3n. Seg\u00fan eso, pueden darse\nsituaciones \u2013el caso de &nbsp;Jesucristo ser\u00eda el ideal a tener en cuenta\u2013 en que no\nhaya nada o ya casi nada que purificar, y, sin embargo, la negaci\u00f3n de s\u00ed mismo\ncomo actitud sea m\u00e1s intensa y pura que en etapas anteriores: en el total olvido\nde s\u00ed, que permite la comuni\u00f3n m\u00e1s perfecta y plena (CB 40,1.5). Lo cual me\nparece obvio, porque lo contrario ser\u00eda volver atr\u00e1s, a etapas anteriores de\ninmadurez en el proceso de transformaci\u00f3n. Al mismo &nbsp;Esp\u00edritu Santo se\nle atribuyen en <em>Llama <\/em>dos etapas claramente distintas en su acci\u00f3n\ntransformadora en el hombre: una de purificaci\u00f3n y otra de glorificaci\u00f3n (LlB\n1,19; 3,34). Sin embargo, al menos mientras se vive en esta vida, el amor puro\nen el hombre siempre puede aquilatarse m\u00e1s, por obra del Esp\u00edritu. En ese\nsentido, se puede decir tambi\u00e9n que, para crecer en el amor y en la comuni\u00f3n\nplena, siempre se necesitar\u00e1n momentos de purificaci\u00f3n (LlB pr\u00f3l. 3; 1,35;\ntambi\u00e9n S 1,11,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Concluyendo este\npunto, me parece importante subrayar que la negaci\u00f3n sanjuanista no s\u00f3lo tiene\nestrechas vinculaciones con el tema del camino de la purificaci\u00f3n, como medio\nde irse quedando progresivamente vac\u00edos de todo y sin nada (cf. entre otros S\n1,3,1; 13), sino que negaci\u00f3n y purificaci\u00f3n, a su vez, guardan una total vinculaci\u00f3n\ncon camino positivo de seguimiento e identificaci\u00f3n con el misterio y\nense\u00f1anzas de Jes\u00fas (S 1,13,4.6). Un camino en el que juegan, en esta vida, un\npapel determinante las virtudes teologales. \u201cPorque &#8230; el alma no se une a\nDios en esta vida &#8230; sino s\u00f3lo por la fe seg\u00fan el entendimiento, y por la\nesperanza seg\u00fan la memoria, y por el amor seg\u00fan la voluntad (S 2,6,1 y todo el\ncap\u00edtulo; N 2,21).<\/p>\n\n\n\n<h3>III. Otros datos<\/h3>\n\n\n\n<p>En el lenguaje\nsanjuanista encontramos tambi\u00e9n otras palabras o expresiones que tienen mucho\nque ver con negar y negaci\u00f3n. Por ejemplo, \u201cno querer\u201d. Se encuentra en dos\np\u00e1rrafos distintos de un mismo cap\u00edtulo (S 1,13,4 y 11). Los textos son muy\nconocidos y complementarios entre s\u00ed. En el primer caso estamos ante una\ninvitaci\u00f3n a vivir como Jes\u00fas, no queriendo gustar, o\u00edr, mirar, etc. nada que\nno sea para mayor honra y gloria de Dios, o que no sirva para amar m\u00e1s a Dios\n(S 1,13,4). En el segundo, se trata de los famosos versillos del <em>Monte, <\/em>transcritos\ntambi\u00e9n en <em>Subida<\/em>. Sin referencias b\u00edblicas expl\u00edcitas, pero con igual\nmensaje que el texto antes indicado, encontramos una invitaci\u00f3n a no querer\ntener, poseer, saber, y gustar, como camino necesario para llegar precisamente\na esas mismas metas de tener, poseer, saber y gustar (S 1,13,11). Leyendo ambos\ntextos de forma conjunta, se puede ver claramente que no se trata de una\ninvitaci\u00f3n a dejar muerta la voluntad, como podr\u00eda pensarse leyendo a J. de la\nCruz desde otras claves, sino de una invitaci\u00f3n a una opci\u00f3n clara, que pasa\npor el camino de la negaci\u00f3n, considerada \u00e9sta, a su vez, como un acto decidido\nde voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros t\u00e9rminos a\ntener en cuenta son \u201cnegativo\u201d y \u201cnegativamente\u201d. Estos se usan en un doble sentido\nactivo-pasivo. Por una parte, para indicar la actitud de negaci\u00f3n, es decir, de\ndesprendimiento y renuncia, que ha de tener el hombre, desde lo m\u00e1s profundo\ndel ser, incluso frente a ciertos dones y gracias especiales y m\u00edsticas, para\nabrirse a la verdadera comuni\u00f3n con Dios. Por otra, para referirse a la actitud\npasiva, de apertura sencilla a Dios, que se ha de tener en todo este camino,\nsobre todo en determinados momentos o etapas del vivir cristiano (S 2, 16,10;\n24,8; 26,10; 30,5; 3, 13,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, J. de\nla Cruz tambi\u00e9n habla en alguna ocasi\u00f3n de un Dios que niega amorosamente\ndeterminados dones al hombre para ayudarlo a saber negarse a s\u00ed mismo (N\n1,6,6). Desde esta perspectiva se comprende algo del sentido y la necesidad de\nlas purificaciones pasivas. Estas son uno de los principales dones y gracias\nque Dios hace al hombre. En ellas, ante la experiencia de que Dios se niega a\nmanifestarse al hombre como en otros tiempos, \u00e9ste se prepara y dispone a\naceptar y acoger a un Dios que le transciende. Es as\u00ed como las purificaciones\npasivas abren la posibilidad de acoger la gracia transformadora de Dios, que \u00e9l\nda a los humildes, pero niega a los soberbios, es decir, a aquellos que,\nreplegados sobre s\u00ed mismos, se niegan a dejarse guiar por Dios (N 1,2,7; cf. F.\nRuiz<em>, Ruptura y comuni\u00f3n<\/em>, p. 335-336). <\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 J. L. MEIS, <em>The Experience of Nothigness in the Mystical\nTheology of John of the Cross<\/em>, An Arbor\n(Michigan), 1980, 130; E. MEIER, <em>Struktur und Wesen der Negation in den mystischen\nSchriften des Johannes vom Kreuz<\/em>, CIS,\nAltenberge, 1982, 188; J. P. VADIER, <em>L\u2019abnegation absolue propos\u00e9e par S. Jean de la\nCroix ne d\u00e9passe pas l\u2019exigence d\u2019amour demand\u00e9 par J\u00e9sus dans l\u2019\u00e9vangile<\/em>, Fribourg, 1983, 25; ALFONSO BALDE\u00d3N, \u201cEl camino de la Cruz del Esposo\nCristo. La otra cara del C\u00e1ntico\nEspiritual\u201d, en <em>MteCarm <\/em>97 (1989) 17-37; FEDERICO RUIZ, \u201cRuptura y comuni\u00f3n\u201d, en <em>Teresianum <\/em>41 (1990) 323-347; D. CHOWNING,\n\u201cFree to Love: Negation in the Doctrine of John of the Cross\u201d, AA.VV., <em>Carmelite Studies<\/em>, vol. 6, Washington, 1992, 29-47; H. LAUX, \u201cL\u2019exp\u00e9rience de n\u00e9gation chez\nSaint Jean de la Croix\u201d en <em>Recherches de Science\nReligieuse <\/em>80 (1992), 203226; CIRO\nGARCIA, \u201cLa cruz del seguimiento. S. Juan de la Cruz: Subida, 2,7\u201d, en <em>MteCarm<\/em>, 100 (1992) 125-137; JOS\u00c9\nDAMI\u00c1N GAIT\u00c1N, <em>Negaci\u00f3n y<\/em> <em>plenitud en San Juan de la Cruz<\/em>, Madrid, EDE, 1995,\n316.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Jos\u00e9 Dami\u00e1n Gait\u00e1n<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La recta comprensi\u00f3n del tema de la negaci\u00f3n en el conjunto del sistema sanjuanista es de tal importancia que le lleva a afirmar a F. 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