{"id":3851,"date":"2020-02-16T10:32:25","date_gmt":"2020-02-16T16:32:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3851"},"modified":"2021-02-16T10:34:16","modified_gmt":"2021-02-16T16:34:16","slug":"participacion-divina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3851","title":{"rendered":"Participaci\u00f3n divina"},"content":{"rendered":"\n<p>El t\u00e9rmino\n\u201cparticipaci\u00f3n de Dios\u201d, unido a otras expresiones afines (\u201ctransformaci\u00f3n\ndivina\u201d, \u201cobrar divino\u201d, \u201cdivinizar\u201d, \u201cdivinidad\u201d) tiene un peso espec\u00edfico en\nlos escritos sanjuanistas. Sirve para calificar el proceso espiritual y la &nbsp;uni\u00f3n m\u00edstica. Esta\nes, desde el punto de vista teol\u00f3gico, la plena participaci\u00f3n de la naturaleza\ndivina, la comunicaci\u00f3n sustancial de la divinidad, la total transformaci\u00f3n del\nobrar humano en el obrar divino. Aparece, en definitiva, como una participaci\u00f3n\ntanto del <em>ser <\/em>como del <em>obrar <\/em>divinos, en un proceso de transformaci\u00f3n progresiva, que\nculmina en la <em>uni\u00f3n <\/em>m\u00edstica. El tema pertenece al substrato m\u00e1s profundo de\nla vida cristiana, definida en la revelaci\u00f3n como \u201cparticipaci\u00f3n de la\nnaturaleza divina\u201d (2 Pe 1,4). Es el pasaje b\u00edblico, que est\u00e1 siempre en el\nfondo de todas las afirmaciones sanjuanistas, aunque s\u00f3lo lo cite expl\u00edcitamente\nun par de veces (CB 32,4; 39,6).<\/p>\n\n\n\n<h3>I. Participaci\u00f3n\ndel \u201cser\u201d divino<\/h3>\n\n\n\n<p>El \u201cconsortes\ndivinae naturae\u201d define desde los tiempos apost\u00f3licos la novedad de la vida\ncristiana (2 Pe 1,34). Es la participaci\u00f3n en la naturaleza divina por medio de\n&nbsp;Cristo y el don del &nbsp;Esp\u00edritu Santo.\nLos Padres griegos la interpretaron como una &nbsp;\u201cdivinizaci\u00f3n\u201d del\nhombre, a trav\u00e9s de su incorporaci\u00f3n a Cristo. Representa el v\u00e9rtice de la\nsalvaci\u00f3n. Dios, mediante la encarnaci\u00f3n, descendi\u00f3 al &nbsp;hombre para que\n\u00e9ste se transformase en Dios: \u201cEl Verbo, por su infinita caridad, se convirti\u00f3\nen lo que somos nosotros, a fin de que nosotros nos convirti\u00e9semos en lo que \u00e9l\nes\u201d (san Ireneo). \u201cDios se hizo hombre, para que el hombre sea hecho Dios\u201d (san\nAgust\u00edn). Santo Tom\u00e1s, en cuyas fuentes bebe J. de la Cruz, profundizar\u00e1 en el\nsentido teol\u00f3gico de esta participaci\u00f3n, que ha marcado el desarrollo de la\nteolog\u00eda de la gracia. El Concilio Vaticano II presenta la voluntad eterna del\nPadre acerca de la salvaci\u00f3n de todos los hombres como una llamada \u201ca\nparticipar de la vida divina\u201d (LG 2; DV 2) y como uno de los rasgos\ndefinitorios del nuevo pueblo de Dios (LG 9).<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre este trasfondo\nteol\u00f3gico se comprende mejor el pensamiento de J. de la Cruz, que se resume en\nesta expresi\u00f3n: \u201cDios por participaci\u00f3n\u201d. La expresi\u00f3n aparece invariablemente\nrepetida en cuatro pasajes de sus obras, relacionados todos con la uni\u00f3n (S\n2,5,7; N 2,20,5; CB 22,3; LlB 2,34).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el contexto\nes profundamente teol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>1) Su primera formulaci\u00f3n\naparece en <em>Subida<\/em>, a prop\u00f3sito de su definici\u00f3n sobre la uni\u00f3n del alma con Dios. Es una\n\u201cuni\u00f3n total y permanente seg\u00fan la sustancia del alma\u201d (S 2,5,2), que presupone\nla presencia natural de Dios, que en cualquier alma \u201cmora y asiste\nsustancialmente\u201d. Pero no se trata de esta uni\u00f3n sustancial, \u201csino de la uni\u00f3n\ny transformaci\u00f3n del alma con Dios\u201d; es \u201cuni\u00f3n de semejanza\u201d y \u201csobrenatural\u201d\n(ib. 3). Aunque \u201cest\u00e1 Dios siempre en el alma d\u00e1ndole y conserv\u00e1ndole el ser\nnatural de ella con su asistencia, no, empero, siempre la comunica el ser\nsobrenatural. Porque \u00e9ste no se comunica sino por amor y gracia, en la cual no\ntodas las almas est\u00e1n; y las que est\u00e1n, no en igual grado, porque unas est\u00e1n en\nm\u00e1s, otras en menos grados de amor\u201d (ib. 4).<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, pues, de\nuna comunicaci\u00f3n de Dios &nbsp;sobrenatural por &nbsp;gracia, que tiene\nsu fuente y ra\u00edz en la regeneraci\u00f3n bautismal que nos hace hijos de Dios. El\nSanto fundamenta su exposici\u00f3n en dos textos joaneos sobre la filiaci\u00f3n, a los\nque hace un comentario rigurosamente teol\u00f3gico. El primero es sobre el pr\u00f3logo\nde san Juan: \u201cEsto es lo que quiso dar a entender san Juan (1, 13) cuando dijo:\n\u2018Qui non ex sanguinibus, neque ex voluntate carnis, neque ex voluntate viri,\nsed ex Deo nati sunt\u2019; como si dijera: Dio poder para que puedan ser hijos de\nDios, esto es, se puedan transformar en Dios, solamente aquellos que no de las\nsangres, esto es, que no de las complexiones y composiciones naturales son\nnacidos, ni tampoco de la voluntad de la carne, esto es, del albedr\u00edo de la\nhabilidad y capacidad natural, ni menos de la voluntad del var\u00f3n; en lo cual se\nincluye todo modo y manera de arbitrar y comprehender con el entendimiento. No\ndio poder a ninguno de \u00e9stos para poder ser hijos de Dios, sino a los que son\nnacidos de Dios, esto es, a los que, renaciendo por gracia, muriendo primero a\ntodo lo que es hombre viejo (cf. Ef 4,22), se levantan sobre s\u00ed a lo\nsobrenatural, recibiendo de Dios la tal renacencia y filiaci\u00f3n, que es sobre\ntodo lo que se puede pensar\u201d (ib. 5).<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo\ncomentario es sobre el di\u00e1logo entre Jes\u00fas y Nicodemo, acerca de la necesidad\nde renacer de lo alto y del Esp\u00edritu para entrar en el reino de Dios: \u201cComo el\nmismo san Juan (3,5) dice en otra parte: \u2018Nisi quis renatus fuerit ex aqua, et\nSpiritu Sancto, non potest videre regnum Dei\u2019; quiere decir: El que no\nrenaciere en el Esp\u00edritu Santo, no podr\u00e1 ver este reino de Dios, que es el estado\nde perfecci\u00f3n. Y renacer en el Esp\u00edritu Santo en esta vida, es tener un alma\nsim\u00edlima a Dios en pureza, sin tener en s\u00ed alguna mezcla de imperfecci\u00f3n, y as\u00ed\nse puede hacer pura transformaci\u00f3n por participaci\u00f3n de uni\u00f3n, aunque no\nesencialmente\u201d (ib.).<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante subrayar\nque esta &nbsp;\u201ctransformaci\u00f3n por participaci\u00f3n de uni\u00f3n\u201d, de que habla\nel Santo, tiene un car\u00e1cter existencial y din\u00e1mico. No se refiere s\u00f3lo a la\ntransformaci\u00f3n <em>ontol\u00f3gica<\/em>, que se lleva a cabo por la gracia, sino tambi\u00e9n a su <em>dinamismo <\/em>interior, que\ncomporta una disposici\u00f3n que d\u00e9 \u201clugar a Dios para que la transforme en lo\nsobrenatural\u201d (ib. 4). \u201cDe manera que el alma no ha menester m\u00e1s que desnudarse\nde estas contrariedades y disimilit\u00fadines naturales, para que Dios, que se le\nest\u00e1 comunicando naturalmente por naturaleza, se le comunique sobrenaturalmente\npor gracia\u201d (ib. 4). \u201cEn dando lugar el alma (que es quitar de s\u00ed todo velo y\nmancha de criatura&#8230;) luego queda esclarecida y transformada en Dios, y le\ncomunica Dios su ser sobrenatural de tal manera, que parece el mismo Dios y\ntiene lo que tiene el mismo Dios\u201d (ib. 7).<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerza\ntransformadora de Dios es como \u201cel rayo del sol dando en una vidriera\u201d. Esta\nvidriera es el alma, \u201cen la cual siempre est\u00e1 embistiendo\u201d el sol divino, hasta\ntransformarla en ascua incandescente (ib. 6). Es entonces cuando se produce la\nuni\u00f3n transformante por participaci\u00f3n de Dios: \u201cY se hace tal uni\u00f3n cuando Dios\nhace al alma esta sobrenatural merced, que todas las cosas de Dios y el alma\nson unas en transformaci\u00f3n participante. Y el alma m\u00e1s parece Dios que alma, y\naun es Dios por participaci\u00f3n; aunque es verdad que su ser naturalmente tan\ndistinto se le tiene del de Dios como antes, aunque est\u00e1 transformada, como\ntambi\u00e9n la vidriera le tiene distinto del rayo, estando de \u00e9l clarificada\u201d (ib.\n7).<\/p>\n\n\n\n<p>De aqu\u00ed saca el\nDoctor m\u00edstico algunas conclusiones pr\u00e1cticas sobre \u201cla pureza y amor, que es\ndesnudez y resignaci\u00f3n perfecta\u201d, como la mejor disposici\u00f3n, y sobre los grados\ny diferencias de uni\u00f3n seg\u00fan la capacidad y disposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>2) La segunda formulaci\u00f3n m\u00e1s\nimportante sobre la participaci\u00f3n de Dios se encuentra en la <em>Noche<\/em>. Aparece despu\u00e9s de\nhaber descrito la transformaci\u00f3n por la &nbsp;noche oscura del esp\u00edritu, que culmina en la uni\u00f3n\ncon Dios (N 2,4-10). Entre los frutos o propiedades de esta noche se\u00f1ala el\namor de la secreta escala seg\u00fan Santo Tom\u00e1s y San Bernardo (N 2,11-19). Y entre\nlos diez grados de amor de esta secreta escala, destaca el \u00faltimo grado, que\n\u201chace el alma asimilarse totalmente a Dios, por raz\u00f3n de la clara visi\u00f3n de\nDios que luego posee inmediatamente el alma, que, habiendo llegado en esta vida\nal nono grado, sale de la carne\u201d (N 2,20,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta transformaci\u00f3n\nes un anticipo de \u201cla clara visi\u00f3n de Dios\u201d. Supone una purgaci\u00f3n tal que pocos\nllegan a ella. Pero \u201cla causa de la similitud total del alma con Dios\u201d, que\naqu\u00ed se apunta, es la visi\u00f3n de Dios: \u201cDe donde san Mateo (5,8) dice: \u2018Beati\nmundo corde, quoniam ipsi Deum videbunt\u2019, etc. Y, como decimos, esta visi\u00f3n es\nla causa de la similitud total del alma con Dios, porque as\u00ed lo dice san Juan\n(1 Jn 3,2), diciendo: \u2018Sabemos que seremos semejantes a \u00e9l\u2019, no porque el alma\nse har\u00e1 tan capaz como Dios, porque eso es imposible, sino porque todo lo que\nella es se har\u00e1 semejante a Dios; por lo cual se llamar\u00e1, y lo ser\u00e1, Dios por\nparticipaci\u00f3n\u201d (N 2,20,5).<\/p>\n\n\n\n<p>3) Esta semejanza plena con Dios, que se alcanzar\u00e1 en la\nvisi\u00f3n beat\u00edfica, se anticipa ya aqu\u00ed por el amor, que alcanza su m\u00e1xima\nexpresi\u00f3n en el matrimonio espiritual, descrito en <em>C\u00e1ntico<\/em>. Es la tercera formulaci\u00f3n de la participaci\u00f3n de Dios.\nDespu\u00e9s de haber descrito los primeros encuentros de amor, coincidiendo con el\ndesposorio espiritual (CB 13-21), se propone describir la uni\u00f3n plena del\nmatrimonio espiritual (CB 22-35).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n este\nestado, como los anteriores, requiere las debidas disposiciones: \u201cPrimero se\nejercita en los trabajos y amarguras de la mortificaci\u00f3n, y en la meditaci\u00f3n de\nlas cosas espirituales&#8230; Y despu\u00e9s entra en la v\u00eda contemplativa, en que pasa\npor las v\u00edas y estrechos de amor&#8230; Y dem\u00e1s de esto, va por la &nbsp;v\u00eda unitiva, en\nque recibe muchas y grandes comunicaciones y visitas y dones y joyas del &nbsp;Esposo, bien as\u00ed\ncomo desposada, se va enterando y perfeccionando en el amor de \u00e9l\u201d (CB 22,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces tiene\nlugar el matrimonio espiritual, por una \u201ctransformaci\u00f3n total en el Amado\u201d, que\nhace al alma \u201cDios por participaci\u00f3n\u201d: \u201cEs mucho m\u00e1s sin comparaci\u00f3n que el\ndesposorio espiritual, porque es una transformaci\u00f3n total en el Amado, en que\nse entregan ambas las partes por total posesi\u00f3n de la una a la otra, con cierta\nconsumaci\u00f3n de uni\u00f3n de amor, en que est\u00e1 el alma hecha divina y Dios por\nparticipaci\u00f3n, cuanto se puede en esta vida\u201d (CB 22,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta\ntransformaci\u00f3n es como una confirmaci\u00f3n en gracia. Se da por la uni\u00f3n de las\ndos naturalezas en un solo esp\u00edritu y amor, porque, como dice san Pablo, el que\nse junta con Dios un solo esp\u00edritu se hace con \u00e9l: \u201cY as\u00ed, pienso que este\nestado nunca acaece sin que est\u00e9 el alma en \u00e9l confirmada en gracia, porque se\nconfirma la fe de ambas partes, confirm\u00e1ndose aqu\u00ed la de Dios en el alma. De\ndonde \u00e9ste es el m\u00e1s alto estado a que en esta vida se puede llegar. Porque,\nas\u00ed como en la consumaci\u00f3n del matrimonio carnal son dos en una carne, como\ndice la divina Escritura (Gn 2,24), as\u00ed tambi\u00e9n, consumado este matrimonio\nespiritual entre Dios y el alma, son dos naturalezas en un esp\u00edritu y amor,\nseg\u00fan dice san Pablo trayendo esta misma comparaci\u00f3n (1 Cor 6,17), diciendo:\n\u2018El que se junta al Se\u00f1or, un esp\u00edritu se hace con \u00e9l\u2019. Bien as\u00ed como cuando la\nluz de la estrella o de la candela se junta y une con la del sol, que ya el que\nluce ni es la estrella ni la candela, sino el sol, teniendo en s\u00ed difundidas\nlas otras luces\u201d (CB 22,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n de aqu\u00ed\nsaca el Doctor m\u00edstico unas conclusiones pr\u00e1cticas, que es la transformaci\u00f3n de\ntodo el psiquismo humano: \u201cTodas las afecciones y modos y maneras espirituales,\ndejadas aparte y olvidadas todas las tentaciones, turbaciones, penas, solicitud\ny cuidados, transformada en este alto abrazo\u201d (ib. 4). En este estado \u201cgoza en\nseguridad y quietud la participaci\u00f3n de Dios\u201d (CB 24,5). Es una comuni\u00f3n cada\nvez m\u00e1s \u00edntima, que aspira a la meta final, que es \u201cla consumaci\u00f3n y perfecci\u00f3n\nde este estado, por lo cual nunca descansa el alma hasta llegar a \u00e9l\u201d (CB\n22,6).<\/p>\n\n\n\n<p>4. Esta perspectiva escatol\u00f3gica de la participaci\u00f3n de\nDios aparece, de forma m\u00e1s expl\u00edcita, en la cuarta de sus formulaciones, en <em>Llama. <\/em>Despu\u00e9s de haber explicado la\nnecesidad de la purificaci\u00f3n para la uni\u00f3n (LlB 2,25-31), comentando el verso que\ncanta la paga del Padre de \u201ctoda deuda\u201d, por todas las tribulaciones y\ntrabajos, habla del trueque de la muerte en vida: \u201cMatando, muerte en vida la\nhas trocado\u201d (ib. 3235). Esta vida es la visi\u00f3n beat\u00edfica y la vida espiritual\nperfecta. Pero la primera no puede darse si no se vive la segunda. Ahora bien,\nla vida espiritual perfecta requiere la muerte al hombre viejo. Esto ocurre\ncuando \u201ctodos los apetitos del alma y sus potencias seg\u00fan sus inclinaciones y\noperaciones, que de suyo eran operaci\u00f3n de muerte y privaci\u00f3n de la vida\nespiritual, se truecan en divinas\u201d (ib. 33).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se produce el\ntrueque de muerte en vida: \u201cTeniendo el alma sus operaciones en Dios por la\nuni\u00f3n que tiene con Dios, vive vida de Dios, y as\u00ed se ha trocado su muerte en\nvida, que es su vida animal en vida espiritual\u201d. Esta vida espiritual comprende\nla transformaci\u00f3n de las operaciones de las potencias espirituales\n\u2013entendimiento, voluntad y memoria\u2013 en conocimiento y vida de amor divinos.\nAsimismo, el apetito natural \u201cest\u00e1 ahora trocado en gusto y sabor divino\u201d.\nIgualmente, los movimientos y operaciones naturales del alma est\u00e1n \u201ctrocados en\nmovimientos divinos, muertos a su operaci\u00f3n e inclinaci\u00f3n y vivos en Dios.\nPorque el alma, como ya verdadera hija de Dios, en todo es movida por el\nesp\u00edritu de Dios, como ense\u00f1a san Pablo (Rom 8,14), diciendo que los que \u2018son\nmovidos por el esp\u00edritu de Dios, son hijos de Dios\u2019\u201d (ib. 34).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta\ntransformaci\u00f3n no s\u00f3lo afecta a las potencias espirituales, sino a la misma\nsustancia del alma: \u201cLa sustancia de esta alma aunque no es sustancia de Dios,\nporque no puede sustancialmente convertirse en \u00e9l, pero, estando unida, como\nest\u00e1 aqu\u00ed con \u00e9l y absorta en \u00e9l, es por participaci\u00f3n Dios, lo cual acaece en\neste estado perfecto de vida espiritual, aunque no tan perfectamente como en la\notra\u201d (ib.). Este ser \u201cDios por participaci\u00f3n\u201d es la vida del alma. Por eso\n\u201cpuede muy bien decir aqu\u00ed aquello de san Pablo (G\u00e1l 2, 20): \u2018Vivo yo, ya no\nyo, mas vive en m\u00ed Cristo\u2019. De esta manera est\u00e1 trocada la muerte de esta alma\nen vida de Dios, y le cuadra tambi\u00e9n el dicho del Ap\u00f3stol (1 Cor 15,54), que\ndice: \u2018Absorta est mors in victoria\u2019, con el que dice tambi\u00e9n el profeta Oseas\n(13,14) en persona de Dios, diciendo: \u2018\u00a1Oh muerte! yo ser\u00e9 tu muerte\u2019, que es\ncomo si dijera: Yo, que soy la vida, siendo muerte de la muerte, la muerte\nquedar\u00e1 absorta en vida\u201d (ib. 34).<\/p>\n\n\n\n<p>La participaci\u00f3n\nde Dios comprende la comuni\u00f3n en los atributos divinos, que J. de la Cruz\nexplica en el comentario al verso \u201c\u00a1Oh l\u00e1mparas de fuego!\u201d (LlB 3,2-8). Se\nlleva a cabo por la comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu divino, del que habla el profeta\nEzequiel (Ez 36,25-26). Es como fuego vivo, que alumbra y da calor (LlB 3,2-3);\no como agua suave y deleitable, que inflama al alma y la pone \u201cen ejercicio de\namar, en acto de amor\u201d (ib. 8). Esta \u201ctransformaci\u00f3n del alma en Dios es\nindecible: todo se dice en esta palabra: que el alma est\u00e1 hecha Dios de Dios,\npor participaci\u00f3n de \u00e9l y de sus atributos, que son los que aqu\u00ed llama &nbsp;l\u00e1mparas de fuego\u201d\n(ib.).<\/p>\n\n\n\n<p>Completa esta\nperspectiva el comentario al verso \u201cCon extra\u00f1os primores\/calor y luz dan junto\na su Querido\u201d (LlB 3,77-85). Estando \u201clas profundas cavernas del sentido\u201d\niluminadas por los resplandores de los atributos divinos, se produce un amor\nentrega rec\u00edproca, \u201cdando al Amado la misma luz y calor de amor que reciben\u201d\n(LlB 3,77). Estos son los \u201cextra\u00f1os primores\u201d, \u201cajenos de todo com\u00fan pensar y\nde todo encarecimiento y de todo modo y manera\u201d, que infunden la sabidur\u00eda\ndivina al entendimiento y la bondad divina a la voluntad: \u201cY conforme al primor\ncon que la voluntad est\u00e1 unida en la bondad, es el primor con que ella da a\nDios en Dios la misma bondad, porque no lo recibe sino para darlo. Y, ni m\u00e1s ni\nmenos, seg\u00fan el primor con que en la grandeza de Dios conoce, estando unida en\nella, luce y da calor de amor. Y seg\u00fan los primores de los atributos divinos\nque comunica all\u00ed \u00e9l al alma de fortaleza, hermosura, justicia, etc., son los\nprimores con que el sentido, gozando, est\u00e1 dando en su Querido esa misma luz y\ncalor que est\u00e1 recibiendo de su Querido\u201d (ib.). As\u00ed llega el &nbsp;alma en este\nestado a ser Dios por participaci\u00f3n: \u201cPorque, estando ella aqu\u00ed hecha una misma\ncosa en \u00e9l, en cierta manera es ella Dios por participaci\u00f3n; que, aunque no tan\nperfectamente como en la otra vida, es, como dijimos, como sombra de Dios\u201d\n(ib.).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no hay que\nentender esta participaci\u00f3n de Dios en sus atributos como una simple\nparticipaci\u00f3n del obrar divino, sino como la comunicaci\u00f3n personal de Dios. No\nhay que entenderla tampoco como una participaci\u00f3n f\u00edsica de parte de su ser, la\n<em>physis<\/em>, sino como una <em>koinonia<\/em>. Es la comuni\u00f3n plena con Dios,\ntal como es personalmente en su misterio trinitario. Esta perspectiva personal\ny trinitaria es la que desarrolla la estrofa 39 de <em>C\u00e1ntico<\/em>, entroncando as\u00ed con la perspectiva patr\u00edstica de la\ndivinizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El Doctor m\u00edstico\nla describe como una \u201caspiraci\u00f3n de Dios al alma y del alma a Dios\u201d, semejante\na la aspiraci\u00f3n con que el Padre y el Hijo \u201caspiran\u201d al Esp\u00edritu Santo: \u201cNo hay\nque tener por imposible que el alma pueda una cosa tan alta que el alma aspire\nen Dios como Dios aspira en ella por modo participado; porque dado que Dios le\nhaga merced de unirla en la Sant\u00edsima Trinidad, en que el alma se hace deiforme\ny Dios por participaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 incre\u00edble cosa es que obre ella tambi\u00e9n su obra\nde entendimiento, noticia y amor, o, por mejor decir, la tenga obrada en la\nTrinidad juntamente con ella como la misma Trinidad, pero por modo comunicado y\nparticipado, obr\u00e1ndolo Dios en la misma alma? Porque esto es estar transformada\nen las tres Personas en potencia y sabidur\u00eda y amor, y en esto es semejante el\nalma a Dios, y para que pudiese venir a esto \u2018la cri\u00f3 a su imagen y semejanza\u2019\u201d\n(Gn 1,26: CB 39,4).<\/p>\n\n\n\n<p>El fundamento\nteol\u00f3gico de esta misteriosa participaci\u00f3n del misterio trinitario lo halla J.\nde la Cruz en los textos b\u00edblicos relativos a la filiaci\u00f3n (G\u00e1l 4,6; Jn 1,12) y\nen la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas, que pide para los suyos la misma comuni\u00f3n\nque existe entre \u00e9l y el Padre (Jn 17,20-23). \u201cY c\u00f3mo esto sea, no hay m\u00e1s\nsaber ni poder para decirlo, sino dar a entender c\u00f3mo el Hijo de Dios nos\nalcanz\u00f3 este alto estado y nos mereci\u00f3 este subido puesto de poder ser hijos de\nDios, como dice san Juan (1, 12); y as\u00ed lo pidi\u00f3 al Padre por el mismo san Juan\n(17, 24), diciendo: \u2018Padre, quiero que los que me has dado, que donde yo estoy,\ntambi\u00e9n ellos est\u00e9n conmigo, para que vean la claridad que me diste\u2019; es a\nsaber: que hagan por participaci\u00f3n en nosotros la misma obra que yo por\nnaturaleza, que es aspirar el Esp\u00edritu Santo\u201d (CB 39,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Y concluye el\nSanto citando ampliamente el texto petrino del \u201cconsortes divinae naturae\u201d: \u201cDe\ndonde las almas esos mismos bienes poseen por participaci\u00f3n que \u00e9l por\nnaturaleza; por lo cual verdaderamente son dioses por participaci\u00f3n, iguales y\ncompa\u00f1eros suyos de Dios&#8230; En las cuales [palabras de san Pedro] da claramente\na entender que el alma participar\u00e1 al mismo Dios, que ser\u00e1 obrando en \u00e9l\nacompa\u00f1adamente con \u00e9l la obra de la &nbsp;Sant\u00edsima\nTrinidad, de la manera que habemos dicho, por causa de la uni\u00f3n sustancial\nentre el alma y Dios\u201d (CB 39,6).<\/p>\n\n\n\n<h3>II. Participaci\u00f3n\ndel \u201cobrar\u201d divino<\/h3>\n\n\n\n<p>La participaci\u00f3n\nen el \u201cser\u201d va unida a la participaci\u00f3n en el \u201cobrar\u201d: \u201coperari sequitur esse\u201d.\nEs un principio filos\u00f3fico, que J. de la Cruz aplica a la vida espiritual. En\n\u00e9l se funda la nueva vida del cristiano, que tiene su origen en el nuevo ser\nadquirido en la divinizaci\u00f3n. Este es tambi\u00e9n el fundamento de la moral\ncristiana, urgido por Juan Pablo II en la \u201cVeritatis Splendor\u201d; es \u201cla alt\u00edsima\nvocaci\u00f3n que los fieles han recibido en Cristo\u201d (VS 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero J. de la Cruz\nno se limita a la proclamaci\u00f3n de este principio, sino que muestra c\u00f3mo el\nobrar humano se va transformando progresivamente en divino, hasta alcanzar el\nestado de uni\u00f3n (S 1,5,7). Comienza este proceso con la noche de la fe: \u201cVa\nDios ilustrando al alma sobrenaturalmente con el rayo de su divina luz\u201d (S\n2,2,1). Como quiera que este proceso se produce en la oscuridad de la noche,\nesto es, \u201cceg\u00e1ndose y poniendo en tiniebla\u201d (S 2,8,5), \u201cqued\u00e1ndose en la pura desnudez y pobreza de esp\u00edritu\u201d, Dios le va infundiendo su\nsabidur\u00eda: \u201cporque faltando lo natural al alma enamorada, luego se infunde de\nlo divino, natural y sobrenaturalmente, porque no se d\u00e9 vac\u00edo en la naturaleza\u201d\n(S 2,15,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Alcanzada la\nuni\u00f3n, las operaciones de las potencias \u201cen este estado todas son divinas\u201d (S\n3,2,8), \u201cpues est\u00e1n transformadas en ser divino\u201d (ib. 9). As\u00ed, pues, en la\nuni\u00f3n \u201cpodemos decir que de sensual se hace espiritual, de animal se hace\nracional y a\u00fan que de hombre camina a porci\u00f3n angelical, y que de temporal y\nhumano se hace divino y celestial\u201d (S 3,26,3).<\/p>\n\n\n\n<p>J. de la Cruz\nexplica esta transformaci\u00f3n divina en <em>Noche <\/em>por la acci\u00f3n del \u201cdivino rayo de contemplaci\u00f3n en el\nalma, que, embistiendo en ella con su lumbre divina, excede la natural del\nalma\u201d (N 2,8,4). Por esta luz o noche de contemplaci\u00f3n, Dios va limpiando y\npurgando al alma \u201cde todas las afecciones y h\u00e1bitos imperfectos que en s\u00ed ten\u00eda\nacerca de lo temporal y de lo natural&#8230;, haci\u00e9ndola Dios desfallecer en esta\nmanera a todo lo que no es Dios naturalmente, para irla vistiendo de nuevo,\ndesnuda y desollada ya ella de su antiguo pellejo. Y as\u00ed, \u2018se le renueva, como\nal \u00e1guila, su juventud\u2019 (Sal 102,5), quedando vestida del nuevo hombre, que es\ncriado, como dice el Ap\u00f3stol (Ef 4,24), seg\u00fan Dios. Lo cual no es otra cosa\nsino alumbrarle el entendimiento con la lumbre sobrenatural, de manera que de\nentendimiento humano se haga divino unido con el divino; y, ni m\u00e1s ni menos,\ninformarle la voluntad de amor divino, de manera que ya no sea voluntad menos\nque divina, no amando menos que divinamente, hecha y unida en uno con la divina\nvoluntad y amor; y la memoria, ni m\u00e1s ni menos: y tambi\u00e9n las afecciones y apetitos\ntodos mudados y vueltos seg\u00fan Dios divinamente. Y as\u00ed, esta alma ser\u00e1 ya alma\ndel cielo, celestial, y m\u00e1s divina que humana\u201d (N 2,13,11). Es la culminaci\u00f3n\ndel proceso propuesto anteriormente (N 2,3,3) e ilustrado con la imagen del\nmadero transformado por el fuego (N 2,10,1-2). Pero, \u201caunque el alma m\u00e1s alta\nvaya, le queda algo encubierto, y tanto cuanto le falta para la asimilaci\u00f3n\ntotal con la divina esencia\u201d (N 2,20,6).<\/p>\n\n\n\n<p><em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama <\/em>ahondan en esta transformaci\u00f3n, como ya hemos visto,\nhablando del alma \u201checha divina y Dios por participaci\u00f3n\u201d, en una \u201ctal junta de\nlas dos naturalezas y tal comunicaci\u00f3n de la divina a la humana, que no mudando\nalguna de ellas su ser, cada una parece Dios\u201d (CB 22,3-4). Por eso, en esta\njunta, \u201ctodos los actos de ella son divinos, pues es hecha y movida por Dios\u201d\n(LlB 1,4). \u201cY as\u00ed, todos los movimientos de tal alma son divinos; y aunque son\nsuyos, de ella lo son, porque los hace Dios en ella con ella, que da su\nvoluntad y consentimiento\u201d (ib. 9). Dios, por el \u201cembestimiento interior del\nEsp\u00edritu\u201d, \u201cpenetra, endiosando la sustancia del alma, haci\u00e9ndola divina, en lo\ncual absorbe al alma sobre todo ser a ser de Dios\u201d (LlB 2,35).<\/p>\n\n\n\n<h3>III. El toque de\nla Divinidad<\/h3>\n\n\n\n<p>Con esta\nexpresi\u00f3n, que bajo diversas variantes aparece en los escritos sanjuanistas\nunas 200 veces, queremos referirnos al grado m\u00e1ximo de participaci\u00f3n de Dios.\nSe da en la uni\u00f3n m\u00edstica, como comunicaci\u00f3n sustancial de la divinidad o como toque\ndivino en la sustancia del alma. El tema es propio de <em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama<\/em>, pero\naparece enunciado en los dem\u00e1s escritos.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Subida<\/em>, al hablar de la\nfe como \u201cel pr\u00f3ximo y proporcionado medio\u201d de uni\u00f3n, la describe como \u201cla\ndivina luz, la cual acabada y quebrada por la quiebra de esta vida mortal,\nluego aparecer\u00e1 la gloria y luz de la Divinidad que en s\u00ed conten\u00eda\u201d (S 2,9,3).\nEs la visi\u00f3n \u201ccara a cara en la gloria\u201d, que aparecer\u00e1 al quebrarse \u201clos vasos\nde esta vida\u201d (ib. 4). Pero ya en esta vida se nos da en Cristo una\nparticipaci\u00f3n, pues en \u00e9l, como dice el Ap\u00f3stol (Col 2,9), \u201cmora corporalmente\ntoda plenitud de divinidad\u201d (S 2,22,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, a trav\u00e9s\nde la purificaci\u00f3n de la noche pasiva del esp\u00edritu, tiene el hombre acceso a\nesta divinidad, pues, \u201caunque le empobrece y vac\u00eda de esta posesi\u00f3n y afecci\u00f3n\nnatural, no es sino para que divinamente pueda extender a gozar y gustar de\ntodas las cosas de arriba y de abajo, siendo con libertad de esp\u00edritu general\nen todo\u201d (N 2,9,1). As\u00ed, el entendimiento, \u201cpurgado y aniquilado en su lumbre\nnatural\u201d, es ilustrado con esta luz divina. Igualmente, la voluntad, \u201cpurgada y\naniquilada en todas sus afecciones y sentimientos\u201d, se halla dispuesta para\nsentir \u201clos subidos y peregrinos toques del divino amor en que se ver\u00e1\ntansformada divinamente\u201d (ib. 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Estos toques\ndivinos han sido ya anunciados en <em>Subida <\/em>(S\n2,24; 2,26; 2,30-32), como prolongaci\u00f3n de la acci\u00f3n purificativa, que en la\n\u00edntima &nbsp;purgaci\u00f3n de la noche tiene lugar en la sustancia del\nalma: \u201cEs cierto toque en la Divinidad y ya principios de la perfecci\u00f3n de la\nuni\u00f3n de amor que espera\u201d (N 2,12,6). Son \u201cdivinos toques en la sustancia del\nalma en la amorosa sustancia de Dios\u201d (N 2,23,12), \u201ctoques sustanciales de uni\u00f3n\u201d\n(N 2,24,3). Y \u201cestima y codicia un toque de esta Divinidad m\u00e1s que todas las\nmercedes que Dios le hace\u201d (N 2,23,12).<\/p>\n\n\n\n<p>Con estos toques\ndivinos se aviva el deseo de morir de amor, que \u201cse causa en el alma mediante\nun toque de noticia suma de la Divinidad\u201d (CB 7,4). Entiende y siente \u201cser tan\ninmensa la Divinidad, que no se puede entender acabadamente; es muy subido\nentender\u201d (CB 7,9). Por eso pide que \u201cle descubra y muestre su hermosura, que\nes su divina esencia\u201d (CB 11,2) y que le muestre sus \u201cdivinos ojos, que\nsignifican la Divinidad\u201d, recibiendo entonces \u201cdel Amado interiormente tal\ncomunicaci\u00f3n y noticia de Dios\u201d, que no lo puede sufrir (CB 13,3). Pero al\nmismo tiempo le pide \u201cque embista e informe sus potencias con la gloria y\nexcelencia de su Divinidad\u201d (CB 19,2). Lo cual se da por \u201ccomunicaci\u00f3n esencial\nde la divinidad, sin otro alg\u00fan medio en el alma, por cierto contacto de ella\nen la Divinidad\u201d (ib. 4). De manera que \u201ccon verdad se podr\u00e1 decir que esta\nalma est\u00e1 aqu\u00ed vestida de Dios y ba\u00f1ada en divinidad\u201d (CB 26,1).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed culmina el\nproceso de divinizaci\u00f3n, iniciado con los primeros toques divinos. Dios\n\u201cimprime e infunde en el alma su amor y gracia, con que la hermosea y levanta\ntanto, que la hace \u2018consorte de la misma Divinidad\u2019\u201d (2 Pe 1,4: CB 32,4). Pero\nel alma no se siente satisfecha, y pide al Esposo que le d\u00e9 \u201cen aquella\nbeat\u00edfica transformaci\u00f3n&#8230; pura y clara contemplaci\u00f3n de la esencia divina\u201d\n(CB 39,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, en <em>Llama <\/em>matiza los toques\ndivinos con nuevas expresiones. Una de ellas es \u201ctoque delicado\u201d, refiri\u00e9ndose\nal Verbo, Hijo de Dios, quien lo hace: \u201cEste toque&#8230;, por cuanto es\nsustancial, es a saber, de la divina sustancia, es inefable\u201d (LlB 2,20). Es toque\n\u201cque a vida eterna sabe\u201d: \u201cEs toque de sustancia, es a saber, de sustancia de\nDios en sustancia del alma, al cual en esta vida han llegado muchos santos\u201d\n(ib. 21). Es una donaci\u00f3n rec\u00edproca de amor, obra del Esp\u00edritu Santo, \u201cen que\nlos bienes de entrambos, que son la divina esencia&#8230;, los poseen entrambos\njuntos\u201d (LlB 3,79).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, pues, el\ntoque de la Divinidad es el encuentro con las divinas personas, que se da en el\nm\u00e1s profundo centro del alma. Es la inhabitaci\u00f3n trinitaria, que el Hijo ha\nprometido a los que le amen (Jn 14,23), \u201cconviene a saber: que \u2018si alguno le\namase, vendr\u00eda la Sant\u00edsima Trinidad en \u00e9l y morar\u00eda de asiento en \u00e9l\u2019; lo cual\nes ilustr\u00e1ndole el entendimiento divinamente en la sabidur\u00eda del Hijo, y deleit\u00e1ndole\nla voluntad en el Esp\u00edritu Santo, y absorbi\u00e9ndola el Padre poderosa y\nfuertemente en el abrazo abismal de su dulzura\u201d (LlB 1,15). En el estado de\nuni\u00f3n alcanza su plenitud la inhabitaci\u00f3n trinitaria: \u201cEl alma se hace deiforme\ny Dios por participaci\u00f3n\u201d (CB 39,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es la culminaci\u00f3n\nde la participaci\u00f3n de la naturaleza divina. Esta aparece, en los escritos\nsanjuanistas, en toda su riqueza y amplitud de perspectivas: teol\u00f3gica y\nm\u00edstica, ambas estrechamente unidas y en progresivo desarrollo hasta el\nencuentro cara a cara con la Divinidad. Pues, \u201cestando la voluntad de Divinidad\ntocada, no puede quedar pagada sino con Divinidad\u201d (Po 12,5).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 FERNANDO URBINA, <em>La persona humana en san Juan de la Cruz<\/em>, Madrid 1956, p. 340345; GEORGES MOREL, <em>Le sens de l\u2019existence selon<\/em> <em>S. Jean de la Croix <\/em>t. II, Paris 1960, p. 229-261; MAXIMILIANO HERR\u00c1IZ,\n\u201cDios, engrandecedor del hombre. Palabra del m\u00edstico Juan de la Cruz\u201d, en <em>Teolog\u00eda Espiritual <\/em>35 (1991) 419-435.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ciro Garc\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino \u201cparticipaci\u00f3n de Dios\u201d, unido a otras expresiones afines (\u201ctransformaci\u00f3n divina\u201d, \u201cobrar divino\u201d, \u201cdivinizar\u201d, \u201cdivinidad\u201d) tiene un peso espec\u00edfico en los escritos sanjuanistas. Sirve para calificar el proceso espiritual y la &nbsp;uni\u00f3n m\u00edstica. 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