{"id":3855,"date":"2020-02-16T10:35:58","date_gmt":"2020-02-16T16:35:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3855"},"modified":"2021-02-16T10:37:27","modified_gmt":"2021-02-16T16:37:27","slug":"pecado-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3855","title":{"rendered":"Pecado"},"content":{"rendered":"\n<p>Pecar es \u201cfaltar a\nDios\u201d. As\u00ed define Juan de la Cruz el pecado en general (S 3,18,1). Y falta a\nDios no s\u00f3lo quien destruye su obra, porque la convierte de hermosa en fea,\nabominable, sucia, oscura (S 1,9,3), sino tambi\u00e9n quien se aficiona a riquezas\nque no son &nbsp;Dios, apropi\u00e1ndose de la obra de Dios, impidiendo a \u00e9ste\nque act\u00fae con libertad para convertir al alma en una obra perfecta (S 1,11). El\npecado repercute negativamente en la vida espiritual, aunque de forma diversa,\npor raz\u00f3n de los males que en el alma produce. Tiene delante todo lo que al\npecado se refiere, tanto al mortal como al venial o pecados que califica de\n\u201cmundo\u201d (S 2,21,10). Le interesa uno y otro, aunque de distinta manera. Los\ndistingue por raz\u00f3n de la fealdad que ocasionan. El mortal \u201ces total fealdad\ndel alma\u201d (S 1,9,7). Al venial se le distingue porque la fealdad que produce,\nno es completa, sin embargo, su variedad es mucha y siempre \u201cmayor que la de\nlas imperfecciones\u201d (ib.). Para comprender su importancia, basta con recordar\nque a Dios le oblig\u00f3 a morir (Ct 2.1589) para armonizar lo que el pecado\noriginal hab\u00eda desordenado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Causas del pecado. <\/em>La naturaleza humana qued\u00f3 viciada, desordenada por el\npecado original. De aqu\u00ed nacen todos los males en el camino del &nbsp;hombre. La espiritualidad\nsanjuanista resalta el origen del pecado, una vez que ha sido da\u00f1ado el origen\nde la vida. Los apetitos influyen de modo particular (S libro primero). Pero,\nadem\u00e1s, los bienes materiales son tambi\u00e9n causa, entendiendo por tales, las\nriquezas, t\u00edtulos, estados, oficios y otras cosas semejantes (S 3,18,1). Todo\nporque llevan al hombre a faltar a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Consecuencias del pecado. <\/em>Como contraste, est\u00e1 Dios que nunca falta al alma. Y eso,\naunque est\u00e9 en pecado mortal. \u201cCu\u00e1nto menos de la que est\u00e1 en gracia\u201d (CB 1,8).\nTrabaja con su omnipresencia y con su &nbsp;gracia. El hombre,\nen el camino hacia Dios, encuentra serios peligros que dificultan la\nconsecuci\u00f3n del objetivo para el cual Dios lo ha creado. Enemigo permanente es\nel pecado, porque la afea y ensucia. La fealdad total se da por la p\u00e9rdida de\nla gracia. Pero produce adem\u00e1s otras consecuencias, seg\u00fan los estados del alma:\nhacer una vida de tibieza (N 1,9,2), estorbar para ir adelante (N 1,10,2),\ndistraerse (N 2,2,2), vivir hacia fuera (ib.), vivir en la ignorancia (CB\n26,14), pero, sobre todo, cegar, estar en tinieblas. Por la p\u00e9rdida de la\ngracia, se llega a la \u201cmuerte\u201d: \u201cQue hasta aqu\u00ed llega la miseria de los que\nviven o, por mejor decir, est\u00e1n muertos en pecado\u201d (CB 32,9), que es la peor\nconsecuencia del pecado. \u201cCuando [el alma] est\u00e1 en pecado o emplea el apetito\nen otra cosa, entonces est\u00e1 ciega; y aunque entonces la embiste la luz de Dios,\ncomo est\u00e1 ciega, no la ve la oscuridad del alma\u201d (LlB 3,70).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Castigo y mirada de Dios. <\/em>Pero el hecho de que Dios nunca falte al alma, no significa que Dios no castigue el pecado. Tambi\u00e9n se siente \u201cenojado\u201d ante los comportamientos humanos, cuando se honra a otros m\u00e1s que a \u00e9l (S 2,20,4) o se \u201cindigna\u201d con los que no cumplen con su obligaci\u00f3n en Israel (LlB 3,60). \u201cTales pecados han de causar tales castigos de Dios, que es just\u00edsimo &#8230;. En aquello o por aquello que cada uno peca, es castigado\u201d (S 2,21,9). Sin embargo, cuando el alma no se resiste a la mirada de Dios, \u00e9ste la calienta, hermosea y resplandece. Y en este caso \u201cnunca m\u00e1s se acuerda de la fealdad y pecado que antes ten\u00eda\u201d, porque una vez quitado el pecado y fealdad, \u201cnunca m\u00e1s le da en cara con ella, ni por eso le deja de hacer mercedes\u201d (CB 33,1). Al alma, con todo, no le conviene olvidar sus pecados: para no presumir, para m\u00e1s agradecer, para que le sirva de m\u00e1s confiar para m\u00e1s recibir (ib.).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Remedios. <\/em>Al alma siempre le queda un remedio: orar. El Doctor\nm\u00edstico le ense\u00f1a que debe hacerlo con confianza. Es la oraci\u00f3n que nace\nespont\u00e1nea en el alma enamorada (Av 26), pidiendo al Se\u00f1or que haga con los\npecados lo que mejor le plazca. Pero nadie se debe alegrar vanamente, pues no\nsabe cu\u00e1ntos pecados ha hecho y desconoce c\u00f3mo Dios est\u00e1 con ella; temer s\u00ed,\npero con confianza (Av 76). Recomienda adem\u00e1s dos posturas: \u201cNo hacer un pecado\npor cuanto hay en el mundo, ni hacer ning\u00fan venial a sabiendas, ni imperfecci\u00f3n\nconocida\u201d (Av, \u201cGrados de Perfecci\u00f3n\u201d 1). \u201cDios nos d\u00e9 recta intenci\u00f3n en todas\nlas cosas y no admitir pecado a sabiendas\u201d (Ct 22.8.1591). <\/p>\n\n\n\n<p><em>Evaristo Renedo<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pecar es \u201cfaltar a Dios\u201d. As\u00ed define Juan de la Cruz el pecado en general (S 3,18,1). 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