{"id":3865,"date":"2020-02-16T10:43:51","date_gmt":"2020-02-16T16:43:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3865"},"modified":"2021-02-16T10:44:42","modified_gmt":"2021-02-16T16:44:42","slug":"presencia-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3865","title":{"rendered":"Presencia de Dios"},"content":{"rendered":"\n<p>Si para cualquier\nser humano normal, como rubrica nuestra propia experiencia, la cercan\u00eda del ser\namado es siempre un anhelo y su presencia un gozo, nada tiene de extra\u00f1o que\nlos espirituales y los m\u00edsticos hayan hecho de la <em>presencia de Dios <\/em>el punto clave en que se encuentran la\ngenerosidad de &nbsp;Dios, que se acerca y el ansia del alma que le busca.\nJuan de la Cruz lo ha expresado como nadie en su <em>C\u00e1ntico <\/em>con una estrofa preciosa e inigualable: \u201cDescubre\ntu presencia \/ y m\u00e1teme tu vista y hermosura \/ mira que la dolencia \/ de amor,\nque no se cura \/ sino con la presencia y la figura\u201d (CB 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente a\nla hora de glosar estos versos, cuando el Santo recuerda tres g\u00e9neros distintos\nde presencia de Dios. La primera de todas, que comparten, por m\u00e1s que no sean\nconscientes, todas las criaturas es la <em>presencia esencial, <\/em>por la que Dios\ncomunica y sostiene el ser o la vida, por lo que si esta presencia de Dios en\nnosotros faltase dejar\u00edamos de existir, \u201cy \u00e9sta nunca falta en el alma\u201d (ib.\n11,3). En segundo lugar, est\u00e1 la <em>presencia por gracia<\/em>, por la cual, dice el Santo Dios habita en el alma\n\u201cagradado y satisfecho de ella\u201d, pero advierte que ya no toda criatura por\nserlo la posee, pues la pierden quienes caen en pecado mortal. M\u00e1s a\u00fan, ni\nsiquiera puede saber el alma, naturalmente, si la posee. Y finalmente el Santo\nespecifica un tercer g\u00e9nero de presencia, que ser\u00eda la <em>presencia espiritual<\/em>, que es con la que Dios se manifiesta y hace sentir a\nalgunas almas en particular, a las que en pago a su amor y a su b\u00fasqueda\nansiosa, El \u201crecrea, deleita y alegra\u201d (ib.). Es obvio, por lo mismo, que este\ng\u00e9nero de presencia es excepcional y Dios no lo prodiga sino a las \u201calmas\ndevotas\u201d, como dice el Santo. Pero por ser esta la m\u00e1s singular advierte\nreiteradamente que el gozar de ella no es signo seguro de la posesi\u00f3n de Dios,\ncomo no lo es tampoco \u2013y esto es m\u00e1s confortante\u2013 la sequedad de su ausencia.\nEscribe: \u201cPorque ni la alta comunicaci\u00f3n ni presencia sensible es cierto\ntestimonio de su graciosa presencia, ni la sequedad y carencia de todo eso en\nel alma lo es de su ausencia\u201d (CB 1,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque nunca\nser\u00e1 f\u00e1cil saber por qu\u00e9 Dios hace sentir esta presencia suya a unos y no a\notros, bien cabe pensar que cuando lo hace es para asentar un bien en el alma.\nComo dice el Santo hablando de la Magdalena y de la aparici\u00f3n de &nbsp;Cristo a ella. \u201cY aunque\nle vio, fue como hombre com\u00fan, para acabarla de instruir en la creencia que le\nfaltaba con el calor de su presencia\u201d (S 3,31,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Advierte tambi\u00e9n\nJ. de la Cruz que tanto una como otra, las tres especies de presencia divina en\nel alma son \u201cencubiertas\u201d y no evidentes, d\u00e1ndonos la raz\u00f3n. Y es que Dios \u201cno\nse muestra en ellas como es, porque no lo sufre la condici\u00f3n de esta vida\u201d\n(ib.). Esto ser\u00eda lo que en realidad pide el alma: que la presencia encubierta\nde Dios en ella se haga manifiesta, pues ya est\u00e1 segura de gozar de su\npresencia (CB 11,4). Pero insiste tambi\u00e9n en que \u201cpor grandes comunicaciones y\npresencias, y altas y subidas noticias de Dios que un alma tenga en esta vida,\nno es aquello esencialmente Dios ni tiene que ver\u201d (CB 1,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, ser\nconscientes de la presencia de Dios en nosotros, obliga, naturalmente, a corresponder\ncon la conducta apropiada, sinti\u00e9ndonos estimulados por ella. Como el profeta\nEl\u00edas que, al sentirse en la presencia de Dios, ard\u00eda en su celo (S 2,8,4) o\ncomo Abraham, que \u201csiempre anduvo acatando a Dios\u201d (ib. 31,1) tras escuchar de\nEl: \u2018Anda en mi presencia y ser\u00e1s perfecto\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Convencido de ello\nel propio Santo nos ha dejado en sus p\u00e1ginas estos consejos estimulantes:\n\u201cEntrese en su seno y trabaje en presencia del Esposo, que siempre est\u00e1\npresente queri\u00e9ndola bien\u201d (Av 89). \u201cProcurar andar siempre en la presencia de\nDios, o real o imaginaria o unitiva, conforme con las obras se compadeciere\u201d (<em>Grados de perfecci\u00f3n<\/em>, 2). \u201cEstos d\u00edas traiga empleado el interior en deseo de\nla venida del Esp\u00edritu Santo, y en la Pascua y despu\u00e9s de ella, continua presencia\nsuya\u201d (Ct a una religiosa descalza, Pentecost\u00e9s 1590).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Alfonso Ruiz<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si para cualquier ser humano normal, como rubrica nuestra propia experiencia, la cercan\u00eda del ser amado es siempre un anhelo y su presencia un gozo, nada tiene de extra\u00f1o que los espirituales y los m\u00edsticos hayan hecho de la presencia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3865\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-10l","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3865"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3865"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3865\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3866,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3865\/revisions\/3866"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3865"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3865"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3865"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}