{"id":3874,"date":"2020-02-16T10:51:43","date_gmt":"2020-02-16T16:51:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3874"},"modified":"2021-02-16T10:53:05","modified_gmt":"2021-02-16T16:53:05","slug":"sensualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3874","title":{"rendered":"Sensualidad"},"content":{"rendered":"\n<p>Partimos de la\nnoci\u00f3n que ofrece el Diccionario de la R. Academia: \u201cCualidad de sensual\u201d, siguiendo\ntambi\u00e9n la acepci\u00f3n segunda del adjetivo \u201csensual\u201d del mismo Diccionario: \u201cApl\u00edcase\na los gustos y deleites de los sentidos, a las cosas que los incitan o\nsatisfacen y a las personas aficionadas a ellos\u201d. Y puesto que se trata de\npresentar el pensamiento de Juan de la Cruz, es necesario tener en cuenta dos\npremisas: 1\u00aa: que el Santo contempla todo a la luz de la vocaci\u00f3n \u00faltima, \u00fanica\nde la persona: la uni\u00f3n con Dios; 2\u00aa: que J., profundamente interesado por la\npersona, por su realizaci\u00f3n integral en plenitud, est\u00e1 convencido que s\u00f3lo la\nlograr\u00e1 cuando toda su capacidad la \u201crecoja\u201d en Dios, y por \u00e9l la \u201cfiltre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3>I. \u201cTodo mi\ncaudal\u201d<\/h3>\n\n\n\n<p>Y J. de la Cruz\nexplica: \u201cEntiende aqu\u00ed todo lo que pertenece a la parte sensitiva del alma\u201d\n(\u201cel cuerpo con todos sus sentidos y potencias, as\u00ed interiores como exteriores,\ny toda la habilidad natural, conviene a saber: las cuatro pasiones, los\napetitos naturales\u201d) \u201ccomo tambi\u00e9n la parte racional y espiritual\u201d (CB 28,4).\nEn la persona hay un dualismo nativo; es unidad diferenciada: \u201ccomo estas dos\npartes [\u201cla porci\u00f3n superior\u201d = el \u201cesp\u00edritu\u201d, y \u201cla sensualidad, que es la\nporci\u00f3n inferior\u201d] son un supuesto, ordinariamente participan entrambas de lo\nque una recibe, cada una a su modo\u201d (N 1,4,2). Porque a la esencia de la\npersona pertenecen estas dos partes, nunca se podr\u00e1 eliminar ninguna de ellas,\nni tampoco disminuir, bajo ning\u00fan pretexto, ni siquiera descuidar en cualquier\npropuesta antropol\u00f3gica, como lo es la cristiana, la que presenta el m\u00edstico\npoeta. Para un cristiano esto adquiere una importancia mayor porque est\u00e1 por\nmedio &nbsp;Dios \u201ca cuya imagen\u201d \u00e9l nos ha creado.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribe el Santo\ncon seguridad: \u201cY es de notar que no conjura el Esposo aqu\u00ed a la ira y\nconcupiscencia, porque estas potencias <em>nunca en el alma faltan<\/em>, sino a los\nmolestos y desordenados actos de ellas&#8230;\u201d (CB 20-21,7). Est\u00e1 claro: nada de lo\nque por creaci\u00f3n <em>es <\/em>la persona puede sufrir menoscabo ni sacrificarse en aras\nde ninguna \u201cideolog\u00eda\u201d, tampoco religiosa. El Dios salvador no corrige la plana\nal Dios creador.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, porque la\npersona es evolutiva, es de-venir, ser \u2013llegar a ser de hecho lo que es por\ngracia de &nbsp;creaci\u00f3n y redenci\u00f3n\u2013 tambi\u00e9n debe tenerse en cuenta este\nrasgo constitutivo del ser humano a la hora de proponerle un m\u00e9todo de\nhominizaci\u00f3n, de ser persona en plenitud, siempre relativa. J. fue el primero\nque capt\u00f3 los peligros de una err\u00f3nea comprensi\u00f3n a que pod\u00eda dar lugar la\nlectura de sus escritos si se pierde de vista la perspectiva del autor. As\u00ed lo\nadvierte con cierto encarecimiento en S 3,2,1-2, y, con otro tono, pero con la\nmisma claridad y contundencia, en S 2,24,3-5.<\/p>\n\n\n\n<p>En este nativo\ndualismo humano hay, adem\u00e1s de jerarqu\u00eda, \u201cdefinici\u00f3n\u201d de competencias o\n\u201ccapacidades\u201d, \u201croles\u201d. La parte sensitiva \u201ctiene respecto a las criaturas y a\nlo temporal\u201d (S 2,4,2)\u201d, as\u00ed como \u201cla parte espiritual o racional\u201d (S 1,1,2)\n\u201ctiene respecto y comunicaci\u00f3n con Dios\u201d (S 3, 26,4; S 2,4,2). \u201cLa parte\nracional tiene capacidad para comunicar con Dios\u201d (CB 28,7). La uni\u00f3n con Dios\n\u201cno puede caer en sentido y habilidad humana\u201d (S 2,4,2), \u201cDios no cae en\nsentido\u201d (Ll B 3,73); o \u201cel sentido de la parte inferior del hombre &#8230; no es\nni puede ser capaz de conocer ni comprender a Dios como Dios es\u201d (S 3,24,2).\nPoniendo frente a frente \u201cel sentido\u201d y \u201clas cosas espirituales\u201d, afirma que\nson \u201ctan diferentes\u201d \u201ccomo el cuerpo y el alma y la sensualidad y la raz\u00f3n\u201d (S\n2,11,2). Por eso, por su propia entidad, \u201cel sentido\u201d, aun en su normal\nrelaci\u00f3n a los bienes naturales, puede causar no poco perjuicio a la persona.\nEscribe el Santo que, porque \u201cson m\u00e1s conjuntos al hombre que los temporales,\ncon m\u00e1s frecuencia y presteza hace el gozo de los tales impresi\u00f3n y huella en\nel sentido y m\u00e1s frecuentemente le embelesa. Y as\u00ed, la raz\u00f3n y juicio no quedan\nlibres, sino nublados con aquella afecci\u00f3n de gozo muy conjunto\u201d (S 3,22,2). El\nsentido \u201creduce\u201d, merma la recepci\u00f3n del esp\u00edritu, con facilidad incide\nnegativamente sobre la raz\u00f3n y el juicio, sobre el entero horizonte de la\nexistencia de la persona (LlB 3,18; S 1,8,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Esto se hace m\u00e1s\nnotorio cuando se trata de \u201c<em>demasiado <\/em>ejercicio de los sentidos\u201d (S 3, 26,2), o cuando \u201c<em>predomina <\/em>en su operaci\u00f3n la\nfuerza sensitiva que hace m\u00e1s sensualidad y la sustenta y cr\u00eda\u201d (ib 7). Sin\nduda, en nuestra situaci\u00f3n hist\u00f3rica, la realidad se agrava y adquiere tintes\nde conflictividad, teniendo como horizonte el dominio y el vasallaje del\nesp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<h3>II. Un \u201ccaudal\u201d\nrevuelto, \u201cdesordenado\u201d<\/h3>\n\n\n\n<p>El &nbsp;pecado, la ca\u00edda\noriginal ha introducido la conflictividad, el desorden en la relaci\u00f3n entre las\n\u201cpartes sensitiva y espiritual\u201d de la persona. Son \u201ccontrarias\u201d (CB 18,7). La parte\nsensitiva \u201ccontradice\u201d \u201ca la fuerza y ejercicio espiritual\u201d (S 3,26,4). Y hay\nque \u201ccontradecirla\u201d para \u201cgozar de Dios\u201d (LlB 2,27).<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos ante un\nhecho que nos revela con fuerza la experiencia. De este hecho parte J. de la\nCruz y nos ha dejado m\u00faltiples descripciones con el fin siempre de despertar la\nconciencia y activar la voluntad para remediar tanto mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre &nbsp;\u201clos enemigos del\nalma\u201d est\u00e1 &nbsp;\u201cla carne\u201d, de la que dice J.de la Cruz que es \u201cel m\u00e1s\ntenaz de todos\u201d (Ca 2). Lo presenta bajo el ep\u00edgrafe: \u201cContra s\u00ed mismo y la\nsagacidad de la sensualidad\u201d. Aproxima \u201csensualidad\u201d y \u201csentimientos\u201d (Ca 15),\ncon lo que abre el arco de la \u201csensualidad\u201d a todo lo que es centrarse en s\u00ed\nmismo, como se manifiesta claramente en el texto de las tres breves cautelas.\nDefini\u00f3 bien \u201cel sentimiento\u201d contraponi\u00e9ndolo al \u201camor\u201d, cuando escribi\u00f3: \u201cEs\nmuy distinta la operaci\u00f3n de la voluntad (el amor) de su sentimiento: por la\noperaci\u00f3n se une a Dios y se termina en \u00e9l, que es amor, y no por el\nsentimiento &#8230; que se asienta en el alma como fin y remate\u201d (Ct del\n14.4.1589).<\/p>\n\n\n\n<p>La persona es \u201cun\ngran se\u00f1or en la c\u00e1rcel, sujeto a mil miserias\u201d (CB 18,1). \u201cEste tirano de la\nsensualidad\u201d la tiene subyugada. En un determinado momento del proceso, pide al\nEsposo \u201cque este reino de la sensualidad &#8230;. se acabe ya o se le sujete del\ntodo\u201d (Ib. 2); porque \u201cde hecho impide y perturba tanto bien, pide a las\noperaciones y movimientos de esta parte inferior que se sosieguen en las\npotencias y sentidos de ellas y no pasen los l\u00edmites de su regi\u00f3n\u201d (ib. 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Sabe muy bien el\nDoctor m\u00edstico que el antagonismo es de dominio, de sometimiento. \u201cEstas\noperaciones y movimientos de la sensualidad sabrosa procuran atraer a s\u00ed la\nvoluntad de la parte racional, para sacarla de lo interior a que quiera lo exterior\nque ellos quieren y apetecen; moviendo tambi\u00e9n al entendimiento y atray\u00e9ndole a\nque se case y junte con <em>ellas <\/em>en su bajo modo de sentido, procurando conformar y aunar\nla parte racional con la sensual\u201d (ib 4). La sensualidad tiende a \u201csujetar\u201d la\nparte racional, a convertirse \u201cen juez y estimador de las cosas espirituales\u201d\n(S 2, 11,2). As\u00ed convierte a la persona en \u201cesp\u00edritu sensual\u201d (S 1,6,2) en\ntodos los campos de su actividad. Tambi\u00e9n en el del esp\u00edritu. \u201cEs cosa cierta y\nordinaria&#8230; servirse de las cosas espirituales s\u00f3lo para el sentido, dejando\nel esp\u00edritu vac\u00edo, que apenas habr\u00e1 a quien el jugo sensual no estrague buena\nparte del esp\u00edritu, bebi\u00e9ndose el agua antes que llegue al esp\u00edritu\u201d (S\n3,33,1). As\u00ed definir\u00e1 al hombre \u201csensual\u201d: \u201ces el que el ejercicio de su voluntad\ns\u00f3lo trae en lo sensible\u201d (S 3,26,4). Recuerda el principio de la filosof\u00eda que\nestudi\u00f3, y al que tantas veces recurre: Es \u201cverdad en buena filosof\u00eda que cada\ncosa, seg\u00fan el ser que tiene o vida que vive, es su operaci\u00f3n\u201d (S 3,26,6).<\/p>\n\n\n\n<h3>III. Reeducaci\u00f3n\nde la sensualidad<\/h3>\n\n\n\n<p>Reeducaci\u00f3n porque\nes componente esencial de la persona y porque su aportaci\u00f3n es necesaria e\ninsustituible, pues toda la persona se une a Dios y llega a ser sujeto de la\nvida nueva. Para esta obra rige el principio que enuncia: \u201cAprovecharse <em>s\u00f3lo <\/em>de aquello que\nbasta\u201d para llevar una vida digna como persona y como creyente (N 1,3,1). El\ncamino de ser es siempre una \u201csalida\u201d. En primer lugar, de la \u201ccasa de la\nsensualidad\u201d (N 2,14,3; N 1,14,1): \u201cla parte sensitiva, que es la casa de todos\nlos apetitos &#8230; Porque hasta que los apetitos se adormezcan por la\nmortificaci\u00f3n en la sensualidad, y la misma sensualidad est\u00e9 ya sosegada de\nellos &#8230;, no sale el alma a la verdadera libertad\u201d (S 1,15,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Se apresura el\nSanto a decir que la reeducaci\u00f3n necesaria para ser lo que somos por\nnaturaleza, personas racionales, y lo que somos por &nbsp;gracia, hijos de\nDios, no es posible si no hay un empe\u00f1o sostenido, un compromiso duro por parte\nde la persona. Y esto requiere un presupuesto que enuncia reiteradamente el\nSanto. Por ejemplo: \u201cLa sensualidad, con tantas ansias de apetito es movida y\natra\u00edda a las cosas sensitivas, que, si la parte espiritual no es atra\u00edda con\notras ansias mayores de lo que es espiritual, no podr\u00e1 vencer el yugo sensual\u201d\n(S 1,14,2). Por eso insistir\u00e1 que s\u00f3lo en la purificaci\u00f3n del esp\u00edritu se hace\nverdaderamente la del sentido (N 2,3,1), pues es en el esp\u00edritu donde est\u00e1 la\n\u201cra\u00edz\u201d del mal (ib. 2,1; 3,1). Cuando el esp\u00edritu es fuerte en la visi\u00f3n y en\nla vivencia de sus opciones hace que el sentido participe y colabore, \u201cse una\u201d\na la parte m\u00e1s noble de la persona: el esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Como principio\ntambi\u00e9n para esta renovaci\u00f3n hay que recordar lo que nos dice J. de la Cruz:\n\u201cVa Dios perfeccionando al &nbsp;hombre al modo del hombre, por lo m\u00e1s bajo y exterior,\nhasta lo m\u00e1s alto e interior\u201d (S 2,17,4). Muy concretamente, Dios da \u201cgusto\u201d de\ns\u00ed, de las cosas espirituales a la parte sensible, \u201cpara que, teniendo su gusto\ny fuerza en \u00e9ste, tuviese valor y constancia para f\u00e1cilmente negar todos los\notros\u201d (S 1,14,2). El sabe muy bien que \u201chay almas que se mueven mucho en Dios\npor los objetos sensibles\u201d (S 3,24,4). Y no titubear\u00e1 al afirmar que, en tanto\nque por el gozo o gusto de lo sensible, \u201cse levanta a gozar en Dios y le es\nmotivo para eso, es muy bueno\u00bb (ib), \u201cporque entonces sirven los sensibles\nal fin para que Dios los crio y dio\u201d (ib. 5). Y, por eso, en este caso, \u201cse\npueden aprovechar &#8230; y aun deben\u201d de todas estas mociones (ib. 4). Texto\nincomparable, revelador tambi\u00e9n de la rica humanidad del Santo el que escribi\u00f3\nen S 3,39,1: \u201cPara encaminar Dios el esp\u00edritu &#8230; conviene advertir que a los\nprincipiantes bien se les permite y aun les conviene tener alg\u00fan gusto o jugo\nsensible&#8230; porque con este gusto dejen el otro; como al ni\u00f1o que, por desembarazarle\nla mano de una cosa, se la ocupan con otra porque no llore dej\u00e1ndole las manos\nvac\u00edas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra de\nreeducaci\u00f3n es posible por la irrupci\u00f3n de un amor \u201cmayor y mejor\u201d, con su\ncorrespondiente gusto en el mismo campo de la sensualidad, que producir\u00e1 en la\npersona un desplazamiento amoroso, de \u201cinter\u00e9s\u201d vital por un mundo en el que la\nmisma sensualidad llegar\u00e1 a encontrarse muy a gusto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya notamos que no\nse trata de extirpar, de disminuir la fuerza de la sensualidad, sino de\n\u201creducirla\u201d a sus l\u00edmites, de que sea lo que es por creaci\u00f3n, y prepararla para\nque \u201ca su modo\u201d disfrute tambi\u00e9n de Dios. La purificaci\u00f3n tiende a \u201cadormecer\u201d,\n\u201csosegar\u201d, \u201camortiguar\u201d ese amplio mundo de la sensualidad (S 1,15,2; N\n1,13,15; 14,1; 2,14,2), a \u201cmortificar\u201d (S 3,26,6), en el sentido de \u201cdomar las\npasiones castigando el cuerpo y refrenando la voluntad (DRAE), de \u201caniquilar\u201d\n\u201cde todo lo que no era amor\u201d y \u201cde todo lo viejo que antes usaba\u201d (CB 26,17),\n\u201cacerca de sus pasiones y afecciones naturales\u201d (LlB 3,54; 4,16), de los \u201cmolestos\ny desordenados actos\u201d (CB 20\/21,7), de \u201csujetarla\u201d a la raz\u00f3n (S 3,26,5), sacando\nal alma \u201cde la <em>vida <\/em>sensitiva\u201d (S 3,26,7). La reeducaci\u00f3n, la \u201cnoche\u201d\nsanjuanista \u201ctodos estos amores pone en raz\u00f3n\u201d (N 1,4,8). Habla tambi\u00e9n el\nSanto de \u201cacomodamiento\u201d al esp\u00edritu y de \u201cenfrenamiento\u201d de la sensualidad (N\n8,1.3).<\/p>\n\n\n\n<h3>IV. Sensualidad\nredimida<\/h3>\n\n\n\n<p>\u201cAcabadas todas\nlas repugnancias y contrariedades de la sensualidad\u201d (CB 36,1), purificada y\n\u201cflaca\u201d (N 2,1,2), \u201cla sensualidad ya no estorba\u201d (ib. 4,1) a la persona el\nvivir con todo su ser cuanto entra en la esfera de su vocaci\u00f3n humana y\ncristiana. No s\u00f3lo, sino que participa en el fest\u00edn de la comuni\u00f3n humano-divina,\ny el mismo gozo sensitivo alcanza nivel y calidad asombrosos.<\/p>\n\n\n\n<p>La vocaci\u00f3n humana\nla expresa el Santo en t\u00e9rminos de relaci\u00f3n amorosa con Dios: \u201cpara este fin de\namor fuimos criados\u201d (CB 29,3). Con una energ\u00eda impresionante escribe: \u201cEsta\npretensi\u00f3n del alma es la &nbsp;igualdad de amor con Dios, que siempre ella natural y\nsobrenaturalmente apetece (CB 38,3). Llegada a este punto, la persona \u201cclaro\nest\u00e1 que sin contradicci\u00f3n&#8230;, ha de ir con <em>todo <\/em>a Dios\u201d (S 3,26,6). Al final del proceso, se\nreencuentra la sensualidad en su nativa y redimida verdad. Escribe el Santo,\nse\u00f1alando el antes y el ahora de la noche oscura: antes, \u201ccomo est\u00e1 la\nsensualidad imperfecta, recibe el esp\u00edritu de Dios con la misma imperfecci\u00f3n\nmuchas veces\u201d; ahora que \u201cest\u00e1 reformada&#8230;, ya no tiene estas flaquezas;\nporque no es ella la que recibe ya, mas antes est\u00e1 recibida ella en el esp\u00edritu,\ny as\u00ed lo tiene todo <em>al modo del esp\u00edritu<\/em>\u201d (N 1,4,2). Despu\u00e9s de la purificaci\u00f3n \u201cDios tiene\nrecogidas todas las fuerzas, potencias y apetitos del alma, as\u00ed espirituales como\nsensitivas\u201d, y \u201ctoda esta armon\u00eda\u201d, \u201csin desechar nada del hombre ni excluir\ncosa suya de este amor&#8230;\u201d est\u00e1 \u00edntimamente recogida en Dios (N 2,11,4). Lo\ndestaca en la canci\u00f3n cuarenta del <em>C\u00e1ntico <\/em>en la que canta el \u201cya\u201d del encuentro profundo de Dios y\nla persona (\u201cmi alma esta ya &#8230; contigo\u201d), y la incidencia que tiene en su \u201cparte\nsensitiva\u201d: \u201cque ya est\u00e1 la parte sensitiva e inferior reformada y purificada,\ny que est\u00e1 conformada con la parte espiritual; de manera que no s\u00f3lo no\nestorbar\u00e1 para recibir aquellos bienes espirituales, mas antes se acomodar\u00e1 a\nellos, porque aun de los que ahora tiene participa seg\u00fan su capacidad\u201d (n. 2).\nRealmente \u201ctodo el caudal\u201d de la persona \u201cya est\u00e1 empleada en el servicio de su\nAmado\u201d (CB 28,4), \u201cempleado y enderezado a Dios\u201d (ib. 5), \u201ctoda la habilidad\n&#8230; se mueve por amor y en el amor\u201d (ib. 8). Vida en fiesta (CB 39,9-10; LlB\n2,36).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo notamos, aunque\nes evidente, que Dios est\u00e1 m\u00e1s interesado que la misma persona en esta\nreeducaci\u00f3n de la sensualidad; que toda gracia que concede a la persona tiene\nuna esencial dimensi\u00f3n purificadora y fortalecedora de la sensualidad para\nrecibir la gracia suprema del \u201cmatrimonio espiritual\u201d. De este modo introduce\nel comentario de la canci\u00f3n 22 del <em>C\u00e1ntico <\/em>en la que presenta la culminaci\u00f3n del proceso espiritual,\n\u201cel matrimonio espiritual\u201d: \u201cTanto era el deseo que el Esposo ten\u00eda de acabar\nde <em>libertar y rescatar <\/em>su esposa de las manos de la sensualidad\u201d. La persona,\n\u201cque vive vida espiritual, mortificada la animal, claro est\u00e1 que sin\ncontradicci\u00f3n &#8230; ha de ir con <em>todo <\/em>a Dios\u201d (S 3,26,6). Al fin del proceso m\u00edstico, la\npersona toda entera gozar\u00e1 tambi\u00e9n de Dios (CB 40,5) participando \u201ca su modo\u201d de\nla \u201cfiesta del esp\u00edritu\u201d (CB 39,8-10; LlB 2,36).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 EULOGIO PACHO, \u201cAntropolog\u00eda sanjuanista\u201d,\nen <em>MteCarm <\/em>69 (1961) 47-90; F. RUIZ SALVADOR, <em>Introducci\u00f3n a San Juan de la\nCruz<\/em>, BAC, Madrid, 1968, p.\n318-321; Id. \u201cMetodo e strutture di antropologia sanjuanista\u201d, en AV.VV., <em>Temi di antropologia teologica<\/em>, Roma, Teresianum, 1981, p. 403-437; AV.VV., <em>Antropolog\u00eda de san Juan de la\nCruz<\/em>, Avila, Instituci\u00f3n\nGran Duque de Alba, 1988; CIRO GARC\u00cdA, <em>Juan de la Cruz y el misterio\ndel hombre<\/em>, Burgos, Monte Carmelo,\n1990.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Maximiliano Herr\u00e1iz<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Partimos de la noci\u00f3n que ofrece el Diccionario de la R. Academia: \u201cCualidad de sensual\u201d, siguiendo tambi\u00e9n la acepci\u00f3n segunda del adjetivo \u201csensual\u201d del mismo Diccionario: \u201cApl\u00edcase a los gustos y deleites de los sentidos, a las cosas que los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3874\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-10u","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3874"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3874"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3874\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3875,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3874\/revisions\/3875"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3874"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3874"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3874"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}