{"id":3880,"date":"2020-02-16T11:00:16","date_gmt":"2020-02-16T17:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3880"},"modified":"2021-02-16T11:02:24","modified_gmt":"2021-02-16T17:02:24","slug":"sobrenatural-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3880","title":{"rendered":"Sobrenatural"},"content":{"rendered":"\n<p>En el lenguaje\nteol\u00f3gico el t\u00e9rmino \u201csobrenatural\u201d designa fundamentalmente la econom\u00eda cristiana\nde la &nbsp;gracia. Es un t\u00e9rmino clave en teolog\u00eda. En la literatura\nespiritual es menos frecuente y adquiere un sentido nuevo; significa\nprimordialmente el estado m\u00edstico, en el que Dios se comunica al alma\nsobrenaturalmente, sin que \u00e9sta pueda realmente merecerlo. Desborda la\ncapacidad y las disposiciones necesarias del &nbsp;hombre. Es una\ngracia m\u00edstica \u201csobrenatural\u201d. Pero este significado que adquiere en el\nlenguaje espiritual no se contrapone al teol\u00f3gico, sino que se fundamenta en\n\u00e9l. No obstante, no hay que confundir el sobrenatural teol\u00f3gico con el sobrenatural\nm\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino del\nsobrenatural entra en la espiritualidad de la mano de la escuela franciscana\n(Bernab\u00e9 de Palma y Bernardino de Laredo), recibe su espaldarazo definitivo con\nlos dos grandes m\u00edsticos del Carmelo ( Teresa de Jes\u00fas y Juan de la Cruz) y se hace general en la\nescuela carmelitana ( Juan de Jes\u00fas\nMar\u00eda, Tom\u00e1s de Jes\u00fas, Philippe de la Trinit\u00e9). Designa generalmente el\nsobrenatural m\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta aproximaci\u00f3n\nhist\u00f3rico-doctrinal nos ayuda a comprender mejor el sentido del t\u00e9rmino \u201csobrenatural\u201d\nen J. de la Cruz, que en sus escritos tiene una importancia relevante. Aparece unas\n200 veces, de las cuales m\u00e1s de la mitad est\u00e1n en <em>Subida. <\/em>Lo contrapone generalmente al t\u00e9rmino \u201cnatural\u201d.\nPero la contraposici\u00f3n \u201cnatural\u201d y \u201csobrenatural\u201d no se corresponde exactamente\ncon la que la teolog\u00eda escol\u00e1stica establece entre \u201cnaturaleza\u201d y \u201cgracia\u201d. Lo\ncual viene a corroborar la diferencia entre el significado teol\u00f3gico y el\nespiritual del t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto revela la\ndificultad de determinar su sentido en los escritos sanjuanistas. Tiene\ndiversos significados, que no pueden precisarse al margen del contexto\ndoctrinal en que escribe. Por eso juzgamos necesario determinar primero esos\ncontextos, como marco general de interpretaci\u00f3n. Ello nos permitir\u00e1, adem\u00e1s,\nabordar la explicaci\u00f3n del sobrenatural desde sus contenidos fundamentales, no\nsimplemente desde un an\u00e1lisis as\u00e9ptico de los textos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los principales\ncontextos doctrinales son tres: el teol\u00f3gico, el m\u00edstico y el de la uni\u00f3n.\nEstudiados estos contextos, podremos precisar el sentido teol\u00f3gico y espiritual\ndel sobrenatural. Asimismo, podremos abordar el tema de la relaci\u00f3n entre el\nsobrenatural y la naturaleza humana, entre la m\u00edstica sobrenatural y la vida\ncristiana, que es uno de los temas que m\u00e1s preocupan hoy, tanto a la teolog\u00eda\ncomo a la espiritualidad. \u00bfC\u00f3mo lo resuelve San Juan de la Cruz?<\/p>\n\n\n\n<h3>I. El ser\nsobrenatural (sentido teol\u00f3gico)<\/h3>\n\n\n\n<p>El sentido\nteol\u00f3gico del sobrenatural se encuentra en los escritos sanjuanistas como\nfundamento de la vida espiritual. Significa el ser divino que se comunica\n\u201csobrenaturalmente por gracia\u201d. Es la comunicaci\u00f3n \u201csobrenatural\u201d de &nbsp;Dios mismo al hombre,\ntransform\u00e1ndole interiormente, dej\u00e1ndole as\u00ed en franqu\u00eda hacia la uni\u00f3n\nsobrenatural, a la que Dios llama y cuyo camino el Santo pretende ense\u00f1ar:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAunque es verdad\nque&#8230; est\u00e1 Dios siempre en el alma d\u00e1ndole y conserv\u00e1ndole el ser natural de\nella con su asistencia, no, empero, siempre la comunica el ser sobrenatural.\nPorque \u00e9ste no se comunica sino por amor y gracia, en la cual no todas las\nalmas est\u00e1n; y las que est\u00e1n, no en igual grado, porque unas est\u00e1n en m\u00e1s,\notras en menos grados de amor. De donde a aquella alma se comunica Dios m\u00e1s que\nest\u00e1 m\u00e1s aventajada en amor, lo cual es tener m\u00e1s conforme su voluntad con la\nde Dios. Y la que totalmente la tiene conforme y semejante, totalmente est\u00e1\nunida y transformada en Dios sobrenaturalmente. Por lo cual, seg\u00fan ya queda\ndado a entender, cuanto una alma m\u00e1s vestida est\u00e1 de criaturas y habilidades de\nella, seg\u00fan el afecto y el h\u00e1bito, tanto menos disposici\u00f3n tiene para la tal\nuni\u00f3n, porque no da total lugar a Dios<\/p>\n\n\n\n<p>para que la\ntransforme en lo sobrenatural. De manera que el alma no ha menester m\u00e1s que\ndesnudarse de estas contrariedades y disimilit\u00fadines naturales, para que Dios,\nque se le est\u00e1 comunicando naturalmente por naturaleza, se le comunique\nsobrenaturalmente por gracia\u201d (S 2,5,4).<\/p>\n\n\n\n<p>El texto\ncontrapone el \u201cser natural\u201d al \u201cser sobrenatural\u201d. Ambos tienen su fuente en\nDios. El primero comprende s\u00f3lo la asistencia de Dios al alma, \u201cd\u00e1ndole y\nconserv\u00e1ndole el ser natural\u201d (presencia de inmensidad). El segundo, en cambio,\nentra\u00f1a la comunicaci\u00f3n personal de Dios (presencia por gracia): \u201cla comunica\nel ser sobrenatural\u201d; \u201ca aquella alma se comunica Dios m\u00e1s que est\u00e1 m\u00e1s\naventajada en amor\u201d. La comunicaci\u00f3n sobrenatural divina requiere una\ndisposici\u00f3n previa; supone el despojo de las \u201ccontrariedades y disimilit\u00fadines\nnaturales\u201d. Teol\u00f3gicamente significa la renuncia al pecado, que es contrario a\nDios; es el primer paso de la conversi\u00f3n cristiana. Pero el Santo, dando por\nsupuesta esta conversi\u00f3n, parece referirse m\u00e1s bien a las aficiones del alma o\napetitos contrarios a la uni\u00f3n con Dios. Quitado este obst\u00e1culo, \u201cDios, que se\nle est\u00e1 comunicando naturalmente por naturaleza, se le comunica\nsobrenaturalmente por gracia\u201d. Y as\u00ed, el alma \u201cque totalmente tiene conforme y\nsemejante [su voluntad con la de Dios], totalmente est\u00e1 unida y transformada en\nDios sobrenaturalmente\u201d. Juan de la Cruz habla de esta comunicaci\u00f3n\nsobrenatural de Dios por gracia en otros dos pasajes importantes de <em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama <\/em>(CB 11,3; LlB 4,7\ny 14), como fundamento de la &nbsp;uni\u00f3n m\u00edstica (presencia por uni\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>El P. Cris\u00f3gono de\nJes\u00fas Sacramentado, partiendo de la distinci\u00f3n teol\u00f3gica del orden sobrenatural\nen \u201csupernaturale quoad essentiam\u201d y \u201csupernaturale quoad modum\u201d, cree poder\nreducir el sobrenatural sanjuanista a estas dos clases. El primero ser\u00eda el\nsobrenatural esencial (gracia santificante), y el segundo el sobrenatural modal\n( visiones, revelaciones, etc.). \u201cM\u00edstico es lo mismo\nque sobrenatural en cuanto a la sustancia y en cuanto al modo\u201d (<em>San Juan de la Cruz: su obra cient\u00edfica <\/em>I, 258259). Pero esta distinci\u00f3n, aparte de ser muy\nformal, no destaca el elemento primordial del sobrenatural sanjuanista, que es\nla comunicaci\u00f3n personal de Dios. Este es tambi\u00e9n el sentido teol\u00f3gico de la\ngracia; es Dios mismo en cuanto se autocomunica y renueva interiormente.\nComprende no s\u00f3lo el aspecto objetivo y ontol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n el aspecto\nsubjetivo y personal. Este concepto de gracia est\u00e1 en el fondo del sobrenatural\nteol\u00f3gico, usado por J. de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro aspecto\nimportante es la mediaci\u00f3n cristol\u00f3gica del sobrenatural. Dios, en su Hijo\nJesucristo, no s\u00f3lo dio a las cosas \u201cel ser natural\u201d, sino tambi\u00e9n \u201cel ser\nsobrenatural\u201d: \u201cCon sola esta figura de su Hijo las dej\u00f3 vestidas de hermosura,\ncomunic\u00e1ndoles el ser sobrenatural; lo cual fue cuando se hizo hombre\u201d (CB\n5,4). La &nbsp;participaci\u00f3n en el ser sobrenatural divino tiene lugar\npor la filiaci\u00f3n en Cristo en aquellos que \u201cson nacidos de Dios, esto es, a los\nque renaciendo por gracia, muriendo primero a todo lo que es hombre viejo (Ef\n4,22), se levantan sobre s\u00ed a lo sobrenatural, recibiendo de Dios la tal\nrenascencia y filiaci\u00f3n, que es sobre todo lo que se puede pensar\u201d (S 2,5,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, cabe\nrecoger aqu\u00ed la definici\u00f3n formal de sobrenatural, como aquello que supera la &nbsp;capacidad humana:\n\u201cPara venir un alma a llegar a la transformaci\u00f3n sobrenatural, claro est\u00e1 que\nha de oscurecerse y trasponerse a todo lo que contiene su natural, que es\nsensitivo y racional; porque sobrenatural eso quiere decir, que sube sobre lo\nnatural; luego el natural abajo queda\u201d (S 2,4,2). Pero esta necesidad de\nsuperar lo natural, para llegar a \u201cla transformaci\u00f3n sobrenatural\u201d, dice ya\nrelaci\u00f3n al sobrenatural m\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<h3>II. El obrar\nsobrenatural (sentido m\u00edstico)<\/h3>\n\n\n\n<p>Al ser\nsobrenatural sigue el obrar sobrenatural. As\u00ed describe san Pablo el nuevo ser\nen Cristo. Es morir al hombre viejo y revestirse del hombre nuevo; afecta a\ntoda la persona: \u201cHaciendo cesar todo lo que es de hombre viejo (Col 3,9), que\nes &nbsp;habilidad del ser natural, y visti\u00e9ndose de nueva habilidad\nsobrenatural seg\u00fan todas sus potencias\u201d (S 1,5,7). Pero este vestirse del\nhombre nuevo, adquiriendo una \u201cnueva habilidad sobrenatural\u201d, conforme a la\nantropolog\u00eda sanjuanista, implica no s\u00f3lo la capacidad para obrar el bien\nsobrenatural, sino para hacerlo guiado por el esp\u00edritu, no por los sentidos. Es\nel camino hacia la &nbsp;uni\u00f3n y, adem\u00e1s, responde a la condici\u00f3n propia del\nhombre pneum\u00e1tico, frente al puramente ps\u00edquico; contraposici\u00f3n que se halla en\nel trasfondo de esta otra entre el obrar natural y el obrar sobrenatural.<\/p>\n\n\n\n<p>Para llegar a la\nuni\u00f3n, hay que pasar del sentido a la pura presencia del esp\u00edritu: \u201cEn tanto\nque el &nbsp;alma se sujeta al esp\u00edritu sensual, no puede entrar en\nella el esp\u00edritu puro espiritual\u201d (S 1,6,2). La uni\u00f3n se da en el &nbsp;esp\u00edritu: \u201cM\u00e1s\npropio y ordinario le es a Dios comunicarse al esp\u00edritu&#8230; que al sentido\u201d (S\n2,11,2). Pues bien, el paso al vac\u00edo y a la pura presencia del esp\u00edritu, sin\nintervenci\u00f3n de los sentidos, es obra de una gracia m\u00edstica sobrenatural. Este\nes el obrar sobrenatural, que describe el Doctor m\u00edstico en el cap\u00edtulo 10 del\nsegundo libro de Subida, al poner las bases del camino hacia la uni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo la &nbsp;fe \u201cel pr\u00f3ximo y\nproporcionado medio al entendimiento para que el alma pueda llegar a la divina\nuni\u00f3n de amor\u201d (S 2,9, t\u00edt), tiene que despojarse \u201cde todas las aprehensiones e\ninteligencias que pueden caer en el entendimiento\u201d (S 2,10, t\u00edt). Y no s\u00f3lo de\nlas aprehensiones naturales, sino tambi\u00e9n de las \u201csobrenaturales\u201d, sean corporales\no espirituales (\u201cvisiones, revelaciones, locuciones y sentimientos\nespirituales\u201d: (S 2,10,4; cf. S 2,23,1). Ni valen las noticias \u201cdistintas y\nparticulares\u201d, sino \u201cla inteligencia oscura y general&#8230;, que es la\ncontemplaci\u00f3n que se da en la fe\u201d (S 2,10,4). La &nbsp;contemplaci\u00f3n\ninfusa, pues, en su desarrollo hacia la uni\u00f3n es el sobrenatural m\u00edstico por\nexcelencia para J. de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Comienza Dios a\nponer a los aprovechantes \u201cen esta noticia sobrenatural de contemplaci\u00f3n\u201d (S\n2,15,1). \u201cY este recibir la luz que sobrenaturalmente se le infunde, es\nentender pasivamente\u201d (ib. 2). \u201cPorque faltando lo natural al alma enamorada,\nluego se infunde de lo divino, natural y sobrenaturalmente, porque no se d\u00e9\nvac\u00edo en la naturaleza\u201d (ib. 4). Si interviene la actividad del entendimiento,\nmodifica y falsea \u201cestas cosas que sobrenaturalmente y pasivamente se\ncomunican\u201d (S 2,29,7). \u201cSi el alma quiere obrar con sus potencias, antes con su\noperaci\u00f3n baja natural impedir\u00eda la sobrenatural que por medio de estas\naprehensiones obra Dios entonces en ella&#8230;; as\u00ed como se le da al alma\npasivamente el esp\u00edritu de aquellas aprehensiones imaginarias, as\u00ed pasivamente\nse ha de haber en ellas el alma&#8230; para no apagar el esp\u00edritu&#8230; A lo\nsobrenatural no se mueve ella ni se puede mover, sino mu\u00e9vela Dios y p\u00f3nela en\nella\u201d (S 3,13,3). \u201cDe donde, porque estas naturales potencias no tienen pureza\nni fuerza ni caudal para poder recibir y gustar las cosas sobrenaturales al modo\nde ellas, que es divino, sino al suyo, que es humano y bajo&#8230;, conviene que\nsean oscurecidas tambi\u00e9n acerca de esto divino&#8230;, y as\u00ed vengan a quedar\ndispuestas y templadas todas estas potencias y apetitos del alma para poder\nrecibir, sentir y gustar lo divino y sobrenatural alta y subidamente, lo cual\nno puede ser si primero no muere el hombre viejo\u201d (N 2,16,4). \u201cToda obra y\nmovimiento natural antes estorba que ayuda a recibir los bienes espirituales de\nla uni\u00f3n de amor, por cuanto queda corta la habilidad natural acerca de los\nbienes sobrenaturales que Dios por s\u00f3lo infusi\u00f3n suya pone en el alma pasiva y\nsecretamente\u201d (N 2,14,1).<\/p>\n\n\n\n<p>El obrar\nsobrenatural no s\u00f3lo se opone al obrar natural, sino que \u00e9ste ha de ser\ndesplazado para que tenga lugar el otro. La relaci\u00f3n entre ambos no es s\u00f3lo de\noposici\u00f3n sino de sucesi\u00f3n, como observa con agudeza Pierre Adn\u00e8s: \u201cEl\nsobrenatural no puede establecerse sino all\u00ed donde el natural le ha dejado\nsitio, esto es, una vez que \u00e9ste ha sido evacuado. Y es que la oposici\u00f3n entre\nnatural y sobrenatural corresponde a dos modos de obrar simult\u00e1neamente\nincompatibles; no pueden vitalmente coexistir. Uno corresponde a la actividad\npropia, natural, de las potencias o facultades humanas, conform\u00e1ndose a ellas.\nEl otro es divinamente comunicado y, por tanto, pasivamente recibido; tiende a\nsustituir al primero. Pero esto no es posible si el hombre, dominado por la\nsensibilidad, por la actividad discursiva y \u2013despu\u00e9s del pecado\u2013 por el\nesp\u00edritu de propiedad, no consiente en ello&#8230; Este es el camino que lleva a la\nuni\u00f3n\u201d (<em>Surnaturel, <\/em>DS XIV, 1340).<\/p>\n\n\n\n<p>El Santo establece\nuna equivalencia entre sobrenatural y divino. Habla de la disponibilidad de las\npotencias para \u201crecibir, sentir y gustar lo divino y sobrenatural alta y\nsubidamente\u201d (N 2,16,4). Es la experiencia oscura y trascendente de la verdad\ndivina; representa la revelaci\u00f3n de Dios o un nuevo modo de comprenderle. Es la\nm\u00e1s alta calificaci\u00f3n del sobrenatural m\u00edstico, que en su teolog\u00eda recibe el\nnombre de \u201cnoticia sobrenatural amorosa de Dios\u201d (LlB 3,49) o \u201clumbre\nsobrenatural\u201d (N 2,13,11).<\/p>\n\n\n\n<h3>III. El \u201cestado\nsobrenatural\u201d de la uni\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>En la cima de la\nuni\u00f3n las potencias con sus operaciones naturales \u201cpasan de su t\u00e9rmino natural\nal de Dios, que es sobrenatural\u201d (S 3,2,8). As\u00ed plantea J. de la Cruz, a\nprop\u00f3sito de la esperanza, el paso del obrar natural al obrar sobrenatural, del\nmodo humano al modo divino, que culmina en la uni\u00f3n m\u00edstica. Es el mismo camino\nque ha trazado para la fe. Como el entendimiento, tambi\u00e9n la memoria se ha de\nvaciar de las aprehensiones naturales \u201cpara que el alma se pueda unir con Dios\nseg\u00fan esta potencia\u201d (S 3,2, t\u00edt).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cConviene ir por\neste estilo desembarazando y vaciando y haciendo negar a las potencias su\njurisdicci\u00f3n natural y operaciones, para que se d\u00e9 lugar a que sean infundidas\ne ilustradas de lo sobrenatural\u201d (ib. 2). Y as\u00ed hay que ir sacando a la memoria\n\u201cde sus l\u00edmites y quicios naturales y subi\u00e9ndola sobre s\u00ed, esto es, sobre toda\nnoticia distinta y posesi\u00f3n aprehensible, en suma esperanza de Dios incomprehensible\u201d\n(ib. 3).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta &nbsp;purificaci\u00f3n de la\nmemoria de toda noticia, imagen o forma particular, la capacita para recibir a\nDios: \u201cComo Dios no tiene forma ni imagen que pueda ser comprehendida de la\nmemoria, de aqu\u00ed es que, cuando est\u00e1 unida con Dios&#8230;, se queda sin forma y\nsin figura, perdida la imaginaci\u00f3n, embebida la memoria en un sumo bien, en\ngrande olvido, sin acuerdo de nada; porque aquella divina uni\u00f3n la vac\u00eda la\nfantas\u00eda y barre de todas las formas y noticias, y la sube a luz sobrenatural\u201d (ib.\n4).<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la objeci\u00f3n\nde que esto supondr\u00eda una destrucci\u00f3n de la naturaleza \u2013y la gracia de Dios no\ndestruye la naturaleza, sino que la perfecciona (STh I, q. 8)\u2013, el Santo\nresponde diciendo \u201cque cuanto m\u00e1s va uni\u00e9ndose la memoria con Dios, m\u00e1s va\nperfeccionando las noticias distintas hasta perderlas del todo, que es cuando\nen perfecci\u00f3n llega al estado de uni\u00f3n&#8230; En habiendo h\u00e1bito de uni\u00f3n, que es\nun estado sobrenatural, desfallece del todo la memoria y las dem\u00e1s potencias en\nsus naturales operaciones y pasan de su t\u00e9rmino natural al de Dios, que es\nsobrenatural&#8230;, porque poseyendo ya Dios las potencias, como ya entero se\u00f1or\nde ellas, por la transformaci\u00f3n de ellas en s\u00ed, \u00e9l mismo es el que las mueve y\nmanda divinamente seg\u00fan su divino esp\u00edritu y uni\u00f3n\u201d (ib. 8). El Doctor m\u00edstico\ninterpreta este estado de uni\u00f3n como un estado pneum\u00e1tico, pues \u201ccomo dice san\nPablo (1 Cor 6,17), \u2018el que se une con Dios, un esp\u00edritu se hace con \u00e9l\u2019, de\naqu\u00ed es que las operaciones del alma unida son del Esp\u00edritu Divino, y son\ndivinas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Se caracteriza\neste estado sobrenatural de uni\u00f3n como reemplazamiento del modo humano de obrar\npor el modo divino, \u201cporque lo sobrenatural no cabe en el modo natural, ni\ntiene que ver en ello\u201d (LlB 3,34). Vencidas las dos dificultades de \u201cdespedir\nlo natural con habilidad natural\u201d y \u201ctocar y unirse a lo sobrenatural\u201d \u2013lo cual\nes imposible con la sola habilidad natural\u2013, \u201cDios la ha de poner en este\nestado sobrenatural; mas ella, cuanto es en s\u00ed, se ha de ir disponiendo, lo\ncual puede hacer naturalmente mayormente con el ayuda que Dios va dando. Y as\u00ed,\nal modo que de su parte va entrando, en esta negaci\u00f3n y vac\u00edo de formas, la va\nDios poniendo en la posesi\u00f3n de la uni\u00f3n\u201d (S 3,2,13). Este proceso se lleva a\ncabo a trav\u00e9s de la purificaci\u00f3n pasiva del alma, que describe en el libro\nsegundo de <em>Noche, <\/em>oscureciendo las potencias, \u201cporque estas naturales\npotencias no tienen pureza ni fuerza ni caudal para poder recibir y gustar las\ncosas sobrenaturales al modo de ellas, que es divino, sino s\u00f3lo al suyo, que es\nhumano y bajo\u201d (N 2,16,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n santo\nTom\u00e1s habla de un doble modo de obrar: el modo humano, que son las virtudes,\nreguladas por la raz\u00f3n; y el sobre-humano, que son los dones, como\ninspiraciones especiales de Dios. Aunque el sentido no es el mismo que en J. de\nla Cruz, sirve para esclarecer el modo divino con que Dios obra en el estado\nsobrenatural de la uni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no basta\nhaber purificado el entendimiento y la memoria de sus noticias y aprehensiones;\nes necesario tambi\u00e9n purificar la voluntad de sus afecciones, para que \u201ctodas\nlas potencias, y apetitos, y operaciones y aficiones de su alma emplee en Dios,\nde manera que toda la habilidad y fuerza del alma no sirva m\u00e1s que para esto\u201d\n(S 3,16,1). As\u00ed, propone el Santo la purificaci\u00f3n del gozo en todos los bienes\ntemporales, naturales, sensuales, morales, sobrenaturales y espirituales. Por\nbienes sobrenaturales entiende \u201ctodos los dones y gracias, dados de Dios, que\nexceden la facultad y virtud natural, que se llaman <em>gratis datas\u201d <\/em>(S 3,30,1). Y cita\na san Pablo, cuando habla de estas gracias como carismas para el bien com\u00fan (1\nCor 12,7-10). Pues tambi\u00e9n al gozo de estos bienes ha de renunciar la voluntad,\n\u201cporque Dios que se le da sobrenaturalmente para utilidad de su Iglesia o de\nsus miembros, le mover\u00e1 tambi\u00e9n sobrenaturalmente c\u00f3mo y cu\u00e1ndo le debe ejercitar\u201d\n(S 3,31,7).<\/p>\n\n\n\n<p>La &nbsp;purificaci\u00f3n de la\nvoluntad es en orden a \u201centerarla y formarla en esta virtud de la caridad de\nDios\u201d (S 2,16,1), disponi\u00e9ndola para la uni\u00f3n. Esta se da precisamente en el\namor; es la uni\u00f3n amorosa con Dios, que describe en la estrofa 13 del <em>C\u00e1ntico <\/em>como tensi\u00f3n del\nesp\u00edritu: \u201cEl esp\u00edritu vuela al recogimiento sobrenatural a gozar del esp\u00edritu\nde su Amado\u201d (CB 13,5). Dios no se comunica al alma por \u201cel conocimiento que\ntiene de Dios, sino por el amor del conocimiento\u201d (CB 13,11). As\u00ed deja asentado\neste principio sobre la comunicaci\u00f3n de Dios a trav\u00e9s del amor. Lo explica m\u00e1s\nampliamente en la estrofa 26. Por v\u00eda natural la voluntad no puede amar sin\nentender naturalmente, \u201cmas por v\u00eda sobrenatural bien puede Dios infundir amor\ny aumentarle sin infundir ni aumentar distinta inteligencia\u201d (CB 26,8). Se da\nentonces \u201cla igualdad de amor con Dios que ella natural y sobrenaturalmente\napetece\u201d (CB 38,3).<\/p>\n\n\n\n<h3>IV. Apertura al\nsobrenatural<\/h3>\n\n\n\n<p>Ya hemos visto\nc\u00f3mo a J. de la Cruz lo que realmente le interesa no es la relaci\u00f3n de la\nnaturaleza en abstracto con el sobrenatural, sino la relaci\u00f3n entre el obrar\nnatural y el obrar sobrenatural. La naturaleza, que es el ser espec\u00edfico del\nhombre, no puede anularse; \u00e9sta queda perfeccionada por el sobrenatural hasta\ntal punto que, \u201cconsumado este &nbsp;matrimonio espiritual entre Dios y el alma, son dos\nnaturalezas en un esp\u00edritu y amor\u201d (CB 22,3; CA 27,3). En cambio, el obrar\nnatural est\u00e1 llamado a desaparecer para dar cabida al sobrenatural: \u201cPorque lo\nsobrenatural no cabe en el modo natural, ni tiene que ver en ello\u201d (LlB 3,34).<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos as\u00ed\nplanteado el problema teol\u00f3gico de la apertura al sobrenatural y de su\ninserci\u00f3n en la naturaleza humana, que tanto ha preocupado a la historia de la\nteolog\u00eda. Un estudio de esta problem\u00e1tica, confront\u00e1ndola con el pensamiento\ndel Doctor m\u00edstico, puede verse en mi libro citado en bibliograf\u00eda. Aqu\u00ed me\nlimito a recoger algunos principios generales. Para esclarecer el pensamiento\nsanjuanista, hay que tener en cuenta su concepci\u00f3n del hombre como ser concreto\ne hist\u00f3rico y como ser espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan de la Cruz no\nhabla de la naturaleza en sentido abstracto y metaf\u00edsico, sino del hombre\nconcreto e hist\u00f3rico. Este ha sido destinado a la comuni\u00f3n con Dios o a lo que\nla teolog\u00eda llama \u201corden sobrenatural\u201d. Para esto ha sido creado \u201ca su imagen y\nsemejanza\u201d (CB 39,4); esto es lo que el hombre \u201cnatural y sobrenaturalmente\napetece\u201d (CB 38,3); la gloria a la que \u201cdesde el d\u00eda de la eternidad predestin\u00f3\nDios al alma\u201d (ib. 6). Existe, por tanto, una ordenaci\u00f3n positiva del hombre a\nDios, que tiene su origen en la creaci\u00f3n y en la predestinaci\u00f3n en Cristo (CB 37,1-3).<\/p>\n\n\n\n<p>En virtud de esta\nordenaci\u00f3n, la teolog\u00eda sostiene com\u00fanmente que en el hombre hist\u00f3rico, dentro\nde la actual econom\u00eda salv\u00edfica, ha de darse una disposici\u00f3n que posibilite la\nactuaci\u00f3n de la llamada personal a la comuni\u00f3n con Dios, aunque \u00e9sta no puede\nrealizarse en \u00faltimo t\u00e9rmino sino por la salida de Dios al encuentro del hombre\npor su gracia. Esta disposici\u00f3n ha sido explicada a partir de la \u201cimagen\u201d\n(teolog\u00eda patr\u00edstica), el \u201cdeseo innato\u201d (santo Tom\u00e1s\u201d), la \u201cpotencia\nobediencial\u201d (teolog\u00eda escol\u00e1stica), el \u201cser espiritual\u201d (De Lubac), el\n\u201cexistencial sobrenatural\u201d (Rahner), el \u201cexistencial cr\u00edstico\u201d (Alfaro).<\/p>\n\n\n\n<p>Para J. de la Cruz\nesta disposici\u00f3n viene dada por el \u201cesp\u00edritu\u201d o el ser \u201cespiritual\u201d.\n\u201cEspiritual\u201d en este caso no es el equivalente al concepto de \u201ccriatura\nespiritual\u201d de De Lubac. No se trata simplemente de la parte racional o\nespiritual del ser humano, como si \u00e9ste en s\u00ed mismo fuese un postulado de la\ninserci\u00f3n del sobrenatural. Para el Doctor m\u00edstico se trata m\u00e1s bien de la\nparte superior del alma (el esp\u00edritu), en la que tiene lugar la comunicaci\u00f3n\ndivina. Es \u201cla porci\u00f3n superior del alma que tiene respecto y comunicaci\u00f3n con\nDios\u201d (S 3,26,4). En este sentido plantea los postulados fundamentales del\ncamino espiritual trazado en <em>Subida<\/em>, donde habla de la \u201ccomunicaci\u00f3n de Dios en el esp\u00edritu\u201d\n(S 1,2,4), \u201cporque m\u00e1s propio y ordinario le es a Dios comunicarse al\nesp\u00edritu&#8230; que al sentido\u201d (S 2,11,2), y en el esp\u00edritu tiene lugar la uni\u00f3n:\n\u201cEl que se une con Dios, un esp\u00edritu se hace con \u00e9l\u201d (S 3,2,8). El \u201cesp\u00edritu\u201d\nes el reclamo de Dios en el hombre, la apertura a lo divino, la capacidad para\nrecibir el sobrenatural. Algunos especialistas, como Henri Sanson, hablan de\nuna \u201cm\u00edstica del esp\u00edritu\u201d y afirma que lo espiritual se encuentra en la\nconfluencia de la naturaleza y de lo sobrenatural: \u201cEs lo sobrenatural\ndescendiente en la naturaleza como una llamada a la contemplaci\u00f3n, y tambi\u00e9n la\nnaturaleza ofreci\u00e9ndose al descendimiento, a la llamada, al trabajo de lo\nsobrenatural en ella\u201d <em>(El esp\u00edritu humano seg\u00fan san\nJuan de la Cruz, <\/em>189).<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cesp\u00edritu\u201d\nrecibe aqu\u00ed la acepci\u00f3n original que tiene en las fuentes b\u00edblicas y\npatr\u00edsticas. No es una sustancia espiritual que se distingue del cuerpo, sino la\nrealidad divina o dimensi\u00f3n sobrenatural, por medio de la cual Dios se comunica\nal hombre y le hace part\u00edcipe de su misma vida. J. Ratzinger ha escrito una\np\u00e1gina iluminadora, hablando del \u201cesp\u00edritu\u201d y del \u201calma espiritual\u201d desde el\npunto de vista de la antropolog\u00eda b\u00edblica: \u201cTener un alma espiritual significa\nser querido, conocido y amado especialmente por Dios; tener un alma espiritual\nes ser llamado por Dios a un di\u00e1logo eterno, ser capaz de conocer a Dios y responderle.\nLo que en un lenguaje sustancialista llamamos \u2018tener un alma\u2019, lo podemos\nexpresar con palabras m\u00e1s hist\u00f3ricas y actuales diciendo <em>\u2018ser interlocutores de Dios\u2019 <\/em>(J. Ratzinger, <em>Introducci\u00f3n al cristianismo<\/em>, Salamanca, 1971, p. 314). El \u201cesp\u00edritu\u201d el \u201calma\nespiritual\u201d es la disposici\u00f3n y capacitaci\u00f3n intr\u00ednseca del hombre para acoger\na Dios, para recibir lo sobrenatural. Como tal disposici\u00f3n, se encuentra en la\nconfluencia de la naturaleza \u2013tal como ha sido creada por Dios\u2013 y de lo\nsobrenatural. Si el hombre es capaz de recibir lo sobrenatural, es porque lleva\nparte del mismo en la naturaleza. Si es capaz de comunicarse con Dios, es\nporque lo lleva dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta concepci\u00f3n\ndel ser humano y su capacitaci\u00f3n por el esp\u00edritu para la comuni\u00f3n con Dios\nexplica el trazado del camino que hace J. de la Cruz para llegar a la\ncomunicaci\u00f3n divina: no es el camino del sentido, sino el del esp\u00edritu; no el\nde la posesi\u00f3n, sino el de la pobreza y desnudez de esp\u00edritu; no el del gozo o\nconsuelo de los bienes \u2013ni siquiera espirituales\u2013, sino el de la purgaci\u00f3n\ntanto del sentido como del esp\u00edritu; no tanto, en fin, el del esfuerzo asc\u00e9tico\ncuanto el de la pasividad m\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>La negaci\u00f3n del\nsentido, como medio para ir a Dios, no obedece al rechazo de la dimensi\u00f3n\nsensitiva y corporal del hombre, sino a la necesidad de su integraci\u00f3n en la\ndimensi\u00f3n \u201cespiritual\u201d, donde se realiza la comunicaci\u00f3n de Dios. El hombre ha\nde ir a su encuentro \u2013dice el Santo\u2013 con \u201ctoda su fortaleza\u201d, esto es,\n\u201cpotencias, pasiones y apetitos\u201d (S 3,16,2), y con \u201ctodo su caudal\u201d, esto es,\n\u201ctodo lo que pertenece a la parte sensitiva del alma\u201d y \u201cparte racional y\nespiritual\u201d (CB 28,4). Por eso lo m\u00e1s original de la doctrina sanjuanista no\nestriba tanto en esta explicaci\u00f3n de la inserci\u00f3n del sobrenatural en el\nhombre, cuanto en lo que podr\u00edamos llamar su pedagog\u00eda del sobrenatural, esto\nes, el camino para llegar a la plena comunicaci\u00f3n divina, que es ir\nsustituyendo progresivamente el obrar natural por el obrar sobrenatural, como\nhemos explicado. Este camino es el de la desnudez y pobreza espiritual, el de\nla purgaci\u00f3n tanto del sentido como del esp\u00edritu, restituyendo a Dios el don de\nDios. Es, en fin, el camino que pasa por la \u201ctempestuosa y horrenda noche\u201d, en\nla que Dios mete al alma, \u201chasta que aqu\u00ed se humille, ablande y purifique el\nesp\u00edritu, y se ponga sutil y sencillo y delgado, que pueda hacerse uno con el\nesp\u00edritu de Dios\u201d (N 2,7,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Esto prueba hasta\nqu\u00e9 punto el sobrenatural, entendido en sentido teol\u00f3gico y m\u00edstico, dice\nrelaci\u00f3n al ser humano. Este no es ajeno a \u00e9l, al contrario, est\u00e1 abierto a la\nrealidad personal divina, en la que encuentra el esclarecimiento de su\nmisterio, como ense\u00f1a el Concilio Vaticano II (GS 22). Igualmente, el Catecismo\nde la Iglesia Cat\u00f3lica afirma que \u201cel deseo de Dios est\u00e1 inscrito en el coraz\u00f3n\ndel hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no\ncesa de atraer al hombre hacia s\u00ed, y s\u00f3lo en Dios encontrar\u00e1 el hombre la\nverdad y la dicha que no cesa de buscar\u201d (CEC, n. 27). La mejor confirmaci\u00f3n de\nestas palabras son las del mismo J. de la Cruz: \u201cSi el alma busca a Dios, mucho\nm\u00e1s la busca su Amado a ella\u201d (LlB 3,28).<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 LUCIEN-MARIE DE S. JOSEPH, \u201cTrascendence et\nimmanence d\u2019apr\u00e8s Saint Jean de la Croix\u201d, en <em>\u00c9tCarm <\/em>1947, p. 265-289; FERNANDO URBINA, <em>La persona humana en San Juan de la<\/em> <em>Cruz<\/em>, Madrid 1956, p. 92-102; HENRI SANSON, <em>El<\/em> <em>esp\u00edritu humano seg\u00fan san Juan de la Cruz<\/em>, ed. espa\u00f1ola, Madrid 1962, p. 145-150; GEORGES\nMOREL, <em>Le sens de l\u2019existence selon S. Jean de la Croix<\/em>, Paris 1960, II, p. 156-178; CIRO GARC\u00cdA, <em>Juan<\/em> <em>de la Cruz y el misterio del\nhombre<\/em>, Burgos 1990, p. 75-110; PIERRE ADN\u00c8S, \u201cSurnaturel\u201d, en <em>DS <\/em>14, 1339-1342.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ciro Garc\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el lenguaje teol\u00f3gico el t\u00e9rmino \u201csobrenatural\u201d designa fundamentalmente la econom\u00eda cristiana de la &nbsp;gracia. Es un t\u00e9rmino clave en teolog\u00eda. 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