{"id":3882,"date":"2020-02-16T11:02:43","date_gmt":"2020-02-16T17:02:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3882"},"modified":"2021-02-16T11:03:56","modified_gmt":"2021-02-16T17:03:56","slug":"soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3882","title":{"rendered":"Soledad"},"content":{"rendered":"\n<p>Ha sido la soledad\nuna experiencia vital de Juan de la Cruz. Primero padecida como ni\u00f1o y como\nhombre, despu\u00e9s radicalizada como m\u00edstico. \u201cSin arrimo y con arrimo\u201d, ha\nprobado todas las condiciones del &nbsp;p\u00e1jaro solitario. Despu\u00e9s ha pasado a ser la soledad una\nsituaci\u00f3n buscada, reclamada por su vocaci\u00f3n interior, un componente secundario\npero importante de su logro o realizaci\u00f3n personal, realizaci\u00f3n que ha centrado\nen el logro de la m\u00e1s estrecha intimidad con &nbsp;Dios en Cristo por\nel Esp\u00edritu. Ha gustado tambi\u00e9n de la soledad de la naturaleza y la ha cantado:\n\u201cLos valles solitarios nemorosos son quietos, amenos, frescos, umbrosos, de\ndulces aguas llenos, y en la variedad de sus arboledas y suave canto de aves,\nhacen gran recreaci\u00f3n y deleite al sentido, dan refrigerio y descanso en su\nsoledad y &nbsp;silencio. Estos valles es \u201cmi Amado para m\u00ed\u201d (CB 14,7).<\/p>\n\n\n\n<p>La soledad tuvo\nvalor humano y valor religioso para el Santo. Pero ante todo ha querido soledad\nporque ha querido realizar la uni\u00f3n con solo Dios y responder a una llamada\nabsoluta que le pide e impone sufrir soledad absoluta. Ha sentido la soledad\ndel ni\u00f1o hu\u00e9rfano, pero tambi\u00e9n la del hombre que tiene un destino y siente\nfuertemente la llamada de la fidelidad por encima de toda componenda y m\u00e1s all\u00e1\nde las expectativas y dem\u00e1s presiones ambientales. \u201cPor las palabras de tus\nlabios yo guard\u00e9 caminos duros\u201d (N 2,21,5). No le es desconocida tampoco la\n\u00e1spera soledad del perseguido y del exiliado: \u201cDecid \u00bfc\u00f3mo en tierra ajena, \/\ndonde por Si\u00f3n lloraba, \/ cantar\u00e9 yo el alegr\u00eda \/ que en Si\u00f3n se me quedaba?\u201d\n(Po 10, 35-39).<\/p>\n\n\n\n<p>Su soledad ha sido\n<em>consecuencia de su vocaci\u00f3n <\/em>y de su resoluci\u00f3n de aventurar su vida en un solo ideal.\nNadie se la pide, es su proyecto vital quien se la inflige o se la otorga: la\nuni\u00f3n con Dios, esta aventura tan rectil\u00ednea y radical, tan determinada y\nabsoluta, tan por encima de cualquier relativismo, componenda y compromiso se\nha logrado a precio de soledad. Intimidad con Dios es el objetivo, soledad la\ncondici\u00f3n previa y la consecuencia l\u00f3gica de su logro. En otro lugar ( desierto) queda se\u00f1alado c\u00f3mo busca la soledad y c\u00f3mo se\nla fabrica all\u00ed por donde va trazando con un zigzag vital la l\u00ednea recta de la\nfidelidad a su ideal de puro y total amor a Cristo. Ha pasado de las promesas\nde su juventud al noviciado (soledad), de su estudio con proyecci\u00f3n de buenas\nprebendas a la alquer\u00eda de &nbsp;Duruelo, Alcal\u00e1 y \u00c1vila a la c\u00e1rcel (experiencia de\nsoledad impuesta y bien aprovechada; soledad creativa, manifestaci\u00f3n de\nfidelidad y resistencia). De hecho, la prolonga con una nueva etapa de desierto\nen &nbsp;El Calvario; y a\u00fan despu\u00e9s de la \u00e9poca de la acci\u00f3n de &nbsp;Baeza y &nbsp;Granada nos parece\n&nbsp;Segovia, remanso de paz en soledad; pero &nbsp;La Pe\u00f1uela su\n\u00faltimo destino impuesto y preferido como su muy deseado espacio de soledad\n\u201cMa\u00f1ana me voy a &nbsp;\u00dabeda a curar de unas calenturillas, que, (como ha m\u00e1s de\nocho d\u00edas que me dan cada d\u00eda y no se me quitan) par\u00e9ceme habr\u00e9 menester ayuda\nde medicina; pero con intento de volverme luego aqu\u00ed, que, cierto, en esta\nsanta soledad me hallo muy bien\u201d (Ct 31).<\/p>\n\n\n\n<h3>I. Camino de\nsoledad. Simbolismo<\/h3>\n\n\n\n<p>Soledad en su\ndoctrina, m\u00e1s all\u00e1 de lo que podemos rastrear de su biograf\u00eda, es un s\u00edmbolo\nprimordial que carga sobre s\u00ed todas las valencias de lo positivo, de lo\ndeseado. Es al fin una gracia de Dios, un regalo para el hombre sanjuanista.<\/p>\n\n\n\n<p>a) Su valor sem\u00e1ntico se va\ncargando y desplazando seg\u00fan los contextos en que el caminante lo busca:\nprimero es <em>el sosiego de la casa <\/em>del hombre que por las primeras noches o\npurificaciones va alcanzando una m\u00ednima libertad, autonom\u00eda, ajenaci\u00f3n o\nabstracci\u00f3n de otros amores, apegos, ideas y labores. \u201cPor solo un asimientillo\nde afici\u00f3n y so color de bien de conversaci\u00f3n y amistad (se les va) vaciando\npor all\u00ed el esp\u00edritu y gusto de Dios y santa soledad\u201d (S 1,11,5). Soledad se\nopone al efecto pernicioso de los apetitos. Es el ideal a alcanzar, se parece a\nlibertad y se\u00f1or\u00edo, es en los primeros pasos simplemente ordenaci\u00f3n de los\nafectos y coherencia con los ideales vocacionales. La educaci\u00f3n de estas\nactitudes de desprendimiento, de cr\u00edtica de toda aprensi\u00f3n, se estimula\nproponiendo la soledad como un sin\u00f3nimo de libertad de esp\u00edritu, de pobreza, de\ndesnudez espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>La soledad\nactivamente buscada y ejercitada es manifestaci\u00f3n de relativizaci\u00f3n de toda\nexperiencia y mediaci\u00f3n en el camino hacia Dios que no sea la vida teologal. Tiene\na primera vista aspecto pasivo y pat\u00e9tico, pero es tambi\u00e9n ejercicio\nentrenable, susceptible de aprendizaje, practicable. Educar la fe, la\nesperanza, el amor con el entendimiento purificado y con la voluntad libre y\ndespegada es aprender la soledad sanjuanista en sus fases prevalentemente\nactivas (S 2,18, 3; 23, 4, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>b) Pero la soledad sanjuanista\nes m\u00e1s una experiencia que recubre las notas y explica los efectos de la noche\noscura pasiva o la <em>purificaci\u00f3n pasiva <\/em>del esp\u00edritu: Dios, cuando comienza la\ncontemplaci\u00f3n, saca al desierto al hombre, coloca su conciencia sola y desnuda\nante \u00e9l. Es para el amor y la intimidad, pero se percibe como episodio de\n\u2018desamparo y extra\u00f1ez\u2019, extra\u00f1amiento y exilio, vac\u00edo y tiniebla, \u2018desamparo y\ndesarrimo\u2019: \u201cPara este estado, las operaciones naturales se han de perder de\nvista, lo cual se hace, como dice el profeta, cuando venga el alma seg\u00fan sus\npotencias a soledad y le hable Dios al coraz\u00f3n\u201d (S 3,3,4). A \u2018solo Dios\u2019\ncorresponde \u2018hombre solo\u2019 sin adherencias, desnudo de lo postizo y cubierto\ns\u00f3lo de su dignidad de hijo y de sus gracias y pasi\u00f3n de esposa. Hombre solo es\n&nbsp;hombre listo para la relaci\u00f3n\nsin artificios ni m\u00e1scaras, hombre puro. A Dios solo, hombre en soledad.\nSoledad en la mente, memoria y voluntad, es decir, libertad, recogimiento en un\nsolo apetito de Dios, entereza en un solo amor, unicidad de \u201caltar donde Dios\nes adorado en alabanza y amor y solo Dios en ella est\u00e1\u201d (S 1,5,7). Contra\nidolatr\u00eda, soledad de intereses, exclusividad de amores. Dios es celoso, pide\nfidelidad, excluye adulterio, reclama atenci\u00f3n total, impone al fin esa\nsoledad. Soledad porque Dios solo, exige \u201cestarse a solas con atenci\u00f3n amorosa\na Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3>II. Oraci\u00f3n a\nsolas<\/h3>\n\n\n\n<p>Este \u201ca solas\u201d es\ninicialmente una caracter\u00edstica f\u00edsica del orante y un modo de pr\u00e1cticas\noracionales o retraimiento f\u00edsico, as\u00ed recomienda <em>la oraci\u00f3n en lugar solitario <\/em>y retirado a ejemplo del Maestro (S 3,36. 39. 40. 42. 44); pero una lectura\nprofunda nos dice que soledad sanjuanista es una dimensi\u00f3n teologal de la\nexistencia. De hecho, este \u201ca solas\u201d no excluye sino que exige la comunidad\neclesial y la mediaci\u00f3n ministerial, pues \u201cel alma humilde no se atreve a <em>tratar a solas <\/em>con Dios ni se puede acabar de satisfacer sin gobierno y consejo humano (S\n2,22,11). La soledad no es f\u00edsica (retiro) ni mental (recogimiento), es afectiva,\nes teologal. La &nbsp;fe es el fundamento de la soledad, ella sola es \u201cel\npr\u00f3ximo medio y proporcionado medio para que el alma se una con Dios\u201d (S\n2,9,1). No le gusta al Santo el camino solitario del hombre autosuficiente, su\nense\u00f1anza de la soledad no es una recomendaci\u00f3n de autonom\u00eda y de prevalencia\ndel \u201clibre examen\u201d en la relaci\u00f3n con Dios: su soledad es aprendida en\ncompa\u00f1\u00eda, en \u2018acompa\u00f1amiento\u2019 decimos hoy: \u00a1Ay del solo! (S 2,22,12) pues \u201cel\ndemonio prevalece contra los que <em>a solas <\/em>se quieren haber en las cosas de Dios, dos juntos le\nresistir\u00e1n que son los que se juntan a saber y a hacer la verdad\u201d (ib.). La\nsoledad es teologal, no es el aislamiento condici\u00f3n del camino hacia Dios, esta\nsoledad no excluye, sino que reclama la comuni\u00f3n eclesial y la amistad. Ese\ncamino se hace acompa\u00f1ado. Un buen manojo de sus sentencias recomienda esta\ncompa\u00f1\u00eda (Av 5.7.9.11.27, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay pues una <em>soledad activa<\/em>, aprendida, practicable y\nrecomendable con estas condiciones. Se resumen en ella la purificaci\u00f3n activa\nde la voluntad. \u2018Solo Dios\u2019 es un fijo y recurrente estribillo sanjuanista. En\nsus cartas recomienda, encarece y envidia la soledad del Carmelo femenino como\nuna institucionalizada pr\u00e1ctica de la soledad, como una apuesta radical por\nsolo Dios. Es la virginidad del coraz\u00f3n que se expresa y pretende al menos\nintencionalmente por la clausura, el retiro, la b\u00fasqueda de lugar solitario y\nla atenci\u00f3n intensa a lo interior. El claustro y el desierto son los signos\nexternos y espaciales de la b\u00fasqueda interior, cifras de un programa religioso\ny vital, divisas de una pretensi\u00f3n absoluta y, como tal, absolutamente\nimposible: solo Dios.<\/p>\n\n\n\n<h3>III. Profunda y anch\u00edsima\nsoledad<\/h3>\n\n\n\n<p>En el momento de\nla noche oscura pasiva la soledad es una experiencia purificativa que acompa\u00f1a\nla descripci\u00f3n de la tiniebla espiritual de esta espantosa prueba: \u201cSe a\u00f1ade a\nesto, a causa de la soledad y desamparo que en esta oscura noche la causa, no\nhallar consuelo ni arrimo en ninguna doctrina, ni en maestro espiritual &#8230; le\nparece que ellos no ven lo que ella ve, no la entendiendo dicen aquello\n(palabras de aliento) y en vez de consuelo antes recibe nuevo dolor\u201d, que \u201cen lo\nque sol\u00eda hallar alg\u00fan arrimo se acab\u00f3 con lo dem\u00e1s y que no hay quien se\ncompadezca de ella\u201d (N 2,5,7). La noche \u201cconsiste en sentirse sin Dios y\ncastigada y arrojada e indigna de \u00e9l; y el mismo desamparo siente de todas las\ncriaturas y desprecio acerca de ellas, particularmente de los amigos\u201d (ib.\n6,2-3). Algunas veces en medio de estas penas oscuras y amorosas siente el alma\ncierta compa\u00f1\u00eda y fuerza en su interior \u201cque la acompa\u00f1a y esfuerza tanto que\nsi se le acaba este peso de apretada tiniebla, muchas veces se siente sola,\nvac\u00eda y floja\u201d (N 2,11,7) como si esa compa\u00f1\u00eda subrayase la soledad, como los\ndisc\u00edpulos en Getseman\u00ed dormidos e ignorantes, m\u00e1s que acompa\u00f1ar, agravan la\nsoledad del Maestro doliente o como los ladrones en la cruz que antes que acompa\u00f1ar\ncon su incomprensi\u00f3n o su hostilidad dejan m\u00e1s solo con su propio misterio\noscuro a quien sufre. Ni Dios ni amigos ni maestros, soledad con \u201cmuerte de\nesp\u00edritu cruel como si tragada de una bestia en su vientre tenebroso se\nsintiese estar digiriendo\u201d (ib 6, 1).<\/p>\n\n\n\n<p>a) La noche es ante todo \u201cuna <em>anch\u00edsima soledad <\/em>donde no puede hallar alguna humana criatura, como un inmenso desierto que\npor ninguna parte tiene fin, (siente) que est\u00e1 puesta alejad\u00edsima y remot\u00edsima\nde toda criatura\u201d (N 2,17,6). Es inalcanzable la soledad de todo hombre que se\nacerca a Dios. Es Dios quien se coloca con su gracia y predilecci\u00f3n muy pr\u00f3ximo\nal hombre y lo extra\u00f1a de s\u00ed y del mundo antes de entra\u00f1arlo en su ser divino.\nSi la soledad activa era un intento de comuni\u00f3n exclusiva, \u00edntima, secreta y\nsegura, si se ha figurado en el retiro f\u00edsico y el recogimiento, apartamiento y\nretraimiento es para llevar al hombre a disfrutar de la comuni\u00f3n intradivina.\nPasa por una fase pasiva y dolorosa en la noche, cuando la soledad es\nrevelaci\u00f3n de la distancia de Dios respecto a toda otra realidad o experiencia.\nQuien se acerca, se exila y extra\u00f1a, se a\u00edsla y se aventura \u201cporque el amado no\nse halla sino solo, afuera en la soledad y a esta alma (que) hab\u00eda de salir a\nhacer un hecho tan raro y tan heroico &#8230; le conviene salir sola, sin ser\nnotada, estando ya su casa sosegada &#8230; y (le conviene) salir\nde noche, adormidos y sosegados todos los dom\u00e9sticos de su casa\u201d (N 2,14,1).<\/p>\n\n\n\n<p>b) La soledad, al mismo tiempo\nque se experimenta como oprobio, empieza a ser una gracia, una nueva, extra\u00f1a,\n\u00fanica y segura manera de <em>comunicaci\u00f3n con el Dios solo\ny a solas<\/em>. Pero en ese punto ya\nno se habla de soledad como ausencia de compa\u00f1\u00eda o de mediadores sino como\ncomunicaci\u00f3n sin participaci\u00f3n de los sentidos, de las facultades o de las\nmediaciones ps\u00edquicas de la experiencia ordinaria. Soledad es ya un concepto\nm\u00edstico. La soledad, en cuanto activa, era un modo de abnegaci\u00f3n sanjuanista y\npor tanto es activa como actitud a cultivar, \u201cporque para este divino ejercicio\ninterior es tambi\u00e9n necesaria soledad y ajenaci\u00f3n de todas las cosas que se\npodr\u00edan ofrecer al alma\u201d (CB 16,10); pero en cuanto sentimiento ligado a la\nnoche es producto pasivamente recibido en la comunicaci\u00f3n divina donde toda\notra comunicaci\u00f3n es ruido y sin sabor.<\/p>\n\n\n\n<p>c) El comienzo de la etapa de la &nbsp;contemplaci\u00f3n, su extra\u00f1eza y novedad se describen frecuentemente con\nsentimientos de soledad, cual si la soledad fuese otro nombre de la\ncontemplaci\u00f3n m\u00e1s que su indispensable condici\u00f3n. Se opone su presencia a los\nrecursos propios de la meditaci\u00f3n y en esta etapa de proceso es, ante todo, una\nactitud pasiva, pero que se facilita con determinados &nbsp;ejercicios, que hay que preferir a la operaci\u00f3n de las facultades naturales,\na la solicitud y cuidado por determinados actos materiales o pr\u00e1cticas de\npensamiento o de virtud. Es sin\u00f3nimo esta soledad del ocio santo, de\nrecogimiento mental y afectivo, de pasividad activa y atenci\u00f3n amorosa, de ociosidad\ninterior y escucha espiritual. Los textos m\u00e1s abundantes de este tenor se encuentran\nen las descripciones y en el contexto pol\u00e9mico del tratadillo de los tres\nciegos. \u201cPues cuando el alma va llegando a este estado, dice al maestro, no la\ndesquietes con cuidado o solicitud alguna de arriba y menos de abajo,\nponi\u00e9ndola en toda la enajenaci\u00f3n o soledad posible\u201d (LlB 3,34). Y aun la\n\u201cadvertencia amorosa activa\u201d, voluntariamente procurada, puede estorbar: \u201caun\nel ejercicio de la advertencia amorosa&#8230; ha de olvidar &#8230; y s\u00f3lo ha de usar\ncuando no se siente poner en soledad u ociosidad interior u olvido o escucha\nespiritual\u201d (LlB 3,35).<\/p>\n\n\n\n<p>La soledad es una\nnota de la contemplaci\u00f3n, efecto o rasgo concomitante a la acci\u00f3n de Dios que\nhay por tanto que cuidar y respetar como delicada unci\u00f3n cosm\u00e9tica o como\nprimoroso matiz de art\u00edstica pintura. Se esfuerza el Santo en hac\u00e9rselo\nentender a los confesores rudos que ignoran los delicados modos de actuar del &nbsp;Esp\u00edritu Santo.\nSoledad es tranquilidad, suavidad, paz y silencio. Todo ello fruto de la\ncomunicaci\u00f3n sin participaci\u00f3n activa de los sentidos y facultades humanas. \u201cY\nun poquito de esto que Dios obra en el alma en este ocio santo y soledad es\ninestimable bien\u201d. Pero como es tan secreto este don s\u00f3lo se registra en la\nexperiencia consciente como \u201cuna enajenaci\u00f3n y extra\u00f1ez &#8230; acerca de todas las\ncosas, con inclinaci\u00f3n a soledad y tedio de todas las criaturas del siglo en\nrespiro suave de amor y vida en el esp\u00edritu\u201d (LlB 3,39). Es significativo para\nla pneumatolog\u00eda sanjuanista que atribuya repetidamente esta experiencia y\ncrecimiento de la contemplaci\u00f3n inicial en cuanto soledad a la obra del\nEsp\u00edritu Santo y la describe como efecto de su unci\u00f3n \u00edntima (LlB 3, 45. 46.\n54. 63. 65).<\/p>\n\n\n\n<h3>IV. \u201cLa soledad\nsonora\u201d<\/h3>\n\n\n\n<p>Un avance o\nrepetici\u00f3n de esta doctrina se halla en el comentario al verso \u201cla soledad\nsonora\u201d (CB 14-15,26-27), donde se entiende y explica la soledad como una\npeculiar <em>gracia m\u00edstica <\/em>que el te\u00f3logo interpreta en relaci\u00f3n con la experiencia\nde la creaci\u00f3n, en cuanto armoniosa, y en relaci\u00f3n al sentimiento est\u00e9tico y\nm\u00edstico a la vez de la belleza del mundo como participaci\u00f3n de la belleza\ndivina. En esto es id\u00e9ntico su sentido al verso \u201cla m\u00fasica callada\u201d. Gracia que\nes \u201cuna fuerte y copiosa comunicaci\u00f3n y vislumbre de lo que \u00e9l es en s\u00ed, en que\nsiente el alma este bien de las cosas\u201d (CB 14-15,6). La experiencia simb\u00f3lica\ndel mundo como experiencia de Dios. En la est\u00e9tica m\u00edstica sanjuanista, la\nsoledad es la experiencia, simult\u00e1neamente lograda, de la belleza de Dios en\nsus criaturas y de las criaturas en Dios; en palabras suyas la percepci\u00f3n del \u201ctestimonio\nque de Dios todas ellas dan en s\u00ed\u201d (ib. 26). Y en soledad, es decir, sin otros\nintermediarios que la directa comunicaci\u00f3n divina \u2018sustancia a sustancia\u2019 en la\nque se recupera el gozo de todo lo sensible negado en las etapas anteriores.\nAll\u00ed las aprensiones de los sentidos se consideraban ruido e interferencia,\npero ahora todo es m\u00fasica callada y soledad sonora.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta gracia de la\nsoledad sonora queda ligada por el m\u00edstico te\u00f3logo a la experiencia del\nmisterio del Esp\u00edritu Santo en cuanto presente en la creaci\u00f3n. \u201cEl Esp\u00edritu del\nSe\u00f1or llen\u00f3 la redondez de las tierras, y este mundo, que contiene todas las cosas\nque \u00e9l hizo, tiene ciencia de voz, que es la soledad sonora, la cual es el\ntestimonio que de Dios todas ellas dan en s\u00ed. Y por cuanto el alma recibe esta\nsonora m\u00fasica, no sin soledad y ajenaci\u00f3n de todas las cosas exteriores, la llama\nm\u00fasica callada y soledad sonora, la cual dice que es su Amado\u201d (ib. 27). Ahora\nsoledad en el vocabulario sanjuanista alude a un modo particular de\ncomunicaci\u00f3n. Es decir, comunicaci\u00f3n o gracia m\u00edstica sin el perjuicio y\nmenoscabo que supon\u00eda el discurso artificial, sucesivo y peligroso de la\nmeditaci\u00f3n. La soledad sonora se valora y describe como una gracia m\u00edstica\nintermedia, todav\u00eda no tan pura y alta como la \u00faltima soledad de la uni\u00f3n de\ntransformaci\u00f3n: \u201cPorque as\u00ed como la noche en par de los levantes ni del todo es\nnoche ni del todo es d\u00eda, sino, como dicen, entre dos luces, as\u00ed esta soledad y\nsosiego divino, ni con toda claridad es informado de la luz divina ni deja de\nparticipar algo de ella. En este sosiego se ve el entendimiento levantado con\nextra\u00f1a novedad sobre todo natural entender a la divina luz, bien as\u00ed como el\nque, despu\u00e9s de un largo sue\u00f1o, abre los ojos a la luz que no esperaba\u201d (ib.\n23-24).<\/p>\n\n\n\n<p>Antes ha explicado\nel contenido y condiciones de esta gracia con el ap\u00f3logo m\u00edstico del \u201cp\u00e1jaro solitario\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Santa Teresa y otros han empleado la misma cita del salmo\n101,8 \u201csicut passer solitarius in tecto\u201d, para hablar de la soledad m\u00edstica que\nproduce la comunicaci\u00f3n divina en la contemplaci\u00f3n inicial. \u201cLa tercera\ncondici\u00f3n del p\u00e1jaro solitario es que ordinariamente est\u00e1 solo y no consiente\notra ave alguna junto a s\u00ed, sino que, en pos\u00e1ndose alguna junto, luego se va; y\nas\u00ed el esp\u00edritu en esta contemplaci\u00f3n est\u00e1 en soledad de todas las cosas,\ndesnudo de todas ellas, ni consiente en s\u00ed otra cosa que soledad en Dios\u201d (ib.\n25). Insiste en esta propiedad de la contemplaci\u00f3n vista bajo la especie de\nsoledad: El Amado \u201ctambi\u00e9n es la soledad sonora. Lo cual es casi lo mismo que\nla m\u00fasica callada, porque, aunque aquella m\u00fasica es callada cuanto a los\nsentidos y potencias naturales, es soledad muy sonora para las potencias\nespirituales; porque, estando ellas solas y vac\u00edas de todas las formas y\naprehensiones naturales, pueden recibir bien el sentido espiritual\nsonor\u00edsimamente en el esp\u00edritu de la excelencia de Dios en s\u00ed y en sus\ncriaturas\u201d (ib. 26). La soledad, pues, se entiende como comunicaci\u00f3n en\nsilencio de las potencias exteriores.<\/p>\n\n\n\n<h3>V. \u201cEn soledad\nviv\u00eda&#8230; y en soledad la gu\u00eda\u201d<\/h3>\n\n\n\n<p>Las canciones\n34-35 del <em>C\u00e1ntico <\/em>contienen el mejor canto a la soledad. Parte la\nexposici\u00f3n de la cita de Oseas, trasladada de lugar en CB, y se entretiene en\nuna larga explicaci\u00f3n de lo que produce la soledad penosa de la noche, aquella\na la que se ha expuesto la esposa por manifestar su amor incondicionado e\nincontaminado. Las canciones de la exclusividad y la intimidad: \u201cque ya s\u00f3lo en\namar es mi ejercicio, en solo aquel cabello, en uno de mis ojos te llagaste\u201d,\netc., han abundado ya en expresiones de la exclusividad del amor y la fe. La\nentrega y perseverancia tan sol\u00edcita en la primera noche y tan valiente y\narriesgada en la segunda, ese no querer otra compa\u00f1\u00eda, esa fort\u00edsima\ndeterminaci\u00f3n de la \u201ctortolica \u201cque no se junta con otras aves\u201d, conduce a este\nmodo de comunicaci\u00f3n y uni\u00f3n sin intermediarios donde Dios \u201cpor s\u00ed solo, no ya\npor medio de \u00e1ngeles como antes, ni por medio de habilidad natural&#8230; \u00e9l a\nsolas lo hace en ella todo\u201d (CB 35,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Recogiendo el\nt\u00f3pico de la tortolilla del romance de <em>Fontefrida <\/em>describe J. de la\nCruz esta \u00faltima soledad \u201cas\u00ed el alma no queriendo reposar nada en nada ni\nacompa\u00f1arse de otras aficiones gimiendo por la soledad de todas las cosas hasta\nhallar a su Esposo en cumplida satisfacci\u00f3n\u201d (CB 34,5); ahora ya ve cumplida su\npretensi\u00f3n, \u201cporque cuando el alma llega a confirmarse en la quietud del \u00fanico\ny solitario amor del Esposo&#8230; hace tan sabroso asiento de amor en Dios y Dios\nen ella que no tiene necesidad de otros medios ni maestros que la encaminen a\nDios porque ya Dios es su luz y gu\u00eda, porque cumple en ella lo que prometi\u00f3 por\nOseas: Yo la guiar\u00e9 a la soledad y all\u00ed hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n (ib, 35,1). En la\nsoledad se comunica y une \u00e9l en el alma: \u201cPorque hablarle al coraz\u00f3n es\nsatisfacerle el coraz\u00f3n, el cual no se satisface con menos que Dios\u201d (CB 35,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta comunicaci\u00f3n\nsin intermediarios y en la intimidad solitaria es la soledad sanjuanista por\nantonomasia. La soledad penosa, las ansiosas penas de la soledad y el desamparo\nconducen a esta soledad habitada y plena de gozo y fecundidad: \u201cEs extra\u00f1a esta\npropiedad que tienen los amados en gustar mucho m\u00e1s de gozarse a solas de toda\ncriatura que con alguna compa\u00f1\u00eda. Porque, aunque est\u00e9n juntos, si tienen alguna\nextra\u00f1a compa\u00f1\u00eda que haga all\u00ed presencia, aunque no hayan de tratar ni de\nhablar m\u00e1s escuso de ella que delante de ella, y la misma compa\u00f1\u00eda trate ni\nhable nada, basta estar all\u00ed para que no se gocen a su sabor\u201d (CB 36,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Dios\nprogresivamente ocupa la atenci\u00f3n del hombre, se apodera lentamente de su esp\u00edritu\ny su carne y cura su soledad. En la encarnaci\u00f3n se hace su compa\u00f1ero y por la\nfe y la cruz \u00e9ste queda a merced de su poder y su gracia. Inicialmente se\nproduce una cierta soledad activa por la que se aparta, efectiva y\nafectivamente, toma su opci\u00f3n por solo Dios y Dios, que acepta su ofrecimiento,\ncompleta la obra de su soledad purific\u00e1ndole con una soledad nocturna y\ndesamparada, all\u00ed el hombre aprende el modo peculiar de amistad en fe que Dios\nle ofrece y de ese trato en soledad sale el hombre sabiendo gozar de la soledad\nhabitada por la m\u00e1s estrecha intimidad con el Dios que vive en comuni\u00f3n de\npersonas y quiere sanar nuestra cong\u00e9nita soledad con su amorosa compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Gabriel Castro<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ha sido la soledad una experiencia vital de Juan de la Cruz. Primero padecida como ni\u00f1o y como hombre, despu\u00e9s radicalizada como m\u00edstico. \u201cSin arrimo y con arrimo\u201d, ha probado todas las condiciones del &nbsp;p\u00e1jaro solitario. Despu\u00e9s ha pasado a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3882\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-soledad","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3882"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3882"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3882\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3883,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3882\/revisions\/3883"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3882"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3882"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3882"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}