{"id":3893,"date":"2020-02-17T09:10:47","date_gmt":"2020-02-17T15:10:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3893"},"modified":"2021-02-17T09:12:54","modified_gmt":"2021-02-17T15:12:54","slug":"trinidad-santisima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3893","title":{"rendered":"Trinidad Sant\u00edsima"},"content":{"rendered":"\n<p>La experiencia y\nla doctrina sanjuanista acerca de la Sant\u00edsima Trinidad no se condensa en las\ncitas ni se reduce a los textos donde expresamente se menciona esta primordial\nrealidad de nuestra fe cristiana. Las catorce menciones expl\u00edcitas de la\n\u2018Trinidad\u2019 y las dos del adjetivo \u2018trino\u2019 no dan cuenta ni de lejos del\nprofundo calado de la experiencia de san Juan de la Cruz. Tenemos que explorar\nbrevemente su biograf\u00eda espiritual y despu\u00e9s su experiencia y su mensaje sobre\nesta materia.<\/p>\n\n\n\n<h3>I. La experiencia\nde la Trinidad<\/h3>\n\n\n\n<p>En la vida de J.\nde la Cruz y en su devoci\u00f3n personal est\u00e1 vivamente presente la Sant\u00edsima\nTrinidad. Nos quedan algunos rastros de una pr\u00e1ctica abundante. Es f\u00e1cil probar\nel \u2018grande amor que ten\u00eda por este misterio\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>1. REFERENCIAS BIOGR\u00c1FICAS.\nLeemos algunos \u2018\u00e1grafa\u2019. Un d\u00eda en &nbsp;Granada &nbsp;Mar\u00eda\nde la Cruz (Machuca) le pregunta, \u201c\u00bfC\u00f3mo, mi padre, dice tantas veces misa de la\nSant\u00edsima Trinidad? \u2013Sepa, hermana, \u2013le respondi\u00f3\u2013 que t\u00e9ngole por el mayor\nsanto del cielo\u201d (BMC 14, 121). Ciertamente hay que avisar que importan en\ntodos estos \u2018fioretti\u2019 m\u00e1s la informaci\u00f3n que reportan las preguntas que la\ngracia seria de la respuesta. Esta otra testificaci\u00f3n abunda en lo mismo:\n\u201cDec\u00eda el padre fray Juan de la Cruz que la ordinaria presencia de Dios nuestro\nSe\u00f1or que tra\u00eda era traer el alma dentro de la Sant\u00edsima Trinidad y que en su\ncompa\u00f1\u00eda de aquel misterio de las tres divinas personas le iba muy bien a su\nalma\u201d (BMC 14, 196). Una preciosa confidencia sobre el modo concreto de\nejercicio de presencia de Dios de fr. Juan. \u201cYo hija, dice a &nbsp;Ana de San Alberto, traigo\nsiempre mi alma dentro de la Sant\u00edsima Trinidad y all\u00ed quiere mi Se\u00f1or\nJesucristo que yo la traiga\u201d (BMC 13, 402). Y ella misma declara: \u201cDe tal\nmanera comunicaba Dios su alma acerca del Misterio de la Sant\u00edsima Trinidad que\nsi no le acudiese nuestro Se\u00f1or con particular auxilio del cielo ser\u00eda\nimposible vivir; y as\u00ed ten\u00eda muy acabado el natural\u201d (BMC 13, 398).<\/p>\n\n\n\n<p>En &nbsp;Beas una religiosa\nle pide que diga la misa votiva de la Trinidad, despu\u00e9s de celebrada, recibe\ndel Santo y recuerda esta confidencia: \u201c\u00a1Oh Hija, y c\u00f3mo le agradezco y se lo agradecer\u00e9\ntoda mi vida el pedirle a nuestro Se\u00f1or que me mandase decir misa de la\nSant\u00edsima Trinidad! Porque hoy la dije y me hizo una grand\u00edsima merced, que al\ntiempo de consagrar se me mostraron todas las Tres Personas en una nube muy resplandeciente.\n\u00a1Oh, hermana, y qu\u00e9 de bienes y qu\u00e9 gloria tan penetrante gozaremos cuando\ngocemos de la Sant\u00edsima Trinidad y de su vista!\u201d (BMC 14,171). El transporte\nm\u00edstico es quiz\u00e1 la cumbre de la experiencia sanjuanista biogr\u00e1ficamente\ndemostrada. Y la declarante a\u00f1ade: \u201cY diciendo esto, se qued\u00f3 por media hora\nelevado, que parec\u00eda un \u00e1ngel\u201d (ib.). De hecho, esta exclamaci\u00f3n final debi\u00f3\nser memorable y repetida en sus labios pues la recogen algunas colecciones de\nDichos (Av 183). M\u00e1s all\u00e1 de la imaginer\u00eda que condiciona el testimonio, nos\nimporta el n\u00facleo verdadero, la predilecta piedad trinitaria que atestiguan\nestas \u2018florecillas\u2019 en Juan. Baste todo esto para probar la predilecci\u00f3n del\nSanto por este misterio fontal de nuestra fe.<\/p>\n\n\n\n<p>2. EXPERIENCIA VITAL\nPOETIZADA. Su experiencia y devoci\u00f3n trinitaria, no s\u00f3lo la percibieron los\ntestigos externos, sino que pas\u00f3 sin disimulo a los genuinos testimonios\nvitales de su fe, a los poemas y a los escritos m\u00e1s personales. Comienzan ya en\nla c\u00e1rcel de &nbsp;Toledo (1577); eso quiere decir que su madurez espiritual y humana ya\nestaba casi lograda y que su car\u00e1cter espiritual ya ven\u00eda sellado por esta\nimpronta trinitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>a) <em>Los Romances. <\/em>El proyecto inicial de Dios lo traza J. de la Cruz describi\u00e9ndolo de modo\nperfectamente ajustado a las reglas para hablar y sentir de Dios (norma\ncan\u00f3nica) en los <em>Romances sobre el evangelio \u2018in principio erat\nVerbum\u2019 acerca de la Sant\u00edsima Trinidad <\/em>(Po 1 t\u00edt.). Es ah\u00ed donde se encuentra el modo en\nque Dios favorece y posibilita la uni\u00f3n del &nbsp;alma con Dios, porque antes ha habido una &nbsp;uni\u00f3n de Dios con el hombre en &nbsp;Cristo. Se nos impone la relectura, siquiera\nr\u00e1pida, de esta primera y lograda expresi\u00f3n de su fe y su\npiedad trinitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>En el comienzo de\nlos romances (vv 1-20) medita el misterio del principio sin origen en que ya el\nVerbo mora. El principio sin principio engendra al Verbo. Se llama Hijo y da\nnombre al principio que se llama Padre por su eterna concepci\u00f3n (vv 1-7).\nConceptos dogm\u00e1ticos como principio, coeternidad, consubstancialidad,\nconcepci\u00f3n \u2013genitus, non factus\u2013, con glorificaci\u00f3n, misma adoraci\u00f3n y gloria o\n\u2018igualdad y val\u00eda\u2019 y felicidad perfecta, contingencia o no necesidad de la\ncreaci\u00f3n, etc., est\u00e1n presentes en todos estos versos iniciales para dar fuerza\ny trabaz\u00f3n a la estructura teol\u00f3gica y cimentar todo el pensamiento\nsanjuanista. La &nbsp;meditaci\u00f3n se prolonga por modos agustianianos tomando la\ntrinidad del amor-amante-amado como imagen del inefable e insoluble nudo divino\n(vv. 20-48).<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo romance establece la comunicaci\u00f3n y\nplenitud indefectible del amor de los Tres. Pero se avista ya una salida o\ndesbordamiento lib\u00e9rrimo como obra en la historia de este Amor autocomunicativo.\nSe planea el despliegue hist\u00f3rico-salv\u00edfico de la Trinidad. En ese amor que les\nune se halla el origen del amor que de ellos fluye<em>: \u00abEl que a ti m\u00e1s se\nparece \/ a m\u00ed m\u00e1s satisfac\u00eda, \/ y el que en nada te semeja \/ en m\u00ed nada\nhallar\u00eda. [&#8230;] \/ Al que a ti te amare, Hijo, \/ a m\u00ed mismo le dar\u00eda, \/ y el\nAmor que yo en ti tengo \/ ese mismo en \u00e9l pondr\u00eda, \/ en raz\u00f3n de haber amado \/\na quien yo tanto quer\u00eda <\/em>(vv 60-76).<\/p>\n\n\n\n<p>En la causalidad\nejemplar del Verbo Hijo se planea el &nbsp;mundo como palacio\npara un desposorio, la &nbsp;iglesia como su cuerpo y esposa y la efusi\u00f3n e intimaci\u00f3n\ndel &nbsp;Esp\u00edritu Santo como \u00faltima &nbsp;gracia eficaz. Se\ndecide el nacimiento de la criatura como saliendo de y regresando a la Trinidad\ny como proyecto de amor a su imagen y semejanza. Designio com\u00fan del Padre y del\nHijo que conciben la historia como unos esponsales: la creaci\u00f3n entera es para el\nHijo. Y el Hijo recibe el mundo en su cuerpo y le perfecciona para ofrenda y\ngloria del Padre d\u00e1ndole su claridad, su gloria, y hacerle part\u00edcipe de su\nmisma vida. La &nbsp;creaci\u00f3n de &nbsp;\u00e1ngeles y de hombres, del palacio y de su esposa, tiene\ndestino en la encarnaci\u00f3n del Verbo y \u00e9sta en la gloria final del Padre. La ya prevista\nparticipaci\u00f3n del hombre en ese amor \u00edntimo de Dios el pecado no la truncar\u00e1,\nDios no se desdice. El mundo, el &nbsp;hombre y la Iglesia, todo lo real est\u00e1 marcado con cu\u00f1o\ntrinitario (3\u00ba y 4\u00ba vv. 78-98).<\/p>\n\n\n\n<p>La Trinidad se\nabaja para mirar al hombre \u2013esposa del Hijo\u2013 pues todo est\u00e1 planeado para \u00e9l.\nMediante la uni\u00f3n de amor y semejanza con el Hijo se posibilita la\nesponsalidad, la redenci\u00f3n, la corporalidad de la esposa \u2013cuerpo m\u00edstico\u2013 y la\neclesialidad de la creaci\u00f3n, la comensalidad o eucarist\u00eda del mundo, la\npermanencia de Dios-con-nosotros hasta la consumaci\u00f3n, la absorci\u00f3n en fin\ndentro de la vida trinitaria de todo lo que de ella sali\u00f3 \u201c<em>Que, como el Padre y el Hijo, \/ el que de ellos proced\u00eda\n\/ el uno vive en el otro, \/ as\u00ed la esposa ser\u00eda, \/ que, dentro de Dios absorta,\n\/ vida de Dios vivir\u00eda\u201d <\/em>(vv 163-166).<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1n aqu\u00ed las\nl\u00edneas maestras del sistema doctrinal que se detalla en los libros mayores. No\npod\u00edan ser m\u00e1s expl\u00edcitamente trinitarias. El desarrollo tomar\u00e1 tonos\ncristol\u00f3gicos, pneumatol\u00f3gicos o antropol\u00f3gicos en seg\u00fan qu\u00e9 partes del\nproceso, pero la g\u00e9nesis y la finalidad son de ra\u00edz y condici\u00f3n permanentemente\ntrinitarias. La experiencia del misterio tambi\u00e9n lo ser\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Un largo adviento se abre con la promesa de la\nconsumaci\u00f3n de este proyecto del Padre. La promesa convierte el tiempo en\nfuturo y adviento. La Trinidad entrar\u00e1 en la carne y en historia. Su primer\npaso, ahora lo sabemos, era la creaci\u00f3n, pero su entrada y descenso al lago\ndonde el hombre vive no va quedar \u2018en ese dicho que dijo en que el mundo creado\nhab\u00eda\u2019. Si la esposa s\u00f3lo difiere en la carne y si el amor trinitario pide la\nconsumaci\u00f3n y semejanza de todo (vv 235-248), el Hijo obediente ha de\ndisponerse a la semejanza y a la k\u00e9nosis que impone la ley del amor que halla\niguales o les hace: ha de bajar, nacer, sufrir, amar y morir: \u201cporque ella vida\ntenga\/ yo por ella morir\u00eda\u201d (vv 255265). Se procura la Trinidad el concurso de\nla humanidad libre y dispuesta, representada en la doncella que se llamaba\nMar\u00eda \u201c<em>en la cual la Trinidad \/ de carne al Verbo vest\u00eda;\n\/ y aunque tres hacen la obra, \/ en el uno se hac\u00eda; \/ y qued\u00f3 el Verbo\nencarnado \/ en el vientre de Mar\u00eda. \/ Y el que ten\u00eda s\u00f3lo Padre, \/ ya tambi\u00e9n\nMadre ten\u00eda<\/em>\u201d (vv 273-280).<\/p>\n\n\n\n<p>Ya est\u00e1 hecho el\ndesposorio en la carne del Verbo. Esta es la primordial uni\u00f3n de la Trinidad\nreflejada en la uni\u00f3n del Verbo y en la \u201crespondencia que hay a \u00e9sta de la\nuni\u00f3n de los hombres a Dios\u201d (CB 37,3). La uni\u00f3n de la Trinidad es el relato\noriginal y mod\u00e9lico de la obra de Dios en la eternidad y en el tiempo. La\nhistoria de salvaci\u00f3n es narrada parcialmente por J. s\u00f3lo hasta su abajamiento,\nhasta compartir el llanto del hombre en Dios. En ese punto comienza otro modo\nde relato. Queda el ascenso o absorci\u00f3n del hombre hacia la Trinidad. Asunci\u00f3n que\nse presenta activa-pasivamente como ascensi\u00f3n o subida del Monte.<\/p>\n\n\n\n<p>b) <em>La Fonte. <\/em>Contiene este poema la\notra gran carga de meditaci\u00f3n po\u00e9tica sobre la Trinidad gozada y contemplada en\nla seguridad y la dicha de conocerla por fe. Combina el poeta te\u00f3logo lenguaje\nnegativo y lenguaje absoluto para hablar y cantar el misterio inefable: \u2018no lo\ns\u00e9\u2019, \u2018no lo tiene\u2019, \u2018no puede ser cosa tan bella\u2019, \u2018suelo en ella no se halla\u2019,\n\u2018ninguno puede vadealla\u2019, \u2018nunca es oscurecida\u2019, expresiones completadas con\nlas afirmaciones absolutas: \u2018todo origen\u2019, \u2018cielos y tierra\u2019, \u2018toda luz\u2019,\n\u2018infiernos, cielos y las gentes\u2019, \u2018hartan\u2019, \u2018ninguna le precede\u2019. Dios, uno y\ntrascendente, es fuente en la noche, invisible y presente como el rumoroso\nmovimiento y el silencioso manar de la fuente que quiz\u00e1 guarda todo desierto en\nla noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Canta inicialmente\nla trascendencia de Dios uno (est. 1: fuente escondida). En seguida, su origen\ninexistente y originante, su belleza (est. 3) y su capacidad creadora pues\n\u201ccielos y tierra beben della\u201d (est. 3) y su poder de fluencia y surgencia\ninagotable (est. 6). Su insondable e invadeable profundidad (est. 4) y su\ngloria o claridad \u2018luz de luz\u2019 inaccesible, pues \u201ctoda luz de ella es venida\u201d.\nLas elevaciones primeras al Dios uno, dan paso al canto y meditaci\u00f3n sobre las\npersonas disimuladas en las im\u00e1genes de los torrentes nacientes y afluentes. La\nest. 7 para el Hijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>El corriente que nace de esta\nfuente bien s\u00e9 que es tan capaz y omnipotente, aunque es de noche<\/em>\u201d; y la siguiente para el\nEsp\u00edritu: \u201c<em>El corriente que de estas dos procede s\u00e9 que ninguna de ellas le precede,\naunque es de noche<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s el poema,\nlanzado hacia la trascendencia inalcanzable, se reconduce a la cercan\u00eda del\nhogar eucar\u00edstico y del pan partido y tierno. Aqu\u00ed cercano, palpable,\ncomestible y pr\u00f3ximo est\u00e1 el lugar de encuentro de las criaturas y del hombre\ncon la Trinidad: \u201cAquella\u201d fuente inaccesible nos es tangible y potable \u201cen\neste vivo pan por darnos vida\u201d. La Trinidad se da en la &nbsp;Eucarist\u00eda. Toda\nsu trascendencia y su historia de amor se condensa en esta fuente inexhausta: <em>\u201cAquesta eterna fonte est\u00e1 escondida\/ <\/em><em>\/en este vivo pan\npor darnos vida, \/ aunque es de noche <\/em>(est. 9<em>).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Habr\u00eda que a\u00f1adir <em>otras meditaciones <\/em>centrales, cristol\u00f3gicas primordialmente, pero\ntrinitarias en fin: primero la que contempla la creaci\u00f3n como huella del amor\ndel Padre y del Hijo, hermoseada por la encarnaci\u00f3n y la resurrecci\u00f3n del\nVerbo, para gloria y se\u00f1al del Padre (CB 4-5); despu\u00e9s la que muestra al Cristo\ncomo &nbsp;Palabra definitiva del Padre, ya mudo pues ha revelado\nplenamente su ser y su condici\u00f3n de Padre en el amor filial y en la vida,\npalabras, gestos, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (S 2,22); y a\u00f1adir\ndespu\u00e9s aquella no menos celebrada que habla de la mayor obra de Cristo redentor:\nla &nbsp;Cruz en que reconcili\u00f3 todo con el Padre (S 2,7). Cristo\nrevelador del Padre y Cristo reconciliador con el Padre \u2018sin consuelo y amparo\nde padre\u2019 en la cruz, pero \u2018con consuelo y amparo de Padre\u2019 en la resurrecci\u00f3n,\nfunda nuestra fe en la Trinidad y traspasa cada p\u00e1gina del texto sanjuanista.<\/p>\n\n\n\n<h3>II. La doctrina\nm\u00edstica<\/h3>\n\n\n\n<p>No es la\ninvestigaci\u00f3n ni la curiosidad sobre el lenguaje teol\u00f3gico lo que ocupa a J. de\nla Cruz; es la vivencia y el juego en el campo marcado y delimitado por el\ndogma lo que le importa profundizar y ense\u00f1ar. No necesita traspasar la l\u00ednea.<\/p>\n\n\n\n<p>1. DIOS UNO Y TRINO. La\nrevelaci\u00f3n de estas verdades ya est\u00e1 dada y para el m\u00edstico es suficiente. El\ncap. 27 del segundo libro de la <em>Subida <\/em>expl\u00edcitamente recomienda huir de la curiosidad\nfrente a la revelaci\u00f3n y al misterio. Ya es suficiente para el amor a Dios el\nconocimiento que <em>ex auditu <\/em>tenemos \u201cacerca de lo que Dios es en s\u00ed &#8230; del\nmisterio de la Sant\u00edsima Trinidad y unidad de Dios\u201d (S 2,27,1). Y pues \u201cya no\nhay m\u00e1s art\u00edculos que revelar acerca de la sustancia de nuestra fe que los que\nya est\u00e1n revelados a la Iglesia&#8230; le conviene al alma&#8230; tener pureza en fe\n&#8230; y, aunque se le revelen de nuevo las ya reveladas, no creerlas porque\nentonces se revelan de nuevo, sino porque ya est\u00e1n reveladas bastantemente a la\n&nbsp;Iglesia; y cerrando el entendimiento a ellas sencillamente, se arrime a la\ndoctrina de la Iglesia y su fe, que, como dice &nbsp;san Pablo (Rom 10,17), entra por el o\u00eddo\u201d (ib. 4).\nSu avance no es exploratorio pues, de las fronteras del dogma y de los nuevos\nmodos de hablar de la Trinidad. Se atiene a la regla com\u00fan. Su avance va en la\ndirecci\u00f3n de la experiencia y de la radical y seria asunci\u00f3n de la condici\u00f3n\ntrinitaria trascendente e hist\u00f3rica de Dios, para mostrar sus consecuencias en\nla vida personal y teologal del creyente.<\/p>\n\n\n\n<p>a)<em> Dios uno. <\/em>La unidad indivisible y\nel lenguaje figurado \u2013tambi\u00e9n los n\u00fameros son anal\u00f3gicos en Dios\u2013 no se le\nolvidan nunca como premisas de toda construcci\u00f3n doctrinal. Dios es Uno e\ninefable. \u201cEs de saber que Dios, en su \u00fanico y simple ser, es todas las virtudes\ny grandezas de sus atributos: porque es omnipotente, es\nsabio, es bueno, es misericordioso, es justo, es fuerte, es amoroso, etc., y\notros infinitos atributos y virtudes que no conocemos&#8230; Estando \u00e9l unido con\nel alma, cuando \u00e9l tiene por bien abrirle la noticia, echa de ver distintamente\nen \u00e9l todas estas virtudes y grandezas, conviene a saber: omnipotencia,\nsabidur\u00eda, bondad, misericordia, etc. Y como cada una de estas cosas sea el\nmismo ser de Dios en un solo supuesto suyo, que es el Padre, el Hijo, el\nEsp\u00edritu Santo, siendo cada atributo de \u00e9stos el mismo Dios y siendo Dios\ninfinita luz e infinito fuego divino, &#8230; de aqu\u00ed es que en cada uno de estos\ninnumerables atributos luzca y d\u00e9 calor como Dios\u201d (LlB 3, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es una de las\nafirmaciones de la unidad de Dios. La participaci\u00f3n que el m\u00edstico va a\ndescribir de la criatura en la vida divina parte de este concepto afirmado de\nla unidad y trinidad de Dios. Uno y trino en s\u00ed, m\u00faltiple en sus atributos,\ntrinidad en su manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica y personal. He aqu\u00ed otra elevaci\u00f3n en\nque pasa del pavor ante Dios uno a la reverencia de la Sabidur\u00eda del Hijo\nfigura de la substancia del Padre: \u201c\u00a1Oh admirable excelencia de Dios, que con\nser estas l\u00e1mparas de los atributos divinos un simple ser y en \u00e9l solo se\ngusten, se vean distintamente tan encendida cada una como la otra, y siendo\ncada una sustancialmente la otra! \u00a1Oh abismo de deleites, tanto m\u00e1s abundante\neres cuanto est\u00e1n tus riquezas m\u00e1s recogidas en unidad y simplicidad infinita\nde tu \u00fanico ser, donde de tal manera se conoce y gusta lo uno, que no impide el\nconocimiento y gusto perfecto de lo otro, antes cada cual gracia y virtud que\nhay en ti, es luz que hay de cualquiera otra grandeza tuya; porque, por tu\nlimpieza, \u00a1oh Sabidur\u00eda divina!, \u2013el canto se dirige ahora al Hijo\u2013 muchas\ncosas se ven en ti vi\u00e9ndose una, porque t\u00fa eres el dep\u00f3sito de los tesoros del\nPadre, el resplandor de la luz eterna, espejo sin mancilla e imagen de su\nbondad!\u201d (Sab 7, 26: LlB 3,17).<\/p>\n\n\n\n<p>b) <em>Dios Trino. <\/em>La dichosa ventura de la fe consiste en su mayor seguridad respecto a\ncualquier otro camino pretendidamente valioso para el acceso a la &nbsp;uni\u00f3n: solo la fe ofrece este objeto de amor y conocimiento con certeza,\nseguridad y fidelidad probada. Por eso lo prefiere el Santo como\ntransparentador de toda otra mediaci\u00f3n: \u201cPorque es tanta la semejanza que hay\nentre ella [la fe] y Dios, que no hay otra diferencia sino ser visto Dios o\ncre\u00eddo. Porque, as\u00ed como Dios es infinito, as\u00ed ella nos le propone infinito; y\nas\u00ed como es Trino y Uno, nos le propone ella Trino y Uno; y as\u00ed como Dios es\ntiniebla para nuestro entendimiento, as\u00ed ella tambi\u00e9n ciega y deslumbra nuestro\nentendimiento. Y as\u00ed, por este solo medio se manifiesta Dios al alma en divina\nluz, que excede todo entendimiento. Y por tanto, cuanto m\u00e1s fe el alma tiene,\nm\u00e1s unida est\u00e1 con Dios\u201d (S 2,9,1). La vida teologal es el \u00fanico camino de\nacceso al conocimiento, trato y amor de la Trinidad.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, la uni\u00f3n\ndel alma con Dios se experimenta y se refleja en esta unidad de la Trinidad. Se\npuede afirmar que la uni\u00f3n del alma con Dios es una consecuencia de la uni\u00f3n y\namor trinitarios que la fe nos da a conocer y la caridad a probar. La m\u00edstica\nsanjuanista es radicalmente trinitaria por cuanto el proyecto central de su\nmensaje es alcanzar su vida misma, no s\u00f3lo conocer sus atributos, sino transformarse\npor la gracia y la correspondencia esforzada y radical en alcanzar lo que Dios\nnos ha destinado a ser: hijos en el Hijo, esp\u00edritus de amor en el Esp\u00edritu\nSanto. Por tanto, la concepci\u00f3n de Dios en cuanto trino y uno es indisociable\ndel sistema y propuesta de pedagog\u00eda cristiana de J. No cabe imaginar uni\u00f3n del\nalma con Dios sin la fe en Dios creador, sin el proyecto de redenci\u00f3n en\nCristo, sin encarnaci\u00f3n, sin Esp\u00edritu Santo dado en la Iglesia y derramado como\namor en los corazones. Ni cabe por tanto para J. de la Cruz un acceso meramente\ninterior o asc\u00e9tico a la vida y unidad divinas sin di\u00e1logo \u2013escucha y\nrespuesta\u2013 con el Logos de Dios; ni cabe un modo c\u00f3smico, en mera contemplaci\u00f3n\nde la belleza de las criaturas, ni un mero modo plat\u00f3nico, como purificaci\u00f3n y\nascenso mental, aunque de todo se echa mano cuando se recupera en la Trinidad.\nSu acceso a Dios, decididamente es hist\u00f3rico. Un proyecto de uni\u00f3n con la divinidad\nmodo plotiniano, neoplat\u00f3nico u oriental, puede asemejarse en la propuesta de\nascesis o en las consignas pedag\u00f3gicas, pero nada tiene que ver, a pesar de los\nparalelismos en el vocabulario, con el mundo de mediaciones sacramentales que\nJ. de la Cruz usa y recomienda.<\/p>\n\n\n\n<h3>III. La\nexperiencia de la Trinidad en el camino espiritual<\/h3>\n\n\n\n<p>Hasta aqu\u00ed la\nmeditaci\u00f3n reverente, adorante y po\u00e9tica del misterio de la Trinidad. Ahora\nimporta saber su acci\u00f3n y su presencia en el camino de regreso o de salida y\nsubida hacia donde ella ha destinado y quiere llevar al hombre. \u201c\u00a1Oh, qu\u00e9\nbienes ser\u00e1n aquellos que gozaremos con la vista de la Sant\u00edsima Trinidad!\u201d.\nEsta exclamaci\u00f3n lleva tras de s\u00ed todas las ansias y sed de amor que provoca en\nel creyente la manifestaci\u00f3n y donaci\u00f3n hist\u00f3rica de tal amor divino escondido\ndesde todos los siglos y manifestado ahora: \u201cMirad que amor nos ha tenido el\nPadre&#8230;\u201d. La doctrina sanjuanista es el canto de exultaci\u00f3n de quien se huelga\nde conocer a Dios como es, pues la fe nos lo propone Trino y Uno (S 2,9,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Ha de manifestarse\nya aqu\u00ed a ser posible la semejanza divina que puja por hacerse manifiesta. La\nTrinidad parece configurar incluso la estructura externa de los libros del\npoeta. A Dios le corresponde la fe y educar la fe es la pretensi\u00f3n de <em>Subida <\/em>y <em>Noche<\/em>; y al Hijo la\ncaridad y por tanto el despliegue del amor para con el Hijo de\nDios-Esposo-Amado est\u00e1 cantado y narrado en el <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>y al &nbsp;Esp\u00edritu Santo, le\ncorresponde avivar y actualizar la <em>Llama de amor viva<\/em>, el libro de este t\u00edtulo lo testifica. Ya en camino, las\ndiversas etapas del proceso nos hacen observar tambi\u00e9n una cierta condici\u00f3n\nposterior del mensaje de la Trinidad. El despliegue de la vida trinitaria y su\ndisfrute acontece en el extremo final del camino espiritual; esta condici\u00f3n\npostrera parece convenir tambi\u00e9n con la presentaci\u00f3n de la experiencia\nteresiana.<\/p>\n\n\n\n<p>1. INHABITACI\u00d3N TRINITARIA EN\nEL COMIENZO. El proceso de respuesta a esta autodonaci\u00f3n o revelaci\u00f3n de Dios\n\u00edntimo d\u00e1ndosenos es lo que quiere ense\u00f1ar san Juan de la Cruz: \u201cConociendo por\notra parte, la gran deuda que a Dios debe en haberle criado solamente para s\u00ed,\npor lo cual le debe el servicio de toda su vida, y en haberla redimido\nsolamente por s\u00ed mismo, por lo cual le debe todo el resto y respondencia del amor de su voluntad, y otros mil beneficios en que se conoce obligada a\nDios desde antes que naciese &#8230; comienza a invocar a su Amado\u201d (CB 1,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Ya desde el\nnacimiento de esta vida espiritual se menciona a la Trinidad. Dios da el primer\npaso de esta vida viniendo y abaj\u00e1ndose a vestir de carne y tiempo su\nexistencia y revistiendo la nuestra de divinidad. Admirable intercambio o\ntrueque: \u201cel llanto del hombre en Dios y en el hombre el alegr\u00eda\u201d. Por el\nbautismo se aplica a cada hombre la gracia del desposorio o la uni\u00f3n que\nrestableci\u00f3 Cristo debajo del manzano (CB 23, 6). Quien \u2018renace del agua y del\nEsp\u00edritu\u2019 recibe una semejanza que se ha de desplegar en su conciencia y\nlibertad hasta donde cada creyente pueda: \u201cRecibiendo de Dios la tal renacencia\ny filiaci\u00f3n\u201d puede partir hacia su uni\u00f3n avanzando por su conciencia fiel, por\nsu voluntad amorosa y por su memoria agradecida en la identificaci\u00f3n con\nCristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuenta quien se\naventura por el camino con este dato primero y \u00faltimo: la inhabitaci\u00f3n\ntrinitaria. Contempla J. de la Cruz este misterio en cuanto que transforma al\nhombre radical e \u00edntimamente. Otra muestra m\u00e1s del famoso personalismo\ncarmelitano, o del prejuicio \u2018por nosotros\u2019 y \u2018en cuanto a nosotros nos\nimporta\u2019 con el que se afronta cuanto Dios es en s\u00ed y para s\u00ed; el \u2018propter nos\u2019\ny el \u2018se entreg\u00f3 por m\u00ed\u2019 es lo que siempre le importa al m\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta conciencia de\nestar la Trinidad morando dentro es la que pone en marcha la b\u00fasqueda interior\ny la consiguiente trasformaci\u00f3n humana. A quien pregunta \u201c\u00bfad\u00f3nde te\nescondiste, Amado?\u201d, le responde: \u201cEs de notar que el Verbo Hijo de Dios,\njuntamente con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, esencial y presencialmente est\u00e1\nescondido en el \u00edntimo ser del alma\u201d (CB 1,6). Esta es la verdad primera que\nimporta conocer para buscarle por los caminos de carne y tiempo que \u00e9l mismo ha\ntrazado y recorrido; por donde \u00e9l baj\u00f3 ha de subir el hombre. V\u00eda sacramental y\nmoral de imitaci\u00f3n y ascenso en fe y en gracia pues si \u201cla Trinidad de carne al\nVerbo vest\u00eda\u201d, de noche y por tierras del hombre, tierras de penumbra, ha de\nbuscarle quien le busca; \u201cpor tanto, el alma que le ha de hallar convi\u00e9nele\nsalir de todas las cosas seg\u00fan la afecci\u00f3n y voluntad y entrarse en sumo\nrecogimiento dentro de s\u00ed misma, si\u00e9ndole todas las cosas como si no fuesen\u201d. Y\nm\u00e1s claro: \u201cDicho queda, \u00a1oh alma!, el modo que te conviene tener para hallar\nel Esposo en tu escondrijo. Pero, si lo quieres volver a o\u00edr, oye una palabra\nllena de sustancia y verdad inaccesible: es buscarle en fe y en amor\u201d (ib. 11).\nLa primera estrofa del <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>es una preciosa s\u00edntesis y meditaci\u00f3n de las\nconsecuencias de la inhabitaci\u00f3n trinitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>2. LA INICIATIVA DE LA\nTRINIDAD EN EL CAMINO. Las etapas sucesivas que se trazan en el <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>van jalonadas de iniciativas de la Trinidad que delibera y decide el avance\ndel camino. Una muestra ingenua: \u201cDeseando el Esp\u00edritu Santo, que es el que\ninterviene y hace esta junta espiritual, que el alma llegase a tener estas\npartes para merecerlo, hablando con el Padre y con el Hijo en los Cantares (8,\n8-9) dijo: \u00bfQu\u00e9 haremos a nuestra hermana en el d\u00eda en que ha de salir a vistas\ny a hablar, porque es peque\u00f1uela y no tiene crecidos los pechos? &#8230;\nentendiendo tambi\u00e9n por los pechos de la Esposa ese mismo amor\nperfecto que le conviene tener para parecer delante del Esposo Cristo, para\nconsumaci\u00f3n de tal estado\u201d (CB 20-21, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>Todo progreso lo\nmarca una decisi\u00f3n de la Trinidad. M\u00e1s a\u00fan la uni\u00f3n de amor tiene un solo\nmodelo: la misma uni\u00f3n Trinitaria. \u201cEl Esp\u00edritu Santo, que es amor, tambi\u00e9n se\ncompara en la divina Escritura al aire (Act. 2, 2), porque es aspirado del\nPadre y del Hijo. Y as\u00ed como all\u00ed es aire del vuelo, esto es, que de la\ncontemplaci\u00f3n y sabidur\u00eda del Padre y del Hijo procede y es aspirado, as\u00ed aqu\u00ed\na este amor del alma llama el Esposo aire, porque de la contemplaci\u00f3n y noticia\nque a este tiempo tiene de Dios le procede\u201d. El amor Trinitario se comunica al\nhombre y va creando la misma uni\u00f3n que ellos disfrutan: \u201cporque, as\u00ed como el\nAmor es uni\u00f3n del Padre y del Hijo, as\u00ed lo es del alma con Dios. Y de aqu\u00ed es\nque, aunque un alma tenga alt\u00edsimas noticias de Dios y contemplaci\u00f3n, y\nconociere todos los misterios, si no tiene amor, no le hace nada al caso, como\ndice san Pablo (1 Cor 13, 2), para unirse con Dios\u201d (CB 13,11). La caridad es\nel v\u00ednculo que une al hombre con Dios a semejanza de la Trinidad.<\/p>\n\n\n\n<p>3. LA TRINIDAD EN LA CUMBRE.\nPero es en la meta, donde se revela esta condici\u00f3n y estructura \u00edntima de toda\nla vida teologal. La vida de relaci\u00f3n con Dios es vida de relaciones con la\nTrinidad, pues es la misma vida que goza Dios la que nos comunica; de hecho, al\nfin todo se reduce a ejercicio de amor personal. Este texto es el mejor entre\nvarios: \u201cEste aspirar del aire es una habilidad que el alma dice que le dar\u00e1\nDios all\u00ed en la comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo; el cual, a manera de aspirar,\ncon aquella su aspiraci\u00f3n divina muy subidamente levanta el alma\ny la informa y habilita para que ella aspire en Dios la misma aspiraci\u00f3n de\nAmor que el Padre aspira en el Hijo y el Hijo en el Padre, que es el mismo\nEsp\u00edritu Santo que a ella la aspira en el Padre y el Hijo en la dicha\ntransformaci\u00f3n, para unirla consigo (CB 39, 3). Esta es la afirmaci\u00f3n inicial,\nfinal y central. El quicio, la cumbre y la fuente de este proceso. Se obliga el\nautor a justificarla y a testificar con su propia experiencia la verdad de tal\naserto. No dir\u00e1 al fin, sino que simplemente se trata del despliegue de lo que <em>in nuce <\/em>estaba ya en el principio: la\nfiliaci\u00f3n y la inhabitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo justifica\nteol\u00f3gicamente citando a G\u00e1l 4, 6: \u201cPorque esto es lo que entiendo quiso decir\nsan Pablo cuando dijo; Por cuanto sois hijos de Dios, envi\u00f3 Dios en vuestros\ncorazones el Esp\u00edritu de su Hijo, clamando al Padre. Lo cual &#8230; en los\nperfectos es en las dichas maneras\u201d (ib. 4); Juan se toma totalmente en serio\nla creaci\u00f3n \u201ca imagen y semejanza\u201d y alega que en esto y no en menos consiste\nel deseo y la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas en Jn 17: \u201cY as\u00ed lo pidi\u00f3 al Padre\n&#8230; diciendo: Padre, quiero que los que me has dado, que donde yo estoy,\ntambi\u00e9n ellos est\u00e9n conmigo, para que vean la claridad que me diste; es a\nsaber: que hagan por participaci\u00f3n en nosotros la misma obra que yo por\nnaturaleza, que es aspirar el Esp\u00edritu Santo\u201d (ib. 5). Y ante la incredulidad\nsupuesta en el lector, responde: \u201cY no hay que tener por imposible que el alma\npueda una cosa tan alta que el alma aspire en Dios como Dios aspira en ella por\nmodo participado; porque dado que Dios le haga merced de unirla en la Sant\u00edsima\nTrinidad, en que el alma se hace deiforme y Dios por participaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 incre\u00edble\ncosa es que obre ella tambi\u00e9n su obra de entendimiento, noticia y amor, o, por\nmejor decir, la tenga obrada en la Trinidad juntamente con ella como la misma\nTrinidad, pero por modo comunicado y participado, obr\u00e1ndolo Dios en la misma\nalma? Porque esto es estar transformada en las tres Personas en potencia y\nsabidur\u00eda y amor, y en esto es semejante el alma a Dios, y para que pudiese\nvenir a esto la cri\u00f3 a su imagen y semejanza (G\u00e9n 1,26) &#8230; El Hijo de Dios nos\nalcanz\u00f3 este alto estado y nos mereci\u00f3 este subido puesto de poder ser hijos de\nDios, como dice san Juan\u201d (1,12: CB 39,4-5).<\/p>\n\n\n\n<p>La teolog\u00eda ha\npreferido nociones t\u00e9cnicas para explicarlo: adopci\u00f3n, comunicaci\u00f3n y\nparticipaci\u00f3n. Aqu\u00ed las pone todas en juego el te\u00f3logo para explicar las\nosad\u00edas del m\u00edstico. La transformaci\u00f3n es algo serio y definitivo,\nontol\u00f3gicamente queda el hombre hecho hijo de Dios en el bautismo y por tanto\nobra como tal y se experimenta su libertad y dignidad viviendo dentro y por la\nfuerza de la Trinidad Santa. \u201cPorque no ser\u00eda verdadera y total transformaci\u00f3n\nsi no se transformase el alma en las tres personas de la Sant\u00edsima Trinidad en\nrevelado y manifiesto grado\u201d (CB 39,3). No se trata de gracias m\u00edsticas\nextraordinarias, sino de la m\u00edstica de la gracia ordinaria: ser hijo de Dios y\nestar habitados por la Sant\u00edsima Trinidad. Como todo don, este es de car\u00e1cter\nescatol\u00f3gico. \u201cSe da a entender que el alma participar\u00e1 al mismo Dios, que ser\u00e1\nobrando en \u00e9l acompa\u00f1adamente con \u00e9l la obra de la Sant\u00edsima Trinidad, de la\nmanera que habemos dicho, por causa de la uni\u00f3n sustancial entre el alma y\nDios. Lo cual, aunque se cumple perfectamente en la otra vida, todav\u00eda en \u00e9sta\n&#8230; se alcanza gran rastro y sabor de ella\u201d (CB 39,6).<\/p>\n\n\n\n<p>La cumbre de la\nexperiencia de inmersi\u00f3n en la vida trinitaria del hombre hijo de Dios y esposa\ndel Hijo se describe en la <em>Llama <\/em>con abundancia de verbos de sensaci\u00f3n y registros\nsimb\u00f3licos variad\u00edsimos, pero teol\u00f3gicamente todo se viene reduciendo a dos\nfundamentales y osadas afirmaciones del m\u00edstico castellano: la igualdad de amor\ny la reentrega. Dos textos con expresa menci\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad nos\nbastan: \u201cEsta es la gran satisfacci\u00f3n y contento del alma: ver que da a Dios\nm\u00e1s que ella en s\u00ed es y vale, con aquella misma luz divina y calor divino que\nse lo da; &#8230; De esta manera, las profundas cavernas del sentido, con extra\u00f1os\nprimores calor y luz dan junto a su Querido. Junto, dice, porque junta es la\ncomunicaci\u00f3n del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo en el alma, que son luz\ny fuego de amor en ella\u201d (LlB 3,80). Y esta otra no menos fulgurante: \u201cPorque\nall\u00ed ve el alma que verdaderamente Dios es suyo, y que ella le posee con\nposesi\u00f3n hereditaria, con propiedad de derecho, como hijo de Dios adoptivo, por\nla gracia que Dios le hizo de d\u00e1rsele a s\u00ed mismo, y que, como cosa suya, le\npuede dar y comunicar a quien ella quisiere de voluntad; y as\u00ed dale a su\nQuerido, que es el mismo Dios que se le dio a ella\u201d (ib. 81); \u201caqu\u00ed ama el alma\na Dios, no por s\u00ed, sino por \u00e9l mismo; lo cual es admirable primor, porque ama\npor el Esp\u00edritu Santo, como el Padre y el Hijo se aman, como el mismo Hijo lo\ndice por san Juan (17,26), diciendo: La dilecci\u00f3n con que me amaste est\u00e9 en\nellos y yo en ellos\u201d (ib. 82). El hombre ha logrado su asimilaci\u00f3n divina sin\nperderse ni alienarse. Dios se ha alienado por la encarnaci\u00f3n y le abri\u00f3 camino\na su fuego interior.<\/p>\n\n\n\n<p>4. LA M\u00cdSTICA DE LA TRINIDAD. El entero libro de la <em>Llama <\/em>tiene esta finalidad \u00faltima y este\ntema central: degustar el rastro y sabor de vida eterna en el hogar de la\nTrinidad ya anticipadamente y testificar sobre c\u00f3mo la promesa del Salvador (Jn\n14,23) se cumple en verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>La tesis de fondo\nes esta: \u201cY as\u00ed, estando esta alma tan cerca de Dios, que est\u00e1 transformada en\nllama de amor, en que se le comunica el Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, \u00bfqu\u00e9\nincre\u00edble cosa se dice que guste un rastro de vida eterna, aunque no\nperfectamente, porque no lo lleva la condici\u00f3n de esta vida? Mas es tan subido\nel deleite que aquel llamear del Esp\u00edritu Santo hace en ella, que la hace saber\na qu\u00e9 sabe la vida eterna\u201d (LlB 1,6). Ha de probar el autor y extender su\nexplicaci\u00f3n testificando su cumplimiento y polemizando contra todo\nescepticismo, sospecha o incredulidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En el pr\u00f3logo ya\nmarca el enfoque determinante de su libro: se trata de superar el esc\u00e1ndalo o\nla mezquindad de quienes \u2018piensan bajamente de Dios\u2019 como le gusta denunciar:\n\u201cY no hay que maravillar que haga Dios tan altas y extra\u00f1as mercedes a las\nalmas que \u00c9l da en regalar; porque si consideramos que es Dios, y que se las\nhace como Dios, y con infinito amor y bondad, no nos parecer\u00e1 fuera de raz\u00f3n;\npues \u00c9l dijo (Jn 14,23) que en el que le amase vendr\u00edan el Padre, Hijo y\nEsp\u00edritu Santo y har\u00edan morada en \u00e9l; lo cual hab\u00eda de ser haci\u00e9ndole a \u00e9l\nvivir y morar en el Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo en vida de Dios, como da a\nentender el alma en estas canciones\u201d (Ll, pr\u00f3l. 2). Y de nuevo: \u201cY no es de\ntener por incre\u00edble que a un alma ya examinada, purgada y probada en el fuego\nde tribulaciones y trabajos y variedad de tentaciones, y hallada fiel en el\namor, deje de cumplirse en esta fiel alma en esta vida lo que el Hijo de Dios\nprometi\u00f3 (Jn 14,23), conviene a saber: que si alguno le amase, vendr\u00eda la\nSant\u00edsima Trinidad en \u00e9l y morar\u00eda de asiento en \u00e9l; lo cual es ilustr\u00e1ndole el\nentendimiento divinamente en la sabidur\u00eda del Hijo, y deleit\u00e1ndole la voluntad\nen el Esp\u00edritu Santo, y absorbi\u00e9ndola el Padre poderosa y fuertemente en el\nabrazo abisal de su dulzura.\u201d (LlB 1,15). En el abrazo abisal de la dulzura del\nPadre terminan los caminos que Cristo marc\u00f3, por los que el Esp\u00edritu guio y que\nJ. invita y ense\u00f1a a recorrer.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las gracias\nespl\u00e9ndidas que se contienen en la Llama tienen esta finalidad. Bajo la teor\u00eda\nde las apropiaciones el autor coloca arbitrariamente sus observaciones y\nexperiencias atribuy\u00e9ndolas a una u otra persona de la Trinidad, pero es\nconsciente de que ni con rigor se puede bien sostener su apropiaci\u00f3n, ni su\nvivencia le permite atribuirlas sin m\u00e1s e indiferenciadamente a cada uno de los\nTres. Mantiene distinciones que cree necesarias teol\u00f3gicamente adem\u00e1s de\nm\u00edstica y po\u00e9ticamente convenientes.<\/p>\n\n\n\n<p>La canci\u00f3n segunda\nes la m\u00e1s abiertamente trinitaria al decir del autor: \u201cEn esta canci\u00f3n da a\nentender el alma c\u00f3mo las tres personas de la Sant\u00edsima Trinidad, Padre e Hijo\ny Esp\u00edritu Santo, son los que hacen en ella esta divina obra de uni\u00f3n. As\u00ed la\nmano, y el cauterio, y el toque, en sustancia, son una misma cosa; y p\u00f3neles\nestos nombres, por cuanto por el efecto que hace cada una les conviene. El cauterio\nes el Esp\u00edritu Santo, la mano es el Padre, el toque el Hijo. Y as\u00ed engrandece\naqu\u00ed el alma al Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, encareciendo tres grandes\nmercedes y bienes que en ella hacen &#8230; La primera es llaga regalada, y \u00e9sta\natribuye al Esp\u00edritu Santo, y por eso le llama cauterio suave. La segunda es\ngusto de vida eterna, y \u00e9sta atribuye al Hijo, y por eso le llama toque\ndelicado. La tercera es haberla transformado en s\u00ed, que es la deuda con que\nqueda bien pagada el alma, y \u00e9sta atribuye al Padre, y por eso se llama mano\nblanda. Y aunque aqu\u00ed nombra las tres, por causa de las propiedades de los\nefectos, s\u00f3lo con uno habla, diciendo: En vida la has trocado, porque todos\nellos obran en uno, y as\u00ed todo lo atribuye a uno, y todo a todos\u201d (LlB 2,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Este principio\n\u201cpor causa de las propiedades de los efectos\u201d es bueno para interpretar todas\nlas gracias de este libro que habla de lo que el hombre bajo los efectos de la\ngracia aun no es, pero tiene que ser. La obra de la Trinidad se contempla por\nlos efectos en el hombre. Su historia no acab\u00f3 a\u00fan. Hay en Llama un deber ser y\nun grito por el derecho a ser en Dios as\u00ed, no menos. El autor interpela\nmediante estos encarecimientos: aunque no te parezca, esto es profec\u00eda de ti.\nLa gracia de Dios tiene \u00e9xito ya en este espacio teologal y trinitario que aqu\u00ed\nconsuma. La obra de la Trinidad y la fiesta que provoca en m\u00e1s profundo centro\ndel hombre no precisa pensamiento e ideas, sino glorificaci\u00f3n y alabanza. Todo\ndogma ha de terminar en doxa. As\u00ed lo hace J. de la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>5. ELEVACIONES A LA TRINIDAD. En esta canci\u00f3n segunda de <em>Llama <\/em>y en otras secciones se canta la\ngloria y los efectos glorificantes de la vida e inhabitaci\u00f3n trinitaria. Cinco\ntonos emplea el autor para proclamar otros tantos loores para la mano blanda,\nmisericordiosa, divina, grande, larga y amigable del piadoso Padre en LlB 2,16.\nY cinco exclamaciones para el toque delicado, tierno y poderoso, fuerte y\nsutil, suave y delgado del Hijo (2,17.18.19); y cinco loores o elevaciones a la\ndeleitable, regalada, venturosa y mucho dichosa llaga del Esp\u00edritu Santo (LlB\n2,8). Los versos prolongan su eficacia exclamativa y su poder l\u00edrico y\nlevitante para trasmitir en la prosa la misma admiraci\u00f3n sostenida y\nentrecortada de los versos. M\u00e1s que doctrina el Santo ofrece oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Poner de relieve\nla condici\u00f3n trinitaria de la vida creyente o cristiana es la misi\u00f3n del\nm\u00edstico. Afirmar que Dios es real y que el Dios real es el Dios que libremente,\nporque es Trinidad, entra en contacto con los hombres y les purifica, les ayuda\nen su lucha contra el mal, les trasforma y les lleva a nueva vida de hijos en\nel Hijo por el Esp\u00edritu Santo y para gloria del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBL. \u2014 EFR\u00c9N DE LA MADRE DE DIOS, <em>San Juan<\/em> <em>de la Cruz y el misterio de la Sant\u00edsima\nTrinidad en la vida espiritual, <\/em>Zaragoza 1947, p. 138-140 y 368411; M. DE GOEDT, L\u2019aspiration de l\u2019Esprit\nSaint au coeur de l\u2019homme selon saint Jean de la Croix, en <em>Lumi\u00e8re et Vie <\/em>34 (1985) 49-63; R.\nMORETTI, \u201cAl vertice della esperienza trinitaria. Riflessioni sulla fiamma viva\nd\u2019amore de S. Giovanni della Croce\u201d, en <em>Rivista di Vita Spirituale <\/em>39 (1985) 172-185; J. HAWTHIGH, \u201cTrinity in the\nLiving Flame of Love\u201d, en <em>Nubecula <\/em>31 (1980) 18-30; P. BLANCHARD, \u201cExperience trinitaire et visi\u00f3n beatifique d\u2019apr\u00e8s saint Jean de la\nCroix\u201d, en <em>L\u2019Ann\u00e9e Theologique <\/em>9 (1948) 293-310; GEMMA DELLA TRINIT\u00c1, Il v\u00e9rtice dell\u2019unione mistica e l\u2019inabitazione trinitaria in\nsan Giovanni della Croce, en <em>Rivista di Vita Spirituale <\/em>22 (1968) 558-572; JOS\u00c9 VICENTE DE LA EUCARIST\u00cdA, \u201cTrinidad y vida m\u00edstica en san Juan de la Cruz\u201d,\nen <em>Estudios Trinitarios <\/em>16\n(1982) 217-239<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Gabriel Castro<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La experiencia y la doctrina sanjuanista acerca de la Sant\u00edsima Trinidad no se condensa en las citas ni se reduce a los textos donde expresamente se menciona esta primordial realidad de nuestra fe cristiana. 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