{"id":3923,"date":"2021-03-06T00:53:18","date_gmt":"2021-03-06T06:53:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3923"},"modified":"2021-02-27T10:54:53","modified_gmt":"2021-02-27T16:54:53","slug":"lectio-sab-6-mzo-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3923","title":{"rendered":"Lectio, s\u00e1b, 6 mzo., 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tiempo de Cuaresma<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n inicial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, Dios nuestro, que,\npor medio de los sacramentos, nos permites participar de los bienes de tu reino\nya en nuestra vida mortal; dir\u00edgenos t\u00fa mismo en el camino de la&nbsp; vida, para que lleguemos a alcanzar la luz en\nla que habitas con tus santos. Por nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Del santo Evangelio seg\u00fan\nLucas 15, 1-3.11-32<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los publicanos y\nlos pecadores se acercaban a \u00e9l para o\u00edrle. Los fariseos y los escribas\nmurmuraban, diciendo: \u00ab\u00c9ste acoge a los pecadores y come con ellos.\u00bb Entonces\nles dijo esta par\u00e1bola: Dijo: \u00abUn hombre ten\u00eda dos hijos. El menor de ellos\ndijo al padre: &#8216;Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.&#8217; Y \u00e9l\nles reparti\u00f3 la hacienda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el\nhijo menor lo reuni\u00f3 todo y se march\u00f3 a un pa\u00eds lejano, donde malgast\u00f3 su\nhacienda viviendo como un libertino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando se lo hab\u00eda\ngastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel pa\u00eds y comenz\u00f3 a pasar\nnecesidad. Entonces fue y se ajust\u00f3 con uno de los ciudadanos de aquel pa\u00eds,\nque le envi\u00f3 a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con\nlas algarrobas que com\u00edan los puercos, pues nadie le daba nada. Y entrando en\ns\u00ed mismo, dijo: &#8216;\u00a1Cu\u00e1ntos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia,\nmientras que yo aqu\u00ed me muero de hambre! Me levantar\u00e9, ir\u00e9 a mi padre y le\ndir\u00e9: Padre, pequ\u00e9 contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo\ntuyo, tr\u00e1tame como a uno de tus jornaleros.&#8217; Y, levant\u00e1ndose, parti\u00f3 hacia su\npadre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEstando \u00e9l todav\u00eda\nlejos, le vio su padre y, conmovido, corri\u00f3, se ech\u00f3 a su cuello y le bes\u00f3\nefusivamente. El hijo le dijo: &#8216;Padre, pequ\u00e9 contra el cielo y ante ti; ya no\ncelebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo hab\u00eda muerto y ha\nvuelto a la vida, se hab\u00eda perdido y ha sido hallado.&#8217;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reflexi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El cap\u00edtulo 15 del\nevangelio de Lucas est\u00e1 lleno de la siguiente informaci\u00f3n: \u201cTodos los\npublicanos y pecadores se acercaban para o\u00edrle a Jes\u00fas. Los fariseos y los\nescribas, sin embargo, murmuraban. Este hombre recibe a los pecadores y come\ncon ellos\u00bb (Lc 15,1-3). E inmediatamente Lucas presenta tres par\u00e1bolas\nentrelazadas entre s\u00ed por el mismo tema: la oveja perdida (Lc 15,4-7), la\ndracma perdida (Lc 15,8-10), el hijo perdido (Lc 15,11-32). Esta \u00faltima\npar\u00e1bola es el tema del evangelio de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas 15,11-13: La\ndecisi\u00f3n del hijo menor. Un hombre ten\u00eda dos hijos. El menor pide la parte de\nla heredad que le toca. El padre divide todo entre los dos. Tanto el mayor como\nel menor, reciben su parte. Recibir la herencia no es un m\u00e9rito. Es un don\ngratuito. La herencia de los dones de Dios est\u00e1 distribuida entre todos los\nseres humanos, tanto jud\u00edos como paganos, tanto cristianos como no cristianos.\nTodos reciben algo de la herencia del Padre. Pero no todos la cuidan de la\nmisma manera. As\u00ed, el hijo menor se va lejos y gasta su herencia en una vida\ndisipada, huyendo de su Padre. En tiempo de Lucas, el mayor representaba a las\ncomunidades venida del juda\u00edsmo, y el menor a las comunidades venidas del\npaganismo. Y hoy, \u00bfqui\u00e9n es el mayor y qui\u00e9n el menor?<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas 15,14-19: La\ndecepci\u00f3n y la voluntad de volver a casa del Padre. La necesidad de tener que\ncomer hace que el menor perciba su libertad y se vuelva esclavo para cuidar de\nlos puercos. Recibe el tratamiento peor que los puercos. Esta era la condici\u00f3n\nde vida de millones de esclavos en el imperio romano en tiempo de Lucas. La\nsituaci\u00f3n en la que se encuentra hace que el hijo menor recuerde la casa del\nPadre. Hace una revisi\u00f3n de vida y decide volver a casa. Hasta prepara las\npalabras que va a decir al Padre: \u201cYa no merezco ser llamado hijo tuyo.\n\u00a1Tr\u00e1tame como a uno de tus jornaleros!\u201d Jornalero, ejecuta \u00f3rdenes, cumple con\nla ley de la servidumbre. El hijo menor quiere ser cumplidor de la ley, como lo\nquer\u00edan los fariseos y los publicanos en el tiempo de Jes\u00fas (Lc 15,1). Era esto\nlo que los misioneros de los fariseos imputaban a los paganos que se convert\u00edan\nal Dios de Abrah\u00e1n (Mt 23,15). En el tiempo de Lucas, cristianos venidos del\njuda\u00edsmo consiguieron que algunos cristianos, convertidos del paganismo, se\nsometieran al yugo de la ley (G\u00e1l 1,6-10).<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas 15,20-24: La\nalegr\u00eda del Padre al reencontrar al hijo menor. La par\u00e1bola dice que el hijo\nmenor estaba todav\u00eda lejos de casa cuando el Padre ya lo vio, corri\u00f3 a su\nencuentro y lo llen\u00f3 de besos. La impresi\u00f3n que Jes\u00fas nos da es que el Padre se\nhab\u00eda quedado largo tiempo a la ventana mirando hacia la carretera para ver si\nel hijo despuntar\u00eda a lo lejos. Conforme con nuestra forma humana de pensar y\nde sentir, la alegr\u00eda del Padre parece exagerada. Ni siquiera deja que el hijo\ntermine las palabras que hab\u00eda preparado. \u00a1No escucha! El Padre no quiere que\nel hijo sea su esclavo. Quiere que sea su hijo. Esta es la gran Buena Nueva que\nJes\u00fas nos trae. T\u00fanica nueva, sandalias nuevas, anillo al dedo, churrasco,\n\u00a1fiesta! En esta alegr\u00eda inmensa del reencuentro, Jes\u00fas deja trasparentar la\ngran tristeza del Padre por la p\u00e9rdida del hijo. Dios estaba muy triste, y la\ngente se da cuenta ahora, viendo el tama\u00f1o de la alegr\u00eda del Padre cuando\nvuelve a encontrar al hijo. \u00a1Es una alegr\u00eda compartida con todo el mundo en la\nfiesta que pide preparar!<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas 15,25-28b: La\nreacci\u00f3n del hijo mayor. El hijo mayor volv\u00eda de su trabajo en el campo y se\nencuentra con la casa en fiesta. No entra. Quiere saber qu\u00e9 pasa. Cuando se\nentera de la raz\u00f3n de la fiesta, se llena de rabia y no quiere entrar. Cerrado\nen s\u00ed mismo, piensa tener su derecho. No le gusta la fiesta y no entiende la\nalegr\u00eda del Padre. Se\u00f1al de que no ten\u00eda mucha intimidad con el Padre, a pesar\nde vivir en la misma casa. Pues, si hubiera tenido intimidad con \u00e9l, hubiera\nnotado la inmensa tristeza del Padre por la p\u00e9rdida del hijo menor y hubiera\nentendido su alegr\u00eda por la vuelta del hijo. Quien vive muy preocupado en\nobservar la ley de Dios, corre el peligro de alejarse de Dios. El hijo menor, a\npesar de estar lejos de casa, parec\u00eda conocer al Padre mejor que el hijo mayor,\nque moraba con \u00e9l en la misma casa. Pues el menor tuvo el valor de volver a la\ncasa del Padre, mientras que el mayor no quiere entrar en la casa del Padre. No\nse da cuenta de que el Padre, sin \u00e9l, perder\u00e1 la alegr\u00eda. Pues \u00e9l tambi\u00e9n, el\nmayor, es hijo lo mismo que el menor.<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas 15,28a-30: La\nactitud del Padre y la respuesta del hijo mayor. El padre sale de casa y\nsuplica al hijo mayor para que entre. Pero \u00e9ste contesta: \u00abPadre, hace\ntantos a\u00f1os que te sirvo, y jam\u00e1s dej\u00e9 de cumplir una orden tuya, pero nunca me\nhas dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y \u00a1ahora que ha\nvenido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado\npara \u00e9l el novillo cebado!\u00bb El mayor tambi\u00e9n quiere la fiesta y la\nalegr\u00eda, pero s\u00f3lo con los amigos. No con el hermano, ni siquiera con el padre.\nNi siquiera llama al hermano menor con el nombre de hermano, ya que dice \u201cese\nhijo tuyo\u201d como si no fuera su hermano. Y es \u00e9l, el mayor, quien habla de prostitutas.\n\u00a1Es su malicia la que interpreta la vida del hermano menor! Cu\u00e1ntas veces\nnosotros los cat\u00f3licos interpretamos mal la vida y la religi\u00f3n de los dem\u00e1s. La\nactitud del Padre es otra. El acoge el hijo menor, pero tambi\u00e9n no quiere\nperder el hijo mayor. Los dos forman parte de la familia. El uno no puede\nexcluir al otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas 15,31-32: La\nrespuesta final del Padre. As\u00ed como el Padre no presta atenci\u00f3n a los\nargumentos del hijo menor, as\u00ed tambi\u00e9n no presta atenci\u00f3n a los argumentos del\nhijo mayor y dice: \u00bb Hijo, t\u00fa siempre est\u00e1s conmigo, y todo lo m\u00edo es\ntuyo; pero conven\u00eda celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo\nhab\u00eda muerto y ha vuelto a la vida, se hab\u00eda perdido y \u00a1ha sido hallado!\u00bb\n\u00bfSer\u00e1 que el mayor ten\u00eda realmente conciencia de estar siempre con el Padre y\nde encontrar en esta presencia la causa de su alegr\u00eda? La expresi\u00f3n del Padre\n\u00ab\u00a1Todo lo m\u00edo es tuyo!\u00bb incluye tambi\u00e9n al hijo menor que volvi\u00f3. El\nmayor no tiene derecho a hacer distinci\u00f3n. Si \u00e9l quiere ser hijo del Padre,\ntendr\u00e1 que aceptarlo as\u00ed como a \u00e9l le gustar\u00eda que el Padre es. La par\u00e1bola no\ndice cu\u00e1l fue la respuesta final del hermano mayor. Esto le toca al hermano\nmayor, que somos todos nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel que experimenta la\ngratuita y sorprendente entrada del amor de Dios en su vida se alegra y quiere\ncomunicar esta alegr\u00eda a los dem\u00e1s. La acci\u00f3n salvadora de Dios es fuente de\nalegr\u00eda: \u201c\u00a1Al\u00e9grense conmigo!\u201d (Lc 15,6.9) Y de esta experiencia de la\ngratuidad de Dios nace el sentido de la fiesta y de la alegr\u00eda (Lc 15,32). Al\nfinal de la par\u00e1bola, el Padre manda alegrarse y hacer fiesta. La alegr\u00eda queda\namenazada a causa del hijo mayor que no quiere entrar. El piensa que tiene\nderecho a una alegr\u00eda s\u00f3lo con sus amigos y no quiere la alegr\u00eda con todos los\nmiembros de la misma familia humana. El representa a los que se consideran\njustos y observantes y piensan que no precisan conversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la\nreflexi\u00f3n personal<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la imagen de\nDios que est\u00e1 en m\u00ed desde mi infancia? \u00bfHa cambiado a lo largo de los a\u00f1os? Si\nha cambiado, \u00bfpor qu\u00e9 ha cambiado?. \u00bfMe identifico con cu\u00e1les de los dos hijos:\ncon el menor o con el mayor? \u00bfPor que?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bendice, alma m\u00eda, a\nYahv\u00e9, el fondo de mi ser, a su santo nombre. Bendice, alma m\u00eda, a Yahv\u00e9, nunca\nolvides sus beneficios. (Sal 103,1-2)<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los\nderechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo de Cuaresma Oraci\u00f3n inicial Se\u00f1or, Dios nuestro, que, por medio de los sacramentos, nos permites participar de los bienes de tu reino ya en nuestra vida mortal; dir\u00edgenos t\u00fa mismo en el camino de la&nbsp; vida, para que lleguemos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3923\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-11h","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3923"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3923"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3923\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3924,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3923\/revisions\/3924"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3923"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3923"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3923"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}