{"id":3930,"date":"2021-03-09T00:04:51","date_gmt":"2021-03-09T06:04:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3930"},"modified":"2021-02-27T11:06:42","modified_gmt":"2021-02-27T17:06:42","slug":"lectio-mar-9-mzo-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3930","title":{"rendered":"Lectio, mar, 9 mzo., 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tiempo de Cuaresma<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n inicial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, que tu gracia no\nnos abandone, para que, entregados plenamente a tu servicio, sintamos sobre\nnosotros tu protecci\u00f3n continua. Por nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Del santo Evangelio seg\u00fan\nMateo 18, 21-35<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro se acerc\u00f3 entonces\ny le dijo: \u00abSe\u00f1or, \u00bfcu\u00e1ntas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi\nhermano? \u00bfHasta siete veces?\u00bb D\u00edcele Jes\u00fas: \u00abNo te digo hasta siete veces, sino\nhasta setenta veces siete.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPor eso el Reino de los\nCielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al\nempezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le deb\u00eda diez mil talentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como no ten\u00eda con qu\u00e9\npagar, orden\u00f3 el se\u00f1or que fuese vendido \u00e9l, su mujer y sus hijos y todo cuanto\nten\u00eda, y que se le pagase. Entonces el siervo se ech\u00f3 a sus pies, y postrado le\ndec\u00eda: &#8216;Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagar\u00e9.&#8217; Movido a compasi\u00f3n el\nse\u00f1or de aquel siervo, le dej\u00f3 ir y le perdon\u00f3 la deuda. Al salir de all\u00ed aquel\nsiervo se encontr\u00f3 con uno de sus compa\u00f1eros, que le deb\u00eda cien denarios; le\nagarr\u00f3 y, ahog\u00e1ndole, le dec\u00eda: &#8216;Paga lo que debes.&#8217; Su compa\u00f1ero, cayendo a\nsus pies, le suplicaba: &#8216;Ten paciencia conmigo, que ya te pagar\u00e9.&#8217; Pero \u00e9l no\nquiso, sino que fue y le ech\u00f3 en la c\u00e1rcel, hasta que pagase lo que deb\u00eda. Al\nver sus compa\u00f1eros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su\nse\u00f1or todo lo sucedido. Su se\u00f1or entonces le mand\u00f3 llamar y le dijo: &#8216;Siervo\nmalvado, yo te perdon\u00e9 a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo deb\u00edas t\u00fa tambi\u00e9n\ncompadecerte de tu compa\u00f1ero, del mismo modo que yo me compadec\u00ed de ti?&#8217; Y\nencolerizado su se\u00f1or, le entreg\u00f3 a los verdugos hasta que pagase todo lo que\nle deb\u00eda. Esto mismo har\u00e1 con vosotros mi Padre celestial, si no perdon\u00e1is de\ncoraz\u00f3n cada uno a vuestro hermano.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reflexi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de hoy habla\nde la necesidad del perd\u00f3n. No es f\u00e1cil perdonar. Pues ciertas heridas siguen\nmachucando el coraz\u00f3n. Hay personas que dicen: \u201cYo perdono pero no olvido\u201d\nRencor, tensiones, discusiones, opiniones diferentes, ofensas, provocaciones dificultan\nel perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n. Vamos a meditar las palabras de Jes\u00fas que hablan\nde reconciliaci\u00f3n (Mt 18,21-22) y que nos traen la par\u00e1bola del perd\u00f3n sin\nl\u00edmites (Mt 18,23-35).<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo 18,21-22: \u00a1Perdonar\nsetenta veces siete! Jes\u00fas hab\u00eda hablado de la importancia del perd\u00f3n y sobre\nla necesidad de saber acoger a los hermanos y a las hermanas para ayudarlos a\nreconciliarse con la comunidad (Mt 18,15-20). Ante&nbsp; estas palabras de Jes\u00fas, Pedro pregunta:\n\u201c\u00bfCu\u00e1ntas veces tengo que perdonar a los hermanos que pecan contra m\u00ed? \u00bfHasta\nsetenta veces siete?\u201d El n\u00famero siete indica una perfecci\u00f3n. En este caso, era\nsin\u00f3nimo de siempre. Jes\u00fas va m\u00e1s lejos de la propuesta de Pedro. Elimina todo\ny cualquier l\u00edmite posible para el perd\u00f3n: \u201cNo te digo siete, sino setenta\nveces siete.\u201d O sea, \u00a1setenta veces siempre! Pues no hay proporci\u00f3n entre el\nperd\u00f3n que recibimos de Dios y el perd\u00f3n que debemos ofrecer a los hermanos,\ncomo nos ense\u00f1a la par\u00e1bola del perd\u00f3n sin l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>La expresi\u00f3n setenta\nveces siete era una alusi\u00f3n a las palabras de Lamec que dec\u00eda: \u201cY dijo Lamec a\nsus mujeres: Que un var\u00f3n matar\u00e9 por mi herida, y un joven por mi golpe. Si\nsiete veces ser\u00e1 vengado Ca\u00edn, Lamec en verdad setenta veces siete lo ser\u00e1\u201d.\n(Gen 4,23-24). Jes\u00fas quiere invertir el espiral de violencia que entr\u00f3 en el\nmundo por la desobediencia de Ad\u00e1n y Eva, por el asesinato de Abel y Ca\u00edn y por\nla venganza de Lamec. Cuando la violencia desenfrenada se apodera de la vida,\ntodo se deshace y la vida se desintegra. Surge el Diluvio y aparece la Torre de\nBabel de la dominaci\u00f3n universal (Gen 2,1 a 11,32).<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo 18, 23-35: La\npar\u00e1bola del perd\u00f3n sin l\u00edmite. La deuda de diez mil talentos val\u00eda alrededor\nde 164 toneladas de oro. La deuda de cien denarios val\u00eda 30 gramos de oro. No\nexiste medio de comparaci\u00f3n entre los dos. Aunque el deudor con mujer e hijos\nfuesen a trabajar la vida entera, jam\u00e1s ser\u00edan capaces de juntar 164 toneladas\nde oro. Ante el amor de Dios que perdona gratuitamente nuestra deuda de 164\ntoneladas de oro, es nada m\u00e1s que justo el que nosotros perdonemos al hermano\nuna deuda insignificante de 30 gramos de oro, \u00a1setenta veces siempre!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1El \u00fanico l\u00edmite a la\ngratuidad del perd\u00f3n de Dios es nuestra incapacidad de perdonar al hermano! (Mt\n18,34; 6,15).<\/p>\n\n\n\n<p>La comunidad como espacio\nalternativo de solidaridad y de fraternidad. La sociedad del Imperio Romano era\ndura y sin coraz\u00f3n, sin espacio para los peque\u00f1os. Estos buscaban un abrigo\npara el coraz\u00f3n y no lo encontraban. Las sinagogas tambi\u00e9n eran exigentes y no\nofrec\u00edan un lugar para ellos. Y en las comunidades cristianas el rigor de\nalgunos en la observancia de la Ley llevaba dentro de la convivencia los mismos\ncriterios de la sinagoga. Adem\u00e1s de esto, hacia finales del siglo primero, en\nlas comunidades cristianas comenzaban a aparecer las mismas divisiones que\nexist\u00edan en la sociedad entre rico y pobre (Sant 2,1-9). En vez de ser la\ncomunidad un espacio de acogida, corr\u00eda el riesgo de volverse un lugar de\ncondena y de conflictos. Mateo quiere iluminar las comunidades, para que sean un\nespacio alternativo de solidaridad y de fraternidad. Deben ser una Buena Nueva\npara los pobres.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la\nreflexi\u00f3n personal<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 es tan dif\u00edcil\nperdonar?. En nuestra comunidad, \u00bfexiste un espacio para la reconciliaci\u00f3n? \u00bfDe\nqu\u00e9 manera?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mu\u00e9strame tus caminos,\nYahv\u00e9, ens\u00e9\u00f1ame tus sendas. Gu\u00edame fielmente, ens\u00e9\u00f1ame, pues t\u00fa eres el Dios\nque me salva. En ti espero todo el d\u00eda, por tu bondad, Yahv\u00e9. (Sal 25,4-6)<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los\nderechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo de Cuaresma Oraci\u00f3n inicial Se\u00f1or, que tu gracia no nos abandone, para que, entregados plenamente a tu servicio, sintamos sobre nosotros tu protecci\u00f3n continua. Por nuestro Se\u00f1or. 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