{"id":3964,"date":"2021-03-25T00:06:58","date_gmt":"2021-03-25T06:06:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3964"},"modified":"2021-03-06T13:09:15","modified_gmt":"2021-03-06T19:09:15","slug":"lectio-jue-25-mzo-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3964","title":{"rendered":"Lectio, jue, 25 mzo., 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><em>La alianza\nde Dios con el hombre El s\u00ed de Mar\u00eda y nuestro s\u00ed Lucas 1,26-38<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n inicial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Padre misericordioso,\nenv\u00edame tambi\u00e9n a m\u00ed, en este tiempo de oraci\u00f3n y de escucha de tu Palabra, tu\n\u00e1ngel santo, para yo pueda recibir el anuncio de la salvaci\u00f3n y, abriendo el\ncoraz\u00f3n, pueda ofrecer mi s\u00ed al Amor. Env\u00eda sobre m\u00ed, te ruego, tu Esp\u00edritu\nSanto, como sombra que me cubra, como potencia que me llene. Hasta ahora, oh\nPadre, yo no quiero decirte otra cosa que mi s\u00ed; decirte: \u201cHe aqu\u00ed, que estoy\naqu\u00ed por ti. Haz de m\u00ed lo que quieras. \u201cAm\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para colocar el pasaje en\nsu contexto:<\/p>\n\n\n\n<p>El pasaje de la\nanunciaci\u00f3n nos conduce del templo, espacio sagrado por excelencia, a la casa,\na la intimidad del encuentro personal de Dios con su criatura; nos conduce\ndentro de nosotros mismos, al profundo de nuestro ser y de nuestra historia,\nall\u00e1 donde Dios puede llegar y tocarnos. El anuncio del nacimiento de Juan el\nBautista hab\u00eda abierto el seno est\u00e9ril de Isabel, deshaciendo la absoluta\nimpotencia del hombre y transform\u00e1ndola en capacidad de obrar junto con Dios.\nEl anuncio del nacimiento de Jes\u00fas, por el contrario, llama a la puerta del\nseno fruct\u00edfero de la \u201cLlena de Gracia\u201d y espera respuesta: es Dios que espera\nnuestro s\u00ed, para poder obrar todo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para ayudar en la lectura del pasaje:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>vv.26-27: Estos dos\nprimeros vers\u00edculos nos colocan en el tiempo y el espacio sagrados del\nacontecimiento que meditamos y que reviven en nosotros: estamos en el sexto mes\nde la concepci\u00f3n de Juan Bautista y estamos en Nazaret, ciudad de Galilea,\nterritorio de los alejados e impuros. Aqu\u00ed ha bajado Dios para hablarle a una\nvirgen, para hablar a nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos vienen presentados\nlos personajes de este acontecimiento maravilloso: Gabriel, el enviado de Dios,\nuna joven mujer de nombre Mar\u00eda y su esposo Jos\u00e9, de la casa real de David.\nTambi\u00e9n nosotros somos acogidos a esta presencia, estamos llamados a entrar en\nel misterio.<\/p>\n\n\n\n<p>vv.28-29: Son las\nprimer\u00edsimas frases del di\u00e1logo de Dios con su criatura. Pocas palabras, apenas\nun suspiro, pero palabras omnipotentes, que turban el coraz\u00f3n, que ponen\nprofundamente en discusi\u00f3n la vida, los planes, las esperanzas humanas. El\n\u00e1ngel anuncia el gozo, la gracia y la presencia de Dios; Mar\u00eda queda turbada y\nse pregunta de d\u00f3nde le pueda venir a ella todo esto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde un gozo tal?\n\u00bfC\u00f3mo una gracia tan grande que puede cambiar incluso el ser?<\/p>\n\n\n\n<p>vv.30-33: Estos son los\nvers\u00edculos centrales del pasaje: y la explosi\u00f3n del anuncio, la manifestaci\u00f3n\ndel don de Dios, de su omnipotencia en la vida del hombre. Gabriel. el fuerte,\nhabla de Jes\u00fas: el rey eterno, el Salvador, el Dios hecho ni\u00f1o, el Omnipotente\nhumilde. Habla de Mar\u00eda, de su seno, de su vida que ha sido elegida para dar\nentrada y acogida a Dios en este mundo y en cualquier otra vida. Dios comienza,\nya aqu\u00ed, a hacerse vecino, a llamar. Est\u00e1 en pie, espera, junto a la puerta del\ncoraz\u00f3n de Mar\u00eda; pero tambi\u00e9n aqu\u00ed, en nuestra casa, junto a nuestro coraz\u00f3n\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>v.34: Mar\u00eda ante la\npropuesta de Dios, se deja manejar por una completa disposici\u00f3n; revela su\ncoraz\u00f3n, sus deseos. Sabe que para Dios lo imposible es realizable, no tiene la\nm\u00ednima duda, no endurece su coraz\u00f3n ni su mente, no hace c\u00e1lculos; quiere\nsolamente disponerse plenamente, abrirse, dejarse alcanzar de aquel toque\nhumanamente imposible, pero ya escrito, ya realizado en Dios. Pone delante de\n\u00c9l, con un gesto de pur\u00edsima pobreza, su virginidad, su no conocer var\u00f3n; es\nuna entrega plena, absoluta, desbordante de fe y abandono. Es la premisa del\ns\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>vv. 35-37: Dios,\nhumild\u00edsimo responde; la omnipotencia se inclina sobre la fragilidad de esta\nmujer, que somos cada uno de nosotros. El di\u00e1logo contin\u00faa, la alianza crece y\nse refuerza. Dios revela el c\u00f3mo, habla del Esp\u00edritu Santo, de su sombra fecundante,\nque no viola, no rompe, sino conserva intacta. Habla de la experiencia humana\nde Isabel, revela otro imposible convertido en posible; casi una garant\u00eda, una\nseguridad. Y despu\u00e9s, la \u00faltima palabra, ante la cual es necesario escoger:\ndecir s\u00ed o decir no; creer o dudar, entregarse o endurecerse, abrir la puerta o\ncerrarla. \u201cNada es imposible para Dios\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>v.38: Este \u00faltimo\nvers\u00edculo parece encerrar el infinito. Mar\u00eda dice su \u201cHe aqu\u00ed\u201d se abre, se\nofrece a Dios y se realiza el encuentro, la uni\u00f3n por siempre. Dios entra en el\nhombre y el hombre se convierte en lugar de Dios: son las Bodas m\u00e1s sublimes\nque se puedan jam\u00e1s realizar en esta tierra. Y sin embargo el evangelio se\ncierra con una palabra casi triste, dura: Mar\u00eda queda sola, el \u00e1ngel se va.\nQueda, sin embargo, el s\u00ed pronunciado por Mar\u00eda a Dios y su Presencia; queda la\nverdadera Vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El texto:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al sexto mes envi\u00f3 Dios\nel \u00e1ngel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen\ndesposada con un hombre llamado Jos\u00e9, de la casa de David; el nombre de la\nvirgen era Mar\u00eda. Y, entrando, le dijo: \u00abAl\u00e9grate, llena de gracia, el Se\u00f1or\nest\u00e1 contigo.\u00bb Ella se conturb\u00f3 por estas palabras y se preguntaba qu\u00e9\nsignificar\u00eda aquel saludo. El \u00e1ngel le dijo: \u00abNo temas, Mar\u00eda, porque has\nhallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un\nhijo a quien pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas. \u00c9l ser\u00e1 grande, se le llamar\u00e1 Hijo del\nAlt\u00edsimo y el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David, su padre; reinar\u00e1 sobre la\ncasa de Jacob por los siglos y su reino no tendr\u00e1 fin.\u00bb Mar\u00eda respondi\u00f3 al\n\u00e1ngel: \u00ab\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 esto, puesto que no conozco var\u00f3n?\u00bb El \u00e1ngel le respondi\u00f3:\n\u00abEl Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su\nsombra; por eso el que ha de nacer ser\u00e1 santo y se le llamar\u00e1 Hijo de Dios.\nMira, tambi\u00e9n Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es\nya el sexto mes de la que se dec\u00eda que era est\u00e9ril, porque no hay nada\nimposible para Dios.\u00bb Dijo Mar\u00eda: \u00abHe aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed\nseg\u00fan tu palabra.\u00bb Y el \u00e1ngel, dej\u00e1ndola, se fue.<\/p>\n\n\n\n<p>Un momento de silencio orante<\/p>\n\n\n\n<p>He le\u00eddo y escuchado las\npalabras del evangelio. Estoy en silencio\u2026Dios est\u00e1 aqu\u00ed, a la puerta, y pide\nasilo, precisamente a m\u00ed, a mi pobre vida\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Algunas preguntas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El anuncio de Dios, su \u00e1ngel,\nentra en mi vida, ante m\u00ed y me habla. \u00bfEstoy preparado para recibirlo, para\ndejarle espacio, para escucharlo con atenci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Enseguida recibo un\nanuncio desconcertante; Dios me habla de gozo, de gracia, de presencia.\nPrecisamente las cosas que yo estoy buscando desde hace tanto tiempo, de\nsiempre. \u00bfQui\u00e9n me podr\u00e1 hacer verdaderamente feliz?\u00bfQuiero fiarme de su\nfelicidad, de su presencia?<\/p>\n\n\n\n<p>Ha bastado un poco,\napenas un movimiento del coraz\u00f3n, del ser; \u00c9l ya se ha dado cuenta. Ya me est\u00e1\nllenando de luz y amor. Me dice: \u201cHas encontrado gracia a mis ojos\u201d. \u00bfAgrado yo\na Dios? \u00bf\u00c9l me encuentra amable? S\u00ed, as\u00ed es. \u00bfPor qu\u00e9 no lo hemos querido creer\nantes?\u00bfPor qu\u00e9 no lo he escuchado?<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or Jes\u00fas quiere\nvenir a este mundo tambi\u00e9n a trav\u00e9s de m\u00ed; quiere acercarse a mis hermanos a\ntrav\u00e9s de los senderos de mi vida, de mi ser. \u00bfPodr\u00e9 estropearle la\nentrada?\u00bfPodr\u00e9 rechazarlo, tenerlo lejano?\u00bfPodr\u00e9 borrarlo de mi historia de mi\nvida?<\/p>\n\n\n\n<p>Una clave de lectura<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas palabras\nimportantes y fuertes que resuenan en este pasaje del evangelio<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Al\u00e9grate!<\/p>\n\n\n\n<p>Verdaderamente es extra\u00f1o\neste saludo de Dios a su criatura; parece inexplicable y quiz\u00e1s sin sentido. Y\nsin embargo, ya desde siglos resonaba en las p\u00e1ginas de las divinas Escrituras\ny, por consiguiente, en los labios del pueblo hebreo. \u00a1G\u00f3zate, al\u00e9grate,\nexulta! Muchas veces los profetas hab\u00edan repetido este soplo del respiro de\nDios, hab\u00edan gritado este silencioso latido de su coraz\u00f3n por su pueblo, su\nresto. Lo leo en Joel: \u201cNo temas, tierra, sino goza y al\u00e9grate, porque el Se\u00f1or\nha hecho cosas grandes\u2026.\u201d (2,21-23); en Sofon\u00edas: \u201cG\u00f3zate, hija de Sion,\nexulta, Israel, y al\u00e9grate con todo el coraz\u00f3n, hija de Jerusal\u00e9n! El Se\u00f1or ha\nrevocado tu condena\u201d (3,4); en Zacar\u00edas: \u201cG\u00f3zate, exulta hija de Sion porque,\nhe aqu\u00ed, que yo vengo a morar en medio de ti, or\u00e1culo del Se\u00f1or\u201d (2,14). Lo leo\ny lo vuelvo a escuchar, hoy, pronunciado tambi\u00e9n sobre mi coraz\u00f3n, sobre mi\nvida; tambi\u00e9n a m\u00ed se me anuncia un gozo, una felicidad nueva, nunca antes\nvivida. Descubro las grandes cosas que el Se\u00f1or ha hecho por m\u00ed; experimento la\nliberaci\u00f3n que viene de su perd\u00f3n, yo no estoy ya condenado, sino agraciado,\npara siempre; vivo la experiencia de la presencia del Se\u00f1or junto a m\u00ed, en m\u00ed.\nS\u00ed, \u00c9l ha venido a habitar entre nosotros; \u00c9l est\u00e1 de nuevo plantando su tienda\nen la tierra de mi coraz\u00f3n, de mi existencia. Se\u00f1or, como dice el salmo, T\u00fa te\ngozas con tus criaturas (Sal 104, 31) y tambi\u00e9n yo me gozo en ti; mi gozo est\u00e1\nen ti (Sal 104, 34).<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or est\u00e1 contigo<\/p>\n\n\n\n<p>Estas palabras tan\nsimples, tan luminosas, dicha por el \u00e1ngel a Mar\u00eda, encierra una fuerza\nomnipotente; me doy cuenta que bastar\u00eda, por s\u00ed sola, a salvarme la vida, a\nlevantarme de cualquier ca\u00edda o fallo, de cualquier error. El hecho de que \u00c9l,\nmi Se\u00f1or, est\u00e1 conmigo, me sostiene en vida, me vuelve animoso, me da confianza\npara continuar existiendo. Si yo existo, es porque \u00c9l est\u00e1 conmigo. Quiz\u00e1s\npueda valer para m\u00ed la experiencia que la Escritura cuenta de Isaac, al cual le\nsucedi\u00f3 la cosa m\u00e1s bella que se puede desear a un hombre que cree en Dios y lo\nama; un d\u00eda se le acerca a \u00e9l Abimelech con sus hombres, dici\u00e9ndole; \u201cHemos\nvisto que el Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u201d (G\u00e9n 26, 28) y pidiendo que se hicieran\namigos, que se hiciera un pacto. Quisiera que tambi\u00e9n de m\u00ed se dijera la misma\ncosa; quisiera poder manifestar que el Se\u00f1or verdaderamente est\u00e1 en m\u00ed, dentro\nde mi vida, en mis deseos, mis afectos, mis gustos y acciones; quisiera que\notros pudieran encontrarlo por mi mediaci\u00f3n. Quiz\u00e1s, por esto, es necesario que\nyo absorba su presencia, que lo coma y lo beba.<\/p>\n\n\n\n<p>Me voy a la escuela de la\nEscritura, leo y vuelvo a leer algunos pasajes en la que la voz del Se\u00f1or me\nrepite esta verdad y, mientras \u00c9l me habla, me voy cambiando, me siento m\u00e1s\nhabitado. \u201dPermanece en este pa\u00eds y yo estar\u00e9 contigo y te bendecir\u00e9\u201d (G\u00e9n\n26,3). \u201cDespu\u00e9s el Se\u00f1or comunic\u00f3 sus \u00f3rdenes a Josu\u00e9 , hijo de Nun, y le dijo:\n\u201cS\u00e9 fuerte y ten \u00e1nimo, porque tu introducir\u00e1s a los Israelitas en el pa\u00eds que\nhe jurado darles, y yo estar\u00e9 contigo\u201d (Dt 31,23). \u201dLuchar\u00e1n contra ti pero no\nprevalecer\u00e1n, porque yo estar\u00e9 contigo para salvarte y liberarte\u201d (Jer 15,20).\n\u201cEl \u00e1ngel del Se\u00f1or aparece a Gede\u00f3n y le dice: \u201c\u00a1El Se\u00f1or es contigo, hombre\nfuerte y valeroso!\u201d (Jue 6,12). \u201cEn aquella noche se le apareci\u00f3 el Se\u00f1or y le\ndijo: Yo soy el Dios de Abrah\u00e1n tu padre, no temas porque yo estoy contigo. Te\nbendecir\u00e9 y multiplicar\u00e9 tu descendencia por amor a Abrah\u00e1n, mi siervo\u201d (G\u00e9n\n26,24). \u201cHe aqu\u00ed que yo estoy contigo y te proteger\u00e9 a donde quieras que vayas;\nluego te har\u00e9 regresar a este pa\u00eds, porque no te abandonar\u00e9 sin hacer todo lo\nque te he dicho\u201d (G\u00e9n 28,15) \u201cNo temas porque yo estoy contigo; no te\ndescarr\u00edes, porque yo soy tu Dios. Te hago fuerte y acudo en tu ayuda y te\nsostengo con la diestra victoriosa\u201d (Is 41,10)<\/p>\n\n\n\n<p>No temas<\/p>\n\n\n\n<p>La Biblia se encuentra rebosante\nde este anuncio lleno de ternura; casi como un r\u00edo de misericordia esta palabra\nrecorre todos los libros sagrados, desde el G\u00e9nesis hasta el Apocalipsis. Es el\nPadre que repite a sus hijos que no tengan miedo, porque \u00c9l est\u00e1 con ellos, no\nlos abandona, no los olvida, no los deja en poder del enemigo. Es como si fuese\nuna declaraci\u00f3n de amor, de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n, y llega hasta nosotros. Abrah\u00e1n\nha o\u00eddo esta palabra y despu\u00e9s de \u00e9l su hijo Isaac, despu\u00e9s los patriarcas,\nMois\u00e9s, Josu\u00e9, David, Salom\u00f3n y con ellos, Jerem\u00edas y todos los profetas.\nNinguno est\u00e1 excluido de este abrazo de salvaci\u00f3n que el Padre ofrece a sus\nhijos, tambi\u00e9n a los m\u00e1s alejados, los m\u00e1s rebeldes. Mar\u00eda sabe escuchar\nprofundamente esta palabra y se la cree con fe plena, con absoluto abandono;\nElla escucha y cree, acoge y vive tambi\u00e9n para nosotros. Ella es la mujer\nfuerte y animosa que se abre a la llegada del Se\u00f1or, dejando caer todos los\nmiedos, las incredulidades, las negativas. Ella repite este anuncio de Dios\ndentro de nuestra vida y nos invita a creer con Ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Has encontrado gracia<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe\u00f1or, si he encontrado\ngracia a tus ojos\u2026\u201d Esta es la plegaria que sale m\u00e1s veces del coraz\u00f3n de\nhombres y mujeres que buscan refugio en el Se\u00f1or; de ellos habla la Escritura,\nlos encontramos en las encrucijadas de nuestras calles, cuando no sabemos bien\na donde ir, cuando nos sentimos golpeados por la soledad o la tentaci\u00f3n, cuando\nvivimos los abandonos, las traiciones, las desconfianzas que pesan sobre\nnuestra existencia. Cuando no tenemos a nadie y no logramos ni siquiera\nencontrarnos a nosotros mismo, entonces tambi\u00e9n nosotros, como ellos, nos\nponemos a rezar repitiendo aquellas palabras: \u201cSe\u00f1or, si he encontrado gracias\na tus ojos\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cuantas veces quiz\u00e1s las\nhemos repetido, tambi\u00e9n solo, en silencio! Pero hoy aqu\u00ed, en este pasaje\nevang\u00e9lico tan sencillo, se nos adelantaron, hemos estado escuchando con\nanterioridad; ya no necesitamos suplicar, porque ya hemos encontrado todo\naquello que est\u00e1bamos siempre buscando y mucho m\u00e1s. Hemos recibido gratuitamente,\nhemos sido colmados y ahora rebosamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Dios nada hay\nimposible<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos llegado casi al\nfinal de este recorrido fort\u00edsimo de gracia y de liberaci\u00f3n; acaba de\nalcanzarme ahora una palabra que me sacude en lo m\u00e1s profundo. Mi fe est\u00e1\npuesta al retortero; el Se\u00f1or me prueba, me sondea, pone a prueba mi coraz\u00f3n.\nLo que el \u00e1ngel afirma aqu\u00ed, delante de Mar\u00eda, hab\u00eda sido ya proclamado muchas\nveces en el Antiguo Testamento; ahora alcanza la plenitud, ahora todos los\nimposibles se realizan; Dios se hace hombre; el Se\u00f1or se convierte en amigo; el\nlejano est\u00e1 muy&nbsp; cerca. Y yo, tambi\u00e9n yo,\npeque\u00f1o y pobre, me hago part\u00edcipe de esta inmensidad de gracia; se me dice que\ntambi\u00e9n en mi vida lo imposible se convierte en posible. S\u00f3lo debo creer, s\u00f3lo\ndar mi consentimiento. Pero esto significa dejarse sacudir por la potencia de\nDios; entregarme a \u00c9l: que me cambia, me libera, me renueva. Nada de&nbsp; esto es imposible. S\u00ed, yo puedo renacer hoy,\nen este momento, por gracia de su palabra que me ha hablado, que me ha alcanzado\nhasta el punto m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n. Busco y transcribo los pasos de la\nEscrituras que me repiten esta verdad. Y mientras escribo, mientras las leo y\nlas pronuncio despacio, masticando cada palabra, lo que ellas dicen se realizan\nen m\u00ed\u2026 G\u00e9nesis 18,14; Job 42,2; Jerem\u00edas 32, 17; Jerem\u00edas 32, 27; Zacar\u00edas 8,6;\nMateo 19,26; Lucas 18,27.<\/p>\n\n\n\n<p>Heme aqu\u00ed<\/p>\n\n\n\n<p>Y ahora no puedo huir, ni\nevitar la conclusi\u00f3n. Sab\u00eda desde el principio que precisamente aqu\u00ed, dentro de\nesta palabra, tan peque\u00f1a sin embargo, tan llena, tan definitiva, Dios me\nestaba aguardando. La cita del amor, de la alianza entre \u00c9l y yo se hab\u00eda\nse\u00f1alado precisamente en esta palabra, apenas un suspiro de su voz. Permanezco\naturdido por la riqueza de presencia que siento en este \u00a1\u201cHeme aqu\u00ed\u201d!; no debo\nesforzarme mucho para recordar las innumerables veces que Dios mismo la ha\npronunciado primero, la ha repetido. \u00c9l es el \u201cHeme aqu\u00ed\u201d hecho persona, hecho\nfidelidad absoluta, insustituible. Deber\u00eda ponerme solamente bajo su onda, s\u00f3lo<\/p>\n\n\n\n<p>encontrar su impronta en\nlos polvos de mi pobreza, de mi desierto; deber\u00eda s\u00f3lo acoger su amor infinito\nque no ha cesado jam\u00e1s de buscarme, de estar junto a mi, de caminar conmigo,\ndonde quiera que yo he ido. El \u201cHeme aqu\u00ed\u201d est\u00e1 ya dicho y vivido, es ya\nverdad. \u00a1Cu\u00e1ntos, antes que yo y cu\u00e1ntos tambi\u00e9n hoy, junto a mi! No, no estoy\nsolo. Hago una vez m\u00e1s silencio, me coloco una vez m\u00e1s a la escucha, antes de\nresponder\u2026 \u201c\u00a1Heme aqu\u00ed, heme aqu\u00ed!\u201d (Is 65,1) repite Dios; \u201cHeme aqu\u00ed, soy la\nsierva del Se\u00f1or\u201d, responde Mar\u00eda; \u201cHeme aqu\u00ed, que yo vengo para hacer tu\nvoluntad\u201d (Sal 39,8) dice Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un momento de oraci\u00f3n: Salmo 138<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estribillo: Padre, en tus\nmanos encomiendo mi vida T\u00fa me escrutas, Yahv\u00e9, y me conoces; sabes cu\u00e1ndo me\nsiento y me levanto, mi pensamiento percibes desde lejos; de camino o acostado,\nt\u00fa lo adviertes, familiares te son todas mis sendas.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan no llega la palabra a\nmi lengua, y t\u00fa, Yahv\u00e9, la conoces por entero; me rodeas por detr\u00e1s y por\ndelante, tienes puesta tu mano sobre m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Maravilla de ciencia que\nme supera, tan alta que no puedo alcanzarla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAd\u00f3nde ir\u00e9 lejos de tu\nesp\u00edritu, ad\u00f3nde podr\u00e9 huir de tu presencia? Si subo hasta el cielo, all\u00ed est\u00e1s\nt\u00fa, si me acuesto en el Seol, all\u00ed est\u00e1s. Porque t\u00fa has formado mis ri\u00f1ones, me\nhas tejido en el vientre de mi madre; te doy gracias por tantas maravillas:\nprodigio soy, prodigios tus obras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 arduos me resultan\ntus pensamientos, oh Dios, qu\u00e9 incontable es su suma! Si los cuento, son m\u00e1s\nque la arena; al terminar, todav\u00eda estoy contigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sond\u00e9ame, oh Dios, conoce\nmi coraz\u00f3n, exam\u00edname, conoce mis desvelos. Que mi camino no acabe mal, gu\u00edame\npor el camino eterno.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Padre m\u00edo, tu has bajado\nhasta m\u00ed, me has tocado el coraz\u00f3n, me has hablado, prometi\u00e9ndome gozo,\npresencia, salvaci\u00f3n. En la gracia del Esp\u00edritu Santo, que me ha cubierto con\nsu sombra, tambi\u00e9n yo junto a Mar\u00eda, he podido decirte mi s\u00ed, el \u201cHeme aqu\u00ed\u201d de\nmi vida por ti. Ahora no me queda nada m\u00e1s que la fuerza de tu promesa, tu\nverdad: \u201cConcebir\u00e1s y dar\u00e1s a la luz Jes\u00fas\u201d. Se\u00f1or, aqu\u00ed tienes el seno abierto\nde mi vida, de mi ser, de todo lo que soy. Pongo todo en tu coraz\u00f3n. T\u00fa, entra,\nven, desciende te ruego a fecundarme, hazme generadora de Cristo en este mundo.\nEl amor que yo recibo de ti, en medida desbordante, encuentre su plenitud y su\nverdad cuando alcance a los hermanos y hermanas que t\u00fa pones en mi camino.\nNuestro encuentro, oh Padre, sea abierto, sea don para todos; sea Jes\u00fas, el\nSalvador. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los\nderechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La alianza de Dios con el hombre El s\u00ed de Mar\u00eda y nuestro s\u00ed Lucas 1,26-38 Oraci\u00f3n inicial Padre misericordioso, env\u00edame tambi\u00e9n a m\u00ed, en este tiempo de oraci\u00f3n y de escucha de tu Palabra, tu \u00e1ngel santo, para yo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3964\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-11W","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3964"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3964"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3964\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3965,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3964\/revisions\/3965"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}