{"id":4005,"date":"2021-04-18T00:48:34","date_gmt":"2021-04-18T06:48:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4005"},"modified":"2021-04-06T15:51:47","modified_gmt":"2021-04-06T21:51:47","slug":"lectio-divina-dom-18-abr-21","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4005","title":{"rendered":"Lectio divina Dom, 18 abr 21"},"content":{"rendered":"\n<h1><em>Tiempo de Pascua<\/em><\/h1>\n\n\n\n<p><em>Jes\u00fas aparece a sus ap\u00f3stoles\nLucas 24, 35-48<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n\n\n\n<p>Shaddai, Dios de la monta\u00f1a, que haces de nuestra fr\u00e1gil vida la pe\u00f1a de tu\nmorada, conduce nuestra mente a golpear la roca del desierto. La pobreza de\nnuestro sentir nos cubra como un manto en la obscuridad de la noche y abra\nnuestro coraz\u00f3n para atender al eco del Silencio hasta el alba, envolvi\u00e9ndonos\nen la luz del nuevo amanecer, nos lleve con las cenizas consumadas del fuego de\nlos pastores del Absoluto que han vigilado por nosotros junto al Divino\nMaestro, el sabor de la santa memoria.<\/p>\n\n\n\n<h2>Lectio<\/h2>\n\n\n\n<h4>El texto:<\/h4>\n\n\n\n<p>Ellos, por su parte, contaron lo que hab\u00eda pasado en el camino y c\u00f3mo le\nhab\u00edan conocido al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando \u00e9l se\npresent\u00f3 en medio de ellos y les dijo: \u00abLa paz con vosotros.\u00bb Sobresaltados y\nasustados, cre\u00edan ver un esp\u00edritu. Pero \u00e9l les dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 os turb\u00e1is? \u00bfPor\nqu\u00e9 se suscitan dudas en vuestro coraz\u00f3n? Mirad mis manos y mis pies; soy yo\nmismo. Palpadme y ved, porque un esp\u00edritu no tiene carne y huesos como v\u00e9is que\nyo tengo.\u00bb Y, diciendo esto, les mostr\u00f3 las manos y los pies. Como no acababan\nde cre\u00e9rselo a causa de la alegr\u00eda y estaban asombrados, les dijo: \u00ab\u00bfTen\u00e9is\naqu\u00ed algo de comer?\u00bb Ellos le ofrecieron un trozo de pescado. Lo tom\u00f3 y comi\u00f3\ndelante de ellos. Despu\u00e9s les dijo: \u00ab\u00c9stas son aquellas palabras m\u00edas que os\ndije cuando todav\u00eda estaba con vosotros: Es necesario que se cumpla todo lo que\nest\u00e1 escrito en la Ley de Mois\u00e9s, en los Profetas y en los Salmos acerca de\nm\u00ed.\u00bb Y, entonces, abri\u00f3 sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras\ny les dijo: \u00abAs\u00ed est\u00e1 escrito: que el Cristo deb\u00eda padecer y resucitar de entre\nlos muertos al tercer d\u00eda y que se predicar\u00eda en su nombre la conversi\u00f3n para\nperd\u00f3n de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusal\u00e9n. Vosotros\nsois testigos de estas cosas.<\/p>\n\n\n\n<h4>Momento de silencio:<\/h4>\n\n\n\n<p><em>Dejamos que la voz del Verbo resuene en nosotros.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2>Meditatio<\/h2>\n\n\n\n<h4>Algunas preguntas:<\/h4>\n\n\n\n<ul><li>Hab\u00eda sucedido en el camino; lo hab\u00edan reconocido: \u00bfCu\u00e1ntos momentos de gracia en el camino de nuestra existencia?\u00bfLo reconocemos mientras parte con nosotros el pan del presente en el mes\u00f3n del hacerse tarde?<\/li><li>Jes\u00fas en persona aparece en medio de ellos. \u00a1Palpadme y ved. Soy yo mismo! \u00bfTocamos con la mano los dones de la libertad en la persona de Cristo viviente y en la fracci\u00f3n del estar juntos?<\/li><li>Sobresaltados y asustados cre\u00edan ver un esp\u00edritu: \u00bfQu\u00e9 Dios nos fascina? \u00bfEl Dios de lo imprevisto que est\u00e1 siempre al otro lado de nuestro peque\u00f1o mundo o el Dios \u201cesp\u00edritu\u201d de nuestro deseo omnipotente?<\/li><li>No acababan de cre\u00e9rselo a causa de la alegr\u00eda: \u00bfEs el gozo nuestro bast\u00f3n de viaje?\u00bfVive en nosotros el sentido de la espera o nos movemos en las sombras de la resignaci\u00f3n?<\/li><li>Abri\u00f3 sus inteligencias para comprender las Escrituras: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la criatura imagen en nuestro investigar? \u00bfHemos hecho de la Escritura la nostalgia de una Palabra dejada al andar como brisa del Amor eterno entre los ramos del dolor humano?<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h4>Clave\nde lectura:<\/h4>\n\n\n\n<p>La categor\u00eda del <em>camino <\/em>aclara\nbien en Lucas el itinerario teol\u00f3gico de aquel camino de gracia que interviene\nen los sucesos humanos. Juan prepara la senda al Se\u00f1or que viene (Lc 1, 76) e\ninvita a allanar sus caminos (Lc 3, 4); Mar\u00eda se pone en camino y va con prisa\nhacia la monta\u00f1a (Lc 1, 39); Jes\u00fas, camino de Dios (Lc 20, 21), camina con los\nhombres y se\u00f1ala el camino de la paz (Lc 1, 79) y de la vida (Act 2, 28),\nrecorri\u00e9ndolo en primera persona con su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n contin\u00faa el camino junto a sus disc\u00edpulos (Lc\n24, 32) y queda el protagonista del camino de la Iglesia que se identifica con\nel suyo (Act 18, 25). Toda la raz\u00f3n de ser de la Iglesia est\u00e1 en este camino de\nsalvaci\u00f3n (Act 16, 17) que conduce a Dios (Act 18, 2). Ella est\u00e1 llamada a\nvivirlo y a indicarlo a todos para que cada uno, abandonando el propio camino\n(Act 14, 16) se oriente hacia el Se\u00f1or que camina con los suyos.<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong>v. 35 <\/strong>Ellos por su parte, contaron lo que hab\u00eda pasado en el camino y c\u00f3mo le hab\u00edan conocido al partir el pan. La experiencia del encuentro con la Vida permite volver sobre sus propios pasos. No es el regreso del remordimiento, ni el retorno del lamento.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Es el regreso de quien relee la propia historia y sabe\nencontrar, a trav\u00e9s del camino recorrido, el lugar del memorial. Dios se\nencuentra en lo que acaece. Es \u00c9l el que viene al encuentro y se para en el\ncamino a veces \u00e1rido y desnudo de lo no cumplido.. Se hace reconocer a trav\u00e9s\nde los gestos familiares de una experiencia saboreada de lejos. Son los surcos\ndel ya consumado que acogen la novedad de un hoy sin ocaso. El hombre es\nllamado a tomar la nueva presencia de Dios sobre su camino en aquel viajero que\nse hace reconocer a trav\u00e9s de los signos fundamentales para la vida de la\ncomunidad cristiana: las Escrituras, le\u00eddas en clave cristol\u00f3gica y la fracci\u00f3n\ndel pan (Lc 24, 1-33). La historia humana, espacio privilegiado de la acci\u00f3n de\nDios, es historia de salvaci\u00f3n que atraviesa todas las situaciones humanas y el\ndiscurrir de los siglos en una forma de \u00e9xodo perenne, cargado de la novedad\ndel anuncio.<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong>v. 36. <\/strong><em>Estaban hablando de estas cosas, cuando \u00c9l se present\u00f3 en medio de ellos y les dijo: \u201c\u00a1La paz con vosotros!\u201d <\/em>Lucas enlaza sabiamente los sucesos para dar fundamento y continuidad a la historia de la salvaci\u00f3n. Los g\u00e9rmenes anunciados florecen y la atm\u00f3sfera de novedad que aletea en las p\u00e1ginas de estos sucesos hacen de tel\u00f3n de fondo al desenvolverse en una <em>memoria Dei <\/em>que se propone nuevo de vez en vez; Jes\u00fas vuelve a los suyos. Est\u00e1 en medio de ellos como persona, todo entero, tambi\u00e9n como antes, aunque en una condici\u00f3n diferente y definitiva. Se manifiesta en su corporeidad glorificada para demostrar que la resurrecci\u00f3n es un hecho que ha acaecido realmente.<\/li><li><strong>v. 37. <\/strong><em>Sobresaltados y asustados, cre\u00edan ver un esp\u00edritu. <\/em>La reacci\u00f3n de los disc\u00edpulos parece no concordar bien con la narraci\u00f3n precedente desde el momento que se cre\u00eda ya en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas por la palabra de Pedro (v.34). De todas maneras su perplejidad no se refiere a la convicci\u00f3n de que Jes\u00fas ha resucitado, sino a la naturaleza corp\u00f3rea de Jes\u00fas resucitado. Y en tal sentido no hay contradicci\u00f3n en la narraci\u00f3n. Era necesario para los disc\u00edpulos hacer una experiencia intensa de la realidad corp\u00f3rea de Jes\u00fas para realizar de un modo adecuado su futura misi\u00f3n de testigos de la buena noticia y aclarar las ideas sobre el Resucitado; no cre\u00edan que fuese Jes\u00fas en persona, sino pensaban que lo ve\u00edan s\u00f3lo en esp\u00edritu.<\/li><li><strong>v. 38-40<\/strong>. Pero \u00e9l les dijo: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 os turb\u00e1is? \u00bfPor qu\u00e9 se suscitan dudas en vuestro coraz\u00f3n? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo: Palpadme y ved, porque un esp\u00edritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo\u201d. El Jes\u00fas del evangelio de Lucas es casi un h\u00e9roe que afronta su suerte con seguridad y las pocas sombras que permanecen sirven simplemente para comprender y subrayar su plena realidad. Lucas hab\u00eda recordado los humildes or\u00edgenes y la genealog\u00eda, del todo com\u00fan y despojada de figuras prestigiosas, una muchedumbre de individuos obscuros de los cuales surg\u00eda la figura de Cristo. En la turbaci\u00f3n y en la duda de los disc\u00edpulos despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n aparece evidente que Jes\u00fas no es el Salvador de los grandes, sino de todos los hombres, por sobresaltados o asustados que est\u00e9n.. \u00c9l, protagonista del camino de la Iglesia, recorre los senderos humanos de la incredulidad para sanarlos con la fe, y contin\u00faa caminando en el tiempo, mostrando las manos y los pies en la carne y en los huesos del creyente.<\/li><li><strong>vv. 41-43. <\/strong>Como no acababan de cre\u00e9rselo a causa de la alegr\u00eda y estaban asombrados, les dijo: \u00bfTen\u00e9is aqu\u00ed algo de comer?. Ellos le ofrecieron un trozo de pescado. Lo tomo y lo comi\u00f3 delante de ellos. Cada invitaci\u00f3n a comer esconde el deseo de intimidad, es un permanecer, un compartir. La resurrecci\u00f3n no quita a Jes\u00fas el presentarse como el lugar del compartir. Aquel pez asado, comido por a\u00f1os junto a los suyos, contin\u00faa siendo veh\u00edculo de comuni\u00f3n. Un pez cocinado en el amor, el uno por el otro: un alimento que no cesa de asegurar el hambre escondida del hombre, un alimento capaz de desbaratar la ilusi\u00f3n de algo que termina entre las ruinas del pasado.<\/li><li><strong>v. 44<\/strong>. Despu\u00e9s les dijo: \u201c\u00c9stas son aquellas palabras m\u00edas que os dije cuando todav\u00eda estaba con vosotros: Es necesario que se cumpla todo lo que est\u00e1 escrito en la Ley de Mois\u00e9s, en los Profetas y en los Salmos acerca de m\u00ed\u201d. Los momentos de ansia, de conmoci\u00f3n, de llanto por la propia naci\u00f3n (Lc 9, 41), la fatiga subiendo a Jerusal\u00e9n, las tentaciones hab\u00edan marcado aquel conf\u00edn perennemente presente entre la humillaci\u00f3n-escondimiento y afirmaci\u00f3n\u2013gloria focalizado en las varias fases de la vida humana de Jes\u00fas a trav\u00e9s de la luz del querer del Padre. Amargura, obscuridad y dolor hab\u00edan alimentado el coraz\u00f3n del Salvador: \u201cTengo que recibir un bautismo \u00a1y como estoy angustiado hasta que se cumpla!\u201d (Lc 12, 50). Ahora es plenamente visible, positiva la obra de la gracia, porque a la obra del Esp\u00edritu el escat\u00f3n ya actuado en Cristo y en el creyente, crea una atm\u00f3sfera de alabanza, un clima de gozo y de paz profunda, t\u00edpicas de las cosas cumplidas. La parus\u00eda se\u00f1alar\u00e1 el final del camino salv\u00edfico, tiempo de consolaci\u00f3n y de restauraci\u00f3n de todas las cosas. (Act 3, 21).<\/li><li><strong>v. 45. <\/strong><em>Y, entonces, abri\u00f3 sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras. <\/em>La fe apost\u00f3lica en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas constituye la clave hermen\u00e9utica para la interpretaci\u00f3n de las Escrituras y el fundamento del preg\u00f3n pascual. La Biblia se cumple en Cristo, en \u00c9l se unifica en su valor prof\u00e9tico y adquiere su pleno significado. El hombre no puede por s\u00ed solo entender la Palabra de Dios. La presencia del Resucitado abre la mente a la comprensi\u00f3n plena de aquel Misterio escondido en las palabras sagradas de la existencia humana.<\/li><li><strong>vv. 46-47. <\/strong>Y les dijo: \u201cAs\u00ed est\u00e1 escrito: que el Cristo deb\u00eda padecer y resucitar de entre los muertos al tercer d\u00eda y que se predicar\u00e1 en su nombre la conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados a todas las naciones empezando por Jerusal\u00e9n.\u201d En Lucas la salvaci\u00f3n toca todas las dimensiones humanas a trav\u00e9s de la obra de Cristo que salva del mal, que libra de las tinieblas (Act 26, 18) y del pecado (Lc 5, 20-26; Act 2, 38), de la enfermedad y del sufrimiento, de la muerte, de la incredulidad, de los \u00eddolos: que realiza la vida humana en el ser comunidad de Dios, fraternidad alegre en el amor; que no deja hu\u00e9rfanos, sino que se vuelve presente incesantemente con su Esp\u00edritu de lo alto (Act 2, 2). La salvaci\u00f3n radical del hombre est\u00e1 en el librarse de su coraz\u00f3n de piedra y en recibir un coraz\u00f3n nuevo que comporta un dinamismo que libra de toda forma de esclavitud (Lc 4, 16-22). Dios dirige la historia; es \u00c9l el que obra la evangelizaci\u00f3n y gu\u00eda el camino de los suyos. El evangelista de los grandes horizontes &#8211; desde Ad\u00e1n al Reino, de Jerusal\u00e9n a los confines de la tierra &#8211; y tambi\u00e9n el evangelista de la cotidianidad. Es en acto el proceso hist\u00f3rico-escatol\u00f3gico por el cual la historia completa se cumple transcendiendo la historia humana y Jes\u00fas contin\u00faa ofreciendo la salvaci\u00f3n mediante su Esp\u00edritu que crea testigos capaces de profec\u00eda que difunden la salvaci\u00f3n hasta que en la venida de Cristo (Lc 21, 28) se vuelva manifiesto la plena liberalizaci\u00f3n del hombre. En Act 2, 37 se encuentra resumido todo el iter salutis que aqu\u00ed se ha apuntado: acoger la palabra, convertirse, creer, hacerse bautizar, obtener el perd\u00f3n de los pecados y el don del Esp\u00edritu. La palabra de salvaci\u00f3n, palabra de gracia, despliega su potencia en el coraz\u00f3n que escucha. (Lc 8, 4-15) y la invocaci\u00f3n del Nombre del Salvador sella la salvaci\u00f3n en aquel que se ha convertido a la fe. Hay complementariedad entre la acci\u00f3n de Jes\u00fas por medio del Esp\u00edritu, actuada sin la mediaci\u00f3n de la Iglesia (Act 9, 3-5) y aquella cumplida mediante la Iglesia a la cual el mismo env\u00eda como en el caso de la llamada de Pablo (Act 9, 6-19).<\/li><li><strong>v. 48. <\/strong>Vosotros sois testigos de estas cosas. Llamada a trazar en la historia humana el camino del testimonio, la comunidad cristiana proclama con palabras y obras el cumplimiento del reino de Dios entre los hombres y la presencia del Se\u00f1or, que contin\u00faa obrando en su Iglesia como Mes\u00edas, Se\u00f1or, profeta. La Iglesia crecer\u00e1 y caminar\u00e1 en el temor del Se\u00f1or, llena de la fortaleza del Esp\u00edritu Santo (Act 9, 31). Es un camino de servicio, trazado para hacer resonar en los extremos confines de la tierra (Act 1, 1-11) el eco de la palabra de Salvaci\u00f3n. Poco a poco el camino se aleja de Jerusal\u00e9n para dirigirse al coraz\u00f3n del mundo pagano. A su llegada a Roma, capital del imperio, Lucas pondr\u00e1 la firma a sus pasos de evangelizador. Ninguno en verdad ser\u00e1 excluido en el camino. Destinatarios de la salvaci\u00f3n son todos los hombres, en particular los pecadores, por cuya conversi\u00f3n hay gran gozo en cielo (Lc 15, 7.10). Como Mar\u00eda, que para Lucas es el Modelo del disc\u00edpulo que camina en el Se\u00f1or, los creyentes somos llamados a ser transformados enteramente para vivir la maternidad mesi\u00e1nica, no obstante la propia condici\u00f3n \u201cvirginal\u201d expresi\u00f3n de la propia pobreza de criatura (Lc 1, 30-35). El s\u00ed del Magnificat es el camino que hay que recorrer. Caminando llevando en nosotros la palabra de salvaci\u00f3n; caminando en la fe, fi\u00e1ndonos de Dios que mantiene las promesas: caminando en el gozo de \u00c1quel que nos hace dichosos, no por nuestros m\u00e9ritos sino por la humildad de vida. Sea el itinerario de Mar\u00eda, nuestro itinerario: andar llevados del Esp\u00edritu, hacia nuestros hermanos teniendo como \u00fanico equipaje la Palabra que salva: Cristo Se\u00f1or (Act 3, 6).<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h4>Reflexi\u00f3n:<\/h4>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas en el encuentro personal con los hombres ofreci\u00f3 su ben\u00e9vola\npresencia y esper\u00f3 que las semillas de la palabra y de la fe germinasen. El\nabandono de los ap\u00f3stoles, la negaci\u00f3n de Pedro, el amor de la pecadora, la\ncerraz\u00f3n de los fariseos no lo han escandalizado, ni turbado. Sab\u00eda que no se\nperder\u00eda lo que les hab\u00eda dicho y propuesto\u2026 y de hecho despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s\nlos mismos hombres se presentan delante del sanedr\u00edn sin temor, para afirmar\nque es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. Pedro predica\nabiertamente hasta morir en una cruz como su Maestro, las mujeres son enviadas\ncomo testigos de la resurrecci\u00f3n a los ap\u00f3stoles, y un fariseo hijo de fariseo,\nPablo de Tarso, se convierte en el ap\u00f3stol de las gentes. Si no puedes, hombre,\nsubstraerte a vivir cotidianamente la muerte de ti mismo, no debes al menos\nolvidar que la resurrecci\u00f3n se esconde en tus heridas para hacerte vivir de \u00e9l,\ndesde ahora. En el hermano que para ti puede ser sepulcro de muerte y de fango,\nuna cruz maldita, encontrar\u00e1s la vida nueva. S\u00ed; porque Cristo Resucitado\nasumir\u00e1 la semblanza de tus hermanos: un hortelano, un caminante, un esp\u00edritu,\nun hombre a la orilla del lago\u2026Cuando sepas acoger \u201cel reto\u201d de Pilato que\npenetra los siglos y no aceptes el cambio propuesto (Jn 18, 39-40), porque\nhayas aprendido en la noche del abandono que no se puede cambiar la vida de un\nbandolero, t\u00fa que llevas indignamente su nombre: Bar-Abba, hijo del Padre, por\nla vida de Jes\u00fas, el Hijo unig\u00e9nito del Dios viviente, el Se\u00f1or de la vida y de\nla muerte\u2026entonces gritar\u00e1s tambi\u00e9n t\u00fa como el ap\u00f3stol Tom\u00e1s en el estupor de\nla fe: \u201cSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u201d (Jn 20,28), mi Dios y mi todo, y no tramontar\u00e1\nm\u00e1s en el horizonte de tus d\u00edas la belleza de la alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, nosotros te buscamos y deseamos tu rostro: un d\u00eda,\nquitado el velo, podremos contemplarte.<\/p>\n\n\n\n<p>Te buscamos en las Escrituras que nos hablan de ti: bajo\nel velo de la sabidur\u00eda acogemos la cruz, tu don a las gentes. Te buscamos en\nlos rostros radiantes de hermanos y hermanas: te vemos en la impronta de tu\npasi\u00f3n en sus cuerpos sufrientes.<\/p>\n\n\n\n<p>No los ojos, sino el coraz\u00f3n tiene la visi\u00f3n de ti: al\nresplandor de la esperanza, nosotros esperamos encontrarte para hablar contigo.<\/p>\n\n\n\n<h2>Contemplaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, danos la tenacidad de caminar hacia las cumbres, a la luz de la\n\u00fanica Palabra que salva. Como hermana de sangre, de aquella Sangre que nos hace\na todos hermanos, yo me quedo aqu\u00ed, junto a la tumba de toda muerte interior\npara dirigirme como un caminante por los senderos del no sentido y situarme en\nlos senderos de la amistad y del encuentro. Quiero hoy compartir la maravilla\ndel amor humano, el gozo de las personas maravillosas que viven junto a mi, no\nen la periferia de su existencia, sino en sus pasajes secretos, all\u00ed donde el\ncoraz\u00f3n abraza el Absoluto de Dios. Gracias a Ti que me das tu rostro\nresucitado, por tu coraz\u00f3n enamorado de la Vida y besado del Eterno. Gracias\npor tu libertad de explorador que se sumerge en los abismos del Esencial. Dios\ndel desierto que se hace jard\u00edn, que yo sea una peque\u00f1a llama encendida en la\nobscuridad de la b\u00fasqueda humana, un calor que se esparce all\u00ed donde el g\u00e9lido\nviento del mal destruye y aparta del horizonte de la Verdad y de la Belleza,\npara narrar al mundo la estupenda aventura del amor humano resucitado, aquel\namor que sabe morir para encarnar la sonrisa de Dios. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los\nderechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo de Pascua Jes\u00fas aparece a sus ap\u00f3stoles Lucas 24, 35-48 Oraci\u00f3n inicial Shaddai, Dios de la monta\u00f1a, que haces de nuestra fr\u00e1gil vida la pe\u00f1a de tu morada, conduce nuestra mente a golpear la roca del desierto. 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