{"id":4032,"date":"2021-05-02T00:06:41","date_gmt":"2021-05-02T06:06:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4032"},"modified":"2021-04-30T09:13:45","modified_gmt":"2021-04-30T15:13:45","slug":"lectio-divina-dom-2-may-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4032","title":{"rendered":"Lectio divina Dom, 2 may 2021"},"content":{"rendered":"\n<p>V Domingo de Pascua<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen de la verdadera vid, que es Jes\u00fas. La\ninvitaci\u00f3n a permanecer en \u00c9l para llevar el fruto del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Juan 15, 1-8<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n inicial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Se\u00f1or, T\u00fa eres! Y esto nos basta para vivir, para continuar esperando cada\nd\u00eda, para caminar en este mundo, para no escoger el camino errado del\naislamiento y de la soledad. S\u00ed, T\u00fa eres por siempre y desde siempre; eres y\npermaneces, \u00a1oh Jes\u00fas! Y este tu ser es un don continuo tambi\u00e9n para nosotros,\nes fruto siempre maduro, porque nos alimentamos y nos hacemos fuertes por Ti,\nde tu Presencia. Se\u00f1or, abre nuestro coraz\u00f3n, abre nuestro ser a tu ser,\n\u00e1brenos a la Vida con el poder misterioso de tu Palabra. Haznos escuchar,\nhaznos comer y gustar este alimento del alma; \u00a1ve c\u00f3mo nos es indispensable!\nEnv\u00eda, ahora, el buen fruto de tu Esp\u00edritu para que realice en nosotros lo que\nleamos y meditemos sobre Ti.<\/p>\n\n\n\n<h2>Lectura<\/h2>\n\n\n\n<h4>\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\nPara colocar el pasaje en su\ncontexto:<\/h4>\n\n\n\n<p>Estos pocos vers\u00edculos forman parte del gran discurso de Jes\u00fas a sus\ndisc\u00edpulos en el momento \u00edntimo de la \u00faltima cena y comienza con el vers\u00edculo 3\ndel cap. 13 prolong\u00e1ndose hasta todo el cap. 17. Se trata de una unidad muy\nestrecha, profunda e indisoluble, que no tiene par en todos los Evangelios y\nque recapitula en s\u00ed toda la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas en la vida divina y en el\nmisterio de la Trinidad; es el texto que dice lo que ning\u00fan otro texto de las\nSagradas Escrituras es capaz de decir en relaci\u00f3n a la vida cristiana, su\npotencia, sus deberes, su gozo y su dolor, su esperanza y su lucha en este\nmundo y en la Iglesia. Pocos vers\u00edculos, pero rebosantes de amor, de aquel amor\nhasta el final, que Jes\u00fas ha decidido vivir con los suyos, con nosotros, hoy y\nsiempre. En fuerza de este amor, como supremo y definitivo gesto de ternura\ninfinita, que recoge en s\u00ed todo otro gesto de amor, el Se\u00f1or deja a los suyos\nuna presencia nueva, un modo nuevo de existir: a trav\u00e9s de la par\u00e1bola de la\nvid y de sus sarmientos y a trav\u00e9s, del maravillosos verbo permanecer, repetido\nmuchas veces, Jes\u00fas da comienzo a esta su historia nueva con cada uno de nosotros,\nque se llama inhabitaci\u00f3n. El no puede quedarse junto a nosotros porque vuelve\nal Padre, pero permanece dentro de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<h4>Para ayudar\nen la lectura del pasaje:<\/h4>\n\n\n\n<ul><li>vv. 1-3: Jes\u00fas se revela a s\u00ed mismo como verdadera vid, que produce buenos\nfrutos, \u00f3ptimo vino para su Padre, que es el agricultor y nos revela a\nnosotros, sus disc\u00edpulos, como sarmientos, que tienen necesidad de permanecer\nunidos a la vid para no morir y para llevar fruto. La poda, que realiza el\nPadre sobre los sarmientos a trav\u00e9s de la espada de su Palabra, es una\npurificaci\u00f3n, un gozo, un canto.<ul><li>vv. 4-6: Jes\u00fas consigna a sus disc\u00edpulos el secreto para que puedan\ncontinuar viviendo esta relaci\u00f3n \u00edntima con \u00c9l: es permanecer. Como \u00c9l entra\ndentro de ellos y permanece en ellos y nunca m\u00e1s queda afuera, as\u00ed tambi\u00e9n\nellos deben permanecer en \u00c9l, dentro de \u00c9l; este es el \u00fanico modo para ser\nplenamente consolados, para poder resistir en el camino de la vida y para poder\ndar el buen fruto, que es el amor.<\/li><\/ul><ul><li>v. 7: Jes\u00fas, una vez m\u00e1s, deja en el coraz\u00f3n de los suyos, el don de la\noraci\u00f3n, la perla precios\u00edsima, \u00fanica y nos explica que permaneciendo en \u00c9l,\npodremos aprender la verdadera oraci\u00f3n, aqu\u00e9lla que pide el don del Esp\u00edritu\nSanto con insistencia y que sabe que ha de ser escuchada.<\/li><\/ul><ul><li>v. 8: Jes\u00fas nos llama una vez m\u00e1s a \u00c9l, nos pide que le sigamos, de\nhacernos y ser siempre sus disc\u00edpulos. El permanecer hace nacer la misi\u00f3n, el\ndon de la vida por el Padre y por los hermanos; si permanecemos verdaderamente\nen Jes\u00fas, permaneceremos tambi\u00e9n en medio de los hermanos, como don y como\nservicio. Esta es la gloria del Padre.<\/li><\/ul><\/li><\/ul>\n\n\n\n<h4><strong>El texto:<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>\u00abYo soy la vid verdadera, y mi Padre es el vi\u00f1ador. Todo sarmiento que en m\u00ed no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que d\u00e9 m\u00e1s fruto. Vosotros est\u00e1is ya limpios gracias a la palabra que os he dicho. Permanece en m\u00ed, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por s\u00ed mismo, si no permanece en la vid; as\u00ed tampoco vosotros si no permanec\u00e9is en m\u00ed. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en m\u00ed y yo en \u00e9l, \u00e9se da mucho fruto; porque separados de m\u00ed no pod\u00e9is hacer nada. Si alguno no permanece en m\u00ed, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanec\u00e9is en m\u00ed, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quer\u00e1is y lo conseguir\u00e9is. La gloria de mi Padre est\u00e1 en que deis mucho fruto, y se\u00e1is mis disc\u00edpulos.<\/p>\n\n\n\n<h2>Un momento de silencio orante<\/h2>\n\n\n\n<p>Como sarmiento, permanezco ahora, unido a la vid, que es mi Se\u00f1or y me\nabandono a \u00c9l, me dejo envolver de la savia de su voz silenciosa y profunda,\nque es como agua viva. As\u00ed permanezco en silencio y no me alejo.<\/p>\n\n\n\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n\n\n\n<p>que me ayuden a permanecer, a descubrir la belleza de la\nvida, que es Jes\u00fas; que me gu\u00eden al Padre, para dejarme asir de \u00c9l y trabajar,\nseguro de su buen trabajo de amoroso Agricultor ; y que me sostenga dentro de\nla savia vital del Esp\u00edritu, para encontrarme con \u00c9l como \u00fanica cosa necesaria,\npara pedir sin cansarme.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>\u00abYo soy\u00bb: es muy bello que el pasaje comience con esta\nafirmaci\u00f3n, que es como un canto de alegr\u00eda, de victoria del Se\u00f1or, que a \u00c9l le\ngusta cantar continuamente dentro de la vida de cada uno de nosotros. \u00abYo\nsoy: y lo repite al infinito, cada ma\u00f1ana cada tarde, cuando llega la noche,\nmientras dormimos y de \u00c9l no nos acordamos. \u00c9l en cambio vive propiamente en\nfunci\u00f3n de nosotros: existe por su Padre y por nosotros, para nosotros. Me\nreposo sobre estas palabras y no s\u00f3lo las escucho, sino que las hago entrar\ndentro de m\u00ed, en mi mente, en mi m\u00e1s rec\u00f3ndita memoria, en mi coraz\u00f3n, en todos\nlos sentimientos que me embargan y la retengo para rumiarla y absorber aquel su\nSer en mi ser. Comprendo, ahora, dentro en esta Palabra, que yo no soy, sino en\n\u00c9l y que no puedo ser nada, sino permanezco dentro del ser de Jes\u00fas. Pruebo a\ndescender a lo m\u00e1s profundo de mi ser, venciendo los miedos, atravesando toda\nla oscuridad que puedo encontrar y recojo aquella parte de mi ser, de m\u00ed, que\nmayormente siento sin vida. La tomo en la mano y la porto a Jes\u00fas, la consigno\nal su \u00abYo soy\u00bb.<\/li><li>La vid me hace traer a la mente el vino, ese fruto tan bueno y precioso, me\nhace pensar en la alianza que Jes\u00fas cumple con nosotros, nueva y eterna,\nalianza de amor, que nada ni nadie podr\u00e1 romper. \u00bfEstoy dispuesto a permanecer\ndentro de este abrazo, dentro de este s\u00ed continuo de mi vida, que se deja\nentrelazar con la suya? \u00bfAlzar\u00e9 tambi\u00e9n yo, como el salmista, el c\u00e1liz de la\nalianza, invocando el nombre del Se\u00f1or y dici\u00e9ndole que, s\u00ed, que yo lo amo?<\/li><li>Jes\u00fas define a su Padre como \u00abagricultor\u00bb o \u00abvi\u00f1ador\u00bb,\nutilizando un t\u00e9rmino muy bello que lleva dentro de s\u00ed toda la fuerza del amor\ndel que se dedica al trabajo de la tierra; expresa un doblarse sobre la tierra,\nun acercarse del cuerpo y del ser, un contacto prolongado, un intercambio\nvital. \u00a1El Padre hace exactamente esto con nosotros! San Pablo dice sin\nembargo: \u00abEl agricultor, que se fatiga, debe ser el primero en recoger los\nfrutos de la tierra\u00bb (2 Tim 2,6) y con \u00e9l Santiago nos recuerda que\n\u00abel agricultor espera pacientemente los frutos de la tierra\u00bb.(Sant\n5,7). \u00bfDesilusionar\u00e9, yo tierra, la esperanza del Padre que me cultiva cada\nd\u00eda, cavando la tierra, limpi\u00e1ndome de piedras, poni\u00e9ndome buen abono y\nconstruy\u00e9ndome una valla alrededor, para que yo permanezca protegido? \u00bfA qui\u00e9n\nconsigno yo los frutos de mi existencia? \u00bfPara qu\u00e9 existo yo, para qui\u00e9n decido\ny escojo el vivir de cada d\u00eda, cada ma\u00f1ana, cuando me levanto?<\/li><li>Sigo con atenci\u00f3n el texto y subrayo dos verbos, que se repiten con mucha\nfrecuencia: \u00abllevar fruto\u00bb y \u00abpermanecer\u00bb; entiendo que\nestas dos realidades son s\u00edmbolo de la misma vida y est\u00e1n las dos entrelazadas,\nuna depende de la otra. Solamente permaneciendo es posible llevar fruto y, en\nrealidad, el \u00fanico verdadero fruto que nosotros, sus disc\u00edpulos, podemos llevar\nen este mundo es precisamente el permanecer. \u00bfD\u00f3nde permanezco yo, cada d\u00eda,\npor todo el d\u00eda? \u00bfCon quien permanezco? Jes\u00fas une siempre este verbo a esta\npart\u00edcula estupenda, gigantesca \u00abin me\u00bb. \u00bfMe confronto con estas dos\npalabras: yo estoy \u00abin\u00bb, o sea, estoy dentro, vivo en lo profundo,\nexcavo para buscar al Se\u00f1or, como se excava para hacer un pozo (cfr. G\u00e9n 26,\n18) o para buscar un tesoro (Prov 2, 4), o m\u00e1s bien, estoy fuera, siempre\ndisperso sobre las diversas superficies de este mundo, lejos lo m\u00e1s posible de\nla intimidad, de la relaci\u00f3n y del contacto con el Se\u00f1or?<\/li><li>Por dos veces Jes\u00fas nos coloca delante la realidad de su Palabra y nos\nrevela que es ella la que nos vuelve puros y es tambi\u00e9n ella la que nos abre el\ncamino de la oraci\u00f3n verdadera; La Palabra se nos anuncia y se nos da como\npresencia permanente en nosotros; tambi\u00e9n ella, de hecho, tiene la capacidad de\npermanecer, de fabricar su casa en nuestro coraz\u00f3n. Por tanto debo preguntarme:\n\u00bfQu\u00e9 o\u00eddos tengo yo para escuchar este anuncio de salvaci\u00f3n y de bien, que el\nSe\u00f1or me env\u00eda a trav\u00e9s de sus Palabras? \u00bfDejo espacio a la escucha, a esta\nescucha profunda, de la que toda la Escritura me habla continuamente, en la\nLey, en los Profetas, en los Salmos, en los Escritos apost\u00f3licos? \u00bfMe dejo\nencontrar y alcanzar hasta el coraz\u00f3n por la Palabra del Se\u00f1or en la oraci\u00f3n, o\nprefiero fiarme de otras palabras, m\u00e1s suaves, m\u00e1s humanas y semejantes a las m\u00edas?\n\u00bfTengo miedo de la voz del Se\u00f1or, que me habla urgentemente y siempre?<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h2>Una clave de lectura<\/h2>\n\n\n\n<p>Como sarmiento, busco el modo de estar siempre m\u00e1s injertado en mi Vid, que\nes el Se\u00f1or Jes\u00fas. Bebo, en este momento, de su Palabra y de su savia buena,\ntratando de penetrar m\u00e1s en profundidad para absorber el escondido alimento,\nque me transmite la verdadera vida. Estoy atento a las palabras, a los verbos,\na las expresiones que Jes\u00fas usa y que me reclaman a otros pasajes de las\ndivinas Escrituras y me dejo, as\u00ed, purificar.<\/p>\n\n\n\n<h4>\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\nEl encuentro con Jes\u00fas, el Yo\nSoy<\/h4>\n\n\n\n<p>Este pasaje nos ofrece uno de los textos en el que aparece esta expresi\u00f3n\ntan fuerte, que el Se\u00f1or nos env\u00eda para revelarse a s\u00ed mismo. Es muy bello\nrecorrer en un largo paseo toda la Escritura, a la b\u00fasqueda de otros textos\ncomo \u00e9ste, en el que la voz del Se\u00f1or nos habla as\u00ed directamente de \u00e9l, de su\nesencia m\u00e1s profunda. Cuando el Se\u00f1or dice y repite hasta el infinito y de mil\nmodos, de mil formas diversas \u00abYo Soy\u00bb, no lo hace para anonadarnos o\nhumillarnos, sino por la fuerza portentosa de su amor hacia nosotros, que nos\nquiere hacer part\u00edcipes y vivos de esta vida que a le pertenece. Si dice\n\u00abYo Soy\u00bb, es para decir tambi\u00e9n: \u00abT\u00fa Eres\u00bb y decirlo a cada\nuno de nosotros, a todo hijo suyo o hija suya que viene a este mundo. Es una\ntransmisi\u00f3n fecunda e ininterrumpida de ser, de esencia y yo no quiero dejarla caer\nen el vac\u00edo, sino que quiero recogerla y acogerla dentro de mi. Sigo, pues, la\nhuella luminosa del \u00abYo Soy\u00bb y trato de pararme a cada paso. \u00abYo\nsoy tu escudo\u00bb (G\u00e9n 15, 1), \u00abYo soy el Dios de Abrah\u00e1n tu padre\u00bb\n(G\u00e9n 24, 26), \u00abYo soy el Se\u00f1or, que te ha librado y te librar\u00e1 de\nEgipto\u00bb (cfr. Ex 6,6) y de cualquier fara\u00f3n, que atente a vuestra vida,\n\u00abYo soy el que te cura\u00bb (Ex 135, 26). Me dejo envolver de la luz y de\nla potencia de estas palabras, que realizan el milagro de que hablan: lo\ncumplen tambi\u00e9n hoy, precisamente para mi, en esta Lectio. Y luego contin\u00fao y\nleo, en el libro del Lev\u00edtico, por lo menos 50 veces, esta afirmaci\u00f3n de\nsalvaci\u00f3n: \u00abYo soy el Se\u00f1or\u00bb y creo en esta palabra y me adhiero a\nella con todo mi ser, con mi coraz\u00f3n y digo: \u00abSi, en verdad el Se\u00f1or es mi\nSe\u00f1or; fuera de \u00c9l no hay otro\u00bb. Noto que la Escritura cada vez profundiza\nm\u00e1s, a medida que el camino avanza, tambi\u00e9n ella avanza dentro de m\u00ed y me lleva\na una relaci\u00f3n siempre m\u00e1s intensa con el Se\u00f1or; el libro de los N\u00fameros, en\nefecto, comienza a decir: \u00abYo soy el Se\u00f1or que moro en medio de los\nIsraelitas (N\u00fam. 35-44). \u00abYo soy\u00bb es el presente, aqu\u00e9l que no se\naleja, que no da las espaldas para irse; es aqu\u00e9l que cuida de nosotros de cerca,\ndesde dentro, como solo \u00c9l puede hacerlo: leo a Isa\u00edas y recibo vida: 41,10;\n43,3; 45,6 etc.<\/p>\n\n\n\n<p>El santo Evangelio es una explosi\u00f3n de ser, de presencia, de salvaci\u00f3n; lo\nrecorro, sobre todo haci\u00e9ndome guiar de Juan: 6,48; 8,12; 10,9.11; 11,15; 14,\n6; 18,37. Jes\u00fas es el pan, la luz, la puerta, el pastor, la resurrecci\u00f3n, el\ncamino, la verdad, la vida, es el rey; y todo esto por mi, por nosotros y as\u00ed\nquiero acogerlo, conocerlo, amarlo y quiero aprender, dentro de estas palabras,\na decirle: \u00a1Se\u00f1or, T\u00fa eres! Y este \u00abT\u00fa\u00bb que da significado al m\u00edo yo,\nque hace de mi vida una relaci\u00f3n, una comuni\u00f3n; s\u00e9 con certeza que s\u00f3lo aqu\u00ed\ngozo yo plenamente y vivo por siempre.<\/p>\n\n\n\n<h4>\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\nLa vi\u00f1a, la vid verdadera y el\nbuen fruto<\/h4>\n\n\n\n<p>Vi\u00f1a de Dios es Israel, vi\u00f1a predilecta, escogida, plantada sobre una\nf\u00e9rtil colina, en un lugar con tierra limpia, labrada, libre de piedras,\ncustodiada, cuidada, amada, extendida y que el mismo Dios la ha plantado (cfr.\nIs 5,1s: Jer 2, 21). Es tan amada esta vi\u00f1a, que nunca ha dejado de resonar,\npara ella, el c\u00e1ntico de amor de su amado; notas fuertes y dulces al mismo\ntiempo, notas portadoras de vida verdadera, que han atravesado la antigua\nalianza y han llegado, todav\u00eda m\u00e1s claras, a la nueva alianza. Primero cantaba\nel Padre, ahora canta Jes\u00fas, pero en los dos es la voz del Esp\u00edritu la que se\nhace sentir, como dice el Cantar de los Cantares: \u00abLa voz de la t\u00f3rtola\ntodav\u00eda se oye\u2026y las vides esparcen su aroma\u00bb (Cant 2, 12s). Es el Se\u00f1or\nJes\u00fas quien nos atrae, quien nos lleva del antiguo al nuevo, de amor en amor,\nhacia una comuni\u00f3n siempre m\u00e1s fuerte hasta la identificaci\u00f3n: \u00abYo soy\nesta vi\u00f1a, pero lo soy tambi\u00e9n vosotros en mi\u00bb. Por tanto est\u00e1 claro: la\nvi\u00f1a es Israel, es Jes\u00fas y somos nosotros. Siempre la misma, siempre nueva,\nsiempre m\u00e1s elegida y predilecta, amada, cuidada, custodiada, visitada:\nvisitada con las lluvias y visitada con la Palabra; enviada por los profetas\nd\u00eda a d\u00eda, visitada con el env\u00edo del Hijo, el Amor, que espera amor, o sea, el\nfruto. \u00abEl esper\u00f3 que produjese uva, pero dio uvas agraces\u00bb (Is 5,2);\nla desilusi\u00f3n est\u00e1 siempre al acecho, en el amor. Me detengo sobre esta\nrealidad, me miro dentro, intento buscar el lugar de cierre, de aridez, de\nmuerte: \u00bfPor qu\u00e9 la lluvia no ha llegado?. Me repito esta palabra, que resuena\na menudo en las p\u00e1ginas b\u00edblicas: El Se\u00f1or espera\u2026\u00bb (ver Is 30, 18; Lc 13,\n6-9). Quiere el fruto de la conversi\u00f3n (cfr. Mt 3,8), como nos manda a decir\npor boca de Juan; los frutos de la palabra, que nacen de la escucha, de la\nacogida y de su custodia, como nos dicen los sin\u00f3pticos (cfr. Mt 13, 23; Mc 420\ny Lc 8,15), los frutos del Esp\u00edritu, como explica San Pablo (cfr. G\u00e1l 5, 22).\nQuiere que \u00abllevemos frutos de toda clase de obra buena\u00bb (Col 1, 10),\npero sobre todo, me parece, el Se\u00f1or espera y desea \u00abel fruto del\nseno\u00bb (cfr. Lc 1, 42), o sea, Jes\u00fas, por el que somos verdaderamente\nbenditos y dichosos. Jes\u00fas, en efecto, es la semilla que, muriendo, lleva mucho\nfruto dentro de nosotros, en nuestra vida (Jn 12, 24) y reta a toda soledad,\ncerraz\u00f3n, lanz\u00e1ndonos a los hermanos. Este es el fruto verdadero de la\nconversi\u00f3n, sembrado en la tierra de nuestro seno; este convertirse en sus\ndisc\u00edpulos y, en fin, esta es la verdadera gloria del Padre.<\/p>\n\n\n\n<h4>\u2022&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\nLa poda como purificaci\u00f3n que\nda gozo<\/h4>\n\n\n\n<p>En este pasaje evang\u00e9lico, el Se\u00f1or me ofrece otro camino que recorrer\ndetr\u00e1s de \u00c9l y junto a \u00c9l: es un camino de purificaci\u00f3n, de renovaci\u00f3n, de\nresurrecci\u00f3n y vida nueva: est\u00e1 oculto por el vocablo \u00abpodar\u00bb, pero\npuedo descubrirlo mejor, de iluminarlo gracias a su misma Palabra, que es la\n\u00fanica maestra, la \u00fanica gu\u00eda segura. El texto griego usa el t\u00e9rmino\n\u00abpurificar\u00bb, para indicar esta acci\u00f3n del vi\u00f1ador con sus vides;\ncierto, queda claro que \u00c9l poda, que corta con la espada afilada de su Palabra\n(Heb 4, 12) y que nos hace sangrar, a veces; pero es m\u00e1s cierto todav\u00eda, que\npermanece su amor, que solamente penetra, cada vez m\u00e1s y as\u00ed nos purifica, nos\nrefina, S\u00ed, el Se\u00f1or se sienta como lavandero para purificar, o es como un\nor\u00edfice para hacer m\u00e1s resplandeciente y luminoso el oro que tiene en sus manos\n(cfr. Mal 3, 3). Jes\u00fas trae consigo una purificaci\u00f3n nueva, la prometida desde\nhace tanto tiempo por las Escrituras y esperada para los tiempos mesi\u00e1nicos; no\nes una purificaci\u00f3n que llega mediante el culto, mediante la observancia de la\nley o sacrificios, purificaci\u00f3n sola provisional, incompleta, temporal y\nfigurada. Jes\u00fas realiza una purificaci\u00f3n \u00edntima, total, la del coraz\u00f3n y la\nconciencia, que cantaba Ezequiel: \u00abOs purificar\u00e9 de todos vuestros \u00eddolos;\nos dar\u00e9 un coraz\u00f3n nuevo\u2026Cuando yo os purifique de todas vuestras iniquidades,\nos har\u00e9 habitar en vuestras ciudades y vuestras ruinas ser\u00e1n reconstruidas\u2026(Ez\n36, 25ss.33). Leo tambi\u00e9n en Ef 5,26 y Tit 2, 14, muy buenos y grandes\ntestigos, que me ayudan a entrar mejor dentro de la luz y la gracia de esta\nobra de salvaci\u00f3n, de esta poda espiritual que el Padre cumple en mi.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un vers\u00edculo del Cantar que puede ayudarme todav\u00eda m\u00e1s a comprender;\ndice as\u00ed: \u00abEl tiempo del canto ha vuelto\u00bb (Cant 2,12), usando sin embargo,\nun verbo que significa al mismo tiempo \u00abpodar\u00bb, \u00abtallar\u00bb y\n\u00abcantar\u00bb. Por tanto la poda es tiempo de canto, de gozo. Es mi\ncoraz\u00f3n el que canta, delante y dentro de la Palabra, es mi alma la que se\nregocija, por la fe, por que s\u00e9 que a trav\u00e9s de esta larga pero magnifica\nperegrinaci\u00f3n por las Escrituras, tambi\u00e9n yo me hago part\u00edcipe de la vida de\nJes\u00fas, consigo unirme a \u00c9l, el puro, el santo, el Verbo inmaculado y\npermaneciendo as\u00ed, en \u00c9l, tambi\u00e9n yo soy lavado, purificado con la pureza\ninfinita de su vida. No para m\u00ed, no para permanecer solo, sino para llevar\nmucho fruto, para dar hojas y frondas que no se marchitan, para ser sarmiento,\njunto a otros sarmientos, en la vida de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<h2>Un momento de oraci\u00f3n: Salmo 1<\/h2>\n\n\n\n<h4>Meditaci\u00f3n sobre la felicidad\ndel que vive de la Palabra y gracias a ella produce fruto<\/h4>\n\n\n\n<p>Rit. \u00a1Tu palabra es mi gozo, Se\u00f1or!<\/p>\n\n\n\n<p>Feliz quien no sigue consejos de malvados ni anda mezclado con pecadores ni en grupos de necios toma asiento, sino que se recrea en la ley de Yahv\u00e9, susurrando su ley d\u00eda y noche. Rit.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 como \u00e1rbol plantado entre acequias, da su fruto en saz\u00f3n, su fronda no se agosta. Todo cuanto emprende prospera: pero no ser\u00e1 as\u00ed con los malvados. Rit. <\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1n como tamo impulsado por el viento. No se sostendr\u00e1n los malvados en el juicio, ni los pecadores en la reuni\u00f3n de los justos. Pues Yahv\u00e9 conoce el camino de los justos, pero el camino de los malvados se extrav\u00eda. Rit.<\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00a1Se\u00f1or, todav\u00eda tengo la luz de tu Palabra dentro de m\u00ed; toda la fuerza\nsanadora de tu voz resuena dentro de mi todav\u00eda! \u00a1Gracias Vi\u00f1a m\u00eda, mi savia;\ngracias mi morada en la cual puedo y deseo permanecer; gracias, mi fuerza en el\nobrar, en el cumplir cada cosa; gracias maestro m\u00edo! T\u00fa me has llamado a ser\nsarmiento fecundo, a ser yo mismo fruto de tu amor por los hombres, a ser vino\nque alegre el coraz\u00f3n; \u00a1Se\u00f1or, ay\u00fadame a realizar esta tu Palabra bendita y\nverdadera! Solo as\u00ed, seguro, vivir\u00e9 verdaderamente y ser\u00e9 como t\u00fa eres y\npermaneces.<\/p>\n\n\n\n<p>No permitas Se\u00f1or, que yo me equivoque de tal modo, que quiera permanecer\nen Ti, como sarmiento en su vid, sin los otros sarmientos, mis hermanos y\nhermanas; ser\u00eda el fruto m\u00e1s amargo, m\u00e1s desagradable de todos. \u00a1Se\u00f1or, no s\u00e9\nrezar: ens\u00e9\u00f1ame T\u00fa y haz que mi oraci\u00f3n m\u00e1s bella sea mi vida, transformada en\nun grano de uva, para el hambre y para la sed, para el gozo y compa\u00f1\u00eda del que\nvenga a la Vid, que eres T\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Gracias, porque T\u00fa eres el vino del Amor! <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V Domingo de Pascua La imagen de la verdadera vid, que es Jes\u00fas. La invitaci\u00f3n a permanecer en \u00c9l para llevar el fruto del amor. 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