{"id":4046,"date":"2021-05-09T00:30:18","date_gmt":"2021-05-09T06:30:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4046"},"modified":"2021-04-30T09:34:42","modified_gmt":"2021-04-30T15:34:42","slug":"lectio-divina-dom-9-may-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4046","title":{"rendered":"Lectio divina Dom, 9 may 2021"},"content":{"rendered":"\n<p>El mandamiento de Jes\u00fas Juan 15, 9-17<\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n inicial<\/h2>\n\n\n\n<p>O Padre, t\u00fa que eres fuente de vida y nos sorprendes siempre con tus dones,\ndanos la gracia de responder al llamado de tu Hijo Jes\u00fas que nos llam\u00f3 amigos,\npara que sigui\u00e9ndole a El, nuestro maestro y pastor, aprendamos a observar sus\nmandamientos, la nueva y definitiva Ley que es El mismo, camino para llegar a\nti y permanecer en ti. Por Jesucristo tu Hijo y Se\u00f1or nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El texto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como el Padre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado a vosotros; permaneced en mi\namor. Si guard\u00e1is mis mandamientos, permanecer\u00e9is en mi amor, como yo he\nguardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho\nesto, para que mi gozo est\u00e9 en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el\nmandamiento m\u00edo: que os am\u00e9is los unos a los otros como yo os he amado. Nadie\ntiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis\namigos, si hac\u00e9is lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no\nsabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he\no\u00eddo a mi Padre os lo he dado a conocer. No me hab\u00e9is elegido vosotros a m\u00ed,\nsino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vay\u00e1is y deis\nfruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pid\u00e1is al Padre\nen mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os am\u00e9is los unos a los\notros.<\/p>\n\n\n\n<h2>Lectura<\/h2>\n\n\n\n<ul><li>El contexto de estos vers\u00edculos del Evangelio de Juan contribuye a\ndeterminar el tono: nos encontramos ante el largo discurso de Jes\u00fas a los\ndisc\u00edpulos en la \u00faltima cena, tras haber cumplido aquel gesto que, seg\u00fan el\nrelato de Juan, califica el ministerio de Jes\u00fas como amor hasta el fin: lavar\nlos pies a sus disc\u00edpulos (Jn 13,1-15). Mirando estos intensos cap\u00edtulos\npodemos reconocer en ellos un dinamismo que va desde el gesto como tal, el\nlavatorio de los pies, &#8211; un gesto en l\u00ednea con las obras que Jes\u00fas ha realizado\ncomo signo que expresa su identidad y que llama a la fe a quien ve y escucha, &#8211;\nal largo discurso dirigido a los disc\u00edpulos, expresi\u00f3n de despedida pero\ntambi\u00e9n indicaci\u00f3n de posturas que hay que asumir y realidades que hay que\natender, hasta la oraci\u00f3n \u201csacerdotal\u201d de Jes\u00fas al Padre (Jn 17), oraci\u00f3n que\nsupera los confines del grupo de sus disc\u00edpulos para dirigirse en beneficio de\ntodos los creyentes de todos los tiempos. Un movimiento ascensional del relato\ncon el enaltecimiento de Jes\u00fas sobre la cruz, enaltecimiento percibido y puesto\nen evidencia por Juan como glorificaci\u00f3n salv\u00edfica de Jes\u00fas y que califica\nulteriormente la Pascua como paso del Verbo que desde los hombres vuelve al\nPadre.<\/li><li>En el discurso de Jes\u00fas las frases se subsiguen, se concadenan en un\nv\u00e9rtigo comunicativo que sin embargo no oprime con su ritmo, no cansa. Cada una\nde las expresiones es completa e incisiva en s\u00ed, y se inserta en el mundo\nexpresivo de Jes\u00fas seg\u00fan Juan, en la continuidad de los temas y de los t\u00e9rminos\npreferentemente usados.<\/li><li>En el contexto inmediatamente previo Jes\u00fas ha hablado de s\u00ed mismo como vid\nverdadera (Jn 15,1); esta imagen tiene como marco dos relaciones: el Padre es\nel vi\u00f1ador y los disc\u00edpulos son los sarmientos. Es una imagen reveladora: antes\nde ser una exhortaci\u00f3n dirigida a sus disc\u00edpulos, es expresi\u00f3n de un hecho: el\nPadre cuida de la planta preciosa, de la relaci\u00f3n instaurada entre Jes\u00fas y los\nsuyos, as\u00ed como los disc\u00edpulos viven una realidad de comuni\u00f3n que los califica\ndesde ahora. La exhortaci\u00f3n se expresa con las palabras mismas que explicitan\nla imagen y se centra en el verbo \u201cpermanecer\u201d; los disc\u00edpulos est\u00e1n llamados a\npermanecer en Jes\u00fas as\u00ed como lo hacen los sarmientos en la vid, para tener vida\ny dar fruto. El tema de dar fruto, pero tambi\u00e9n el tema de pedir y obtener que\nvamos a encontrar en los vers\u00edculos que comentamos, ha sido anticipado aqu\u00ed,\nofreci\u00e9ndonos un ejemplo del estilo de Juan, que retoma los temas\nprofundiz\u00e1ndolos. Ciertamente en el verso n. 9 en el tono del discurso se percibe\nun cambio: no hay im\u00e1genes, sino la referencia directa a una relaci\u00f3n: \u201cComo el\nPadre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado\u201d. Jes\u00fas se pone en medio de un recorrido\ndescendiente que va de Dios a los hombres. El verbo \u201camar\u201d lo hab\u00edamos\nencontrado ya en el cap\u00edtulo 14 al hablar de la observancia de los\nmandamientos; y ahora despunta de nuevo para llevar a una nueva s\u00edntesis en\nnuestro relato all\u00ed donde los \u201cmandamientos\u201d dejan paso al \u201cmandamiento\u201d que es\nel de Jes\u00fas: \u201cEsto es lo que os mando: que os am\u00e9is unos a otros\u201d (Jn 15,17).\nLa relaci\u00f3n de reciprocidad se retoma inmediatamente tras un imperativo: \u201cPermaneced\nen mi amor\u201d; se pasa del verbo \u201camar\u201d al sustantivo \u201camor\u201d para indicar que la\nacci\u00f3n procedente del Padre y que pasa por el Hijo a los hombres ha creado y\ncrea un nuevo estado de cosas, una posibilidad que era impensable hasta ese\nmomento. Y en el verso 10 la reciprocidad se realiza en sentido contrario: la\nobservancia de los mandamientos de Jes\u00fas es para los disc\u00edpulos la manera de\nresponder a su amor, en analog\u00eda y en continuidad real con la actitud del Hijo\nque ha observado los mandamientos del Padre y por esto \u00e9l tambi\u00e9n permanece en\nsu amor. Entonces, la perspectiva es muy distinta de aquel legalismo que hab\u00eda\nmonopolizado los conceptos de \u201cley\u201d y \u201cmandamientos\u201d: Jes\u00fas vuelve a colocar\ntodo en su perspectiva m\u00e1s verdadera: una respuesta de amor al amor recibido,\nel anuncio de la posibilidad de estabilidad en la presencia de Dios. Tambi\u00e9n la\nfrase en el v. 11 se convierte en una salida ulterior de la perspectiva\nlegalista: el fin es el gozo, un gozo, eso s\u00ed, de relaci\u00f3n; el gozo de Jes\u00fas en\nsus disc\u00edpulos, su gozo presente en plenitud.<\/li><li>En el v. 12, como ya se ha dicho, el discurso se hace m\u00e1s apremiante: Jes\u00fas\nafirma que sus mandamientos se reducen a uno s\u00f3lo: \u201cque os am\u00e9is unos a otros\ncomo yo os he amado\u201d; notamos como la l\u00ednea relacional sea la misma, siempre en\nclave de respuesta: los disc\u00edpulos se amar\u00e1n como Jes\u00fas los ha amado. Pero lo\nque sigue restablece en t\u00e9rminos absolutos el primado del don de Jes\u00fas: \u201cNadie\ntiene mayor amor que \u00e9ste: dar la vida para los amigos\u201d (v. 13). Es \u00e9sta la\nobra insuperable de su amor, una acci\u00f3n que levanta a su nivel m\u00e1s alto el\ngrado de implicaci\u00f3n: el don de la vida. De aqu\u00ed una importante digresi\u00f3n sobre\neste nuevo nombre dado a los disc\u00edpulos: \u201camigos\u201d; un t\u00e9rmino que se ve\nulteriormente circunstanciado en contraposici\u00f3n con otra categor\u00eda, la de los\n\u201csiervos\u201d; la diferencia est\u00e1 en la falta de conocimiento del siervo respecto\nde los proyectos de su se\u00f1or: el siervo es llamado a ejecutar y basta. El\ndiscurso de Jes\u00fas sigue su l\u00f3gica: justamente porque ha amado a sus disc\u00edpulos\ny est\u00e1 a punto de dar la vida por ellos, \u00e9l les ha revelado el proyecto suyo y\nde su Padre, lo ha hecho mediante signos y obras, lo har\u00e1 en su obra m\u00e1s\ngrande, su muerte en la cruz. Una vez m\u00e1s Jes\u00fas se\u00f1ala su \u00edntima relaci\u00f3n con\nel Padre: \u201cOs he dado a conocer todo lo que he o\u00eddo de mi Padre\u201d (v. 15). Y sin\nembargo, en el coraz\u00f3n de la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre los disc\u00edpulos como amigos\nno se olvida lo que se ha expresado antes: \u201cSois mis amigos si hac\u00e9is lo que os\nmando\u201d (v. 14).<\/li><li>Los \u00faltimos vers\u00edculos de nuestro texto vuelven a lanzar la imagen de la\nvid, con adem\u00e1s lo que ha sido afirmado: es Jes\u00fas que ha elegido a sus\ndisc\u00edpulos, no el contrario, la iniciativa sale de \u00e9l. Sin embargo la imagen se\nha dinamizado un poco: al contrario de una vid plantada en tierra, los\ndisc\u00edpulos est\u00e1n llamados para que vayan y para que en este ir den fruto; el\nfruto est\u00e1 destinado a permanecer (mismo verbo usado para invitar a permanecer\nen el amor de Jes\u00fas), otra calificaci\u00f3n de estabilidad que vuelve a dar\nequilibrio al dinamismo.<\/li><li>Su identidad de disc\u00edpulos se fundamenta en la elecci\u00f3n hecha por Jes\u00fas y\npresenta un camino que recorrer, un fruto que dar. Entre el pasado de la\nllamada, el presente de la escucha y el futuro de la fructificaci\u00f3n, el cuadro\ndel disc\u00edpulo parece completo. Sin embargo, hay que arrojar luz sobre Alguien,\nhay todav\u00eda una actitud que proponer. \u201cDar fruto\u201d puede llevar a los disc\u00edpulos\na un actuar unilateral; la part\u00edcula \u201cpara que\u201d enlaza el fruto con lo que\nsigue: pedir y recibir, experimentar la indigencia y el don dado con abundancia\n(\u201ctodo lo que pedir\u00e9is\u201d) y gratuitamente. Aquel Alguien que Jes\u00fas revela es el\nPadre, fuente del amor y dela misi\u00f3n del Hijo, el Padre al cual es posible\ndirigirse en nombre del Hijo ya que hemos permanecido en su amor. Y la\nconclusi\u00f3n se plantea de manera solemne y lapidaria: \u201cEsto os mando: que os\nam\u00e9is unos a otros\u201d.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h2>Meditaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Las palabras de Jes\u00fas poco antes de su glorificaci\u00f3n indican a la Iglesia\nel sentido del seguimiento y sus exigencias. Son palabras fuertes, que reflejan\nla gloria de Aquel que se entregar\u00e1 y dar\u00e1 su vida, libremente, para la\nsalvaci\u00f3n del mundo (cfr. Jn 10, 17-18); pero al mismo tiempo son palabras\n\u00edntimas, y por esto mismo sencillas, esenciales, cercanas, concadenadas,\nt\u00edpicas de un discurso de despedida donde la repetici\u00f3n se convierte en llamada\napremiante. Ser disc\u00edpulos de Cristo es ante todo un don: es El que ha elegido\na los suyos, es El que les ha revelado su misi\u00f3n y est\u00e1 revelando el gran \u201ctrasfondo\u201d\ndel proyecto de salvaci\u00f3n: el querer del Padre, el amor entre el Padre y el\nHijo que ahora se comunica a los hombres. Los disc\u00edpulos ahora conocen, a diferencia\ndel pasado de los primeros pasos de la historia de salvaci\u00f3n y del presente de\nlos que se han encerrado en si mismos optando por no comprender el valor de las\nobras realizadas por el Hijo por voluntad del Padre; este conocimiento pide e\npedir\u00e1 opciones coherentes para no quedarse en una pretensi\u00f3n vac\u00eda y est\u00e9ril\n(cfr. 1 Jn 4, 8. 20).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPermanecer\u201d en el amor de Jes\u00fas y observar sus \u201cmandamientos\u201d es ante todo\nuna revelaci\u00f3n, el don de una suprema posibilidad que libera al hombre de la\ncondici\u00f3n servil respecto de Dios mismo para ponerlo en una nueva relaci\u00f3n con\nEl, marcada por la reciprocidad, la relaci\u00f3n t\u00edpica de la amistad. \u201cPermanecer\nen su amor\u201d es lo que los Sin\u00f3pticos llamar\u00edan el reino de Dios\u201d, nueva\nsituaci\u00f3n en la historia antes herida por el pecado y ahora liberada.<\/p>\n\n\n\n<p>En la cultura hebrea la observancia de los mandamientos iba unida a unos\npreceptos que iban hasta los m\u00e1s nimios particulares; todo esto ten\u00eda y tiene\nsu valor, testimoniando as\u00ed el esfuerzo de fidelidad a Dios de parte de los\nisraelitas, llenos de celo; el riesgo, com\u00fan a todas las realidades humanas,\nera el de perder de vista la iniciativa de Dios enfatizando la respuesta\nhumana. En el evangelio de Juan Jes\u00fas restaura y por lo tanto renueva el campo\nsem\u00e1ntico de la \u201cley\u201d y de los \u201cmandamientos\u201d con el concepto de \u201cpermanecer\u201d.\nRenueva y personaliza, ya que anuncia y muestra el amor del Padre dando su vida\npara salvar el mundo; es amor que revela la calidad no en abstracto, sino en el\nrostro concreto y cercano de Cristo que ama \u201chasta el fin\u201d y vive en primera\npersona el amor m\u00e1s grande. M\u00e1s de una vez Jes\u00fas ha descrito su relaci\u00f3n con el\nPadre; el hecho que el se ponga bajo la se\u00f1al de la obediencia al Padre\ncalifica la obediencia misma; no es la obediencia de un siervo, sino la del\nHijo; es la obra que realizar, los \u201cmandamientos de mi Padre\u201d, no son algo\nexterior a Jes\u00fas, sino lo que El conoce y desea con todo su ser. El Verbo, que\nestaba con el Padre, est\u00e1 siempre con \u00e9l haciendo lo que le complace en una\ncomuni\u00f3n de operatividad que engendra vida. Y es justamente esto que Jes\u00fas pide\na sus disc\u00edpulos, teniendo en cuenta que aquel \u201ccomo el Padre me am\u00f3&#8230; como yo\nos he amado\u201d no queda a nivel de ejemplo, sino que se pone a nivel generativo,\noriginario: es el amor del Padre la fuente de amor expresado por el Hijo, es el\namor del Hijo la fuente de amor que los disc\u00edpulos podr\u00e1n dar al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Conocimiento y praxis est\u00e1n pues \u00edntimamente enlazados en perspectiva del\n\u201cEvangelio espiritual\u201d, as\u00ed como ha sido definido el Evangelio de Juan desde\nlos tiempos de los Padres dela Iglesia. La fe misma, cuando es aut\u00e9ntica, no\nsoporta dicotom\u00edas ante la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Los disc\u00edpulos aparecen en estos vers\u00edculos como objeto del amor entra\u00f1able\nde su maestro; \u00e9l no los olvidar\u00e1 ni siquiera al acercarse de la prueba, cuando\nrezar\u00e1 al Padre por ellos y \u201cpor todos aquellos que por su palabra creer\u00e1n.\u201d\n(Jn 17, 20). En el horizonte de la escucha, de la acogida y del compromiso est\u00e1\nsu gozo, que es el mismo que el del maestro. Es El quien los ha elegido, con\nlos criterios que s\u00f3lo Dios conoce, una elecci\u00f3n que recuerda la opci\u00f3n de\nIsrael, el m\u00e1s peque\u00f1o de todos los pueblos. Es Jes\u00fas quien los ha constituido,\ninstruido, fortalecido. Todo esto asume un significado todav\u00eda m\u00e1s intenso si\nle\u00eddo a la luz de Pascua y de Pentecost\u00e9s. Parece una paradoja, pero es\njustamente a esto a lo que est\u00e1n llamados: ser firmes\/permanecer, y sin embargo\nir.<\/p>\n\n\n\n<p>Firmeza y dinamismo cuya fuente sigue siendo el misterio de Dios, por el\ncual el Verbo estaba con el Padre, y sin embargo puso su morada entre nosotros\n(cfr. Jn 1, 2. 14).<\/p>\n\n\n\n<p>Ser constituidos en esta solidez, ir y dar fruto define as\u00ed el cometido de\nlos disc\u00edpulos despu\u00e9s de la Pascua del Se\u00f1or Jes\u00fas. Pero todo esto lo tenemos\nen los vers\u00edculos unido a la invitaci\u00f3n a pedir al Padre, en nombre de Jes\u00fas.\nDel Padre, en Cristo y con la fuerza del Consolador se espera, pues, la gracia\npara amar y, amando, testimoniar.<\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<h4>Del texto emergen algunos\nelementos que pueden renovar nuestro estilo de oraci\u00f3n: una oraci\u00f3n que sea\nrealmente \u201ctrinitaria\u201d, no solamente en el sentido de conciencia o expresi\u00f3n,\nsino que tambi\u00e9n en el sentido de la din\u00e1mica inherente a la oraci\u00f3n misma; la\nexigencia de unidad entre oraci\u00f3n y vida; la oraci\u00f3n como reflejo, expresi\u00f3n y\nverificaci\u00f3n de la vida de fe; el gozo que tiene que acompa\u00f1ar la actitud de la\noraci\u00f3n; la valoraci\u00f3n de todo lo que es humano (conciencia de la relaci\u00f3n,\ngusto de la oraci\u00f3n, experiencia de gozo, percepci\u00f3n de uni\u00f3n con Dios), pero\ntambi\u00e9n el saber relativizar en la perspectiva de que todo es don.<\/h4>\n\n\n\n<h2>Salmo 119: 129-136<\/h2>\n\n\n\n<p>Tus dict\u00e1menes son maravillas, por eso los guarda mi alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Al manifestarse, tus palabras iluminan, dando inteligencia a los sencillos.<\/p>\n\n\n\n<p>Abro bien mi boca y hondo aspiro, que estoy ansioso de tus mandatos. Vu\u00e9lvete\na m\u00ed y tenme piedad, como es justo con los que aman tu nombre. Afirma mis pasos\nen tu promesa, que no me domine ning\u00fan mal. Resc\u00e1tame de la opresi\u00f3n humana, y\nyo tus ordenanzas guardar\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, y ens\u00e9\u00f1ame tus preceptos. R\u00edos de\nl\u00e1grimas vierten mis ojos, porque no se guarda tu ley.<\/p>\n\n\n\n<h2>Contemplaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>La Palabra de Dios nos llama a reiterar en el coraz\u00f3n y con hechos la\nnovedad de nuestro ser disc\u00edpulos del Hijo. Los cuatro aspectos de relaci\u00f3n con\nDios, de lectura de la realidad, de compromiso en la realidad y de atenci\u00f3n a\nla vida de la Iglesia ser\u00edan como semillas de contemplaci\u00f3n, ya que ra\u00edz de\nactitudes y de posibles opciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Relaci\u00f3n con Dios: crecer en la conciencia de estar insertos en la relaci\u00f3n\ntrinitaria: somos pensados, queridos, dados, salvados entre el Padre y el Hijo\nen el Esp\u00edritu; plantear siempre nuestras acciones como respuesta al amor de\nDios que nos am\u00f3 primero.<\/p>\n\n\n\n<p>Lectura de la realidad: reconocer el reflejo en lo privado de parte de\npersonas e instituciones, as\u00ed como el acatamiento del concepto de \u201camor\u201d tanto\nen su interpretaci\u00f3n materialista como tambi\u00e9n en huidas espiritualistas.\nPercatarse, por otro lado, de las expectativas de relaci\u00f3n gratuita y\nliberadora, as\u00ed como de las experiencias de don aut\u00e9ntico que quedan en la\nsombra en la mayor\u00eda de las veces.<\/p>\n\n\n\n<p>Compromiso con la realidad: dar la vida (en todas sus formas) como\nexpresi\u00f3n concreta y queda valor al amor; la importancia de nuevas\ncomunicaciones de experiencias y de sabidur\u00eda, fruto del testimonio del\nEvangelio en el mundo que Dios quiere salvar.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de la Iglesia como vida de relaci\u00f3n en relaci\u00f3n; percibir la\nIglesia no s\u00f3lo como imagen de la Trinidad, sino \u201cdentro\u201d de la Trinidad misma.\nRecuperar el sentido de la libertad y del gozo en la comunidad de los\ncreyentes.<\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n final<\/h2>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or Jesucristo, te damos gracias por el amor con que has instruido y\nsigue instruyendo a tus disc\u00edpulos. Alabado seas, Se\u00f1or, vencedor del pecado y\nde la muerte, porque te has entregado totalmente, implicando tambi\u00e9n tu\ninfinita relaci\u00f3n con el Padre en el Esp\u00edritu. T\u00fa nos has puesto esta relaci\u00f3n\ndelante y nosotros corremos el riesgo de no comprenderla, de achatarla, de\nolvidarla. Nos has hablado de ella para que comprendi\u00e9ramos ese gran amor que\nnos ha engendrado. Haz, Se\u00f1or, que permanezcamos en ti como los sarmientos a la\nvid que los sostiene y los alimenta y que por ello dan fruto. Danos, Se\u00f1or, una\nmirada de fe y de esperanza que sepa pasar de las palabras, de los deseos a lo\nconcreto de las obras, a tu imagen, T\u00fa que nos amaste hasta el fin, d\u00e1ndonos tu\nvida para que tuvi\u00e9ramos vida en ti. T\u00fa que vives y reinas con Dios Padre en la\nunidad del Esp\u00edritu Santo por los siglos de los siglos. Am\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mandamiento de Jes\u00fas Juan 15, 9-17 Oraci\u00f3n inicial O Padre, t\u00fa que eres fuente de vida y nos sorprendes siempre con tus dones, danos la gracia de responder al llamado de tu Hijo Jes\u00fas que nos llam\u00f3 amigos, para &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4046\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-13g","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4046"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4046"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4046\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4047,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4046\/revisions\/4047"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}