{"id":4116,"date":"2021-06-06T00:15:26","date_gmt":"2021-06-06T06:15:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4116"},"modified":"2021-06-05T10:18:41","modified_gmt":"2021-06-05T16:18:41","slug":"lectio-dom-6-jun-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4116","title":{"rendered":"Lectio Dom, 6 jun, 2021"},"content":{"rendered":"\n<p>Del santo Evangelio seg\u00fan san Marcos 3, 20-35<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel tiempo, Jes\u00fas entr\u00f3 en una casa con sus disc\u00edpulos y acudi\u00f3\ntanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a\nbuscarlo, pues dec\u00edan que se hab\u00eda vuelto loco.\n<\/p>\n\n\n\n<p>Los escribas que hab\u00edan venido de Jerusal\u00e9n, dec\u00edan acerca de Jes\u00fas: <em>\u00abEste\nhombre est\u00e1 pose\u00eddo por Satan\u00e1s, pr\u00edncipe de los demonios, y por eso los echa\nfuera\u00bb.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas llam\u00f3 entonces a los escribas y les dijo en par\u00e1bolas: <em>\u00ab\u00bfC\u00f3mo\npuede Satan\u00e1s expulsar a Satan\u00e1s? Porque si un reino est\u00e1 dividido en bandos\nopuestos, no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De\nla misma manera, si Satan\u00e1s se rebela contra s\u00ed mismo y se divide, no podr\u00e1\nsubsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre\nfuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00e1 saquear la\ncasa. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo les aseguro que a los hombres se les perdonar\u00e1n\ntodos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el\nEsp\u00edritu Santo nunca tendr\u00e1 perd\u00f3n; ser\u00e1 reo de un pecado eterno\u00bb<\/em>. Jes\u00fas dijo\nesto, porque lo acusaban de estar pose\u00eddo por un esp\u00edritu inmundo. <\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron entonces su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo\nmandaron llamar. En torno a \u00e9l estaba sentada una multitud, cuando le dijeron:\n\u00abAh\u00ed fuera est\u00e1n tu madre y tus hermanos, que te buscan\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l les respondi\u00f3: <em>\u00ab\u00bfQui\u00e9n es mi madre y qui\u00e9nes son mis\nhermanos?\u00bb<\/em> Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor,\ndijo: <em>\u00abEstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la\nvoluntad de Dios, \u00e9se es mi hermano, mi hermana y mi madre\u00bb<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>Palabra del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Palabra se ilumina <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas\nsigue su infatigable obra no en la sinagoga, sino en el escenario de una casa.\nLa gente se agolpa y ni siquiera le deja comer. Sus parientes est\u00e1n preocupados\npor este trabajo excesivo y se sienten en la obligaci\u00f3n de tomar medidas. Van a\nbuscarle para llev\u00e1rselo. Marcos nos regala una nota que no recogen los otros\nevangelistas; se trata de la valoraci\u00f3n desfavorable que hacen de \u00e9l los que\naparecen designados como \u00absus parientes\u00bb. Le consideran alguien que ha perdido\nla cabeza. Su entrega a la misi\u00f3n emprendida supera los limites de una normalidad\naceptable. Si a esto a\u00f1adimos las \u00e1speras criticas que dirige a la clase\ndominante, los numerosos choques verbales y otras rarezas, tendremos el cuadro\nque justifica la preocupaci\u00f3n de sus parientes. Adem\u00e1s, todo concurre a poner\nen peligro el buen nombre de la familia y a proyectar sobre ella la sombra del\ndescr\u00e9dito. Es mejor poner freno a esas extravagancias -aunque sea de una\nmanera torpe, si es de utilidad- y reconducir a Jes\u00fas al regazo familiar de la\nvida cotidiana. En realidad, Jes\u00fas \u00abest\u00e1 fuera\u00bb (como dice el verbo griego)\nverdaderamente, aunque no del sentido com\u00fan, como cre\u00edan sus parientes, sino de\nla uniformidad plana en la que querr\u00edan encerrarle. Esta fuera de lo com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Si\npara sus parientes Jes\u00fas es un trastornado, para los maestros de la ley -que,\ncomo se precisa, proceden de Jerusal\u00e9n- es un endemoniado (v. 22). La valoraci\u00f3n\nde la persona de Jes\u00fas se vuelve ahora gravemente negativa. Jes\u00fas rechaza desde\nel principio (vv. 23-26) la calumnia de los maestros de la ley, y lo hace con\nuna observaci\u00f3n tan obvia que el evangelista la adjudica al g\u00e9nero parab\u00f3lico.\nUna actitud predispuesta en sentido negativo respecto al Maestro hace, en\nrealidad, el coraz\u00f3n impenetrable incluso a la palabra m\u00e1s simple y persuasiva,\ny as\u00ed acaba por transformar la par\u00e1bola de instrumento de misericordia en ocasi\u00f3n\nde endurecimiento y causa de castigo (cf. Mc 4,10.12). Que Belzeb\u00fa se sirva de Jes\u00fas\npara expulsar a uno de sus ac\u00f3litos del endemoniado es comportarse de una\nmanera est\u00fapida, eso lo ve hasta un ni\u00f1o; ahora bien, Jes\u00fas lo dice en \u00abpar\u00e1bolas\u00bb\nporque sabe que los maestros de la ley no se dan por enterados, y con ello\nfirman su propia condena.<\/p>\n\n\n\n<p>El\nv. 27 presenta, a continuaci\u00f3n, al hombre que, aunque fuerte, no puede impedir\nque otro mas fuerte que el entre en su casa y la saquee. Esta consideraci\u00f3n tal\nvez sea menos transparente que la anterior. El escenario sigue siendo la casa,\npero el drama que se desarrolla en ella contempla la contraposici\u00f3n de dos\nenemigos declarados, no, como antes, dos aliados que, de una manera\ndesconsiderada, se hacen guerra sin darse cuenta de que se est\u00e1n da\u00f1ando ellos\nmismos. El mas fuerte de los dos enemigos es Jes\u00fas y el garantiza a la Iglesia\nque, en la lucha emprendida contra el pr\u00edncipe de los demonios, pondr\u00e1 al\nadversario contra las cuerdas; por consiguiente, la invita a depositar en el su\nconfianza y a seguirle con una fidelidad plena. <\/p>\n\n\n\n<p>Con\nlos vv. 28s cambian los destinatarios. Jes\u00fas deja de lado a los que se niegan a\ncreer y se dirige solo a los que lo aceptan. El v. 30 declara, en la conclusi\u00f3n\nde la per\u00edcopa, que, al hablar de la blasfemia contra el Esp\u00edritu Santo, Jes\u00fas\ntoma como motivo la perfidia de los maestros de la ley, que se han atrevido a\ndecir que est\u00e1 conchabado con Belzeb\u00fa. En efecto, la blasfemia contra el\nEsp\u00edritu Santo es \u00abel rechazo obstinado a reconocer los signos y la acci\u00f3n de\nDios en los signos de su Santo Esp\u00edritu, es cerrar los ojos a la positividad de\nla predicaci\u00f3n prof\u00e9tica y de la actividad de Jes\u00fas, interpret\u00e1ndolas como\nacci\u00f3n demon\u00edaca\u00bb (R. Pesch). Es el pecado contra la luz. Quien llega a este\nnivel de odio y de rechazo es como si hubiera sellado su destino y su condena\ndefinitiva, porque cancela la luz, declar\u00e1ndola tiniebla y combate contra el\nbien defini\u00e9ndolo como mal. Lo que dice Jes\u00fas sobre el pecado contra el\nEsp\u00edritu Santo \u00abpone en guardia, con profunda seriedad, contra la extrema, casi\ninimaginable, posibilidad demon\u00edaca del hombre de declararle la guerra a Dios\nno en medio de la debilidad y la duda, sino despu\u00e9s de haber sido derrotado por\nel Esp\u00edritu Santo, sabiendo, por consiguiente, con precisi\u00f3n, a qui\u00e9n le\ndeclara la guerra\u00bb (E. Schweitzer). <\/p>\n\n\n\n<p>De\nmanera antit\u00e9tica con lo que se ha dicho hasta ahora, la parte final del\nfragmento (vv. 31-35) est\u00e1 llena de luz y de esperanza. Los protagonistas son\nahora aquellos que intuyen de manera profunda el misterio de Jes\u00fas. \u00c9stos\nreciben, en cambio, una definici\u00f3n exaltante, porque se les identifica con los\nque cumplen la voluntad de Dios. Todo hab\u00eda partido de una visita de su madre y\nde sus \u00abhermanos\u00bb. Jes\u00fas sorprende a todos poniendo en tela de juicio el\nprimado de los v\u00ednculos de la sangre, que han constituido los fundamentos de la\nsociedad desde tiempos inmemoriales: est\u00e1n primero los v\u00ednculos espirituales y\nla voluntad de comprometerse con el proyecto de Dios. La consanguinidad queda\ntrascendida en beneficio de una nueva fraternidad. Ya no cuentan los v\u00ednculos\nde la naci\u00f3n, de la raza, de la pertenencia \u00e9tnica o social, porque ahora es\nposible ser familia de Jes\u00fas. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Palabra me ilumina <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo\nrelacionarnos con Jes\u00fas? Hay diferentes modos. Podr\u00edamos mirarnos en el espejo\ndel comportamiento de los parientes de Jes\u00fas o en el de los maestros de la ley,\nambos negativos. Ser\u00eda deseable, sin embargo, que pudi\u00e9ramos reconocernos en el\nde los verdaderos parientes. <\/p>\n\n\n\n<p>Como\nlos parientes naturales de Jes\u00fas, podemos intentar neutralizar su acci\u00f3n en\nnombre de la normalidad y del equilibrio: \u00abNo es justo\u00bb, \u00abEs demasiado\u00bb, \u00abExagera\u00bb&#8230;,\nimpidiendo a la gracia mostrarse excepcional, realizar el milagro de\ntransformar a las personas. Corremos el peligro de declarar en favor de una\nmediocre respetabilidad, realizada con este decepcionante principio: \u00abNi\ngloria, ni infamia\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos\natrincherarnos, como los maestros de la ley, detr\u00e1s de la red de nuestras\nconvicciones, haci\u00e9ndonos impermeables a cualquier llamada o, peor todav\u00eda,\njuzgando el bien que nos rodea de una manera negativa. Cuando nos ponemos unas\ngafas negras, todo se vuelve autom\u00e1ticamente oscuro. Dejar cundir el pesimismo\ncomo estilo habitual de juicio significa cerrarnos a la evidencia de muchos\nhechos y bloquear los efectos del bien. <\/p>\n\n\n\n<p>Cambiemos\nde camino y tomemos el de un justo y correcto parentesco que inaugura un estilo\nde vida nuevo, una familia nueva. Antes que nada debemos mostramos sensibles a\nla escucha de la voz de Dios. Esto nos hace ya disponibles a la acogida de un\npensamiento diferente al nuestro y nos estimula para encaminamos por senderos\ndiferentes a los que transitamos habitualmente.<\/p>\n\n\n\n<p>De\nla escucha se pasa a la acci\u00f3n. Cumplir la voluntad de Dios es como inclinarnos\nde su parte, es rendirnos a la acci\u00f3n imprevisible, fant\u00e1stica y creadora del\nEsp\u00edritu, es familiarizarnos con el \u00abhermano\u00bb Jes\u00fas, declarado \u00abprimog\u00e9nito de\nmuchos hermanos\u00bb (Rom 8,29), y poder decir con el; \u00abMi alimento es hacer la\nvoluntad del Padre\u00bb (Jn 4,34). Experimentaremos la intima juventud del que se\nsiente en sinton\u00eda con la divinidad y tendremos el honor de ser familia de Dios.\n<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Palabra se convierte en oraci\u00f3n <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Gracias,\nhermano Jes\u00fas, por habernos admitido a la dignidad de los hijos del Padre, que\nesta en el cielo; gracias, Esp\u00edritu Santo, por sugerirnos y por autorizarnos a\nemplear el dulce titulo de <em>abba<\/em>, \u201cpap\u00e1\u201d,\ncon el que sentimos vivo y pr\u00f3ximo el vinculo con la divinidad. <\/p>\n\n\n\n<p>Si\nel pueblo del Antiguo Testamento pod\u00eda gloriarse recordando: \u00ab\u00bfQu\u00e9 naci\u00f3n hay\ntan grande que tenga dioses tan cercanos a ella, como lo est\u00e1 el Se\u00f1or, nuestro\nDios, siempre que lo invocamos?\u00bb (Dt 4,7), \u00bfqu\u00e9 podremos decir nosotros,\nadmitidos a ser familia de Dios, hasta el punto de que nos atrevemos a decir\n\u201cPadre nuestro\u201d? <\/p>\n\n\n\n<p>Nunca\nlograremos expresar toda la gratitud que debemos por la dignidad que se nos ha\nconcedido de sentirnos miembros de la familia trinitaria. Acoge, hermano Jes\u00fas,\nnuestro agradecimiento en la tierra e intercede por nosotros ante el Padre,\npara que podamos cantar un aleluya infinito en la eternidad. Amen. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para custodiar y vivir la Palabra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Repite\na menudo y medita esta Palabra: \u00abOs aseguro que todo se les podr\u00e1 perdonar a\nlos hombres, los pecados y cualquier blasfemia que digan, pero el que blasfeme\ncontra el Esp\u00edritu Santo no tendr\u00e1 perd\u00f3n jam\u00e1s: ser\u00e1 reo de pecado eterno\u00bb (Mc\n3,28s). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Caminar con la Palabra <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9\nes el mundo de los demonios? Es el que encontramos todos los d\u00edas, en todos los\nmomentos, en nosotros y en los otros, cuando tocamos la esfera moral; cuando\nencontramos en nosotros una vacuna contra el Esp\u00edritu Santo; cuando justificamos\nciertas cosas diciendo que \u00abno se puede hacer nada\u00bb o que \u00absiempre se ha hecho\nas\u00ed\u00bb; cuando aceptamos elementos de decadencia espiritual como si fueran\ninevitables; cuando nos adaptamos a la tibieza nuestra y ajena, y,\nencallecidos, ya no reaccionamos ni frente a nuestro pecado ni frente al ajeno,\nfrente a las injusticias, etc. Del demonio viene todo lo que es flaqueza moral,\ncomponendas, todo lo que nos lleva a decir: \u00abEsto no depende de m\u00ed, de mi\nlibertad, sino de condicionamientos externos, de la situaci\u00f3n en la que me\nencuentro\u00bb; todo lo que traslada a los otros responsabilidades que son\nnuestras; todo lo que pretende hacernos creer que el combate del Reino de Dios\nes un combate contra otros seres humanos y no contra alguien que les domina\ntanto a ellos como a nosotros. Si perdemos la percepci\u00f3n de este combate\nespiritual, deja de tener sentido el ministerio de Jes\u00fas, y tambi\u00e9n todo el\nNuevo Testamento. <\/p>\n\n\n\n<p>Todos\nlos d\u00edas y en todas partes estamos en combate contra el maligno, y s\u00f3lo podemos\nvencerle con la Palabra de Dios. Es un enga\u00f1o pretender hacernos creer que los\ndemonios son s\u00f3lo los de las misas negras y otros fuegos artificiales\ndiab\u00f3licos. Todos los d\u00edas estamos luchando contra el pecado y contra la\nmediocridad espiritual. \u00bfQu\u00e9 son el ministerio de la confesi\u00f3n, la celebraci\u00f3n\nde la eucarist\u00eda, la predicaci\u00f3n, sino un exorcismo continuo sobre el mundo\npara hacer avanzar el Reino de Dios y hacer retroceder el reino del maligno?\nEsta es la raz\u00f3n por la que all\u00ed donde llega Jes\u00fas, salen los demonios. Jes\u00fas\ntoca fa ra\u00edz de todo (F. Rossi de Gasperis, La roccia che ci ha generato, Roma 1994,\n136s [edici\u00f3n espa\u00f1ola: La Roca que nos ha engendrado. Ejercicios espirituales\nen Tierra Santa, Sal Terrae, Santander 1966]). <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del santo Evangelio seg\u00fan san Marcos 3, 20-35 En aquel tiempo, Jes\u00fas entr\u00f3 en una casa con sus disc\u00edpulos y acudi\u00f3 tanta gente, que no los dejaban ni comer. 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