{"id":4198,"date":"2021-07-12T00:51:10","date_gmt":"2021-07-12T06:51:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4198"},"modified":"2021-07-07T15:54:05","modified_gmt":"2021-07-07T21:54:05","slug":"lectio-lun-12-jul-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4198","title":{"rendered":"Lectio lun, 12 jul, 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tiempo ordinario<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n inicial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que\nandan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los\ncristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en \u00e9l se\nsignifica. Por nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Del santo Evangelio seg\u00fan Mateo 10,34-11,1<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo piensen que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la guerra. He venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y los enemigos de cada uno ser\u00e1n los de su propia familia. El que ama a su padre o a su madre m\u00e1s que a m\u00ed, no es digno de m\u00ed; el que ama a su hijo o a su hija m\u00e1s que a m\u00ed, no es digno de m\u00ed; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de m\u00ed. El que salve su vida, la perder\u00e1 y el que la pierda por m\u00ed, la salvar\u00e1. Quien los recibe a ustedes, me recibe a m\u00ed; y quien me recibe a m\u00ed, recibe al que me ha enviado. El que recibe a un profeta por ser profeta, recibir\u00e1 recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibir\u00e1 recompensa de justo. Quien diere, aunque no sea m\u00e1s que un vaso de agua fr\u00eda a uno de estos peque\u00f1os, por ser disc\u00edpulo m\u00edo, yo les aseguro que no perder\u00e1 su recompensa\u00bb. Cuando acab\u00f3 de dar instrucciones a sus doce disc\u00edpulos, Jes\u00fas parti\u00f3 de ah\u00ed para ense\u00f1ar y predicar en otras ciudades.o.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reflexi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el mes de mayo del a\u00f1o pasado, la V Conferencia de los\nObispos de Am\u00e9rica Latina, que tuvo lugar en Aparecida del Norte, Brasil,\nelabor\u00f3 un documento muy importante sobre el tema: \u201cDisc\u00edpulos y Misioneros\/as\nde Jesucristo, para que en El nuestros pueblos tengan vida\u201d. El Serm\u00f3n de la\nMisi\u00f3n del Cap\u00edtulo 10 del Evangelio de San Mateo, que estamos meditando en\nestos d\u00edas, ofrece muchas luces para poder realizar la misi\u00f3n de disc\u00edpulos y\nmisioneros de Jesucristo. El evangelio de hoy presenta la parte final de este\nSerm\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo 10,34-36: No he venido a traer la paz, sino la\nespada. Jes\u00fas habla siempre de paz (Mt 5,9; Mc 9,50; Lc 1,79; 10,5; 19,38;\n24,36; Jn 14,27; 16,33; 20,21.26). Entonces c\u00f3mo entender la frase del\nevangelio de hoy que parece decir lo contrario: \u00bb No pens\u00e9is que he venido\na traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. \u201d? Esta\nafirmaci\u00f3n no significa que Jes\u00fas estuviera a favor de la divisi\u00f3n y de la\nespada. \u00a1No! Jes\u00fas no quiere la espada (Jn 18,11) ni la divisi\u00f3n. Lo que el\nquiere es la uni\u00f3n de todos en la verdad (cf. Jn 17,17-23). En aquel tiempo, el\nanuncio de la verdad que indicaba que Jes\u00fas de Nazaret era el Mes\u00edas se volvi\u00f3\nmotivo de mucha divisi\u00f3n entre los jud\u00edos. Dentro de la familia o comunidad,\nunos estaban a favor y otros radicalmente en contra. En este sentido la Buena\nNueva de Jes\u00fas era realmente una fuerte divisi\u00f3n, una \u201cse\u00f1al de contradicci\u00f3n\u201d\n(Lc 2,34) o, como dec\u00eda Jes\u00fas, \u00e9l tra\u00eda la espada. As\u00ed se entiende la otra\nadvertencia: \u201cS\u00ed, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con\nsu madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual son los de su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Era lo que estaba aconteciendo, de hecho, en las familias\ny en las comunidades: mucha divisi\u00f3n, mucha discusi\u00f3n, como consecuencia del\nanuncio de la Buena Nueva entre los jud\u00edos de aquella \u00e9poca, unos aceptando,\notros negando. Hasta hoy es as\u00ed. Muchas veces, all\u00ed donde la Iglesia se\nrenueva, el llamado de la Buena Nueva se vuelve una \u201cse\u00f1al de contradicci\u00f3n\u201d y\nde divisi\u00f3n. Personas que durante a\u00f1os vivieron acomodadas en la rutina de su\nvida cristiana, no quieren ser incomodadas por las \u201cinnovaciones\u201d del Vaticano\nII. Incomodadas por los cambios, usan toda su inteligencia para encontrar\nargumentos en defensa de sus opiniones y para condenar los cambios como\ncontrarios a los que pensaban ser la verdadera fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo 10,37: Quien ama a su padre y a su madre m\u00e1s que a\nm\u00ed, no es digno de m\u00ed. Lucas presenta esta misma frase, pero mucho m\u00e1s\nexigente. Dice literalmente: \u00abSi alguno viene junto a m\u00ed y no odia a su padre,\na su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su\npropia vida, no puede ser disc\u00edpulo m\u00edo.\u201d (Lc 14,26). \u00bfC\u00f3mo combinar esta afirmaci\u00f3n\nde Jes\u00fas con aquella otra en la que manda observar el cuarto mandamiento: amar\ny honorar al padre y a la madre? (Mc 7,10-12; Mt 19,19). Dos observaciones: (a)\nEl criterio b\u00e1sico en el que Jes\u00fas insiste es \u00e9ste: la Buena Nueva de Dios ha\nde ser el valor supremo de nuestra vida. No puede haber en la vida un valor m\u00e1s\nalto. (b) La situaci\u00f3n econ\u00f3mica y social en la \u00e9poca de Jes\u00fas era tal que las\nfamilias eran obligadas a encerrarse en s\u00ed misma. No ten\u00edan condiciones para\nmantener las obligaciones de convivencia comunitaria como, por ejemplo, el\ncompartir, la hospitalidad, la comuni\u00f3n alrededor de la mesa y la acogida a los\nexcluidos. Ese repliegue individualista sobre ellas mismas, causado por la\ncoyuntura nacional e internacional, provocaba las siguientes distorsiones: (i)\nImposibilitaba la vida en la comunidad. (ii) Reduc\u00eda el mandamiento \u201chonora el\npadre y la madre\u201d exclusivamente a la peque\u00f1a familia nuclear y no alargaba a\nla gran familia de la comunidad. (iii) Imped\u00eda la manifestaci\u00f3n plena de la Bondad\nde Dios, pues si Dios es Padre\/Madre, nosotros somos hermanos y hermanas unos\nde otros. Y esta verdad ha de encontrar su expresi\u00f3n en la vida en comunidad.\nUna comunidad viva y fraterna es el espejo del rostro de Dios. Convivencia\nhumana sin comunidad es como un espejo rajado que desfigura el rostro de Dios.\nEn este contexto, lo que Jes\u00fas pide \u201codiar al padre y a la madre\u201d significaba\nque los disc\u00edpulos y las disc\u00edpulas deb\u00edan superar la cerraz\u00f3n individualista\nde la peque\u00f1a familia sobre si misma y alargarla a la dimensi\u00f3n de la\ncomunidad. Jes\u00fas mismo practic\u00f3 lo que ense\u00f1\u00f3 a los otros. Su familia quer\u00eda\nllamarlo para que volviera, y as\u00ed la familia se encerraba en s\u00ed misma. Cuando\nle dijeron: \u201cMira, tu madre y tus hermanos est\u00e1n fuera y te buscan\u201d, \u00e9l\nrespondi\u00f3: \u201c\u00bfQui\u00e9n es mi madre y qui\u00e9nes son mis hermanos?. Y mirando a las\npersonas a su alrededor dice: \u201cAqu\u00ed est\u00e1n mi madre y mis hermanos. Quien hace\nla voluntad de Dios, \u00e9ste es mi hermano, mi hermana y mi madre (Mc 3,32-35).\n\u00a1Alarg\u00f3 la familia! Y \u00e9ste era y sigue siendo hasta hoy el \u00fanico camino para\nque la peque\u00f1a familia pueda conservar y transmitir los valores en los que\ncree.<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo 10,38-39: Las exigencias de la misi\u00f3n de los\ndisc\u00edpulos. En estos dos vers\u00edculos, Jes\u00fas da dos consejos importantes y\nexigentes: (a) Tomar la cruz y seguir a Jes\u00fas: Quien no toma su cruz y me\nsigue, no es digno de m\u00ed. Para percibir todo el alcance de este primer consejo,\nes conveniente tener presente el testimonio de San Pablo: \u201cYo s\u00f3lo me gloriar\u00e9\nen la cruz de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, por quien el mundo est\u00e1 crucificado\npara m\u00ed, como yo lo estoy para el mundo.\u201d (Gal 6,14). Cargar la cruz supone,\nhasta hoy, la ruptura radical con el sistema inicuo vigente en el mundo. (b)\nTener el valor de dar la vida: El que encuentre su vida, la perder\u00e1; y el que\npierda su vida por m\u00ed, la encontrar\u00e1. S\u00f3lo se siente realizado en la vida aquel\nque fue y es capaz de darse enteramente a los dem\u00e1s. Pierde la vida aquel que\nquiere conservarla s\u00f3lo para s\u00ed. Este segundo consejo es la confirmaci\u00f3n de la\nexperiencia humana m\u00e1s profunda: la fuente de vida est\u00e1 en el don de la propia\nvida. Dando se recibe. Si el grano de trigo no muere, &#8230; (Jn 12,24).<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo 10,40: La identificaci\u00f3n del disc\u00edpulo con Jes\u00fas y\ncon el propio Dios. Esta experiencia tan humana de don y de entrega recibe aqu\u00ed\nuna aclaraci\u00f3n, una profundizaci\u00f3n. \u201cQuien os recibe, a m\u00ed me recibe; y quien a\nm\u00ed me recibe, recibe a aquel que me ha enviado\u201d. En el don total de s\u00ed el\ndisc\u00edpulo se identifica con Jes\u00fas; all\u00ed se realiza su encuentro con Dios, y\nall\u00ed Dios se deja encontrar por aquel que le busca.<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo 10,41-42: La recompensa del profeta, del justo y\ndel disc\u00edpulo. Para concluir el Serm\u00f3n de la Misi\u00f3n sigue una frase sobre la\nrecompensa: \u00abQuien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de\nprofeta recibir\u00e1, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo\nrecibir\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abY todo aquel que d\u00e9 de beber tan s\u00f3lo un vaso de agua\nfresca a uno de estos peque\u00f1os, por ser disc\u00edpulo, os aseguro que no perder\u00e1 su\nrecompensa.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>En esta frase existe una secuencia muy significativa: al\nprofeta se le reconoce por su misi\u00f3n como enviado de Dios. El justo es\nreconocido por su comportamiento, por su manera perfecta de observar la ley de\nDios. El disc\u00edpulo no es reconocido por ninguna calidad o misi\u00f3n especial, sino\nsencillamente por su condici\u00f3n social de gente peque\u00f1a. El Reino no est\u00e1 hecho\nde cosas grandes. Es como un edificio muy grande que se construye con ladrillos\npeque\u00f1os. Quien desprecia al ladrillo, nunca tendr\u00e1 el edificio. Hasta un vaso\nde agua sirve de ladrillo en la construcci\u00f3n del Reino.<\/p>\n\n\n\n<p>Mateo 11,1: El final del Serm\u00f3n de la Misi\u00f3n. Fin del\nSerm\u00f3n de la Misi\u00f3n. Y sucedi\u00f3 que, cuando acab\u00f3 Jes\u00fas de dar instrucciones a\nsus doce disc\u00edpulos, parti\u00f3 de all\u00ed para ense\u00f1ar y predicar en sus ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora Jes\u00fas se va para practicar aquello que ense\u00f1\u00f3. Y es\nlo que veremos en los pr\u00f3ximos d\u00edas meditando los cap\u00edtulos 11 y 12 del\nevangelio de Mateo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para la reflexi\u00f3n personal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Perder la vida para poderla ganar. \u00bfHas tenido alguna\nexperiencia de sentirte recompensado\/a por una entrega gratuita de ti a los\ndem\u00e1s?<br>\nAquel que os recibe a vosotros a m\u00ed me recibe, y aquel que me recibe a m\u00ed,\nrecibe a aquel que me ha enviado. Detente y piensa en lo que Jes\u00fas dice aqu\u00ed:\n\u00e9l y Dios mismo se identifican contigo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, dichosos los que moran en tu casa y pueden\nalabarte siempre;<br>\ndichoso el que saca de ti fuerzas<br>\ncuando piensa en las subidas. (Sal 84,5-6)<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los\nderechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo ordinario Oraci\u00f3n inicial \u00a1Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4198\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-15I","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4198"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4198"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4198\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4199,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4198\/revisions\/4199"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4198"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4198"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4198"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}