{"id":4202,"date":"2021-07-14T15:58:17","date_gmt":"2021-07-14T21:58:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4202"},"modified":"2021-07-07T16:01:22","modified_gmt":"2021-07-07T22:01:22","slug":"lectio-mie-14-jul-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4202","title":{"rendered":"Lectio mi\u00e9, 14 jul, 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tiempo ordinario<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n inicial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que\nandan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los\ncristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir cuanto en \u00e9l se\nsignifica. Por nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Del santo Evangelio seg\u00fan Mateo 11,25-27<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Te doy gracias, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque as\u00ed te ha parecido bien. El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reflexi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Contexto. El pasaje de Mt 11,25-27 representa un giro en\nel evangelio de Mateo: a Jes\u00fas le son formuladas las primeras preguntas sobre\nla llegada del reino de los cielos. El primero que plantea interrogativos sobre\nla identidad de Jes\u00fas es Juan Bautista, que a trav\u00e9s de sus disc\u00edpulos le dirige\nuna pregunta concreta: \u201c\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o debemos esperar a otro?\u201d\n(11,3). Sin embargo, los fariseos junto con los escribas se dirigen a Jes\u00fas con\npalabras de reproche y de juicio: \u201dTus disc\u00edpulos hacen lo que no es l\u00edcito\nhacer en s\u00e1bado\u201d (12,2). Hasta ahora, en los cap. 1- 10, la llegada del reino\nde los cielos en la persona de Jes\u00fas no parec\u00eda encontrar obst\u00e1culos, pero a\npartir del cap. 11 empiezan a aparecer dificultades concretas. O sea, muchos\nempiezan a tomar posici\u00f3n ante la persona de Jes\u00fas: a veces es \u201cobjeto de\nesc\u00e1ndalo\u201d, de ca\u00edda (11,6); \u201cesta generaci\u00f3n\u201d, en el sentido de descendencia\nhumana, no tiene una actitud de acogida hacia el reino que viene; las ciudades\nsituadas a lo largo del lago no se convierten (11,20); se desencadena una\nverdadera controversia sobre el comportamiento de Jes\u00fas (cap.12), es m\u00e1s, se\nempieza a pensar c\u00f3mo matarlo (12,14). Este es el clima de desconfianza y de\ncontestaci\u00f3n en el que Mateo enmarca nuestro pasaje. Ahora ha llegado el\nmomento de interrogarse sobre la actividad de Jes\u00fas: \u00bfc\u00f3mo interpretar estas\n\u201cobras de Cristo\u201d (11,2.19)? \u00bfC\u00f3mo explicar estas acciones taumat\u00fargicas\n(11,20.21.23)? Estos interrogantes tocan la cuesti\u00f3n crucial de la mesianidad\nde Jes\u00fas. Mientras tanto, las obras mesi\u00e1nicas de Jes\u00fas ponen bajo juicio no\ns\u00f3lo a \u201cesta generaci\u00f3n\u201d sino tambi\u00e9n a las ciudades del entorno del lago que\nno se han convertido al llegar el reino en la persona de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacerse peque\u00f1o. Para realizar esta conversi\u00f3n, el\nitinerario m\u00e1s eficaz es hacerse \u201cpeque\u00f1os\u201d. Jes\u00fas comunica esta estrategia de\nla \u201cpeque\u00f1ez\u201d en una oraci\u00f3n de reconocimiento (11,27) que tiene un paralelo\nespl\u00e9ndido en el testimonio dado por el Padre con ocasi\u00f3n del bautismo (11,27).\nA los estudiosos les gusta llamar a esta oraci\u00f3n \u201chimno de j\u00fabilo\u201d. El ritmo de\nla oraci\u00f3n de Jes\u00fas empieza con una confesi\u00f3n: \u201cYo te bendigo\u201d, \u201cte confieso\u201d.\nEsta expresi\u00f3n introductoria le da mucha solemnidad a la palabra de Jes\u00fas. La\noraci\u00f3n de alabanza que Jes\u00fas pronuncia tiene las caracter\u00edsticas de una\nrespuesta para el lector. Jes\u00fas se dirige a Dios con la expresi\u00f3n \u201cSe\u00f1or del\ncielo y de la tierra\u201d, es decir, a Dios como creador y custodio del mundo. En\nel juda\u00edsmo, por el contrario, era costumbre dirigirse a Dios con la invocaci\u00f3n\n\u201cSe\u00f1or del mundo\u201d, pero sin el t\u00e9rmino \u201cPadre\u201d, que es una caracter\u00edstica\ndistintiva de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas. El motivo de la alabanza es la revelaci\u00f3n de\nDios: porque has ocultado\u2026, has revelado. Este esconder, referido a los \u201csabios\ne inteligentes\u201d, afecta a los escribas y fariseos, considerados como totalmente\ncerrados y hostiles a la llegada del Reino (3,7ss; 7,29; 9,3.11.34). Se revela\na los peque\u00f1os, el t\u00e9rmino griego dice \u201cni\u00f1os\u201d, a los que a\u00fan no hablan. Por\ntanto, Jes\u00fas considera oyentes privilegiados de la proclamaci\u00f3n del reino de\nlos cielos a los inexpertos de la ley, a los no instruidos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las \u201cestas cosas\u201d que se ocultan o revelan?\nEl contenido de este revelar u ocultar es Jes\u00fas, el Hijo de Dios, el revelador\ndel Padre. Es evidente para el lector que el revelarse de Dios va\ninseparablemente unido a la persona de Jes\u00fas, a su palabra, a sus acciones\nmesi\u00e1nicas. \u00c9l es quien permite el revelarse de Dios y no la ley o lo hechos\nque presagiaban el tiempo final.<\/p>\n\n\n\n<p>El revelarse de Dios, del Padre al Hijo. En la \u00faltima\nparte del discurso, hace Jes\u00fas una presentaci\u00f3n de s\u00ed mismo como aquel a quien\ntodo le ha sido comunicado por el Padre. En el contexto de la llegada del\nReino, Jes\u00fas tiene la funci\u00f3n y la misi\u00f3n de revelar en todo al Padre del\ncielo. En esta funci\u00f3n y misi\u00f3n, \u00e9l recibe la totalidad del poder y del saber,\ny la autoridad para juzgar. Para confirmar esta tarea tan comprometedora, Jes\u00fas\ninvoca el testimonio del Padre, el \u00fanico que tiene un real conocimiento de\nJes\u00fas: \u201cNadie conoce al Hijo sino el Padre\u201d y viceversa, \u201cnadie conoce al Padre\nsino el Hijo\u201d. El testimonio del Padre es insustituible para que la dignidad\n\u00fanica de Jes\u00fas como Hijo sea entendida por sus disc\u00edpulos. Se afirma, adem\u00e1s,\nla exclusividad de Jes\u00fas en el revelar al Padre; as\u00ed lo afirmaba el evangelio\nde Juan: \u201cA Dios nadie lo ha visto jam\u00e1s: el Hijo \u00fanico, que est\u00e1 en el seno\ndel Padre, \u00e9l lo ha contado\u201d (1,18). En s\u00edntesis, el evangelista hace entender\na sus lectores que el revelarse de Dios acontece a trav\u00e9s del Hijo. Es m\u00e1s: el\nHijo revela al Padre a quien quiere.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para la reflexi\u00f3n personal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSientes en la oraci\u00f3n la necesidad de expresar al Padre\ntodo tu agradecimiento por los dones derramados en tu vida? \u00bfTienes ocasi\u00f3n de\nconfesar y de exaltar p\u00fablicamente al Se\u00f1or por las obras maravillosas que\nrealiza en el mundo, en la Iglesia, en tu vida?<br>\nEn tu b\u00fasqueda de Dios, \u00bfpones tu confianza en tu saber e inteligencia, o te\ndejas guiar por la sabidur\u00eda de Dios? \u00bfQu\u00e9 atenci\u00f3n prestas a tu relaci\u00f3n con\nJes\u00fas?<br>\n\u00bfEscuchas su Palabra? \u00bfTienes sus mismos sentimientos para descubrir su\nfisonom\u00eda como Hijo del Padre del cielo?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mi boca publicar\u00e1 tu justicia, todo el d\u00eda tu salvaci\u00f3n.<br>\n\u00a1Oh Dios, me has instruido desde joven, y he anunciado hasta hoy tus maravillas!\n(Sal 71,15.17)<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:center\">Todos los\nderechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo ordinario Oraci\u00f3n inicial \u00a1Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados, para que puedan volver al buen camino!, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre y cumplir &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4202\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-15M","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4202"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4202"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4202\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4203,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4202\/revisions\/4203"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}