{"id":4329,"date":"2021-10-18T00:49:02","date_gmt":"2021-10-18T06:49:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4329"},"modified":"2021-10-13T09:50:55","modified_gmt":"2021-10-13T15:50:55","slug":"lectio-lun-18-oct-de-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4329","title":{"rendered":"Lectio lun, 18, oct. de 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Tiempo Ordinario<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n\ninicial<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00a1Oh Dios!, que manifiestas especialmente tu poder con el perd\u00f3n y la misericordia;\nderrama incesantemente sobre nosotros tu gracia, para que, deseando lo que nos\nprometes, consigamos los bienes del cielo. Por nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<h2>Lectura\ndel santo Evangelio seg\u00fan Lucas 10,1-12<\/h2>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de esto,\ndesign\u00f3 el Se\u00f1or a otros setenta y dos y los envi\u00f3 por delante, de dos en dos,\na todas las ciudades y sitios adonde \u00e9l hab\u00eda de ir. Y les dijo: \u00abLa mies es\nmucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Due\u00f1o de la mies que env\u00ede obreros a\nsu mies. Id; mirad que os env\u00edo como corderos en medio de lobos. No llev\u00e9is\nbolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no salud\u00e9is a nadie en el camino. En la casa\nen que entr\u00e9is, decid primero:<\/p>\n\n\n\n<p>`Paz a esta casa.&#8217; Y\nsi hubiere all\u00ed un hijo de paz, vuestra paz reposar\u00e1 sobre \u00e9l; si no, se\nvolver\u00e1 a vosotros. Permaneced en la misma casa, comed y bebed lo que tengan,\nporque el obrero merece su salario. No vay\u00e1is de casa en casa. En la ciudad en\nque entr\u00e9is y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya\nen ella, y decidles: `El Reino de Dios est\u00e1 cerca de vosotros.&#8217; En la ciudad en\nque entr\u00e9is y no os reciban, salid a sus plazas y decid: `Sacudimos sobre\nvosotros hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies.\nSabed, de todas formas, que el Reino de Dios est\u00e1 cerca.&#8217; Os digo que en aquel D\u00eda\nhabr\u00e1 menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.<\/p>\n\n\n\n<h2>Reflexi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<ul><li>El contexto. El cap.\n10, que empieza con nuestro pasaje, presenta un car\u00e1cter de revelaci\u00f3n. En 9,\n51 se dice que Jes\u00fas \u201cse afirm\u00f3 en su voluntad de ir a Jerusal\u00e9n\u201d. Este camino,\nexpresi\u00f3n de su ser filial, se caracteriza por una acci\u00f3n doble: est\u00e1n estrechamente\nunidos el \u201cser quitado\u201d de Jes\u00fas (v.51) y su \u201cvenida\u201d mediante la invitaci\u00f3n de\nsus disc\u00edpulos (v.52); hay una ligaz\u00f3n en el doble movimiento: \u201cser quitado del\nmundo\u201d para ir al Padre, y ser enviado a los hombres. De hecho sucede a veces\nque el enviado no es atendido (v.52) y por tanto debe aprender a \u201centregarse\u201d\nsin por desistir ante el rechazo de los hombres (9,54-55). Tres breves escenas\nayudan al lector a comprender el significado del seguimiento de Jes\u00fas, que va a\nJerusal\u00e9n para ser quitado del mundo. En la primera, se presenta un hombre que\ndesea seguir a Jes\u00fas a dondequiera que vaya; Jes\u00fas lo invita a abandonar todo\nlo que le proporciona bienestar y riqueza. Los que quieran seguirlo deben\ncompartir con \u00e9l su condici\u00f3n de n\u00f3mada. En la segunda, es Jes\u00fas el que toma la\niniciativa y llama a un hombre cuyo padre acaba de morir. El hombre pide una\ndilaci\u00f3n de la llamada para atender a su deber de sepultar a su padre. La\nurgencia del anuncio del reino supera a este deber: la preocupaci\u00f3n por sepultar\na los muertos resulta in\u00fatil porque Jes\u00fas va m\u00e1s all\u00e1 de las puertas de la\nmuerte y esto lo realiza incluso en los que lo siguen. Finalmente, en la\ntercera escena, se presenta a un hombre que se ofrece espont\u00e1neamente a seguir\na Jes\u00fas, pero pone una condici\u00f3n: saludar antes a sus padres. Entrar en el\nreino no admite demoras. Despu\u00e9s de esta renuncia, la expresi\u00f3n de Lc 9,62,\n\u201cNadie que pone la mano en el arado y mira hacia atr\u00e1s es apto para el reino de\nDios\u201d, introduce el tema del cap. 10.<\/li><li>Din\u00e1mica del relato.\nEl pasaje objeto de nuestra meditaci\u00f3n empieza con expresiones muy densas. La\nprimera, \u201cDespu\u00e9s de esto\u201d, remite a la oraci\u00f3n de Jes\u00fas y a su firme decisi\u00f3n\nde ir a Jerusal\u00e9n. La segunda, respecta al verbo \u201cdesignar\u201d: \u201cdesign\u00f3 a otros\nsetenta y dos y los envi\u00f3\u2026\u201d (10.1), precisando que los env\u00eda delante de s\u00ed, es\ndecir, con la misma resoluci\u00f3n con la que \u00e9l se encamina a Jerusal\u00e9n. Las\nrecomendaciones que Jes\u00fas les da antes de enviarlos son una invitaci\u00f3n a ser\nconscientes de la misi\u00f3n a la que se les env\u00eda: la mies abundante en contraste\ncon el n\u00famero exiguo de obreros. El Se\u00f1or de la mies llega con toda su fuerza,\npero la alegr\u00eda de su llegada se ve impedida por el reducido n\u00famero de obreros.\nDe aqu\u00ed, la invitaci\u00f3n categ\u00f3rica a la oraci\u00f3n: \u201cRogad al Due\u00f1o de la mies que\nenv\u00ede obreros a su mies\u201d (v.2). La iniciativa de enviar a la misi\u00f3n es\ncompetencia del Padre, pero Jes\u00fas da la orden: \u201cId\u201d, indicando despu\u00e9s el modo\nde seguir (vv.4-11). Empieza con el equipamiento. Ni bolsa, ni alforja, ni\nsandalias. Estos elementos manifiestan la fragilidad del que es enviado y su\ndependencia de la ayuda que viene del Se\u00f1or y de los habitantes de la ciudad.\nLas prescripciones positivas se resumen, en primer lugar, en la llegada a la\ncasa (vv.5-7) y despu\u00e9s en el \u00e9xito en la ciudad (v.8-11). En ambos casos no se\nexcluye el rechazo. La casa es el lugar en el que los misioneros tienen los\nprimeros intercambios, las primeras relaciones, valorando los gestos humanos\ndel comer, del beber y del descanso, como mediaciones sencillas y normales para\ncomunicar el evangelio. La paz es el don que precede a la misi\u00f3n, es decir, la\nplenitud de vida y de relaciones; la alegr\u00eda verdadera es el signo que\ncaracteriza la llegada del Reino. No hay que buscar la comodidad, es\nindispensable ser acogidos. La ciudad, sin embargo, es el campo m\u00e1s extenso de\nla misi\u00f3n en el que se desenvuelve la vida, la actividad pol\u00edtica, las\nposibilidades de conversi\u00f3n, de acogida o de rechazo. A este \u00faltimo aspecto se\nune el gesto de sacudirse el polvo (vv.10-11), como si los disc\u00edpulos, al\nabandonar la ciudad que los ha rechazado, dijesen a sus habitantes que no se\nhan apoderado de nada, o tambi\u00e9n podr\u00eda indicar el cese de las relaciones. Al\nfinal, Jes\u00fas recuerda la culpabilidad de la ciudad que se cierre a la\nproclamaci\u00f3n del evangelio (v.12).<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h2>Para la\nreflexi\u00f3n personal<\/h2>\n\n\n\n<ul><li>Cada d\u00eda el Se\u00f1or te\ninvita a anunciar el Evangelio a tus \u00edntimos (la casa) y a los hombres (la\nciudad). \u00bfAdoptas un estilo pobre, esencial, al testimoniar tu identidad\ncristiana?<\/li><li>\u00bfEres consciente de\nque el \u00e9xito de tu testimonio no depende de tus capacidades personales, sino\ns\u00f3lo del Se\u00f1or que env\u00eda y de tu disponibilidad?<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n\nfinal<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00abBusca su rostro\u00bb. S\u00ed, Yahv\u00e9, tu rostro busco: no me ocultes tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, No me abandones, no me dejes, Dios de mi salvaci\u00f3n. (Sal 27,8-9)<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los\nderechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiempo Ordinario Oraci\u00f3n inicial \u00a1Oh Dios!, que manifiestas especialmente tu poder con el perd\u00f3n y la misericordia; derrama incesantemente sobre nosotros tu gracia, para que, deseando lo que nos prometes, consigamos los bienes del cielo. Por nuestro Se\u00f1or. 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