{"id":4341,"date":"2021-10-24T00:24:05","date_gmt":"2021-10-24T06:24:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4341"},"modified":"2021-10-14T10:29:00","modified_gmt":"2021-10-14T16:29:00","slug":"lectio-dom-24-oct-de-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4341","title":{"rendered":"Lectio Dom, 24, oct. de 2021"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Jes\u00fas cura a Bartimeo, el ciego de Jeric\u00f3<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Aqu\u00e9l que es ciego, ve! \u00a1Quien tiene ojos no se deje\nenga\u00f1ar! Marcos 10, 46-52<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n\ninicial<\/h2>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, env\u00eda tu\nEsp\u00edritu, para que \u00c9l nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual\nT\u00fa la has le\u00eddo a los disc\u00edpulos en el camino de Ema\u00fas. Con la luz de la\nPalabra, escrita en la Biblia, T\u00fa les ayudaste a descubrir la presencia de Dios\nen los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. As\u00ed, la cruz, que\nparec\u00eda ser el final de toda esperanza, apareci\u00f3 para ellos como fuente de vida\ny resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Crea en nosotros el\nsilencio para escuchar tu voz en la Creaci\u00f3n y en la Escritura, en los acontecimientos\ny en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos\noriente a fin de que tambi\u00e9n nosotros, como los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, podamos\nexperimentar la fuerza de tu resurrecci\u00f3n y testimoniar a los otros que T\u00fa\nest\u00e1s vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de\npaz. Te lo pedimos a Ti, Jes\u00fas, Hijo de Mar\u00eda, que nos has revelado al Padre y\nenviado tu Esp\u00edritu. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<h2>Lectura<\/h2>\n\n\n\n<h3>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Clave de lectura:<\/h3>\n\n\n\n<p>El evangelio de este\ndomingo describe el episodio de la curaci\u00f3n del ciego Bartimeo de Jeric\u00f3 (Mc\n10,46-52), que recoge una larga instrucci\u00f3n de Jes\u00fas para sus disc\u00edpulos (Mc\n8,22 a 10,52). Al principio de esta instrucci\u00f3n, Marcos coloca la curaci\u00f3n del\nciego an\u00f3nimo (Mc 8,22-26). Ahora, al final, comunica la curaci\u00f3n del ciego del\nJeric\u00f3. Como veremos, las dos curaciones son el s\u00edmbolo de lo que suced\u00eda entre\nJes\u00fas y los disc\u00edpulos. Indican el proceso y el objetivo del lento aprendizaje\nde los disc\u00edpulos.<\/p>\n\n\n\n<p>Describen el punto de\npartida (el ciego an\u00f3nimo) y el punto de llegada (el ciego Bartimeo) de la\ninstrucci\u00f3n de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos y a todos nosotros. En el curso de la\nlectura trataremos de prestar atenci\u00f3n a las actitudes de Jes\u00fas, del ciego\nBartimeo y de la gente de Jeric\u00f3 y en todo lo que cada uno de ellos dice y\nhace. Mientras lees y meditas el texto, piensas como si tu mismo te estuviera\nmirando a un espejo. \u00bfEn qu\u00e9 se refleja tu rostro: En Jes\u00fas, en el ciego\nBartimeo, en la gente?<\/p>\n\n\n\n<h3>b)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una divisi\u00f3n del texto para ayudar a la lectura:<\/h3>\n\n\n\n<p>Marcos 10,46: Descripci\u00f3n del contexto del episodio<br>Marcos 10,47: El grito del pobre<br>Marcos 10,48: Reacci\u00f3n de la gente ante el grito del pobre <br>Marcos 10,49-50: Reacci\u00f3n de Jes\u00fas ante el grito del pobre <br>Marcos 10,51-52: Conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con el ciego e su curaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<h3>c)&nbsp;&nbsp;&nbsp; El texto:<\/h3>\n\n\n\n<p>46 Llegan a Jeric\u00f3. Y\ncuando sal\u00eda de Jeric\u00f3, acompa\u00f1ado de sus disc\u00edpulos y de una gran muchedumbre,\nel hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. 47 Al\nenterarse de que era Jes\u00fas de Nazaret, se puso a gritar: \u00ab\u00a1Hijo de David,\nJes\u00fas, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u00bb 48 Muchos le increpaban para que se callara. Pero\n\u00e9l gritaba mucho m\u00e1s: \u00ab\u00a1Hijo de David, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!\u00bb 49 Jes\u00fas se\ndetuvo y dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLlamadle.\u00bb Llaman al\nciego, dici\u00e9ndole: \u00ab\u00a1\u00c1nimo, lev\u00e1ntate! Te llama.\u00bb 50 Y \u00e9l, arrojando su manto, dio un\nbrinco y vino ante Jes\u00fas. 51 Jes\u00fas, dirigi\u00e9ndose a \u00e9l, le dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quieres que te haga?\u00bb\nEl ciego le dijo: \u00abRabbun\u00ed, \u00a1que vea!\u00bb 52 Jes\u00fas le dijo: \u00abVete, tu fe te ha\nsalvado.\u00bb Y al instante recobr\u00f3 la vista y le segu\u00eda por el camino.<\/p>\n\n\n\n<h2>Un momento de silencio orante<\/h2>\n\n\n\n<p><em>para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e\niluminar nuestra vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2>Algunas preguntas<\/h2>\n\n\n\n<p><em>para ayudarnos en la meditaci\u00f3n y en la oraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<ol><li>\u00bfCu\u00e1l es punto del\ntexto que m\u00e1s te ha gustado? \u00bfPor qu\u00e9?<\/li><li>\u00bfCu\u00e1l es la actitud\nde Jes\u00fas? \u00bfQu\u00e9 dice y qu\u00e9 hace?<\/li><li>\u00bfCu\u00e1l es la conducta\nde la gente de Jeric\u00f3? \u00bfQu\u00e9 dicen y qu\u00e9 hacen?<\/li><li>\u00bfCu\u00e1l es\ncomportamiento del ciego Bartimeo? \u00bfQu\u00e9 dice y qu\u00e9 hace?<\/li><li>\u00bfCu\u00e1l es para\nnosotros la lecci\u00f3n de la curaci\u00f3n del ciego Bartimeo?<\/li><\/ol>\n\n\n\n<h2>Para aquellos que desean profundizar el tema<\/h2>\n\n\n\n<h3>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp; Contexto de la larga instrucci\u00f3n de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos:<\/h3>\n\n\n\n<p>La curaci\u00f3n del ciego\nan\u00f3nimo, al comienzo de la instrucci\u00f3n, se completa por dos momentos (Mc\n8,22-26). En el primer momento, el ciego comienza a intuir las cosas, pero s\u00f3lo\na mitad. Ve las personas como si fuesen \u00e1rboles (Mc 8,24). En el segundo\nmomento, en el segundo intento, comienza a entender bien. Los disc\u00edpulos eran\ncomo el ciego an\u00f3nimo: aceptaban a Jes\u00fas como Mes\u00edas, pero no aceptaban la cruz\n(Mc 8,31- 33). Eran personas que cambiaban personas por \u00e1rboles No ten\u00edan una\nfe fuerte en Jes\u00fas. \u00a1Continuaban siendo ciegos! Cuando Jes\u00fas insist\u00eda en el\nservicio y en la entrega (Mc 8,31;34; 9,31; 10,33-34), ellos discut\u00edan entre s\u00ed\nsobre quien era el m\u00e1s importante (Mc 9,34) y continuaban pidiendo los primeros\npuestos en el Reino, uno a la derecha y otro a la izquierda del trono (Mc\n10,35-37). Se\u00f1al de que la ideolog\u00eda imperante de la \u00e9poca penetraba\nprofundamente en sus mentalidades. El haber vivido varios a\u00f1os con Jes\u00fas, no\nles hab\u00eda renovado su modo de ver las cosas y personas. Miraban a Jes\u00fas con la\nmirada del pasado. Quer\u00edan que fuese como ellos se lo imaginaban: un Mes\u00edas\nglorioso (Mc 8,32). Pero el objetivo de la instrucci\u00f3n de Jes\u00fas es que sus\ndisc\u00edpulos sean como el ciego Bartimeo, que acepta a Jes\u00fas como es. Bartimeo\ntiene una fe fuerte que le hace ver, fe que Pedro no posee todav\u00eda. Y as\u00ed\nBartimeo se convierte en el modelo para los disc\u00edpulos del tiempo de Jes\u00fas,\npara las comunidades del tiempo de Marcos, como para nosotros.<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong>Comentario del texto:<\/strong><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Marcos 10,46-47: <em>Descripci\u00f3n del contexto del episodio: el grito del pobre<\/em><br>Finalmente, despu\u00e9s de una larga caminata, Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos llegan a Jeric\u00f3, \u00faltima parada antes de llegar a Jerusal\u00e9n. El ciego Bartimeo est\u00e1 sentado a la vera del camino. No puede participar en la procesi\u00f3n que acompa\u00f1a a Jes\u00fas. Pero grita, invocando la ayuda del Se\u00f1or: \u201c\u00a1Hijo de David! \u00a1Ten piedad de mi!\u201d La expresi\u00f3n \u201cHijo de David\u201d era el t\u00edtulo m\u00e1s com\u00fan que la gente daba al Mes\u00edas (Mt 21,9; cf. Mc 11,9) Pero este t\u00edtulo no agradaba mucho a Jes\u00fas. \u00c9l lleg\u00f3 a cuestionar y a criticar la costumbre de los doctores de la ley que ense\u00f1aban a la gente diciendo el Mes\u00edas es el Hijo de David (Mc 12,35-37).<\/p>\n\n\n\n<p>Marcos 10,48: <em>Reacci\u00f3n de la gente ante el grito del pobre<\/em><br>El grito del pobre es inc\u00f3modo, no gusta. Los que van en la procesi\u00f3n con Jes\u00fas intentan hacerle callar. Pero \u201c\u00a1\u00e9l gritaba todav\u00eda m\u00e1s fuerte!\u201d Tambi\u00e9n hoy el grito del pobre es inc\u00f3modo. Hoy son millones los que gritan: emigrantes, presos, hambrientos, enfermos, perseguidos, gente sin trabajo, sin dinero, sin casa, sin techo, sin tierra, gente que no recibir\u00e1n jam\u00e1s un signo de amor. Gritos silenciosos, que entran en las casas, en las iglesias, en las ciudades, en las organizaciones mundiales. Lo escucha s\u00f3lo aqu\u00e9l que abre los ojos para observar lo que sucede en el mundo. Pero son muchos los que han dejado de escuchar. Se han acostumbrado. Otros intentan silenciar los gritos , como sucedi\u00f3 con el ciego de Jeric\u00f3. Pero no consiguen silenciar el grito del pobre.<br>Dios lo escucha. (\u00c9x 2,23-24; 3,7) Y Dios nos advierte diciendo: \u201c No maltratar\u00e1s a la viuda o al hu\u00e9rfano\u201d. \u00a1Si t\u00fa lo maltratas, cuando me pida ayuda, yo escuchar\u00e9 su grito!\u201d (\u00c9x 22,21)<\/p>\n\n\n\n<p>Marcos 10,49-50: <em>Reacci\u00f3n de Jes\u00fas ante el grito del pobre<\/em><br>\u00bfY qu\u00e9 hace Jes\u00fas? \u00bfC\u00f3mo escucha Dios el grito? Jes\u00fas se para y ordena llamar al ciego. Los que quer\u00edan hacerlo callar, silenciar el grito inc\u00f3modo del pobre, ahora, a petici\u00f3n de Jes\u00fas, se ven obligados a obrar de modo que el pobre se acerque a Jes\u00fas,. Bartimeo deja todo y va corriendo a Jes\u00fas. No posee mucho, apenas una manta. Lo \u00fanico que tiene para cubrirse el cuerpo (cf. \u00c9x 22,25-26). \u00a1Esta es su seguridad, su tierra firme!<\/p>\n\n\n\n<p>Marcos 10, 51-52: <em>Conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con el ciego y su curaci\u00f3n<\/em><br>Jes\u00fas pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 quieres que te haga?\u201d No basta gritar. \u00a1Se necesita saber por qu\u00e9 se grita! \u00c9l responde: \u201c\u00a1Maestro! \u00a1Que yo recobre la vista!\u201d Bartimeo hab\u00eda invocado a Jes\u00fas con expresiones no del todo correctas, porque, como hemos visto, el t\u00edtulo de \u201cHijo de David\u201d no le gustaba mucho a Jes\u00fas (Mc 12,35-37). Pero Bartimeo tiene m\u00e1s fe en Jes\u00fas que en las ideas y t\u00edtulos sobre Jes\u00fas. No as\u00ed los dem\u00e1s. No ven las exigencias como Pedro (Mc 8,32). Bartimeo sabe dar su vida aceptando a Jes\u00fas sin imponerle condiciones. Jes\u00fas le dice: \u201c\u00a1Anda! Tu fe te ha salvado!\u201d Al instante, el ciego recuper\u00f3 la vista\u201d. Deja todo y sigue a Jes\u00fas (Mc 10,52). Su curaci\u00f3n es fruto de su fe en Jes\u00fas (Mc 10,46-52). Curado, Bartimeo sigue a Jes\u00fas y sube con \u00c9l a Jerusal\u00e9n hacia el Calvario. Se convierte en un disc\u00edpulo modelo para Pedro y para nosotros: \u00a1creer m\u00e1s en Jes\u00fas que en nuestras ideas sobre Jes\u00fas!<\/p>\n\n\n\n<h3>c)&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ampliando conocimientos<\/h3>\n\n\n\n<p><strong>El contexto de la\nsubida hacia Jerusal\u00e9n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas y sus\ndisc\u00edpulos se encaminan hacia Jerusal\u00e9n (Mc 10,32). Jes\u00fas les precede. Tiene\nprisa. Sabe que lo matar\u00e1n. El profeta Isa\u00edas lo hab\u00eda anunciado (Is 50,4-6;\n53,1-10). Su muerte no es fruto de un destino ciego o de un plan ya\npreestablecido, sino que es la consecuencia de un compromiso tomado, de una\nmisi\u00f3n recibida del Padre junto con los marginados de su tiempo. Por tres\nveces, Jes\u00fas llama la atenci\u00f3n de los disc\u00edpulos, sobre los tormentos y la\nmuerte, que le esperan en Jerusal\u00e9n (Mc 8,31; 9,31: 10,33). El disc\u00edpulo debe\nseguir al maestro, aunque sea para sufrir con \u00e9l (Mc 8,34-35). Los disc\u00edpulos\nest\u00e1n asustados y le acompa\u00f1an con miedo (Mc 9,32). No entienden lo que est\u00e1\nsucediendo. El sufrimiento no andaba de acuerdo con la idea que ellos ten\u00eda del\nMes\u00edas (Mc 8,32-33; Mt 16,22). Y algunos no s\u00f3lo no entend\u00edan, sino que\ncontinuaban teniendo ambiciones personales. Santiago y Juan piden un puesto en\nla gloria del Reino, uno a la derecha y otro a la izquierda de Jes\u00fas (Mc\n10,35-37). \u00a1Quieren estar por delante de Pedro! No entienden la propuesta de\nJes\u00fas. \u00a1Est\u00e1n preocupados s\u00f3lo de sus propios intereses! Esto refleja las\ndisputas y ri\u00f1as existentes en las comunidades al tiempo de Marcos y las que\npueden existir todav\u00eda en nuestras comunidades. Jes\u00fas reacciona con decisi\u00f3n:\n\u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que est\u00e1is pidiendo?\u201d (Mc 10,38). Y les dice si son capaces de\nbeber el c\u00e1liz que \u00c9l, Jes\u00fas, beber\u00e1, y si est\u00e1n dispuestos a recibir el\nbautismo que \u00c9l recibir\u00e1. \u00a1El c\u00e1liz del sufrimiento. el bautismo de sangre!\nJes\u00fas quiere saber si ellos, en vez de un puesto de honor, aceptan dar vida\nhasta la muerte. Los dos responden: \u201c\u00a1\u201dPodemos!\u201d (Mc 8,39). Parece una\nrespuesta dicha s\u00f3lo con los labios, porque pocos d\u00edas despu\u00e9s, abandonan a\nJes\u00fas y lo dejan solo en la hora del sufrimiento (Mc 14,50). Ellos no tienen\nmucha conciencia cr\u00edtica, no perciben su realidad personal. En su instrucci\u00f3n a\nlos disc\u00edpulos, Jes\u00fas insiste sobre el ejercicio del poder (cf. Mc 9,33-35). En\naquel tiempo, aquellos que detentaban el poder no prestaban atenci\u00f3n a la\ngente. Obraban seg\u00fan sus ideas (cf. Mc 6,17-29). El imperio romano controlaba\nel mundo y lo manten\u00eda sometido por las fuerzas de las armas y as\u00ed, a trav\u00e9s de\ntributos, tasas e impuestos, consegu\u00eda concentrar la riqueza del pueblo en\nmanos de unos pocos en Roma. La sociedad se caracterizaba por el ejercicio\nrepresivo y abusivo del poder. Jes\u00fas tiene una propuesta diferente. Dice: \u201cNo\ndebe ser as\u00ed entre vosotros. Quien quiera ser grande entre vosotros sea vuestro\nservidor\u201d (Mc 10,43).<\/p>\n\n\n\n<p>Ense\u00f1a a vivir contra\nlos privilegios y las rivalidades. Subvierte el sistema e insiste en el\nservicio, remedio contra la ambici\u00f3n personal. En definitiva, presenta un\ntestimonio de la propia vida: \u201cEl Hijo del Hombre no ha venido para ser\nservido, sino para servir y dar la vida por muchos \u201c (Mc 10,45).<\/p>\n\n\n\n<h3>La fe es una fuerza\nque transforma a las personas<\/h3>\n\n\n\n<p>La Buena Nueva del\nReino anunciada por Jes\u00fas es como un fertilizante. Hace crecer la semilla de la\nvida escondida en las personas, en la gente, escondida como un fuego bajo las\ncenizas de la observancia, sin vida. Jes\u00fas sopla sobre las cenizas y el fuego\nse enciende, el Reino se muestra y la gente se alegra. La condici\u00f3n es siempre\nla misma: creer en Jes\u00fas. Pero cuando el temor se apodera de las personas,\nentonces desaparece la fe y la esperanza se apaga. En la hora de la tormenta,\nJes\u00fas reprende a los disc\u00edpulos por su falta de fe (Mc 4,40). No creen, porque tienen\nmiedo (Mc 4,41). Por la falta de fe de los habitantes de Nazaret, Jes\u00fas no\npuede obrar all\u00ed ning\u00fan milagro (Mc 6,6). Aquella gente no quiere creer, porque\nJes\u00fas no era como ellos pensaban que deb\u00eda ser (Mc 6,2- 3). Y precisamente es\nla falta de fe la que impide a los disc\u00edpulos a arrojar \u201cal esp\u00edritu inmundo\u201d\nque maltrataba a un ni\u00f1o enfermo (Mc 9,17). Jes\u00fas los critica: \u201c\u00a1Oh generaci\u00f3n\nincr\u00e9dula!\u201d (Mc 9,19). E indica el camino para reanimar la fe: \u201cEsta especie de\ndemonio no se puede arrojar de ning\u00fan modo, si no es con la oraci\u00f3n\u201d (Mc 9,29)<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas animaba a las\npersonas a que tuviesen fe en \u00c9l y por lo mismo, creaba confianza en los dem\u00e1s\n(Mc 5,34.36; 7,25-29; 9,23-29; 10,52; 12.34.41-44). A lo largo de las p\u00e1ginas\ndel evangelio de Marcos, la fe en Jes\u00fas y en su palabra aparece como una fuerza\nque transforma a las personas. Hace que se reciba el perd\u00f3n de los pecados (Mc\n2,5), afronta y vence la tormenta (Mc 4,40), hace renacer a las personas y obra\nen ellos el poder de curarse y de purificarse (Mc 5,34). La fe obtiene la\nvictoria sobre la muerte, por lo que la ni\u00f1a de doce a\u00f1os resucita gracias a la\nfe de Jairo, su padre, en la palabra de Jes\u00fas (Mc 5,36). La fe hace saltar al\nciego Bartimeo: \u201cT\u00fa fe te ha salvado\u201d (Mc 10,52). Si t\u00fa dices a la monta\u00f1a: \u201cLev\u00e1ntate\ny arr\u00f3jate al mar\u201d, la monta\u00f1a caer\u00e1 en el mar, pero no hay que dudar en el\npropio coraz\u00f3n (Mc 11,23-24). \u201cPorque todo es posible para el que cree\u201d (Mc\n9,23). \u201c\u00a1Tened fe en Dios!\u201d (Mc 11,22). Gracias a sus palabras y gestos, Jes\u00fas\ndespierta en la gente una fuerza dormida que la gente no sabe que tiene. As\u00ed\nsucede con Jairo (Mc 9,23-24), con el ciego Bartimeo (Mc 10,52), y tantas otras\npersonas, que por su fe en Jes\u00fas, hicieron nacer una vida nueva en ellos y en\nlos otros.<\/p>\n\n\n\n<p>La curaci\u00f3n de\nBartimeo (Mc 10,,46-52) aclara un aspecto muy importante de la larga\ninstrucci\u00f3n de Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos. Bartimeo hab\u00eda invocado a Jes\u00fas con el\nt\u00edtulo mesi\u00e1nico de \u201cHijo de David\u201d (Mc 10,47). A Jes\u00fas este t\u00edtulo no le\nagradaba (Mc 12,35-37). Pero aunque ha invocado a Jes\u00fas con una expresi\u00f3n no\ncorrecta, Bartimeo tiene fe y es curado. Lo contrario de Pedro, cree m\u00e1s en\nJes\u00fas que en las ideas que tiene sobre Jes\u00fas. Cambia su idea, se convierte,\ndeja todo y sigue a Jes\u00fas por el camino hasta el Calvario (Mc 10,52).<\/p>\n\n\n\n<p>La comprensi\u00f3n\ncompleta del seguimiento de Cristo no se obtiene con la instrucci\u00f3n te\u00f3rica,\nsino con el compromiso pr\u00e1ctico, caminando con \u00c9l por el camino del servicio desde\nGalilea a Jerusal\u00e9n. Quien insista en tener la idea de Pedro, o sea, la del\nMes\u00edas glorioso sin la cruz, no entender\u00e1 a Jes\u00fas y no llegar\u00e1 a asumir jam\u00e1s\nla actitud del verdadero disc\u00edpulo. Quien quiere creer en Jes\u00fas y hacer \u201cdon de\ns\u00ed\u201d (Mc 8,35), aceptar \u201cser el \u00faltimo\u201d (Mc 9,35), \u201cbeber el c\u00e1liz y llevar la\ncruz\u201d (Mc 10,38), \u00e9ste, como Bartimeo, aun sin tener las ideas totalmente\ncorrectas, obtendr\u00e1 el poder de \u201cseguir a Jes\u00fas por el camino\u201d (Mc 10,52). En\nesta certeza de poder caminar con Jes\u00fas se encuentra la fuente del coraje y la\nsemilla de la victoria sobre la cruz.<\/p>\n\n\n\n<h2>Salmo 31 (30)<\/h2>\n\n\n\n<h3>En ti, Yahv\u00e9, me\ncobijo!<\/h3>\n\n\n\n<p>En ti, Yahv\u00e9, me cobijo, \u00a1nunca quede defraudado!<br>\u00a1L\u00edbrame conforme a tu justicia, tiende a m\u00ed tu o\u00eddo, date prisa! S\u00e9 mi roca de refugio, alc\u00e1zar donde me salve; pues t\u00fa eres mi pe\u00f1a y mi alc\u00e1zar, por tu nombre me gu\u00edas y diriges.<br>S\u00e1came de la red que me han tendido, pues t\u00fa eres mi refugio; en tus manos abandono mi vida y me libras, Yahv\u00e9, Dios fiel.<br>Detestas a los que veneran \u00eddolos, pero yo conf\u00edo en Yahv\u00e9.<br>Me alegrar\u00e9 y celebrar\u00e9 tu amor, pues te has fijado en mi aflicci\u00f3n, conoces las angustias que me ahogan; no me entregas en manos del enemigo, has puesto mis pies en campo abierto. Ten piedad de m\u00ed, Yahv\u00e9, que estoy en apuros.<br>La pena debilita mis ojos, mi garganta y mis entra\u00f1as; mi vida se consume en aflicci\u00f3n, y en suspiros mis a\u00f1os; sucumbe mi vigor a la miseria, mis huesos pierden fuerza.<br>De todos mis opresores me he convertido en la burla; asco doy a mis vecinos, espanto a mis familiares.<br>Los que me ven por la calle se apartan lejos de m\u00ed; me olvidan igual que a un muerto, como objeto de desecho.<br>Escucho las calumnias de la turba, terror alrededor, a una conjuran contra m\u00ed, tratando de quitarme la vida. Pero yo en ti conf\u00edo, Yahv\u00e9, me digo: \u00abT\u00fa eres mi Dios\u00bb.<br>Mi destino est\u00e1 en tus manos, l\u00edbrame de las manos de enemigos que me acosan. Que brille tu rostro sobre tu siervo, \u00a1s\u00e1lvame por tu amor!<br>Yahv\u00e9, no quede yo defraudado despu\u00e9s de haberte invocado; que queden defraudados los imp\u00edos, que bajen en silencio al Seol.<br>Enmudezcan los labios mentirosos que hablan insolentes contra el justo, llenos de orgullo y desprecio.<br>\u00a1Qu\u00e9 grande es tu bondad, Yahv\u00e9! La reservas para tus adeptos, se la das a los que a ti se acogen a la vista de todos los hombres. Los ocultas donde t\u00fa solo los ves, lejos de las intrigas de los hombres; bajo techo los pones a cubierto de las querellas de las lenguas.\u00a1Bendito Yahv\u00e9 que me ha brindado maravillas de amor (en plaza fuerte)!<br>\u00a1Y yo que dec\u00eda alarmado: \u00abEstoy dejado de tus ojos\u00bb! Pero o\u00edas la voz de mi plegaria cuando te gritaba auxilio.<br>Amad a Yahv\u00e9, todos sus amigos, a los fieles protege Yahv\u00e9; pero devuelve con creces al que obra con orgullo.<br>\u00a1Tened valor, y firme el coraz\u00f3n, vosotros, los que esper\u00e1is en Yahv\u00e9!<\/p>\n\n\n\n<h2>Oraci\u00f3n\nfinal<\/h2>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or Jes\u00fas, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Esp\u00edritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como Mar\u00eda, tu Madre, podamos no s\u00f3lo escuchar, sino tambi\u00e9n poner en pr\u00e1ctica la Palabra. T\u00fa que vives y reinas con el Padre en la unidad del Esp\u00edritu Santo por todos los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos: www.ocarm.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas cura a Bartimeo, el ciego de Jeric\u00f3 \u00a1Aqu\u00e9l que es ciego, ve! \u00a1Quien tiene ojos no se deje enga\u00f1ar! Marcos 10, 46-52 Oraci\u00f3n inicial Se\u00f1or Jes\u00fas, env\u00eda tu Esp\u00edritu, para que \u00c9l nos ayude a leer la Biblia en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4341\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[17],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-181","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4341"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4341"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4341\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4342,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4341\/revisions\/4342"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4341"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4341"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4341"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}