{"id":4484,"date":"2021-01-19T12:46:17","date_gmt":"2021-01-19T18:46:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4484"},"modified":"2022-01-19T12:59:49","modified_gmt":"2022-01-19T18:59:49","slug":"biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4484","title":{"rendered":"Biblia"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00abSab\u00eda yo bien de m\u00ed,\nque en cosas de la fe, contra la menor ceremonia de la Iglesia que alguien\nviese yo iba, o por cualquier verdad de la Sagrada Escritura, me pondr\u00eda yo a\nmorir mil muertes\u00bb (V. 33,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Puestos a referir el\namor y el estudio que los cristianos han hecho a lo largo de los siglos de la\nBiblia, dif\u00edcilmente encontrar\u00edamos un testimonio tan vivo y apasionado como\neste de Teresa que citamos. Y ninguna presentaci\u00f3n mejor podemos hacer del tema\nya que su propia palabra nos ahorra de golpe todo esfuerzo por ponderar la\nimportancia que la Biblia ha tenido en su vida, y va a tener en sus actitudes y\nen su pensamiento. Para mejor clarificar \u00e9ste podemos se\u00f1alar unos hitos que\ndefinen y enmarcan su amor y conocimiento de la Biblia.<\/p>\n\n\n\n<p>a) La Biblia, un libro\nescaso y dif\u00edcil&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Si para estudiar a un\nautor hay que situarse en su tiempo y su contexto, esto se hace especialmente\nnecesario al referirnos al tema de la Biblia en la espiritualidad teresiana.\nS\u00f3lo as\u00ed puede entenderse una necesaria afirmaci\u00f3n que hoy podr\u00eda resultar\nextra\u00f1a: Teresa no ha tenido siquiera una Biblia. Teresa no ha podido leer la\nBiblia. Si, Teresa, lectora precoz, a ejemplo e inducci\u00f3n de su padre, que\n\u00abten\u00eda buenos libros para que leyesen sus hijos\u00bb (V 1,1) y tan amiga ella misma\nde los libros desde la infancia, hasta el punto de no estar contenta si no\nten\u00eda cada d\u00eda un libro nuevo, no ha tenido, ni ha podido leer la Biblia, como\nlibro completo. Ni siquiera en casa de su t\u00edo D. Pedro, ha podido hacerlo en\naquel tiempo tan singular que dedica, al reposo y la reflexi\u00f3n, a la lectura\ncomplaciente de los buenos libros que aqu\u00e9l posee (V 3,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Y no ha podido hacerlo\npor la simple raz\u00f3n de que la Biblia no estaba al alcance de cualquiera. S\u00f3lo\ncorr\u00eda en lat\u00edn para uso de los estudiosos. Exist\u00edan, ciertamente, traducciones\nparciales, de algunos de sus libros, y de 1553 es la edici\u00f3n completa en\ncastellano de la Biblia de Ferrara. Pero despu\u00e9s que en 1546 debate el tema el\nConcilio de Trento en su cuarta sesi\u00f3n, si bien no toma decisi\u00f3n alguna, los\nte\u00f3logos espa\u00f1oles se pronuncian por la conveniencia de que no se hagan traducciones,\nante el temor, que apuntaba Carranza, de que las \u00abpersonas simples y sin\nletras\u00bb hagan mal uso de las mismas. Son los tiempos del alborear del\nprotestantismo, y la Inquisici\u00f3n vela cuidadosa porque la Biblia no est\u00e9 al\nalcance de personas sin formaci\u00f3n s\u00f3lida. De ah\u00ed que apenas empiezan a\npublicarse las ediciones en castellano, las proh\u00edbe. As\u00ed lo hace ya en el \u00cdndice\nque se publica en Toledo en 1551, ratificado luego y a\u00f1adido con nuevos t\u00edtulos\nhasta 172, en el famoso \u00cdndice de Vald\u00e9s del a\u00f1o 1559. Y que no s\u00f3lo alcanza a\nla Biblia como tal, sino tambi\u00e9n a los libros de Comentarios sobre la misma,\ncomo por ejemplo la Gu\u00eda de Pecadores del P. Granada y al Audi Filia de Juan de\n\u00c1vila.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el hecho cierto\nde que Teresa no haya podido manejar la Biblia por completo, ni tenerla a su\nservicio, no quiere decir que ella no la haya conocido y venerado. Las m\u00e1s de\n600 citas que de la misma hay en sus obras, demuestran que a pesar de que la\nBiblia no era un libro a su alcance, ella la llega a conocer en profundidad, a\ntrav\u00e9s de otros libros, o de lecturas fragmentarias de la misma que por fuerza\nha tenido que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella misma nos cuenta,\nde hecho, refiri\u00e9ndose al tiempo que estuvo en las Agustinas de Gracia, cuando\napenas tiene 16 a\u00f1os, lo que se alegra de poder hablar con D.\u00aa Mar\u00eda de\nBrice\u00f1o, por lo bien que \u00abhablaba de Dios\u00bb (V 3,1) y c\u00f3mo \u00e9sta se sinti\u00f3\nllamada por s\u00f3lo leer en la Escritura, que el Se\u00f1or ha dicho que \u00abmuchos son\nlos llamados y pocos los escogidos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A tenor de lo que\nTeresa nos cuenta parece evidente que al menos el Evangelio lo conoce en\nprofundidad antes de entrar en la vida religiosa, pues medita ya todas las\nnoches antes de acostarse en la oraci\u00f3n del Huerto (V 9,4), lee la Pasi\u00f3n (V\n3,1), y se sirve del mismo para sus razonamientos para vencer los temores y\ndudas vocacionales previas al ingreso. (V 4,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Luego seguir\u00e1\naumentando su conocimiento de la Escritura tras la entrada en la vida\nreligiosa, en plena juventud. Basta recordar como dato sus lecturas obligadas\ndel Breviario o el rezo de la Liturgia de las Horas. Ella misma recuerda a este\nrespecto a sus hijas refiri\u00e9ndose al Cantar de los Cantares: \u00abY as\u00ed lo pod\u00e9is\nver en el oficio que rezamos de Nuestra Se\u00f1ora, cada semana, lo mucho que est\u00e1\nescrito de ello en ant\u00edfonas y lecciones\u00bb (Conc 6,8). Y lo mismo cabe decir de\nla Misa de cada d\u00eda, como fuente de su conocimiento de la Escritura. O la Regla\ndel Carmelo, que es un enlosado de citas B\u00edblicas, para cerciorarse de su progresivo\nconocimiento de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si a esto se a\u00f1ade\nlas largas horas de lectura que tiene en su enfermedad, \u00abdiome la vida haber\nquedado amiga de leer buenos libros\u00bb (V 3,7), y que jam\u00e1s osaba comenzar a\ntener oraci\u00f3n sin un libro entre las manos (V 4,9) que le sirviera de escudo,\nmas su deseo de encontrar luz que le lleva a confesar \u00abaunque he le\u00eddo muchos\nlibros espirituales, decl\u00e1ranse poco\u00bb (V 14,7) queda bien de manifiesto que a\ntrav\u00e9s de ellos, Teresa ha conocido a fondo la Escritura, pues seg\u00fan es obvio\ntales libros tienen siempre como trasfondo la palabra de Dios, seg\u00fan ella lo\nrecuerda expresamente: le\u00ed en un libro que dec\u00eda San Pablo que era Dios muy\nfiel (V 23,15). De ah\u00ed que cuando se publica el famoso y citado \u00cdndice de\nVald\u00e9s, ella lo lamenta. \u00abCuando se quitaron muchos libros de romance, que no\nse leyesen, yo sent\u00ed mucho\u00bb (V 26,5), si bien la ocasi\u00f3n sirvi\u00f3 de pretexto\npara que el Se\u00f1or que le hab\u00eda ense\u00f1ado y sostenido a trav\u00e9s de los libros,\nempiece a hacerlo de otro modo: con las visiones. \u00abNo tengas miedo, yo te dar\u00e9\nlibro vivo\u00bb, le dijo el Se\u00f1or (V 26,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Y por si no fuera\nsuficiente, sabemos con certeza que tambi\u00e9n en el trato con los confesores y\nconsultores, grandes te\u00f3logos y letrados en su mayor\u00eda, ha encontrado Teresa\nuna fuente de conocimiento de la Escritura. Y es natural, pues es lo que\nbuscaba y lo que m\u00e1s aquietaba su esp\u00edritu, como lo dice al referirse al Dr.\nVel\u00e1zquez de Toledo&#8230; (F 30,1).<\/p>\n\n\n\n<p>b) La Biblia, un libro\namado<\/p>\n\n\n\n<p>A tenor de las citas\nque Teresa hace en sus obras de la Escritura, podemos decir que ha conocido la\nmayor parte de la Biblia. Cuarenta y siete libros distintos cita ella de la\nEscritura. Veintis\u00e9is son del A. T. con 200 citas y veintiuno del Nuevo con\ncuatrocientas. Citas que van del G\u00e9nesis al Apocalipsis. Sin que pueda decirse\nque ignora los no citados, sino que han dejado menor huella en su pensamiento o\nno ha encontrado oportunidad para traerlos a colaci\u00f3n. El m\u00e1s citado, sin duda,\nes el Evangelio, luego san Pablo, los Salmos, el Cantar de los Cantares. Unas\nson citas textuales. Otras son referencia a hechos b\u00edblicos, y con frecuencia y\nevidente regodeo evocaci\u00f3n de los personajes de la Escritura. Algunas citas son\nuna simple referencia, mientras otras se convierten en punto central de su\npensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hasta tal punto la\nEscritura se convierte en el trasfondo de su obra y del pensamiento teresiano,\nque no hay libro suyo que no est\u00e9 cuajado de citas. Ciento treinta y dos hay en\nel libro de las Moradas. Luego viene la Vida con 118, Camino ofrece 105, y 34\nlas Fundaciones. Pero hay dos obras teresianas, como es sabido, de escaso\nvolumen, pero de una densidad b\u00edblica asombrosa. Son las Exclamaciones, que en\napenas una veintena de p\u00e1ginas contienen 66 citas de la escritura, y el peque\u00f1o\nlibro Meditaciones sobre los Cantares, que constituye una obra \u00fanica, atrevida,\nins\u00f3lita, y mucho m\u00e1s para una mujer. Un comentario nada menos que al Cantar de\nlos Cantares, por cuya simple traducci\u00f3n al castellano se ganar\u00e1 la c\u00e1rcel Fr.\nLuis de Le\u00f3n. As\u00ed que no es extra\u00f1o que el P. Yanguas, su confesor del momento,\nle mandara quemar el original, por algo m\u00e1s que probar su obediencia. Hay en \u00e9l\n42 citas de la Escritura.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras este simple\napunte de datos, que aparece en una lectura somera de sus obras, no cabe la\nmenor duda de que Teresa, aunque no haya podido leer directa y enteramente la\nBiblia, ha llegado a tener un conocimiento hondo de la misma. Tanto m\u00e1s\nmeritorio cuanto dif\u00edcil era el acceso a la misma para una mujer de su tiempo.\nPero ella no era mujer que se arredrara ante las dificultades por m\u00e1s que diga\nque el ser mujer y ruin bastaba \u00abpara ca\u00e9rsele las alas\u00bb (V 10,8) cuando hab\u00eda\nuna motivaci\u00f3n seria y trascendente para obrar. Y en esta motivaci\u00f3n, que ahora\nveremos, es quiz\u00e1, donde est\u00e1 la clave de ese conocimiento y amor a la Escritura\nprofesado y confesado por Teresa.<\/p>\n\n\n\n<p>c) La Biblia, palabra\nviva, actual, de Dios<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa ha tenido,\ndesde ni\u00f1a, una extra\u00f1a facilidad para hacer suyo lo que lee, identific\u00e1ndose\nde alg\u00fan modo con lo que la lectura desvela. As\u00ed lo har\u00e1 con la lectura compartida\ndel Flos Sanctorum, que hace con su hermano y que le lleva a ansiar y buscar el\nmartirio en tierra de moros, sorprendida y gozosa de descubrir que la pena o la\ngloria fuera \u00abpara siempre, siempre, siempre\u00bb (V 1,4). O con la propia lectura\nde los libros de caballer\u00edas, que no s\u00f3lo aviva en ella el gusto por aquellas\nlecturas, que hasta parece lleg\u00f3 a imitar, sino que la lleva a vivir su propio\nromance, ya que la misma saca a flote su sensibilidad femenina, que atrae a los\nprimos, con aquel \u00abtraer galas y desear contentar en parecer bien, con mucho\ncuidado de manos y cabelllo y olores\u00bb (V 2,2).<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que no tiene\nnada de extra\u00f1o que cuando T comienza a conocer la Escritura, la perciba como\nPalabra viva de Dios. Una Palabra estimulante, provocadora, reci\u00e9n dicha para\ntodos, y a cuya eficacia no se ha podido sustraer. Y si bien al principio se\nsorprende, en su adolescencia, de que aunque leyera toda la Pasi\u00f3n no llorara\nuna l\u00e1grima (V 3,1), no deja de sentir pena por ello y envidia de quien lo\nhace.<\/p>\n\n\n\n<p>El encuentro en\nHortigosa con su t\u00edo D. Pedro y las lecturas que por complacerle hace de sus\nlibros, van a resultar en este aspecto definitivas. Y es que aunque la Santa no\nlo especifica, est\u00e1 claro que aquellas lecturas rondan la Escritura, y que a\ntrav\u00e9s de ellas se empieza a clarificar su vida \u00abcon la fuerza que hac\u00edan en mi\ncoraz\u00f3n las palabras de Dios, as\u00ed le\u00eddas como o\u00eddas, vine a ir entendiendo la\nverdad de cuando ni\u00f1a\u00bb (V 3,5). No s\u00f3lo eso. Teresa confiesa que a trav\u00e9s de\nesto, Dios \u00able forz\u00f3 a que se hiciese fuerza\u00bb (V 3,4) para definir su vida. Es\nas\u00ed como empez\u00f3 a descubrir que la Palabra de Dios es viva, actual, impulsiva,\nseductora.<\/p>\n\n\n\n<p>Y con este entusiasmo\nde la verdad redescubierta de su infancia, que es valorar todo lo humano como\nvanidad frente a la trascendencia de Dios, se afianza en ella otro valor que va\na ser igualmente definitivo en su vida. El amor a la verdad, que va a guiar\ntodos sus pasos, tan habituada a \u00abentender lo que es verdadera verdad, que todo\nlo dem\u00e1s le parece juego de ni\u00f1os\u00bb (V 21,9). Y esa verdad verdadera no es otra\nque Dios mismo, \u00abverdad sin principio ni fin, ya que todas las dem\u00e1s verdades\ndependen de ella\u00bb (V 40,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien esta verdad\nsuprema con la que debemos verificar y contrastar nuestras peque\u00f1as verdades,\nes precisamente la que se contiene y revela en la Escritura. Y confirmando esta\ncerteza de Teresa le dir\u00e1 el Se\u00f1or en una de sus gracias m\u00edsticas: \u00abTodo el\nda\u00f1o que viene al mundo es por no conocer la verdad de la Escritura con clara\nverdad, no faltar\u00e1 una tilde de ella\u00bb (V 40,1). Y esta es la raz\u00f3n suprema por\nla que Teresa buscar\u00e1 siempre el parecer de los letrados para no equivocarse\nsiguiendo seducida sus peque\u00f1as verdades personales. Incluso, puesta a elegir,\nprefiere contar con los letrados antes que con los espirituales que no tengan\nletras, convencida desde la experiencia de que \u00abbuen letrado nunca me enga\u00f1\u00f3\u00bb\n(V 5.3), porque como ella explica aunque no sepan las cosas por experiencia,\nque tanto vale ciertamente en los caminos del esp\u00edritu, \u00aben la Sagrada Escritura\nque tratan, siempre hallan la verdad del buen esp\u00edritu\u00bb (V 13,18). Y de ah\u00ed su\ngozo singular cuando encuentra a alguno especialmente versado en la Escritura,\ncomo era el Dr. Vel\u00e1zquez, de Toledo (F 30,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Importa tambi\u00e9n tener\nen cuenta este dato de la relaci\u00f3n que Teresa plantea entre la vida espiritual\ny la Escritura, porque ilumina el sentido de su acercamiento y su lectura de la\nBiblia. Y es que, como es obvio, T no es un ex\u00e9geta que busca precisar el\nsentido hermen\u00e9utico de cada cita que hace de la Escritura. Teresa es,\nsimplemente una mujer, sin formaci\u00f3n b\u00edblica espec\u00edfica, que busca y ama la\nverdad y que dado su nivel de compromiso con Dios, con la vida espiritual a la\nque se siente empujada y atra\u00edda, lo que busca en la Escritura, es una luz, un\nalimento para su vida espiritual. Su lectura de la Biblia es, por lo mismo en\nclave espiritual, de interioridad.<\/p>\n\n\n\n<p>No faltan ciertamente\nen sus escritos ocasiones en que Teresa se atiene al sentido literal de la\nEscritura, como al citar a Lucas que dice de Jes\u00fas que \u00abviv\u00eda sumiso a sus\npadres\u00bb (2,51), de donde ella deduce el poder de san Jos\u00e9, ya que si Jes\u00fas le\nha obedecido en la tierra, \u00abque como ten\u00eda el nombre de ayo, le pod\u00eda mandar\u00bb\n(V 6,6), as\u00ed \u00aben el cielo hace cuanto le dice\u00bb. O el texto de san Pablo donde\ndice que las mujeres en la Iglesia callen, que impide a las mismas la\npredicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco faltan otras\nreferencias b\u00edblicas que son interpretadas por Teresa en su sentido\n\u00abacomodaticio\u00bb, donde partiendo de lo que dice la propia Escritura se hace la\ntrasposici\u00f3n hacia otra realidad, por semejanza de causas o efectos. Como\ncuando dice Jes\u00fas: \u00abHe deseado ardientemente celebrar la Pascua con vosotros\u00bb\n(Lc 22,15), que Teresa interpreta como el deseo de la entrega de la Eucarist\u00eda,\no el famoso del Agua viva que Jes\u00fas ofrece a la Samaritana, y que ella\nidentifica con la contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ella, lo que\nbusca, sobre todo, es descubrir cada vez con mayor profundidad, lo que Dios le\npide, en el af\u00e1n de darle una respuesta siempre m\u00e1s generosa, buscando la\nidentificaci\u00f3n m\u00e1s plena con los sentimientos de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, pues,\nlo que ella quiere desde esa lectura espiritual e \u00edntima de la Biblia, es\nconocer y experimentar m\u00e1s el amor de Dios, su designio, y darle, inducida y\nguiada por su Palabra, una respuesta m\u00e1s total.<\/p>\n\n\n\n<p>d) Palabra de Dios\nexperimentada<\/p>\n\n\n\n<p>Y tanto, de hecho, se\nha acercado a la Escritura con este \u00e1nimo, que bien puede decirse que Teresa ha\ntenido de ella una experiencia m\u00edstica. Habl\u00e1ndonos de la oraci\u00f3n de quietud,\nella misma nos recuerda, que me \u00abha acaecido estando en esta quietud, con no\nentender casi cosa que rece en lat\u00edn, en especial del salterio, no s\u00f3lo\nentender el verso en romance, sino pasar m\u00e1s adelante en regalarme con lo que\nel romance quiere decir\u00bb. (V 15,8). Y cuenta m\u00e1s adelante, en la Vida, un caso\nbien concreto del salmo 41. \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu Dios?\u00bb es de mirar que el romance\nde estos versos yo no sab\u00eda bien el que era, y despu\u00e9s que lo entend\u00eda me\nconsolaba de ver que me los hab\u00eda tra\u00eddo el Se\u00f1or a la memoria sin procurarlo\nyo. Otras, me acordaba de lo que dice san Pablo, que est\u00e1 crucificado al mundo\u00bb\n(V 20,11). Insistiendo sobre lo mismo en el pr\u00f3logo del Cantar de los Cantares.<\/p>\n\n\n\n<p>Repasando las\nrelaciones que hace de las gracias m\u00edsticas recibidas, vemos que se refiere m\u00e1s\nde una vez a las que han tenido lugar en torno a la Escritura. Tanto al o\u00edr\npalabras de los Cantares (R 24) como del Magnificat (R 2) y de los salmos (V\n15,9). Con textos del Evangelio (R 36) y de San Pablo (R 47,57). Preci\u00adsamente\naludiendo al texto del ap\u00f3stol de Corintios (1Cor 14,34) donde alude al papel\nde las mujeres, y sospechando que con el mismo est\u00e9 manifest\u00e1ndole el Se\u00f1or su\nvoluntad de que no funde m\u00e1s conventos y se retire, le dir\u00e1 el Se\u00f1or para\norientaci\u00f3n de sus consultores: \u00abDiles que no se sigan por una sola parte de la\nEscritura, que miren otras. Y que si podr\u00e1n, por ventura, atarme las manos\u00bb (R\n19).<\/p>\n\n\n\n<p>De lo que no cabe duda\nes de que esta experiencia m\u00edstica que Teresa ha tenido de la Escritura, ha\nahondado en ella el amor por la misma, su convencimiento de que a trav\u00e9s de\nella Dios manifiesta y revela su designio, prest\u00e1ndole por lo mismo una fe m\u00e1s\nconvencida, pues como dice Teresa en las Moradas, aludiendo a la Inhabitaci\u00f3n\nde la Trinidad en el alma. \u00ab\u00a1Oh, v\u00e1lgame Dios! \u00a1Cu\u00e1n diferente cosa es o\u00edr\nestas palabras y creerlas, a entender por esta manera cu\u00e1n verdaderas son!\u00bb (M\n7,1,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Y como su fe, la fe de\ncualquier creyente si es aut\u00e9ntica y viva, no es una simple iluminaci\u00f3n\nintelectual para comprender verdades m\u00e1s o menos subidas, sino ante todo un\nimpulso cordial, vital que lleva a traducir en obras lo que se cree, debemos\nreconocer y recordar que merced a esta fe absoluta que Teresa presta a la\nPalabra de Dios, su vida se ha ido llenando de la misma, para luego irse modelando\nconforme a la exigencia de la Escritura, que se convierte para ella en norma\nsegura de vida. Dice ella: \u00abqued\u00e9&#8230; con grand\u00edsima fortaleza y muy de veras\npara cumplir con todas mis fuerzas, la m\u00e1s peque\u00f1a parte de la Escritura\ndivina. Par\u00e9ceme que ninguna cosa se me pondr\u00eda delante, que no pasase por\nesto\u00bb (V 40,2) hasta morir las mil muertes ya aludidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en las Relaciones\n(3,13) hablando precisamente del examen y juicio que ha buscado en los\nconfesores sobre su vida y sus experiencias m\u00edsticas, confiesa humilde, pero\nsatisfecha: \u00abNinguna cosa han hallado que no sea muy conforme a la Sagrada\nEscritura, y esto me hace estar ya sosegada\u00bb. De modo que al fin, su amor a la\nEscritura y su amor a la verdad, la otra gran pasi\u00f3n de su vida, se funden en\nel mismo objetivo: vivir y leer su vida al trasluz de la Palabra de Dios,\ndej\u00e1ndose guiar por ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Y partiendo de esta\nasimilaci\u00f3n vital de la Escritura, su gran gozo era, precisamente, el de\nidentificarse con los personajes b\u00edblicos, que son los que encarnan las\nactitudes m\u00e1s nobles ante Dios. Bien sea el Rey David que llora su pecado, o el\nprofeta El\u00edas con su hambre insaciable de Dios. Job con su ilimitada paciencia\no Pedro con su amor apasionado. Pablo o la Magdalena en su enamoramiento de\nJes\u00fas. O la samaritana tan ansiosa y necesitada del agua. A todos admira y\nenvidia, por m\u00e1s que luego, su fe viva le lleve a satisfacerse en ella, sin\na\u00f1orar a los que pudieron vivir con el Se\u00f1or (C 34,6-7).<\/p>\n\n\n\n<p>Una identificaci\u00f3n que\nno se queda, por supuesto, en la simple admiraci\u00f3n, sino que busca el recrear\nsus actitudes. Especialmente las de los personajes evang\u00e9licos, acogiendo en su\ncoraz\u00f3n a Jes\u00fas como las hermanas de L\u00e1zaro en Betania (R 26), llorando a sus\npies como la Magdalena (C 34,7), busc\u00e1ndole ansiosa como la Samaritana (V\n30,19) o acompa\u00f1\u00e1ndole en la soledad del Huerto m\u00e1s all\u00e1 de lo que hicieron los\nap\u00f3stoles (V 9,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Y una vez verificado\neste puesto central que la Escritura tiene en la vida de T como luz que le\norienta y crisol de su veracidad, s\u00f3lo nos queda por ver el papel que la\nEscritura tiene en su espiritualidad, en la transmisi\u00f3n de su experiencia y\ndoctrina para los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>e) La Biblia, fuente\nde su espiritualidad<\/p>\n\n\n\n<p>Dando por suficiente\nlo dicho para apuntar la importancia de la Biblia en su itinerario espiritual,\nrecordaremos brevemente s\u00f3lo c\u00f3mo algunos de los grandes planteamientos\ndoctrinales de Teresa parten de la Escritura que se convierte as\u00ed en el n\u00facleo\nde la espiritualidad teresiana. Comenzando por el libro de su autobiograf\u00eda que\nella quiso fuera, recordando el salmo 88, el libro de las \u00abMisericordias del\nSe\u00f1or\u00bb. \u00ab\u00a1Y con cu\u00e1nta raz\u00f3n las puedo yo cantar para siempre!\u00bb (V 14,10),\ndice. La Autobiograf\u00eda es una especie de salmo mayor en el que recordando su\nvida, desde la infancia a la madurez, lo \u00fanico que pretende es contar la\nHistoria de Salvaci\u00f3n de Dios para sus elegidos. El triunfo de la gracia sobre\nla debilidad humana. \u00abQue en verdad, cierto muchas veces me templa el\nsentimiento de mis grandes culpas, el contento que me da se entienda la muchedumbre\nde vuestras misericordias\u00bb (V 4,30), confiesa. Con un prop\u00f3sito bien concreto:\n\u00abengolosinar\u00bb a las almas (V 8,8) y convencerlas de que cualquiera recibir\u00e1\nesas mismas gracias si deja obrar a Dios en su vida, como ella lo ha hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Haciendo melod\u00eda a\neste trasfondo del salmo, aparecen luego en el texto otras referencias\nb\u00edblicas, principalmente del Evangelio, algunos de cuyos personajes se evocan\nrepetidas veces, como Pedro, Marta, Mar\u00eda, la Magdalena (V 22, 12); as\u00ed como la\npar\u00e1bola del Hijo pr\u00f3digo o la dracma perdida (V 16,3). Tambi\u00e9n las ep\u00edstolas\nde san Pablo. Y con especial gusto el texto de G\u00e1latas, que ella repite\ncomplacida en otros escritos: \u00abVivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en\nm\u00ed\u00bb (2,20), am\u00e9n de otros salmos y libros del Antiguo Testamento, como el\nCantar de los Cantares (V 4,1;5,1,18, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma l\u00ednea\ntem\u00e1tica de Vida, habr\u00eda que situar el libro de las Fundaciones, que prosigue\nel relato autobiogr\u00e1fico, como un nuevo salmo que canta las misericordias del\nSe\u00f1or, aunque en un nuevo horizonte, que ya no es el de su alma, embargada por\nla gracia del Se\u00f1or, sino el de la obra realizada por medio de Teresa para\ngloria de Dios, para que se vea, como ella reclama \u00abque estas casas, en parte,\nno las han fundado los hombres, las m\u00e1s de ellas, sino la mano poderosa de\nDios, y que es muy amigo Su Majestad de llevar adelante las obras que El hace,\nsi no queda por nosotros\u00bb (F 27,11). Ciertamente el libro es el que menos\nreferencias expl\u00edcitas ofrece de la Biblia, aunque no faltan las habituales del\nEvangelio (5,5, 15,17) el salterio (17,9-10) y san Pablo (5,3, 8,5), ce\u00f1ido\ncomo est\u00e1 al relato de las andanzas fundacionales. Pero en \u00e9l se entrev\u00e9 como\nen ninguno, por lo que tiene de humano y a la vez de relato de una acci\u00f3n\nsorprendente de Dios, esa Historia de Salvaci\u00f3n que Dios escribe, vali\u00e9ndose de\nnuestra mediaci\u00f3n y nuestras debilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>El trasfondo B\u00edblico\nde otras obras mayores, como el Camino de Perfecci\u00f3n, no necesita de\nexaltaciones. Baste decir que la obra es una glosa del Padrenuestro, paladeando\nel texto de san Mateo (6,7-13) que ocupa m\u00e1s bien la segunda parte del libro\n(c. 19-42) mientras la primera se dedica a ponderar la necesidad de las\nvirtudes evang\u00e9licas del amor (c. 4-7),el desasimiento y abnegaci\u00f3n (c. 8-13) y\nla humildad (c. 15-18). Todo el libro es una invitaci\u00f3n a cumplir la consigna\ndel Evangelio de velar y orar (C 7,6). Y as\u00ed se comprende y explica la\nabundancia de citas b\u00edblicas con que est\u00e1 enriquecido, del Evangelio, san Pablo\ny los Salmos.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente la otra\ngran obra teresiana que es el Castillo Interior o las Moradas, no s\u00f3lo abunda\nen referencias b\u00edblicas, sino que tiene como eje alguna de sus revelaciones m\u00e1s\niluminadoras, partiendo de las palabras de Jes\u00fas \u00abdice el Evangelio que dijo el\nSe\u00f1or, que vendr\u00edan El y el Padre y el Esp\u00edritu Santo a morar en el alma que le\nama y guarda sus mandamientos\u00bb (M 7,1,7). Desde esa realidad de la presencia\npermanente que por gracia Dios mantiene en el alma, fiel a su amor de Padre y\nCreador, hasta esa vida nueva que se alcanza en la uni\u00f3n transformante con\nCristo. La mariposa que nace del gusano de seda (M 5,2,2) vuelve a recordar lo\ndicho y sentido por el Ap\u00f3stol: \u00abNo soy yo quien vive, es Cristo que vive en\nm\u00ed\u00bb. La misma defensa apasionada que Teresa hace de los textos, defendiendo la\nnecesidad del recurso a la humanidad de Cristo, contra el parecer de no pocos\ndoctos y espirituales de su tiempo, tiene su referencia b\u00edblica que recuerda la\nconveniencia de \u00abque El se fuese\u00bb (Jn 16,7). Y argumenta Teresa: \u00abYo no puedo\nsufrir esto, a usadas que no lo dijo a su madre sacrat\u00edsima, porque estaba\nfirme en la fe, que sab\u00eda que era Dios y hombre\u00bb (M 6, 7,14).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que no\nhay Morada sin alusi\u00f3n b\u00edblica, y que en ellas se alude expresamente a ciertas\nfiguras b\u00edblicas que encarnan las actitudes que el propio cristiano ha de tener\nsi quiere llegar a la meta. As\u00ed Pablo o la Magdalena (M 7,2,7) nos estimulan\ncon su conversi\u00f3n a buscar la propia. David, Salom\u00f3n, Judas (M 5,4,7 ), la\npecadora, a vivir precavidos, sin fiarnos de nosotros mismos. El Hijo pr\u00f3digo,\nal reconocimiento del error y a la confianza ilimitada en Dios (M 6,6,10). Los\njornaleros de la par\u00e1bola a aceptar agradecidos la largueza de Dios, nunca\nmerecida, trabajando gozosos y sin reclamaciones, como siervos in\u00fatiles (M\n3,1,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Una Palabra especial\nmerece el librito de Conceptos o Meditaciones sobre los Cantares. Precisamente\npor eso. Porque ofrece una serie de consideraciones sobre la vida espiritual,\ntomando como punto de partida el libro del Cantar de los Cantares. Y en\nconcreto algunos breves fragmentos del mismo. (c.1,2-3; 2,3-5). Ella escribe\ndesde una experiencia viva y m\u00edstica del libro, seg\u00fan confiesa. \u00abHabi\u00e9ndome el\nSe\u00f1or, de algunos a\u00f1os ac\u00e1, dado un regalo grande cada vez que oigo o leo algunas\npalabras de los Cantares, que sin entender la claridad del lat\u00edn en romance, me\nrecog\u00eda m\u00e1s y mov\u00eda mi alma que libros muy devotos que entiendo\u00bb (pr\u00f3l.1).<\/p>\n\n\n\n<p>Y desde la vivencia de\nesta experiencia ofrecer\u00e1 no pocas consideraciones y ense\u00f1anzas sobre la paz\ndel alma y la oraci\u00f3n de quietud y uni\u00f3n, sin que falten las consabidas\nreferencias a otros libros de la Escritura como el Evangelio, con la evocaci\u00f3n\nsiempre amorosa y entra\u00f1able de las mujeres m\u00e1s cercanas a Jes\u00fas: La Virgen\n(6,7) Mar\u00eda, Marta, la Magdalena, y otras escenas como Pedro ech\u00e1ndose a la mar\n(2,29) o las par\u00e1bolas del rico Epul\u00f3n (2,8) o las diez v\u00edrgenes (2,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, como ya se\nha apuntado, entre todos sus escritos por la abundancia proporcional de citas\nde la Escritura, merece advertencia el de las Exclamaciones. Que bien podemos\ndecir que es su salterio particular. Breves p\u00e1ginas en las que la Santa desvela\ny confiesa sus sentimientos m\u00e1s \u00edntimos, desde la pena por la ausencia de Dios\nal lamento por el tiempo perdido, pasando por la ponderaci\u00f3n de la entra\u00f1able\nmisericordia de Dios, que son siempre temas a flor de pluma para Teresa. Y para\nello, abunda en citas de los salmos y de los Evangelios, que son sin duda, los\ndos libros m\u00e1s saboreados por la Santa. Pr\u00e1cticamente todas las exclamaciones\ntienen alguna referencia de la Escritura, y alguna, como la \u00faltima, nada menos\nque nueve, hilvanando el texto de apenas dos p\u00e1ginas.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1adamos a\u00fan, porque\nno falte la referencia a todas las p\u00e1ginas teresianas, que tambi\u00e9n las poes\u00edas\ntienen no pocas veces su transfondo b\u00edblico, con referencias expl\u00edcitas a sus\npersonajes, como David, Job, Jon\u00e1s, Jos\u00e9, los ap\u00f3stoles, Egipto, la tierra\nprometida, el Tabor, la Cruz, el Calvario, etc., am\u00e9n de la glosa ingenua y\nenamorada de la humanidad de Cristo, que son los villancicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hasta una p\u00e1gina tan\nsingular y original como el Vejamen, en la que nos da una muestra exquisita de\nsu humor, hace eco a unas palabras de la Escritura. Como traer\u00e1 a colaci\u00f3n, con\nfrecuencia, en el propio Epistolario, citas y hechos b\u00edblicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hecho este somero\nbalance de sus libros, bien cabe decir que por la pluma de T, as\u00ed como por su\nexperiencia, pasan los principales temas de la espiritualidad, iluminados por\nuna palabra viva y c\u00e1lida, como ella la siente, de la Escritura. Desde el\nmism\u00edsimo misterio Trinitario, del que tiene experiencias m\u00edsticas repetidas (V\n27,9, R, 36) y su Inhabitaci\u00f3n en el alma del justo (V 38,9-10), hasta la\nnecesidad del recurso a la mediaci\u00f3n de Cristo y su humanidad amorosamente\ndefendida (V 22), pasando por la obra que hace el Esp\u00edritu en las almas, y en\nMar\u00eda en particular (Conc 5,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Creemos que lo dicho,\npor m\u00e1s que sea sumariamente, es suficiente para demostrar la fuente de\ninspiraci\u00f3n que la Biblia ha supuesto para Teresa, y se\u00f1al evidente del amor y\nveneraci\u00f3n que ella sent\u00eda por la misma. As\u00ed como de la fe, sencilla y honda\nque presta a todas las Palabras de la Escritura. De ah\u00ed el consejo pr\u00e1ctico,\nnacido como siempre de su experiencia, que ella da a sus monjas respecto a la\nEscritura y que tan lejos est\u00e1 de la actitud de aquella postulante \u00abletrera\u00bb\nque ven\u00eda con su biblia al convento, y a la que la Santa no acept\u00f3. Dec\u00eda ella:\n\u00abJam\u00e1s en cosa que no entend\u00e1is de la Escritura, ni de los misterios de nuestra\nfe, os deteng\u00e1is m\u00e1s, ni os espant\u00e9is\u00bb (Con 1,7). <\/p>\n\n\n\n<p>Alfonso Ruiz<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los derechos:&nbsp;<em>Diccionario Teresiano<\/em>, Gpo.Ed.FONTE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSab\u00eda yo bien de m\u00ed, que en cosas de la fe, contra la menor ceremonia de la Iglesia que alguien viese yo iba, o por cualquier verdad de la Sagrada Escritura, me pondr\u00eda yo a morir mil muertes\u00bb (V. 33,5). &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=4484\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[21],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-biblia","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4484"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4484"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4484\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4497,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4484\/revisions\/4497"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4484"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4484"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4484"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}